AP4717-2015(46156)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Magistrada Ponente  

AP4717-2015  

Radicación No. 46156  

Aprobado Acta No. 283  

          Bogotá  D.C.,   diecinueve  (19)  de  agosto de dos mil quince  (2015)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Corte  sobre el recurso de  apelación  incoado  por  la  defensa  de  JOSÉ MARÍA  GARCÍA  ARIAS  contra  la decisión del 2 de junio de  2015,  por  cuyo  medio la Magistrada de Control de Garantías de Justicia y Paz  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  denegó  la  sustitución  de la medida de  aseguramiento privativa de la libertad.   

ANTECEDENTES  

El  6  de  mayo  de  2015  el  defensor  de  JOSÉ    MARÍA    GARCÍA    ARIAS    impetró,  con  fundamento  en  los artículos 18 A de la Ley 975 de  2005  y  37  del  Decreto  3011  de  2013,  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  por  encontrar reunidas las exigencias de orden legal en tanto el  postulado  cumplió  8 años de privación intramural, pues fue postulado por el  Gobierno  Nacional  al  trámite  transicional  el  30  de marzo de 2007 y está  privado  de  la libertad en establecimiento carcelario desde el 19 de septiembre  de 2002.   

Así  mismo,  porque  reúne  los  restantes  presupuestos  en  tanto  ha  participado  en  actividades  de  resocialización,  contribuido  al esclarecimiento de la verdad, no ha cometido delitos dolosos con  posterioridad  a su desmovilización y aunque no entregó bienes, sí lo hizo el  comandante del Bloque Central Bolívar al cual perteneció.   

Finalmente,  a  efectos  de  materializar  la  sustitución  de  la  medida,  pidió  la  suspensión  de  las  condenas  impuestas  por  la justicia  ordinaria,    conforme    lo    dispone    el    artículo    18B   íbidem.   

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

Una  Magistrada  de Control de Garantías de  Justicia  y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, en audiencia celebrada el 2 de  junio  de  2015, denegó la sustitución de la medida de aseguramiento por estar  ausente  el  requisito  contemplado en el numeral 2 del artículo 18 A de la Ley  975  de  2005,  adicionado  por la Ley 1592 de 2012, por cuanto i) no se aportó  certificación   sobre   la   ejecución   de  actividades  de  resocialización  anteriores  al  año  2008  y,  ii)  las  certificaciones de conducta de algunos  periodos  no  ostentan  número de acta sino que se denominan certificación, lo  cual no arroja claridad sobre quién realizó la calificación.   

Contra   esa   determinación  la  defensa  interpuso  como  principal recurso de reposición, el cual fue definido en forma  desfavorable.  Negado  el  principal,  se concedió el de alzada, interpuesto de  manera subsidiaria.     

LA IMPUGNACIÓN  

La defensa disiente de la magistratura porque  creó  una  tarifa  probatoria de resocialización inexistente en tanto la norma  no   exige   haber  participado  todo  el  tiempo  en  dichas  actividades.  Esa  interpretación,  añade, elimina la posibilidad de que  GARCÍA  ARIAS  acceda  a la sustitución de la medida  porque  no  puede  devolver  el tiempo y realizar labores que no ejecutó, entre  otras   cosas   porque  el  INPEC  no  ofrecía  esa  posibilidad  en  tanto  el  Establecimiento  Penitenciario  de  Girón,  donde  se  hallaba recluido, era de  reciente creación y no tenía la infraestructura para ello.   

De  otra  parte, aduce, el postulado no debe  padecer  los  yerros del INPEC en la expedición de certificaciones de conducta,  pues  lo  importante es corroborar la calificación positiva del comportamiento,  con  independencia  de  que  se  consigne en acta o constancia, con mayor razón  cuando  quienes  suscriben  el documento dan fe de la información que reposa en  el sistema institucional.   

