AP5654-2015(46844)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA      DE  CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  Ponente   

AP5654-2015  

Radicación  n° 46844   

(Aprobado Acta No.  350)   

         Bogotá,  D.C.,  treinta  (30)  de  septiembre  de  dos  mil quince  (2015).   

V   I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  acerca  del impedimento  manifestado  por  los  integrantes  de  la  Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Neiva, doctores Álvaro Arce Tovar, Javier Iván Chávarro Rojas y  Hernando  Quintero  Delgado,  para conocer del recurso de apelación interpuesto  por  el  Fiscal  54 Delegado ante el Tribunal Superior de Bogotá y los abogados  de  la  defensa,  contra la sentencia proferida por el Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Conocimiento  de la misma ciudad, por cuyo medio se  condenó  a  Melba  Lorena Roncancio Villalba y Harak Farid Polania Castillo por  el  concurso  de  delitos  de concierto para delinquir y concusión.     

ANTECEDENTES PROCESALES  

         1. Según la acusación formulada por la  Fiscalía,  en  este  asunto los hechos objeto de juzgamiento se concretan a que  mediante  labores  investigativas  se  logró  establecer  que  Tatiana Oliveros  Gutiérrez,   Fiscal  53  Especializada  adscrita  a la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional  Humanitario   con   sede   en   Neiva–Huila,  tuvo  nexos  con Jairo Durango Restrepo, alias «La Guagua», jefe de la banda criminal  «Los  Urabeños»,  a  quien le dio información acerca de las gestiones de las  autoridades  encaminadas  a  materializar las órdenes de captura libradas en su  contra  y  asesoró  para la postulación ante Justicia y Paz de varias personas  que con él actúan en la clandestinidad.   

         Igualmente  se precisa en el referido documento, que el 12 de julio  de  2012  la  aludida  funcionaria,  en  compañía  de  la abogada Melba Lorena  Roncancio  Villalba,  viajó  a Turbo (Antioquia) por invitación que le hiciera  alias  «La  Guagua»,  para acordar la realización de operaciones mancomunadas  de  narcotráfico, encargando de tal negocio a Breiner Mosquera y Andrés Molina  Llanos.   

Adicionalmente, se indica que la funcionaria  profirió  providencias  contrarias  a  derecho  que  favorecieron a miembros de  organizaciones  al  margen  de  la  ley,  se  abstuvo  de emitir determinaciones  respecto   de  personas  privadas  de  la  libertad  en  aras  de  propiciar  el  vencimiento  de  términos,  destruyó  y  alteró diferentes piezas procesales;  sumado  a  que  contactó  a  autoridades públicas y personas particulares para  anunciarles  que  serían  señaladas de apoyar a grupos paramilitares dentro de  procesos  penales,  con  el  fin  de  presionarlos,  bien  fuera  en  la toma de  decisiones  o  para  la entrega de dinero. En el caso específico del Gerente de  «Coomotor»,  tales  exigencias  las  hizo  a través de Melba Lorena Roncancio  Villalba y Harak Farid Polania Castillo.   

2. De acuerdo con  las  constancias  que  obran  en  la  actuación, atendiendo la calidad foral de  Tatiana  Oliveros Gutiérrez, la Fiscalía 54 Delegada ante el Tribunal Superior  de  Bogotá  presentó  escrito  de  acusación  contra  ésta  ante el Tribunal  Superior   del  Distrito  Judicial  de  Neiva,  Corporación  ante  la  cual  se  adelantaron  las  audiencias  de  formulación  de acusación, preparatoria y de  juicio  oral,  y  el  10  de  septiembre  de la presente anualidad, se profirió  sentencia  de  primera  instancia  en la que se condenó a la mencionada por los  delitos objeto de acusación.   

