AP4678-2014(44381)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP4678-2014  

Radicación N° 44381  

Aprobado acta No. 261.  

Bogotá, D.C., trece (13) de agosto de dos mil  catorce (2014).   

VISTOS  

Conforme  a lo reglado en el numeral 4° del  artículo  32  de la Ley 906 de 2004, define la Corte la competencia para llevar  a  cabo  el  trámite  del  juicio  dentro  del  presente  diligenciamiento  que  se     adelanta     respecto    de    ORLANDO   DE   JESÚS   GIRALDO   CARDONA  y  ANA  MARÍA  RESTREPO  MONSALVE,         a         quienes    la    Fiscalía    111             Seccional  de  Marinilla  (Antioquia)          les  atribuye  las  conductas           punibles  de falsedad  material  en  documento  público,  uso  de  documento  falso,  fraude procesal,  estafa     y    falsa  denuncia.   

HECHOS  

Del  resumen  contenido  en  el  escrito de  acusación se extracta que  el 25 de agosto de 2010, la señora Luz Marina Molina  Mesa  denunció  que  en  el  mes  de  mayo  de 2009, junto con su cónyuge,  entregó a ANA MARÍA RESTREPO  MONSALVE    la    suma    de    $120’000.000.oo  en  calidad  de  préstamo,  el  cual garantizó con la  firma    de    un   pagaré   y   la   constitución  de  hipoteca sobre un bien  inmueble   ubicado   en   el   paraje   La  Piedra  del  municipio  de  Guatapé  (Antioquia),  la  cual  se  protocolizó  en  la  Notaría  Octava  de Medellín y  posteriormente   se   inscribió  en  la  Oficina  de  Registro  de  Instrumentos  Públicos  de  Marinilla  (Antioquia).   

Tanto el gravamen  como   su  posterior  registro,  fueron cancelados por  la  acreedora  hipotecaria en el mes de octubre de 2009, luego de que presentara  certificación  supuestamente  expedida  por  la  citada  Notaría, cuyas  firma y sello no correspondían a  los utilizados por su titular.   

Además,   RESTREPO   MONSALVE,   luego   de  que  fuera  demandada  ejecutivamente  ante el Juzgado 17 Civil del Circuito de Medellín, denunció la  comisión  de  un  presunto  delito  de  falsedad, diciendo desconocer la medida  cautelar  sobre  el  bien,  toda  vez que nunca firmó  algún  documento,  ni  constituyó hipoteca sobre el  mismo.   

Según la Fiscalía, de todo este entramado  también  hicieron parte Ana María Muñoz      Echavarría     –quien    aceptó    cargos   y   ya   fue   condenada   por   estos  hechos   en   el   Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Marinilla-    y    ORLANDO    DE   JESÚS   GIRALDO  CARDONA.   

ANTECEDENTES  

1.  En  audiencia  preliminar  llevada  a  cabo  el  17  de febrero de 2014 ante el Juzgado Segundo  Promiscuo   Municipal  con  función  de  control  de  garantías  de  Marinilla  (Antioquia),  se  formuló imputación a ORLANDO DE JESÚS GIRALDO CARDONA y ANA  MARÍA  RESTREPO  MONSALVE;  al  primero,  por  los  ilícitos  de  falsedad  material  en  documento público, uso de documento falso,  fraude        procesal       y       estafa,  y  a la segunda por los mismos y  el       de       falsa      denuncia.   

En  la  misma  oportunidad,  el  juzgado  de  garantías  se  abstuvo  de aplicar medida de aseguramiento a RESTREPO MONSALVE,  en  tanto,  impuso  a  GIRALDO  CARDONA  la de detención preventiva en sitio de  reclusión,  la  cual fue sustituida por la domiciliaria el 17 de marzo de 1014.  De  la primera decisión conoció en segundo grado el Juzgado Penal del Circuito  de Marinilla, confirmándola.   

2.   Como   los  procesados  no  se  allanaron  a  los  cargos formulados, la Fiscalía presentó  escrito acusatorio el 4 de agosto de éste año, ratificándolos.   

2.1. El conocimiento  de  la  fase  del juicio correspondió al citado despacho judicial, cuyo titular  se  pronunció  el  21  de  mayo  de 2014, declarándose impedido. Al efecto, se  apoyó  en  el  numeral  13  del  artículo  56 de la Ley 906 de 2004, por haber  ejercido  como juez de control de garantías en el presente trámite, en sede de  segunda instancia.   

En consecuencia, remitió la actuación a su  homólogo   de   Rionegro   (Antioquia),  con  fundamento  en  el  artículo  57  ibidem,  modificado  por el  artículo 82 de la Ley 1395 de 2010.   

