AP5025-2014(44090)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

AP5025-2014  

Radicación 44090  

(Aprobado Acta No. 280)  

Bogotá D.C., agosto veintisiete (27) de dos  mil catorce (2014).   

VISTOS  

Procede  la Corte a verificar los requisitos  de  argumentación lógica y suficiente en el libelo de casación presentado por  el    defensor    del    procesado    NILSON   DUQUE  LONDOÑO,  contra  la  sentencia  proferida en segunda  instancia  por  el  Tribunal  Superior  de  Manizales  el  26  de marzo de 2014,  confirmatoria  de  la  dictada  por  el  Juzgado Séptimo Penal del Circuito con  función  de  conocimiento de la misma ciudad el 18 de febrero de 2013, por cuyo  medio  lo  condenó,  junto  con Edier Fabián Aguirre  y       Esneider  Alzate   como   coautor  penalmente  responsable  del  concurso  homogéneo  de  delitos  de  homicidio agravado en un menor y lesiones  personales en otro.   

HECHOS  

Aproximadamente a las 9:30 de la noche del 12  de  noviembre  de  2011,  en  la  esquina  de  la  carrera  12 con calle 52 E de  Manizales,   Barrio   Villa   Hermosa,  NILSON  DUQUE  LONDOÑO     en    compañía    de    Edier   Fabián   Aguirre   y  Esneider  Alzate,  miembros de la Barra  Arcolinda,  departieron  algunos  minutos  con menores pertenecientes a la Barra  del  Plan,  y  luego  de  una  gresca  los  hirieron  con  armas cortopunzantes,  causándole    la   muerte   a   B.E.A.A1. y lesiones a J.A.R.A.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 23 de noviembre de  2011  en  el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  con  función  de  control  de  garantías  de  Manizales,  la  Fiscalía  imputó,  entre otros, a NILSON  DUQUE la comisión del concurso de  delitos   de   homicidio  agravado  y  lesiones  personales,  a  la  que  no  se  allanó.   

Presentado el escrito de acusación, el 16 de  marzo  de 2012 se realizó la correspondiente audiencia, en la cual la Fiscalía  insistió   en   los   mismos   punibles,   sin   que  el  acusado  aceptara  su  comisión.   

Surtida  la  fase  del  juicio,  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  con  funciones  de conocimiento de Manizales profirió  fallo  el  18  de  febrero  de  2013, a través del cual condenó a DUQUE  LONDOÑO  a  la  pena principal de  treinta  y  cuatro  (34) años de prisión y a las accesorias de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por veinte (20) años, como  coautor   penalmente   responsable   del   concurso   de   delitos   objeto   de  acusación.   

En  la misma providencia le fue negada tanto  la     condena     de     ejecución     condicional,     como    la    prisión  domiciliaria.   

Impugnada  la  sentencia  por la defensa, el  Tribunal  Superior  de Manizales la confirmó mediante proveído del 26 de marzo  de  2014,  contra  el  cual  el  defensor  de  NILSON  DUQUE  interpuso recurso extraordinario de casación y  allegó   la   respectiva   demanda,  cuya  admisibilidad  se  examina  en  este  auto.   

EL LIBELO  

          La   recurrente   formula  tres  reproches,  los  cuales  postula  y  desarrolla de la siguiente forma:   

1.            Primer cargo (principal): Violación del  debido proceso   

Aduce  el  actor  que  se  sustenta  en  la  sentencia  SU-087  de  1999,  toda  vez  que  en  este  asunto  el  a  quo  habilitó  a  la  apoderada de la  víctima para realizar intervenciones en el debate oral.   

Refiere  que en la recepción del testimonio  de  Jorge Alberto Ruiz Arcila  se  permitió  la intervención de la víctima y fue evidente la parcialización  del juez en el juicio.   

Luego de transcribir apartes del debate oral,  deplora   que   el   juez   haya   interrogado   a   los  testigos  Daniel    Mauricio    Ocampo    Giraldo  y    Hugo    Elmer    Santa   Tangarife,  pues ello desnaturaliza el juicio y viola los artículos 29 de la  Carta Política y 3º, 10, 26 y 457 de la Ley 906 de 2004.   

