AP4295-2014(40792)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP4295-2014  

Radicación N° 40792  

(Aprobado   Acta  No.243)   

Bogotá D.C., treinta (30) de julio de dos mil  catorce (2014).   

Se     pronuncia    la    Sala  sobre la  admisión  de la demanda de  casación  presentada  por el defensor de ROLAN        ALBERTO        GARZÓN        ROJAS       contra  la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal   Superior   de  Villavicencio  el  31  de  agosto  de               2012,   mediante   la   cual  revocó  la  proferida  por  el  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito Especializado de esa ciudad  el  2  de  agosto  de  2007,  que    absolvió    al  procesado   por    el   delito   de   tráfico   de  estupefacientes    agravado,    para   en   su   lugar   condenarlo.   

Hechos  

El  8  de  marzo  de  2005,  en  el  Municipio de Miraflores (Guaviare), en un retén de control  ubicado    en   la   vía   que   conduce  a  la vereda Buenos Aires, unidades de  la   policía  nacional  sometieron  a  revisión  la  volqueta  del  municipio,  conducida  por  ORLANDO BRAVO ECHEVERRY, en la que se  transportaba  gravilla,  hallando  en  su  interior,  camuflados  en el material  transportado,  dos  costales  con  18  bolsas  que  contenían  43.678 gramos de  cocaína  base. El conductor  viajaba   acompañado   de   ROLAN  ALBERTO  GARZÓN  ROJAS,  para  entonces  concejal del municipio, JAIME  MONTALVO  MARTÍNEZ, miembro de la comunidad indígena de Puerto Viejo, y NELSON  HUMBERTO    HERNÁNDEZ    PÁRAMO,    CÉSAR    AUGUSTO   LINARES   DAZA,  JORGE  ISAAC  VÉLEZ PARRA Y JUAN  CARLOS  CASTRO  ARBOLEDA,  personas  contratadas  para  cargar  el  material.  Uno de los policías que  intervino  en  la incautación manifestó que el concejal se puso muy nervioso y  le    insinúo   que   arreglaran.     

          Actuación procesal relevante   

1. La fiscalía vinculó mediante indagatoria  a  todos  los  ocupantes  del  vehículo  y el 7 de octubre de 2005 calificó el  mérito   del  sumario  con  acusación  contra  ROLAN  ALBERTO  GARZÓN  ROJAS,  por  el  delito de tráfico,  fabricación  y  porte  de estupefacientes agravado, y preclusión por el delito  de  cohecho.  También  precluyó  a  favor  de  ORLANDO BRAVO ECHEVERRY, NELSON  HUMBERTO  HERNÁNDEZ  PÁRAMO,  CÉSAR  AUGUSTO LINARES DAZA, JORGE ISAAC VÉLEZ  PARRA   y   JUAN   CARLOS   CASTRO   ARBOLEDA,   por   el   delito  tráfico  de  estupefacientes.1 Esta decisión fue apelada por  el  ministerio  público  y  confirmada  el  3  de  octubre de 2006.2     

          2.   Rituado  el  juicio,  el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Villavicencio, en sentencia de 2 de agosto de 2007, absolvió  a    ROLAN   ALBERTO   GARZÓN   ROJAS   de  los  cargos  imputados, por considerar que las pruebas aportadas  al  informativo  no  permitían arrimar a la certeza de que había participado o  tenía  conocimiento  de que la volqueta sería utilizada para el transporte del  estupefaciente.3   

          3.  Apelado  este fallo por el fiscal del caso, el Tribunal Superior  de  Villavicencio,  mediante el suyo de 31 de agosto de 2012, lo revocó y en su  lugar   condenó   a   ROLAN  ALBERTO  GARZÓN  ROJAS  a  la  pena principal de 198 meses de prisión y multa  de  2.000  s.m.l.m.v.,  y  la  accesoria  de  inhabilitación en el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo tiempo de la pena privativa de la  libertad,  como coautor responsable del delito tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,              agravado.4    

          La demanda   

          Con  fundamento  en  la  causal  prevista  en el numeral primero del  artículo  220  (sic) de la Ley 600 de 2000, el demandante acusa la sentencia de  violar  indirectamente la ley sustancial, debido a errores de derecho por falsos  juicios de convicción en la apreciación de las pruebas.   