En  igual  sentido, el postulado señala que  antes   de   la   Ley   975   de  2005  el  INPEC  no  ofrecía  actividades  de  resocialización    para    los    procesados,    sólo    para   las   personas  condenadas.   

LOS NO RECURRENTES  

La   Fiscalía  considera   que   el   peticionario   reúne  los  requisitos  para  obtener  la  sustitución  de  la  medida  de aseguramiento privativa de la libertad, máxime  cuando  lleva recluido 13 años, su comportamiento ha sido bueno y ha colaborado  con el proceso transicional.   

La  representante  del  Ministerio  Público  no  encuentra  probado  que  en el periodo anterior al  2008   el   INPEC   no  ofrecía  la  posibilidad  de  realizar  actividades  de  resocialización  en  el  centro  carcelario  donde se hallaba el postulado. Sin  embargo,  disiente  de la interpretación del Tribunal sobre las certificaciones  de  buena  conducta  porque  si  en  el sistema de información de INPEC aparece  constancia  al  respecto,  el  documento  aportado  por  la  defensa tiene plena  validez   así   no   incluya   el  número  de  acta.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  parágrafo  1 del artículo 26 de la Ley 975 de 2005, modificado por el canon 27  de  la  Ley  1592  de  2012,  en  concordancia  con el artículo 68 ibídem y con el numeral 3° del artículo  32  de  la  Ley  906  de  2004,  esta  Colegiatura es competente para desatar el  recurso         de        apelación            interpuesto   contra   la   providencia  proferida  por  la Magistrada de Control de Garantías  de  la  Sala  de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, por cuyo medio  denegó  la  sustitución  de  la  medida de aseguramiento impetrada en favor de  JOSÉ     MARÍA     GARCÍA     ARIAS.   

En  orden a definir la impugnación, la Sala  abordará  el  estudio  de  los  siguientes  temas  derivados  de los argumentos  expuestos  por  los  recurrentes  y  de  los  inescindiblemente  vinculados:  i)  requisitos   para   sustituir   la  medida  de  aseguramiento  y  ii)  del  caso  concreto.   

i)            Requisitos  para  sustituir la medida de  aseguramiento   

Acorde con las previsiones del artículo 18 A  de  la Ley 975 de 2005, adicionado por la Ley 1592 de 2012, es posible sustituir  la   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario  por  otra  no  privativa  de  la  libertad  cuando  se  cumplan  los  siguientes requisitos:    

1)  Haber  permanecido recluido como mínimo  ocho  años  en  un  establecimiento  carcelario  sujeto a las normas de control  penitenciario,  con  posterioridad  a la desmovilización, por delitos cometidos  durante  y  con  ocasión de la pertenencia al grupo armado organizado al margen  de la ley.   

Término  que en todos los casos, acorde con  la  jurisprudencia  constitucional  y  penal  vigente,  se cuenta a partir de la  postulación  por  parte  del  Gobierno  Nacional  al trámite de Justicia y Paz  (Corte  Constitucional  C-015 de 2014; CSJ AP 6255 de  2014,  AP6238  de  2014, SP12157 de 2014, entre otros).  La  privación  de  la  libertad  debe  haberse cumplido en centro de reclusión  sujeto integralmente a las normas de control penitenciario.   

2)  Haber  participado en las actividades de  resocialización  disponibles  y  haber observado buena conducta al interior del  penal.   

3)  Haber  participado  y  contribuido  al  esclarecimiento  de  la  verdad  en  las  diligencias  judiciales del proceso de  Justicia y Paz.    

4) Haber entregado los bienes para contribuir  a la reparación integral de las víctimas.   

5)  No  haber  cometido  delitos dolosos con  posterioridad a la desmovilización.   

Los  anteriores presupuestos deben concurrir  en  su totalidad, pues la ausencia de uno de ellos, acorde con el mandato legal,  impide acceder a la sustitución de la medida de aseguramiento.   

