AP4493-2014(43341)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

AP4493-2014  

Radicación No. 43341  

Aprobado Acta No. 254  

          Bogotá   D.C.,   cinco   (5)   de   agosto   de   dos  mil  catorce  (2014)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Corte sobre el recurso de  apelación  propuesto  por  el  postulado IVÁN DARÍO  CAÑAS  CHÁVEZ contra la decisión del 26 de agosto de  2013,  por cuyo medio la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá  lo  excluyó  del  proceso  transicional.      

ANTECEDENTES RELEVANTES  

La  Fiscalía  23  de  la Unidad Nacional de  Justicia  y  Paz  radicó  ante  el  Tribunal  Superior  de Bogotá solicitud de  exclusión  de  los  postulados  IVÁN  DARÍO CAÑAS  CHÁVEZ,  FAUSTO  LERMA MORENO y SERGIO NIÑO RAMÍREZ,  desmovilizados de las FARC.   

En  audiencia  celebrada  el  22 de abril de  2013,  la  Fiscalía  expuso  su pretensión, indicó la causal y su fundamento;  así    mismo,    retiró   la   petición   de   exclusión   de   FAUSTO        LERMA        MORENO1.   Efectuados  los  traslados  correspondientes,  el Tribunal excluyó a SERGIO NIÑO  RAMÍREZ   y   difirió   la  decisión  respecto  de  IVÁN DARÍO CAÑAS CHÁVEZ  para proferirla en auto separado.    

El  26  de  agosto  de  2013  la Colegiatura  a  quo excluyó del trámite  de   Justicia  y  Paz  a  CAÑAS  CHÁVEZ,  decisión impugnada por el postulado mas no así por su defensor,  motivo  por  el  cual  la  magistratura  suspendió la diligencia y ordenó a la  Defensoría  Pública  proveer nuevo apoderado  para que lo asesorara en la  sustentación.  Cumplido  lo  anterior, el 24 de febrero de 2014, se reanudó el  trámite  con la manifestación de la nueva defensora de no estar de acuerdo con  el  recurso.  Por  lo  anterior,  el  Tribunal  dispuso  que  el  recurrente, en  ejercicio  de  la  defensa material, sustentara la apelación.      

DECISIÓN IMPUGNADA  

La  Sala  de  Justicia  y  Paz  del Tribunal  Superior  de Bogotá acoge la petición de exclusión impetrada por la Fiscalía  porque  aunque  desde  el  punto de vista formal IVÁN  DARÍO  CAÑAS  CHÁVEZ  fue  certificado   como   desmovilizado   por  el  Comité  de  Dejación  de  Armas,  CODA2,    y,    posteriormente,    fue    postulado   por   el   Gobierno  Nacional3,  lo  cierto  es  que  es  un  falso  desmovilizado  por  cuanto la  dejación  de  armas  obedeció  al  propósito  de infiltrarse en el proceso de  desmovilización  para  obtener  información sobre los guerrilleros desertores.   

En   ese   orden,   afirma,   CAÑAS  CHÁVEZ  no cumple las condiciones  establecidas  en  los preceptos 11.3 y 11.4 de la Ley 975 de 2005 relativas a la  desmovilización  y dejación de armas y al cese de actividades delictivas, pues  continuó  vinculado  con  la  guerrilla,  no  brindó ayuda para desmantelar la  estructura  armada ilegal ni abandonó su accionar criminal. Por ello, considera  irrelevante  pronunciarse  frente  a la sentencia de condena proferida en contra  del postulado porque en realidad no existió desmovilización.   

LA IMPUGNACIÓN  

         

         IVÁN  DARÍO  CAÑAS  CHÁVEZ manifiesta  que  en  el año 2003 se desmovilizó para obtener un certificado del CODA   y  cumplir  la misión de infiltrase en el programa de reintegración, de manera  que  continuó  como guerrillero activo hasta el año 2005, cuando fue capturado  por  el  Ejército Nacional, momento a partir del cual decidió colaborar con la  Fiscalía  y  romper  sus  vínculos  con la insurgencia. Cuestiona que no se le  dijera  que  la  desmovilización  inicial  no  le  servía  y  que  sólo hasta  finalizar  la  versión  libre  se  le comunicara el propósito de excluirlo del  trámite transicional.   

NO RECURRENTES  

La  Fiscalía,  el  Ministerio Público y la  representante  de víctimas se mostraron de acuerdo con la decisión impugnada y  solicitan su ratificación.   

