AP6292-2015(45762)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP6292-2015  

Radicación 45762  

Acta No. 380  

Bogotá  D.C.,  veintiocho (28) de octubre de  dos mil quince (2015).   

ASUNTO  

Decide  la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el Fiscal 55 Especializado de DH y DIH,  contra  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior de Pasto, por medio de  la  cual  confirmó  la  decisión  absolutoria   emitida  por  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de Samaniego en favor de los procesados Nelson Andrés  Gómez  Holguín y Henry Montilla Jossa, con la única modificación consistente  en  condenar  a éste último por el delito de homicidio en Hugo Germán Andrade  López, a la pena principal de 370 meses de prisión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE  

La  Sala  acoge  la  relación  del  resumen  fáctico    contenido    en    el    fallo    impugnado    en    los   términos  siguientes:   

“El  itinerario fáctico se remonta al mes  de  agosto  de  2004,  cuando  el  grupo  ilegal  armado denominado ‘Bloque      Libertadores      del  Sur’  de  las  llamadas  ‘Autodefensas  Unidas  de  Colombia’  hizo presencia  en  el municipio de Sotomayor y zonas aledañas, ejecutando entre otras acciones  delictuales  la  muerte  de  varios  lugareños  bajo  el pretexto de ser éstos  informantes o colaboradores de grupos guerrilleros o subversivos.   

          Se  cuentan entre tales decesos los siguientes: Hugo Germán Andrade  López  quien  se  desempeñaba  como  conductor  del bus escolar del municipio;  Vicente  Edilberto  Maya  de  quien  se  sabe era pensionado de la Caja Agraria;  Andrés  Alderete  Mora  y Guido Vega Reyes, quienes en su condición de civiles  fueron  acribillados  en  una  cantina  del pueblo, Saulo Apráez, Richard Reyes  Álvarez y María Claudia Lasso.   

          Tales  acciones  delincuenciales,  según  el  ente  fiscal,  fueron  dirigidas  en  este  Departamento  por  Guillermo  León  Marín Pulgarín alias  ‘Don    Alex   o   el  Doctor’  y  Aníbal  de  Jesús   Gómez   Holguín   alias   ‘Juan  Carlos’,  quienes  contaban  entre  sus  filas para tal cometido con Nelson Andrés Gómez  Holguín  identificado  con el mote de ‘Ricardo’ y que  desempeñaba   funciones   al   interior   de   estructura   como   ‘financiero’  y  a su vez con Henry Montilla Jossa  apodado  ‘Polanco o Churro  Loco’,   que   ejercía  labores de patrullaje”.   

Con  base en el Informe No. 155-05 del 14 de  junio  de  2005,  del CTIJ, relacionado con distintas diligencias investigativas  adelantadas  en  el  municipio de Sotomayor-Nariño (fl.1), se acopió abundante  prueba  testimonial  y  de  levantamiento  de  cadáveres,  entre  otros de Hugo  Germán  Andrade  López;  fundamento  con  base  en  el  cual  la  Fiscalía 55  Especializada  de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional  Humanitario  el  8  de  junio  de  2009  dispuso apertura de formal instrucción  (fl.131  c.3),  vinculándose  en  indagatoria,  entre  otros imputados, a Henry  Montilla  Jossa  (fl.144  c.4)  y  a  Nelson  Andrés  Gómez  Holguín  (fl.202  c.6).   

Clausurada  la  investigación,  el  21  de  diciembre   de   2011   la  Fiscalía  55  Especializada  profirió  resolución  acusatoria  en  contra  de  Montilla  Jossa  y Gómez Holguín, por el delito de  Homicidio  en  persona  protegida en los ciudadanos José Aníbal Alderete Mora,  Richard  Reyes Álvarez, Jairo Guido Vega Reyes, Saulo Gil Apráez Caicedo, Hugo  Germán  Andrade  López,  Vicente  Edilberto  Maya  y  María Claudia Lasso, al  tiempo  que  precluyó  en  su  favor  por el delito de concierto para delinquir  (fl.148  c.7), decisión ratificada por la segunda instancia el 16 de febrero de  2012.   

Tramitada la fase preparatoria y del juicio,  se  emitieron  las  sentencias  de  primera y segunda instancia en los términos  previamente glosados.   

