AP6288-2015(46330)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP6288-2015  

Radicación N° 46.330  

          (Aprobado   Acta   No.380)              

Bogotá  D.C.,  veintiocho (28) de octubre de  dos mil quince (2015).   

OBJETO DE LA DECISIÓN  

         

Se pronuncia la Sala  sobre la admisión   de   la   demanda   de  casación  presentada     por     la    apoderada    de    la  víctima,  LUÍS  JAVIER  TAMARA  CALDERÓN,   contra   la  sentencia  dictada  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial    de   Cúcuta  el     30   de   abril   de   2015,  por  cuyo  medio  confirmó la  proferida  por  el  el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Ocaña  (Norte de Santander)  el 16 de diciembre de 2014,  que     absolvió    a  HELADIO  PARADA  CABALLERO  del  delito  de  homicidio  culposo, por el que fue acusado.   

HECHOS  

El Tribunal los sintetizó en los siguientes  términos:   

El  7 de diciembre de 2009, siendo las 9 de  la  mañana,  en  una  de  las  vías  municipales [de  Ocaña],  avenida  central  Francisco  Fernández  de  Contreras,   el   conductor  del  vehículo  con  placas  BSI-827,  HELADIO   PARADA  CABALLERO,  se movilizaba en sentido norte hacia el  barrio     Santa     Clara,    llegando    a    la  intersección  del barrio Ciudad Jardín hizo un giro  inesperado  y  sin  señales  indicativas  hacia  la  derecha  invadiendo el carril adyacente en el mismo sentido, colisionando con la  motocicleta  adscrita  a  la  Policía  Nacional, identificada con número 7562,  conducida  por Elmer Osmel Tamara Sánchez, que se movilizaba por ese carril, el  cual  se  encontraba obstruido por un puesto de control de la Policía Nacional,  el  motociclista  se  estrelló contra un poste de luz a varios metros del lugar  del impacto, perdiendo la vida posteriormente.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

1.  El  30 de marzo de 2011, ante el Juzgado  Segundo  Penal  Municipal con Función de Control de Garantías de Ocaña (Norte  de  Santander),  se  llevó  a  cabo en audiencia la formulación de imputación  que     elevó     la    Fiscalía    Primera  Seccional de la misma sede contra  HELADIO  PARADA  CABALLERO,  por  el delito de homicidio  culposo,  descrito  en  el  artículo 109 del Código  Penal,      cargo      que     no     aceptó.   

2.  El  19  de  mayo  de  2011, la Fiscalía  radicó  escrito  de  acusación  contra HELADIO PARADA  CABALLERO;  y  el  28  de julio del año indicado tuvo  lugar  la  primera  sesión  de  formulación  oral en audiencia ante el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Ocaña;  diligencia en la que se resolvió en  forma  desfavorable  la  solicitud de la defensa de declarar la incompetencia de  la  Fiscalía  y  la nulidad de lo actuado, decisión contra la que interpuso el  recurso  de  apelación  y que resolvió la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cúcuta,  mediante  auto  de 29 de agosto de 2011, en el  sentido  de  confirmar  la  negativa.  El 10 de noviembre siguiente culminó tal  diligencia.   

3.  El  13  de  junio de 2012 se realizó la  audiencia  preparatoria  donde se formularon las estipulaciones probatorias y se  resolvieron las solicitudes de los medios de conocimiento.   

4.  En sesiones de 26 de septiembre de 2012,  25  de  febrero, 1º de abril, 12 de mayo y 10 de julio de 2014 se llevó a cabo  el  juicio oral. En esta última fecha se dio lectura al sentido absolutorio del  fallo  para PARADA CABALLERO.   

5. La sentencia fue  proferida  el  16  de  diciembre  de 2014,    y   con   ella   se   absolvió    al    procesado    del    cargo   por   el   que   fue  acusado.   

Apelado  el  fallo  por  la  apoderada de la  víctima,  la  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta  lo  confirmó,  mediante  el  suyo  de  30 de abril de 2015.   

          6.  Contra  esta decisión, la apoderada de la víctima interpuso el  recurso   extraordinario   de   casación   mediante   la  presentación  de  la  correspondiente                demanda1,  sobre  cuya admisibilidad se  pronuncia la Corte.   

