AP4257-2014(44216)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada ponente  

AP4257-2014  

Radicación n° 44216  

(Aprobado  Acta No.  243)   

Bogotá D.C., treinta (30) de julio de dos mil  catorce (2014).   

  OBJETO     DEL  PRONUNCIAMIENTO   

Se  pronuncia  la Corte sobre el incidente de  definición  de  competencia,  propuesto  con relación la actuación adelantada  contra  WILLIAM  DE JESÚS  ZAPATA      PARRA,     condenado     como             responsable   de   omisión  del  agente  retenedor  o  recaudador,  en  concurso  homogéneo y  sucesivo.   

HECHOS  

Según  el escrito de acusación,   WILLIAM   DE  JESÚS  ZAPATA  PARRA  presentó    nueve    declaraciones    de  impuesto  sobre  las  ventas  (IVA),  relativas   a   un   número   igual   de  períodos  pertenecientes  a los años  2007  a  2009;    pero   no   efectuó   los   pagos  correspondientes   a   la   Dirección   de   Impuestos   y  Aduanas  Nacionales  (DIAN).   

ANTECEDENTES PROCESALES  

En  audiencia  preliminar celebrada el 27 de  septiembre  de  2012,  la  Fiscalía formuló imputación al ciudadano referido,  por  la  presunta  comisión  de  omisión del agente  retenedor  o  recaudador,  en  concurso  homogéneo y  sucesivo;   cargo   que   no   aceptó   en   aquella  oportunidad.   

Las audiencias de acusación, preparatoria y  juicio   oral   fueron   celebradas  el  8   de   febrero,   12   de   marzo   y  8  de  julio  de 2013, respectivamente.   

El 22   de  agosto  siguiente,  el  Juzgado  de  primera   instancia   profirió  fallo  condenatorio  por   el  delito  concursado  previamente  referido.  En              consecuencia,       impuso       las            sanciones        principales         de        56     meses     de     privación     de     la     libertad  y                      $  18’808.000  de multa.  Negó     la    suspensión    condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  mas concedió el sustituto de la prisión domiciliaria.   

La   defensa   apeló   oportunamente  el  fallo, por lo que las diligencias fueron enviadas a la Sala Penal del Tribunal de  Antioquia.          El          29   de   mayo   de  2014,  dicha   colegiatura   las  remitió  a  su  homóloga  del   Tribunal   de   Medellín,   en   cumplimiento   del  Acuerdo  PSAA14-10145 del Consejo Superior de la Judicatura.   

Este  último  cuerpo colegiado  expuso  que  dicho acuerdo es contrario al artículo 63 de la Ley  270  de  1996, modificado por el canon 15 de la Ley 1285 de 2009, norma que hace  parte  del  bloque  de  constitucionalidad.  Por  ello,  lo  inaplicó  en  ejercicio  de  la  excepción de  inconstitucionalidad,       y       manifestó  su  incompetencia  para  desatar  la alzada,  tdado  que  los  hechos  ocurrieron  fuera  de su jurisdicción y no ha operado el cambio de  radicación.   Finalmente   dispuso  el  envío  del  plenario      a      esta      Corporación,      para      que     resolviera el asunto.   

Uno   de   los   magistrados   salvó  el  voto.    Indicó que la determinación debía ser  adoptada  solamente  por el ponente, no por la sala de  decisión.    Agregó    que   la   excepción   de  inconstitucionalidad  tenía  que ser incluida en la parte resolutiva, en la que  solamente  se  ordenó  la  remisión  a  la Sala de Casación Penal,  la  cual,  no  puede imponer un criterio diferente frente  a  la  inaplicación  de una disposición, cuando ésta se  sustenta    en   su   disconformidad   con   la   Carta   Política.  En  su  criterio,  en  vez  de  ello,  correspondía devolver el  diligenciamiento al Tribunal de Antioquia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Al tenor de lo normado en el numeral 4º del  artículo  32  de  la  Ley  906 de 2004, la Sala está facultada para dirimir la  controversia  suscitada,  dado  que  los  Tribunales  involucrados  pertenecen a  distritos judiciales diferentes.   

Conforme  al canon 54 del estatuto procesal,  el  incidente  de  definición  de  competencia  constituye un mecanismo ágil y  expedito  a  través  del  cual  el superior funcional, en caso de incertidumbre  frente  a  este  presupuesto  procesal,  -la  cual puede surgir a iniciativa del  funcionario  judicial  o  de las partes-, dilucida a quién debe asignársele el  conocimiento de la actuación.   

