AP4758-2015(44559)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP4758-2015  

Radicación Nº 44559  

(Aprobado Acta No. 283)  

         Bogotá D.C., diecinueve (19) de agoto de dos mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Resuelve la Sala lo que en derecho corresponda  en  relación  con  el recurso de apelación interpuesto por la Fiscalía contra  la  decisión  proferida  por el Tribunal Superior de Montería, en audiencia de  juicio  oral realizada el 25 de agosto del año anterior, consistente en acceder  a  la petición de un testigo de no declarar en el juicio que se adelanta contra  Rita    del    Carmen   Muentes   Lafont por el delito de peculado por apropiación.   

CUESTIÓN FÁCTICA  

La  Sala,  en  pasada ocasión, la sintetizó  como    sigue1:   

(i)  El  2 de noviembre de 2009, siendo las  11:45  a.m.,  aterrizó  en  el municipio de Ayapel, Córdoba, una aeronave tipo  avioneta,  lugar  al  que  de  inmediato arribó una patrulla de la policía que  encontró  en  su  interior  una  maleta  que  contenía veinte mil uno (20.001)  billetes  de  cien dólares americanos, los cuales fueron incautados y puestos a  disposición  al  día  siguiente  de  la Fiscalía 24 Seccional de Montelibano,  Córdoba,  con  el  informe  del  técnico  profesional de documentología de la  Policía  Nacional  quien  da  cuenta  que  “los  20.001  billetes  poseen las  características  de  seguridad,  que son incluidas por su fabricante durante su  elaboración…2”   

(ii)  El  4  de noviembre del mismo año la  fiscal     24     Seccional,     doctora    Muentes  Lafont,  al asumir el conocimiento de las diligencias  dirige  un  oficio  al Gerente del Banco de la República para que mantenga bajo  custodia  el  elemento  material  probatorio  y  con  tal fin autorizó al mayor  Wilson  Hernando  Barreto  Roa, Jefe de la Sijin Montería, quien se trasladó a  las  instalaciones del Banco de la República con el dinero incautado, autoridad  que  realizó  la  diligencia  de  constitución  de  custodia  sobre los 20.001  billetes.   

(iii)  El  10  de  febrero  de 2010, previo  intercambio  de  comunicaciones  con  el  Gerente  del Banco de la Republica, la  señora  Fiscal  24  Seccional,  dispuso la realización de inspección judicial  sobre  los  citados billetes, propósito que la llevó a cancelar su custodia; a  las  11:45  de  la  mañana,  sin  acompañamiento de ninguna autoridad, retiró  personalmente   del   banco   la  cuantiosa  suma  de  dinero  previa  apertura,  verificación y aceptación de su contenido.   

(iv) Ese mismo día a las 2:00 de la tarde,  la  doctora  Muentes Lafont,  se  presentó  en  las  instalaciones  del  Cuerpo Técnico de Investigación de  Montería  con  miras  a  dejar consignado el dinero para realizar la respectiva  experticia,  sin  embargo,  los  billetes  contenidos  eran  simples fotocopias,  hallazgo sobre el que no se dio aviso inmediato a las autoridades.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

         El    resumen    que   en   oportunidad  anterior3    hizo   la   Corte,   se   relaciona  nuevamente:   

         1.-   El  27  de  octubre  de  2010,  la  Fiscalía  52  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  le  formuló  imputación  a  la  doctora  Rita  del Carmen Muentes  Lafont,    por    el   delito   de   peculado   por  apropiación.   

         2.-  El 24 de noviembre del mismo año se  presentó  el  escrito  de  acusación  y,  el  4  de  febrero  de 2011, tuvo lugar  la  correspondiente  audiencia ante la Sala Penal del  Tribunal Superior de Montería.   

         3.-  El  9  de junio de 2011, empezó la audiencia preparatoria, la  cual  fue suspendida para que esta Corporación conociera de la apelación sobre  el  auto que excluyó una evidencia contenida en unos cds. En providencia del 26  de  octubre  del  mismo  año,  la  Sala  revocó  y ordenó hacer la respectiva  entrega a la defensa.   

         4.-  El  16  de enero de 2012, continuó la diligencia, en donde el  juez  plural  admitió  la totalidad de las pruebas solicitadas por las partes y  su pronunciamiento no fue objeto de impugnación.   

