AP6380-2015(45500)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP6380-2015  

Radicación No.: 45.500  

Acta No. 380  

Bogotá  D.C.,  veintiocho (28) de octubre de  dos mil quince (2015).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la demanda de  revisión  presentada  por  la  apoderada  judicial  del  condenado FJSG1,  contra la sentencia  de  fecha  28 de enero de 2014, proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Ibagué,  que  confirmó  la condenatoria emitida el 18 de julio de 2012, por el  Juzgado Penal del Circuito de Chaparral (Tolima).   

HECHOS  

          Fueron  narrados  en  sede  de  segunda  instancia,  por el Tribunal  Superior de Ibagué, de la manera como a continuación se señala:   

Los   hechos   jurídicamente  relevantes  ocurrieron  el  23  de  marzo  de 2011, aproximadamente a las 11:00 p.m., en una  residencia  de  la  vereda  (…)  del  municipio  de (…), Tolima, cuando a la  habitación  ocupada  por la menor M.J.B.M., a la sazón con doce años de edad,  entró  su  padrastro  FSG,  luego de abrir con la llave respectiva el candado con  el  que  aseguraba  en  la  parte exterior la puerta de ingreso a la misma, y de  inmediato,  aprovechando  que  yacía  en  su  lecho dormida, se abalanzó sobre  aquella  quien se despertó y en vano trató de rechazarlo debido a que doblegó  su  voluntad mediante la fuerza, pues para contrarrestar su reacción defensiva,  le  tapó  la  boca  con  el  fin de evitar que gritara y la golpeó a la altura  tanto  del  abdomen  como  de las piernas, después de lo cual la despojó de su  pijama  y ropa interior, al paso que él se quitó las pantalonetas que portaba,  y,  por  último,  procedió  a besarle todo el cuerpo y a accederla carnalmente  por  vía  vaginal. Terminada la agresión sexual, su victimario la amenazó con  atentar  contra ella o su progenitor, quien residía en Bogotá D.C., en caso de  que    llegara    a    informar    lo    sucedido.2   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          Agotada  la  fase  de  juzgamiento,  el  18 julio de 2012 el Juzgado  Penal  del  Circuito de Chaparral (Tolima), profirió sentencia mediante la cual  condenó   a   FJSG  a  la  pena  principal  de  18  años  prisión   y  a  la  accesoria  de  inhabilitación   para   el   ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  por  un  lapso  igual    a   la   sanción   intramural,  como  autor  responsable del delito de  acceso  carnal  violento  agravado,  al  tiempo  que  le negó tanto   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena, como  la  prisión domiciliaria.3   

Inconforme  con  tal  pronunciamiento,  el  abogado  defensor  del  condenado  se alzó contra el  mentado  fallo  condenatorio,  no  empece, el Tribunal  Superior  de  Ibagué,  en  providencia  de  fecha 28 de enero de 2014,        decidió       confirmarlo       íntegramente.4   

En  firme la sentencia, la abogada defensora  del  condenado  presentó  ante  la  Secretaría  de  la  Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia, demanda de revisión, misma que acompañó del respectivo  poder y de las sentencias de primera y segunda instancias.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

La representante judicial de FJSG, al amparo  de  la  causal  3ª  del  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004, que norma:  «[c]uando  después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de los debates,  que  establezcan  la inocencia del condenado, o su inimputabilidad»,  demandó  la  admisión  de  la presente acción de revisión, de  cara  a  que se estudien las sentencias condenatorias de primer y segundo grados  dictadas  contra  su  asistido,  ya que, en su criterio, existe una “prueba   nueva”  que  demuestra  la  inocencia de éste.   

Al   respecto,  indica    la    abogada  accionante          que          SG  fue declarado culpable del delito de  acceso    carnal    violento    agravado.    Sin  embargo,    enfatiza  que  tal  declaración  de  responsabilidad  se basó  únicamente” en  las  manifestaciones que respecto de  tales  sucesos realizó la  víctima     M.J.B.M.  pues,  el  juzgado de conocimiento   profirió   sentencia   de  condena,  encontró  que  la versión de la ofendida era veraz,  seria, honesta y consistente.   