Según  el  artículo 37 del Decreto 3011 de  2013,  dichas  exigencias  deben  acreditarse  por el postulado con documentos o  pruebas  que  respalden  su  cumplimiento.  Para  el  requisito consagrado en el  numeral  2  del  artículo  18A  constituyen  medios de convicción idóneos las  certificaciones  expedidas por el Instituto Nacional Penitenciario sobre: a) las  actividades  de  resocialización  desarrolladas y, b) la buena conducta durante  el tiempo de reclusión.     

ii)          Del caso concreto   

1.  El  primer presupuesto para acceder a la  sustitución   de  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario  por una no privativa de la libertad, demanda que el  solicitante  haya  permanecido recluido, con posterioridad a la desmovilización  y  a  la  postulación,  como  mínimo  ocho  años en un establecimiento sujeto  integralmente a las normas sobre control penitenciario.   

De  acuerdo  a  la  documentación aportada,  JOSÉ    MARÍA    GARCÍA    ARIAS    perteneció  al frente Castaño Gil del Bloque Central Bolívar; fue  capturado  por  las  autoridades  el  10  de  septiembre  de  2002  e ingresó a  establecimiento  carcelario  del  INPEC  el  día  19 del mismo mes y año. Así  mismo,  fue postulado por el Gobierno Nacional al trámite transicional el 30 de  marzo  de  2007,  proceso en el que se le impuso medida de aseguramiento. Siendo  ello  así,  acorde  con lo acreditado en el expediente, el postulado cumple con  el   requisito   temporal   establecido   en   la   ley   para   acceder   a  la  sustitución.   

De igual forma, la magistratura a  quo  señaló que los hechos atribuidos  al  postulado  se  cometieron  durante y con ocasión de su pertenencia al grupo  armado    organizado   al   margen   de   la   ley1, circunstancia por la cual dio  por satisfecho este presupuesto.     

La segunda exigencia del canon 18 A consiste  en    “haber   participado   en   actividades   de  resocialización  disponibles,  si  estas  fueren  ofrecidas  por  el  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  carcelario,  INPEC,  y haber obtenido certificado de  buena conducta”.   

Pues   bien,   la  defensa  acreditó  con  certificación     expedida    por    el    INPEC2      que      JOSÉ    MARÍA    GARCÍA    ARIAS   participó  “de  manera  responsable y comprometida,  dando   cumplimiento   a   su  proceso  terapéutico  resocializador”  en  actividades de capacitación y estudio desarrolladas en los  años 2008 a 2015.   

Con  todo,  no  probó el tipo de labores de  resocialización  desarrolladas  entre  abril y diciembre de 2007, periodo en el  cual  ya  estaba postulado para acceder a los beneficios de la Ley de Justicia y  Paz.   

Y  aunque el desmovilizado señala que en el  Establecimiento  Penitenciario  y Carcelario de Girón, donde estaba recluido en  ese  entonces,  no existía la posibilidad de cumplir acciones resocializadoras,  dada   su   reciente   creación,   no   aportó   prueba   que   corrobore   su  afirmación.    

Es  cierto  que  resulta imposible exigir la  participación  en  programas  de  estudio  y  trabajo  dirigidos  a  lograr  la  readaptación  social cuando el centro penitenciario no los ofrece. Sin embargo,  la  Sala  ha  señalado  que en esos eventos corresponde al interesado demostrar  tal  situación,  por  ejemplo,  mediante certificación del establecimiento que  indique   que   no   ofrecía   esas   actividades3.   

Como la defensa incumplió la carga procesal  de  demostrar que JOSE MARÍA GARCÍA ARIAS  no  realizó  actividades  de resocialización en el año 2007 por  razones  ajenas a su voluntad, no se satisface a plenitud la exigencia contenida  en  el numeral 2 del artículo 18 A de la Ley 975 de 2005, adicionado por la Ley  1592  de  2012,  circunstancia  que  impone  confirmar la decisión impugnada en  tanto  la  sustitución  de  la  medida  de aseguramiento procede exclusivamente  cuando  se  comprueba que están reunidos todos los presupuestos contemplados en  dicho precepto.   