3.  Simultáneamente,  ante  el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado con  funciones  de  conocimiento, la Fiscalía presentó escrito de acusación contra  Melba  Lorena  Roncancio Villalba y Harak Farid Polania Castillo por los delitos  de  concierto  para  delinquir  y concusión, y tras el agotamiento de los ritos  inherentes  al procedimiento oral, el 15 de agosto de 2014 se profirió fallo de  condena  contra  los  mencionados  por  los referidos punibles, absolviendo a la  citada  Roncancio  Villalba  del  ilícito de concierto para delinquir agravado.   

         Decisión  contra la cual la Fiscalía 54 Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Bogotá y los defensores de confianza de los referidos procesados,  interpusieron sendos recursos de apelación.   

4.  Remitida  la  actuación  al  Tribunal  Superior de Neiva para definir el recurso vertical, la  Sala  de  Decisión  Penal  integrada  por  los  Magistrados Álvaro Arce Tovar,  Javier  Iván  Chávarro  Rojas  y Hernando Quintero Delgado, el 6 de octubre de  2014,  invocando  la  causal prevista en el artículo 56, numeral 6°, de la Ley  906  de 2004, se declaró impedida para resolver la alzada aduciendo encontrarse  conociendo   del  proceso  adelantado  contra  la  ex  fiscal  Tatiana  Oliveros  Gutiérrez,  el  cual  para  ese  momento  se  encontraba  finalizando  la  fase  probatoria del juicio oral.   

En  esa oportunidad, sostuvieron los jueces  colegiados,  que  «el compromiso del criterio de cada  uno  de  los  miembros  de  la Sala está dado con el hecho de haber evacuado la  totalidad   de  las  pruebas  de  cargo  presentadas  contra  la  Dra.  OLIVEROS  GUTIÉRREZ,  como las recibidas en gran parte a pedido de la defensa, las cuales  tendrán  que  ser  valoradas  nuevamente  al  resolver el recurso de apelación  interpuesto  contra  la  sentencia condenatoria impartida en contra de RONCANCIO  VILLALBA  y  POLANÍA  CASTILLO»,  por  lo que en su  opinión  «se trata de una circunstancia que permea a  futuro  el  criterio  de  la  Sala  de  Decisión que conoce del proceso abierto  contra  la  aforada»,  de  manera  que  en  aras  de  salvaguardar  la  imparcialidad  del  juzgador  solicitaron  se  les aceptara el  impedimento.   

         5.  Enviado  el trámite al Despacho del  Magistrado  que  le seguía en turno a quienes se declararon impedidos, éste no  aceptó  la  manifestación  invocada  por  sus  homólogos  y, en consecuencia,  remitió  la  actuación  a  esta  Corporación,  que mediante auto adiado 28 de  octubre  de  2014  lo declaró infundado, al considerar que para ese momento los  funcionarios  judiciales  no  habían  realizado valoración alguna de la prueba  que   aún   se   estaba   practicando   en  el  juicio  seguido  contra  la  ex  fiscal.   

         6.  Habiendo  retornado  el  proceso  al  Tribunal  Superior  de  Neiva  y  llegado el turno para que la Sala de Decisión  Penal  de dicha Corporación resolviera el recurso de apelación interpuesto por  los  defensores  de  Melba  Lorena  Roncancio  Villalba  y  Harak  Farid Polania  Castillo  contra  la  sentencia condenatoria emitida el 15 de agosto de 2014 por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Conocimiento de esa  ciudad,  los Magistrados que la integran nuevamente se declararon impedidos para  conocer  del  mismo, por considerar que están incursos en la causal prevista en  el  numeral  6º  del  artículo 56 de la Ley 906 de 2004, específicamente, por  haber                   participado                  dentro                  del  proceso.           

         En  sustento  de  tal  manifestación,  señalan que los argumentos  expuestos  en  el  primer impedimento cobran vigencia, si se tiene en cuenta que  en  aquella  ocasión  el  proceso  seguido contra la ex fiscal Tatiana Oliveros  Gutiérrez  se  encontraba en la fase probatoria del juicio, mientras que ahora,  la  Sala  de Decisión Penal que integran ya profirió sentencia condenatoria en  contra de la mencionada.   