En  orden  a  adoptar  la  decisión  que en  derecho  corresponda,  impera  recordar  en  primer  lugar  que  el  concepto de  bloque     de     constitucionalidad,    fue    sistematizado    en    la   sentencia   C   –   225   de   1995,  pronunciamiento  reiterado  en  la  jurisprudencia  constitucional posterior sobre la materia, en  los siguientes términos:   

El  bloque  de  constitucionalidad  está  compuesto  por  aquellas normas y principios que, sin aparecer formalmente en el  articulado  del  texto  constitucional,  son  utilizados  como  parámetros  del  control  de  constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente  integrados  a  la  Constitución,  por diversas vías y por mandato de la propia  Constitución.   Son   pues   verdaderos    principios   y   reglas   de  valor  constitucional,  esto  es,  son  normas  situadas  en el nivel constitucional, a  pesar  de  que  puedan a veces contener mecanismos de reforma diversos al de las  normas del articulado constitucional stricto sensu.   

La  evolución  del  instituto  jurídico en  comento   implicó,   entre   otras,   la   distinción   entre   el  bloque  de  constitucionalidad   en   sentido  estricto  y  en  sentido  lato.  El  primero,  «se  encuentra conformado por aquellos principios y  normas de   valor   constitucional,   los   que  se  reducen  al  texto  de  la  Constitución  propiamente  dicha y a los tratados internacionales que consagren  derechos  humanos cuya limitación se encuentre prohibida durante los estados de  excepción»;  en  tanto  el  segundo  «estaría   conformado   no   sólo   por   el   articulado  de  la  Constitución  sino,  entre otros, por los tratados internacionales de que trata  el  artículo  93  de  la  Carta,  por  las  leyes  orgánicas  y,  en  algunas  ocasiones,  por las leyes  estatutarias».     (Sentencia    C    –    191    de    1998.    Énfasis  propio).   

La integración de las leyes estatutarias al  bloque  de  constitucionalidad  no es una regla general sino una excepción, que  opera  exclusivamente cuando  una  disposición  de  rango  superior  así  lo  indica.  El  máximo  Tribunal  Constitucional lo ha precisado de la siguiente manera:   

De   los   criterios   jurisprudenciales  expuestos,  se  destaca  el  hecho  de  que  algunas  leyes  pueden  integrar el  mencionado  bloque de constitucionalidad en sentido lato, siempre que la propia  Carta  lo  haya  ordenado,  en  forma  directa  y específica, de manera que sus  mandatos  sean  respetados  por  las  leyes ordinarias y logren instituirse como  parámetros de un control de constitucionalidad sobre las mismas.   

[…]  

De manera pues que, el apoyo del demandante  en  el  fallo de constitucionalidad C-191 de 1998, para afirmar categóricamente  que   la   Ley   270   de   1996 “Estatutaria   de   la   Administración  de  Justicia” -en  los  artículos que el actor menciona y en forma determinante-  integra  el  bloque  de constitucionalidad, fue equivocado por no haber existido  en  la  misma  referencia  ni  análisis  pertinente que permitiera llegar a esa  conclusión.   

[…]  

Con base en los criterios jurisprudenciales  mencionados  y  el  contenido  normativo  de  esas  preceptivas legales, la Sala  concluye   que  las  mismas  no  pueden  invocarse  como  transgredidas  por  la  disposición sub  examine,  en cuanto no integran el  bloque  de constitucionalidad lato sensu , pues debe insistirse en que no todo  el  contenido de una ley estatutaria es apto para ostentar esa condición, sólo  es  viable  a través de un mandato expreso del Constituyente de 1991 que apunte  hacia  esa dirección y en la Carta Política no se observa canon alguno que las  reconozca   como  reglas  de  valor  constitucional.  (Sentencia           C           –    708    de    1999.    Subrayas  propias).   

El   mismo   error  detectado  en  aquella  oportunidad  por la Alta Corporación se presenta en la interpretación ofrecida  por  la  Sala  Penal del Tribunal de Medellín, pues su planteamiento se basa en  que  el  Acuerdo PSAA14-10145 del Consejo Superior de  la  Judicatura es inconstitucional, en tanto desconoce el artículo 63 de la Ley  270   de   1996,   que   en  virtud  de  la  modificación  introducida por el canon 15 de la Ley 1285 de  2009,     establece:  «el Consejo Superior de  la  Judicatura, respetando  la   especialidad   funcional   y   la  competencia  territorial  podrá redistribuir los asuntos que los  Tribunales  y  Juzgados  tengan para fallo asignándolos a despachos de la misma  jerarquía  que  tengan  una  carga  laboral  que, a juicio de la misma Sala, lo  permita»     (resalto     fuera     del    texto  original).   

