AP6558-2016(48569)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP6558-2016  

Radicado     N°     48569.   

Aprobado acta N° 305.  

Bogotá, D. C., veintiocho (28) de septiembre  de dos mil dieciséis (2016).   

     

I. MOTIVO DE LA DECISIÓN     

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por Míller  Collazos  Brand,  a  través  de apoderada    especial,   contra   la  sentencia dictada el 27 de mayo de 2009 por el Tribunal Superior  de  Distrito  Judicial  de  Bogotá, quien confirmó el fallo del 17 de marzo de  2009  emitido  por el Juzgado 8º Penal del Circuito Especializado de esta misma  ciudad,  en  el que se le condenó a la pena principal  de   480   meses    de    prisión   y  4888.888  SMLMV  de  multa  como autor  responsable          de          los  delitos  de  secuestro  extorsivo,  homicidio    simple    en   concurso   homogéneo,  secuestro simple en concurso  homogéneo,   tráfico,  fabricación  o  porte  de  armas  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas,  hurto    calificado    y   agravado   y   concierto  para delinquir.   

II. HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

2.1.   Extraídos   de  la  sentencia  de  primera   instancia   se  tiene que:   

(…)  El  día  26 de enero del año 2007,  policiales  uniformados  de  la  SIJIN MEBOG Grupo Automotores, advirtieron a la  altura  de  la  calle  145 A con carrera 50 el desplazamiento de un vehículo en  contravía,  razón  por la cual procedieron a detener dicho rodante sin obtener  resultados  positivos,  pues  el  automotor  trató de entrar en el garaje de la  casa  nomenclatura  50-10 e inmediatamente su conductor procuró resguardarse en  dicho  domicilio  siendo  aprehendido en ese momento un ciudadano que respondió  al  nombre  HELI  ANTONIO  GALLEGO GALLEGO e igualmente la persona que abrió la  puerta de ese lugar, y quien es MILLER COLLAZOS BRAND.   

En  el  segundo  piso  de  dicha  casa  fue  capturado  el  señor DUVER ALBEIRO GALLEGO ECHEVERRY cuando intentaba desatar a  un  individuo  que  el  24  del  mismo  mes  fue  secuestro en compañía de los  señores  NACIANCENO  CASTAÑEDA SÁNCHEZ y JOSÉ NORBERTO ARIAS TORO de quienes  desconocía  su  ubicación,  así como de su camioneta Toyota Prado color negra  de  placas  BWD-  711,  de  igual  manera CEBALLOS TABARES manifestó que por su  liberación  los  plagiarios estaban solicitando 1.200 millones de pesos; en esa  misma  residencia  fue  capturada  la  señora JESSICA LILIANA MOJICA CALDERÓN,  quien  se encontraba con un bebe (sic) de brazos; así como el ciudadano YUERNEY  FRANCO   VARCO  cuando  pretendía  ocultar  algunos  elementos  debajo  de  una  colchoneta.   

En el citado allanamiento fueron encontrados  algunos  elementos bélicos, así como un papel manuscrito con cinco direcciones  relacionadas   como   “chozas”  y  tras  confrontar  dichas  listas  con  la  información  suministrada  por  el  plagiado  CEBALLOS  TABARES, los policiales  procedieron  a solicitar apoyo a sus homólogos y fue así como se dirigieron al  apartamento   212   interior   7  de  la  carrera  54  C  No.  147  –  21, en el listado “chozas” esta  dirección aparecía con el número 2.   

Una  vez  los policiales arriban al sitio y  tras  llamar  a  la  puerta,  la  misma  fue  abierta  por el señor JUAN EMILIO  CASTELLANOS  SÁNCHEZ, ciudadano que fue inmovilizado momentos antes de tomar un  arma  de fuego cargada, así mismo en ese domicilio fueron halladas dos granadas  de  fragmentación,  un  proveedor  y  20  cartuchos calibre 5.56 para fusil, 30  cartuchos  calibre  7.62  para  fusil,  2 motocicletas y celulares. En ese mismo  domicilio  fue  capturada  una  mujer  que  responde  al nombre de DIANA MARCELA  JIMÉNEZ CORREA.   