2.2. Reasignado el  asunto  al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de Rionegro, luego de varios  intentos  finalmente  instaló  la  audiencia de acusación el 28 de julio de la  anualidad que avanza.   

En esa oportunidad, la jueza de conocimiento  se  amparó  en  el artículo 43 del Código de Procedimiento Penal de 2004 para  declarar  la incompetencia por el factor territorial, pues, los hechos, conforme  aparecen   narrados  en  el  pliego  acusatorio,  ocurrieron  en  la  ciudad  de  Medellín.   

En  virtud de ello, consideró necesario que  se  definiera  la  competencia  en  los  términos del artículo 54 ejusdem,  y  aunque inicialmente remitió  la   actuación   a   la   Sala   Penal  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  posteriormente  ordenó  su envío a esta Corporación, toda vez que involucraba  a despachos de diferentes Distritos Judiciales.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De acuerdo con lo preceptuado en el numeral  4°  del  artículo  32  de la Ley 906 de 2004, a la Corte le asiste atribución  para   pronunciarse   respecto   de   la  definición  de   la   competencia  que  con  ocasión      del      presente      asunto      promueve     la  titular   del   Juzgado  Tercero   Penal    del    Circuito     con     funciones    de    conocimiento    de    Rionegro         (Antioquia),        buscando      apartarse  del mismo,  al   considerar   que   los   hechos   investigados  ocurrieron    en   la   ciudad   de   Medellín.   

Para  la  Sala, debe anotarse desde ya, la  declaratoria         de         incompetencia  realizada  por  el juez  penal  del  circuito  se  ofrece  no  solo  innecesaria, sino contraria a claros principios de celeridad y  eficacia.   

Para  empezar,  debe  recordarse  que  el  proceso  llegó  a  ese  despacho  en  virtud  del  impedimento expresado por el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de la vecina población de Marinilla (Antioquia),  apoyado  en  el  numeral 13 del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, toda vez que  había  actuado  como juez de control de garantías en segunda instancia, dentro  del mismo trámite.   

En   esa   medida,  si  la  declaración  impeditiva   se   hizo   con   fundamento   en   el  artículo  57  ibidem,  a  su  vez  modificado por el  artículo  82  de  la Ley 1395 de 2010, lo que debió hacer la jueza de Rionegro  fue pronunciarse acerca de tal manifestación.   

Claro  está,  ante  la  objetividad de la  causal   invocada   y   por   haber  convocado  inmediatamente  a  audiencia  de  formulación  de  acusación,  no  es apresurado colegir que para la titular del  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Rionegro, tal aseveración impeditiva era  completamente válida.   

Y fue precisamente en dicho acto en el que  incurrió  en  un  segundo  desafuero,  puesto  que olvidó que el proceso se le  asignó  a  su  despacho  no  en  virtud  del  factor  territorial,  sino por la  remisión  que hiciera su homólogo de Marinilla, debido a que estaba incurso en  la citada causal de impedimento.   

Entonces,  aducir que el de Rionegro no es  el  despacho  judicial  competente por el factor territorial no es de recibo, ya  que  en  tales circunstancias debió alegar y demostrar que por la misma razón,  no lo era el de Marinilla.   

La argumentación de la juez fue tan pobre,  que  apenas se limitó a anotar que los acontecimientos ocurrieron en la capital  del  departamento  de  Antioquia,  dejando  de  lado  que son varios los delitos  investigados.   

Es    decir,    para    plantear    la  declaratoria    de  incompetencia,    la    funcionaria   se  apegó  inconsultamente  al factor territorial determinante de  la     competencia,     en     lugar     de     analizar     el     de  conexidad,  en  los  términos      del     artículo 52 de la Ley 905 de 2004.   

Es que, si de entrada se advierte clara la  redacción   del   citado  artículo  52,     resulta     cuando     menos     inoficioso     –y       dilatorio-,       que  cuestione lo concerniente  al  lugar  de  comisión  de  los delitos,  siendo  claro  que  en este evento  se  establecen  varias  reglas,  la  primera  de las  cuales,  de aplicación excluyente y preferente, alude al sitio en que perpetró  el más grave de ellos.   