En  punto  de  la  trascendencia  advera que  “de no haberle permitido el a quo a la apoderada de  la  víctima  una  participación  pro  activa  en  el  desarrollo  de  la  fase  probatoria  del  juicio oral y público, otro resultado se hubiese verificado en  su  desarrollo,  dado  que con la intromisión de este interviniente especial en  las  sesiones  de  audiencia  pública,  al  acusado  y  a  la  defensa  letrada  se     le   (sic)   impidió   potencializar  los  contrainterrogatorios  como lo había (sic)  diseñado.  Asimismo,  el  juez  condujo  el  juicio  oral con un  excesivo   protagonismo   (…)   y   de   pasó   quebró   la   garantía   de  imparcialidad”.   

          Con  base  en lo expuesto, el demandante solicita a la Sala declarar  la  nulidad de lo actuado a partir del inicio del juicio, a fin de que se rehaga  la actuación.   

2.            Segundo reparo (subsidiario): Violación  indirecta de la ley por falso juicio de identidad   

Señala   el   defensor  que  el  Tribunal  tergiversó   el   testimonio  de  Hugo  Ermel  Santa  Tangarife. Luego de transcribir apartes de lo expuesto  por   dicho   testigo,  sin  más,  dice  que  el  ad  quem  tergiversó  y  distorsionó  tal  declaración,  amén de que fue adicionada y fragmentada.   

3.            Tercera censura: Violación indirecta de  la ley por falso juicio de existencia por omisión   

          Después  de señalar cómo se configura conceptualmente el referido  yerro,  el  defensor  manifiesta  que  los falladores de primero y segundo grado  omitieron  la  ponderación  de  pruebas,  específicamente  los  testimonios de  Jorge Alberto Ruiz Parada, Julieth Ramírez Gallego y  Daniel  Mauricio Ocampo Giraldo; acto seguido trascribe  apartes de sus declaraciones en el juicio oral.   

          Entonces,  el  recurrente solicita a la Sala casar el fallo atacado,  para    en   su   lugar   dictar   sentencia   absolutoria   a   favor   de   su  asistido.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ha dilucidado profusamente la Colegiatura que  para  acceder  a  este recurso extraordinario corresponde al censor demostrar el  quebranto  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo cual exige contar con  interés   para   impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  de  la  inconformidad  y  demostrar  la  necesidad  del  fallo de  casación  para  cumplir alguno de los fines establecidos en el artículo 180 de  la  Ley 906 de 2004, esto es, la efectividad del derecho material, el respeto de  las  garantías  de  los intervinientes, la reparación de los agravios sufridos  por  éstos  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia,  so  pena  de resultar  inadmitida  la  demanda,  según  lo  establece  el  artículo  184 de la citada  legislación procesal.   

         Es  pertinente  destacar que en el examen  de  los  requisitos de admisibilidad de los libelos casacionales, es deber de la  Sala  constatar  en  la formulación y desarrollo de las censuras el acatamiento  de  las  exigencias de lógica y  pertinente demostración definidas por el  legislador  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia,  con  el fin de evitar la  transformación  de este recurso extraordinario en una instancia adicional a las  ordinarias.  Tales  requisitos  se  orientan  a  conseguir  el desarrollo de las  demandas  dentro  de unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y  demostración  de  los  cargos propuestos, en cuanto resulten inteligibles, esto  es,  precisos y claros, pues no corresponde a la Corte en su función reglada de  orden  constitucional  y  legal,  develar o desentrañar el sentido de confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

          Además,   conforme  al  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  “si  el demandante carece de interés, prescinde de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de  sustentación”  (subrayas fuera de texto), el libelo  se inadmitirá.   