         5.-  El  1º  de  marzo siguiente inició el juicio oral, que se ha  desarrollado  en  sesiones  del 30 y 31 de mayo, 16 y 17 de julio de 2012, fecha  esta  última  en  la que la Fiscalía, dentro del interrogatorio dispuesto para  su  testigo  Edilberto Guilfredo Rivera Rivera, intentó introducir unos videos,  pretensión  a  la  que  se  opuso  el  defensor,  lo  cual  no halló eco en el  Tribunal,  puesto que rechazó la postulación y ante la alzada que se suscitó,  esta Sala se abstuvo de conocer.   

         6.-  La  mencionada  actuación  oral  se  retomó  y  transcurrió  durante  los días 2, 3, y 4 de julio de 2013; en esta última fecha, se dispuso  excluir,  por petición de la defensa, el folio número 3 del acta de arqueo del  30  de  noviembre  de 2009, levantada en el Banco de la República de Montería,  el  cual  pretendía  introducir  el  fiscal  mediante el testigo Yacis Quintero  Aristizabal.   

El pronunciamiento al que se hace alusión en  el  anterior acápite, al ser apelado por la parte acusadora, fue refrendado por  esta Sala el 2 de abril de 2014.   

Retornado  el  expediente  al  Tribunal,  se  continuó  con  la  audiencia  del juicio oral, donde al concurrir en calidad de  testigo  de  la  Fiscalía  Antonio  Fernández  Morillo y resistirse a declarar  haciendo  uso  de  la  garantía  de  no autoincriminación, se adoptó la orden  cuestionada.   

DECISIÓN  IMPUGNADA   

          El  Tribunal  soporta  su razonamiento sobre los artículos 33 de la  Constitución  Política  y  383  de  la  Ley  906  de  2004,  que  reconocen el  privilegio  a  la  no  autoincriminación;  mismo  que  reclama para sí Antonio  Fernández  Morillo al advertir que está siendo procesado por los episodios que  suscitaron  el  juzgamiento  de Rita del Carmen Muentes  Lafont  y,  por ello, se excusa de prestar testimonio.   

          Expone  conforme  con las normas citadas, que nadie está obligado a  declarar  contra  sí  mismo;  y  agrega  que  si el juicio a su cargo, se está  adelantando  por  los  mismos  hechos  que  el  testigo afronta en otro despacho  judicial,  mal pudiera dejarse la garantía del derecho cuestionado, dependiendo  del fiscal, al no formularle preguntas autoincriminatorias.   

          Con   ese  fundamento,  acepta  que  Fernández  Morillo,  no  rinda  testimonio.   

LA IMPUGNACIÓN  

El  fiscal  censura  que  el  a   quo,   consienta   en   que  Antonio  Fernández Morillo deje de testificar en dicho juicio.   

Argumenta  que  en la audiencia preparatoria  solicitó  el testimonio en cuestión, argumentó la pertinencia y la defensa no  se opuso a su decreto, por lo que el Tribunal decretó la prueba.   

Acepta  la  vigencia de la aludida garantía  constitucional,  al  no  poderse  obligar  a  una  persona a declarar contra sí  misma,  pero  a  la  vez,  reafirma la obligación ciudadana de testificar, cuya  desatención  no  puede  favorecer  el  Tribunal,  apoyado en juicios abstractos  sobre  la  posible  afectación  del derecho del testigo, cuando la Fiscalía ni  siquiera ha empezado el interrogatorio.   

Continúa  el  recurrente  afirmando, que el  Tribunal  sabe  –pues así  lo  anunció desde la audiencia preparatoria- que sus preguntas no se enfilarán  a  afectar  la  garantía  de  la  que  es  titular  el  testigo,  sino  que  se  relacionarán  con las actividades desplegadas por la acusada en referencia a la  cuestión fáctica que se le endilga a la misma.   

Pretende  de  esa  manera, que se revoque la  decisión   cuestionada   y  se  le  permita  interrogar  a  Antonio  Fernández  Morillo.   

LOS TRASLADOS  

1.- El Ministerio  Público  estima que al testigo  no  se  le  va a obligar a declarar en su contra, sólo se le preguntará acerca  de  hechos  relacionados con la situación de la acusada que no tengan relación  con  la  que le compete al testigo y que éste puede contestar las preguntas que  estime no tienen efectos autoincriminatorios.   

2.-                   La  defensa    aborda    el  cuestionamiento  que  le  hace  la  Fiscalía,  indicando que si en la audiencia  preparatoria  no  se  opuso  al  testimonio  del  señor Fernández Morillo, fue  porque  desconocía  si  éste  iba a declarar o no, por tanto, estima que dadas  las  circunstancias,  es  el  juicio  oral  la  oportunidad  para  oponerse a la  práctica del aludido testimonio.   