El  25 de enero de este año en horas de la  noche  fueron hallados los cuerpos sin vida de los señores José Norberto Arias  Toro  y  Nacianceno  Castañeda  Sánchez,  en la vía que de Bogotá conduce al  municipio  de  Cota,  estos ciudadanos acompañaban al plagiado CEBALLOS TABARES  el día de su secuestro (…).   

2.2. Por estos hechos y agotada la actuación  procesal,  con  plena observancia del sistema regido bajo la Ley 906 de 2004, se  profirió,  el  17  de  marzo  de  2009,  por  el Juzgado 8º Penal del Circuito  Especializado   de   Bogotá,   fallo   por   los   punibles   de   secuestro  extorsivo,  homicidio  simple  en  concurso  homogéneo,  secuestro  simple  en  concurso  homogéneo,  tráfico,  fabricación o porte de  armas  de  uso  privativo  de  las fuerzas armadas, hurto calificado y agravado,  así  como  concierto  para  delinquir,  imponiendo al  procesado  como  pena  principal  480  meses  de  prisión  y  4888.888 SMLMV de  multa.   

2.3  La  Sala Penal del Tribunal Superior de  Bogotá  confirmó  aquella decisión mediante sentencia del 27 de mayo de 2009,  la  cual  cobró  ejecutoria  el 27 de agosto de esa misma anualidad1.   

III.      LA  DEMANDA   

3.1.          La         apoderada  de  Míller Collazos Brand, luego  de  realizar  el  recuento  de  los  hechos, la actuación procesal y las partes  intervinientes,   invocó   el   numeral  7° del artículo 192 de la Ley 906 de  2004, como causal de revisión.   

3.2. Anunció  que  la  solicitud  tiene  como  fundamento  el  nuevo  criterio  jurídico  plasmado  en la sentencia  de  la  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia del 27 de  febrero  de  2013, Nº. 33254, mediante la cual se decidió inaplicar el aumento  punitivo   previsto   en   artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004,  respecto  de  los  delitos  consagrados en el canon 26 de la Ley  1121  de  20062.   

3.3.   Con  fundamento  en  lo  expuesto,  solicitó:   

[D]eclarar fundada la causal de revisión  contemplada  en  el artículo 192 del Código de Procedimiento Penal, para dejar  sin  valor  parcialmente  la  sentencia dictada por el Juzgado (…),  en  consecuencia  (…)  inaplicar el  aumento  punitivo  previsto  en  el  artículo  14 de la ley (sic) 890 del 2004,  respecto  de  los  delitos  enumerados  en  el artículo 26 de la ley (sic) 1121  2006.   

  IV.  CONSIDERACIONES   

4.1. De conformidad con lo establecido en el  numeral  2° del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, a esta Sala compete conocer  de  la  acción  de  revisión  presentada  por  la  defensora  de  Míller  Collazos  Brand,  por  cuanto  es  promovida  en  contra  de sentencia de segunda instancia dictada por un Tribunal  Superior de Distrito Judicial.   

En efecto, se trata del fallo condenatorio de  segundo  grado  emitido  por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Bogotá,  a través del cual confirmó el proferido por el Juzgado 8º Penal del  Circuito  Especializado de esa misma ciudad, declarando la responsabilidad penal  del  mencionado procesado por los delitos de secuestro  extorsivo,   homicidio  simple  en  concurso  homogéneo,  secuestro  simple  en  concurso  homogéneo,  tráfico,  fabricación o porte de armas de uso privativo  de   las   fuerzas  armadas,  hurto  calificado  y  agravado  y  concierto  para  delinquir.   