La  conclusión obtenida es errónea, dado  que   parte   de   la   equivocada   premisa,   según   la   cual  la    disposición    en   comento   hace   parte   del  bloque  de  constitucionalidad.  Como  se  expuso, aunque  esté  contenida  en la Ley Estatutaria de Administración  de  Justicia,  para  que  fuera   tomada   como   criterio  de  constitucionalidad  tendría  que  existir  autorización  expresa  en  la  Carta Política, pero ésta no fue consagrada en  ningún apartado del texto superior.   

Por     lo    tanto,    cuando  el  Tribunal  de  Medellín optó por inaplicar el acuerdo  mencionado  haciendo  uso  del  control  difuso  de constitucionalidad, también  denominado  excepción  de  inconstitucionalidad; en  realidad  no  lo  confrontó  con  una norma de rango  constitucional, sino legal.   

Si  ello  es  así, como en efecto lo es, la  consecuencia  lógica  es que no le estaba dado a aquella colegiatura desconocer  el  contenido  del  acto  administrativo  emanado  del  Consejo  Superior  de la  Judicatura,  pues  no  le  correspondía  decidir  si  se  ajustaba  o  no a las  previsiones  de  la  Ley  270 de 1996, ya que la facultad para tal efecto es del  resorte     exclusivo     de     la     jurisdicción    de    lo    contencioso  administrativo.   

En  el  mismo  sentido,  el  incidente  de  definición  de  competencia  no  es  el  escenario  pertinente para efectuar el  juicio  de  legalidad  de  los  acuerdos  emitidos por el Consejo Superior de la  Judicatura,  dado  que  ello desbordaría el ámbito de injerencia de la Sala de  Casación  Penal,  e  invadiría  indebidamente  el  de  la justicia contencioso  administrativa.   

En desarrollo de lo anterior, en pretéritas  oportunidades  se  ha  reconocido  que  «el Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ostenta  la  expresa  facultad  para reasignar los  procesos   cuando   la  congestión  de  determinados  despachos  judiciales  lo  ameritan»,  por  lo que los acuerdos a través de los  cuales  se  materializa  dicha función, ostentan el rango de normas atributivas  de competencia (Cfr. CSJ SP, 22 Ene 2014, Rad. 38725).   

En  el presente asunto, el artículo 1º del  Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de la  Judicatura,       ordenó       «trasladar  260  procesos  en estado de fallo de Ley 906, de la Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Antioquia, a excepción del despacho de la Dra.  Nancy  Ávila,  del más reciente al menos reciente, para ser distribuidos entre  13  despachos  de  magistrados  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín».   

Dicho  acto  administrativo  se  encuentra  vigente  y  es  de  obligatorio  acatamiento, pues su legalidad se presume hasta  tanto  el  juez  natural  no  resuelva  lo  contrario.  En cumplimiento de dicho  mandato,  es  posible  e  incluso  imperativo,  exceptuar  la  regla  general de  competencia  territorial para la resolución de aquellas 260 actuaciones, una de  las     cuales     es     precisamente     la    que    motiva    el    presente  pronunciamiento.   

En  tales  condiciones, resulta claro que no  están  dados  los  presupuestos  para  resolver  el incidente de definición de  competencia  propuesto  por  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Medellín,   a   donde  se  remitirán  de  inmediato,  para  que  dé  estricto  cumplimiento  al  Acuerdo  tantas  veces  mencionado.  Esta determinación será  comunicada   a   su   homóloga   con   jurisdicción   en  el  departamento  de  Antioquia.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.            ABSTENERSE  de  pronunciarse  sobre  el incidente de definición de competencia propuesto por el  Tribunal Superior de Medellín.   

2.             DEVOLVER  la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Medellín,  para   que   dé  estricto  cumplimiento  a  lo  ordenado  en  el  Acuerdo                PSAA14-10145 del Consejo Superior de la Judicatura.   

3.             COMUNICAR  la  presente  determinación  a  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Antioquia.   

Cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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