AP6545-2014(38044)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP6545-2014  

Radicación n° 38.044  

(Aprobado Acta No.349)  

Bogotá,  D.  C.,  veintidós     (22)  de  octubre  de dos mil catorce (2014).   

         Se  pronuncia  la  Corte  sobre  la  admisibilidad de la demanda de  casación  presentada por el defensor del procesado          DANIEL  GONZÁLEZ  MARTÍNEZ,  contra la  sentencia   proferida   por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bucaramanga, mediante la cual  confirmó   la   decisión  condenatoria  del  Juzgado Quinto Penal del Circuito  de    ese   mismo   Distrito   Judicial,  que  en virtud de preacuerdo celebrado  con   la   fiscalía,   emitió   por  el  delito  de  Fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego o  municiones.   

     

I. ANTECEDENTES     

La    cuestión    fáctica  a  la que se  contrae  la actuación, fue reseñada por el  Tribunal  de la siguiente manera:   

«Se desprende de  la  actuación  que  el  día 20 de julio de 2008, en horas de la mañana, en el  barrio   Corpovisur   I   del   municipio  de  Floridablanca  (Santander),  más  exactamente   en  la  carrera  55  A  con  calle  140  A,  los  individuos  conocidos  como  “Gorilón”,  Daniel  y  Peter  interceptaron  a  Michael  Rodolfo  Jaimes  Ayala,  quien  iba  acompañado   por   el   menor   J.A.L.J1 ,   ante   lo  cual  el  precitado  menor  salió  corriendo,  pero  posteriormente   tomó   la   decisión   de  regresarse,  momento  en  el  cual  “Gorilón”  le  disparó a Michael propinándole un tiro en la cabeza y otro  en  la  región  cervical  posterior lateral derecha, los cuales le produjeron la muerte.   

Se  identificaron  como presuntos coautores  del   homicidio  a  DANIEL  GONZÁLEZ  MARTÍNEZ  y  a  Wilson  Mogollón      Pinzón      alias     “Gorilón”,     siendo   el   primero   capturado   en   diligencia  de  registro  y  allanamiento  practicada  a  su domicilio el 18 de junio de 2009, en la que a su  vez  se  hallaron  un  arma de fuego revólver Smith Wesson Special calibre 38L,  No.  29245, 9 cartuchos para dicha arma, 11 cartuchos para pistola 7,65 mm, y un  cargador  para  pistola,  circunstancias  que  dieron lugar al desarrollo de las  diligencias   por   las   cuales   hoy   se  procede  en  esta  Sala. ».   

            

I. ACTUACIÓN  PROCESAL     

1.- El 12 de junio  de  2009,  el  Juzgado  Noveno  Penal  Municipal  con  Funciones  de  Control de  Garantías  de  Bucaramanga,  Desconcentrado  en  Floridablanca,   celebró  audiencia  preliminar  de  carácter reservado, en la cual se libró la orden de  captura  número  16050-8352,  en  contra de DANIEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ, por los  delitos  de Homicidio Agravado en concurso con Fabricación, tráfico y porte de  armas  de  fuego  o municiones, con base en los hechos acontecidos el día 20 de  julio  de 2008, en donde MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA perdió la vida al recibir  dos  impactos  con  arma  de  fuego  revólver  calibre  38 largo, anunciando la  fiscalía  en  este  mismo  acto  procesal,  que  iba  a  realizar diligencia de  registro  y allanamiento en el lugar en donde residía y trabajaba el procesado,  porque  se  presumía  que  allí  estaban  las  armas  con las cuales se había  perpetrado ese atentado contra la vida.   

2.- Esta diligencia  de  allanamiento  se  llevó  a  cabo  el 18 de junio de 2009, produciéndose la  captura  GONZÁLEZ MARTÍNEZ, al igual que la incautación de un revólver Smith  Wesson  Special, calibre 38 largo, de puente móvil número 29245, cargado con 6  cartuchos,  3  cartuchos  adicionales encontrados sobre un equipo, para un total  de  9  cartuchos, un cargador de 11 cartuchos para pistola 7.65 milímetros y 11  cartuchos para esta, para un total de 20 proyectiles.   

3.- Con el fin de  realizar  el  control  de  legalidad a la diligencia de allanamiento y registro;  legalizar   la captura; la incautación del arma y la munición encontrada;  formular  imputación  y solicitar la imposición de medida de aseguramiento; el  19  de junio de 2009 se surtieron las  respectivas audiencias concentradas,  decretándose  la  legalidad de los procedimientos y formulándose imputación a  DANIEL  GONZÁLEZ  MARTÍNEZ  y a Wilson Mogollón Pinzón como coautores de los  delitos  de  Homicidio  agravado  en  concurso  heterogéneo  con  Fabricación,  tráfico  y  porte  de  arma de fuego o municiones, y se les impuso la medida de  aseguramiento   consistente   en   detención   preventiva   en  establecimiento  carcelario.   

4.- El día 19 de  junio  de  2009  se  formuló imputación al indiciado en calidad de coautor, de  los  delitos  de  Homicidio  agravado  en  concurso con Fabricación, tráfico y  porte  de  armas de fuego o municiones, por los hechos acontecidos el día 20 de  julio de 2008.   

5.- Frente a esta  última  decisión,  la  defensa de DANIEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ interpuso recurso  de  reposición  y  en  subsidio  apelación, mientras que el defensor de Wilson  Mogollón  Pinzón presentó recurso horizontal, sin que alguno de ellos hubiera  tenido acogida en las respectivas instancias de decisión.   

6.- El escrito de  acusación  contra  DANIEL  GONZÁLEZ  MARTÍNEZ  y Wilson Mogollón Pinzón fue  radicado  por  la  Fiscalía  Novena  Seccional de Bucaramanga el 13 de julio de  2009,  en  el  cual se les endilgó la calidad de coautores de  los delitos  de  Homicidio  agravado en concurso heterogéneo con el de Fabricación tráfico  o  porte  de  armas  de defensa personal, por los hechos ocurridos el día 20 de  julio de 2008, en los que pereció MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA.   

Como   evidencia   física   y  elementos  materiales  probatorios  que  soportaban  la acusación, la fiscalía presentó,  entre  otros,  el  acta de la inspección del cadáver de MICHAEL RODOLFO JAIMES  AYALA;     el    informe   ejecutivo   sobre   actos   urgentes2;  la noticia  criminal  oficiosa  de  GLORIA  E.  VELÁSQUEZ  REYES;  el  informe  pericial de  necropsia        de        JAIMES        AYALA3;  el  informe fotográfico de  la   inspección técnica al lugar de los hechos y del cadáver4; el registro  civil  de  defunción  del  mismo;  el informe de investigador de campo de 20 de  julio  de  2008,  quien realizó la documentación fotográfica del lugar de los  hechos  y  al cadáver de MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA; el registro fotográfico  a  la  diligencia  de  allanamiento  del  18  de  junio  de 2009, en cuyas tomas  fotográficas  7,  8,  10,  11, 12 y 13, se relaciona, entre otros elementos, el  arma      incautada     en     la     diligencia5;  el  informe de investigador  de  laboratorio  de fecha 18 de junio de 2009, mediante el cual se realizó  el  informe  balístico al arma y la munición hallada durante el allanamiento a  la   vivienda   de   DANIEL   GONZÁLEZ   MARTÍNEZ6;  el  informe de investigador  de  campo  número 3622, rendido por MOISES ALBERTO CABREJO MARTÍNEZ respecto a  la  diligencia  de  registro  y allanamiento realizada el 18 de junio de 2009 en  donde       se      encontró      el      arma7;  el acta de la diligencia de  allanamiento8;  el  informe  de investigador de laboratorio del 15 de septiembre  de  2008,  mediante  el  cual  se  realizó  el  estudio  de  balística  a  los  proyectiles  de  calibre  38 Special hallados en la Carrera 55ª con Calle 140ª  del  Barrio Corpovida de Floridablanca, lugar en el que tuvo lugar el homicidio,  determinando  que  los  proyectiles pudieron haber sido disparado con un arma de  fuego  tipo  revolver  calibre  38 largo, entre otras marcas Smith & Wesson,  Ruger9;   el  informe  de análisis e identificación de residuos de  disparo  realizado a las muestras tomadas de las manos de MICHAEL RODOLFO JAIMES  AYALA,  que  estableció que el arma que probablemente se disparó en los hechos  es       un      revólver      calibre      3810;   

7.- La audiencia de  formulación  de  acusación se llevó a cabo ante el Juzgado Séptimo Penal del  Circuito  con  funciones de conocimiento, el día 28 de agosto de 2009.  En  ella,  se les formuló acusación a los procesados como coautores de los delitos  de  Homicidio  agravado  según los artículos 103 y 104.7 del Código Penal, en  concurso  heterogéneo  con  Fabricación, tráfico y porte de armas de fuego de  defensa  personal y se relacionaron las mismas pruebas que se tuvieron en cuenta  a la hora de presentar el escrito de acusación.    

8.-  La audiencia  preparatoria  se  surtió  el  15  de  octubre  de  2009, a instancias del mismo  Juzgado  Séptimo  Penal  del Circuito con funciones de conocimiento y, en ella,  la  fiscalía  solicitó tener como pruebas en el juicio, las relacionadas en el  escrito    de    acusación    y    en   la   audiencia   de   formulación   de  acusación.   

9.-  Teniendo  en  cuenta  la  solicitud  de libertad por vencimiento de términos impetrada por el  apoderado  de  GONZÁLEZ MARTÍNEZ, el 27 de enero de 2010 se realizó audiencia  preliminar, ordenándose su libertad.   

10.-  El  22  de  febrero  de 2010, el abogado de DANIEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ radicó, ante el Juez  Séptimo  Penal  del Circuito con funciones de conocimiento, escrito mediante el  cual  puso  de manifiesto la intención de su representado de aceptar cargos por  el   delito   de   Porte   ilegal   de  armas  de  defensa  personal11.   

11.- La audiencia  pública  de  juicio  oral  fue  iniciada el 23 de febrero de 2010, ante el Juez  Séptimo  Penal  del  Circuito,  presentando la fiscalía, al inicio de ella, un  preacuerdo  realizado con el acusado DANIEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ, por la conducta  punible  de  Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego  de defensa  personal.   Ante ello, el presidente de la audiencia, luego de escuchar los  hechos objeto de preacuerdo, verificó su legalidad y lo aceptó.   

12. Mediante auto  del      10      de      mayo      de      201012, el Juez Séptimo Penal del  Circuito  con funciones de conocimiento, decidió romper la unidad procesal para  dividir  el  proceso  en  dos;  por  una parte, las diligencias por el delito de  Homicidio  agravado  en  contra de DANIEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ y WILSON Mogollón  Pinzón  y  por  el delito de Fabricación, tráfico o porte de armas de fuego o  municiones  contra  MOGOLLÓN  PINZÓN,  puesto  que  este  no  había realizado  aceptación  de  cargos,  proceso cuyo conocimiento continuaría radicado en ese  Juzgado  y;  por  otra  parte, las diligencias contra DANIEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ  por  el  delito  de  Fabricación, tráfico y porte de armas de defensa personal  que  aceptaba y que se remitirían al centro de servicios judiciales para que se  le asignara un nuevo radicado.   