          Sostiene  que  la prueba allegada al proceso no colma los requisitos  exigidos  para  dictar  fallo  de  condena, porque si bien es cierto existen las  versiones  de  los  policías  que  intervinieron  en  el  decomiso, quienes son  veraces  en cuanto a la materialidad del delito, no lo son “en lo que respecta  a  que  se  pretendió  sobornarles  por  el  concejal,  porque  la versión del  auxiliar  de  la  policía  ADRIAN  CARDONA…es una prueba insular ya que ni su  compañero  GILBERTO  ANTONIO  MANGONES  ni  los  demás  presentes  oyeron  esa  propuesta  y  fue  así  como  no se tuvo en cuenta para residenciar en juicio a  ROLAN  ALBERTO  GARZÓN  ROJAS y se le precluyó la investigación por el delito  de cohecho”.    

          Explica  que  al  lugar  donde  se cargó la gravilla llegaron siete  personas  (el conductor, el concejal, el miembro de la  comunidad  indígena  y  4  trabajadores),  y  que  al  término  de  las  labores  de  cargue  seis  de ellos se dirigieron a un arroyo  cercano   a  tomar  agua,  quedando  en  el  lugar  únicamente  JAIME  MONTALVO  MARTÍNEZ,  quien  sostiene  que  en  esos momentos llegaron dos personas en una  motocicleta  y  le ofrecieron dinero para que mimetizara la sustancia, a lo cual  accedió,  versión  que es creíble, máxime si se tiene en cuenta que conocía  a  uno de ellos y lo identificó, y si bien es cierto el nombre que conocía del  mismo  no  correspondía  al verdadero, tan pronto se enteró de esta situación  amplió   indagatoria  para  informarlo.                

          Argumenta   que   lo   afirmado  por  JAIME  MONTALVO  MARTÍNEZ  es  irrefutable,  a  lo  que se suma que ROLAN ALBERTO GARZÓN fue a la gravilla por  invitación  que  le  hiciera  el conductor de la volqueta, no porque tuviera un  interés  especial  de  ir  a  dicho lugar. Y también aparece acreditado que su  relación  con JAIME MONTALVO surgió ese mismo día, cuando éste le pidió que  interviniera  ante  el  Alcalde  para obtener el préstamo de la volqueta con el  fin   de  transportar  un  viaje  de  gravilla  a  territorio  de  la  comunidad  indígena.   

          Argumenta   que   la  conclusión  del  tribunal,  en  cuanto  a  la  existencia  de  un  acuerdo  entre  JAIME  MONTALVO y ROLAN ALBERTO GARZÓN para  transportar  la  sustancia,  contradice  el principio de culpabilidad, porque la  única  persona  que  tenía conocimiento de su mimetización en la volqueta era  JAIME  MONTALVO, situación ignorada por ROLAN ALBERTO y todos los demás, y que  éste  no  iba  a  exponerse  a  transportarla,  conociendo los controles que se  estaban   realizando   y   la  responsabilidad  que  tenía  con  la  comunidad.   

          El  tribunal  sostiene que el juez de primera instancia se desbordó  al  apreciar  la versión de JOSÉ ALEXIS QUEVEDO GAMBOA, incorporada al proceso  después  de  haberse  terminado  la  audiencia  pública, pero omitió tener en  cuenta  que  la  causante  de su tardía incorporación fue la fiscalía, puesto  que  la  defensa  informó  oportunamente  de  su  captura,  razón  por  la que  considera  que  podía ser apreciada por el juzgado, como lo hizo, sin violar el  artículo  13  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  ni el artículo 29 de la  Constitución Nacional.     

          Sustentado  en  estas  consideraciones  solicita a la Corte casar la  sentencia    impugnada    y   dictar   en   su   remplazo   una   de   carácter  absolutorio.   

          SE   CONSIDERA                                         

La  Sala inadmitirá la demanda de casación  que  se  estudia por no cumplir los requisitos mínimos de orden formal exigidos  por  la  lógica  de  la causal invocada para su estudio de fondo, ni satisfacer  los   presupuestos   básicos   de   idoneidad  sustancial  necesarios  para  la  realización de los fines del recurso.    

La  Corte  tiene  dicho  que  los errores de  derecho  pueden  presentarse  por  tres  motivos,  (i)  porque el juzgador   desconoce  las  normas  que  regulan  la producción o aducción de la prueba al  proceso,  (ii)  porque  desatiende  las  normas que tasan su valor probatorio, o  (iii)    porque    inobserva    las    normas    que    tarifan    su   eficacia  probatoria.   

Esta modalidad de error agrupa dos especies:  de   legalidad   y   de   convicción.  Se   llaman   de   legalidad  los  del  primer  ordinal,  es  decir,  los  que se originan en el  desconocimiento   de   normas   que   regulan   la   formación,  producción  o  incorporación   de   la  prueba  al  proceso.  Y  se  denominan           de           convicción   los   de   los  otros  dos  supuestos,  esto  es,  los que provienen de la violación de preceptos que tasan  el valor o la eficacia de la prueba.   