2.  También  se negó la sustitución de la  medida   de   aseguramiento   porque  las  constancias  de  conducta4  en  algunos  periodos  evaluados  no  incluyen  el número de acta, lo cual indicaría que no  fueron realizadas por el Comité de Disciplina.   

Con  todo,  ese  razonamiento  es equivocado  porque  lo  esencial  en  justicia  transicional  es  que  el  INPEC califique y  certifique  la  conducta  de  todo  el  lapso materia de revisión sin que pueda  afectar  el  derecho  del  postulado la forma como la institución cumplió esas  labores.   

En  este  evento,  el  Instituto  Nacional  Penitenciario  y Carcelario certificó que JOSÉ MARÍA  GARCÍA  ARIAS  presentó conducta buena y ejemplar en  el   periodo   de   reclusión   examinado   (2005  a  2015).   En   consecuencia,   el  comportamiento  del  postulado    fue    escrutado    por    la   entidad   pertinente   –INPEC-,    la    calificación   fue  incorporada  a  los  registros  institucionales y la constancia fue expedida por  los  funcionarios  encargados  de  esa  función,  esto  es,  el  director  y el  coordinador jurídico del Centro Penitenciario.    

En  ese orden, las certificaciones aportadas  ostentan  plena  validez  con  independencia  de  que  en  9  de los más de 125  periodos  calificados  no  se anote el número de acta sino que se mencione como  soporte  una  constancia,  pues  esta situación no depende del interno sino del  funcionamiento interno del INPEC.   

Entonces,  el  postulado no está obligado a  soportar  las  presuntas  inconsistencias en la evaluación o en la elaboración  de  la  certificación  porque  esas  circunstancias no dependen de su voluntad,  pues  lo  fundamental  es  que  se  calificó su conducta de manera positiva con  independencia   de   que   el   resultado   se   consignara   en   acta   o   en  constancia,   

Si  eventualmente  se  hubiese  incurrido en  yerros  administrativos  por  desconocer  las directrices del Acuerdo No. 011 de  1995  del INPEC, los mismos no son imputables al postulado ni pueden afectar sus  derechos y garantías.   

Por demás, la magistratura no puede suponer  la  existencia  de  irregularidades  en  documentos  públicos  cobijados con la  presunción  de  autenticidad por el simple hecho de no incluir número de acta,  pues  esa  situación  puede  tener  múltiples explicaciones, no necesariamente  anómalas,  la  cuales,  en  todo  caso,  no  son responsabilidad del postulado.   

3. En suma, la defensa no suministró prueba  de  las  actividades  de resocialización ejecutadas por el postulado en el año  2007  o  de  que  fue  imposible realizarlas por razones a ajenas a su voluntad.  Siendo  ello  así,  la  magistratura  de  primer  grado  no podía acceder a la  sustitución  de  la  medida  ante  la  carencia  de  elementos de juicio que le  permitieran  examinar  la temática de la resocialización en todo el periodo en  que  GARCÍA  ARIAS ha estado  vinculado  al trámite transicional. Por tanto, se ratificará la determinación  impugnada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

CONFIRMAR   la  decisión  del  2  de  junio de 2015 emitida por la Magistrada de Justicia y Paz  del    Tribunal    Superior    de    Bogotá,    conforme   a   los   argumentos  expuestos.   

Contra  esta decisión no procede el recurso  alguno. Devuélvase la actuación al Tribunal de origen.   

Notifíquese y Cúmplase  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Audio minuto 1:41:13 y 1:44:00.   

2  Ver  folio 336 de la carpeta anexa.   

3 Cfr.  CSJ    AP1373     18/03/15,    Rad.   45242   y   AP3623   24/06/15,   Rad.  46127.   

4 Cfr.  Folios 148 a 160 carpeta anexa.     

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