13.-  El  nuevo  proceso  que  se  originó en virtud del preacuerdo celebrado entre la fiscalía  y   el  acusado GONZÁLEZ MARTÍNEZ por el delito anteriormente mencionado,  le  correspondió  por  reparto,  al  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento, quien  adelantó la audiencia de verificación  del  consenso  el 15 de diciembre de 2010. En ella, luego de escuchar los hechos  que  originaron  el  proceso  y al verificar que el imputado había aceptado los  cargos  de  manera  libre,  consciente,  voluntaria,  sin presión ni apremio de  ninguna  índole,  debidamente informado, asesorado por su defensor y sin que se  advirtiera   la   violación   de   sus  derechos  fundamentales,  le  impartió  aprobación  y,  consecuentemente,  realizó  la individualización de la pena y  profirió  sentencia   condenando  según lo preacordado a DANIEL GONZÁLEZ  MARTÍNEZ,  a  la  pena principal de 32 meses de prisión por el delito de Porte  ilegal  de  armas de fuego o municiones y a la pena accesoria de inhabilitación  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas por un periodo igual al de la  sanción  principal  impuesta,  concediéndole  la suspensión condicional de la  pena   privativa  de la libertad por un periodo de prueba de tres años, el  pago de caución y la suscripción del compromiso correspondiente.   

14.-  Contra este  fallo,  la  defensa  interpuso recurso de alzada, pues consideró que los hechos  por  los  cuales  su  representado aceptó responsabilidad, fueron los del 18 de  junio  de  2009,  fruto  de  la  diligencia  de  allanamiento  en  donde  le fue  encontrada  e  incautada arma de fuego revólver Smith  Wesson  Special  calibre  38L,  No.  29245,  9  cartuchos  para  dicha  arma, 11  cartuchos   para  pistola  7,65  mm,  y  un  cargador  para  pistola,  y  no  los  hechos acaecidos el 20 de  julio  de  2008,  en  los  cuales  se  produjo el homicidio con arma de fuego de  MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA.   

15.-  Luego  de  surtirse   el   correspondiente   traslado   del  recurso  a  la  fiscalía,  su  representante  manifestó  que  efectivamente se había incurrido en un error al  tramitar  bajo la misma cuerda procesal dos circunstancias fácticas diferentes,  puesto  que  lo que debió realizarse fue adelantar una investigación diferente  por  el  arma  que  le  fue  encontrada en el allanamiento, de manera tal que el  enjuiciado  estaba  aceptando  el  porte  ilegal  de armas del allanamiento y no  aquel  por  el  que se le acusó, en concurso con Homicidio agravado, razón por  la  cual  considera  que  en  este  caso  debía  muy  probablemente  decretarse  la nulidad de lo actuado por falta de aplicación del  debido proceso.   

16.-  El  12  de  octubre  de  2011  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bucaramanga  emitió  su  pronunciamiento,  confirmando  en  todas  sus  partes  la decisión  recurrida,  pues pudo establecer, al revisar las condiciones del preacuerdo, que  tanto  DANIEL  GONZÁLEZ MARTÍNEZ como su defensor lo aceptaron de manera libre  e   informada   y,   por   ello   lo  encontró  ceñido  a  la  ley13.   Destacó  el  Tribunal  en  su  decisión  que luego de dar a conocer los hechos  objeto  del  consenso,  el Juez de primera instancia le preguntó al defensor si  esos  eran  los  términos  del  preacuerdo,  ante  lo cual el togado respondió  “…    si    ese    es    el    término    del  preacuerdo”14   

.  

17.-  Contra  la sentencia de segunda instancia, la defensa   interpuso  oportunamente  el  recurso  extraordinario  de  casación  mediante  la  presentación de la correspondiente  demanda  sobre  cuya  admisibilidad  se  pronuncia hoy  la  Corte      

I. LA  DEMANDA     

Después de resumir los hechos,  identificar  las  partes intervinientes  en      el     trámite,     la     sentencia     materia     de     impugnación     y     hacer  un  relato  de  lo  actuado en las instancias, el     accionante     postula     tres     cargos     contra     la     decisión     del  Tribunal.   

El primer           cargo            es        formulado  bajo  el  amparo de la causal segunda  de      casación,  y        mediante       él       esgrime que  la  sentencia  recurrida  permitió     la     violación     al     debido  proceso,   afectando  derechos    y    garantías   fundamentales   desde  dos     enfoques:  (i) al haber permitido que dos jueces conocieran del  mismo   asunto,  asumiendo  conocimiento  el  segundo  funcionario sin  que  se hubiera decretado la nulidad de la actuación llevada  a   cabo   por   el   primero  de  ellos,       generándose  una  coexistencia de aceptaciones de preacuerdo sobre   un   mismo   matiz   y,   (ii)  por  haberse  aceptado  un  consenso  sobre  una  conducta  atípica  frente la  cual  nunca  hubo  formulación  de  imputación o de  acusación.   

Considera  el  demandante  que los delitos  imputados  a su prohijado  el   19   de  junio  de  2009,  esto  es,  Homicidio  agravado  en concurso heterogéneo con Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas de fuego o municiones,  tuvieron  como fundamento  los     hechos    ocurridos    el    20    de    julio    de    2008,   donde  resultó  muerto  MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA, sin que durante la diligencia se  hiciera  alusión  a los acontecimientos  del  18 de junio de 2009, en donde se  le  incautó un revólver, municiones y un proveedor  en   su  residencia,  al  realizarse  diligencia  de  registro y allanamiento.   

De  la  misma  forma, sostiene     el    casacionista    que    el  defensor  de  la  época no tenía claro  los  términos  por  los  cuales  se  adelantaba  el  preacuerdo  y,  con ello, mucho menos el procesado, pues  dentro  de  la  argumentación presentada en la audiencia de  aprobación      del      preacuerdo,        relacionó  como elemento material probatorio del  delito      el      acta     de     incautación  del  arma  de fuego de la  diligencia   de   registro   y   allanamiento   efectuada  el  18  de  junio  de  2009,  en  la  casa  del  imputado,  por  lo  cual  habría  un  vicio  en  el  consentimiento,  por  error  de  apreciación, al no  tener       claridad       el      acusado  sobre qué hechos estaba negociando.    

Así   mismo,  el  demandante  considera  relevante   tener   en   cuenta   que  el  procesado  manifestó     que  no  aceptaba  los sucesos  de    la    conducta    por    la    cual    se    celebró    el   convenio y se profirió la consecuente  sentencia   condenatoria,   porque   él tenía el  arma  en  cuestión  en  el  taller  de carpintería  y,    que   pese   a  ello,  hubo  aprobación  del preacuerdo.   

Agrega  el  recurrente  que  el  delito  de   Fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego o municiones  imputado  a  su  representado  no  se  configura  típicamente pues en        “la       situación  fáctica    de   incautación  del  arma en la diligencia de registro y allanamiento ya referida,  el  verbo  rector  sería  solo tenencia, el cual no  está  contemplado  dentro del tipo legal como una conducta ilícita”15,        y   por   lo   tanto,  al  aprobar  el  preacuerdo    lo    hicieron    por   una   conducta   inocua.    

El   segundo  cargo,  formulado   de   manera   subsidiaria,  e  igualmente  postulado con  apoyo  en  la causal segunda de casación,   se   basó   en  la  violación  del  derecho  a  la  defensa  técnica,  pues  según su  parecer, el procesado fue  empujado  a  celebrar un  preacuerdo sobre una cuestión fáctica y jurídica inexistente.   

Insiste  el demandante en la existencia de  dos  situaciones  de hecho  distintas;    la    primera,    la    que    tiene   que   ver   con   los   acontecimientos   que   se   presentaron  el  20  de  julio  de  2008,   cuando  se  causó  la  muerte  a  MICHAEL       JAIMES      AYALA      y,      la  segunda,    originada   con   ocasión  de  la  diligencia  de registro que se practicó en la casa de su representado y que dio  lugar   a   un   nuevo   proceso  por  los  punibles  de  Fabricación, tráfico y porte de armas de fuego  o   municiones,   cada   una   de   ellas   con  un  número   de   radicación   diferente16.   

Afirma   el   libelista   que   si   la  fiscalía              consideraba  como  delito  la  tenencia  del arma hallada     en     esta     diligencia,  debió,    en    su  momento,   proceder  a  formular  la  imputación  por  ello, máxime porque  estarían   en   presencia   de  una  situación  de  flagrancia  y  que  resulta  innegable que estas circunstancias son muy ajenas a  las  de  la  muerte  de  MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA ocurrida el 20 de julio de 2008.   

Luego de analizar los hechos que le fueron  imputados     a    su    representado,  observó  que  en  ningún  momento  se hizo relación fáctica  de  la  incautación  del  revólver    y    munición    en    la    diligencia    de   allanamiento.   

Lamenta  el  impugnante que el defensor de  confianza     de     la    época    hubiera    propuesto    un   acuerdo  sobre      hechos  atípicos,  frente  a  los  cuales  no se encontraba  procesalmente  vinculado  su  poderdante  y  que la  fiscalía     haya     terminado     “haciéndole    juego”  a  esta  iniciativa, dando  como  resultando  un preacuerdo  improcedente,   lo  cual  traduce  en  una desacertada e infundada orientación  profesional,   en   contravía   del   querer   del  procesado,  generándose    una   sentencia   abiertamente  incongruente,  inconstitucional  y desfavorable, más aún si se tiene en cuenta  que  ese  profesional  del derecho y la propia fiscalía aceptaron el yerro ante  el   juez   de  conocimiento  y  solicitaron  que  se  declarara  la  respectiva  nulidad.   

El   tercer  cargo, también formulado  con  apoyo en la causal segunda del art. 181 de la Ley 906 de 2004, es  fundamentado por el casacionista en  el  hecho  de  que  tanto  la  sentencia de primera como la de segunda instancia  pretermitieron  estadios  procesales,  pues  se  sucedieron decisiones sin haber  sido verificadas en su totalidad las anteriores.   

Apunta   el   demandante   que  ante  la ausencia de formulación  de  imputación  por los  hechos      aceptados      en     virtud     del  preacuerdo,   no   era  posible  la  celebración  del  mismo  y,      al      hacerlo,   se   violó  la  unidad           dialéctica          del          proceso,  con  la  consecuente    afectación    sustancial   de   su  estructura,  pues pese a  no     haber    tenido    su    representado    la  condición   previa  de  imputado,  se celebró un  acuerdo   y   se   condenó   por   un   comportamiento   que   jamás   le  fue  endilgado,                atropellándose   la   estructura   elemental   del   proceso  penal.       