De  acuerdo  con  este  marco  conceptual,  existirá  error  de derecho por falso juicio de legalidad cuando el juzgador le  otorga  validez  jurídica  a una determinada prueba porque considera que cumple  las  exigencias  de  aducción, formación o producción establecidas en la ley,  sin  llenarlas;  o  cuando la excluye del debate probatorio porque considera que  no las reúne, cumpliéndolas.   

Y existirá error de derecho por falso juicio  de  convicción  cuando el juzgador al apreciar una determinada prueba le otorga  un  valor  probatorio  que la normatividad no le fija, o le niega el que ella le  asigna;  o cuando declara demostrado un hecho con una prueba que la normatividad  considera  no  apta  para acreditarlo (CSJ, AP, 4 de noviembre de 2009, radicado  32839;  CSJ,  AP, 4 de noviembre de 2010, radicado 35061; CSJ, AP, febrero 23 de  2011, radicado 32783, entre otras).   

En  el  caso  que  se analiza, el demandante  sostiene  que   el  tribunal  incurrió  en  un  error de derecho por falso  juicio  de  convicción. Y aunque no dice puntualmente en qué prueba recayó el  error,  da  a entender que lo fue en la valoración del testimonio del agente de  policía  ADRIAN CARDONA SEPÚLVEDA, la indagatoria del procesado JAIME MONTALVO  MARTÍNEZ y la versión de JOSÉ ALEXIS QUEVEDO GAMBOA.   

En  el  primero,  porque  considera  que  la  afirmación  del  agente  de  policía que vincula al concejal con un intento de  soborno  es  una  versión  insular,  que  nadie  avala,  y  porque  a favor del  procesado  se  precluyó investigación por el delito de cohecho. En el segundo,  porque  estima  que  el relato de JAIME MONTALVO MARTÍNEZ, en el que asume toda  la  responsabilidad, es creíble. Y en el tercero, porque la aportación tardía  de esta prueba al proceso solo es atribuible a la fiscalía.   

Como   puede   verse,   ninguno  de  estos  planteamientos  guarda  relación  con  los  contenidos  materiales del error de  derecho  por falso juicio de convicción que el casacionista denuncia, pues para  que  este  desacierto  de  apreciación  se estructure, es necesario, como ya se  indicó,  que existan normas que preestablezcan el valor probatorio del medio, o  que  predeterminen  su  eficacia  probatoria,  y que el juzgador, al realizar la  valoración,  desconozca,  por  exceso  o  por defecto, la tarifa establecida en  ellas,  situaciones  que  no  son  las que se denuncian.       

          A  juzgar  por los términos del ataque, podría decirse    tentativamente  que  en  los  dos  primeros casos el libelista quiso plantear un  error  de  raciocinio,  por desconocimiento de las reglas de la sana crítica en  la  valoración  de  los  relatos  del  agente  ADRIAN  CARDONA SEPÚLVEDA y del  coprocesado  JAIME  MONTALVO  MARTÍNEZ, y en el último un error de derecho por  falso  juicio  de  legalidad, por no haberse tenido en cuenta la prueba aportada  después  del  juicio,  pero  el  impugnante no demuestra la existencia de estos  errores,  ni  su  trascendencia, y la Corte no puede, en virtud del principio de  limitación      que      rige     el     recurso,     relevarlo     de     esta  obligación.      

Si  la pretensión era denunciar un error de  raciocinio,   debió  precisar  cuál  principio  lógico, cuál máxima de  experiencia  o  cuál  postulado  científico  el  tribunal  desatendió  en  la  apreciación  de  estos  relatos,  y cómo esta equivocación repercutió en sus  conclusiones  probatorias.  Y  si  la  intención  era  denunciar  un  error  de  legalidad,  debía  exponer  las  razones  jurídicas  por  las cuales la prueba  excluida  debía  ser  tenida en cuenta, y explicar por qué su contenido tenía  la      virtualidad      de      enervar      los      fundamentos     de     la  sentencia.        

