AP5197-2015(46541)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP5197-2015  

Radicado Nº 46541  

Aprobado mediante Acta No. 314  

         

Bogotá  D.C., nueve (9) de septiembre de dos  mil quince (2015).   

Se  pronuncia  la  Sala  sobre los requisitos  formales  y  debida fundamentación de la demanda de revisión presentada por el  apoderado  del  sentenciado  WILLIAMS  DE  JESÚS  OSORIO  CASTAÑO,  contra  la  sentencia  proferida el 27 de septiembre de 2013 por una Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  que modificó la  emitida  por  el Juzgado 47 Penal del Circuito de Bogotá el 10 de mayo de 2013,  por  la  cual  se  le condenó como autor del delito de tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes,  fijando  como penas 84 meses de prisión y multa de  108.5 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   HECHOS  

          El  Tribunal  los   relató   en  los  siguientes  términos:   

“(…)  el día 09 de febrero de 2013 a eso de  las  14:40  horas,  en  momentos  en  que  el  señor  WILLIAMS  DE  JESÚS OSORIO  CASTAÑO, se encontraba  realizando   trámites  de  emigración     en     el     Aeropuerto el Dorado por la aerolínea  Avianca en la ruta Bogotá – Madrid,  la  policía  aeroportuario  al  hacer  su  labor  de  control   y   perfilamiento   de   pasajeros,   para   la  detección              de              sustancias              estupefacientes,  procedió   a   pedirle   su  autorización  para  revisión  y  toma de placa  abdominal, accediendo a la  misma,  siendo  trasladado  a  la  sala  de  RX de la  policía  antinarcóticos,  descartándose    la    presencia    de    cuerpos  extraños  en  su  organismo, empero, al revisarle el  equipaje  presentado  en  el  counter de la aerolínea  previa  identificación de  la  misma por el pasajero, se estableció que se trata  de  una maleta en lona con rodachines de color gris marca Cressy, con prendas de  vestir      masculinas,     notándose        irregularidades        en        las       paredes  de  la  misma,  con el consiguiente  hallazgo  de  una  sustancia  pulverulenta al parecer  estupefaciente,  siendo  sometida a prueba de química  forense  preliminar resultando POSITIVA para Cocaína,  con  un  peso  neto  de  1.274.5 gramos, por lo que se procede a su captura y se  judicializa      el      caso”     ([Sic])   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El 10 de febrero  de  2013,  ante  el  Juzgado  23  Penal  Municipal  con  funciones de Control de  Garantías  de  Bogotá  se  llevó  a  cabo  audiencia  preliminar en la que se  formuló  imputación  en  contra  de  WILLIAMS DE JESÚS OSORIO CASTAÑO por la  conducta  punible  de  fabricación,  tráfico o porte de estupefacientes, en la  modalidad  de  llevar  consigo,  tipificada  en  el artículo 376, inciso 3, del  C.P., cargo al cual el imputado se allanó.   

En  la  misma  fecha,  se  impuso  medida de  aseguramiento     de     detención    preventiva    en    establecimiento    de  reclusión.   

2. El 10 de mayo de  2013,  el  Juez  47  Penal  del Circuito de Bogotá, a quien le correspondió el  conocimiento  de la actuación, verificó la aceptación de los cargos, tramitó  audiencia  de  individualización de pena y sentencia y profirió condena por el  delito  aceptado,  imponiendo  las penas de prisión de 60 meses y multa de 77.5  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, decisión que fue apelada por la  fiscal  al no compartir el monto de las sanciones y el no decreto del comiso del  pasa  bordo  encontrado  en  poder  del sentenciado, lo mismo que una maleta, un  teléfono     celular    y    “bagtag”.   

3.  Una  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá, en  audiencia  llevada  a  cabo  el  27  de  septiembre del mismo año, resolvió el  recurso  de  alzada  confirmando  la  decisión  del a  quo, pero modificando el monto de las penas impuestas,  fijándolas  en  84 meses de prisión y multa de 108.5 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  al  encontrar  que el juez de primera instancia redujo las  sanciones  por razón del allanamiento a cargos desconociendo la interpretación  que  hicieran  la Corte Constitucional y Corte Suprema de Justicia del artículo  57  de  la  Ley  1453  de  2011  que modificó el artículo 301 del C.P.P.   También  decretó  el  comiso de un tiquete de vuelo o pasa bordo a favor de la  Fiscalía  General  de  la  Nación  y ordenó la destrucción de una maleta, un  teléfono     celular    y    “bagtag”.   