I. CONSIDERACIONES     

Consideración   preliminar.  Resulta  un   tópico   afirmar   que  la  Corte  no constituye una instancia adicional  a    las    ordinarias   previstas   para   el   trámite   procesal,  razón  por  la  cual  no puede ser  instrumentado  el  recurso como una oportunidad para  realizar   un   debate   fáctico   y/o   jurídico  llevado    a    cabo   dentro   del   proceso   ya  clausurado con el pronunciamiento de la sentencia de  segunda  instancia,  que  ostenta  la  presunción  de  ser acertada y legal por  ajustarse  en  un  todo  al  ordenamiento jurídico17.   

De    la   misma   forma,  es un lugar común sostener que para  desvirtuar  un  fallo de tal envergadura, al demandante le debe asistir interés  para  recurrir,  el cual concurre cuando el fallo que  se  demanda  es,  en todo o parte, desfavorable a sus  pretensiones18.   En sentido contrario, cuando la sentencia resulta conforme  con  sus aspiraciones, bien sea porque acoge sus posturas defensivas   o   porque   se  pronuncia  en  total  correspondencia  con  los  acuerdos que se han realizado dentro de los marcos de  la    justicia   consensuada,   carecerá   de   interés   para   demandar   su  revisión19,   puesto  que  la  decisión  desfavorable  ha  sido  previamente  consentida        por        el       afectado20.   

Precisamente   por   ello,   tanto   la  legislación  como  la  jurisprudencia de la Sala han limitado la posibilidad de  controvertir  los  términos  del  acuerdo  celebrado entre las partes, pues con  ello  se provocaría una transgresión al principio de  irretractabilidad, que se proyecta en la prohibición  de  desconocer  el  pacto  desde una doble dimensión: (i) por la manifestación  expresa  y directa de deshacer el arreglo ya realizado y, (ii) por discusión de  los           términos           acordados21.   

   

También  es  importante  recordar que el  acuerdo   celebrado   entre  el  imputado  y  la  fiscalía  resulta  vinculante  tanto  para las  partes  procesales  como  para el  juez, quien se encuentra  sujeto    a    lo   convenido   por   ellas,  salvo que advierta que el acto  se  encuentra afectado de  nulidad  por vicios del consentimiento, o por desconocimiento de las garantías fundamentales.   

Si  bien  es  cierto   que   las  partes  procesales  están    facultadas    para  perseguir  la  invalidación del  consenso  por vía de la casación cuando   el   proceso   abreviado  se  adelantó  con  fundamento  en  una  aceptación  o  acuerdo   ilegal,   o  con  quebrantamiento  de  las  garantías  fundamentales,  también     resulta     indiscutible  que  estas  nociones  difieren  sustancialmente  del concepto de  retractación,  figura  bajo  la  cual el accionante  pretende  deshacer  el  acuerdo  o  bien  cuestionar  sus  términos,  o  desconociendo  lo pactado con la  fiscalía,  ejercicio  que  no  es  posible efectuar  cuando   se   ha  constatado  su  legalidad  y,  en  consecuencia,   se  ha  proferido  el  correspondiente  fallo  de instancia22.   

Justamente  por  esta  razón, la Sala ha  establecido  que  la  limitación en la controversia de los acuerdos   con   la   fiscalía  constituyen  una  garantía  de  seriedad del acto consensual, del  deber   de   lealtad   de   las   partes  procesales  y del cumplimiento del propósito político criminal  que     ontológicamente     persiguen  las  instituciones      del     allanamiento    y    la  negociación,  pues la sostenibilidad del sistema de  justicia  criminal no se podría alcanzar   si  los  juzgados  y  tribunales  no  se  desahogan     con    la    rapidez    y    eficacia   que   justamente  viabiliza,    premia  y  estimula  esta  vía  procesal.   

Primer Cargo.  

El   libelo  que  se  examina  basa  su  primera   inconformidad  contra  la  sentencia  del Tribunal en la violación  del    derecho    al  debido  proceso,  basada  en    la  coexistencia  de  aceptaciones  sobre  un  mismo  matiz, pues se  permitió que dos jueces conocieran del mismo asunto.   

El  derecho  al  debido  proceso  ha sido  distinguido  por  la  Corte  Constitucional  desde  dos perspectivas23:   el  derecho   al  juicio  justo  y  el  derecho  al  debido  proceso  legal,    resaltando    que   no   toda  violación a este último  comporta   violación   al   debido  proceso  constitucional,  pues  solo  será  constitucionalmente  relevante  la  medida que desvirtúe el carácter justo del  procedimiento        diseñado        por        el       legislador.   

Igualmente,  la Máxima intérprete de la  Carta  Política nacional definió la estructura básica del procedimiento penal  de  la  Ley  906 de 2004, estableciendo claramente una etapa de investigación y  acusación  y  una  de  juzgamiento, fijando las características de cada una de  ellas24,  al  tiempo que esta Corporación entendía el derecho al debido  proceso  penal  como  el  respeto  a  una  sucesión  de  actuaciones en sentido  antecedente-consecuente,  vale  decir,  como  una  serie  de  actos  compuestos,  consecutivos   y   escalonados,   regulados   en   la  ley  procesal,   cuyo   fin   se   centra   en  la  realización     del     derecho     sustancial25.   

Pues  bien,  frente  a  esta  primera inconformidad, la  Sala  constata que efectivamente el  preacuerdo   celebrado   entre   DANIEL  GONZÁLEZ  MARTÍNEZ  y  la  fiscalía,  tuvo  dos  controles  de  constitucionalidad  y legalidad: el primero por parte  del  Juez  Séptimo Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento y, el  segundo,   por   la   Juez   Quinta   Penal   del   Circuito  con  Funciones  de  conocimiento.    Igualmente    observa  que  los  dos controles no   se  realizaron  de  manera  simultánea  como  lo  afirma  el  accionante,   toda  vez  que  el  primero  se  surtió el 10 de mayo de 2010 y, el segundo, el 15 de  diciembre   de   la  misma  anualidad;  y  verifica  que ambos controles fueron superados.   

De    la   misma   forma,  se  advierte  que al tratarse de una  audiencia   de   aceptación  del  preacuerdo,  que  legalmente  puede  presentarse  tanto  en  la fase de investigación26    y  acusación   como   en  la  del  juicio27,  el  doble  control que se  le  realizó,  no  afecta la estructura constitucional   básica  del  proceso  penal.   

Esta      actuación,  que  el  demandante  señala  como  violatoria    del    debido   proceso,   es   para  la   Sala,  por  el  contrario,  una  manifestación de control reforzado de  garantías          de          la que los  intervinientes   gozaron,  pues  los  términos  del  consenso  fueron  presentados  ante  dos  jueces  de  la República, que tenían competencia para efectuar  su  control  y  aceptación,  que  de  manera activa  interrogaron   a  los  sujetos  procesales  respecto  a   los   hechos   que  originaron  el proceso, los términos del preacuerdo,  el  conocimiento  de  las  consecuencias de su aceptación y la libertad con que  ella   se  produjo,  que  verificaron  la  capacidad  del  procesado para emitir su aceptación y que, con  base  en ello, llegaron a la conclusión de  que  el  consenso cumplía con las  exigencias  constitucionales y legales y,    por    tal    motivo,         impartieron        su  aprobación.     

Así las cosas,  la   Corporación   estima  que  la  participación  de  los  jueces   fue   en   todo   momento   activa  e inclinada a asegurar el respeto por las garantías  constitucionales,  y   que  la  decisión  tomada  por  la  Juez  Quinta Penal del Circuito con  Funciones     de    Control    de    Garantías    respecto    a    escuchar  los  hechos  en  que  se  fundamentó  el  acuerdo,  sus  términos  y  volver a controlar su constitucionalidad y legalidad, le permitía  a  la  funcionaria que iba  a   proferir  el  fallo  de  instancia,  un real y efectivo ejercicio de la  inmediación    que    debía    tener    con    el   objeto   de   decisión  y,  con ello, garantizaba de  manera    rayana   que  la decisión se    tomaría    acorde    a    las  circunstancias      que      personal     y     directamente     percibía.    De   esta   forma   observa   la  Sala  que este  doble   ejercicio   de   verificación  no  produjo  desquiciamiento    alguno    a    la    estructura  constitucional   del  proceso,  ni  de  los derechos y garantías del procesado.   

De  acuerdo  a  la postura del libelista,  este  doble  ejercicio  de  control  genera una nulidad por violación al debido  proceso,  toda vez que el segundo juez que intervino, vale decir, la Juez Quinta  Penal   del   Circuito   con   Funciones   de   Conocimiento,   no  decretó,  previamente  a  conocer  el  acuerdo,     la     nulidad    del    anterior    control.     Debido   a   ello,   la  Corporación  recuerda que  la  institución  de las nulidades se  ha  establecido  como  herramienta  para  sanear  la  violación de los aspectos  sustanciales del derecho  al  debido  proceso,  de  manera  que,  la  violación  que  se señala    como   afectada,   debe   tener   el   carácter   de   trascendente, vale decir,  requiere  que  la  afectación  repercuta  de  forma  contundente,  definitiva y  perjudicial   en  el  sistema  de  garantías  que  rodean  a  los  sujetos  procesales     o     en     la    ordenación    del    proceso,    lo  cual no  ha  ocurrido  en el asunto bajo análisis, razón por  la cual no se coge este reparo.   

Desde   otro   extremo,   el   recurrente   ataca  el  fallo  de  segunda  instancia  por  considerar que este  se  emitió  sin haberse resuelto una nulidad solicitada por  la  fiscalía que conllevaría a invalidar el acuerdo al que habían llegado las  partes  y la consecuente  sentencia  de  carácter  condenatorio, cercenado de  esta forma el derecho al debido proceso.   

Después  de  revisar  los  audios de las  audiencias,  encuentra  esta  Corporación  que  ni  la defensa, ni la Fiscalía  solicitó  al  ad quem la  declaratoria     de    la    ahora    pretendida nulidad, como quiera que el  defensor  lo  que  interpone  es  recurso  de  apelación (Redord 58’23’’   del  registro  de  la  audiencia),  fundamentándolo en  que  los  hechos  aceptados  habían  sido  los  del  18  de  junio  de  2009  y  no   los  del  20  de  julio  de  2008),     mientras     que      la      fiscalía,  luego  de haber manifestado que no interponía recursos (Record  58’20’’   del  registro),  durante  el  traslado  de  los no recurrentes afirmó que encontraba razonable y ciertas  las   afirmaciones   del   fiscal   y   que   por   tanto  consideraba que «en  este    caso    se    debe    muy    probablemente    decretarse    (SIC)  la  nulidad  de  lo actuado por  falta    de   aplicación   del   debido   proceso)  »,    (Record        01’:02’’  del  registro  de  la  audiencia),  de manera que lo  expresado  por la fiscal  fue  su  opinión respecto del recurso de apelación  del recurrente.   