No   obstante  lo  anterior,  señala  la  libelista   que   esa  narración  de  los  hechos  expresada  por  la        supuesta        menor        ofendida        quedó   sin   sustento   alguno  pues,  ésta   “de   forma  voluntaria”  permitió  la  realización  de “una grabación magnetofónica  donde   relata   otra   versión   de  los  hechos  a  su  hermana  MPMM el día 14 de junio de 2013, y en  la  cual  confiesa  que  mintió  durante  toda la actuación procesal objeto de  revisión   y   que   el   señor  FJS  no  atento (sic) en contra de su libertad, integridad y formación  sexual(…)”.    5   

          Así,      en      su      nueva      atestación,      M.J.B.M.         refiere  que  para  el  momento  en  que realizó la sindicación en  contra    de    FJSG  –su padrastro-, tenía  “rabia”  porque  su  madre,  la señora MDM, la  castigaba   y   regañaba   de   forma   drástica.   

En     particular,     expresó    que    los    hechos    denunciados   fueron    una    invención    encaminada  a  “tomar retaliaciones  en  contra de su madre (…) por golpes que le había propinado días anteriores  a   la   fecha   de   la   denuncia,   por   sorprenderla   escapándose  de  la  casa(…)”,  que  lo que “la motivó  a   mentir   y   a  inventar  que  FJS  había  abusado  de  ella,  fue  el  miedo a que su mamá (…) le  contara  a  su  papá  todo  lo  que  ella  hizo  en  el  tiempo  de estadía en  (…)  de  (…)      (sic)      –       Tolima.”  y  que las lesiones vaginales que simularon el acceso carnal las  realizó  con  un “cepillo de dientes, el cual ella  misma   introdujo   en   su   vagina   en   repetidas   ocasiones”.6   

         

          Además,  indica la actora que dentro del lapso comprendido entre el  5  de  mayo  al  21  de junio de 2014, la menor en cita estuvo hospitalizada por  presentar  graves  quebrantos  de salud, situación que la llevó a confesarle a  su  progenitor  “que todo lo que había dicho de FJS  era  mentira  y  que  fue  un  invento,  le  pidió  perdón  y  dijo que estaba  arrepentida    por   lo   que   había   hecho”.7   

De  esta manera, considera la accionante que  deben  ser evaluados los elementos de convicción que sirvieron de sustento para  emitir  el  fallo  de  condena  contra FJSG, dado que existe una “prueba  nueva” que da cuenta del engaño  de  la  víctima, y, por si fuera poco, corrobora lo aseverado por la defensa al  interior  del  proceso penal, esto es, que para la fecha de los acontecimientos,  el   citado  enjuiciado  no  se  encontraba  en  el  lugar  donde  presuntamente  ocurrieron,  a  saber,  la  Vereda  (…)  del municipio de (…), Tolima.    

Corolario   de   lo  anterior,  afirma  la  memorialista  que  la causal invocada resulta aplicable al caso de su prohijado,  motivo  por el cual debe la Colegiatura declarar la absolución de SG y ordenar,  su libertad inmediata.   

         

CONSIDERACIONES  

    

1. De conformidad con lo dispuesto en  el  numeral  2°  del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, la Sala de Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia es competente para conocer de la presente  demanda  de  revisión,  dirigida  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali.     

2.  Dado  que  la  acción  de  revisión  busca  derruir  la intangibilidad de la cosa juzgada, es  preciso  cumplir  los  requisitos  formales  para  la presentación de la misma,  reglados  en  el  artículo  194  de  la  Ley  906 de 2004, dentro de los que se  cuentan,  la  determinación  de  la  actuación  procesal  frente  a la cual se  demanda  la  revisión; el delito o delitos que motivaron la actuación procesal  y  la  decisión;   la  causal  que  invoca y los fundamentos de hecho y de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud; y la relación de las pruebas que se  aportan  como  sustento  de  las  circunstancias  fácticas  que  fundamentan la  petición.   