La  defensora  pide  resolver  el  recurso  conforme a los parámetros previstos en la ley.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  parágrafo  1 del artículo 26 de la Ley 975 de 20054,   en   concordancia  con  el  artículo  68  ibídem y con  el  numeral  3°  del  artículo  32  de la Ley 906 de 2004, esta Colegiatura es  competente  para  pronunciarse  sobre  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  proferida  por  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Bogotá,  por  cuyo  medio excluyó al postulado IVÁN  DARÍO   CAÑAS   CHÁVEZ,  previa  solicitud  de  la  Fiscalía.   

     

i. Legitimidad    de    la    defensa   material   para   impugnar   la  exclusión     

De  acuerdo  con  el  artículo 29 Superior,  “…Quien  sea sindicado tiene derecho a la defensa  y  a  la  asistencia  de  un  abogado  escogido por él, o de oficio, durante la  investigación y el juzgamiento;…”.   

Así  mismo,  conforme  al  literal  d)  del  numeral  3  del  artículo  14  del  Pacto  Internacional  de Derechos Civiles y  Políticos    de   la   Organización   de   las   Naciones   Unidas5,  “[d]urante  el  proceso, toda persona acusada de un  delito  tendrá  derecho,  en plena igualdad, […] a defenderse personalmente o  ser  asistida  por  un defensor de su elección […] y, siempre que el interés  de  la  justicia  lo  exija,  a  que se le nombre defensor de oficio”.   

Y   según  los  literales  d) y e) del  numeral   2   del   artículo   8   de  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos6,   el  ordenamiento  jurídico  debe  garantizar,  el  “derecho  del  inculpado  de  defenderse  personalmente  o de ser  asistido   por  un  defensor  de  su  elección”,  y  el  “derecho  irrenunciable  de ser asistido por un  defensor  proporcionado  por  el  Estado […], si el inculpado no se defendiere  por  sí  mismo  ni  nombrare  defensor  dentro  del  plazo  establecido  por la  ley”.   

Entonces,  resulta  claro  que  las personas  sometidas  a  investigación y juzgamiento cuentan con la posibilidad de ejercer  el  derecho  de  defensa  desde  una doble arista: la técnica y la material. La  primera  como  prerrogativa  irrenunciable de contar durante todo el proceso con  la  asistencia  de  un  abogado  inscrito que brinde asesoría profesional y, la  segunda,  como  posibilidad de asumir directamente la protección de intereses y  derechos  con iguales facultades a las del defensor, salvo la interposición del  recurso de casación.   

Si  ello es así, procedió correctamente el  Tribunal  a quo al otorgar al  postulado  la  posibilidad  de  sustentar  el  recurso incoado en desarrollo del  derecho  de  defensa  material  porque  con ello se cristalizó esa prerrogativa  fundamental.   

Corresponde  señalar  que esa situación no  encaja  dentro  de  la  hipótesis prevista en el artículo 130 de la Ley 906 de  2004  según  el  cual  “en  todo  caso  de  mediar  conflicto  entre las peticiones y actuaciones de la defensa con las del imputado  o  procesado prevalecen las de aquella” por cuanto no  se  presenta  divergencia  entre  las  pretensiones y/o actuaciones del defensor  técnico  y  las  de  su  asistido  sino  el  ejercicio autónomo del derecho de  defensa en su faceta material por parte del postulado.   

Sobre el particular, la Corte Constitucional  ha precisado,   

En   este  marco,  para  controvertir  la  actividad   acusatoria   del   Estado   el   ordenamiento   prevé  dos   modalidades   de   defensa   que   no  son  excluyentes  sino  complementarias.  De  un  lado,  la defensa material,  “que  es  la  que  lleva  a  cabo  personalmente  el  propio imputado y que se  manifiesta  en  diferentes  formas  y  oportunidades”.  De  otro,  la  defensa  técnica,  “que  es  la  ejercida  por  un  abogado,  quien debe desplegar una  actividad  científica,  encaminada  a  asesorar técnicamente al imputado sobre  sus   derechos   y   deberes.   (C-069   10  febrero  2009).   

De  igual  forma, la Sala ha señalado sobre  relación    entre    el   derecho   de   defensa   material   y   técnica   lo  siguiente,   

(ii)    Claramente   los   antecedentes  jurisprudenciales  de  la  Corte  Suprema de Justicia y la Corte Constitucional,  advierten  cómo  la defensa material y técnica, esto  es,  la  que adelantan particularmente el procesado y su abogado, constituyen un  todo  que  se  retroalimenta  de  lo  favorable  que  individualmente  cada  uno  realiza,  aunque,  para  favorecer la dinámica de la  pretensión  común,  es factible que se desarrolle de manera separada, o mejor,  se faculta que por vías diferentes el procesado y su  representante  para  el  proceso  penal  hagan  solicitudes  independientes o de  manera   autónoma   estén  habilitados  para  interponer  recursos.   