Así las cosas, resulta claro que ninguna  de   las  partes  procesales  solicitó  la  nulidad  del  preacuerdo  o  de  su  aceptación.  Lo que realmente ocurrió fue que  la     defensa     interpuso    el    recurso  de  apelación,  basado en su  inconformidad  sobre  los  términos  del  acuerdo,  frente  al  cual la fiscalía expresó su opinión de  que      “muy     probablemente”  debería decretarse una nulidad, que  dicho sea de paso, no solicitó.   

Teniendo  en  cuenta  que  a  la  hora de  resolver    la    impugnación,   el   Tribunal   se   pronunció   explícitamente   sobre   el   objeto  de  inconformidad  de  la parte procesal recurrente,  esto  es, que los hechos aceptados fueron los del 18  de  junio  de 2009 y no los de 20 de julio de 2008, abarcando todos los extremos  impugnatorios,  la  Sala  no  encuentra mérito para  entrar a revisar de fondo este reparo.   

Desde  otra  perspectiva,  el  accionante  centra  su  inconformidad  en  el  hecho  de  haberse avalado un acuerdo por una  conducta  atípica,  como  quiera   que   dentro  de  los  verbos  rectores  del  tipo  penal  de   Fabricación,   tráfico   y  porte  de  armas  o  municiones  no   se   encuentra  la  tenencia,   que   fue  justamente    la    acción   realizada   por  el  procesado  al  tener  el  arma  en  su  casa,  razón  por la cual   la   conducta   que   se   imputó  deviene  en  atípica  y,  habiéndose      endilgado     cargos    por    una    acción  atípica,  el    acuerdo    deviene    en    nulo.   

A     este     respecto,  la  Sala  se dirigirá a establecer  cuál  fue  la  conducta  investigada y cuál  la  facticidad  imputada,  para  pasar   luego   a   determinar  si  ella   es   atípica,   caso  en  el  cual  debería verificarse las consecuencias  de ser así, que ello tendría frente  al preacuerdo celebrado.   

Frente a ello,  encuentra  la  Corte  que  los  hechos  endilgados en la audiencia de formulación de imputación realizada  el  19  de  junio  de  2009 ante la Juez Noveno Penal  Municipal  con  Funciones de Control de Garantías de  Bucaramanga, se concretaron de la siguiente manera:   

«…  ocurrieron  a  las 11:30 horas del 20 de julio del año 2008, en la carrera 55ª  con  calle  104ª,  más  exactamente  frente  al  inmueble  identificado con la  nomenclatura  104ª-03,  del  barrio  Corpovisur, primera etapa del Municipio de  Floridablanca,  Santander,  cuando  transitaba por este sector JAIME ANDRES LEAL  JAIMES  y  MICHAEL  RODOLFO  JAIMES  AYALA  y  fueron  interceptados  por WILSON  MOGOLLÓN  PINZÓN,  alias  GORILÓN,  DANIEL  GONZÁLEZ MARTÍNEZ y otro sujeto  apodado  PETER, para seguidamente esgrimir MOGOLLÓN PINZÓN, un arma de fuego y  percutirla  en  varias  oportunidades  contra  la  humanidad de MICHAEL RODOLFO,  quien   falleció  de  manera  inmediata  como  consecuencia  de  esta  acción,  abandonando  GORILÓN  y PETER el lugar de los hechos a bordo de una motocicleta  de  placas  CLÑK  99B,  haciendo  lo  mismo  DANIEL  a  pie,  quedándose en la  carpintería  donde  trabaja y reside, ubicada precisamente a una cuadra de este  sector  en  la  carrera 56 número 104ª-14, del sector barrio La Cumbre de esta  ciudad.   Estos son los hechos objeto de investigación.  Estos hechos  encuentran  perfecto  acomodo  en los artículos 103 y 104 de la obra sustantiva  penal  vigente,  el  último  numeral  7º  específicamente  que  habla  de una  circunstancia  de  agravación y hace alusión al fenómeno de la indefensión e  inferioridad  que  puede  ser provocada o aprovechada, en este evento estamos en  presencia  de una indefensión aprovechada básicamente porque  consiste en  eliminar  o de disminuir cualquier posibilidad de defensa que tenga la víctima,  y   esto  ocurre  cuando  un  suceso  de  esta  naturaleza  se  da  precisamente  de   manera   sorpresiva  e  inesperada,  entonces la víctima no espera ser agredida y como consecuencia  de  esta  situación aparece muy claro el estado de indefensión sin olvidar que  aquí  juega  papel importante algunos elementos como la asechanza, la alevosía  que  también  tiene lugar en estos eventos  …  ».   

           Posteriormente,      en    el   escrito   de   acusación  se   reseñaron   los  siguientes sucesos:   

«ACAECIERON EL  20  DE  JULIO  DE  2008  A ESO DE LAS ONCE Y TREINTA DE LA MAÑANA, EN EL BARRIO  CORPOVISUR  I, DE FLORIDABLANCA, CARRERA 55 A CON CALLE 140 A, CUANDO DESPUES DE  HABER  AMENAZADO  LA NOCHE ANTERIOR A LA VÍCTIMA, LOS INDIVIDUOS CONOCIDOS COMO  GORILON,  DANIEL  Y  PETER, INTERCEPTARON A JAIME ANDRES LEAL JAIMES Y A MICHAEL  RODOLFO  JAIMES  AYALA,  PERCIBIENDO  JAIME ANDRES, QUE IBAN POR MICHAEL, POR LO  CUAL  SALIÓ CORRIENDO, PERO POSTERIORMENTE DE DEVOLVIÓ, ATACÁNDOLOS AQUELLOS,  DISPARANDO  GORILON  CONTRA  MICHAEL, A QUIEN LO TUMBO (SIC) UN DISPARO RECIBIDO  EN  LA CABEZA E IGUALMENTE RECIBIENDO OTRO EN LA REGION (SIC) CERVICAL POSTERIOR  LATERAL  DERECHA,  SUFICIENTES  PARA PRODUCIRLE LA MUERTE. SE HAN IDENTIFICADO A  DOS   COAUTORES   DEL   HOMICIDIO,   COMO  DANIEL  GONZALEZ  MARTINEZ  Y  WILSON  MOGOLLON   PINZON,   ALIAS   GORILON.»28.   

             En   el   acta  de  la  audiencia  de  formulación      de     acusación,      se  manifestó  que:   

«…EL FISCAL  ACUSA  A  DANIEL  GONZALEZ MARTINEZ Y A WILSON  MOGOLLON  PINZON  POR  LOS  DELITOS DE HOMICIDIO AGRAVADO Y  PORTE   ILEGAL   DE   ARMAS  DE  FUEGO.  VERIFICADO  EL  ESCRITO  DE  ACUSACIÓN  LOS    INTERVINIENTES         NO         MANIFESTARON        OBJECIONES.      NO      SE      MANIFESTARON     IMPEDIMESTOS,  RECUSACIÓN O NULIDADES…»29.   

Así las cosas, encuentra la Sala que los  hechos  imputados  no  tuvieron  que  ver con el arma  incautada    en    el    domicilio    del  procesado  el día 18 de junio de  2009,  sino,  con el arma portada sin permiso estatal  y  con  la que se le ocasionó la muerte a MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA el 20 de  julio  de  2008,  conducta que a todas luces resulta típica, como quiera que se  encuentra  procesalmente  acreditado  ninguno de los procesados por el homicidio  con  arma  de  fuego  se  encontraba  en  posesión del salvo conducto al que se  hallaban  legalmente  obligados  y de esta forma, no será posible darle acogida  al  planteamiento del casacionista, pues se encuentra verificado que la conducta  imputada es totalmente típica.   

Debido a que la falta de univocidad entre  la  conducta imputada y la aceptada constituye el argumento del tercer cargo que  el  libelista presenta como un desarrollo paralelo al  primer  cargo, diferiremos a su momento el análisis  de este reparo.   

Segundo Cargo.  

Desde   otro   extremo,   sostiene   el  accionante  que  se  configuró  la  violación  del  debido    proceso    por    falta    de    defensa  técnica,     en    razón    a    que,    según  considera,   los   profesionales  del  derecho  que  anteriormente  asistieron al imputado, no ejercieron adecuadamente el cargo para  el  cual fueron designados, toda vez que no realizaron un análisis serio de los  hechos  por  los  cuales  se realizaba la aceptación de cargos, puesto  que  en  caso de haberlo efectuado  se  hubieran  percatado  que  la  conducta era atípica y que jamás se realizó  imputación por ella.    

Pues  bien,  para  que  la  censura por violación del derecho de  defensa   técnica   tuviera   alguna   viabilidad   en   sede   extraordinaria,   el   demandante  debía  demostrar  que  el  condenado  estuvo  en  total  orfandad  defensiva durante el  devenir  procesal,  bien  sea  por  carencia  de  nombramiento  de defensor, por  desatención  de  los deberes del ejercicio profesional o por falta de idoneidad  del  togado30,    que   generaran   una  situación  de  desamparo  total,  circunstancia           que          no          encuentra          acreditada la Sala.   

Pues  bien, una vez estudiadas las piezas  procesales  que  conforman  la  actuación procesal, esta Corporación ha podido  verificar  que  DANIEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ  estuvo permanentemente asistido  por  su  defensor de confianza, y que en compañía de él estuvo presente en la  audiencia  de formulación de imputación, celebrada el día 19 de junio de 2009  ante  el  Juez  Séptimo Penal Municipal de Bucaramanga con Funciones de Control  de  Garantías,  en donde se le formuló imputación por los hechos acaecidos el  día  20  de julio de 2008, aproximadamente a las 11:30 a.m., en donde ocasionó  la  muerte  de  MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA, en calidad de coautor del concurso  heterogéneo  de  los  delitos  de Homicidio agravado y Fabricación, tráfico y  porte de armas de fuego o de municiones.   