Así   mismo,   el   inciso  final  de  la  disposición  en  comento  prevé que el escrito mediante el cual se promueve la  acción  de  revisión  deberá estar acompañado de la copia o fotocopia de las  decisiones    de    única,   primera   y   segunda   instancias,   con    su    respectiva    constancia    de   ejecutoria,  según  el  caso, proferidas en la actuación respecto de la cual  se demanda la revisión.   

No  obstante  lo  anterior,  examinado  el  expediente  se  observa  que,  si bien la memorialista adjuntó como anexo de su  escrito,  copias de los fallos proferidos en las instancias por el Juzgado Penal  del  Circuito  de  Chaparral  (Tolima)  y la Sala Penal del Tribunal Superior de  Ibagué,  omitió allegar la respectiva constancia de ejecutoria de la sentencia  condenatoria,  documento  necesario para tener certeza de que la decisión está  amparada   por   el  fenómeno  de  la  res  iudicata  o  firmeza  material,  pues  esta  acción  tiene como  presupuesto  ineludible  el agotamiento de cualquier otra alternativa procesal o  mecanismo de impugnación.   

3.  Ahora  bien,  asumiendo  en  gracia de discusión que la ejecutoria de la sentencia de condena  hubiese    quedado    acreditada    mediante    la    incorporación    de    la  constancia8  suscrita  el  13  de febrero de 2014, por la Secretaria de la Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Ibagué, según la cual, vencido el término de  5  días  hábiles  para  que  las partes interpusieran el recurso de casación,  éstas     “guardaron    silencio”,   tampoco   encuentra   la  Corte  que  se  hayan  acreditado  los  presupuestos  mínimos para admitir la demanda de revisión formulada a favor de  FJSG.   

Sobre  la  causal  tercera invocada por el  actor,   consistente   en   el  surgimiento  de  hechos  o  pruebas  nuevas  con  posterioridad  a  la  sentencia,  que demuestran la inocencia del condenado, la  Corte ha precisado:   

    

El   hecho  nuevo,    como    lo    ha   sostenido la   Sala,  “…es  aquel  acaecimiento  fáctico vinculado al  delito  que fue objeto de la investigación procesal, pero que no se conoció en  ninguna  de  las  etapas  de  la  actuación  judicial de manera que no pudo ser  controvertido;  no  se trata, pues, de algo que haya  ocurrido  después de la sentencia, pero ni siquiera con posterioridad al delito  que  se  le  imputó  al  procesado y por el cual se le condenó, sino de suceso  ligado  al  hecho  punible materia de la investigación del que, sin embargo, no  tuvo  conocimiento  el  juzgador en el desarrollo del itinerario procesal porque  no penetró al expediente.    

   

Prueba nueva es,  en  cambio,  aquel  mecanismo probatorio (documental,  pericial,  testimonial)  que  por  cualquier  causa no se incorporó al proceso,  pero  cuyo  aporte ex novo tiene tal valor que podría modificar sustancialmente  el  juicio  positivo de responsabilidad penal que se concretó en la condena del  procesado.  Dicha  prueba  puede versar sobre evento  hasta  entonces  desconocido  (se  demuestra que fue otro el autor del delito) o  sobre  hecho  conocido ya en el proceso (muerte de la víctima, cuando la prueba  ex  novo  demuestra  que  el agente actuó en legítima defensa), por manera que  puede  haber prueba nueva sobre hecho nuevo o respecto de variantes sustanciales  de   un   hecho   procesalmente   conocido   que   conduzca  a  la  inocencia  o  irresponsabilidad del procesado.   

   

No  se  dará, desde luego, esta causal de  revisión,  cuando  el  demandante  se limita a enfocar de otra manera hechos ya  debatidos  en  el  juicio  o pruebas ya aportadas y examinadas en su oportunidad  por   el   juzgador,   pues   en  tales  casos  lo  nuevo  no  es  ni  el  hecho  naturalísticamente  considerado,  ni la prueba en su estructura jurídica, sino  tal  vez el criterio con que ahora los examina el demandante, y no es eso lo que  la    ley    ha   elevado   a   la   categoría   excepcional   de   causal   de  revisión”.9   

Bajo  tal  derrotero  jurisprudencial,  es  claro   que,   el  término  “nuevo”  de  la  causal  en  comento, sea en el entendido de “hecho”     o    “prueba”,  no  significa que su acaecimiento sea posterior a la  conducta  juzgada;  el  carácter  de novedoso se refiere al conocimiento actual  que  de  ellas  se  tiene dentro de la acción de revisión, pero que estuvieron  presentes  en  el momento, lugar y circunstancias en que ocurrió el delito, sin  que  se hayan podido debatir en el proceso tramitado en pretérita ocasión, por  diversas razones.   

Así,  cuando  la  acción de revisión se  fundamenta  en  la  causal  tercera  en  cita,  no  es posible realizar un nuevo  examen,  crítica  o  controversia  a  la  actuación procesal o a los supuestos  fácticos,  jurídicos  y probatorios que sustentaron la decisión impugnada, en  tanto  su  cuestionamiento  debe  soportarse en el aporte de nuevos elementos de  juicio,  no  conocidos  durante  el  debate  de  las  instancias.   

Además,  en  orden  a demostrar la causal  invocada,  no  basta  con  que  el  libelista  presente un catálogo de hechos o  pruebas   nuevas   no  conocidos  durante  el  proceso,  sino  que  es  indispensable  que  tengan suficiente aptitud para derruir las  conclusiones   del   fallo,  bien  porque  conducen  fundadamente  a  demostrar  que  se  condenó  a  un inocente, o porque permiten  afirmar su inimputabilidad.   

De  otra  parte,  la Sala ha advertido que  esta  causal  de  revisión  no  se  estableció  para  revivir el debate de las  hipótesis  fácticas o jurídicas que se plantearon en las instancias, ni tiene  por  finalidad  continuar  debates  ya  clausurados  por  los efectos de la cosa  juzgada,   sino   la   de   permitir   un  cuestionamiento  serio  y  respaldado  probatoriamente,   a   la   declaración   de   justicia  con  que  se  culminó  definitivamente la controversia procesal.   

De   ahí   que,   como  presupuesto  de  admisibilidad  de  la demanda de revisión fundamentada en la causal tercera, se  ofrece  necesario que los medios de convicción aportados tengan la capacidad de  desvirtuar  los  supuestos  fácticos  vencedores  en  el juicio y, por ende, el  carácter del fallo objeto de la acción.   

En   este  asunto, la defensora de FJSG  presenta  como  novedoso  elemento  de  convicción,  un  CD  contentivo  de  la  declaración  de  M.J.B.M.,  rendida  el 14 de junio de 2013, ante su hermana MPMM, en la cual se retracta de  la acusación que hizo en contra del inculpado FJSG.   

Al respecto, como se aprecia del registro de  audio   aportado,   M.J.B.M.   relata  las  circunstancias  que  la llevaron a inventar que su padrastro la  accedió    carnalmente    y   que   en   la   actualidad   está   “arrepentida  por  el  grave  error que cometió”. Al respecto señala:   

(…)  la  verdad  desde  la última vez en  diciembre  me  sentí  muy  mal  cuando mi mamá me dijo que ese muchacho había  intentado  asesinarse,  me  sentí  muy  mal  y fue cuando (…) cuando llegamos  acá,   pensé   en   mí,   en  mi  grave  error,  y  le  desmentí  eso  a  mi  papá.10   

Sin embargo, aun cuando en esta declaración  M.J.B.M.   libera   al  condenado  SG,  de los cargos que inicialmente le imputó, es evidente que de su  contenido  material  no emerge nítido el carácter novedoso de la prueba, ni la  aptitud  suficiente para derruir el recaudo probatorio que sirvió de fundamento  para   la   atribución   de   responsabilidad   que   se   considera   injusta.  Veamos:   

En  efecto,  se  tiene  que  la fuente de la  prueba       no       es       novedosa,       por      cuanto      M.J.B.M.  rindió  declaración  en  el  diligenciamiento  cuya  revisión  se  demanda, la cual fue apreciada y valorada  por  los  falladores  tanto  en  la sentencia de primera instancia como en la de  segundo  grado  y  por  ello,  no  cumple  el  carácter  de elemento probatorio  novedoso que dispuso el legislador para dar cabida a esta acción.   