El  tribunal,  en  la  fundamentación de la  decisión   de   condena,   destacó   que   el   procesado  había  tenido  una  participación  activa  en  la consecución del vehículo para el traslado de la  gravilla,  que  sus  explicaciones  sobre  los  motivos que lo llevaron a viajar  hasta  el  lugar  donde  debía  cargarse  el material eran contradictorias, que  cuando  se  descubrió  la  sustancia intentó sobornar al agente ADRIAN CARDONA  SEPÚLVEDA,  que el relato del procesado JAIME MONTALVO MARTÍNEZ sobre la forma  como  se  involucró  en  la comisión del delito no tenía sustento racional ni  probatorio,5  y  que  la  versión  de  JOSÉ ALEXIS QUEVEDO GAMBOA, allegada al  proceso  después  del  juicio,  con  la  que  se buscaba dar respaldo a la  historia  de  JAIME  MONTALVO  MARTÍNEZ,  no  descartaba  la  intervención  de  ROLAN  ALBERTO  GARZÓN ROJAS  en los hechos.      

Argumentó igualmente que la preclusión por  el  delito  de  cohecho  en  favor  del  procesado no se había sustentado en la  inexistencia  de  la  pretensión de soborno, como lo planteaba la defensa, sino  en  el  entendimiento  de  que  la  propuesta de “arreglar” ó “cuadrar”  realizada  por  el  concejal,  no  alcanzaba  a configurar ninguno de los verbos  rectores        del        tipo        penal,6   postura   que  había  sido  acogida  por  la fiscalía desde cuando resolvió la situación jurídica de los  implicados.7     

Siendo  este  el  fundamento  del  fallo, el  recurrente  debía demostrar, si pretendía su revisión en esta sede, o que las  conclusiones  probatorias  en que se soportaba no tenían respaldo probatorio, o  que  la  valoración  realizada  por  el  tribunal  contrariaba las reglas de la  persuasión  racional, pero no lo hace, y la Corte no advierte que en el proceso  de  aprehensión  y  apreciación  de  la  prueba  el  ad quem haya incurrido en  errores  de este tipo, en la entidad requerida para actualizar uno cualquiera de  los fines del recurso.          

Visto, entonces, que la demanda no cumple las  exigencias  mínimas de orden formal ni sustancial requeridas para su estudio de  fondo,  se  la  inadmitirá  a  trámite,  en  aplicación de lo dispuesto en el  artículo  213  de  la  Ley 600 de 2000, y se ordenará devolver el proceso a la  oficina  de origen, no advirtiendo violaciones a garantías fundamentales que la  Corte esté en el deber de proteger de manera oficiosa.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

                     

          RESUELVE   

Inadmitir la demanda de casación presentada  por    el   defensor   de   ROLAN   ALBERTO   GARZÓN  ROJAS.   

Contra  esta decisión no proceden recursos.   

          NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE   

                FERNANDO      ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  En  relación  con  el  procesado  JAIME  MONTALVO  MARTÍNEZ  no  se pronunció por  haberse   acogido  a  sentencia  anticipada  en  el  curso  de  la  instrucción  (fls.199-200/1).   

2  Folios  222-228 del cuaderno original 1 y folios 3-7 del cuaderno de la Delegada  ante el tribunal Superior de Villavicencio.   

3  Folios 148-169 del cuaderno original 2.   

4  Folios 7-29 del cuaderno del tribunal.   

5 JAIME  MONTALVO  MARTÍNEZ  manifestó  que  hallándose  solo  en  la volqueta, en los  momentos  en  que  los  demás  estaban  en el arroyo tomando agua, llegaron dos  personas  en  una  motocicleta y le ofrecieron un millón de pesos por llevar la  sustancia (fls.57-59/1).   

6  El  agente  de  policía  ADRIAN  CARDONA SEPÚLVEDA, al ser indagado por la actitud  asumida  por  los  ocupantes del automotor, precisó: “En el momento en que se  retienen  se  encuentra  nervioso  el  chofer, él quería como subirse al volco  como  a  no dejar hacer la requisa correspondiente, y cuando estábamos haciendo  la  requisa  arriba  en la tierra se subió el concejal y bastante nervioso, él  dio  a  entender  como  lo  que llevaban. El señor concejal se subió de una al  volco,  entonces  nosotros empezamos a revisar ahí y encontramos la lona, se le  preguntó  que  que  era  y dijo que gravilla y se abrió la bolsa y ahí iba la  base  de  coca, y ahí intentó él fue como sobornar, él dijo que ahí llevaba  un  poquito  de eso, que como íbamos a cuadrar y no lo dejamos hablar más y se  informó.  Uno  de  los  retenidos  intentó echarse la culpa y dijo que era él  pero  no  recuerdo  el  nombre,  tampoco lo recuerdo físicamente” (pag.78 del  cuaderno original 1).   

7  Folios 81-88 ídem.     

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