LA DEMANDA  

            Como  sustento  del  recurso  de  casación,  la  apoderada  de la  víctima,  en  inicio resumió el marco fáctico y la actuación procesal, luego  formuló  un  único cargo, bajo el amparo del numeral 3º del artículo 181 del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2004, por configurarse un falso raciocinio,  ante el desconocimiento de las reglas de la sana critica.   

          En  desarrollo  de  lo  anterior, expuso que los falladores tuvieron  por  probado  que  uno  de los carriles donde ocurrió el accidente vehicular se  encontraba  inhabilitado  para  el tránsito y que la víctima iba con exceso de  velocidad,  sin  tener  en cuenta lo que indica la experiencia, puesto que, esta  muestra  que  para  que  opere  tal restricción debe existir señalización del  sentido de la vía.   

          Agregó  que  el  puesto  del  retén solo obstruía una parte de la  vía   y  no  inhabilitaba  la  totalidad  del  carril,  como  erróneamente  lo  coligieron  las  instancias,  en  tal  razón  la actuación del procesado no se  puede  justificar  en  la  supuesta  inhabilitación  de  un sentido de la vía.   

          De  manera  que,  «la  colisión  no  se  hubiese  presentado  si  el  acusado  hubiese mantenido su propio carril o si al  salir  de  él  para  invadir  el  contrario  hubiera  tomado  las  precauciones  establecidas  en  el  artículo  60  parágrafo  2º  del  Código  Nacional  de  Tránsito Terrestre».   

          En  tales  condiciones,  solicitó  casar  la sentencia absolutoria,  para, en su lugar, emitir una en sentido condenatorio.   

SE CONSIDERA  

1. De acuerdo con el artículo 181 de la Ley  906  de 2004, Código de Procedimiento Penal que reguló este asunto, el recurso  de  casación  como  control  constitucional  y  legal  procede en contra de las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  en  los procesos adelantados por  delitos,  cuando  afectan  derechos  o  garantías  fundamentales,  y tiene como  propósito,  a  voces  del  artículo 180 ejusdem, i) la efectividad del derecho  material,  ii)  el  respeto  de  las  garantías  de los intervinientes, iii) la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos  y iv) la unificación de la  jurisprudencia.   

Para  el  cumplimiento de tales objetivos el  demandante  debe  contar  con  interés  jurídico  para  recurrir, presentar la  demanda  en  forma  oportuna,  de manera precisa y concisa señalar las causales  invocadas  y  sus  fundamentos.  Del  mismo  modo,  desarrollará  los cargos de  sustentación   y   cumplirá   algunas   de   las   finalidades  del  mecanismo  extraordinario.   

Adicionalmente, el  estatuto  procesal  penal  de  2004  le  confirió  a  la Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  facultades sustanciales, entre  otras,  la  potestad de superar los defectos de la demanda para decidir de fondo  cuando  los  fines de la casación, fundamentación de los mismos, posición del  impugnante    dentro    del   proceso,   e   índole   de   la   discusión   lo  ameriten.   

Lo  visto,  no  implica  que  este  mecanismo esté desprovisto de todo rigor y que configure una  instancia  adicional  para  continuar  con  el  debate  fáctico   y   jurídico  llevado  a  cabo  en  el  agotado  proceso;   contrario   a  ello,  su  naturaleza  extraordinaria  impone  la satisfacción de requerimientos sistemáticos basados  en  la  razón  y  en la lógica argumentativa, relacionadas a la observancia de  coherencia,  precisión  y  claridad en el desarrollo de cada uno de los reparos  efectuados,  de  conformidad  con  las  causales  de procedencia previstas en el  artículo  181 del ordenamiento procesal de 2004, en armonía con los principios  de  la  no  contradicción, la autonomía de los cargos, la demostración de las  censuras,  el  quebranto  de la presunción de legalidad y acierto, entre otros.  Todo  ello, encaminado a persuadir a esta Corporación  de   revisar   el  fallo  de  segunda  instancia  con  el  fin  de  corregir  el  pronunciamiento que se revela contrario a derecho.   