Agrega,   que   la   exclusión  opera  en  circunstancias  de  ilegalidad  del  elemento  probatorio,  es  decir, cuando se  practica pretermitiendo los requisitos legales.   

Sostiene  que  cualquier  pregunta que se le  formule  al  testigo,  afectará  su  derecho  a  la  defensa, la presunción de  inocencia  y  el  privilegio  contra  la  autoincriminación, dadas la cuestión  fáctica  que  convoca  el  juicio  contra  su  patrocinada  y  la que genera la  actuación  penal  contra  el  testigo.  Concluye  que Fernández Murillo, tiene  razones  para  no  declarar  y, él mismo, es quien lo está enfatizando. De esa  forma, declara su conformidad con la decisión de primer grado.   

CONSIDERACIONES  

           1.-  Correspondería  a  la  Corte,  de  conformidad  con el artículo 32.3 de la Ley 906 de 2004, resolver la apelación  interpuesta  por  el  ente  acusador  en contra de la decisión emitida Tribunal  Superior  de  Montería,  con  ocasión de la negativa a declarar de un testigo,  aduciendo  el  derecho  a  la  no  autoincriminación,  de  no  ser porque dicha  determinación se adoptó en la audiencia de juicio oral.   

          2.-  Se  ha  establecido dentro de la sistemática penal acusatoria,  que  la  audiencia  preparatoria  es  el  escenario natural para las discusiones  probatorias,  salvo las que puedan derivarse de la aplicación del artículo 344  –  inciso final de la Ley  906 de 2004 o de las vicisitudes de la prueba de refutación.   

          Entonces,  es la audiencia preparatoria donde se deben debatir todos  los  asuntos  referentes a los medios de prueba que habrán de practicarse en el  juicio  oral,  con  lo  que  se  pretende  que  éste  se  surta  dentro  de los  parámetros  de  celeridad, concentración, agilidad, inmediación y fluidez que  permitirán  el  cumplimiento  de  los  principios que informan el sistema penal  adoptado en Colombia mediante el Acto Legislativo 03 de 2002.   

          En  reciente  pronunciamiento  esta  Corporación se expresó en los  siguientes   términos  sobre  el  particular  (AP  2421-2014  Radicado  43481):   

         “Así,  la  concentración  supone la continuidad y fluidez de la                     audiencia,  y  esto  a su vez implica que las pruebas se practiquen                     en  bloque,  para  lo  cual  es imprescindible que se excluya de la                     audiencia  pública cualquier controversia que interfiera con tales                     propósitos.  Por  tanto,  al  inicio del debate probatorio ya debe  estar               superada   cualquier   discusión   en   torno   de  su  práctica,                     precisamente  para  ello  se  diseñó  la  audiencia preparatoria,                     escenario  en  que  se  resuelven  todos los debates vinculados con                     dicha  temática,  a  través  de un auto que habrá de contener la                     clase  de  prueba  a  practicarse  en  el  juicio,  la  forma de su                     incorporación,  el  orden  de  su  presentación,  aquello  que se                     excluye   del  debate,  etcétera;  proveído  susceptible  de  los  recursos             correspondientes,  pero  que  una  vez               en  firme,   deja  zanjada  toda         la discusión al respecto.”   

          En  consecuencia,  es  claro  que las discusiones sobre pertinencia,  utilidad  y  decreto  de  medios  probatorios  deben  darse  precisamente  en la  audiencia  de  preparación  del juicio oral, de suerte que en la vista pública  tales   debates   son  extraños,  salvo  contadísimas  excepciones4.    

          3.        Adicionalmente,   es   de   recordar   que   el  artículo  161  del  Ordenamiento  Procedimental,  establece  que  las  providencias  judiciales  son  sentencias, autos y órdenes.   

          Éstas  últimas  corresponden a aquellas decisiones del funcionario  judicial  que  disponen  un  trámite  establecido  por  la ley para agilizar la  actuación,  evitando  la  inmovilización  de  la  misma   y  tienen  como  característica ser verbales y de inmediato cumplimiento.   

          En  relación  con  las ellas, la Corte Constitucional se pronunció  en la C-897 de 2005 diciendo:   

         “Como  se  observa,  pues,  el  concepto de órdenes          contenido en  el                  nuevo   Código   de   Procedimiento   Penal  es  bastante  amplio,                     pues   abarca   todas   aquellas   providencias  del  juez  que  no                     pueden  ser  calificadas  como  sentencias  o  como  autos,  y  que                     tienen  por  fin  garantizar  el desenvolvimiento de la actuación.                     Además,   las   órdenes   son   verbales,  y  de  ellas  se  debe                     dejar   un                 registro”.   