         Destacan  que  la  antedicha  decisión  se  fundó  «en  medios  probatorios  que  por  su  origen  y naturaleza son los  mismos  que  se  deben  analizar  en  el  caso  de  los  procesados MELBA LORENA  RONCANCIO  y HARAK FARID POLANÍA, ante la comunidad de acción que existe entre  las  mencionadas  implicadas», a partir de los cuales  se  estableció  que  la  ex funcionaria «actu[ó] de  manera  connivente  con  terceras  personas,  [hechos]  en  los que precisamente  están  involucrados  MELBA  LORENA RONCANCIO y HARAK FARID POLANÍA»,    por    lo   que   consideran   que   tienen   «un   preconcepto  tanto  de  ese  acontecer  fáctico  como  de  la  responsabilidad  de  los  comprometidos», lo que hace  aconsejable  separarse  del  conocimiento  de  la presente actuación en orden a  garantizar una decisión imparcial.       

   

         7.  Asignado  el  trámite al Magistrado  Héctor  Hugo  Torres  Vargas,  por  ser quien seguía en turno, y conformada la  correspondiente  Sala  de Decisión por dos conjueces, el impedimento alegado no  fue  aceptado  porque  consideraron,  de una parte, que no encuadra dentro de la  causal  propuesta  –art.  56.6  Ley  906/2004–, toda  vez  que  los  Magistrados  que  lo  manifiestan únicamente intervinieron en el  proceso  seguido  contra  Melba  Lorena Roncancio Villalba y Harak Farid Polania  Castillo,  para resolver el recurso de apelación interpuesto contra el auto por  medio  del  cual  el juez de conocimiento negó la práctica de algunas pruebas,  lo  que  de  ninguna manera impide que se pronuncien sobre la impugnación de la  sentencia    proferida    contra    los   citados.        

         Y,  de  otro  lado,  el  hecho  de  que  tales Magistrados hubieran  emitido  sentencia  condenatoria contra la ex fiscal Oliveros Gutiérrez por los  mismos  hechos  por  los  que  fueron acusados y condenados Roncancio Villalba y  Polania  Castillo, y producto de esa labor valoraran testimonios de personas que  también  declararon  en  la  presente  actuación,  tampoco configura la causal  impeditiva  prevista  en  el numeral 4º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004,  dado  que  «aunque  los  testigos  que rindieron sus  declaraciones  en  ambos  procesos  puedan  ser  los mismos, sus manifestaciones  necesariamente   no   deben   ser  iguales  en  uno  y  otro  asunto».   

         A  lo  que  agregó  que  aun  cuando  las dos actuaciones tuvieron  origen  en  los  mismos  hechos,  se  debe tener en cuenta que trata de procesos  independientes,  con  acusados diferentes, tramitados por funcionarios distintos  y  las  «pruebas  practicadas  en cada uno de ellos,  deben   apreciarse   y  valorarse  respecto  de  la  actuación  en  que  fueron  recibidas».      

         En  consecuencia, ordenó remitir la actuación a esta Corporación  para que lo dirima de plano.    

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                    

         1.  De conformidad con el artículo 58 A  de  la  Ley  906 de 2004, adicionado por el artículo 83 de la Ley 1395 de 2010,  la  Corte  es competente para resolver el impedimento expresado por los doctores  Álvaro  Arce  Tovar,  Javier Iván Chávarro Rojas y Hernando Quintero Delgado,  por  tratarse  de  una manifestación hecha por los Magistrados que integran una  Sala   de  Decisión  Penal  de  un  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial.   

         

         2.  La  consagración de las causales de  impedimento  y recusación se fundamenta en una misma razón jurídica que no es  otra  distinta  a la de garantizar, dentro de un Estado social y democrático de  derecho,  que el funcionario judicial llamado a resolver un conflicto jurídico,  sea  indiferente  a  cualquier  interés  distinto  al  de administrar una recta  justicia,  y que, por lo tanto, su imparcialidad y ponderación para conocer del  caso no se encuentra perturbada.   