De     igual     manera,  se  ha  podido  constatar  que  el  imputado  y  su defensor estuvieron presentes en la audiencia de formulación de  la   acusación,   surtida  el  28  de  agosto  de  2009  a instancia del mismo Juez Séptimo Penal  Municipal  con  Funciones de Control de Garantías de Bucaramanga, diligencia en  la  que  el  defensor  de  confianza  manifestó tener en su poder el escrito de  acusación  presentado  por la fiscalía el día 13 de julio de 2009,   en   la   cual   se  le  formuló  formalmente  acusación  como  coautor  del  concurso  homogéneo  de  Homicidio  agravado   (artículo  103  y  104.7  de  la  Ley  599  de  2000),  en  concurso  heterogéneo  con  el delito de Fabricación, tráfico y porte de armas de fuego  o  de  municiones, por los hechos acontecidos el día 20 de julio de 2008, en el  barrio  Corpovisur  I,  del  municipio  de Floridablanca, Santander, en donde se  produjo   la   muerte   del   joven  MICHAEL  RODOLFO  JAIMES  AYALA,  en  el  cual  se  relacionaron como  elementos  materiales  probatorios  el  acta  de  la  diligencia  de  allanamiento  al domicilio de DANIEL  GONZÁLEZ   MARTÍNEZ;   el  registro  fotográfico  de  esta  diligencia, en  cuyas    tomas   se relacionaron las armas  allí                  encontradas;    el    informe    de  investigador  de  laboratorio   de  fecha  18 de junio de 2009, mediante el  cual  se  realizó  el informe balístico al arma y la munición hallada durante  el  allanamiento;  el informe de investigador de campo número 3622, rendido por  MOISES   ALBERTO   CABREJO   MARTÍNEZ,  respecto a la diligencia de registro y allanamiento realizada el  18 de junio de 2009, entre otros.   

Más  tarde,  abogado  y representado también estuvieron presentes  en   la  consecuente  audiencia  de  formulación de acusación, en la cual  la   Fiscalía   le   formuló  la  correspondiente  acusación  por  el  delito  de  Fabricación,  tráfico o porte de armas    o    municiones   agravado,  tipificados  por  los  artículos  103,  104.7  7 y 10, bajo la circunstancia de  mayor  punibilidad  prevista  por  el  artículo  58.10  del  Código Penal, con  ocasión  de  los  hechos  ocurridos  el  día  20 de julio de 2008, cuando a la  altura  de la carrera 55A con calle 140A,  se  produjo  el  homicidio del ciudadano MICHAEL RODOLFO JAIMES  AYALA.   

Así  mismo  ocurrió  en  la  audiencia  preparatoria, en donde una vez más se narraron los  hechos  acaecidos el 20 de julio de 2008 y se solicitó tener como prueba de los  delitos  de  Homicidio  agravado  y  Fabricación,  tráfico y porte de armas de  fuego  o  municiones,  el  acta de la diligencia de allanamiento efectuada en la  residencia  de  DANIEL  GONZÁLEZ MARTÍNEZ y el estudio balístico efectuado al  arma y a la munición.   

Téngase   también   en   cuenta   que  tanto   el   defensor  como   el   imputado   concurrieron   a  las  dos  audiencias de aprobación del preacuerdo celebrado con  la   fiscalía,   las   cuales   fueron   presididas  por  los  Jueces  Séptimo  y  Quinto  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento de Bucaramanga, y escucharon nuevamente  de  manera  directa  la  imputación  fáctica y jurídica que se le realizó en  cada  una  de ellas, la cual correspondía a los sucesos del día 20 de julio de  2008,  cuando  se  ocasionó  la  muerte  MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA, por tres  sujetos que luego del acto emprendieron la huida.   

En  este  sentido,  debemos  destacar que  durante  las dos audiencias que verificaron el preacuerdo, los jueces, indagaron  activamente     al     procesado     si   esta   decisión  había  sido  asesorada  por  su  defensor,  respondiendo   en   sentido   afirmativo   frente   a   todas  ellas,  tal  y  como  se  evidencia  en  el  registro               11’08’’ de  la  audiencia  del  28  de agosto de 2009, realizada ante el Juez Séptimo Penal  del  Circuito  con funciones de conocimiento, como en el registro 27’48’’ de la audiencia surtida ante la  Juez  Quinta  Penal  del  Circuito  con Funciones de  Conocimiento.   

Censura  el  accionante  que  el defensor de la época hubiera recomendado una aceptación de  cargos  improcedente y que  ello   desvela   una   falta  de  defensa  técnica  al  procesado  que  deviene  en  una  violación  al  derecho  a  la defensa; sin embargo, la Sala pudo constatar que la actividad del  litigante  fue  activa  y  vigilante  frente  al  deber  de  protección  de los  intereses   de  su  representado,  pues los registros dan cuenta de haberse  entrevistado   con   él,   previamente   a   la   aceptación   de  los  cargos  formulados31,   con   lo   cual   el   presunto   vicio,  carece  de  sustento  fáctico.   

Recogiendo     la     jurisprudencia32        de        la  Corporación  en  la  materia,  hay que advertir que  esta   ha  indicado  de  manera  reiterativa  que  el  defensor  goza  de  plena  autonomía  en  su  estrategia defensiva,  pudiendo  entonces  orientar  la custodia de los intereses  que   representa  de  la  forma  que  considere  pertinente,  y  que   el   desacuerdo   con   la   táctica   de  defensa  asumida  no  basta  para  sostener  que  el  derecho  de defensa  técnica  ha  sido  violado  por ausencia de defensor idóneo, pues la ley no le  impone a los defensores algún tipo de criterio estratégico.   

Así las cosas,  la  Sala  no  encuentra  evidencia  de que el derecho a la defensa técnica haya  sido  conculcado,  mientras  que  lo  que se advierte es una constante actividad  defensiva  en cada una de las fases procesales, razón por la cual el reparo que  propone el accionante impide que la demanda sea admitida.   

Teniendo como  fundamento  las  anteriores  consideraciones, esta Corporación no halla mérito  para  que se pueda sostener fundadamente que el acusado haya sido “empujado”  a  celebrar  un  preacuerdo por una cuestión fáctica inexistente.  Por el  contrario,   en  cada  una  de  las  intervenciones  de  éste  se  le  percibe informado de sus derechos y  de  las  consecuencias  tanto  favorables  como  adversas  de  su  admisión  de  responsabilidad.   

Durante  la  audiencia  celebrada ante el  Juez  Séptimo Penal del Circuito con funciones de conocimiento se le indagó si  el   preacuerdo   era   fruto   de   su   voluntad33,  si  fue asesorado por el  defensor34,  si  le  advirtieron  de  las  consecuencias  de renunciar a sus  derechos  procesales  y  si  le  advirtieron de las consecuencias de aceptar los  cargos35,  a  lo  cual  respondió  diáfanamente  de manera afirmativa en  todas           las          oportunidades36.   

Así también ocurrió en la audiencia del  15  de  diciembre  2010,  celebrada  bajo  la  presidencia  de  la  Juez  Quinto  Penal  del  Circuito con  funciones  de conocimiento, quien luego de recordarle  sus   derechos   le  indagó  si  había  tenido  la  oportunidad   de   conocer   las   consecuencias   de   renunciar   a        ellos,       contestando  afirmativamente37,  al  igual que manifestó  no  haber  sido obligado a aceptar el acuerdo y haber  tenido   la   oportunidad   de   estar   asesorado  profesionalmente     frente     a    los    términos    del    consenso38.   

De  manera  que,  al no observarse algún  tipo  vicio  en  la  capacidad  del  procesado  para  consentir,  su  liberalidad  y  voluntariedad  en la  aceptación   del   acuerdo,   su  asesoramiento  profesional  permanente  y  su  conocimiento  respecto  de  las  consecuencias  de  su aceptación, se despacha  desfavorablemente el segundo cargo formulado.   

Tercer Cargo.  

Procederá  la  Sala  en  este  momento a  atender   la   inconformidad   del   recurrente   apuntalada   en   el  tercer  cargo,  y que constituye en  realidad  el  desarrollo  de  la parte final de los argumentos del primer cargo,  según  el  cual  no  existió  congruencia entre la  situación  fáctica  y lo jurídicamente preacordado  y  se  pretermitieron  estadios  procesales, pues se  aceptó   un   preacuerdo   sin   que   hubiera   habido  imputación          sobre          los          hechos         aceptados,  puesto que la aceptación    que  realizó  su  representado    se   encontraba   dirigida   al   porte   de   armas:    de    la    pistola    y    la  munición  encontrada  en  su  vivienda durante  la  diligencia de incautación y allanamiento realizada a  su  domicilio  el  18  de  junio  de  2009 y no al porte de armas asociado a los  hechos  del  20  de  julio de 2008.      

Pues  bien,  cuando se analizó el primer  cargo  contra  la sentencia del Tribunal, la Sala estableció que los hechos por  los  que  se  formuló  imputación  fueron los ocurridos el día 20 de julio de  2008,  cuando  de  manera  violenta  se  le  arrebató la vida a MICHAEL RODOLFO  JIMENEZ  AYALA,  quien  recibió dos impactos de bala  en  su  humanidad,  por los cuales a Wilson Mogollón  Pinzón     y     a     DANIEL     GONZÁLEZ  MARTINEZ  se  les  imputó en  calidad  de  coautores,  los delitos de Fabricación,  Tráfico     y     porte     de     armas     de     fuego    o    municiones.   

Ahora,  analizando  las piezas procesales  que  conforman  la  actuación,  OBSERVA    la    Sala    que   la   diligencia   de   allanamiento  en  la  que le fue encontrada el  arma  a  DANIEL  GONZÁLEZ MARTÍNEZ fue ordenada con el propósito de hallar el  arma  homicida de MICHAEL RODOLFO JAIMES AYALA.   Así  se  desprende del audio de la audiencia reservada de solicitud de orden de  captura,  que  se  realizó  el  día 12 de junio de 2009, bajo la dirección de  la   Juez   Noveno  Penal  Municipal  Con  Función  de  Control  de Garantías, en la cual al momento de  anunciar el Fiscal el respaldo probatorio de su solicitud expuso:   

«La fiscalía  no  efectúa  aquí  registro  de  naturaleza  fotográfica en razón a que este  señor  DANIEL  es  visto  diariamente  por el testigo JAIME ANDRÉS LEAL JAIMES  quien  pasa  constantemente por la carpintería donde este reside y trabaja y en  donde  la  fiscalía  va a aordenar un registro y allanamiento porque se presume  que  allí  están  las  armas  con las que se perpetró este atentado contra la  vida,   los   cuales   se   realizarán   el   día   martes   de   la  presente  anualidad”»   

Posteriormente,   en   el   informe  de  investigador  de  campo generado con ocasión de la diligencia de allanamiento y  registro,  el  funcionario de policía judicial MOISES ALBERTO CABREJO MARTÍNEZ  consignó    como   objetivo   de   la   diligencia   el   siguiente:   

«LA   DE  ENCONTRAR  EVIDENCIAS  FÍSICAS Y ELEMENTOS MATERIALES PROBATORIOS QUE SIRVAN DE  PRUEBA  PARA  LA  INVESTIGACIÓN, ESPECIALMENTE EL ARMA UTILIZADA EN EL EPISODIO  DELICTIVO,  ADEMÁS  DE  CAPTURAR A DANIEL GONZÁLEZ  MARTÍNEZ,   QUIEN   RESIDE   Y  TRABAJA  ALLÍ.»39        (Resaltado de la Corporación).   

Igualmente en la descripción de los actos  de   investigación,   especificó   como   uno  de  ellos  el  de  incautación              y  recuperación      de      elementos40.   

