AP4740-2014(44378)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP4740-2014  

Radicación n° 44378  

Aprobado Acta No. 259  

Bogotá D.C., trece (13) de agosto de dos mil  catorce (2014)   

          Procede  la  Sala  a definir la competencia en este asunto, dado que  el  Juzgado  Único  Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Villeta  (Cundinamarca)  sostiene  que de conformidad con el numeral 6° del artículo 34  de  la Ley 906 de 2004, es el Tribunal Superior de Ibagué (Tolima) la autoridad  que  debe  pronunciarse  sobre la apelación interpuesta contra el auto mediante  el  cual  el  Juzgado  1°  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de  Descongestión  de  esa ciudad negó el permiso administrativo de hasta 72 horas  a JOSÉ GERARDO ARÉVALO CORTÉS.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

          1.   El   Juzgado   Único  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Villeta  (Cundinamarca)  mediante fallo de 11 de mayo de 2011,  condenó  a  JOSÉ  GERARDO ARÉVALO CORTÉS a la pena principal de 108 meses de  prisión,  tras  ser  hallado  responsable del delito de actos sexuales abusivos  con  menor  de  catorce  años,  negándole  la  suspensión  condicional  de la  ejecución  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria. Decisión confirmada en  segunda  instancia  por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca el 5  de julio de 2011.   

          Contra   la   anterior   determinación,   la  defensa  entabló  el  extraordinario  recurso  de  casación,  cuya  demanda  fue  inadmitida por esta  Corporación  el  30  de  noviembre  de  ese  año,  sin  que haya prosperado la  petición de insistencia.   

          2.  En  firme la sentencia condenatoria, correspondió la vigilancia  de  la  misma  al  Juez Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Neiva  (Huila),  quien  remitió  el  asunto  en  descongestión  a su homólogo  adjunto,  el  cual  ante  el traslado del procesado al Centro de Reclusión «La  Picaleña»  de  Ibagué  (Tolima)  envió  las  diligencias  a  los Juzgados de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de esa ciudad (Reparto), siendo  asignadas al Juzgado Primero de Descongestión.   

          3.  El  28  de  febrero  de  2014, el juez ejecutor, luego de avocar  conocimiento,  reconoció  123.5  días  de  redención  de  pena  por estudio a  ARÉVALO  CORTÉS.  Así  mismo,  se  abstuvo de conceder al recluso la prisión  domiciliaria   y  de  aprobar  el  permiso  administrativo  de  hasta  72  horas  solicitado.   

          Contra  las  dos  últimas  determinaciones  el  condenado interpuso  recurso  de  apelación,  por  lo que las diligencias fueron enviadas al Juzgado  Único   Penal   del   Circuito   con   Funciones  de  Conocimiento  de  Villeta  (Cundinamarca).   

          4.  El  30  de  julio  de 2014, el juez de conocimiento decidió (i)  confirmar  la  negativa de la prisión domiciliaria al sentenciado, debido a que  por  expresa  disposición  legal (artículos 199 de la Ley 1098 de 2006 y 32 de  la  Ley  1709  de  2014)  no  es posible otorgar tal beneficio al tratarse de un  delito  contra  la  libertad,  integridad  y formación sexual sobre una persona  menor  de  edad;  y (ii) abstenerse de resolver la impugnación propuesta contra  la  decisión  de  no aprobar el permiso de hasta 72 horas, al considerar que la  competencia  para  resolver  la  misma recae en el Tribunal Superior de Ibagué,  conforme  las previsiones del numeral 6° artículo 34 de la Ley 906 de 2004, ya  que  dicho  beneficio  administrativo, al no constituir un mecanismo sustitutivo  de  la  pena  privativa de la libertad, no encaja dentro de las alternativas que  refiere el artículo 478 de la Ley 906 de 2004.   

          Conforme  a  lo  anterior,  ordenó  remitir  las diligencias a esta  Corporación  para  que se defina la autoridad competente para desatar la alzada  frente a la negativa del permiso administrativo.   