LA DEMANDA  

         

Con    fundamento    en    la      causal      séptima      de  revisión,  el  apoderado  del  procesado solicita se  declare   sin   valor   la   sentencia  emitida  por  el  Tribunal  de    fecha   27   de   septiembre   de  2013,  se  redosifique  la  pena  proferida  por  el  Juzgado  47  Penal del Circuito de fecha 10 de mayo de  2013,  y subsidiariamente, de no prosperar la segunda de las peticiones, se deje  como  sanción  la  señalada por el a quo,  es decir, 60 meses de prisión y multa de 77.5 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.    

Para    soportar   sus   peticiones,  el  accionante  presenta  los  siguientes argumentos:   

1. La sentencia de  primera  instancia  fue apelada únicamente por la fiscalía, recurso que versó  sobre  “falla  en  la  ecuación  aritmética de la  tasación  de  la  pena”, el comiso del pasa bordo y  la  destrucción  de  la  maleta  y  el celular, pero la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Bogotá  “se salió de la órbita del  buen  juicio  realizado por el juez de conocimiento”  y  de  los  fundamentos  jurisprudenciales,  y  especialmente  del  principio de  legalidad,   favorabilidad  y  lesividad,  para  modificar  la  pena,        aumentándola,   contrariando   el   principio   de  reformatio   in   pejus.   

2. Citando        la       sentencia     proferida  por  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal,  dentro  del  proceso radicado al número 33.254  del  27  de  febrero  de  2013,  sostiene     que  “el  cambio  de  criterio  jurídico  de  la Corte  Suprema  de  Justicia  que  contiene  esta  jurisprudencia  en  relación con la  desaparición  de  la  justificación  del incremento punitivo de la ley ([Sic])  890  de  2004  al  eliminar el legislador la posibilidad de conceder rebajas por  vía  del  allanamiento  a cargos o preacuerdos, es plenamente aplicable al caso  del  señor  WILIAM  DE  JESUS  OSORIO  CASTAÑO”1    

         Con   el  incremento  de  la  sanción  decretada  por  el  Tribunal  al  resolver  el  recurso de apelación   se   contrarían   los  supuestos  estudiados  por  la Corte Suprema de Justicia en la nueva jurisprudencia, por lo  que  la  pena  debe  ser  modificada  siguiendo  los  lineamientos jurisprudenciales.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia es competente para conocer la  acción  de revisión promovida contra la sentencia de segunda instancia emitida  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá, acorde con lo  dispuesto  en el artículo 32 – 2 del Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de  2004).   

2.   De  manera  reiterada  la  Sala  ha  sostenido  que  la acción de revisión es un mecanismo  procesal  a  través  del cual se procura la invalidación de un pronunciamiento  judicial  que  ha  adquirido  firmeza,  bien  porque  entraña  un  contenido de  injusticia   material,  o  porque  la  verdad  procesal  declarada  resulta  ser  diferente  a  la  realidad histórica sometida a juzgamiento, constatación a la  cual  ha  de  llegarse  dentro del marco definido por las causales taxativamente  señaladas  en la ley, concretamente, en el artículo 192 de la Ley 906 de 2004,  normativa   que   se   impone   en   el   caso   sub  exámine  ya  que  el proceso se adelantó conforme al  ritual allí definido.   

3. Consecuencia del  carácter  estrictamente  excepcional de esta acción, se exige al demandante la  obligación  de  demostrar, mediante escrito que no es de libre confección sino  que  debe  responder  a  los  criterios  y  condiciones  formales  y  materiales  establecidos  para  ello  en  el  artículo  194  de  la  Ley  906  de  2004, la  configuración  clara  e  inequívoca  de  la  causal invocada, exigencia que ha  reiterado     la     Sala    de    vieja    data2.   