4.2.  Ahora  bien,  la  Sala ha sostenido en  múltiples   oportunidades   que   la   acción  de  revisión  tiene  carácter  excepcional,  pues,  por su conducto, se busca quebrar la fuerza de cosa juzgada  que  reviste la sentencia, en defensa de la justicia. De allí que el legislador  haya   establecido  no  sólo  causales  taxativas  para  su  procedencia,  sino  requisitos  de  forma y fondo  en  la demanda, que resultan indispensables para que la Corte pueda pronunciarse  sobre su admisión y disponer el trámite correspondiente.   

4.3.  El  carácter  inmutable del instituto  jurídico  que  se  pretende  remover  conlleva  el cumplimiento de una serie de  exigencias  formales  contempladas  en  el artículo 194 ibídem, v.gr.: aportar  con  el  libelo  copia  o  fotocopia  de  las decisiones de primera y de segunda  instancias,  de  la constancia de su ejecutoria, indicar la causal que se invoca  junto  con  los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en  los que se apoya la  solicitud y relacionar las evidencias que sustentan la pretensión.   

En  el  caso  particular,  si  bien  podría  afirmase  están  cumplidos algunos de los aludidos requisitos legales formales,  lo   cierto   es  que  los  postulados  expuestos  por  la  demandante  para  la  demostración  de  la causal esgrimida, no permiten advertir que la declaración  contenida  en  las  sentencias  ostente un defecto de tal entidad que demande su  rectificación,  pues para confrontar la trascendencia y asidero de la petición  de  rescisión  se  requiere,  además, agotar una carga argumentativa idónea y  compatible con la naturaleza de la causal de revisión deprecada.   

4.4.    De   la   causal   séptima   de  revisión.   

4.4.1.  La  Corte  insiste  en su jurisprudencia aplicable para el numeral 7º del artículo 192 de  la Ley 906 de 2004 (CSJ AP6904-2014), en la que se indica:   

Ha dicho la Sala que esa postulación exige  acreditar  que  la  postura  argumentativa  en  virtud  de  la cual se dictó la  sentencia  objeto  de  reproche,  fue  posteriormente  variada  por  esta  misma  Corporación,  a  través  de un pronunciamiento que contiene razonamientos cuya  aplicación  al  caso  concreto,  benefician al accionante (CSJ SP, 17 Oct 2012,  Rad. 36793 y 4 Mar 2013, Rad. 40208).   

Lo  anterior  implica  para  el interesado,  llevar  a  cabo  una labor de constatación en la que enseñe de manera objetiva  que  los presupuestos de la decisión contentiva del nuevo juicio, son similares  a  la  que  se cuestiona por esta vía. En otras palabras, debe «identificar en  el  contexto de la sentencia materia de revisión, el problema jurídico central  planteado,  junto  con  el  criterio  jurídico  que  la  Corte ha empleado para  desatarlo.   

4.4.2. Así mismo,  esta  Corporación  ha sido  insistente   en   señalar   que   para   su   demostración  no  basta  invocar  abstractamente  la  existencia  de un pronunciamiento de la Corte, o de señalar  uno  concreto  pero  desconectado  de  la  solución  del caso, sino que resulta  indispensable,  además,  demostrar  cómo de haberse conocido oportunamente por  los  juzgadores  la  nueva  doctrina sobre el punto, el fallo cuya rescisión se  persigue  habría sido distinto (CSJ AP, 11 de mzo. de  2003, rad. 19252).   

4.4.3.  De  idéntica  manera,  la  Sala  ha  precisado  que  el  pronunciamiento judicial con sustento en el cual se apoya la  solicitud  sólo  debe provenir de la jurisprudencia emanada de la Corte Suprema  de  Justicia,  por ser esta Corporación el máximo tribunal de la jurisdicción  ordinaria,  atendiendo  la  función  que  cumple de unificarla a nivel nacional  como        tribunal        de       casación3  (CSJ  AP,  5 de dic. de 2002,  rad. 18572).   