         No   de   otra  manera  podrían  ser  entendidas  las  expresiones  contenidas  en  los artículos 181 y 183 ejusdem, según las cuales la casación  resulta  procedente  contra sentencias de segunda instancia <<cuando         afectan         derechos         o        garantías  fundamentales>>  y  que  en  la demanda se debe  señalar     <<de     manera    precisa    y  concisa>>   las   causales   invocadas  y  sus  fundamentos.   

Además,  en  conexión  con la exigencia de  acreditación  de  la  afectación  de  derechos  fundamentales, la idoneidad   sustancial   de  la  demanda  significa  que sus cargos no sólo han de estar debidamente sustentados desde la  perspectiva     formal.     Los     reproches     deben     ser     fundados,  esto  es,  tener  aptitud para  propiciar  la  infirmación  total o parcial de la sentencia o para suscitar una  postura  jurisprudencial unificada alrededor del tema debatido, en cuanto logren  evidenciar   la   violación   de   una   norma   sustancial   o  una  garantía  procesal.   

Si  la  demanda  incumple  con  las aludidas  exigencias  formales  para  estudiarla  de  fondo  o  se  establece ab  initio  su  falta  total de idoneidad  para  lograr  el  fin  propuesto, la decisión debe ser la inadmisión. Ello, en  aras  de  la materialización de los principios de economía procesal y eficacia  de la justicia.   

2.  Bajo tales premisas, la Corte efectuará  el  estudio  de  la demanda, respecto de la cual se observa que la casacionista,  bajo  el amparo del numeral 3º del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el cual  refiere  a  «el  manifiesto  desconocimiento  de las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia»,  planteó  el  cargo por falso raciocinio.   

3. Sobre el desacierto formulado –violación   indirecta   de  la  ley  sustancial–, vale anotar  que  se  configura  cuando  el sentenciador comete errores en la apreciación de  los  medios  de  prueba,  los  elementos  materiales  probatorios o la evidencia  física,  los  cuales  pueden  ser  de  hecho  o  de  derecho,  como  se  pasa a  especificar.   

     

i. Errores    de    hecho,    que  pueden  ser:  falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio  de  identidad y falso raciocinio;     

El  falso  juicio  de existencia  ocurre  cuando  el  juez  omite  apreciar  una  prueba  legalmente  producida  o  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias valorativas a  partir  de  un  medio  de  convicción que no forma parte del mismo por no haber  sido producido o incorporado.   

El  falso  juicio  de  identidad  se presenta cuando el fallador tiene en cuenta el medio probatorio  legal  y  oportunamente  allegado;  sin  embargo,  al apreciarlo lo distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su  contenido  literal,  hasta  llegar  a  conclusiones  distintas  a las que habría obtenido si lo hubiese considerado en  su integridad.   

El falso raciocinio  tiene  presencia  cuando  a una prueba que existe legalmente y es valorada en su  integridad,  el  juzgador  le  asigna  un  mérito  o  fuerza de convicción con  transgresión  de los postulados de la sana crítica; es decir, las reglas de la  lógica, la experiencia común y los dictados científicos.   

     

i. Errores  de  derecho,  en los que se encuentran el falso juicio de  convicción y el falso juicio de legalidad.     

El  falso  juicio de convicción  tiene  cabida  cuando  el  juzgador  no le otorga a un determinado  medio de prueba el valor asignado por el legislador.   

El  falso  juicio  de  legalidad  atiende  al  proceso  de  formación  de la prueba, las normas que  regulan    la    manera    legítima    de    producirla   e   incorporarla   al  proceso.   

Como  modalidad  del  error  de  hecho,  el  falso raciocinio surge cuando  el  juez, al valorar el mérito de la prueba o realizar inferencias de carácter  probatorio,  desconoce  los  principios  de  la  lógica,  las  máximas  de  la  experiencia  o  los postulados de la ciencia que deben gobernar, en cada asunto,  el    discurso    argumentativo    para   que   sea   formal   y   materialmente  correcto.   