Advertido  lo  anterior,  respecto  de  la  primera  censura encuentra la  Sala  que  al  postular  la  violación  del  debido  proceso,  correspondía al  demandante  señalar  claramente  la  especie  de  incorrección  sustantiva que  determina  la  invalidación,  los fundamentos fácticos y las normas que estima  conculcadas,  con la indicación de los motivos de su quebranto. También era de  su  resorte especificar el límite de la actuación a partir del cual se produjo  el  vicio,  así como la cobertura de la nulidad, demostrar que procesalmente no  existe  manera  diversa  de restaurar el derecho afectado y, lo más importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo incidencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado (principio de  trascendencia),  dado  que  este  recurso extraordinario no puede sustentarse en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones   ausentes   de  quebranto,  deberes  que  no  acometió  en  debida  forma.   

En  efecto,  constata  la  Sala  que si bien  denuncia   irregularidades   del   a  quo   en   la   recepción   de   los   testimonios   de   Jorge  Alberto  Ruiz  Arcila, Daniel    Mauricio    Ocampo    Giraldo  y    Hugo    Elmer    Santa   Tangarife,  no  atina  a  señalar  cuál  fue la trascendencia de ello en el  sentido  del  fallo,  si se tiene en cuenta que la decisión de condena también  se  soportó  en  otros  elementos  de  prueba,  entre ellos, la declaración de  Ana Patricia Campiño Arias.   

Tampoco  el recurrente se toma el trabajo de  explicar  a  la Corte de qué manera se produjo la infracción de los artículos  29  de la Carta Política y 3º, 10, 26 y 457 de la Ley 906 de 2004, de modo que  el  reproche  se  queda  en  el  simple  enunciado,  amén de que no se ocupa de  analizar  cada  uno  de  los testimonio reprochados in  integrum,  ni  expone  en  concreto  por qué el papel  adoptado  por  el  juez en el juicio oral cambió sustancialmente el sentido del  fallo.   

Acerca   de   la   trascendencia   de   la  irregularidad   denunciada  no  explica  a  qué  se  refiere  cuando  dice  que  “con la intromisión de este interviniente especial  (la víctima, se precisa) en  las  sesiones  de  audiencia  pública,  al  acusado  y  a  la  defensa  letrada  se     le   (sic)   impidió   potencializar  los  contrainterrogatorios  como lo había (sic) diseñado”.   

          Como  viene  de  verse,  encuentra la Colegiatura que el defensor se  limitó  a  poner  de  presente las que en su criterio considera irregularidades  lesivas  del derecho el debido proceso de su asistido, pero no explicó por qué  en  verdad  ello  le  comportó  un  perjuicio  efectivo  en  la declaración de  justicia  cuestionada,  es decir, no demostró que la actuación ajena al objeto  de censura fuera insuficiente para soportar el fallo de condena.   

Las  razones expuestas bastan para inadmitir  el reparo.   

En   cuanto   atañe   al   segundo  cargo, en cual propone el defensor  un  falso  juicio de identidad, impera señalar que tal yerro tiene lugar cuando  los  sentenciadores  al ponderar el medio probatorio distorsionaron su contenido  cercenándolo,   adicionándolo   o   tergiversándolo,   motivo   por  el  cual  corresponde  al demandante identificar a través del cotejo objetivo de lo dicho  en  el  elemento  de  convicción  y lo asumido en el fallo, el aparte omitido o  añadido  a  la  prueba,  los  efectos  producidos  a  partir de ello y, lo más  importante,  cuál  es la trascendencia de la falencia en la parte resolutiva de  la  sentencia  atacada,  tópico  de  improcedente  demostración  con el simple  planteamiento  del  criterio  subjetivo  del  recurrente  sobre  la  prueba cuya  tergiversación  denuncia,  en  cuanto es su obligación acreditar materialmente  la  incidencia del yerro en la falta de aplicación o la aplicación indebida de  la  ley sustancial en el fallo, esto es, señalar la modificación sustantiva de  la  sentencia atacada con la corrección del error y la debida valoración de la  prueba,  en  conjunto  con  las  demás,  obligaciones  que  no  fueron asumidas  rigurosamente en el libelo examinado.   

