AP505-2014(42489)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada Ponente  

AP505-2014  

Radicación 42489  

(Aprobado Acta No. 040).  

Bogotá D.C., doce  (12) de febrero de dos mil catorce (2014)   

VISTOS  

La  Colegiatura  acomete  el  examen  de las  exigencias  de admisibilidad de la demanda de revisión presentada por el Fiscal  Setenta  y Dos Delegado ante los Jueces Penales del Circuito Especializado de la  Unidad  Nacional  de  Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la  Fiscalía  General de la Nación con sede en Cúcuta, contra el fallo de segundo  grado  proferido  por  el  Tribunal  Superior  Militar el 15 de octubre de 1997,  confirmatorio  del  dictado  el 18 de julio de la misma anualidad por el Juzgado  Provisional  de  Instancia,  a  través  del  cual  acogió  el  veredicto de no  responsabilidad  emitido  por  los  Vocales del Consejo Verbal de Guerra a favor  del  Capitán  WILLIAM  ROBERTO DEL VALLE,  sindicado  de  la  comisión  del  concurso  de homicidios de los  particulares  Jairo Alonso Preciado Campillo, Germán  Angarita  Ortiz y Fabio Peña  Peña.   

HECHOS  

Después de la media noche del 13 de febrero  de  1994,  en el barrio Chapinero de la Ciudadela San Juan Atalaya del municipio  de  Cúcuta,  cuando  Jairo Preciado, Germán Angarita  y  Fabio Peña se  dirigían  a  sus  residencias fueron abordados por miembros del  Ejército  Nacional  que  descendieron  de  una  camioneta,  quienes armados con  fusiles  los  obligaron  a  subir  al vehículo y se los llevaron de la zona con  rumbo  desconocido.  Al llegar al sitio conocido como El Desierto fueron bajados  y  obligados  a  colocarse  en  la  vía,  momento  en  el  cual  les dispararon  causándoles la muerte.   

          Posteriormente   el   Teniente   WILLIAM  ROBERTO   DEL   VALLE  reportó  oficialmente  a  las  víctimas  como  muertas  en  combate,  en  tanto  pertenecían  a  las Milicias  Populares  del  ELN. Previo a la llegada de las autoridades se alteró la escena  de  los  hechos;  en  las  manos  de los occisos se colocaron armas de fuego que  fueron  disparadas,  también se dejó una granada, pasamontañas en sus cabezas  y  una  mochila  con  explosivos  y  estopines,  amén  de que los cadáveres se  reubicaron.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Mediante  auto  del 22 de febrero de 1994 el  Juzgado  Veinticinco  de Instrucción Penal Militar abrió la investigación, en  cuyo   desarrolló   vinculó  mediante  indagatoria  al  Teniente  WILLIAM  ROBERTO  DEL VALLE, definiéndole  su  situación  jurídica  absteniéndose  de imponerle medida de aseguramiento.  Cerrada  la  investigación,  mediante Resolución del 7 de noviembre de 1995 se  convocó  a  Consejo  Verbal  de  Guerra,  el cual se llevó a cabo en la Quinta  Brigada,   donde   el  veredicto  de  los  vocales  fue  el  de  “No     responsable     por     mayoría     de    votos”.   

Declarado contraevidente el veredicto por la  Presidencia   del  Consejo  Verbal  de  Guerra,  el  Tribunal  Superior  Militar  confirmó  tal  decisión  el  21  de  octubre  de  1996,  al conocer de ella en  consulta.   

Entonces,  se  convocó  y  realizó  nuevo  Consejo  Verbal  de Guerra, cuyo veredicto de los vocales el 10 de julio de 1997  fue     el     de     “No     responsable    por  unanimidad”,   acogido   en  el  fallo  de  primera  instancia del día 18 de los mismos mes y año.   

          A  través  de  sentencia  del  15  de  octubre de 1997, el Tribunal  Superior    Militar   confirmó   la   referida   decisión,   sin   que   fuera  impugnada.   

LA  DEMANDA   

          Ab   initio  precisa  el  actor  que  la  Fiscalía  Setenta  y  Dos  de  la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho  Internacional  Humanitario  tiene  legitimidad  para proponer esta acción, dado  que  el  Fiscal  General  de  la  Nación  la  designó  especialmente  mediante  Resolución  01070  del  7  de  marzo  de 2008 “para  conocer  de la investigación que pudiera adelantarse contra las demás personas  involucradas  en  el  homicidio  de  las tres víctimas y la Resolución 0173 de  fecha  24  de  abril  de 2008 emitida por la Jefatura de la Unidad Nacional, que  asignó   con   base  en  la  anterior  a  este  despacho  para  conocer  de  la  misma”.   