         A  fin  de  cumplir  tal  propósito, como lo ha sostenido en forma  pacífica  y  reiterada  la jurisprudencia de esta Corporación, el ejercicio de  la  declaración  de impedimento constituye un mecanismo diseñado para proteger  la  imparcialidad  de  quienes  administran  justicia,  luego su proposición no  puede  estar sujeta al capricho de los funcionarios judiciales, sino que ella se  encuentra   atada   a   la   taxatividad  de  sus causales, lo que significa que en su aplicación no es de  recibo  acudir  a  la  analogía  ni a la extensión de los motivos expresamente  señalados  por  la  ley,  en  aras de sustentar su procedencia (CSJ AP, 29 feb.  2008, rad. 29189, entre otros).    

         Sobre  el  tema  en  cuestión  la Corte se ha referido en no pocas  ocasiones,  como  por  ejemplo  en  CSJ  AP,  19  oct.  2006,  rad. 26246, donde  expresó:   

En    desarrollo    del    principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir    las    actuaciones    judiciales,    la  legislación  procesal  ha  previsto  una  serie  de  causales  de  orden  objetivo  y subjetivo en las cuales el juez debe declararse  impedido  para  decidir, garantizando a las partes, terceros y demás        intervinientes        las       formas       propias de cada juicio.   

Pero  dado  que  a  los jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez o magistrado, no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  dado  su carácter de reglas de orden  público,  fundadas  en  el convencimiento del legislador de que son éstas y no  otras  las circunstancias fácticas que impiden que un funcionario judicial siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal imparcial.   

         3.  La causal de impedimento invocada por  los  Magistrados  de  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Neiva,  está  prevista en el numeral 6º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, en los  siguientes términos:   

«Que   el  funcionario   haya   dictado   la   providencia   de  cuya  revisión  se trata, o hubiere participado dentro  del               proceso…»  (Subraya  y negrilla fuera del texto  original)   

         En  relación  con el referido motivo impeditivo, esta Corporación  ha  sostenido  que  no toda actuación previa en el proceso es razón suficiente  para  separar  al funcionario de su conocimiento, sino solo aquella que tiene la  capacidad  de  comprometer  su criterio respecto de un asunto que posteriormente  deba   entrar   a  resolver  y  que,  por  ende,  perturba  su  imparcialidad  y  ponderación  (CSJ  AP,  30  nov.  2006,  rad. 26485 y CSJ AP, 4 dic. 2013, rad.  29581; entre otras).    

         Sobre   el   punto,   en   CSJ   AP,  13  jun.  2007,  rad.  27497,  dijo:   

No se trata, como a simple vista pareciere,  de  una  presunción  de impedimento, ni de un motivo que se active de suyo o en  forma  objetiva,  por  el  sólo  hecho  de  que el funcionario judicial hubiese  “participado” dentro del proceso.   

La  expresión  “participado”,  no debe  tomarse  en  forma textual, literal ni aislada del contexto procesal penal, pues  de  aceptarse  así,  se  llegaría  a  extremos  que  escapan a la finalidad de  salvaguarda  de  la  imparcialidad  contenida  en  las  normas  relativas  a los  impedimentos y recusaciones.   

Piénsese,  por  ejemplo,  que  el Tribunal  Superior  conociese  apelaciones  sucesivas  de diferentes autos emitidos por el  Juez  Penal  del  Circuito  dentro  del  mismo  proceso;  bajo  tal supuesto, la  participación  de los magistrados es innegable, pero ninguna razón existe para  aceptar   un   impedimento,   sin   argumentación   específica   de  respaldo.  También  habrían participado ya los magistrados que  conocen  por  vía de apelación de la providencia que niega la práctica de una  prueba  o  del  auto  que  se abstuvo de declarar una  nulidad;  pero  esa  intervención  en  el proceso nada dice por sí misma de un  pretendido   impedimento   para  conocer  después,  en  segunda  instancia,  la  apelación contra el fallo de primer grado.   

