AP5209-2015(41512)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP5209- 2015  

Radicación 41512   

(Aprobado Acta No. 314)  

Bogotá D.C., nueve (09) de septiembre de dos  mil quince (2015).   

          Se  pronuncia  la  Corte  sobre  la  admisibilidad  de la demanda de  casación  presentada  por  el Fiscal Trece Delegado ante los Jueces Penales del  Circuito  de  Tunja en contra de la sentencia de segunda instancia proferida por  la  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de la misma ciudad el  5  de  marzo  de  2013,  la  cual revocó parcialmente el fallo proferido por el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento el 20 de  octubre  de  2010,  y  en  su  lugar  condenó  a  JHON  FERNANDO   SANDOVAL  CARO  en  condición  de  coautor  penalmente responsable del delito de hurto calificado y agravado.   

ANTECEDENTES FÁCTICOS  

La  cuestión fáctica quedó reseñada de la  siguiente manera por el juzgador de segunda instancia:   

‹‹Los días 14 y  22  de  octubre  de  2009  fueron  hurtados de las calles de la ciudad de Tunja,  mediante  la  modalidad  de  halado, el automóvil Renault 9 de placas XLJ 850 y  las  motocicletas  de placas ECG 81A y MNZ 71, respectivamente, que pudieron ser  recuperados  el  23  de  octubre  siguiente  en  un inmueble de propiedad de los  esposos  AMADEO  Y  BLANCA  ALICIA  GONZALEZ GONZALEZ,  (sic)   ubicado   en   la   vereda   Runta  de  este  municipio.   

La  pareja  de esposos, antes de producirse  los   hurtos,   había   sido   contactada   por  HECTOR  GONZALEZ  (sic),  hermano  de  BLANCA  ALICIA,  en  compañía  de  dos  hombres,  para  que  les  permitieran guardar en su casa un  automóvil  a  cambio de un pago, a lo cual accedieron, sin embargo, al advertir  que  desguazaron  el  vehículo  y  llevaron  dos motocicletas en circunstancias  anómalas, decidieron comunicar lo sucedido a la Policía.   

Con  la  colaboración  de  AMADEO GONZALEZ  (sic),  los  miembros  de  Policía  Judicial  lograron  la  plena  identificación de esos dos hombres que  acompañaban  a  su  cuñado, los hermanos JHON FERNANDO y EDWIN FABIAN SANDOVAL  CARO,  el  primero  de  los  cuales  condujo  el  automóvil  hurtado  hasta  la  vivienda.››1.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

El  1º  de  marzo  de 2010, el Juez Primero  Penal  Municipal de Tunja con Funciones de Control de Garantías, a solicitud de  la  Fiscalía Octava Seccional URI, libró orden de captura en contra de Héctor  González  González,  Nelson  Hely  Hernández  Sanabria  y  los  hermanos JHON  FERNANDO,   Edison   Oswaldo,   Edwin   Fabián   Y   William   Javier  Sandoval  Caro2.   

El 4 de marzo de 2010, el Juez en Función de  Control  de  Garantías   declaró  la legalidad del allanamiento realizado  por  la  Fiscalía,  la  legalidad de la captura de JHON FERNANDO SANDOVAL   CARO,  Edwin  Fabián  Sandoval  Caro,  Edison  Oswaldo  Sandoval Caro y Héctor  González  González  e  impartió  legalidad a la diligencia de incautación de  los  automotores,  así  mismo,  les  imputó los punibles de hurto calificado y  agravado  en  concurso homogéneo, y concierto para delinquir simple, cargos que  no  fueron  aceptados  por  los  procesados,  y  finalmente les impuso medida de  aseguramiento   consistente  en  detención  preventiva  en  establecimiento  de  reclusión3.   

                

El  31  de  marzo de la misma anualidad, la  Fiscalía  Trece  Seccional  Delegada  ante  los  Jueces Penales del Circuito de  Tunja,  presentó  ante  el  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de  la  misma  ciudad,  escrito  de  acusación en contra de Edwin  Fabián  Sandoval  y  JHON  FERNANDO  SANDOVAL  CARO  por  los  delitos de hurto  calificado  y  agravado  en  concurso  homogéneo,  y  concierto  para delinquir  simple4.   