Si  la  denuncia se dirige a patentizar el  desconocimiento   de   los  postulados  de  la  sana  crítica,  se  debe  indicar  qué  dice  de  manera  objetiva  el  medio, qué infirió de él el juzgador y cuál mérito persuasivo  le  fue  otorgado;  también debe señalar cuál postulado de la lógica, ley de  la  ciencia  o  máxima  de  experiencia  fue  desconocida,  y  cuál  el aporte  científico  correcto,  la  regla  de  la  lógica  apropiada,  la máxima de la  experiencia  que debió tomarse en consideración y cómo; finalmente, demostrar  la  trascendencia  del  error, indicando cuál debe ser la apreciación correcta  de  la  prueba  o  pruebas que cuestiona, y que habría dado lugar a proferir un  fallo sustancialmente distinto y opuesto al ameritado.   

En cuanto a las reglas de la experiencia y su  formulación,   la   Sala   definió  los  componentes  de  dicho  referente  de  valoración     probatoria,     en    los    siguientes    términos2:   

[L]a experiencia es una forma específica de  conocimiento  que  se  origina por la recepción inmediata de una impresión. Es  experiencia  todo  lo  que  se  llega o se percibe a través de los sentidos, lo  cual  supone que lo experimentado no sea un fenómeno transitorio, sino un hecho  que amplía y enriquece el pensamiento de manera estable.   

Del mismo modo, si se entiende la experiencia  como  el  conjunto  de  sensaciones  a  las  que  se  reducen  todas las ideas o  pensamientos  de  la  mente,  o  bien, en un segundo sentido, que versa sobre el  pasado,  el  conjunto  de  las percepciones habituales que tiene su origen en la  costumbre;  la  base de todo conocimiento corresponderá y habrá de ser vertido  en   dos   tipos   de   juicio,  las  cuestiones  de  hecho,  que  versan  sobre  acontecimientos  existentes  y  que son conocidos a través de la experiencia, y  las  cuestiones de sentido, que son reflexiones y análisis sobre el significado  que se da a los hechos.   

Así, las proposiciones analíticas que dejan  traslucir  el  conocimiento  se  reducen  siempre a una generalización sobre lo  aportado  por  la  experiencia,  entendida  como  el  único criterio posible de  verificación  de  un  enunciado  o  de  un  conjunto  de enunciados, elaborados  aquellos  desde  una perspectiva de racionalidad que los apoya y que llevan a la  fijación  de  unas  reglas  sobre  la  gnoseología,  en  cuanto el sujeto toma  conciencia  de  lo que aprehende, y de la ontología, porque lo pone en contacto  con el ser cuando exterioriza lo conocido.   

Atrás  se  dijo  que  la  experiencia forma  conocimiento  y  que los enunciados basados en ésta conllevan a la generalización,   lo   cual   debe   ser  expresado    en   términos   racionales   para   fijar   ciertas   reglas  con  pretensión  de universalidad,  por  cuanto,  se agrega, comunican determinado grado de validez y facticidad, en  un contexto socio histórico específico.   

En  ese sentido, para que ofrezca fiabilidad  una   premisa  elaborada  a  partir  de  un  dato  o  regla  de  la  experiencia  ha   de   ser   expuesta,   a   modo   de   operador  lógico,  así:  siempre  o  casi  siempre  se  da  A,  entonces sucede B.   

Bien se ve, entonces, que el punto de partida  formal   para   analizar   la   incursión  en  falso  raciocinio,  por  desconocimiento  de las máximas de la experiencia,  es  la  formulación de una proposición con estructura de regla,  apta  para  ser aplicada con pretensión de universalidad. Sólo a partir de tal  referente  de  valoración  es dable verificar si, al analizar el mérito de las  pruebas,  el  razonamiento  del  juzgador  deviene  equivocado  por  oponerse al  ordinario acontecer de la vida en sociedad.   

4.  Para el caso, el argumento casacional se  contrajo  a  denunciar  un falso raciocinio, por transgresión a las máximas de  la   sana   crítica,   debido   al   desconocimiento   de   la   regla   de  la  experiencia.   

No  obstante,  la  censora  se  abstuvo  de  identificar  la  prueba  o  pruebas  en  cuya valoración se presentó el yerro,  cómo  la  máxima  dejada  de  aplicar  alteró el correcto raciocinio y, cómo  queda  el  nuevo  panorama  probatorio  plasmado  en  la  sentencia, luego de la  corrección  del  yerro,  con  la  demostración fehaciente de que el fundamento  probatorio  de la decisión recurrida no puede mantener lógicamente su vigencia  frente  a la equivocación y que, por lo anterior, el juzgador omitió, excluyó  indebidamente   o  interpretó  de  forma  incorrecta  una  norma  de  contenido  sustancial.   