(…)  

En tratándose de impedimento, es necesario  que  en cada caso particular y concreto los funcionarios judiciales –jueces   y   magistrados-  expliquen  cuáles  son  las  razones  por  las cuales su imparcialidad, su ecuanimidad, su  independencia  o  su  equilibro  podrían  afectarse  frente  a  cada uno de los  implicados, por el hecho de haber participado ya en el proceso.   

El  género de argumentación que se exige,  incluye  especificar  las  circunstancias  o  condiciones  en  que se produjo la  participación  del  funcionario  judicial en el proceso original o en alguno de  los  procesos  derivados por la ruptura de la unidad procesal; y si la actividad  del  Juez  –individual o  colegiado-  se  extendió  ya  a  la  valoración  de elementos probatorios o de  información  susceptible  de  convertirse en prueba, se precisa indicar cómo y  de  qué  manera  las apreciaciones anteriores inciden en el ánimo del juzgador  al  conocer  el  asunto  en  ocasiones  posteriores,  frente  a  cada uno de los  implicados o situaciones concretas por resolver.   

         Surge  patente, conforme a las reglas interpretativas señaladas en  la  jurisprudencia  en  cita,  que  la  participación  en  este  asunto  de los  Magistrados  que  se  declararon  impedidos, se limitó a resolver el recurso de  apelación  interpuesto  por  la  Fiscalía contra el auto por medio del cual el  juez  de  conocimiento  negó  la  práctica  de algunas pruebas en la audiencia  preparatoria,  lo  que  de  ninguna  manera  impide  que  se pronuncien sobre la  impugnación  de la sentencia proferida contra Melba Lorena Roncancio Villalba y  Harak Farid Polania Castillo.        

         En   efecto,   en  dicha  oportunidad  los  referidos  funcionarios  judiciales  no valoraron la prueba en que se sustenta el fallo cuya impugnación  está   pendiente   de  resolver,  ni  el  estudio  del  asunto  sometido  a  su  consideración  abarcó aspectos relacionados con la materialidad de los delitos  investigados  o la responsabilidad que en ellos pudieran tener los procesados en  cita,  sino  que  su  labor  se  concretó  en  establecer  si la defensa había  cumplido  con  la  carga de sustentar la pertinencia y utilidad de la prueba que  solicitó  en  la  audiencia  preparatoria  y  a  cuya admisibilidad se opuso el  delegado  del  ente  acusador,  luego  su  ecuanimidad e imparcialidad no pueden  estar en entredicho por la razón aludida.   

         4.  No  obstante  lo dicho, es necesario  analizar  si  el  hecho  de  haber  proferido  en primera instancia la sentencia  condenatoria  contra  la  ex  fiscal  Tatiana  Oliveros  Gutiérrez  constituye,  conforme  lo  expresaron  los  Magistrados que se declaran impedidos, un acto de  prejuzgamiento  que  compromete su criterio frente a la presunta responsabilidad  de  los  aquí  procesados Melba Lorena Roncancio Villalba y Harak Farid Polania  Castillo.   

         El  anterior  supuesto está previsto como causal de impedimento en  el  numeral  6º  del  artículo 56 de la Ley 906 de 2004, y se configura cuando  «el  funcionario  judicial  haya…  manifestado  su  opinión sobre el asunto materia del proceso».   

         Respecto  a  la referida causal, esta Corporación ha sostenido que  no  toda  opinión emitida por el juez sobre el objeto del proceso da lugar a la  declaratoria  de impedimento, sino solo aquella que producida extraprocesalmente  pueda conducir a la separación de la actuación.   