          Con  fundamento  en la causal tercera de revisión establecida en el  artículo  220  de la Ley 600 de 2000, cuyo ámbito fue ampliado y precisado por  la   Corte   Constitucional  hasta  que  fue  expresamente  incorporado  por  el  legislador  en  el  artículo 192 de la Ley 906 de 2004, el demandante considera  oportuno  aludir  a  las  pruebas  obrantes  en  el  proceso culminado contra el  Teniente   WILLIAM   ROBERTO  DEL  VALLE,  así  como  a  las  recepcionadas  en  la actuación que se sigue  contra otros servidores públicos que intervinieron en los hechos.   

          Entonces,  destaca:  (1)  El informe de la operación militar Piscis  del  15  de  febrero  de  1994,  en  el  cual  se  da  cuenta de la baja de tres  subversivos;  (2)  Las  declaraciones  de  los  militares ante la Justicia Penal  Militar;  (3)  Los testimonios y versiones de los militares en la investigación  disciplinaria  adelantada  por  la  Procuraduría  General de la Nación; (4) La  prueba  testimonial de cargo practicada por la Justicia Penal Militar trasladada  a  la  investigación  de  la  Procuraduría; (5) La inspección técnica de los  cadáveres;  (6)  Los  protocolos  de necropsia y el informe de balística sobre  los  proyectiles  hallados  en  los  cuerpos;  y  (7)  El  dictamen  pericial de  balística forense sobre las prendas de las víctimas.   

          Acto  seguido  ofrece  algunas  consideraciones  sobre los referidos  medios  de  convicción,  para  lo cual señala que conforme a la jurisprudencia  patria  el proceder investigado no podía relacionarse con el servicio militar y  por  ello,  era  improcedente  que el Teniente WILLIAM  ROBERTO  fuera  investigado  por  la  Justicia  Penal  Militar,   motivo   por   el   cual   se  incumplió  el  presupuesto  del  juez  natural.   

          También  deplora  que  únicamente  se  investigara  al  mencionado  Teniente,  y  no  a los demás miembros del Ejército que intervinieron, lo cual  denota que la investigación carece de seriedad.   

          Como  pruebas nuevas no conocidas al tiempo de los debates el Fiscal  refiere  las  indagatorias  de  Jairo Granja Hurtado,  José   Misael   Valero   Santana,   Héctor  Murillo  Amador  y  Efraín  Niño  Plazas,  quienes  confesaron  que  las  muertes de las  víctimas  no  tuvieron  lugar con ocasión de un combate, así como el dictamen  pericial  de  análisis  de la escena del crimen, para concluir que se trató de  una grave infracción a los derechos humanos.   

          Acerca  de la existencia de pronunciamientos internos señala que el  21  de  junio  de  2013  la  Fiscalía  General  de  la Nación impuso medida de  aseguramiento  de detención preventiva sin derecho a libertad provisional a los  indagados  y  el 9 de agosto siguiente los acusó como coautores del concurso de  delitos  de  homicidio  agravado  (artículos  103  y  104-7  de  la  Ley 599 de  2000).   

          Luego,  el actor hace una relación de las pruebas que aporta, tanto  las  obrantes  en  la  investigación  que  adelantó  la Justicia Penal Militar  contra    el    Teniente    WILLIAM   ROBERTO   DEL  VALLE,  como  las  practicadas  o  incorporadas  en la  actuación  adelantada  por  la  Fiscalía;  igualmente  alude  a las decisiones  adoptadas  en  el sumario seguido contra otros servidores públicos diversos del  Teniente       WILLIAM       ROBERTO.   

          Anexa  las  resoluciones  01070  y  00173  del 7 de marzo y el 24 de  abril  de  2008, respectivamente, a través de las cuales afirma le fue asignado  el  asunto; anexa los fallos de primera y segunda instancia objeto de la acción  y   copia   de   las  constancias  que  dan  cuenta  de  la  ejecutoria  de  tal  determinación.   

Finalmente solicita a la Sala dejar sin valor  las   decisiones   por   cuyo   medio  se  absolvió  al  Teniente  WILLIAM   ROBERTO  DEL  VALLE,  quien  se  encuentra   privado   de   la  libertad  en  Tolemaida  donde  cumple  sentencia  condenatoria  por  cuenta de otro despacho judicial, y se reanude el término de  prescripción de la acción.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Si teleológicamente la acción de revisión  se  orienta  a  remover  la  intangibilidad  inherente  a  la  cosa  juzgada, el  legislador  ha  dispuesto como condición de admisibilidad del libelo dirigido a  tal   propósito,   el  cumplimiento  de  exigentes  y  específicos  requisitos  contenidos en el artículo 220 de la Ley 600 de 2000.   

Dado  que  la  acción  procede  únicamente  contra  providencias  que  hayan  cobrado  ejecutoria  (fallos,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  actor  anexar  a  la  demanda  copia  de las decisiones de primero y  segundo  grado cuya revisión pretende, junto con la respectiva constancia de su  ejecutoria.   

En el asunto objeto de estudio la demandante  allega  copia de las sentencias, así como la referida constancia de ejecutoria,  y  pese  a  alegar  la  causal tercera de revisión, indebidamente allega medios  probatorios  que  aparecen en la actuación contra la cual se dirige la acción,  es  decir,  que  carecen  de  la  condición  de novedosos, pero a su vez aporta  pruebas  nuevas  a  través  de  las  cuales  pretende  acreditar  que  el fallo  absolutorio ha sido desvirtuado.   

No  obstante,  no  allega el correspondiente  acto  de   designación  especial  proferido  por  el  Fiscal General de la  Nación  para  accionar  en  revisión,  pues  únicamente  anexa  copia  de  la  Resolución  01070  del  7  de marzo de 2008, a través de la cual, como bien se  anota   en   la   demanda,   se  designa  un  Fiscal  Especializado  de  Cúcuta  “para  conocer  de  la  investigación  que pudiera  adelantarse  contra  las demás personas involucradas  en  el  homicidio  de las tres víctimas”1   (subrayas  fuera de texto).   

          En  efecto,  en  los  considerandos de la Resolución 01070 del 7 de  marzo  de  2008  se  anota  que  el  Fiscal  encargado  de la Unidad Nacional de  Derechos   Humanos   y   Derecho   Internacional   Humanitario   “manifiesta  que el Juzgado de Instrucción Penal Militar adscrito a  las  Brigadas  Quinta  y  Dieciocho adelantó la investigación por el delito de  homicidio  cometido en contra del señor Jairo Alonso  Preciado  Campillo, ocurrido el 14 de febrero de 1994  en  el  barrio  El  Desierto de la ciudad de Cúcuta, Norte de Santander, dentro  del  (sic)  cual se produjo  fallo  absolutorio  a favor del Teniente William Roberto del Valle. Sin embargo,  el  Fiscal  40  Especializado  adscrito  a  esa  Unidad Nacional, luego de haber  recaudado   copia   de   las   principales   piezas   procesales,   conceptuó  que  por  esos  hechos se encuentran otros miembros del  Ejército   Nacional,   indicando   una   presunta   ejecución   extrajudicial,  circunstancia    que    según   ella   (sic)   podría   inferir   la   posible  vulneración  a  los  derechos humanos, solicitando en  consecuencia,  asignar  su  conocimiento de manera especial a un Fiscal Delegado  de  esa  Unidad  con  sede  en la ciudad de Cúcuta y dos fiscales en calidad de  apoyo,    en    aras   de   garantizar   la   continuidad   de   la   actuación  procesal” (subrayas fuera de texto).   

          Mediante  la Resolución 0173 del 24 de abril de 2008, la Jefe de la  Unidad  Nacional  de  Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la  Fiscalía  General  de  la  Nación  señaló en concreto a los funcionarios que  adelantarían la investigación dispuesta por el Fiscal General.   

De  lo  anterior  advierte sin dificultad la  Sala,  en  primer lugar, que no media un acto de asignación especial del Fiscal  General  de  la  Nación  para accionar en revisión contra el fallo absolutorio  proferido  a  favor  del  Teniente WILLIAM ROBERTO DEL  VALLE,  y  en  segundo  término,  que  la asignación  especial  para  instruir  no  alude  en  forma  alguna  a  los homicidios de los  señores   Germán   Angarita   Ortiz   y    Fabio    Peña   Peña  por  los  cuales  también  se absolvió al mencionado oficial, de  modo  que  carece  el  accionante  de  legitimidad  para  instaurar  la  acción  examinada en punto de su admisión.   

En  efecto, tiene sentado la Colegiatura que  la    legitimación    en   el   proceso   constituye   uno   de  los  presupuestos  de  procedencia  de  la  impugnación  de  las  providencias  judiciales,  así  como  para  demandar  su  revisión,  en  cuanto  es  preciso  que  el  recurrente  o  el actor ostente la  condición  de sujeto procesal habilitado para actuar, carácter que también es  requerido  para  formular  peticiones  dentro  de la actuación en ejercicio del  ius postulandi.   