Simplemente   la   demandante   expuso  el  quebrantamiento  de  la regla de la experiencia, en razón a que el sentenciador  entendió  que  el carril en el que transitaba el procesado y en el que ocurrió  el  accidente vehicular se encontraba inhabilitado, cuando la experiencia indica  que  tal  restricción  opera  cuando hay señalización vial. Sin embargo, esta  proposición  no se formuló con estructura de regla, apta para ser aplicada con  pretensión de universalidad.   

Por  manera  que,  al  razonamiento  de  los  juzgadores  si  bien  se  formuló una crítica a este no se opuso ni construyó  una  regla  aceptada  como un diario vivir dentro de un conglomerado específico  que  verificara la valoración del juzgador como ilegitima, pues se no acreditó  que  la  instancia  hubiese  desconocido una máxima de experiencia reconocida o  que tal raciocinio sea una regla de lo que comúnmente ocurre.   

Adicionalmente,  la  casacionista tampoco se  detuvo  en  ahondar  en  la  trascendencia  del  yerro  con la indicación de la  apreciación  correcta  de  la  prueba  o  pruebas cuestionadas que habría dado  lugar  a  proferir un fallo sustancialmente opuesto al que es objeto de censura.   

         

          Por   eso,  tal  argumento  no  es  suficiente  para  demostrar  una  valoración  equivocada por parte de los falladores, puesto que, a su inferencia  de  un  puesto  de  control  que  restringía  el paso de una vía precedió los  testimonios  que  así  lo  afirmaron,  adicionalmente  a  ello, la decisión de  absolución  también estuvo antecedida del examen, de una parte, de la falta de  demostración  de que el procesado faltó al deber de  cuidado    ya    sea    por    la    negligencia,    imprudencia,   violación    de    reglamentos    o  impericia.  Por  otro lado, el exceso de velocidad con  que conducía la víctima.   

En efecto, examinada la sentencia de segunda  instancia  se  establece  que  la  absolución  se  soportó  en los testimonios  recibidos  en  el  juicio,  consistentes  en  los dichos de agentes de policía,  ubicados  en el puesto de control de la vía o que rindieron informes, así como  lo  señalado  por  el  perito  especialista  en reconstrucción de accidente de  tránsito,  igualmente  por el piloto y copiloto de la camioneta involucrada, lo  que  condujo  al  sentenciador a concluir en la falta de demostración de que el  giro      efectuado      por     HELADIO     PARADA  CABALLERO  fuera sin indicación. Al tiempo que le dio  mérito  a  las aseveraciones indicativas de que la víctima se desplazaba en la  motocicleta con exceso de velocidad.   

Todo ello, llevó a que el ad quem concluyera  que  «los  elementos  demuestran  la imprudencia del  agente  de  policía  quien se movilizaba por un carril que no era el habilitado  para  transitar  sin  las  precauciones  necesarias  y sobre pasando límites de  velocidad».   

          En   síntesis,  la  demanda  estudiada  no  cumple  las  exigencias  mínimas  de  forma  y contenido requeridas para su estudio de fondo. Por tanto,  se  la  inadmitirá  y  se  ordenará  la  devolución  del  diligenciamiento al  Tribunal  de  origen,  de  conformidad con lo previsto en el artículo 184 de la  Ley  906  de  2004,  pues no se advierte la necesidad de superar sus defectos de  forma  y  contenido  para  la  realización  de los fines de la casación, ni la  violación  de  garantías  fundamentales  que  la  Corte  esté  en el deber de  proteger de manera oficiosa.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por  parte  del demandante, de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  inciso  segundo  ejusdem,  en  la oportunidad, forma y términos  precisados        por        la        Corte3.   

         

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          Inadmitir  la demanda de casación presentada por la apoderada de la  víctima.   

           Contra   esta   decisión  procede  la  insistencia   

         

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

                     JOSÉ LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

         

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

                        GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

         

    

1 Fls.  36 a 40 del C.O. 1 del Tribunal.   

2 CSJ  SP 07/12/11, rad. N° 37.667.   

3  Casación 24322. Auto de 12 de diciembre de 2005.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *