AP3943-2015(46374)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP3943-2015  

Radicación Nº 46374  

(Aprobado mediante Acta No. 239)  

          Bogotá,   D.   C.,   quince   (15)  de  julio  de  dos  mil  quince  (2015).   

ASUNTO  

La  Sala  resuelve  el  conflicto negativo de  competencias  originado  entre  los Juzgados Penal del Circuito Especializado de  Sincelejo,  Sucre,  y  Primero Penal del Circuito de la misma ciudad, por razón  del  cual  uno y otro rehúsan conocer del juzgamiento de MARTÍN SUÁREZ MADERA  y  CARLOS  CÉSAR  OSPINA  PADILLA,  acusados por la Fiscalía como coautores de  homicidio    agravado    en    concurso    homogéneo   y   autores   de   falso  testimonio.   

HECHOS  

De  acuerdo con la resolución de acusación,  mediante  informe  de  13  de  febrero  de  2004, el comandante del Batallón de  Infantería  No. 47 dio cuenta al Juzgado 94 de Instrucción Penal Militar sobre  un  combate  ocurrido  el día anterior entre las tropas a su cargo y milicianos  de  las F.A.R.C. en la vereda Arizal, municipio de Unguía, Chocó, que terminó  con la muerte de cuatro supuestos rebeldes.   

Ante ese despacho, los días 23 y 24 de marzo,  SUÁREZ  MADERA  y  OSPINA  PADILLA  rindieron  declaraciones juradas en las que  reiteraron esa versión de los hechos.   

Posteriormente,  sin  embargo,  las víctimas  fueron  reconocidas  por sus familiares como Luis Armando Campo Mercado, Alberto  Mario  Arias  Manjarrés,  José  Ulises  Pérez  Pérez  y  Edwin Enrique Arias  Chávez,  de  quienes  se  conoció  que  el 10 de febrero de la misma anualidad  habían  desaparecido  de  sus  viviendas,  en  Sincelejo,  luego  de que fueron  convencidos   por   Cristóbal  Júnior  Mestra  Támara  de  desplazarse  hacia  Montería con ofertas falsas de trabajo.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

1.  Los indiciados  SUÁREZ  MADERA  y  OSPINA PADILLA fueron vinculados a la investigación, que se  siguió   separadamente   respecto   de   los   demás   involucrados,  mediante  indagatorias rendidas los días 22 y 21 de junio, respectivamente.   

Su  situación  jurídica  fue  definida  en  resolución  de  junio 30 del mismo año, por la cual les fue impuesta medida de  aseguramiento consistente en detención preventiva.   

2.   Mediante  resolución  de  diciembre 6 de 2010, la Fiscalía los acusó como coautores del  delito  de  homicidio  agravado  en concurso homogéneo y autores de la conducta  punible  de  falso  testimonio, conforme lo previsto en los artículos 103, 104,  numeral 7°, y 442 de la Ley 599 de 2000.   

En firme dicha providencia, el expediente fue  remitido  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de Sincelejo para el  adelantamiento de la causa.   

Ante  ese  Juzgado, el 2 de mayo de 2011, se  agotó  la  audiencia  preparatoria,  al  tiempo  que  la  audiencia pública de  juzgamiento tuvo lugar el 19 de octubre de ese mismo año.   

3. Encontrándose el  expediente   al   despacho   para  proferir  la  sentencia  correspondiente,  el  funcionario,  mediante  auto  de enero 23 de 2015, se declaró incompetente para  hacerlo.   

Adujo que el artículo 5° transitorio de la  Ley  600  de  2000  atribuye  a  los Jueces Penales de Circuito Especializado el  conocimiento  del  delito  de homicidio agravado según los numerales 8°, 9° y  10° del artículo 104 de la Ley 599 de 2000.   

De  igual  modo,  que  la Fiscalía acusó a  SUÁREZ  MADERA  y OSPINA PADILLA como coautores de dicha conducta punible, pero  agravada de acuerdo con el numeral 7° de la disposición citada.   

En ese orden y con fundamento en la cláusula  general  de  competencia,  coligió  que  el  conocimiento  del  presente asunto  corresponde   al   Juez   Penal   del   Circuito   de   Sincelejo   –   reparto   -,  a  donde  ordenó  en  consecuencia la remisión del expediente.   

4. La actuación fue  repartida  al Juzgado 1° Penal del Circuito de Sincelejo, cuya titular, en auto  de junio 18 último, se declaró incompetente para darle trámite.   

Consideró  que,  según se desprende de las  pruebas  acopiadas,  los  hechos  investigados  ocurrieron  en  el  municipio de  Unguía,   Chocó,   de   modo  que,  por  razón  del  factor  territorial,  el  conocimiento  del  asunto  corresponde  a los Jueces Penales del Circuito de ese  lugar.   

Así  las cosas y de acuerdo con lo previsto  en  el  artículo  95 de la Ley 600 de 2000, ordenó el envío del expediente al  Tribunal  Superior  de  Sincelejo  para la decisión del caso sobre la colisión  suscitada.   

5. Esa Corporación,  mediante  providencia  de  junio 24 de 2015, se abstuvo de pronunciarse sobre el  conflicto,  como  quiera que al tenor del artículo 18 transitorio de la Ley 600  de  2000,  corresponde  dirimirlo  a  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de  Casación Penal.   