A solicitud de la Fiscalía, el 18 de mayo de  2010,  se dispuso el archivo definitivo de la actuación adelantada en contra de  Edison  Oswaldo  Sandoval  Caro,  al  hallar  fundada la causal invocada de  preclusión  y  se  aprobó  el  preacuerdo  suscrito  entre el imputado Héctor  González  González,  avalada  por  su  defensor  y  la Fiscalía General de la  Nación5.   

El 17 de agosto se llevó a cabo la audiencia  preparatoria,  en la cual EDWIN FABIAN aceptó cargos, produciéndose la ruptura  de  la  unidad  procesal.  El 19 y 20 de octubre, se desarrolló la audiencia de  juicio  oral  a  cuyo  término se anunció el sentido absolutorio del fallo, el  cual  fue   apelado  por  la  Fiscalía  con  el  fin  de obtener sentencia  condenatoria    por   los   punibles   objeto   de   la   acusación6.   

El  5  de marzo de 2013, el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Tunja decidió revocar parcialmente la decisión de  primera   instancia  y,  en  su  lugar,  lo  condenó  como  coautor  penalmente  responsable  del delito de hurto calificado y agravado cometido el 14 de octubre  de  2009,  en  detrimento  del  patrimonio  económico  de  José Yamid Bolaños  Cardozo.  En consecuencia, le impuso la pena principal de 69 meses de prisión y  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas      por     un     término     igual7.   

LA DEMANDA  

El  actor,  sostiene  que  la  sentencia  del  Tribunal  del  Distrito  Judicial  de  Tunja  viola  de  manera  directa  la ley  sustancial  por  desconocimiento  de  la  estructura del debido proceso e invoca  como  cargo  único  la  causal  2º  del  artículo  181 de la Ley 906 de 2004.   

Considera, que el ad  quem  ignoró que las argumentaciones contenidas en el  recurso  de  apelación  realizadas   por  parte  de  la  Fiscalía y de la  Procuraduría,  iban encaminadas a atacar la decisión de absolver al enjuiciado  por  los  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado  en concurso homogéneo, y  concierto  para  delinquir;  y  no  se referían únicamente al punible de hurto  calificado  y  agravado,  toda  vez  que  para  la  Fiscalía  quedó plenamente  demostrado  que  JHON  FERNANDO  SANDOVAL  CARO  era uno de los concertados para  cometer  delitos  contra  el patrimonio económico y por tanto pertenecía a una  organización criminal con tareas plenamente definidas.   

Añade,  que  la  Sala de Decisión Penal del  Tribunal   afirmó   que   no   tiene   conocimiento   de   qué  pasó  con  el  ‹‹hombre  del  lunar8››   quien   llevó   las  motocicletas  hasta  la  casa  de  Amadeo González, pero que este corresponde a  otro  miembro  del  grupo  delincuencial  que  responde al nombre de Nelson Hely  Hernández  Sanabria  y que actualmente está cumpliendo la pena impuesta por el  Juzgado   Tercero   Penal   del   Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Tunja,   por  los  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado, en concurso  homogéneo,  y concierto para delinquir simple, dicha situación no fue conocida  de manera oportuna por el juzgador de segunda instancia.   

Sostiene,   que  la  violación  a  la  ley  sustancial  por   desconocimiento de la estructura del debido proceso a que  se  refiere el numeral 2º del artículo 181 del Código de Procedimiento Penal,  radica  en que el Tribunal omitió que el proceso penal constituye un todo y que  debido  al fallo absolutorio de primera instancia, se debió pronunciar sobre la  totalidad  del  mismo,  sin  dejar  de  lado  el  cargo  referente  al delito de  concierto  para  delinquir,  ya   que  no  se  trata  de  un hecho aislado.   

Como  resultado, el juzgador de segundo grado  decidió  revocar parcialmente la sentencia impugnada, a pesar de que el recurso  atacaba  la  totalidad  de la decisión de primera instancia, obviando reconocer  la  existencia  de  la  organización  criminal  de  la que hacia parte SANDOVAL  CARO.   

Finalmente,  el  actor  solicita  casar  la  sentencia  impugnada y, en consecuencia, condenar al procesado como autor de los  delitos  por  los cuales fue acusado y ordenar el comiso del vehículo de placas  HCC-889  en favor de la Fiscalía General de la Nación, por tratarse de un bien  de   propiedad  del  declarado  penalmente  responsable  y  ser  un  instrumento  utilizado para la comisión del delito.   

CONSIDERACIONES  

La   casación   es   un   recurso   legal  extraordinario  que  permite cuestionar ante la máxima autoridad de la justicia  ordinaria,  la  correspondencia  de  una sentencia de segundo grado con el orden  jurídico,  de  manera  que si es descubierto en el fallo un error trascendente,  ya  sea  propuesto por el recurrente o advertido de oficio por la Corte, traerá  como  consecuencia  su  pronunciamiento  en  orden a rescatar la legalidad de la  decisión.   

Por el contrario, si la demanda en la que se  plasma  la  inconformidad  no  logra  refutar  la  providencia  por no demostrar  certeramente  la existencia de un error que riña en aspectos sustantivos con la  Constitución  Política,  la  ley  o  los  principios  que  las  rigen,  o  por  considerar  la  Corte  que  el problema propuesto es intrascendente frente a las  conclusiones  de  los  juzgadores  en  el  caso  concreto,  estará llamada a su  inadmisión.   

         Insistentemente,            la  Corporación  ha  precisado  que  la postulación del  instrumento     extraordinario     de     impugnación     debe     contener,          además  de  la  denuncia de la transgresión a la ley producida con  el  fallo,  su demostración  a     través     de     un      escrito  que  necesariamente  debe cumplir, no solo con  los  rigurosos  requisitos  de  forma y  contenido  establecidos  por los artículos    180   a   184   del   de  la  Ley  906 de 2004 y que hacen referencia la idoneidad formal  de  la  demanda,  sino que,  adicionalmente,  debe  ser  objetivamente fundada, es  decir,       estar       llamada       a       lograr       la      invalidación  total  o  parcial  de  la  sentencia,   o   a   propiciar   un   pronunciamiento  unificador    del   máximo   Tribunal   de   la   jurisdicción   ordinaria  alrededor  de  un  determinado  tema jurídico, vale decir, debe ser idónea sustancialmente.   

Por  esta razón, entre los presupuestos de  admisibilidad,  la  legislación  procesal  ha  previsto  para  el demandante la  obligación  de  presentar  precisa  y  claramente  los  fundamentos fácticos y  jurídicos  del  motivo de casación que se aduce, para lo cual debe    considerarse    que   cada   causal  tiene    una    naturaleza    autónoma  y por ello se  halla  sometida  a  parámetros demostrativos propios y distintos de las demás,  pues su configuración trae  aparejada consecuencias de diversa índole para el proceso.   

         Esta  claridad  y precisión no se aprecia en la demanda presentada  a  nombre  del enjuiciado JHON FERNANDO SALDOVAL CARO,  pues  además  de  omitir  señalar la finalidad  que  se  cumpliría con el mecanismo extraordinario, la  selección  de la causal invocada y su sustentación no alcanzan los estándares  mínimos exigidos para predicar su procedencia.   

Cargo único.-  

Le  corresponde a esta Colegiatura establecer  si  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Tunja, tal como lo alega el  casacioncita,  violó  de  manera  directa  la  ley  sustancial al desconocer el  debido  proceso  por  afectación  sustancial de su estructura o de la garantía  debida  a  cualquiera  de  las  partes,  al   omitir  pronunciarse sobre la  totalidad  del  recurso de apelación interpuesto por la Fiscalía delegada y el  representante del Ministerio Público.   

Para  ello, resulta oportuno recordar una vez  más,  que  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial, presupone  la  aceptación   por  parte  del  demandante,  tanto  de  los  hechos  como  de  la  valoración  probatoria  realizada  por el juzgador de segunda instancia y exige  se  demuestre  un  error  del  ad  quem  en  la  selección o comprensión de una norma de derecho sustancial  en específico.   

Reiteradamente,  ha dicho la Sala9  que  si  el  reproche  se  fundamenta  en  esta  causal,  el accionante debe demostrar la (i)  falta   de  aplicación  o  exclusión  evidente,  que  se  presenta  cuando  el  funcionario  judicial debiendo aplicar cierta norma al caso en concreto, yerra y  no  la  aplica;  (ii)  aplicación  indebida,  que se origina cuando el juzgador  elige  una  norma  que  no  corresponde  o  no es pertinente al caso debatido o;  (iii)   interpretación errónea, que ocurre cuando el Juez selecciona bien  y  adecuadamente  la norma que corresponde al caso sometido a su consideración,  pero   se   equivoca  al  interpretarla  y  le  atribuye  un  sentido  jurídico  contrariando  su  verdadero  contenido, es decir, ajenos a su propia naturaleza.   

En  cualquiera  de  estos supuestos, el actor  tiene  la  obligación de señalar las normas que se considera infringidas, bien  sea  porque  no fueron aplicadas, porque fueron aplicadas indebidamente o porque  sobre ellas recayó una errónea interpretación.   

En  el presente caso, el recurrente alega que  el  juzgador  incurrió en un yerro de interpretación al desentrañar de manera  errónea  las argumentaciones realizadas por parte de  la  Fiscalía  y  de  la  Procuraduría,   mas no  evidencia  el  precepto que debió ser aplicado, que se aplicó indebidamente, o  al  que  se  le  atribuyó  un sentido jurídico diferente, tal como lo exige la  violación                  directa10,   simplemente   se  limitó  reiterativamente  en  señalar que el proceso penal es  un    todo11,  y que el juzgador de segunda instancia  violó  el debido proceso al  no  pronunciarse  sobre  la  totalidad  de  la apelación, toda vez que decidió  revocar  parcialmente  el  fallo  cuando  el  recurso  atacaba    la    totalidad    de    la   sentencia12.   

Así, resulta deficiente la formulación de la  violación  realizada  por  el  impugnante,  pues además de fusionar en un solo  cargo  la  violación  directa  de la ley sustancial con la violación al debido  proceso,  no  indica  la  norma  dejada  de aplicar, o aplicada indebidamente, o  interpretada  erróneamente, y mucho menos señala el precepto llamado a regular  el caso.   

Así, resulta evidente que no concurren en el  libelo  los requerimientos que exige la violación directa de la ley sustancial,  razón  suficiente  para  inadmitir  el recurso, pues en virtud del principio de  limitación,  no  le  corresponde  a  esta  Corporación  deducir  cosas  que el  casacionista no ha mencionado o no ha dejado claro.    

Ahora bien, si se hubiere pretendido soportar  la    causal    segunda   de   casación,   esto   es,   el   ‹‹Desconocimiento  del  debido  proceso por afectación sustancial de  su  estructura  o  de  la  garantía  debida  a  cualquiera de las partes.››  como  lo  afirma en algunos apartados de la demanda el  libelista,  le  correspondería  demostrar un yerro de estructura o de garantía  dependiendo  del  evento  que  se  presentase,  tal  como  lo  ha establecido la  jurisprudencia de esta Sala:   

‹‹La   del  numeral  2,  consagra el tradicional motivo de nulidad por vicios in procedendo,  es   decir,   permite   el  atacar  los  fallos  cuando  se  han  producido  con  desconocimiento  del debido proceso o de las formas propias del juicio (yerro de  estructura),  o  con  violación  de  las garantías debidas a cualquiera de las  partes    (yerro    de    garantía).   ››13.   

Adicionalmente, se le ha debido argumentar a  la  Corte  el  por  qué  se  considera  que  dichos errores ostentan la calidad  de   esenciales,  y  evidenciar  que  no  existe  otra  solución  más que  declarar  la  nulidad  de  lo  actuado,  indicando  el  momento exacto en el cual se concretó la anomalía y  la   forma  en  que  el  vicio  denunciado  alteró  el  rito  legal14, lo cual fue  omitido.   

Aun obviando la ausencia de rigor técnico en  la  postulación,  y  partiendo  del  supuesto  de  que el recurrente se hubiese  allanado  al  cumplimiento  de  los  requisitos  que  el  recurso extraordinario  demanda,  el  cargo  no  se  halla llamado a prosperar, por cuanto el recurso de  apelación,  al  ser  un  acto  de  parte relevante dentro del rito procesal, al  momento  de  sustentarse,   debe cumplir con una serie de  parámetros  establecidos           jurisprudencialmente15,  tales  como  concretar  el  tema  de  disentimiento  exteriorizándolo  de  forma  puntual  y  presentar los  argumentos  facticos  y  jurídicos  que  soportan la solicitud, sustentándolos  explícitamente, labor que fue omitida por el impugnante.   

Contrario  a ello, el demandante se limitó a  exponer   exclusivamente   las  razones  de  disenso  frente  a  la  valoración  probatoria  realizada  por  la  Juez de primer nivel, dirigidas a la absolución  por  el  punible  de  hurto calificado y agravado, mas no sustentó jurídica ni  probatoriamente  la  configuración del delito de concierto para delinquir, pues  omitió cualquier referencia a su acreditación.   

Lo  anterior, adquiere relevancia dado que la  inconformidad  del recurrente, desvelada en la argumentación del recurso, es un  acto  de  voluntad  de parte que forja el límite de la competencia del superior  jerárquico,  que limita al Tribunal al conocimiento de los extremos que aquella  comprende:      tantum    devolutum    quantum  apellatum,  como  una  manifestación del principio de  congruencia,  según  el  cual, las pretensiones del inconforme y su voluntad de  interponer  el  recurso,  condicionan  la  competencia  del  juez que conoce del  mismo.    

De manera, que aquello que el apelante estime  lesivo  de  sus  derechos,  constituye  el  ámbito exclusivo sobre el cual debe  resolver  el  ad  quem o, en  otras  palabras,  para  que  el  juez  de  segundo  grado  quede habilitado para  pronunciarse  sobre  un cualquier aspecto de la decisión recurrida, debe mediar  un  recurso  válido  que  precise  el agravio y sustente el disenso16.   

         Así,  la  autoridad  judicial,  y  para  el  caso  en cuestión el  Tribunal,    al   desatar   el   recurso,    debe    circunscribirse    a    la  inconformidad  aducida  por las partes, razón por la  que  no puede divagar por la totalidad del contenido de la decisión   como   lo   pretende  el  demandante,  pues   en  supuestos  de  impugnaciones  parciales,  lo  no  impugnado  debe  ser  considerado   como   consentido  y  en  razón  de  ello,    el  juez  de  segundo grado carecería de  competencia  funcional  para  revisar  los  aspectos  no  controvertidos  de  la  decisión,  adquiriendo, en  aquella  parte, el atributo  de            la           irrevocabilidad17.   

Aun así, cabe aclarar, que en ciertos casos,  cuando  el  apelante  es  la  víctima,  en   ningún  momento  se le exige  determinada   técnica   argumentativa   «bajo   el  entendido   de   que  cuando  no  ostenta  preparación  jurídica  y  no  está  representada  por  el  profesional  del  derecho,  puede admitirse la apelación  superando   los   defectos   de   fundamentación   en  aras  de  garantizar  el  contradictorio,  siempre  y  cuando  exprese  las  razones  del  disenso  con lo  decidido.»18  lo  cual  no  ocurre  en el  presente  evento,  ya  que es  evidente  que  los  impugnantes,  al  ser  profesionales del derecho, tenían el  deber  de  evidenciar  el  motivo de disenso con la sentencia del Tribunal y, al  mismo   tiempo,  sustentar  jurídicamente  las  razones  fáctico  – jurídicas en que se apoyaba la tesis  propuesta, labor que no se llevó a cabo.   

Téngase  en  cuenta  que  este asunto no fue  desconocido  por  el ad quem,  sino  que,  por  el  contrario, al fijar el motivo de la inconformidad expresada  por  los recurrentes, se dedicó al estudio juicioso de las razones que trazaban  el  límite  de su competencia, deduciendo motivadamente, que al impugnación no  se  extendía a la decisión de absolver al procesado por el delito de concierto  para delinquir.   