Por ello, para que la demanda sea admitida a  trámite,  el  actor debe cumplir con las siguientes exigencias de orden formal:  i)  la determinación de la  actuación  procesal  frente  a  la  cual  se demanda la revisión; ii)  el delito o delitos que motivaron la  actuación  procesal  y la decisión; iii)  la  causal  que  invoca y los fundamentos de hecho y de derecho en  que   se   apoya   la   solicitud;   iv)  la  relación  de  las pruebas que se aportan como sustento de las  circunstancias   fácticas   que   fundamentan   la  petición,  y  v)  el  aporte  de  las  providencias  de  primera  y  segunda  instancia  contra  las  cuales se dirige la acción, con su  respectiva constancia de ejecutoria.   

4.  Como se indicó  párrafos  atrás,  el  demandante eligió la causal contenida en el numeral 7º  del  artículo  192  del  C.P.P.,  que  habilita  la  revisión  de la decisión  judicial    “Cuando   mediante   pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio jurídico que  sirvió  para  sustentar  la sentencia condenatoria, tanto de la responsabilidad  como de la punibilidad”.   

Sobre el cabal entendimiento de esta causal y  la  carga  que  le  compete  al  demandante  para  su acreditación, la Corte ha  sostenido lo siguiente:   

“Para  la  estructuración  de la causal  invocada  corresponde  al demandante indicar los fundamentos sobre los cuales se  sustenta  la  sentencia  considerada injusta, acreditar el pronunciamiento de la  Sala  Penal en el cual se estudia el aspecto que constituye el soporte del fallo  condenatorio   y   demostrar  que  hubo  un  cambio  favorable    con    incidencia    en   la   providencia   cuya   rescisión   se  reclama”3.   

De lo anterior se extrae que la demanda de  revisión  sustentada  en la causal 6° de la Ley 600 (numeral 7° Ley 906) debe  cumplir  como  mínimo  los  siguientes  requisitos:  que  se  dirija contra una  sentencia  ejecutoriada  cuya  condena  se  haya  fundamentado  en  un  criterio  jurisprudencial  específico  de la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Penal;  que  el referente jurisprudencial de la Sala Penal se cambie mediante un  fallo  proferido  con posterioridad a la providencia que se revisa; que  a  través de un análisis comparativo se pueda demostrar que  fundamentado  en  el  nuevo  razonamiento jurídico el proveído atacado habría  sido       más       beneficioso       para      el      demandante.”.4   

Así  mismo,  atendiendo la continua labor  hermenéutica  de  esta  Corporación  al  estudiar  la  causal  en  cita, se ha  precisado  que  cuando  se  acude  a ella, además de  satisfacerse   las   condiciones  generales  de  la  acción  de  revisión,  el  demandante  debe demostrar también otras exigencias,  específicas,5     como     son:     i) que posterior a la providencia cuya  remoción  se  procura, su fundamento jurídico haya sido entendido por la Corte  de  manera diversa, o que con anterioridad al mismo la Corporación haya variado  su   postura,   sin  que  fuera  oportunamente  conocida  y  replicada  por  los  funcionarios  judiciales  al  proferir el proveído6;         ii)  que  exista  identidad  entre los  supuestos  que  dieron  pie  al  cambio de doctrina, y aquellos contenidos en la  sentencia      cuestionada;      iii)  que  los  efectos  de  la  nueva  interpretación  de la norma o  instituto  jurídico  resulten  favorables  a los intereses del sentenciado bien  sea  respecto  de  la  responsabilidad  como  de  la punibilidad, de modo que el  criterio  planteado  en  la  providencia objeto de la acción resulta injusto, y  iv)  el  pronunciamiento  judicial  con  sustento  en  el  cual  se  apoya  la  solicitud  debe  provenir  de  la  jurisprudencia emanada de la Corte Suprema de  Justicia,  por  ser  esta  Corporación  el máximo tribunal de la jurisdicción  ordinaria,   atendiendo   la  función  que  cumple  de  unificar  la       jurisprudencia       nacional      como      Tribunal       de       casación7.   