Esa  articulación  no  obsta  para que, en  determinados  eventos, deba preferirse, dada la naturaleza de la intervención o  sus  efectos,  el  criterio  de  uno  u  otro, como sucede, para citar apenas un  ejemplo  puntual,  en  los  eventos  de  allanamiento  a  cargos, donde prima la  voluntad  del  imputado  o  acusado.  (CSJ 26 octubre  2011, Rad No. 37659) ( subrayas fuera de texto).   

En suma, el ejercicio del derecho de defensa  material  habilitaba  al  postulado para impugnar motu  proprio  su  exclusión  del proceso transicional, aun  cuando su defensor no compartiera esa postura procesal.   

     

i. De la fundamentación del recurso     

El  recurso  de  apelación,  como mecanismo  procesal  de  impugnación,  se  ha  diseñado  para  provocar  que  el superior  funcional  de  quien  emitió una determinación la revoque, reforme o adicione,  siendo  forzoso para el recurrente sustentar su disenso retomando las razones de  la decisión confutada con el fin de demostrar su inconsistencia.   

Siendo ello así, la Sala no puede abordar de  fondo  el  examen  del  asunto, pues los argumentos presentados por IVÁN  DARÍO  CAÑAS CHÁVEZ en ejercicio  de  la  defensa  material no plantean una verdadera controversia con lo decidido  por  el  Tribunal,  pues  apenas reflejan su inconformidad con su exclusión del  trámite transicional.   

En  efecto, en toda impugnación el apelante  corre  con la carga procesal de señalar en concreto las razones del disenso con  lo  decidido,  para  cuyo  efecto  debe  retomar  los argumentos expuestos en la  providencia  materia  del recurso. De esta manera, con independencia de la mayor  o  menor  formación  jurídica  del  apelante,  lo  exigido  es  establecer con  claridad,  a  través  de la correspondiente exposición de premisas fácticas y  jurídicas,    una    mejor    solución    a    la   planteada   en   el   auto  cuestionado.   

En  ese  orden, todo recurrente,  incluido el que no ostenta la condición  de   abogado,   debe  precisar  las  razones  por  las  cuales  disiente  de  la  determinación  impugnada  a  efectos  de  que  el  ad  quem  pueda  confrontar  lo decidido con las tesis del  impugnante,  lo  cual  no  se  logra  cuando  no  hay  crítica o la misma está  revestida de vaguedad o generalidad absolutas.   

Lo  anterior,  además,  porque  si  no  se  informan  los  motivos  de inconformidad y se tramita al recurso, el funcionario  de  segunda instancia termina examinando todos los aspectos de la decisión como  si se tratara de una consulta y no una impugnación.   

IVÁN  DARÍO  CAÑAS  CHÁVEZ,  como  cualquier  impugnante,  debía  cumplir la carga procesal de  sustentar  el  recurso.  Sin embargo, no se refirió a ninguno de los argumentos  otorgados  por el Tribunal para decretar su exclusión, de manera que la Sala no  cuenta  con  ningún  elemento  de  juicio  a  partir  del  cual  confrontar  la  determinación  con  el  criterio  del  impugnante,  pues  no  se refirió a los  requisitos  de  elegibilidad  11.3  y  11.4 de la Ley 975 de 2005 analizados por  el a quo ni controvirtió la  inexistencia   de   la   desmovilización   pregonada   en  el  auto  confutado.   

En   consecuencia,   como   el   Tribunal  a  quo concedió el recurso  no   obstante   carecer  de  sustentación,  la  Sala  debe  enmendar  el  yerro  declarándolo desierto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.    Declarar   desierto   el   recurso  incoado  por  IVÁN  DARÍO  CAÑAS  CHÁVEZ contra la decisión del 26 de agosto de  2013  emitida  por  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá,  conforme a los argumentos expuestos.   

2.  Devolver  la  actuación al Tribunal de origen.   

Contra  esta  decisión no procede el recurso  alguno   

Notifíquese y Cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Este  postulado   renunció   al   proceso   transicional  antes  del  incio  de  esta  audiencia.   

2  Según  el  certificado  del  CODA  se  desmovilizó  el  25  de  septiembre  de  2003.   

3  La  postulación se produjo el 7 de octubre de 2010.   

4  Modificado por el canon 27 de la Ley 1592 de 2012.   

5  Aprobado en Colombia por la Ley 74 de 1968.   

6  Aprobada en Colombia mediante Ley 16 de 1972.     

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