DEMANDA  

Sendos  reproches aduce el Fiscal demandante  contra  el  fallo impugnado, ambos por violación indirecta de la ley sustancial  que   dice   derivada   de  errores  de  hecho  por  falso  raciocinio  y  falsa  identidad.   

En        el        primer  cargo  afirma  el  actor errónea  apreciación  “acerca  de  los  hechos”, conforme de ellos dieron cuenta los  testimonios  rendidos  por  Aníbal  de  Jesús Gómez Holguín, Guillermo León  Marín  y  en  sus exculpaciones Nelson Andrés Gómez Holguín, pues si bien se  aceptó  que éste era el “financiero” de zona del grupo armado paramilitar,  el  fallo  concluyó  que  no tenía injerencia en el actuar delincuencial de su  agrupación,  conclusiones  que  estima  incursas  en “falso raciocinio” por  desconocimiento  de los postulados de la sana crítica, ya que en su criterio no  es  aceptable que un “financiero” encargado de extorsionar a la población y  cuyo  aporte  de  dinero servía para abastecer a los miembros de la agrupación  criminal,  así  no  participara  en la ejecución de los homicidios, no podían  resultarle ajenos y en ese orden no serle imputables.   

Para el actor, debió valorarse la máxima de  la   experiencia   según   la  cual  los  “financieros”  cumplen  un  papel  preponderante  en  la propia existencia de la agrupación delictiva, de donde no  podría  resultar  ajeno  a  título de coautor material impropio de los delitos  cometidos por aquélla.   

Como          segundo  reproche, sostiene el recurrente  que  los  sentenciadores  “Cercenaron  la  prueba  testimonial”  al hacer la  respectiva  valoración  de  lo depuesto por Aníbal de Jesús Gómez Holguín y  Guillermo  León  Marín,  de  modo  que  si  se  “hubiesen analizado en forma  integral  no  se habría mermado en su análisis (sic)” y entendido que Nelson  Andrés  Gómez  Holguín “tenía serio interés por mandato de sus superiores  y  principios  o filosofías propias de las AUC en acabar con la vida de quienes  de   alguna  u  otra  forma  obstaculizaban  el  proceder  delincuencial  de  la  agrupación”,  toda  vez que se trataba del “financiero” de la agrupación  y no le podía ser desconocido “lo que allí se perpetraba”.   

La  tergiversación  de  la  prueba acusada,  según  el  libelista,  se  presenta  porque  el  juzgador al cambiar el sentido  literal  del  medio  probatorio,  concluyó  que  a  Nelson  Andrés  siendo  el  financiero   no   se   le   podía   “predicar   por  esa  sola  circunstancia  responsabilidad  en  los homicidios que se le endilgan, ni como autor mediato ni  mucho  menos  material  impropio”,  pese  a que, en su concepto, con la prueba  allegada  se  establece  que dada la posición que ostentaba en la estructura de  las  AUC ello implicaba “por sí solo, que atendía órdenes de sus inmediatos  superiores”,  como  lo  eran recaudar dineros con los cuales se patrocinaba la  guerra  y  debía  tener conocimiento de los actos criminales que se realizaban,  razón  suficiente  para  entender  que  se  tergiversó en estas condiciones la  prueba allegada.   

Solicita,  así,  se  case  la  sentencia  y  condene  a  Nelson Andrés Gómez Holguín por el delito de homicidio en persona  protegida,  derivado  de la muerte de Hugo Germán Andrade López, Richard Reyes  Álvarez y Vicente Edilberto Maya.   

CONSIDERACIONES  

        1.  De  manera  profusa  y  reiterada,  doctrina  de  la  Corte  en  esta materia ha  señalado  que  la demanda de casación no es un escrito de libre formulación a  través  del cual resulte procedente hacer cualquier clase de cuestionamientos a  una  sentencia  de  segundo grado que está amparada por la doble presunción de  acierto  y  legalidad, siendo exigible una argumentación lógica y sistemática  en  la  cual  sólo es permitido acusar errores cometidos en el fallo acorde con  los  motivos  expresa  y  taxativamente  señalados  en  la  ley  y  exponer los  argumentos  tendientes  a su demostración con sujeción a los supuestos de cada  uno, evidenciando además su trascendencia.   