5.  Expuestos  los  presupuestos  generales y específicos que se deben cumplir cuando se acciona en  revisión,  y  confrontada la demanda presentada por el apoderado de WILLIAMS DE  JESÚS  OSORIO  CASTAÑO,  encuentra la Corte que el libelo no satisface algunas  de  las  exigencias  señaladas,  por  lo que la decisión a adoptar será la de  inadmitirlo. Las razones son las siguientes:   

5.1  El demandante  omitió  presentar  junto  con  la  demanda  la  constancia  de ejecutoria de la  decisión atacada.   

Siendo  que  la acción de revisión procede  únicamente   contra   sentencias  condenatorias  o  absolutorias,  o  autos  de  preclusión que hayan hecho transito a cosa juzgada,  es  decir,  que  hayan  cobrado firmeza, conforme se desprende del contenido del  artículo  192  del C.P. P. en su inciso primero al disponer que “La  acción  de  revisión  procede contra sentencias ejecutoriadas,   en   los  siguientes  casos:”,  el  Legislador  dispuso  como uno de los  requisitos  generales  de la demanda que se acompañe la prueba que acredite esa  condición de la decisión cuestionada.   

En  efecto,  el inciso final del artículo  194  ibídem señala que  al  escrito deberá acompañarse “copia o fotocopia  de   la  decisión  de  única,  primera  y  segunda  instancia  y  constancias   de   su   ejecutoria,   según  el  caso,    proferidas    en    la    actuación    cuya   revisión   se  demanda”.   

Si bien el accionante aportó copia de los  fallos  de  primera  y  segunda  instancia  olvidó  allegar la constancia de la  ejecutoria   de   la   sentencia   del   Tribunal8,  exigencia que, se reitera,  permite  constatar  si  la  sentencia  contra  la  cual  se  endereza la acción  adquirió  firmeza  o no, a efecto de determinar si reviste el carácter de cosa  juzgada  que se pretende levantar a través de su ejercicio, dislate que por sí  sólo amerita la inadmisión de la demanda.   

5.2   La  sustentación  del  cargo escapa totalmente del cabal entendimiento de la causal  escogida       y      de      la      jurisprudencia  que  se  dice modificó favorablemente la doctrina  de la Corte.   

Frente   a  esta  falencia  el  demandante  indistintamente  aborda dos temas: la violación al derecho a la no reformatio  in  pejus  y la aplicación de  los  efectos  de  la  doctrina  jurisprudencial  expresada  en  la  sentencia de  casación emitida dentro del radicado 33.254.   

5.2.1 Soportado en  la  causal  7ª  de  revisión,  el  demandante  ataca el fallo de segundo grado  porque  al  resolverse  el  recurso  de  apelación  propuesto  por la  fiscal,  en punto de la dosificación  punitiva,  el  Tribunal  modificó  las  sanciones  fijadas  por el a  quo  al advertir que se desconoció el  correcto  entendimiento  del parágrafo del artículo 301 del C.P.P. que dispone  que  la  rebaja  de  pena  por razón de allanamiento a cargos en los eventos de  flagrancia  será del cuarto del beneficio conforme a la etapa procesal donde se  presente  la  aceptación de los cargos, por lo que ajustó la punibilidad a los  causes  legales,  decisión  que  en su entender desconoce la garantía de la no  reforma peyorativa.   

Este planteamiento desconoce la comprensión  de  la  causal  escogida  pretendiendo  el  censor  la  rescisión del fallo por  desconocimiento  o  trasgresión  de  la  garantía constitucional en cita, y la  desconoce  porque  el motivo previsto en el numeral 7 del artículo 192 habilita  la  acción  para  los  concretos  eventos  allí  contemplados  –  cambio  favorable  de  la  jurisprudencia  de  la  Corte Suprema de  Justicia   respecto   de   la   responsabilidad   o  punibilidad  -,  y  no  para remediar cualquier error que se hubiese cometido en el  trámite del proceso como el planteado.   

          No  obstante  lo anterior, salta a la vista que el demandante ignora  el  alcance  de  la  garantía  de la no reformatio in  pejus,  al  extenderla a todos los eventos de apelante  único,  olvidando  que  la  protección  constitucional se concreta a los casos  donde el recurrente es el sentenciado.   

          En    efecto,    el    artículo    31   de   la   Carta   Política  establece:   

          “Toda  sentencia  judicial  podrá ser  apelada o consultada, salvo las excepciones que consagre la ley.   