          Pese  a  que  el  defensor  considera  tergiversado el testimonio de  Hugo  Ermel Santa Tangarife,  impropiamente  transcribe apartes de su intervención para dejar que sea la Sala  la  que  identifique  el yerro denunciado, sin detenerse a especificar cuál fue  el  aparte  cercenado,  adicionado  o tergiversado, proceder inaceptable en esta  impugnación de raigambre esencialmente rogada.   

          Tampoco  valora  en  conjunto  este medio de prueba con los demás a  fin  de establecer si en verdad se produjo la incorrección denunciada, omisión  que  deja  carente de demostración el reproche e impone su inadmisión, dado el  evidente  desconocimiento  de  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  de la  sentencia en esta sede.   

En punto del tercer  reparo,   en  el  cual  postula   la  violación  indirecta  de  la ley por falso juicio de existencia por omisión, es pertinente  señalar   que  tal  yerro  acontece  cuando  pese  a  estar  la  prueba  en  el  diligenciamiento  es  totalmente  marginada en la apreciación judicial, caso en  el  cual  debe el demandante indicar el elemento probatorio omitido, cuál es la  información  objetivamente suministrada, el mérito demostrativo al que se hace  acreedor  y  cómo  su  estimación  conjunta  con el resto de pruebas conduce a  trastocar   las   conclusiones   de   la   sentencia   impugnada  (principio  de  trascendencia), deberes cuyo cumplimiento no asumió el demandante.   

Así  pues, si bien el censor manifiesta que  los  falladores  incurrieron  en  errores  por  falso  juicio  de existencia por  omisión  de  pruebas,  para  lo cual trascribe apartes de las intervenciones de  los  testigos  Jorge  Alberto  Ruiz  Parada,  Julieth  Ramírez  Gallego  y Daniel  Mauricio  Ocampo  Giraldo  en  el  juicio oral, olvida  señalar  a la Sala la utilidad de dichos testimonios en el sentido del fallo, y  también  omite  cotejar  sus  dichos  con  lo  expuesto  por los declarantes de  cargo.   

          Respecto  de  las tres censuras propuestas encuentra la Corte que el  demandante  olvidó  que  en  sede casacional, tanto la denuncia de yerros en la  aplicación  e interpretación de la ley, como en la apreciación de las pruebas  y  en  la  guarda  del derecho de defensa y el debido proceso, debe ir aparejada  del  señalamiento  del  perjuicio concreto que tales incorrecciones produjeron,  pues  si  el  recurso  extraordinario fue dispuesto para reparar agravios, no se  aviene  con  tal  teleología  que simple y llanamente se postulen falencias sin  establecer el daño.   

          Como  el  libelista  plantea  la  necesidad  de aplicar el principio  in   dubio  pro  reo,  sin  dificultad  se  constata que no atinó a precisar qué elemento de la estructura  óntica  del delito no encontró acreditación y no señaló los aspectos que en  el  ámbito  de  la materialidad del punible o la responsabilidad de su asistido  no superaron el estado de incertidumbre.   

Los   mencionados  equívocos  en  el  discurrir del recurrente imposibilitan a la Sala acometer  el  estudio  de  la  demanda,  pues  si  no  se  trata  de  un  alegato de libre  factura,  su presentación  con  base en análisis probatorios fragmentarios e indemostrados, y sin atenerse  a   las  reglas  lógicas  y  argumentativas  que  la  gobiernan,  obliga  a  la  Colegiatura  a inadmitirla  de  acuerdo  con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, pues en  virtud  del principio de limitación propio del trámite casacional, la Corte no  se encuentra facultada para enmendar tales incorrecciones.   

Además,  no  se  observa  con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del curso de la  actuación  procesal,  violación de derechos o garantías, como para adoptar la  decisión  de  superar  los defectos de la demanda y decidir de fondo, según lo  dispone el inciso 3º del artículo 184 de la citada legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR el libelo  casacional  presentado por el defensor de NILSON  DUQUE LONDOÑO, de acuerdo con las  razones expuestas en las consideraciones precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  de  la  parte  demandante elevar petición de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 No se  registra  el  nombre  de  los  adolescentes  en  aplicación del numeral 8º del  artículo   47   del  Código  de  la  Infancia  y  la  Adolescencia.     

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