        2.  Así,  cuando  quiera  que  el ataque se encamina por violación indirecta de la  ley  sustancial,  compete  al  libelista  señalar  la  clase de error que en la  apreciación  probatoria  cometió  el  juzgador;  esto es, si fue de hecho y de  derecho  y  el  correlativo  falso  juicio que lo determinó entre las distintas  especies     de     existencia,     identidad,     raciocinio,    legalidad    o  convicción.   

En  particular, la Sala en relación con los  supuestos  de  violación indirecta de la ley sustancial por errores de hecho en  sus  diversas expresiones, ha recalcado que es imperativo además de indicar con  claridad  y  precisión  la  naturaleza  del  vicio de apreciación imputado, la  razón  por  la  cual,  de  concurrir,  la sentencia impugnada habría sido otra  diametralmente   opuesta,  toda  vez  que  lo  pretendido  es  trocar  un  fallo  condenatorio por la absolución.   

Y  en concreto, tratándose de la especie de  yerro  fáctico  derivado  de falso raciocinio, se impone al demandante el deber  de  evidenciar  de qué forma y cuál de los elementos que integran el método o  sistema  de  la  sana  crítica  en  la  valoración  de  las  pruebas,  ha sido  transgredido  por  el  juzgador,  esto  es,  indicar  el fundamento que avala el  desconocimiento   de  las  reglas  propias  de  la  lógica,  la  ciencia  o  la  experiencia  común  de  que  el  mismo emana, de modo que resulta absolutamente  etéreo  y  generalizado simplemente acusar por falso raciocinio, con el confuso  entendido  de  que dicho vicio se refleja a través de un elemental enunciado de  inconformidad  valorativa  de las pruebas, como tampoco se acatan las exigencias  de  este  supuesto,  con  una  elaborada  propuesta  de análisis probatorio que  simplemente  pretenda imponerse a aquel que ha sido materia de deliberación por  el sentenciador.   

3.  Según queda visto, el actor casacional,  que  en  este  caso  lo  es el Fiscal 55 Especializado de la Unidad de DH y DIH,  adujo  como  primer  reparo  esta  especie  de  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  con  una propuesta  discrepante  de  valoración  probatoria,  cuya  inidoneidad en esta sede emerge  notable,  dado  que  nada distinto le correspondía sino evidenciar que el fallo  impugnado  desatendió  los postulados de la sana crítica en la apreciación de  las  pruebas,  esto  es,  que  los  juicios  de  ponderación y análisis de las  mismas,  no  se ajustaron a la ciencia, la lógica o la experiencia común, pero  no  presentar  un criterio divergente en torno a dicho mérito, con la infundada  expectativa de que deba preferirse al consignado en la sentencia.   

Las  reglas  de  la  sana  crítica  recogen  principios  de  correcto  entendimiento  con miras a que las conclusiones que se  extraen  del  estudio  de  las  pruebas  sean   razonadas.  Quien  aspira a  contrastar  a  través de esta especie de error fáctico un fallo, debe poner en  evidencia  que  las  conclusiones  de  la  sentencia se sustentan en un “falso  raciocinio”,  esto  es,  que  las mismas están en el límite de una absurda e  inaudita manera de discernir su mérito.   

La Corte ha señalado sobre este particular:   

“Es  sabido  que el juez debe expresar con  justo  criterio  lógico  el  valor  que  asigna  a  las  pruebas,  tomando como  referente  ineludible  las  reglas  de  la  verdad histórica que le posibilitan  edificar  un  juicio razonado y fundado en las aportaciones probatorias, sin que  le  sea exigida la construcción de postulaciones filosóficas intrincadas en un  ejercicio  que las más de las veces se acompasa sin grandes complicaciones para  el discernimiento.   

Bien  se  ha  observado  que  la valoración  probatoria  es  actividad  exclusiva  del  juez,  no  de  los  diversos sujetos,  incluido  el  recurrente  casacional,  de modo que a pesar de la ficción que se  crea  en  la  viabilidad  de  que  se  pueda  invocar desajustes en las diversas  expresiones  de  los  errores  de  hecho  o  de  derecho,  es  lo  cierto que el  fundamento  teórico  de  los errores de apreciación probatoria no autorizan al  actor  para  ocupar  el  lugar  del  sentenciador  y construir su propia visión  valorativa  de  los medios aportados, en un ejercicio inane, si de confrontar la  lógica  o  el discernimiento que en este ámbito ha desarrollado el juez. No en  vano  se  sostiene  que  los  errores  de  hecho atacables son, en sus distintas  expresiones,  esencialmente  objetivos, de modo que esta vía de ataque no se ha  diseñado  para anteponer argumentos de apreciación probatoria con pretensiones  de mayor lucidez o acierto” (AP2287-41814 30-04-14).   