Así las cosas,  es    evidente   que   el   arma   hallada  en  el  lugar de residencia tenía una conexión fáctica con  los  hechos  del  20  de  julio de 2008 y, justamente por ello, no se abrió una  investigación  independiente  por  porte  ilegal de  armas,  pues  los  sujetos  procesales  entendieron  que  bajo esta actuación  se  estaba investigando el  porte  ilegal  del  arma  con  la que se produjo el homicidio de MICHAEL RODOLFO  JAIMES   AYALA   y   que  el  arma  hallada  en  el  domicilio  del  procesado  hacía  parte de la misma  facticidad  que se continuaba ejecutando sin solución de continuidad, y que por  lo  tanto,  no  daba  lugar  a  la apertura de una nueva investigación por este  hecho aislado, como ahora lo pretende sugerir el demandante.   

A  su  vez, ha  verificado  la  Colegiatura que durante la audiencia  de     formulación     de     imputación,     la    facticidad    atribuída   hizo  referencia  a  los  hechos  del  día  de  la independencia del año 2008, mientras que el  señalamiento jurídico se realizó  contra  los  procesados  en  calidad  de  coautores  de  los  delitos  de  Homicidio agravado  en concurso con Fabricación, tráfico y porte de armas de fuego  o municiones.   

Contrario   a  lo  argumentado  por  el  recurrente,  la  Sala  ha  podido  verificar  que la  defensa  y  la  fiscalía  guardaron silencio frente al rompimiento de la unidad  procesal   decretada   por   el   Juez   Séptimo   Penal   del   Circuito  el  día  de  la audiencia y de manera escrita  posteriormente, lo cual revela que sin lugar a dudas,  las partes procesales tenían pleno  conocimiento   de   los   hechos  por  los  cuales  había  surgido  el  proceso  identificado  con  el  CIU 68001-6000-159-2008-80303-00, al interior del cual se  presentó el consenso.   

Justamente  por  ello,  el  juzgador  de  primera instancia declaró en su sentencia que:   

«Con   la  conducta  punible  aceptada  por el acusado, se atentó contra bienes jurídicos  que  la  ley  protege, que para el caso presente fue, la seguridad pública, sin  que   concluyan  causales  excluyentes  de  responsabilidad  del  acusado.   Igualmente  en  esta  oportunidad  la  fiscalía  presentó elementos materiales  probatorios  con  los  cuales  conlleva a corroborare (SIC) efectivamente que se  puede  desvirtuar la presunción de inocencia, elementos materiales probatorios,  de  los cuales cuyas copias fueron compulsadas para esta carpeta y el experticio  del  arma  de  fuego  con número interno 26225 de brazo de fijación de tambor,  teniendo  igualmente como resultados que el arma es apta para los fines para los  cuales     fue     fabricada,     esto     es,     para    disparar.»41.   

Así las cosas,  de  acogerse  la postura  del  actor,  tendrían  que  adelantarse  dos  procesos  contra el procesado  por   Fabricación,   Tráfico  y  Porte  de  Armas  de  Fuego  o  Municiones,   la  originada  en  los  hechos  del  20 de julio de 2008 y la originada con base en los hechos del 18 de  junio   de   2009,  lo  cual  iría  en  contra  de  sus   intereses,   razón   por   la  que  la  falta  de interés  para    recurrir    del    demandante se hace evidente.   

Pretender  una  retractación  de  los  términos  del  preacuerdo  (por la facticidad), constituye una falta de lealtad  con  la administración de justicia, lamentablemente  avalado    por   la  representante  de  la  fiscalía  que  no  tenía  pleno  dominio  del  proceso,  pues  como  se ha dicho, existe múltiple evidencia  de  que  las partes procesales conocían ampliamente  los términos del consenso.   

El  escrito de acusación, por su parte,  también    guardó  coherencia   con   esta  facticidad  y,  siendo  este el momento procesal en  que   la  fiscalía  debía  descubrir  la  prueba  con  la  que  respaldaba  su  postura, anunció en su  documento     los  siguientes  elementos  de  convicción:  inspección  técnica  al  lugar de los hechos y al cadáver de  MICHAEL  RODOLFO  JAIMES  AYALA  y  su  necropsia42;    informe    ejecutivo    sobre    actos   urgentes43;  informe  de investigador de campo  número   3622,   rendido   por  MOISES  ALBERTO  CABREJO  MARTÍNEZ,   respecto  a  la  diligencia  de  registro  y  allanamiento realizada el 18 de junio de 2009 en donde se halló el  arma44;    acta    de   la   diligencia   de   allanamiento45;   informe  de  investigador  de laboratorio del 15 de septiembre de 2008, mediante  el  cual  se  realizó  el estudio de balística a los proyectiles de calibre 38  Special  hallados  en  la  Carrera  55ª con Calle 140ª del Barrio Corpovida de  Floridablanca,  lugar  en  el  que tuvo lugar el homicidio, y que determinó que  los      proyectiles      pudieron      haber     sido     disparados con un arma de fuego tipo revolver  calibre  38  largo,  entre  otras  marcas  Smith & Wesson, Ruger46;   informe  de  análisis  e identificación de residuos de disparo realizado a las  muestras  tomadas  de  las  manos de MICHAEL RODOLFO  JAIMES    AYALA    el    cual    estableció    que    el   arma   probablemente  disparada  en  los  hechos  es un revólver calibre  3847;   informe de investigador de campo de 20 de julio de 2008,  que    realizó    la    documentación    fotográfica   del   lugar   de   los  hechos;    informe  ejecutivo  de  actos  urgentes,  del  investigador  de  campo  DOUGLAS  BELTRÁN  OSOSRIO,   quien   elaboró   el   registro  fotográfico  a  la  diligencia  de  allanamiento  del  18  de  junio de 2009, en cuyas tomas fotográficas 7, 8, 10,  11,  12 y 13, se relaciona el arma incautada en la diligencia de registro del 18  de          junio          de         200948;  informe  de  investigador  de  laboratorio  de fecha 18 de  junio  de  2009, mediante el cual se realizó el informe balístico al arma y la  munición  hallada  durante  el  allanamiento  a la vivienda de DANIEL GONZÁLEZ  MARTÍNEZ49.   

Todas estas  fuentes  de  prueba, de  manera    unánime,  apuntaban  a  los hechos que se presentaron el 20 de  julio  de 2008, razón por la cual, se percibe claramente que los investigadores  vincularon  el  arma encontrada en el allanamiento con estos sucesos,  y  que  por  este  motivo  no  se  adelantó   un  proceso  separado  para  investigarlos,  sino  que  muy  por  el  contrario,  esta  arma  se  constituyó  como  evidencia  física  del delito de  Homicidio  agravado  y  del Porte ilegal de armas que con ocasión de los hechos  acontecidos  el  20 de julio de 2008 se investigaban  y,   por  ello,  también  en  la  audiencia  preparatoria  fueron  objeto  de  solicitudes  probatorias  para sustentar su pretensión.   

Más tarde,  en  la  audiencia del juicio oral, cuando el Juez le  otorgó la palabra a la  fiscal  para  que  realizara  la presentación      del      preacuerdo  ésta  afirmó  en  el  record                8’22’’  del audio:   

«Es  la  fiscalía  la  que  acepta  que el imputado llegue a un preacuerdo para que haya  una  rebaja  de  pena  en esta etapa procesal, teniendo en cuenta igualmente que  DIEGO  GONZÁLEZ MARTÍNEZ acepta ese preacuerdo por  el  concurso  heterogéneo relacionado con el delito  definido  en  el  artículo  365  del  Código Penal, esto es, el bien jurídico  afectado  de  la  seguridad  pública  y  modificado  por  la  ley 1142    de    2007    en   su   artículo   38   …».            (Destacado de la Sala).   

Así  las  cosas, la Sala observa que la  fiscalía  informó  al  juez,  que el preacuerdo se  había  realizado,  por uno de los delitos imputados  en  concurso, vale decir del Homicidio agravado y el  Porte  ilegal  de  armas,  por  aquel  definido  en  el  artículo  365  del  Código  Penal,  quedando  entonces   claro   que   se   trataba   de   los  hechos  del  20  de  julio  de  2008.   

Y  luego  de  que   la   fiscalía  presentara  el  preacuerdo,  el  Juez  le indagó al  defensor  si  esos  eran  los  términos  de mismo,  escuchándose    al    record    10’32’’,   que  afirma:   

“Sí,   ese   es   el  término  del  preacuerdo”.   

Más aún, en  el          record         20’04’’  de  la  grabación, se puede escuchar al Juez, luego  de  haber  oído   a  las  partes presentar su solicitud de aceptación del  preacuerdo      y      los      hechos      que     se     aceptaban:   

«Como  la  acusación  está dada contra dos personas bajo la forma de participación de la  coautoría  y  además  por dos delitos, uno de los  cuales  se  preacordó,  esto  significa entonces a  voces  del  artículo  53  de  la  Ley  906 de 2004, inciso 3º, que hay lugar a  decretar    el    rompimiento    de   la   unidad  procesal».  (Destacado  de la Sala).   

Respecto  a  esta  decisión los sujetos  procesales  no  manifestaron oposición y  luego,  el mismo Juez,            concretó     la     forma   en   que   quedarían   los  procesos    en    el    record    22’10’’:   

«Para      DANIEL     GONZÁLEZ  MARTÍNEZ  quedaría el homicidio, el delito contra  la   vida   y,   para  Wilson  Mogollón  Pinzón  las  dos  conductas     por     las     cuales     fuere     acusado».   

Así     las     cosas,    la   Colegiatuira  advierte  que  el Juez transmitió  clara  y  contundente a la audiencia, que DANIEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ aceptaba el  delito   de   Porte  ilegal  de  armas,  razón   por  la  cual  su  juicio  continuaría  solo  por  el  delito  de  Homicidio,  mientras  que  al     no     existir    aceptación   de   cargos   por  Wilson    Mogollón  Pinzón,  el juicio en su contra continuaba por los  dos  punibles: Hurto agravado y Fabricación, Tráfico y Porte de Armas de fuego  o  Municiones, guardando las partes procesales total  conformidad con la decisión.   

Seguidamente,  al preguntarle al acusado  GONZÁLEZ  MARTÍNEZ si  aceptaba     los  cargos,    éste    le    respondió     al     Juez    «Del   homicidio   no   acepto   los  cargos  señor  Juez«          (record       22’30’’),  siendo entonces obvio,    una    vez   más,  que  los aceptaba por la otra conducta acusada, esto es, por la  Fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego o  municiones,  del  20  de  julio de 2008   y,  luego  de  ello, el Juez  que  presidía  la  diligencia procedió a romper la unidad procesal.   