Así,          M.J.B.M.  al  interior del proceso penal  adelantado  contra  FJSG,  refirió que éste, la noche del 23 de marzo de 2011,  abrió  el  candado de la puerta de la habitación donde pernoctaba, la despojó  de  sus prendas de vestir, la besó y la golpeó en diferentes partes del cuerpo  para   doblegar   su   voluntad  y  finalmente  la  accedió  carnalmente.   Narración  que  –según  se  aprecia  de  la  sentencia  condenatoria  de  segunda instancia-,  la  menor  reiteró  de  manera  constante  y  uniforme  tanto en  declaraciones  del  7 de abril y 18 de septiembre de 2011, rendidas ante peritos  de  psicología  forense  y  psicología jurídica, como durante la audiencia de  julio  oral.11   

Por tanto, habiendo suministrado la víctima,  su  versión  en  varias  ocasiones,  respecto  de  los hechos por los cuales se  acusó  y  condenó  a  SG,  mal  puede  calificarse  su  testimonio como prueba  nueva.   

Sin  embargo,  la  actora llama la atención  acerca  del  contenido de esa  nueva    declaración,   para   afirmar   que   «en  realidad» FJSG  no  atentó contra la libertad, integridad y formación sexuales  de   M.J.B.M.,   pues,  como  se  verifica  a  través del CD que acompaña la  demanda  de  revisión,  en  el  registro  de  audio  adiado 14 de junio de 2013  -que no fue conocido ni debatido durante el trámite  de  las  instancias-,  la  víctima se retracta de las  acusaciones que realizó en contra de su padrastro.   

En ese sentido, dentro del marco de la causal  alegada,  la Corte encuentra que el carácter novedoso  de  la  prueba  resulta insuficiente para dar lugar al  trámite  de  la  demanda  pues,  como  pasará  a  explicarse,  el contenido  de  lo  que  se  aporta  como  prueba  nueva,  no tiene la  aptitud  requerida  para  propiciar  el  decaimiento  de las conclusiones de los  fallos de instancia.   

En efecto, el nuevo relato que se trae con la  demanda      de      revisión      corresponde      a      una     “retractación”,   figura  sobre  la  cual,  la  Sala,  en providencia CSJ AP, 3 de julio de 2008, Rad. 29.792 dijo lo  siguiente:   

(…)    la  retractación   del   testigo   no   puede  recibir  el  tratamiento  de  prueba  nueva,  pues lo único que se pretende con ella, como  lo  ha reconocido la Sala, es afectar la credibilidad que a su exposición se le  dio  en  el fallo, tema que, desde luego, no puede ser examinado de nuevo ni aun  en  revisión  y  que  es,  precisamente,  lo  pretendido  por la demandante, al  señalar  en  su libelo que lo único realmente cierto en este proceso, es “la  existencia  de  una gran duda frente a la ocurrencia de los hechos constitutivos  de acceso carnal violento”.   