         

          Así  pues, el sistema penal acusatorio se desarrolla principalmente  en  audiencias,  en  las  que  se  generan  diversas  circunstancias  en  que el  funcionario  judicial  se  ve  impelido a adoptar determinaciones, que tienen el  propósito  de  dar  curso  al  trámite  procesal, evitando su entorpecimiento.   

          También  es  evidente,  en  torno  al  precepto  establecido  en el  artículo  161  citado,  que  las órdenes son sólo una de las formas en que se  expresa  el  juez,  siendo  las  otras:  sentencias  y autos, los que tienen una  estructura formal establecida en el artículo 162 siguiente.   

          La  distinción normativa, sin duda alguna, genera que a lo largo de  la  actuación  procesal, el funcionario judicial pueda ejercer los poderes como  máximo  director  del  debate, pero también, resolver asuntos sustanciales que  interesan  al  proceso y finalmente, expedir la sentencia con la que resuelve el  conflicto sometido a su consideración.   

          Ello  implica  que  no  todas  las formas de expresión del juez son  iguales  dados  los  fines,  requisitos  y  asuntos que resuelven, por lo que no  pueden  tener  el  mismo  tratamiento  en  punto  de los recursos de las que son  susceptibles.   

          Sobre   la   impugnabilidad  de  las  determinaciones  adoptadas  en  audiencia,   esta  Sala  se  pronunció  así  (AP  2421-2014  Radicado  43481):   

         

“De  lo que se  sigue,  que  las  decisiones  adoptadas  en el            curso de la audiencia pública,  en  relación  con  la  dirección  del           juicio, de acuerdo con lo ordenado en el  decreto   de  pruebas,  mal              podrían   tener   recursos,   puesto  que  se  resquebrajaría                       precisamente  la  concentración,  celeridad  e  inmediación,                         principios del proceso penal que se identifican  con    una   recta   y                  cumplida        administración        de  justicia.”   

Corolario de lo anterior es afirmar, que esta  Corporación  en forma pacífica ha venido sosteniendo que las decisiones que en  materia  probatoria  adopte  el  funcionario  judicial  en desarrollo del juicio  oral,  por norma general, tienen el carácter de órdenes al tenor de lo reglado  en  el artículo 161 de la Ley 906 de 2004, por tanto, carecen de recursos y son  de inmediato cumplimiento.   

4.-  Descendiendo  al  caso  que  ocupa esta  decisión,  se  observa  que  en  desarrollo  de  la  audiencia  de  juicio oral  compareció  a  declarar  el señor Antonio Fernández Morillo, quien se negó a  rendir  testimonio  en  razón  a  estar  siendo  juzgado por autoridad judicial  diversa,   pero  por  los  mismos  hechos  que  se  le  endilgan  a  la  acusada  Muentes  Lafont,  por lo que  manifestó que ejerció su derecho a la no autoincriminación.   

El           a-quo,  escuchados  los  argumentos  del  testigo,  aceptó  la  excusa  por  éste  presentada  y lo relevó del deber de  declarar,  decisión  que  no  compartió el Ente Acusador, por lo que interpuso  recurso de apelación.   

El   funcionario   judicial,   ante   la  manifestación  del  Fiscal,  corrió  traslado  de  lo  expuesto  al Ministerio  Público  y  la  defensa  quienes  se  expresaron  de forma diversa en cuanto al  mismo.   

Por  último,  concedió  la  impugnación  irrogada por la Fiscalía.   

En  ese  sentido, se insiste por parte de la  Sala,  en  que  las decisiones que tome el funcionario judicial en desarrollo de  la  audiencia  de juicio oral, y que tienen por finalidad impulsar el asunto, no  pueden  ser  objeto  de  recursos,  puesto  que  lo  sustancial  de los aspectos  probatorios  ha  debido resolverse en la audiencia preparatoria y el juicio debe  surtirse  dentro  del  pleno respeto a los principios que disciplinan el sistema  penal  acusatorio,  dentro  de  los que se resaltan: concentración, celeridad e  inmediación.   

La  Corporación se pronunció en pretérita  ocasión5, en la siguiente forma (AP 897-2014 Radicado 43176):   

6.  En  tales condiciones, la oposición al  interrogatorio  genera  un  incidente  regido  por  la  lógica del debate, cuya  decisión,  a  cargo  del juez, debe ser inmediata, como lo dispone el artículo  395  de  la  Ley  906  de  2004,  el  cual  expresamente señala: «Oposiciones  durante  el  interrogatorio.  La  parte  que  no está  interrogando  o  el  Ministerio  Público,  podrán  oponerse  a la pregunta del  interrogador  cuando  viole  alguna de las reglas anteriores o incurra en alguna  de    las    prohibiciones.    El   juez   decidirá  inmediatamente   si   la   oposición   es  fundada  o  infundada.»(Negrillas fuera de texto).   