Posteriormente,  al  revisar  el  audio  de  la  audiencia  de  verificación y  aceptación  del  preacuerdo, realizada el     15     de     diciembre     del     2010,     cuando   la   fiscal   fue   requerida   por  la  Juez  para  que  expusiera   los   hechos   que   dieron   origen   al  acuerdo,        señaló   en  el  record  23’54’’:   

«Estos  hechos  acaecieron  el 20 de julio de 2008, a eso de las 11:30 de la mañana, en  el  barrio  Corpovisur  I de Floridablanca, carrera 55 A con calle 104 A, cuando  después  de  haber  amenazado  la  noche anterior a la víctima, los individuos  conocidos     como    GORILÓN,    DANIEL    y    PETER    interceptaron a JAIME ANDRES LEAL y a MICHAEL  RODOLFO  JAIMES  AYALA,  percibiendo  JAIME ANDRÉS que iban por MICHAEL, por lo  cual  salió corriendo, pero posteriormente se devolvió, atacándolos aquellos,  disparando  GORILÓN  contra MICHAEL a quien lo tumbó un disparo recibido en la  cabeza,  igualmente  recibiendo  otro  en la región cervical posterior, lateral  derecha  suficiente  para  producirle  la  muerte.  Se han identificado dos  coautores  del  homicidio  como  DANIEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ y WILSON      MOGOLLÓN     PINZÓN,     alias     GORILÓN».   

         

Aún      más,     luego  de  que  la fiscal realizó la  reseña   fáctica   que  originó  el  preacuerdo,  la  juez  le  concedió  el  uso  de  la palabra al  defensor  para  que  manifestara su posición frente a los hechos, a lo cual, en  el          record         26’50’’  del audio este indica:   

Si   su  señoría,  efectivamente  el  preacuerdo  consiste  en  el  Porte  ilegal de armas que acepta DANIEL GONZÁLEZ  MARTÍNEZ  por  hechos ocurridos tal cual como lo ha  manifestado  la  honorable  fiscal  y en el momento  antes  del  interrogatorio  correspondiente  antes  de  juicio  oral,  se decide  aceptar  los  cargos  por el porte ilegal de armas consagrado en el art. 356 del  Código  Penal,  y  efectivamente  esta  es  la situación que nos tiene ante su  señoría  para  solicitarle  muy  amablemente  impartir  su aprobación a dicho  preacuerdo,      muchas      gracias      honorable      juez.      (Destacado de la Sala).   

Así las cosas, no cabe duda alguna para  la  Sala  que el delito  por  el  que se realizó el preacuerdo fue realmente  el generado  con base en los hechos del 20 de julio de 2008, que se enmarcan  típicamente  en el delito de Fabricación, Tráfico  y  Porte  de  Armas  de  Fuego  o Municiones y   frente  al  cual se surtió en su oportunidad la correspondiente formulación de  imputación   y   de  acusación  como  ha  quedado  demostrado  y  cuya  facticidad  era conocida y compartida por todos los sujetos  procesales   

De  esta  forma  también  ocurrió  con  el  control que ambos jueces realizaron respecto a  la  libertad,  voluntariedad  y  conocimiento  de los términos del consenso     por     parte    del  procesado.   Durante  la audiencia surtida en el Juzgado Séptimo Penal del  Circuito  con  funciones de conocimiento, el acusado  respondió en el record  10’58’’     que     el     acuerdo  era   fruto   de  su  voluntad;    en    el    record    11’08’’,  que   estuvo   asesorado   por   su  defensor  y  en  el  record  12’15’’,  que  conocía  las consecuencias que le acarrearía la celebración del acuerdo,  para      finalmente      aceptarlo   en  el  record  12’23’’.   

Más   tarde,   durante  la  audiencia  practicada  el  15  de  diciembre  de  2010 bajo la dirección de la Juez Quinto  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento,  luego de recordarle los  derechos     que     lo    amparaban,   se   le  indagó  respecto  a  su  aceptación  del  acuerdo,  respondiendo  en   el  record 27’48’’  afirmativamente.    

Esta respuesta brindada por el procesado,  merece  una reflexión especial, puesto que el accionante sostiene que a través  de  esta  respuesta  el  enjuiciado  negó  su  aceptación de los términos del  convenio.   

Contrario  a lo anterior, esta Sala pudo  apreciar  el  contenido  de  la  pregunta realizada  y   la  respuesta  obtenida,  llegando  a  una  conclusión  muy  diferente,  pues  luego  de recordarle los derechos que le son  inherentes, la Juez, al  record               28’45’’  le               preguntó:   

«¿Alguna  persona   lo   ha   obligado  a  Usted  a  aceptar  este  preacuerdo?», a lo cual respondió  «no  señora    Juez».  Y     luego     le    cuestiona:    «            ¿Tuvo  Usted  la  oportunidad  de  estar asesorado por el señor  defensor,  a  que  él  le  pusiera  en conocimiento las consecuencias    de    este    preacuerdo?»,  respondiendo    en   el   record   28’55’’   del   audio:  «No  acepto  porque  el arma la tenía en el taller, ahí en el taller de ahí, en la  casa,   como   tengo   un   taller   de   muebles   ahí  la  tenía».   

Pues   bien,   al  valorar  la  Sala la entonación con la que  se     ofreció     la    respuesta    por    el  procesado,   resulta   evidente   que     no     entrañaba   una   negación,   sino   una  explicación  a  una  respuesta  afirmativa,  ya  que  examinadas de manera global la totalidad de las respuestas  ofrecidas     con     anterioridad     por    el  acusado, el contexto en  el  que  la  respuesta  fue  entregada,   y   la  reacción  de  la  Juez  que  presidia  la  audiencia,  mal  podría  estimarse  que se trataba de una negación.    

Al igual que  el  Tribunal  Superior, la Corporación no encuentra  seriedad  en  esta postura, pues tanto el defensor,  como   el  imputado  y  la  fiscalía  conocieron   los  términos  de  la  imputación,  los  del  escrito  de acusación,  los  elementos  probatorios que se anunciaron como soporte del mismo50,  en  donde  se hallaban las actas de la diligencia de allanamiento e incautación del  arma   y   los   estudios   técnicos  que  se  le  practicaron,     entre    otras;    las   anunciada  durante  la  audiencia  de  formulación  de  la  acusación51,   donde   nuevamente   se  señalan  los  elementos  materiales  probatorios  producto  de  la audiencia de allanamiento del 18 de junio de 2009;  la  evidencia  física  y  los elementos materiales  probatorios   revelados   durante   la   audiencia  preparatoria52   y  que  fueron  solicitados  tener  como  prueba  de los hechos  ocurridos  el  20  de  julio de 2008, en donde también se hallaban los informes  generados  con  fundamento  en  la  diligencia de allanamiento a la vivienda del  procesado  en donde vinculaba el arma encontrada en  la  diligencia  de  registro  y  allanamiento  con  la  disparada  el  día  del  homicidio53.   

También    se    ha    establecido  que  la totalidad del desarrollo procesal tuvo como  génesis  los  hechos  acontecidos  el  día  20  de  julio de 2008 y  que  a  ellos  estuvo  vinculado  el  hallazgo  del arma en el  domicilio  del  imputado  el día en que realizó el  allanamiento,     y     por    ellos  fue  que se formuló imputación, y  que  tanto el acta de la  diligencia      de     allanamiento,    como    el    informe    balístico    realizado   al   arma  incautada, obraron como  evidencia   física   y  elemento  material  probatorio  de  los  hechos   sucedidos   en   esas   calendas.    Queda   diáfano  entonces,  que  el  arma  incautada  siempre estuvo  relacionada  por los sujetos procesales, con las diligencias que por los delitos  de  Homicidio y Fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones se  seguía.   

Con   ello,   es   nítido  para  esta  Colegiatura  que  el  acuerdo  celebrado  con  la fiscalía tuvo como fundamento  desde  el principio los  sucesos  del  20  de  julio  de  2008  y no, como lo  pretende  asumir  el demandante, por la evidencia encontrada durante el día del  18  de  junio  de  2009 con ocasión de la diligencia de incautación y registro  realizada     en     el    domicilio    de    su  representado, hecho que  constituye   una   misma   unidad   fáctica   con  aquellos.   

Contrario  a  la lectura integral de los  hechos  que  realizaron los jueces de instancia, el accionante pretende alcanzar  la  nulidad  del  acuerdo  descomponiendo  la  conducta  en diversos actos, para  indicar  luego, que la aceptación de cargos lo fue  solo  por  un  fragmento de ella, cuando en realidad  de  lo  que se trata es de una continuidad fáctica,  que  fue  ampliamente  argumentada,  conocida  y  aceptada por todos los sujetos  procesales:  los hechos iniciados el 20 de julio de 2008, cuya investigación se  extendió  hasta  el momento en que se incautó el arma con la que presuntamente  se  había  cometido  el  homicidio.   La  Sala  no  encuentra fundada esta  concepción  de los hechos, y teniendo en cuenta que  si  ella prosperara el procesado se vería sujeto a afrontar dos investigaciones  por  Fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego o municiones, causándole  un    grave    desmedro,    este   cargo   tampoco  prosperará  por  falta  de interés para recurrir.   

Adicionalmente    a   lo   anterior,  resulta  necesario  acudir al mandamiento normativo  contenido  en  el  parágrafo del artículo 69 de la  Ley   1453  de  2011,  el  cual  precisa  que  por  excepción,  una  vez  aprobado  por  el  juez de conocimiento el allanamiento a  cargos  o  el  acuerdo  celebrado  entre  Fiscalía  e  imputado,  procederá la  retractación   sólo   en   la   medida  que  el  interesado  acredite  que  su  determinación  estuvo  viciada, lo cual no ocurrió en el presente asunto,      tal      y     como     lo     demuestran los registros de audio, o que hubo  transgresión  de sus derechos fundamentales, lo que podrá realizar únicamente  a  partir  de la aprobación del acuerdo y hasta antes de dictarse la sentencia.  Es  decir,  una  vez  iniciada la lectura del fallo,  como   ocurrió   en   el   presente   asunto,  la  retractación     no     resulta     procedente54.   

Así    las   cosas,   concluye   la  Corte  que  por  carecer  el demandante de interés  para  recurrir,  la  demanda  debe  ser  inadmitida.                     

Finalmente,  el  accionante,  amparado  en  el numeral 2º del artículo 181 de la Ley 906 de  2004,  solicita  que  se  ordene  la  nulidad de lo  actuado  en  el  proceso,  ante lo cual,    es    importante    resaltar    que    la   Sala55  tiene  precisado  que  los  motivos  de  ineficacia  de  los actos procesales se hallan  sometidos  al  cumplimiento  de  precisos principios que los hacen operantes, de  acuerdo    con    los    cuales    y,    en   relación   con   el   caso   bajo   estudio,  cobra  especial   importancia   el   principio  de  protección, según el cual, la  nulidad  no  puede ser invocada por el sujeto procesal que la haya originado con  su  actuación,  salvo en los supuestos de falta de defensa técnica,  que  como  se  ha visto, en el presente caso no se configuró,  mientras   que   el   supuesto   vicio   si   se   habría   generado   por   la  solicitud  y actuación  del defensor y la fiscalía.   