CONSIDERACIONES  

          1.   La   Sala  es  competente  para  conocer  de  este  asunto,  de  conformidad  con  el  numeral 4º del artículo 32 de la Ley 906 de 2004 el cual  le  asigna  el  conocimiento  de  las  definiciones  de  competencia  «cuando se trate de (…) tribunales, o  de  juzgados de diferentes distritos», tal como ocurre  en  este  asunto  que  involucra  al  Tribunal Superior de Ibagué (Tolima) y al  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  con  Funciones de Conocimiento de Villeta  (Cundinamarca).  (Cfr. Autos CSJ AP, 30 may 2006, Rad.  24964 y CSJ AP, 28 Sep 2006, Rad. 25830, entre otros).   

          2.  En  principio,  se  debe precisar que ARÉVALO CORTÉS presentó  recurso  de  apelación  contra  dos decisiones adoptadas por el Juez Primero de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Descongestión de Ibagué en el  auto  de  28  de  febrero  de 2014, esto es, contra la negativa de concederle la  prisión  domiciliaria  y  el  permiso  administrativo  de  hasta  72  horas. La  primera,  fue  objeto  de  confirmación  por parte del Juzgado Único Penal del  Circuito  de Villeta, como juez de conocimiento, sin que sea objeto de debate y,  la    segunda,    es    sobre    la   cual   se   presenta   el   conflicto   de  competencia.   

          3.  Así  las  cosas,  teniendo  en  cuenta  que  la  actuación  se  adelantó  integralmente  bajo  la  normatividad  procedimental de la Ley 906 de  2004,  y  en  atención a que se discute sobre la competencia para conocer de la  apelación  contra  la  providencia emitida por el Juzgado Primero de Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Descongestión  de Ibagué (Tolima), a  través   de   la   cual   se  abstuvo  de  «impartir  aprobación  a  la  propuesta  de  JOSÉ  GERARDO ARÉVALO CORTÉS del beneficio  administrativo  de  hasta  setenta  y dos (72) horas»,  resulta  conveniente  recordar lo que la jurisprudencia de la Corte ha precisado  respecto  de la aparente incompatibilidad entre los artículos 34, numeral 6° y  478 del Código de Procedimiento Penal. Obsérvese:   

          La   Corte,   al  interpretar  estas  dos  normas  aparentemente  en  conflicto,  ha  llamado  la  atención  sobre  la  intención  del legislador de  colocar  en  cabeza  del  juez  de  conocimiento  el  análisis de estos asuntos  excepcionales,   relacionados,   en   todo   caso,  con  la  realización  y  el  cumplimiento,  tanto  de  los  principios como de las funciones de las sanciones  penales,  contenidos  en  los artículos 3º y 4º del Código Penal1  (…).  El  artículo  34.6  consagra la regla general de competencia de los tribunales para  conocer  de  los  recursos  de apelación contra las decisiones de los jueces de  ejecución  de  penas; no obstante, el artículo 478, norma posterior dentro del  mismo  código, contiene una circunstancia de concreción y exactitud referida a  las  decisiones  que  adoptan  estas  mismas  autoridades, pero sobre mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la libertad, en cuyo caso se aplica la  regla  de  competencia  especial  para  los  sentenciadores  de primera o única  instancia.   

          El  artículo 478 de la ley 906 de 2004 preceptúa una excepción al  factor  funcional  de  competencia de los tribunales en lo que tiene que ver con  los  recursos  de  apelación  contra  las  decisiones del juez de ejecución de  penas  y medidas de seguridad relativas a los mecanismos sustitutivos de la pena                      privativa de la libertad y la rehabilitación.   

          La  controversia  se  dirime  por el principio de especialidad de la  norma  procesal,  a la que auxilia el criterio del precepto posterior, porque el  artículo  478  ejusdem  que  se  revisa hace parte del Libro IV, que desarrolla  única  y  específicamente  la  temática  de  la  ejecución  de la sentencia.   

          Adicionalmente,  la  norma  examinada  en  concreto  escinde  de  la  multiplicidad  de  materias de las que conocen los jueces de ejecución de penas  -redención  de  penas,  acumulación  jurídica  de penas, aplicación de penas  accesorias,  libertad  vigilada, extinción de la condena, entre otras- aquellas  que  deciden sobre los mecanismos sustitutivos privativos de la libertad; lo que  devela  que  por excepción y especialidad, estos temas son del conocimiento del  juez que profirió la condena.   