         Por  manera  que  cuando el juez resuelve la objeción, como común  se  denomina  a  la oposición, no hace nada diferente a emitir una decisión de  cumplimiento  inmediato  que  no es recurrible por las partes. En efecto, cuando  considera  que  la  misma  es  «ha  lugar» o «no ha  lugar»,  simplemente,  en  el primer supuesto, ordena al examinador no hacer la  pregunta  o  replantearla,  según  el  caso,  y  en  el  segundo evento, que el  cuestionamiento   no   transgrede   las   reglas   del   interrogatorio  ni  las  prohibiciones  contenidas en la norma procesal y, por lo tanto, el testigo está  obligado a  responderla.”   

Conforme  con  lo  expresado,  la decisión  emitida  por  el  a-quo de  acuerdo  con  la  cual aceptó la excusa del testigo, tiene la naturaleza de una  orden, por tanto, no tiene recursos.   

Ahora bien, no se puede llegar al equívoco  de  entender  que  porque el funcionario judicial exprese las razones jurídicas  de  su  determinación,  se  abre  paso  a  los recursos. Sobre el particular la  decisión últimamente citada expresó:   

“Así, la circunstancia de que el Tribunal  hubiese   motivado   la                 decisión  sobre  la objeción no habilita a la  Fiscalía    para                      impugnarla, y mucho menos que se tramitaran los  recursos             interpuestos,  porque  se  itera,  corresponde  a  una orden que el                     juzgador,    como    director   del   debate   oral,   debe   adoptar              inmediatamente   y  contra  la  cual  no  procede ningún medio de          impugnación”   

          En  tales  circunstancias, la Corporación se abstendrá de resolver  el  recurso  interpuesto  por  la Fiscalía en contra de la orden emitida por el  Tribunal  y  dispondrá  la  devolución  de  la  actuación  a  efectos  que se  continúe con la celebración de la audiencia de juicio oral.   

          5.-  Por  último, la Corte enfatiza en que esta decisión tiene por  único  fin  resolver  sobre  la  viabilidad  de  tramitar recurso de apelación  contra    una    decisión   del   a-quo,  adoptada  en  cumplimiento  de la audiencia de enjuiciamiento, lo  que  no  significa  que se entre en amplio análisis sobre la justeza o no de la  orden  cuestionada,  pues  si  el  argumento  del  testigo  para  no declarar es  injusto,   corresponde   a   las   mismas  autoridades  judiciales  adoptar  las  determinaciones   pertinentes   en   aplicación   de   las   pautas  normativas  concernientes a la indebida negativa a declarar.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia,    

             

RESUELVE  

          Primero:  ABSTENERSE   de resolver la  impugnación  interpuesta  por la Fiscalía en contra de la orden emitida por el  Tribunal  Superior  de Montería, Sala Penal, mediante la cual aceptó la excusa  de Antonio Fernández Morillo para no declarar en juicio.   

          Segundo:  DEVOLVER  la actuación en forma  inmediata  al  Tribunal  de  origen,  para  que se continúe con el juicio oral.   

          Tercero:                   INFORMAR    a  las  partes  e intervinientes que contra la presente decisión no  procede ningún recurso   

Notifíquese   y   cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  del 26 de octubre de 2011, radicado 36788.   

2 Folio  48 de la carpeta.   

3 Auto  del 2 de abril de 2014, radicado 41754.   

4  Es  de  resaltar que este asunto ha subido a la Corte  en  varias  ocasiones  durante  el  juicio oral, en las que esta Corporación ha  tenido  la  oportunidad de pronunciarse in extenso en relación con el derecho a  la  impugnación,  así  como  ha  insistido en que la apelación, durante dicha  audiencia,  sólo  procede  en  casos  excepcionales  como el relacionado con la  prueba sobreviniente. (Ver Radicado 39.156 del 20-03-2013)   

5  Dicho  pronunciamiento,  reconoce  la  Sala, no tiene  analogía  fáctica  cerrada  con  el  que ahora se resuelve, pero si en sentido  amplio,  pues  uno  y  otro se relacionan con las decisiones que debe adoptar el  funcionario  judicial  en  el  desarrollo  del  juicio oral y concretamente, con  ocasión de la práctica de las pruebas.     

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