En  punto  de la legitimidad del demandante,  observa  la  Colegiatura  que  el  Fiscal Setenta y Dos Delegado ante los Jueces  Penales  del  Circuito Especializado de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y  Derecho  Internacional  Humanitario no intervino en el curso de la actuación en  la  cual  se  profirieron  las  sentencias  absolutorias  de  primera  y segunda  instancia  cuya  revisión  depreca,  motivo  por  el  cual  no  fue  legalmente  reconocido  durante  tal actuación procesal, circunstancia que podría conducir  a  pensar  que  carece  de  legitimidad para accionar en revisión, dado que los  artículos  221  de  la  Ley 600 de 2000 y 193 de la Ley 906 de 2004, establecen  que  la  titularidad  para  el  ejercicio  de esta acción radica en los sujetos  procesales  con  interés  jurídico, siempre y cuando hayan sido reconocidos en  el proceso penal.   

Sobre el particular considera la Sala que tal  como   ha   tenido   oportunidad   de   señalarlo2, la legitimidad del demandante  en  revisión  no  deriva de las funciones específicas que como sujeto procesal  le  asignan  las  Leyes  600  de  2000  y  906  de  2004, sino de las facultades  generales  previstas en la Carta Política, de manera que si en su artículo 250  (modificado  por  el artículo 2º del Acto Legislativo 003 de 2002) dispone que  “La  Fiscalía General de la Nación está obligada  a  adelantar  el  ejercicio  de la acción penal y realizar la investigación de  los  hechos  que  revistan  las  características  de un delito que lleguen a su  conocimiento”,       y       en   desarrollo     de    tales    facultades    puede   deprecar  “la  comparecencia  de  los  imputados  al  proceso  penal,  la  conservación  de  la  prueba  y  la protección de la comunidad, en  especial,  de  las  víctimas”, además de solicitar  “las   medidas   judiciales   necesarias  para  la  asistencia  a  las  víctimas,  lo  mismo  que  disponer el restablecimiento del  derecho  y  la  reparación  integral de los afectados con el delito”,  es  evidente  que  le  asiste  legitimidad  para  accionar  en  revisión  con  el  propósito  de  asumir, entre otros, los referidos cometidos  constitucionales.   

          Desde  luego,  el  ejercicio  de esas facultades generales requiere,  cuando     se     actúa     a    través    de    Delegados,    “asignación   puntual  de  competencia”  realizada  dentro  de  los lineamientos que para el efecto establece el estatuto  procesal  penal3.   

Conforme  a  lo  anterior, es claro que para  tener  legitimidad,  la  Fiscalía  Especializada  accionante  debió contar con  asignación  específica de competencia realizada dentro de los lineamientos que  para  el  efecto  establece el estatuto procesal penal, la cual no allegó, dado  que  no  aportó  el  respectivo  acto  de designación especial otorgada por el  Fiscal  General  de  la  Nación,  como  en  efecto han procedido otros fiscales  dentro de actuaciones similares.   

          Es  pertinente  señalar que no hay óbice para instaurar nuevamente  esta  acción,  siempre que se cumpla con la exigencia echada de menos, amén de  los  demás  requisitos  dispuestos por el legislador para demandar la revisión  de una providencia que ha hecho tránsito a cosa juzgada.   

          Las  razones  expuestas  son  suficientes  para inadmitir el libelo,  toda  vez  que  el  demandante carece de legitimidad para promover la acción de  revisión que dio lugar a este diligenciamiento.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   revisión  presentada  por  Fiscal  Setenta  y  Dos  Delegado  ante  los Jueces Penales del  Circuito  Especializado  de  la  Unidad  Nacional  de Derechos Humanos y Derecho  Internacional  Humanitario  con  sede  en  Cúcuta,  contra el fallo absolutorio  proferido  a  favor  del  Teniente WILLIAM ROBERTO DEL  VALLE,  de  conformidad con las razones consignadas en  la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso de  reposición.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Fol.  9 c. No. 1.   

2  Fallos  de  revisión  del  1º  de  noviembre  de  2007. Rad. 26077 y del 22 de  septiembre de 2010. Rad. 30380, entre otros.   

3  En  este  sentido  auto  del  14 de agosto de 2013. Rad. 41597 y fallos de revisión  del  11  de marzo de 2009. Rad. 30510, 22 de septiembre de 2009. Rad. 30380 y 14  de agosto de 2012. Rad. 33925, entre otras decisiones.     

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