         

        El   superior  no  podrá  agravar  la  pena  impuesta  cuando  el  condenado    sea   apelante   único”  (La  negrilla  no hace parte del texto  original)9.   

De  manera que la prohibición de la reforma  en   peor   o  peyorativa,  prevista  en  los  artículos  31  inc.  2°  de  la  Constitución  Política  y  20  inc.  2°  del  C.P.P., dispone que, en caso de  apelación  de la sentencia condenatoria, el superior no podrá  agravar la  pena   impuesta  cuando  el  condenado  sea  apelante  único.   

En  el  presente asunto, como se señaló en  precedencia,   la  sentencia  de  primera  instancia  sólo  fue  impugnada  por  la fiscal, quien reclamó la  corrección  del  yerro  cometido  por el fallador de primer grado al reducir la  pena  por  virtud  del  allanamiento  a  cargos  en  una  proporción mayor a la  permitida por el legislador.   

Sin  mayores  esfuerzos,  es  claro  que  el  Tribunal  no desconoció la garantía constitucional cuyo quebrantamiento afirma  el  accionante,  ya  que  la  agravación  de  las  penas devino de la solicitud  elevada  por  la  Fiscalía en ese sentido. Por lo anterior, no habiendo sido la  defensa   ni  el  sentenciado  el  apelante  único,  mal  puede  reclamarse  la  inobservancia de la referida prohibición.   

5.2.2  Ahora,  en  cuanto  al  eventual  desconocimiento  de  la  jurisprudencia  de  la  Corte, el  demandante  funda  la causal sobre una proposición que realmente no se ajusta a  la  doctrina que la Corte sostuvo en la sentencia de casación del 27 de febrero  de   2013,   radicado   al  número  33.254,  que  reside  concretamente  en  la  inaplicación  del incremento punitivo ordenado en el artículo 14 de la Ley 890  de  2004  frente  a  las  conductas  punibles  explícitamente  señaladas en el  artículo   26   de   la   Ley   1121   de   200610, cuando el imputado o acusado  haya   preferido  allanarse  a  los  cargos  o  negociar  con  la  Fiscalía  su  responsabilidad,  y  frente  a  las  cuales  no  se  permite descuento o ventaja  alguna.   

          Así  se  advierte  del  siguiente apartado del fallo emitido dentro  del proceso radicado 33.254:   

          «Por   consiguiente,   a   la  luz  de  la  argumentación  aquí  desarrollada,  fuerza  concluir  que  habiendo  decaído  la  justificación del  aumento  de  penas  del  art.  14  de  la  Ley 890 de 2004, en relación con los  delitos  incluidos  en  el  art.  26  de  la  Ley 1121 de 2006 –para los que no  proceden  rebajas  de  pena  por  allanamiento  o  preacuerdo–,  tal incremento  punitivo,  además  de  resultar injusto y contrario a la dignidad humana, queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose  de  esta  manera  la garantía de  proporcionalidad de la pena.   

        Así  mismo,  en  ejercicio  de  su función de unificación de la  jurisprudencia,   la   Sala   advierte  que,  en  lo  sucesivo,  una hermenéutica constitucional apunta a afirmar que los aumentos de  pena  previstos  en  el  art. 14 de la Ley 890 de 2004 son inaplicables frente a  los  delitos  reseñados  en  el  art.  26  de  la Ley 1121 de 2006.  No  sin  antes advertir que tal determinación de ninguna manera  comporta  una  discriminación  injustificada, en relación con los acusados por  otros  delitos  que  sí  admiten rebajas de pena por allanamiento y preacuerdo,  como  quiera  que,  en  eventos de condenas precedidas del juicio oral, la mayor  intensidad  punitiva  no  sería el producto de una distinción arbitraria en el  momento  de  la tipificación legal, ajustada por la Corte, sino el resultado de  haber  sido  vencido  el  procesado  en  el  juicio,  sin  haber  optado  por el  acogimiento  a  los  incentivos procesales ofrecidos por el legislador; mientras  que,  frente  a  sentencias  condenatorias  por  aceptación de cargos, la menor  punibilidad,  precisamente,  sería  la  consecuencia  de  haberse acudido a ese  margen  de  negociación,  actualmente inaccesible a los delitos referidos en el  art.  26  de  la  Ley  1121 de 2006.» (Subrayados no  aparecen en el texto original).   