Así lo expresó el Tribunal:  

«Como  en  este  asunto   los  recursos  de  apelación  interpuestos  carecen  materialmente  de  sustentación  en  lo  que  atañe  a  la  absolución  por  el delito contra la  seguridad   pública,  pues  no  media  argumentación  probatoria  o  jurídica  contrapuesta  a  los  de  la  decisión  atacada,  se  entiende  que solo existe  inconformidad  respecto  a  la definición dada al cargo por el delito contra el  patrimonio    económico    y   de   conformidad   se   proveerá   en   segunda  instancia.19»   

En ese sentido, al aplicar el juez de segundo  grado     el     principio     de     limitación20,   el   cual   también  es  aplicable  en  sede  de apelación, no le correspondía  pronunciarse sobre  aspectos   que   el  apelante  no  invocó  o  no  sustentó  en  debida  forma.   

Finalmente,  el  demandante  solicita que la  Corte  se  manifieste definitivamente respecto al vehículo de placas HCC-889 de  propiedad  del procesado, que fue incautado por la Fiscalía con fines de comiso  y   respecto   del  cual  los  jueces  de  instancia  omitieron  pronunciamiento  alguno.   

Al  respecto,  debe  indicar  la  Sala,  que  revisada  la  actuación,  se constata que la solicitud de comiso, fue impetrada  por  la  Fiscalía  ante  el  juez  de  primera  instancia  durante la audiencia  pública  del  juicio  oral,  pero no ocurrió lo mismo con la presentación del  recurso  de  apelación,  en  donde  omitió presentar petición en tal sentido,  rompiéndose  así  la  unidad  temática  que  le permitiría a la Corporación  pronunciarse           al          respecto21.   

No  obstante,  le  queda  al  recurrente  la  alternativa  de  acudir  ante los fiscales de extinción de dominio para iniciar  el proceso de tal naturaleza si lo considera procedente.   

Debido  a  que  la  Sala no puede suplir las  deficiencias,  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda  en  virtud del  principio de limitación que  gobierna  este  instrumento,  y teniendo en consideración la falta de idoneidad  sustancial  del  reclamo,  se  impone  su  inadmisión,  sin  que se advierta la  necesidad  de que se precise de fallo de fondo para el cumplimiento de alguno de  los fines de la casación.   

Al amparo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuando  la  Corte  decida  no  darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal, han  sido  definidas  por  la  Sala  desde  el  año 200522,  a cuyas consideraciones se  remite.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO.-  Inadmitir  la  demanda de Casación presentada por el Fiscal Trece Delegado ante los Jueces  Penales del Circuito de Tunja.   

          SEGUNDO.-   Advertir al impugnante que  contra esta decisión procede la insistencia.   

          TERCERO.-  En  firme  esta determinación,  devuélvanse las diligencias al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Folios 561 y 562 de la carpeta del proceso.   

2 Cfr.  Folios    6,    7    y    8    Ibídem.    

3 Cfr.  Folios 27 y 28 Ibídem.   

4 Cfr.  Folios     69     a     73     Ibídem.   

5 Cfr.  Folios      132     a     135     Ibídem.   

6 Cfr.  Folios      497      a      499      Ibídem.            

7 Cfr.  Folios      531     a     562     Ibídem.   

8  Cfr.        Folio        575       Ibídem.   

9 Cfr.  CSJ. AP, 3 de febrero de 2010. Rad. 32612.   

11  Cfr.  Folio  574  de  la  carpeta del  proceso.   

12 Cfr.  Folio 573 y 574 ibídem.   

13 Cfr.  CSJ. AP, de 28 de noviembre de 2007, Rad. 28656.   

14Cfr.  CSJ. AP. de 10 de junio de 2015, Rad. 44993.   

15 Cfr.  CSJ.SP, 11 de abril de 2007. Rad. 23667.   

16  Reiterada en Sentencia T-113/97, de 6 de marzo.   

17 Cfr.  Manzini,  Vicenzo,  Tratado de Derecho Procesal Penal,  Tomo   V  ,  Traducción  de  Santiago  Sentid  Melendo  y  Manuel Ayerra, Buenos  Aires, 1951, p. 25 y 139.   

18 Cfr.  CSJ.AP, 3 de julio de 2013. Rad. 41171.   

19 Cfr.  Folios 555 y 556 de la carpeta del proceso.   

20 Cfr.  CSJ. AP, 21 de julio de 2010. Rad. 30674.   

21 Cfr.  CSJ. AP, 10 de diciembre de 2012. Rad. 39995.   

22  Cfr. CSJ AP, 12 dic. 2005, Rad. 24322.     

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