         

         Además,  la  opinión con poder suficiente para la separación del  conocimiento  del  proceso  debe ser de fondo, sustancial, es decir, que vincule  al  funcionario  judicial  con  el asunto sometido a su consideración, al punto  que  le  impida  actuar con la imparcialidad y la ponderación que de él espera  el   conglomerado   social,   y   particularmente  los  sujetos  procesales  que  intervienen en la actuación.   

         No  se  trata  de  cualquier pronunciamiento u opinión abstracta y  general,  por cuanto la que resulta impediente debe tener estrecha relación con  el  asunto  que  ha  de  resolver  el  funcionario,  como  reiteradamente  lo ha  señalado  la  jurisprudencia  de  la Sala, por ejemplo, en CSJ AP, 6 jul. 2009,  rad. 31529, donde sostuvo:   

Ahora, en punto de esta causal, la Corte ha  expresado   —de  forma  constante—   que  para  predicar  su  existencia  la  opinión  del  funcionario  judicial  ha de “ser  «sustancial,  vinculante,  de  fondo,  que  constituya una barrera que cerca el  juicio   del   juzgador   y   le   impide   actuar  con  libertad”1,  además,  debe exteriorizarse por fuera del proceso.   

Igualmente, la Corporación ha señalado que  “lo  sustancial  es  lo  esencial  y  más  importante de una cosa; en asuntos  jurídicos  se  identifica  con  el  fondo  de  la pretensión o de la relación  jurídico material que se debate.   

[A  su vez,] se entiende que la opinión es  vinculante  cuando  el  funcionario judicial que la emitió queda unido, atado o  sujeto  a  ella,  de  modo  que en adelante no puede ignorarla o modificarla sin  incurrir en contradicción.   

Y, por fuera del proceso, significa que la  opinión  sea  expresada en circunstancias y oportunidades diferentes a aquellas  que  prevé  la  legislación  procesal  para el asunto del cual se debe conocer  funcionalmente”2.   

En  esa  medida, “no toda opinión, así  esta  tenga  algunos  nexos  con  cuestiones que posteriormente atraen el examen  judicial,  puede  implicar  una anticipada visión del asunto o una apreciación  que     reste     libertad     de    análisis”3.   

También  conviene  puntualizar  que  la  “opinión”  no  es  aquella  “expresada  por  el  juez en ejercicio de sus  funciones,   exceptuado  el  evento  de  «haber  dictado  la  providencia  cuya  revisión            de            trata»4,  porque ello entrañaría el  absurdo  de  que  la  facultad  que  la  ley  le  otorga al juez para cumplir su  actividad  judicial a la vez lo inhabilitara para intervenir en otros asuntos de  su   competencia,   procedimiento   que   ni  la  ley  autoriza  ni  la  lógica  justifica”5.   

         

        Aplicadas  al caso concreto las reglas contenidas en el criterio de  autoridad  en  cita,  se  advierte  que  si  bien aquí se trata de dos procesos  independientes,  de  una  parte,  el  adelantado  contra  la  ex fiscal Oliveros  Gutiérrez  y, de otro lado, el seguido contra Melba Lorena Roncancio Villalba y  Harak  Farid  Polania  Castillo,  no  puede  desconocerse que se originan en los  mismos hechos y se sustentan en similar caudal probatorio.   

        Así  se  desprende  del  escrito  de  acusación presentado por la  Fiscalía  respecto de los dos últimos en mención, donde se destaca que éstos  actuaron  mancomunadamente  con  la  aforada  para  cometer  plurales  conductas  constitutivas  de  delito,  que iban desde dar información al jefe de una banda  criminal  para  que evadiera la acción de las autoridades y brindarle asesoría  legal  a  éste  y a sus secuaces, hasta proferir decisiones contrarias a la ley  para  favorecer delincuentes y exigir a personas beneficios económicos abusando  del cargo.   