Sobre  el tópico, así reiteró la Sala en  anterior                 oportunidad12:   

“Así   las   cosas,   es  evidente  la  precariedad  del escrito en estas condiciones incoado ante la Corte, como que la  actora  además  de  eludir  la  presentación  de  los argumentos de hecho y de  derecho  que  deberían  servirle  de soporte, limitó  toda  razón  para  motivar  la  revisión  de la sentencia, al testimonio de la  víctima   en   el   que   se   retracta   de   los  hechos  por  los  cuales  se  condenó  al  procesado,  como  si  esta  postura  de  último momento pudiera  configurar  realmente  una prueba nueva con las cualificadas exigencias de estar  en  vía  de  socavar  la justeza del fallo, cuando en  las  condiciones dadas resulta verdaderamente inaceptable, pues no comporta así  ninguna   novedad   cuyo  desconocimiento  al  tiempo  de  los  debates  hubiera  determinado  que  el  funcionario judicial no tomara entendimiento de ella, sino  precisamente  con  el  paladino  propósito  de  generar  a través de su actual  presentación  un conflicto de apreciación referido a la credibilidad dada a la  misma   en   el   fallo   y   sobre  cuyo  pilar  se  fundó,  precisamente,  la  condena.   

“Tiempo  atrás  había  señalado que la  acción  de  revisión  no  es  procedente “por la sola retractación de uno o  varios  deponentes,  pues  no se sabe dónde está la verdad, por tanto el fallo  permanece  con  la  doble  presunción  de  acierto  y legalidad. Cuando se haya  determinado,   sin  vacilaciones,  quién  mintió  en  el  proceso,  siendo  la  respectiva  declaración  sustancial  en  orden  al  fallo, entonces sí habría  lugar al trámite de la acción”.   

Y no es la acción de revisión el escenario  propicio  para  establecer en cuál de las dos declaraciones mintió la testigo,  pues  ante  un  fallo  ejecutoriado,  donde  sus  declaraciones  han superado la  presunción  de  certeza  y  legalidad para ser reconocidas por la sociedad como  verdades  inmutables, sólo valdrá esa retractación  cuando  se  haya  determinado  por  decisión  judicial en firme, que el testigo  mintió  en  el  proceso, y  en  tal  evento  ya no se estaría en presencia de una prueba nueva, sino de una  prueba  falsa,  sobre la que se fundamentó el fallo, caso en el cual es otra la  causal    por    la    que    debe   intentarse   esta   acción.   (Destaca la Sala).   

De acuerdo con lo anterior, en este caso, lo  primero  que  se  advierte es que el cambio de versión de la víctima no brinda  ninguna  garantía  de  verdad pues, al revisar el contenido del CD aportado, se  advierte  que  es  a  partir  de  las  insinuaciones  y  preguntas  sugestivas realizadas por MPMM       -hermana      de      la  víctima-,  que  M.J.B.M.  indica      que  cometió  un  error  al  señalar  que  SG   la  atacó y que por esa mentira se encuentra arrepentida.   

Además,  según  la  sentencia  de  segunda  instancia,  la  responsabilidad  penal  de  FJSG  se estableció no sólo por la  versión  que  de  los hechos rindió la menor ofendida, sino también, con base  en   las   declaraciones   de  JGVP  –padre  de la menor-, JOSÉ ORLANDO ACUÑA  GUERRERO,  NATALIA  MIMLENA  LEAÑO  UZETA,  MARÍA  JULIANA MATEUS RODRÍGUEZ y  SILVIA   JULIANA  VELANDIA  BORRERO  –éstos  últimos,  peritos médicos y psicólogos que examinaron a  la  menor-,  y respecto de  quienes   el   Tribunal   Superior   de   Ibagué   afirmó   que   «si  bien  no  fueron  perceptores  directos  de  los  hechos, sí  tuvieron  conocimiento  acerca  de  los  mismos con base en lo que les contó la  propia   víctima».13   

En este sentido, el progenitor de la víctima  señaló  que,  después de sostener una conversación telefónica con la menor,  en  la  cual ésta le dijo que «quería regresar a su  lado»  y,  por el tono de  voz,  la  notó  extraña  y  temerosa, le pidió el favor a su hermana para que  hablara  con  ella  e  indagara el por qué de su estado de ánimo, «fue  entonces cuando la menor le comentó a su tía que en efecto  había   sido  “violada”  por  FSG,  la  noche  del  23  de  marzo  (…).  De  allí  que  procediera a  practicarle  unos  exámenes  con  el fin de corroborar tales asertos y poner en  conocimiento  de  las  autoridades correspondientes los referidos».14   

Por  su  parte,  los  peritos  psicólogos  manifestaron   que  durante  las  entrevistas  «M.J.  mostró   frases  sencillas  y  claras  que  iban  acompañadas  con  reacciones  emocionales   acordes   con   una   situación   de  abuso  sexual,  las  cuales  presuntamente  fueron  ocasionadas  por  el  esposo  de  la madre».15   

Y   el   informe  técnico  médico  legal  sexológico  practicado  a  la  menor  el  18  de  abril  de 2011 concluyó que:  «la  historia  relatada  por  la menor corresponde a  abuso  sexual  (…) el relato es espontáneo, detallado, coherente, consistente  (…).  Examen  físico  general  normal,  examen genital, anal con presencia de  desgarro  cicatrizado  en  himen,  lo  cual  confirma  penetración  antigua, no  evidencia  de  trauma externo reciente».16   

Por  tanto,  no  se  puede inferir de manera  certera  que  la  nueva postura niegue el señalamiento categórico inicial y en  ese  sentido,  la  prueba  que  se aduce para sustentar la acción de revisión,  carece  de  la  aptitud requerida para derruir las conclusiones de los fallos de  instancia.   

Aunado a ello, surge inconcuso que la demanda  presentada  por  la  apoderada judicial de SG se orienta a lograr de la Corte un  reexamen   de   la  valoración  que  los  juzgadores  hicieron  de  la  prueba,  fundamentalmente  de la veracidad de las afirmaciones la víctima de los hechos,  a  partir  de su retractación y del aporte de un testimonio que busca refrendar  su  dicho,  ejercicio que no tiene cabida en revisión por tratarse de un juicio  que  ya  se  realizó  en  las  instancias, sobre el cual solo es posible volver  cuando  se  ha  probado,  mediante  decisión  judicial en firme, que el testigo  mintió, caso en el cual la causal a invocar sería distinta.   

4. Corolario de lo  anterior,  como  la  Sala  encuentra  que  el  escrito  de  demanda incumple las  exigencias  formales  que  para  su  admisión  establece  el último inciso del  artículo  194  del  Código de Procedimiento Penal, y que además, la causal de  revisión  que  propone  la accionante es abiertamente infundada, se inadmitirá  la presente acción de revisión.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:   

1.  INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  judicial  del  condenado  FJSG.   

2.  Contra  esta  decisión procede el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

    

1 Aun  cuando  en las sentencias de primera y segunda instancias, se consigna el nombre  del     sentenciado     como    FSG    identificado      con      Cédula      de      Ciudadanía     No.  93.478.209,  tanto  en  el  memorial  de  demanda  de  revisión  como  en el poder que éste le otorga a la  apoderada  judicial  que  lo  representa,  se plasma su nombre como FJSG,   con   idéntico   número   de  identificación personal.   

2  Cuaderno Corte. Folios 34 -35.   

3  Ibíd.     Sentencia     Primera     Instancia.     Folios    12    – 30.    

4  Ibíd. Sentencia Segunda Instancia. Folios 34 – 59.   

5  Ibíd.       Folios       3       – 4.   

6  Ibíd. Folio 4 – 5.   

7  Ibíd. Folio 5.   

8  Ibíd. Folio 46. Reverso.   

9  CSJ  AP,  25  de  abril  de  2012,  Radicación  No.  34646.   

10 CD  Titulado:   Confesión  M.J.B.M.  Junio  14  de  2013.  Parte  5  (Record  01:29  – 01:56).   

11  Cuaderno  Corte.  Sentencia  Segunda  Instancia.  Folios  43  y  45 – 46.   

12  Auto del 4 de mayo de 2006, Rad. 25.314.   

13  Ibíd.       Folios       174      – 177.   

14  Ibíd. Folio 45.   

15  Ibíd. Folio 46.   

16  Ibíd. Folio 47.     

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