Igualmente,    concurre   en   el   presente  asunto  el principio de  instrumentalidad,  al  tenor    del    cual   no   puede   ordenarse   la  invalidez  de un acto procesal cuando este  haya  cumplido  la  finalidad para la cual estaba destinado,  puesto  que  los  aspectos  formales  del  acto  solo están encaminados a hacer  prevalecer  los  fines  del  derecho  sustancial,  de  manera  que, aun   cuando   no  se  cumplan  los  formalismos  legalmente previstos, si el acto alcanzó la finalidad para la cual  se   encontraba   previsto  y  hubo  pleno  respeto  de  las  garantías  constitucionales  será válido, cosa que no acontece en el  asunto  analizado en donde la sentencia se profirió  en  total  afinidad  con  el acuerdo como ha quedado  demostrado.   

Por  otra  parte, de decretarse la nulidad  procesal  solicitada,  se  retrotraería el proceso para hacerle más gravosa la  situación  al  encartado,  pues  como  se ha dicho, habría lugar a iniciar dos  procesos  diferentes por el delito de Fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego  o  municiones:  la generada el día del homicidio y la surgida el día de  la  diligencia  de incautación y allanamiento a su domicilio, lo cual iría sin  lugar  a  duda  en   desmedro  de  sus  intereses,  situación  por  demás  incompatible  con  la  lealtad  que  el  profesional  del  derecho  le debe a su  mandato.   

Señala  el artículo 213 de la Ley 600 de  2000,  que la demanda será inadmitida por falta de interés, cuando quien acude  a  la  sede  extraordinaria  no  persiga  una  consecuencia más benéfica de la  irrogada  en  la  sentencia  de  segunda  instancia  para  el  sujeto procesal o  interviniente al que representa.   

De   esta   forma   lo  ha  indicado  la  Corporación,  reiterando la postura que de tiempo atrás se viene desarrollando  en cumplimiento del precepto legal en cita:   

«La   Corte  ha  señalado,  de  manera  recurrente,  que  constituye  presupuesto  del  derecho  a  la  impugnación  el  interés  jurídico del sujeto procesal que pretende, a través del ejercicio de  los  recursos, la reparación de un desmedro causado con una decisión judicial,  cuando  lo  que  se  persigue es remover, mejorar o atemperar una situación que  resulta  gravosa.  Es  decir que la actuación del recurrente debe estar siempre  encaminada  a  obtener un beneficio frente a lo declarado en la decisión contra  la   cual  se  interpone  el  mecanismo  impugnaticio,  careciendo  de  interés  legítimo,  por  tanto,  como ocurre en este caso, cuando la pretensión reporta  un   perjuicio  o  desmejora  a  esa  situación.»56.   

En  este  orden  de  ideas  este reparo de  nulidad   será   inadmitido   por   falta  de  interés  del  recurrente.    

Igualmente,  la  Corte  encuentra  que  el  consenso  realizado  con  la  fiscalía  cumplió  el  objetivo para el cual fue  celebrado  y  que  en  su  desarrollo  no  se  evidencia violación a derechos o  garantías  fundamentales, razón adicional para que este señalamiento no tenga  acogida.   

Así  las  cosas, esta Corporación estima  que   la   demanda   estudiada   no  cumple  las  exigencias  mínimas  legal  y  jurisprudencialmente  establecidas  para  su  estudio  de  fondo  y,  por tanto,  se   inadmitirá,  ordenándose  la  devolución  del  diligenciamiento  al  Tribunal  de  origen,  de  conformidad con lo previsto en el artículo 184 de la  Ley  906 de 2004,  pues no se advierte la necesidad de superar sus defectos  de  forma  y  contenido para la realización de los fines de la casación, ni la  violación  de  garantías  fundamentales  que  la  Corte  esté  en el deber de  proteger de manera oficiosa.   

Contra esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia  por  parte del accionante, de conformidad con lo establecido en  el  artículo  184  inciso segundo ejusdem,   en   la  oportunidad,  forma  y  términos  precisados  por  la  Corte57.   

5.  Consideraciones  Finales.   Le  corresponde a la  Sala  llamar  la  atención  a  la  fiscal  delegada  a  los  jueces, fiscales y  defensores  que  actuaron  en  el  presente proceso para que, en lo sucesivo, la  rapidez  en  la  actuación  no  le  reste precisión a la misma, se evite hacer  alusión  a  las  conversaciones sostenidas fuera de audio, pues se recuerda que  las  decisiones  que  adopten  los  jueces  de  las  distintas instancias pueden  fundamentarse  exclusivamente  en  las  pruebas  apreciaciones y argumentaciones  vertidas  dentro  de la audiencia y no en las que fuera de ella y de su registro  se realicen.   

Así  mismo,  exhorta a la fiscal para que  hacia  el  futuro  sus  intervenciones  en  las  audiencias  sean  fruto  de  la  preparación  ponderada  de  los  temas, con el rigor que el cumplimiento de sus  deberes legales demanda.   

Para concluir, se insiste en la diligencia  que  deben  exhibir  tanto  funcionarios  como  litigantes,  en el manejo de los  términos  de  los preacuerdos, propiciando en todo momento su claridad fáctica  y jurídica.    

En  mérito de lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,   Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR  la  demanda  de casación presentada por el defensor del  acusado   DANIEL  GONZÁLEZ  MARTÍNEZ,  por las razones expuestas en la motivación de este proveído.   

Contra  esta  determinación  procede la  insistencia   en   los   términos   del   artículo   184  de  la  Ley  906  de  2004.   

Notifíquese,  cúmplase  y devuélvase al  Tribunal del origen.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  La  Sala  se  abstiene  de  dar  el  nombre del menor testigo, de conformidad con lo  dispuesto  en  el  artículo  33  y el numeral 8 del artículo 47 de la Ley  1098 de 2006, Código de la infancia y la adolescencia.   

2  Cfr.Folios 198 a 191 del c.o.   

3 Cfr.  Folios 168 a 173 del c.o.   

4 Cfr.  Folios 192 a 198 del c.o.   

5 Cfr.  Folios 230 a 233 del c.o.   

6 Cfr.  Folios 220 a 229 del c.o.   

7 Cfr.  Folios 29 y 30 del c.o.   

8 Cfr.  Folios 215 y 216 del c.o.   

9 Cfr.  Folios 236 a 239 del c.o.   

10 Cfr.  Folios 199 a 202 del c.o.   

11  Cfr. Folio 149, c.o.1.   

12  Cfr. Folio 281, c.o.1.   

13  Cfr.  Record  7´57’’,  del  registro  de  audio  de  la  audiencia  celebrada el 23 de  febrero de  2010.   

14  Cfr.          Record         10’35’’  ibídem.   

15  Cfr. Folio 57, c.o.1.   

16  Radicación  680016000159200880303 para la primera y 6800160000002010000133 para  la segunda.   

17  Cfr. CSJ, AP. del 5 de diciembre de 2007. Rad. 28653.   

18  Cfr.  Ley 906 de 2004, art. 184, inciso 2º y CSJ, AP. de 17 de octubre de 2012,  Radicado  33100; de 28 de agosto de 2013, Radicado 41589 y de 18 de diciembre de  2012, Radicado 37233, entre otros.   

19  Cfr. Ídem.   

20  Cfr.           Ibídem,          Casación    del  16  de  julio  de  2001,  Radicado  15488  y  Casación de 20 de octubre de 2005, Radicado 24026.   

21  Cfr.  Decreto  2700  de 1991, artículo 37 B, numeral 4°; Ley 600 de 2000, art.  40 y Ley 906 de 2004.   

22  Cfr.   En   este   sentido  CSJ,  AP.  del  17  de  octubre  de  2012,  Radicado  33.100.   

23  Cfr.  Corte  Constitucional,  Sentencias  T-589/99  de  agosto  13,  T-039/96 de  febrero  5,y  T-685/03,  de  agosto  8,  C-308/05  de  abril  12  y T-647/13, de  septiembre 16, entre otras.   

24  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-591/05 de junio 9.   

25  Cfr.  CSJ.  SP de julio 19 de 2005, SP de agosto 10, y SP de noviembre 20, entre  otras   

26  Cfr. Ley 906 de 2004, art.305.   

27  Cfr.          Ibídem,          art.352.   

28  Cfr. Folio 44, c.o.1.   

29  Cfr. Foilo 63, c.o.1.   

30  Cfr. CSJ., AP de 1º de febrero de 2012, Radicado 38139.   

31  Cfr.         Registro         11’08’’ de la  audiencia  del juicio oral celebrada a instancias del Juzgado Séptimo Penal del  Circuito  con  funciones de conocimiento, al interior de la cual se presentó la  solicitud  de  aprobación del acuerdo, con fecha 10 de mayo de 2010 y, Registro  28’23’’de la audiencia de aprobación del  preacuerdo  llevada  a  cabo  por  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito con  funciones de conocimiento, con fecha 15 de diciembre de 2010.   

32  Cfr. CSJ,  Casación de junio 13 de 2002. Rad. 11324.   

33  Cfr.          Record         10’54’’   

34  Cfr.          Record         11’08’’   

35  Cfr. Record 12´15’’   

36  Cfr. Record 12´23´   

37  Cfr.          Record         27’48’’   

38  Cfr.          Record         28’46’’   

39  Cfr. Folio 219 del c.o.   

40  Cfr. Ídem.   

41  Cfr.  Folio  5 de la sentencia de primera instancia del Juzgado Quinto Penal del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Bucaramanga,  datada  el  15  de  diciembre de 2010.   

42  Cfr. Folios 192 a 198 del de la carpeta 1.   

43  Cfr. Folios 189 a 191 de la carpeta 1.   

44  Cfr. Folios 29 y 30 del c.o.   

45  Cfr. Folios 215 y 216 del c.o.   

46  Cfr. Folios 236 a 239 del c.o.   

47  Cfr. Folios 199 a 202 del c.o.   

48  Cfr. Folios 230 a 233 del c.o.   

49  Cfr. Folios 220 a 229 del c.o.   

50  Cfr. Folios 38 a 45 del c.o., especialmente folios 38 y 39.   

51  Cfr. Folios 61 a 63 del c.o., especialmente folios 61 y 62.   

52  Cfr. Folios 85 a 91 del c.o., especialmente folio 88.   

53  Cfr.   Folios   38   a  44  del  c.o.,  específicamente  folios  38  y  39  del  c.o.   

54  Cfr. CSJ, AP.  de diciembre 17 de 2010, Radicado 33.145.   

55  Cfr. por todas, AP. de junio 9 de 2008. Rad. 29092   

56  Cfr. Por todas, CSJ. AP. 39869, de febrero 22 de 2013.   

57  Cfr. CSJ, AP, de diciembre 12 de 2005.     

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