        Además,   según   se  relaciona  en  el  impedimento,  la  prueba  testimonial  practicada en uno y otro proceso fue, en buena parte, la misma, por  lo  que  al  estimar  tales  medios  de convicción en la sentencia condenatoria  emitida  contra  la  ex  fiscal  Oliveros  Gutiérrez,  los  Magistrados no solo  establecieron  su  responsabilidad en los delitos objeto de acusación, sino que  también  hicieron  mención  a la participación de los aquí acusados en tales  conductas  punibles,  lo  cual  es  apenas  razonable  si se tiene en cuenta que  según  la  acusación  de  la Fiscalía, en algunos de esos ilícitos aquella y  éstos   actuaron  en  coparticipación  criminal.        

        En  efecto, según se consigna en la manifestación de impedimento,  en  la  sentencia  condenatoria  proferida  contra  la  ex  funcionaria del ente  acusador,   al  abordar  el  estudio  de  su  responsabilidad,  los  Magistrados  afirmaron  que hubo «comunidad de acción»  entre  aquella  y  los  procesados Roncancio Villalba y Polania  Castillo,    así    como   que   todos   ellos   actuaron   en   «connivencia»  para  cometer  algunas de  las conductas punibles por las cuales se les juzgó.   

         

        En  esa  medida,  la valoración plasmada en la sentencia de primer  grado  que  emitió  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de Neiva  contra  la  ex  funcionaria  de  la  Fiscalía,  constituye  un  claro  acto  de  prejuzgamiento  respecto  de  la responsabilidad de los aquí acusados Roncancio  Villalba   y   Polania   Castillo,  que  compromete  el  criterio  y  afecta  la  imparcialidad  de  tales  funcionarios judiciales, puesto que de esa opinión no  podrán  apartarse  al resolver la impugnación de la sentencia proferida contra  los supranombrados, so pena de incurrir en abierta contradicción.   

En un caso adelantado bajo el procedimiento  de  la  Ley  906  de  2004,  con  sustrato  fáctico semejante al que concita la  atención  de  la  Sala,  donde  se  aceptó  el impedimento manifestado por dos  Magistrados  al  constatarse  que  previamente  y  en  una actuación distinta a  aquella  cuyo conocimiento rechazaban, pero que se originó en los mismos hechos  y  en  la que había identidad probatoria, habían manifestado su opinión sobre  la  responsabilidad  del  procesado (CSJ AP, 27 oct. 2008, rad. 30580; reiterado  en    CSJ    AP,    1º    jul.    2015,    rad.   46057),   esta   Corporación  dijo:        

Como  se advierte, la valoración plasmada  en  la  sentencia  que  en  segunda  instancia  y  en  su oportunidad emitió el  Tribunal,  constituye  criterio  vinculante respecto del procesado R.M., pues se  identifica  fácilmente  con  la  relación jurídico material que se debate, de  manera  que,  al  emitir  un  pronunciamiento  respecto  del  auto  pendiente de  surtirse  el  recurso  de apelación, difícilmente puede separarse de él, pues  está   unido   a  su  punto  de  vista  ya  expresado,  a  riesgo  de  caer  en  contradicción.   

Es  imperioso  destacar  que los medios de  prueba  recogidos  en la investigación adelantada contra R.M. por los infaustos  hechos  ocurridos  el  30  de  mayo  de  2006, son exactamente los mismos que se  allegaron  al  proceso  contra  Cárdenas  Rojas,  sobre  los cuales el Tribunal  edificó  la  absolución  de  éste,  a  excepción  de  la  versión del aquí  implicado  R.M. pues no había sido aún recibida su versión, ya que los demás  corresponden  a  las copias compulsadas por disposición del fallador de segundo  grado.    