          4.4.4.  En  tal  virtud,  conforme  a  la previsión normativa y los  precedentes  jurisprudenciales  de la Colegiatura, se tiene que los presupuestos  sustanciales  de  la  causal  7ª  de revisión son que: i) la acción se dirija  contra  una  sentencia condenatoria ejecutoriada; ii) el fallo sea proferido por  un  juez  o  corporación  judicial;   iii)  la  Sala Penal de la Corte, en  decisión  posterior, haya variado la concepción normativa aplicada en el fallo  cuya  revisión se pide; y iv) el nuevo criterio jurídico expresado por la Sala  sea    favorable,   en   cuanto   de   mantenerse   el   anterior   comportaría una clara situación de injusticia.   

          4.4.5.  Advierte la Corte que si bien es cierto la demanda se dirige  contra  una  providencia sancionatoria expedida por una autoridad judicial y que  dicha  determinación  se encuentra ejecutoriada, también lo es que, de acuerdo  con  las  probanzas  arrimadas  a  la  petición, abiertamente se percibe que la  misma  es  improcedente  porque  las  circunstancias  fácticas y jurídicas que  rodearon  el asunto del actor no son compatibles con las exigidas en la novedosa  jurisprudencia,  cuya  aplicación  es  pedida  por  el accionante para su caso,  motivo  por el cual se inadmitirá de plano de conformidad con el inciso 4º del  artículo 195 de la Ley 906 de 2004, tal como se pasa a explicar.   

4.4.6.  Con  ocasión  de  la aceptación de  cargos,  en virtud del preacuerdo celebrado entre el imputado y la fiscalía, el  Juzgado   8º   Penal   del   Circuito  Especializado  de  Bogotá,  condenó  a  Míller  Collazos  Brand a la  pena  principal  de  480  meses  de  prisión,  así como a la multa de 4888,888  SMLMV,   a   título  de  autor  responsable  de  los  delitos  de  secuestro    extorsivo,   homicidio  simple  en  concurso  homogéneo,  secuestro  simple  en  concurso  homogéneo,  hurto  calificado  y  agravado,  tráfico, fabricación o  porte  de  armas  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas y concierto para  delinquir.   

          4.4.7.   El   sentenciador   de   primer  grado,  para  proferir  la  determinación  coercitiva,  aplicó  el  incremento  punitivo  previsto  en  el  artículo  14  de la Ley 890 de 2004, pero, al tiempo, concedió el beneficio de  la  rebaja  de  la  tercera  parte  de  la  pena  impuesta en virtud de aquélla  negociación  celebrada  entre  el  procesado y el ente persecutor. Y aunque tal  descuento  no  era aplicable al caso por expresa prohibición del canon 26 de la  Ley  1121 de 2006, disposición jurídica vigente para la época de la comisión  de  los punibles4  que  excluía  dicha gracia para los ilícitos de cometidos por el  demandante,   lo  cierto  es  que  el  fallador  de  instancia  se  lo  otorgó.   

            La  sentencia referenciada obtuvo confirmación integral por parte  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Bogotá el día 27 de mayo de 2009,  sin  que  se  hiciera  ningún  reparo  sobre  ese  punto.   Por  ende,  la  dosificación   punitiva   efectuada   por   el   juez  unipersonal  no  sufrió  modificación alguna.   

         4.4.8.       Ciertamente  esta  Corporación  varió  su postura mediante el fallo del 27 de  febrero  de  2013,  dictado dentro de la radicación Nº 33254, considerando que  en  los supuestos en los cuales el procesado se allane a cargos o acuerde con la  fiscalía  y  se estuviese ante las prohibiciones del  artículo   26   de   la   Ley   1121   del   20065,  no  hay  lugar  a aplicar el  incremento  punitivo  de  la  regla 14 de la Ley 890 del 2004. Lo precedente, en  contravía  de decisiones anteriores, pacíficas y reiteradas, con las cuales se  avaló   la   aplicación   sin  distingos  de  la  normatividad  en  cuestión.   

Para  la adopción de ese nuevo criterio, se  partió  de  considerar  que si bien el canon 26 de la  Ley  1121  del  2006 no permite conceder cualquier tipo de prebendas,  a  la par no resulta proporcional incrementar la pena conforme al  precepto  14 de la Ley 890 de 2004, si se ha acudido a los mecanismos procesales  de  justicia  premial instituidos por el legislador.  Así lo determinó la  Corte en la referida providencia:   

Por   consiguiente,   a   la  luz  de  la  argumentación  aquí  desarrollada,  fuerza  concluir  que habiendo decaído la  justificación  del  aumento  de  penas  del  art.  14 de la Ley 890 de 2004, en  relación  con los delitos incluidos en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006 –para  los  que  no  proceden  rebajas  de  pena  por  allanamiento o preacuerdo–, tal  incremento  punitivo,  además  de  resultar  injusto  y contrario a la dignidad  humana,  queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose  de esta manera la  garantía de proporcionalidad de la pena.   

Así  mismo, en ejercicio de su función de  unificación  de  la  jurisprudencia,  la Sala advierte que, en lo sucesivo, una  hermenéutica   constitucional  apunta  a  afirmar  que  los  aumentos  de  pena  previstos  en  el  art.  14  de la Ley 890 de 2004 son inaplicables frente a los  delitos  reseñados  en el art. 26 de la Ley 1121 de 2006. No sin antes advertir  que   tal   determinación   de  ninguna  manera  comporta  una  discriminación  injustificada,  en  relación con los acusados por otros delitos que sí admiten  rebajas  de  pena  por allanamiento y preacuerdo, como quiera que, en eventos de  condenas  precedidas  del juicio oral, la mayor intensidad punitiva no sería el  producto  de una distinción arbitraria en el momento de la tipificación legal,  ajustada  por  la Corte, sino el resultado de haber sido vencido el procesado en  el  juicio,  sin  haber  optado  por  el acogimiento a los incentivos procesales  ofrecidos  por  el  legislador;  mientras que, frente a sentencias condenatorias  por  aceptación  de  cargos,  la  menor  punibilidad,  precisamente,  sería la  consecuencia  de  haberse  acudido  a  ese  margen  de negociación, actualmente  inaccesible  a  los  delitos  referidos  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006.   

El anterior razonamiento ha sido reiterado en  decisiones  posteriores  de  la  Sala, como en CSJ SP, 19 jun. 2013, rad. 39719,  entre otras.   

          4.4.9.  En  el  evento  objeto  de  examen,  se  reitera,  el  aquí  sentenciado,  en  virtud  del preacuerdo celebrado con la fiscalía, aceptó los  cargos  por  la comisión de los delitos de secuestro  extorsivo,   homicidio  simple  en  concurso  homogéneo,  secuestro  simple  en  concurso  con  homogéneo, hurto calificado y agravado, tráfico, fabricación o  porte  de  armas  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas y concierto para  delinquir,  después  de la entrada en vigencia de Ley  890  de  2004,  motivo  por  el  cual  fue  condenado  con  aplicación  de  los  incrementos   previstos  en  su  artículo  14,  pero  otorgándosele  descuento  punitivo  por  admitir  la  responsabilidad  penal de sus actos y renunciar a su  derecho litigioso.   

Es decir, los mencionados administradores de  justicia   jamás  le  aplicaron  a  Míller  Collazos  Brand   el   canon  26  de  la  Ley  1121  del  2006,  disposición  jurídica  que  prohíbe la concesión de beneficios o privilegios  por  la comisión de aquellos ilícitos, pues después de revisadas las aludidas  determinaciones  condenatorias,  se  observa, con suficiente claridad, que en el  juicio   adelantado  en  contra  del  prenombrado  no  se  tuvo  en  cuenta  esa  normatividad6.   

4.4.10.  Y  aunque  tal procedimiento no fue  correcto,  lo  cierto  es  que el mismo, por sí solo, hace que la sentencia que  pretende  ser  removida  por la parte actora difiera ostensiblemente del entorno  auscultado  por la jurisprudencia en la que fue hincada la demanda de revisión,  pues   el   caso   del   procesado   fue  ventilado  de  tal  manera que obviaron la legislación que impedía  el    otorgamiento   de   prebendas,   en   tanto   que   el   aludido  precedente  (CSJ  SP,  27  feb.  2013,  rad.  33254) fue erigido  atendiendo  la  prohibición contenida en esa regla, lo cual permite afirmar que  ambas  determinaciones  judiciales  contienen  problemas  jurídicos enteramente  diferentes    e   imposibles   de   asimilarse.    

4.4.11.  En  ese  sentido,  la  postulación  efectuada  por  la  apoderada  del  citado  condenado  no logra acreditar que la  postura  argumentativa  en  virtud  de  la cual se dictó la sentencia objeto de  reproche,  fue  posteriormente  variada por esta misma Corporación a través de  pronunciamiento   que   contiene   razonamientos   cuya  aplicación,    al    caso    concreto,  benefician  al  accionante debido a que  los   soportes   empleados   en  una  y  otra  decisión  judicial  no  resultan  equiparables,  pues  contienen  elementos  fácticos y jurídicos disímiles por  cuanto  al  demandante  sí  le  rebajaron  la  pena  al momento de imponerle la  condena.   

4.4.12.  En  suma,  advierte la Sala que  estamos  en  presencia  de  una  demanda  de  revisión que, de bulto, carece de  adecuación  frente  a  la  jurisprudencia  utilizada como apoyo para    resquebrajar    la    firmeza    del    fallo    cuestionado,  pues no es posible constatar de manera  objetiva  que  los  presupuestos  de aquella decisión son similares a la que se  reprocha por esta vía.   

4.5.  No  comprende,  entonces,  la  Corte  el  motivo por el cual la  profesional  del  derecho  exteriorizó,  contrario  a  la  realidad,  que  a su  prohijado    no    le  efectuaron  rebaja alguna a la pena que le   impusieron   por   la  comisión  de    los          delitos   que  cometió,  en  consideración  a la Ley 1121      de      2006,   pues   en   las  determinaciones  estudiadas  se  advierte,  de forma clara,    que    Míller   Collazos   Brand  fue  beneficiario de esas  prebendas.   

4.6.  En  razón  a  la  manifiesta y objetiva ausencia de  idoneidad  de la demanda  propuesta,     así    como    de    la             inobservancia      de      los      presupuestos      sustanciales   de  admisibilidad,  es  la inadmisión del libelo  la  solución  que  se  impone  adoptar (CSJ AP, 26 feb 2014 Rad. 40168).   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

  V.    RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  la  apoderada  especial   de   Míller   Collazos  Brand.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Así  da  cuenta  la certificación expedida por la Secretaria del Centro de Servicios  Administrativos  de  los Juzgados Penales del Circuito Especializado de Bogotá,  adiada   20   de   mayo   de   2014,   obrante   a  folio  12  del  cuaderno  de  revisión.   

2 Cfr.  Folio 2 de la demanda de revisión.   

3  Artículo 206 del Código de Procedimiento Penal.   

4  La  Ley  1121  de  2006  fue  publicada  en  el Diario Oficial Nº. 46.497 del 30 de  diciembre  de  2006  y  los  ilícitos  descritos  en  esa  normatividad  fueron  perpetrados el 26 de enero de 2007.   

5  ARTÍCULO    26.   EXCLUSIÓN   DE   BENEFICIOS   Y  SUBROGADOS. Cuando se trate de delitos de terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión  y conexos, no  procederán  las  rebajas  de  pena por sentencia anticipada y confesión, ni se  concederán  subrogados  penales  o mecanismos sustitutivos de la pena privativa  de  la  libertad  de condena de ejecución condicional o suspensión condicional  de  ejecución  de  la  pena,  o  libertad  condicional.  Tampoco  a la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión,  ni habrá lugar ningún otro  beneficio  o  subrogado  legal,  judicial o administrativo, salvo los beneficios  por  colaboración consagrados en el Código de Procedimiento Penal, siempre que  esta sea eficaz.   

6 Ver  folios  13  a  43  (sentencia  de primera instancia) y 44 a 55 (fallo de segunda  instancia).     

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