          El  asunto  por  resolver  no  puede  definirse  con  categorías de  conveniencia  o  funcionalidad,  como  lo expone el Juez que profirió el fallo,  porque  la  competencia  es  una  categoría  procesal que se corresponde con el  principio de la legalidad.   

          La  pena  y  su  régimen de ejecución y vigilancia no son ajenos a  este  principio,  el cual comprende, también, al juez natural de estos asuntos,  con  fundamento  en  la preceptiva superior (artículo 29, Inc.3°). Entonces, a  menos  que  se trate de un supuesto de hecho que obligue a aplicar la excepción  de  legalidad  del artículo 6°, no podrá invocarse ley procesal distinta a la  vigente al tiempo de la actuación procesal.   

          Conclusión:  respecto  de  las decisiones que adoptan los jueces de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad, el competente, por mandato  expreso,  concreto  y  posterior de la Ley 906 de 2004, es el juez que profirió  la  condena  en  primera  o  única instancia, siempre y cuando la actuación se  haya  iniciado  y  adelantando,  en  su  integridad,  con  el  nuevo  sistema de  enjuiciamiento  criminal.  (Ver Auto CSJ AP. 13 Jun de  2003,  Rad. 27612, reiterado en las providencias CSJ AP, 27 de Abr de 2011, Rad.  35930,  CSJ  AP, 21 de Oct de 2013, Rad. 42453 y CSJ AP, 28 de May de 2014, Rad.  43778, entre otras).   

          De  conformidad  con  lo anterior, ha de concluirse que los recursos  de  apelación  interpuestos  contra  las decisiones adoptadas por los Jueces de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad relacionadas con los mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la libertad, corresponde decidirlos al  Juez  que profirió la sentencia en primera o única instancia, mientras que las  impugnaciones  propuestas  contra  aquellas determinaciones que no se relacionan  con  estos  aspectos,  deben  ser  desatadas  por  el  correspondiente  Tribunal  Superior de Distrito Judicial.   

          4.  En  el  concreto asunto sometido a examen, el Juez que dictó la  sentencia  condenatoria  sostiene  que  no  es  competente  para  conocer  de la  apelación  propuesta  por  el  sentenciado, frente al permiso administrativo de  hasta  72 horas solicitado, porque no encaja dentro de las alternativas a que se  refiere  el  artículo  478  del  Código  de  Procedimiento Penal, razonamiento  acertado  si se tiene en cuenta que la Ley 599 de 2000 señala expresamente que,  dada  su  naturaleza y finalidad, la suspensión condicional de la ejecución de  la  Pena y la libertad condicional (artículos 63 y 64  de  la  Ley  906  de  2004)  constituyen  los llamados  mecanismos  sustitutivos  de  la pena privativa de la libertad, en la medida que  su reconocimiento conlleva a la libertad del sentenciado.   

          Por  su  parte, el permiso de hasta 72 horas solicitado, se trata de  un  beneficio  administrativo  que implica solamente la libertad transitoria del  sentenciado,  pues  una  vez  vencido  el término otorgado, necesariamente debe  regresar  al  establecimiento  carcelario,  es  decir,  el sentenciado continúa  privado de la libertad.   

          Por  consiguiente, es claro que el recurso de apelación interpuesto  contra  la  providencia  dictada por el Juez de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  que  negó  el permiso solicitado, es regulado por el numeral 6° del  artículo  34 de la Ley 906 de 2004, preceptiva que fija en las Salas Penales de  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  la  competencia  para  desatar  dicha  impugnación.   

          5.  Y  es  que  si  bien  el  recurrente  apeló  las dos decisiones  contenidas  en  el  auto  de  28  de  febrero  de  2014, adoptado por el juez de  ejecución  de  penas,  éste  no debió haberlas remitido en apelación ante un  mismo  funcionario,  el  fallador  de  primera instancia, ya que a éste solo le  correspondía  pronunciarse frente a la prisión domiciliaria, como en efecto lo  hizo,  contrario  al  beneficio  administrativo  cuya  competencia  –se  reitera-  es del Tribunal Superior  del Distrito al que pertenece el juez ejecutor.   