Entonces,  si  ocurre  que  la  Fiscalía   ha  venido  investigando  por  una  misma  cuerda  los  varios  delitos  y respecto de ellos  formuló    imputación   y   presentó   escrito   de   acusación,     es     el     aludido  artículo  52  el que ilustra acerca de la forma de determinar  la competencia, de esta forma:   

“Competencia  por  conexidad.  Cuando  deban  juzgarse  delitos  conexos conocerá de ellos el  juez  de  mayor  jerarquía  de  acuerdo con la competencia por razón del fuero  legal  o  la  naturaleza del asunto; si corresponden a la misma jerarquía será  factor  de  competencia  el  territorio, en forma excluyente y preferente, en el  siguiente  orden:  donde  se  haya  cometido el delito más grave; donde se haya  realizado  el  mayor  número  de  delitos;  donde  se haya realizado la primera  aprehensión o donde se haya formulado primero la imputación.   

Cuando se trate de conexidad entre delitos  de  competencia  del  juez  penal  del  circuito  especializado y cualquier otro  funcionario  judicial corresponderá el juzgamiento a  aquél”.   

Así    las    cosas,    si  sucede  que  se  conoce  el  sitio  de ocurrencia del delito o  delitos,  pero se investigan y juzgarán varios ocurridos en diferentes lugares,  el  factor  de  definición  es  precisamente  el  de  conexidad  que  regula el  precepto   transcrito,  pues,  no se trata de que una conducta se verifique ejecutada en varios sitios o  uno  incierto  o  en  el  extranjero, sino que para el conocimiento es necesario  definir  cuál  de  todos  los jueces individualmente considerados, abordará el  examen del conjunto de conductas punibles.   

Es ello, sobra anotar, lo que aquí sucede,  dado  que  los  hurtos  fueron  ejecutados  en varios municipios de los  Distritos  Judiciales  de  Antioquia  y Medellín,  previamente  definidos,  y  en  el  escrito  de  acusación  se  determinó  materializado  el  más grave de ellos en  la población de Marinilla.   

En   efecto,   los   delitos   imputados  corresponden  a los de falsedad material en documento  público,   uso   de   documento   falso,  fraude  procesal,  estafa    y    falsa   denuncia.  Así, fuera de que no se discute que  todas  las  conductas  punibles  examinadas  competen  a  los jueces penales del  circuito  ordinarios, de conformidad con esos factores excluyentes y preferentes  dispuestos  en  el  artículo  52  tantas  veces  citado,  se  hace necesario  verificar  cuál  de  todas  comporta   mayor   gravedad,   asunto   que   no   representa   dificultad,   en  tanto, lo es el de fraude  procesal,  que en el artículo 453 del Código Penal  contempla una penalidad de prisión oscilante entre 6 y 12 años.   

Por  su  parte,  las    sanciones   privativas   de   la   libertad  previstas   para   los   restantes  delitos   son  las     siguientes:  falsedad  material en documento público,   de   4   a   9  años  (art.  287  C.P.);  uso de documento  falso,  de  4 a 12 años (art. 291 C.P.);  estafa,  de   2   años   8  meses  a  12  años  (art.  246  C.P.);  y  falsa       denuncia,  de  1  año  4  meses  a  3  años  (art.  435 C.P.).   

El  de  fraude  procesal,  entonces, es el más grave de los delitos  imputados,  lo  cual  se  determina a partir de comparar los mínimos y máximos  punitivos.   

Dicha  hipótesis delictual, acorde con lo  descrito  en  el escrito acusatorio, tuvo lugar en el municipio de Marinilla, en  donde  presuntamente  la  procesada  indujo en error a un servidor público para  que emitiera un acto administrativo contrario a la ley.   

En esa medida, siendo claro que el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Marinilla sí era competente para conocer del presente  juicio,   tanto  por  el  factor  territorial  como  por  el  de  conexidad,  la  declaración  impeditiva  de  su titular conduce a que la misma sea válidamente  fijada  en  su  homólogo  de  Rionegro,  por ser la población más cercana que  cuenta  con  despachos  judiciales  de  esa naturaleza dentro del mismo Distrito  Judicial.   

En  consecuencia,  la  Corte asignará   el   conocimiento   de   la   fase  del  juzgamiento,    en    el    presente   asunto,   al   Juzgado        Tercero        Penal       del       Circuito       de       Rionegro,  a  donde  se  enviará  la  correspondiente  carpeta,  para  que  sin  más dilaciones inoficiosas proceda a continuar con la audiencia  de formulación de acusación.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

RATIFICAR  que  el  conocimiento  para  conocer  este  caso corresponde al Juzgado Tercero Penal del  Circuito  con funciones de conocimiento de Rionegro (Antioquia), a cuyo despacho  se ordena la remisión inmediata del mismo.   

En    consecuencia,    se   DECLARA   infundada  la  declaración  de  incompetencia  realizada  por la titular de ese despacho judicial en curso de la  audiencia de formulación de acusación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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