(…)  

Para la Sala de Casación Penal, no existe  duda  de  que  las  consideraciones  que los magistrados que rehúsan conocer de  este  asunto  hicieron  en  la  decisión de 21 de junio de 2007, constituyen un  pronunciamiento  anticipado  sobre  aspectos que no eran objeto de impugnación,  emitido  en  ejercicio  de  sus  funciones,  pero  por  fuera  de  los marcos de  competencia  que  la  oportunidad procesal le establecía. Un auténtico acto de  prejuzgamiento,  que  compromete  indiscutiblemente  su  criterio  y  permea  su  imparcialidad  para  resolver  el asunto, pues antepusieron su criterio respecto  de  la  posible  responsabilidad  del  implicado R.M., cuando aún no se hallaba  legalmente  vinculado  a la investigación. Siendo ello así, su separación del  conocimiento  del  asunto  resulta necesaria, no solo con el fin de salvaguardar  el  principio  de  imparcialidad,  sino  de  realizar  materialmente el de doble  instancia,  pues  ningún  sentido  tendría  que  la decisión sea revisada por  quien  ya  fijó  su  posición  sobre  la  cuestión  que  debe  ser  objeto de  examen.    

Tal  criterio  resulta aplicable al asunto  que  se  resuelve,  habida  cuenta  que  los Magistrados de la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Neiva  que  dictaron la sentencia de primera  instancia  contra  la  ex  funcionaria  de  la  Fiscalía,  estimaron  la prueba  practicada  en  el  juicio  oral realizado en dicha actuación, y se refirieron,  así  fuera  tangencialmente, como lo exponen en sustento del motivo impeditivo,  a  la responsabilidad que en esos hechos tuvieron los aquí procesados Roncancio  Villalba  y  Polania  Castillo, luego su imparcialidad se encuentra comprometida  cuando  ahora,  con  fundamento  en  las atestaciones de los mismos testigos que  acudieron  a  aquel  proceso, deben resolver la impugnación de la sentencia que  condenó a los mencionados.         

        Finalmente,    cabe    anotar    que    el   precedente6  evocado por  la  Sala  de  Decisión  Penal  de  la  mencionada  Corporación que rechazó el  impedimento  que  se resuelve, no se ajusta al caso concreto en razón de que el  sustrato  fáctico  de esa decisión no guarda semejanza con el presente, ya que  allí  si  bien  se  trataba  de dos actuaciones independientes, seguidas por el  procedimiento  regulado  en  la  Ley  600 de 2000, en las que existía comunidad  probatoria,  se  determinó  que los Magistrados que se declararon impedidos, al  «confirmar  la  primera  condena  no se pronunciaron  sobre   la   responsabilidad   penal   de   quienes   son   juzgados   en   esta  oportunidad»,  lo  que  sí ocurrió en este evento,  según    expresaron    los   funcionarios   judiciales   que   se   manifiestan  impedidos.   

En ese orden, la Sala encuentra acreditada  la  causal  prevista  en  el numeral 6º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004,  por  lo  que  declarará  fundada  la  manifestación  de  impedimento objeto de  examen.   

        En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE  

        1.   DECLARAR fundado el impedimento  manifestado  por los doctores Álvaro Arce Tovar, Javier Iván Chávarro Rojas y  Hernando  Quintero  Delgado,  integrantes  de  la  Sala  de  Decisión Penal del  Tribunal   Superior   de  Neiva,  a  quienes  se  autoriza  para  separarse  del  conocimiento   del   recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  sentencia  condenatoria  proferida  contra  Melba  Lorena  Roncancio Villalba y Harak Farid  Polania  Castillo  por  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado de  Conocimiento de la misma ciudad.     

        2.  DEVOLVER  las diligencias al Tribunal  de origen.   

         

         Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  «Auto  del  19  de  diciembre  de 2000, Radicado No.  17844.»   

2  «Auto   del   6   de   abril   de   2005,  Radicado  23436.»   

3  «Auto  del  22  de  marzo  de  2000,  Radicado  No.  16720.»   

4  «Numeral  6º  del  artículo  99  de  la Ley 600 de  2000.»   

5  «Auto  del  19  de  diciembre  de 2000, Radicado No.  17844.  En  igual  sentido,  proveído  del  19  de  enero de 2005, Radicado No.  23169.»   

6 CSJ  AP, 4 mar. 2015, rad. 45512.     

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