4.  Los  testigos  a  que  alude  el  actor  corroboraron  la  pertenencia  de Nelson Andrés Gómez Holguín a las AUC, pero  circunscribieron  su  actividad  a  la  de  “financiero”,  sin vincularlo en  momento  alguno  con  las  operaciones  militares  o  la  ejecución de diversos  ciudadanos en el municipio de Sotomayor.   

Cuando  el  actor  afirma que pese a ello le  resultaba  ineludible la responsabilidad por las conductas desarrolladas por los  demás  integrantes  de  las  AUC,  así  no  participara  en  ellas  y  lo hace  pretextando  una curiosa e inexistente regla de experiencia, acorde con  la  cual          “los          ‘financieros’  cumplen  un  papel  preponderante  en  la  propia  existencia  de la agrupación  delictiva”,  a  todo  cuanto  apunta  es  a  reclamar  se priorice su criterio  apreciativo  al  contenido  en  el  fallo  impugnado, pese a no argumentar, como  desde  luego  le  competía, que la crítica valorativa de las pruebas por parte  del  sentenciador  careció  de  racionalidad,  todo  lo cual hace manifiesta la  precariedad  del libelo en orden a los presupuestos mínimos del ataque para ser  admitido.    

5.   La   anterior   percepción   resulta  esencialmente    idéntica    a    la    que    corresponde    al   segundo  reparo  presentado  por el actor  bajo los supuestos de error de hecho por falsa identidad.   

Sabido que esta especie de error tiene lugar  cuando  quiera  que  el  sentenciador falsea el contenido objetivo de la prueba,  resultando  necesario  en  orden  a  la  puesta  en  evidencia del reparo que se  contraste   cuanto   dice   y  aquello  que  en  contrapartida  se  extrae  como  conclusiones  de  la  misma.  Esto es, que se impone al actor evidenciar de qué  manera   el   fallador  al  aprehender  materialmente  la  prueba  desfigura  la  literalidad   de  sus  manifestados  componentes,  atribuyéndole  un  contenido  distinto  a  partir  del  cual  se  configura  el defecto de apreciación en sus  conclusiones.   

    

6.  Estos  enunciados,  que teóricamente se  suelen  enfatizar  con  reiteración,  son desapercibidos por el casacionista en  este  caso,  en  que,  nuevamente  pretende se extraiga de la prueba testimonial  aportada  conclusiones  afines  con  los  propósitos  de  la acusación, que no  cimentaron  la sentencia, bajo el escueto entendido que la pertenencia de Gómez  Holguín  a  las  AUC  lo  hacía  responsable  de  la  totalidad de delitos que  cualquiera  de  sus  integrantes cometiera, al margen de que, como paladinamente  se  termina reconociendo, no haya intervenido en modo alguno en su realización,  bajo  el  pretexto  de  participar  de  un  interés  común  a  la  agrupación  paramilitar.   

Este  modo  de  argumentar,  al  margen  del  carácter  polémico  que  sus  fundamentos  teóricos  puedan  tener, dista por  completo  de  presentar ante la Corte un sustento de un cargo en casación, dado  que  carece de la menor atinencia con el sentido de quebranto indirecto a la ley  sustancial  en  su conocida especie de error de hecho en la categoría propia de  falso juicio de identidad.   

Surge,  entonces  evidente que los reproches  aducidos  por  falsos  raciocinio  e identidad, tuvieron por exclusiva finalidad  proponer  un  nuevo  criterio de análisis de las pruebas, sin proclamar errores  en  el  análisis  de  los  diversos elementos aportados al expediente, luego es  evidente  la  inidoneidad  de  los  ataques  a  la  sentencia y su consecuencial  inadmisión.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda de casación presentada  por el Fiscal 55 Especializado en este caso.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase   y   devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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