Esta  conclusión  ha  sido extendida por la  Sala,  con  criterio  mayoritario  de  sus miembros, a otras conductas punibles,  principalmente  a  los señalados en el artículo 199 del Código de la Infancia  y Adolescencia, Ley 1098 de 2006.   

Así las cosas, la aplicación de los efectos  de  la   jurisprudencia que se reclama ninguna incidencia tiene frente a la  sentencia  demandada  en revisión si en cuenta se tiene que la conducta punible  por   la  que  fue  condenado  WILLIAM  DE  JESUS  OSORIO  CASTAÑO  fue  la  de  fabricación,  tráfico  o  porte  de  estupefacientes, frente a la cual ninguna  prohibición  existe  para  aplicar  los  descuentos  punitivos  por  razón del  allanamiento   a   cargos,  al  punto  que  los  jueces  de  instancia  hicieron  reconocimiento  expreso  de  la  disminución  punitiva  en  compensación de su  decisión  de  finiquitar  el  proceso  aceptando  el cargo imputado.   

En    síntesis,   como   el  accionante  no aportó prueba de la  ejecutoria   de   la   sentencia   de   segundo   grado,  y  tampoco   demostró  haber  operado  un  cambio  jurisprudencial  de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia que modifique,  favorablemente,  los fundamentos de la decisión que se demanda, es decir, no se  acreditó   “que   exista   identidad  entre  los  supuestos  que  dieron  pie  al  cambio de doctrina, y aquellos contenidos en la  sentencia   cuestionada”,   la  Sala  procederá  a  inadmitir  la  demanda  instaurada  por  el  apoderado  del  sentenciado  OSORIO  CASTAÑO.   

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de  revisión  presentada mediante apoderado a nombre de WILLIAM DE JESUS OSORIO  CASTAÑO,  por no cumplir  con   los   requisitos  legales  para  disponer  su  trámite.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase,  

      JOSÉ    LUIS   BARCELÓ  CAMACHO   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folio 7 de la demanda.   

2  CSJ  AP  de  3  de  noviembre  de  1994, rad, 9.873,  reiterada   en   el  proveído  10.186  del  11  de  marzo  de  1996.   

3  Providencia  del  25 de septiembre de 2006, Radicado  No. 23.795.   

4  Cfr. CSJ SP 17 Octubre de 2012, Rad. 36.793 y CSJ SP  4 Marzo de 2013 Rad. 40.208.   

5  Cfr.  CSJ  SP  de  11  de  febrero  de  2015,  rad,  43.309.   

6  Cfr. CSJ SP de 20 de agosto de 2014. Rad. 43.624.   

7  Cfr.  CSJ  AP  de  5  de  diciembre  de  2002,  Rad.  18572   

8  Al  folio  39 aparece una constancia secretarial que  da  cuenta  del inicio del término de ejecutoria del fallo pero nada se dice si  en  contra  del  mismo  se  interpuso  recurso  de  casación  o  no.   

9  El  artículo  20,  inciso  2  de la Ley 906 de 2004  desarrolla   esta  garantía  constitucional  al  señalar  que  “El   superior   no  podrá  agravar  la  situación  del  apelante  único”   

10  El     artículo     26    es    del    siguiente  tenor:“Cuando  se  trate de delitos de terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión  y conexos, no  procederán  las  rebajas  de  pena por sentencia anticipada y confesión, ni se  concederán  subrogados  penales  o mecanismos sustitutivos de la pena privativa  de  la  libertad  de condena de ejecución condicional o suspensión condicional  de  ejecución  de  la  pena,  o  libertad  condicional.  Tampoco  a la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión,  ni habrá lugar ningún otro  beneficio  o  subrogado  legal,  judicial o administrativo, salvo los beneficios  por  colaboración consagrados en el Código de Procedimiento Penal, siempre que  esta  sea  eficaz”.  (Subrayado  fuera  del  texto  original)     

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