          De  no  ser  así,  esto es de atribuirle al juez de conocimiento la  competencia  para  resolver  aspectos distintos a los mecanismos sustitutivos de  la  ejecución  de la pena, además de soslayarse la voluntad del legislador que  expresamente  asignó  esa  potestad  a  los  Tribunales Superiores (numeral  6°  artículo  34  de  la  Ley  906 de 2004),  se desconocerían los principios de legalidad del trámite y juez  natural, así como el de debido proceso.   

          Al  respecto,  esta  Corporación en el auto CSJ AP, 16 Sep de 2013,  rad.  41999,  al  definir  la  competencia  para conocer de la apelación de una  libertad  condicional  (mecanismo  sustitutivo  de la  ejecución  de  la  pena)  y una redosificación de la  pena, negadas en un mismo auto por el juez de ejecución, sostuvo:   

[L]a  Sala  observa  que  si  bien,  las dos  solicitudes  que  por  separado  presentó  el  interno al juez de ejecución de  penas  podían  definirse  de manera conjunta en una sola decisión, no resultó  acertado   remitirlas   en   apelación   a   un   mismo  funcionario,  el  juez  especializado,  por  cuanto  éste no era el competente para resolver ambas, tan  solo  estaba  facultado  para pronunciarse respecto de una de ellas, la libertad  condicional,  pues  en  cuanto  a  la  reducción  de  pena es la Sala Penal del  Tribunal  Superior  (…) la llamada a conocer. Por manera que son dos distintos  órganos  los  competentes  para  desatar  la alzada consignada en un mismo auto  (…).   

          De  decidir  las  dos impugnaciones el Juez Especializado socavaría  el  debido  proceso,  pues  solo  le  está atribuida la facultad de resolver la  relativa  a  la  libertad  condicional. En particular, el principio de legalidad  del  trámite  y  el  juez natural serían soslayados si se pronunciara sobre la  reducción  de  la  pena,  dado  que es el Código de Procedimiento Penal el que  expresamente  le  asigna  esa  potestad  al  Tribunal  Superior  de ese distrito  judicial.   

Resulta  entonces  ineludible  el envío del  expediente  al  juez  1º Penal del Circuito Especializado (…) para que defina  la  apelación  respecto  del subrogado penal de la libertad condicional, y a su  vez,  remita  copias  al  Tribunal Superior del Distrito Judicial (…) a fin de  que   desate   la   alzada   relativa   a   la   redosificación   de   la  pena  (…).   

          En  síntesis,  no  cabe duda de que el llamado a desatar el recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión  de  28  de  febrero de 2014,  proferida  por  el Juez Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Descongestión  de  Ibagué,  a  través  de la cual negó al recluso el permiso  administrativo  de  hasta  72 horas, es el Tribunal Superior de esa ciudad, pues  el   actor  insiste  en  que  «(…)  por  el  tiempo  aproximadamente  de  cuarenta y siete (47) meses soy una persona acta (sic) para  acceder  (sic)  este  veneficio  (sic)»  (folio  225  cuaderno  No.  6  adjunto), aspecto que no se relaciona  con  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la libertad y la  rehabilitación.   

          6.  Así  las cosas, se remitirá la actuación al Tribunal Superior  de  Ibagué  a  efectos  de  que  adopte  la  decisión  que  corresponda,  y se  informará  de  esta  decisión  a  los  Juzgados  Único Penal del Circuito con  Funciones  de  Conocimiento de Villeta (Cundinamarca) y Primero de Ejecución de  Penas y Medidas de Seguridad de Descongestión de Ibagué.   

DECISIÓN  

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

          Primero:           DECLARAR  que  la  competencia  conocer  del  recurso  de apelación interpuesto contra la  decisión  del  Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Descongestión  de Ibagué (Tolima), que negó el permiso de 72 horas solicitado  por  el  sentenciado  JOSÉ  GERARDO  ARÉVALO  CORTÉS,  es  la  Sala Penal del  Tribunal   Superior   de   esa   ciudad,   lugar   a   donde   se  remitirá  la  actuación.   

         

          Segundo:           ENVIAR  copia  del  presente  auto  a  los  Juzgados  Único  Penal  del  Circuito  con Funciones de Conocimiento de Villeta  (Cundinamarca)  y  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de  Descongestión de Ibagué, para su información.   

          Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

          Comuníquese    y  cúmplase,   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Desde  la   definición   de   competencia  de  13  de  junio  de  2007,  con  radicado  27612.     

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