CONSIDERACIONES  

1. Esta Sala está  facultada  para  definir el conflicto negativo de competencias promovido por los  Juzgados   Penal  del  Circuito  Especializado  y  1°  Penal  del  Circuito  de  Sincelejo,  con  fundamento en lo dispuesto en el artículo 18 transitorio de la  Ley 600 de 2000.   

2. En el caso que se  examina,  se  discuten  tanto  la  competencia territorial como la material para  conocer  de  la  actuación  seguida  contra  SUÁREZ  MADERA  y OSPINA PADILLA.   

En  relación  con  lo primero, la Sala debe  partir  por  precisar  que en el presente asunto se juzgan conjuntamente delitos  conexos  –  homicidio  agravado  y  falso  testimonio  – de modo que la regla de  asignación  territorial  de  competencia  es,  en  principio, la prevista en el  artículo  91  ibídem  que,  en  cuanto  interesa  resaltar  ahora, dispone que  «cuando deban investigarse conductas punibles conexas  conocerá  de  ellas  el  funcionario  de  mayor  jerarquía  de  acuerdo con la  competencia  por  razón  del  fuero  legal  o  la  naturaleza  del  asunto;  si  corresponden  a  la  misma jerarquía será factor de competencia el territorio,  en   forma   excluyente   y  preferente  en  el  siguiente  orden:  donde   se   haya   cometido   el   delito  más  grave…».   

Como  el  conocimiento de ambas infracciones  corresponde  a  funcionario  de  igual  jerarquía,  según  se  detallará más  adelante,  y  el  delito contra la vida está revestido de mayor gravedad que el  restante  punible,  claro  entonces  que  a efectos de establecer la competencia  territorial  para  tramitar el juzgamiento de SUÁREZ MADERA y OSPINA PADILLA se  haría  necesario  establecer el lugar donde tuvieron ocurrencia los homicidios.   

No  obstante, ello deviene innecesario en el  presente  asunto,  pues  según  pasa a explicarse, no hay lugar a cuestionar la  competencia   asumida  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Sincelejo, como quiera que ésta ha de entenderse prorrogada.   

3.   En  efecto,  SUÁREZ  MADERA  y OSPINA PADILLA fueron acusados como coautores del concurso de  delitos  de  homicidio  agravado,  conforme lo señalado en los artículos 103 y  104, numeral 7°, de la Ley 599 de 2000.   

El artículo 5° transitorio de la Ley 600 de  2000   únicamente   atribuye   a   los  Jueces  de  Circuito  Especializado  el  conocimiento  de  esa  conducta cuando el agravante deviene de la configuración  de  una  o  más  de  las  causales  previstas  en  los  numerales  8°,  9°  o  10°.   

Así  las cosas, es evidente que, por factor  material  y en razón de la cláusula general de competencia prevista en literal  B  del  numeral  1°  del  artículo  77  ibídem,  el  juzgamiento  debió  ser  adelantado  por  un  Juez  Penal  del  Circuito,  pero  además  y, como se dijo  anteriormente,  su  escogencia  territorial  debió  llevarse a cabo conforme lo  previsto en el artículo 91 precitado.   

          Pero  ocurre  que,  como  lo  pierde  de  vista  el  titular  de ese  despacho,  en  el  presente  asunto  operó  el  fenómeno  de  prórroga  de la  competencia,    por   ende,   no   había   lugar   a   promover   el   presente  conflicto.   

          El artículo 402 de la Ley 600 de 2000 dispone:   

«Si evidenciare  que  ha  existido  un  error  en  la  calificación  jurídica provisional de la  conducta  y  ello  afectare  su  competencia,  el  juez procederá a declarar su  incompetencia  en auto de sustanciación motivado y remitirá en forma inmediata  el    expediente   al   juez   del   circuito,   proponiéndole   colisión   de  competencia.   

Si el juez del circuito aceptare lo expuesto  procederá  a  declarar  la  nulidad de la actuación y a ordenar su reposición  por  el  funcionario  competente, en caso contrario se enviará motivadamente la  actuación  a  la  sala  penal  del  respectivo  tribunal  del  distrito,  quien  dirimirá la colisión.   

Fijada  la  competencia,  sólo  se  podrá  discutir por prueba sobreviniente».   

          A  su  vez,  el  artículo  405  ibídem  prevé que «si  como  consecuencia  de la modificación de la adecuación típica  de  la  conducta,  el  conocimiento  del juzgamiento correspondiere a un juez de  menor   jerarquía,   se   considerará   prorrogada  la  competencia  para  los  funcionarios judiciales intervinientes».   

          De  acuerdo  con  lo anterior, en el contexto de la Ley 600 de 2000,  la Corte tiene dicho:   

«De  la  lectura  contextualizada  de  las  normas   precitadas,   fácil   se  advierte  que  la  legitimidad  de  los  sujetos  procesales  para  discutir  lo  concerniente a la  competencia  se  remite  a  la audiencia preparatoria,  pues,  precisamente  esta  diligencia  es  la que marca el inicio de la etapa de  juzgamiento,  por  ello,  si  las  partes no discuten  oportunamente  en  su escenario natural el tópico en cuestión, se restringe la  posibilidad  de  referirse  al tema básicamente a una circunstancia: que “por  prueba                sobreviniente”1 se genere “la modificación  de   la   adecuación  típica  de  la  conducta”2     y     ello    conlleve  necesariamente  a  que  “var[íe]  la  competencia de un juez de menor a mayor  jerarquía”3;  pues de ocurrir lo contrario, esto es si como consecuencia de la  variación  de  la  calificación  jurídica  provisional “el conocimiento del  juzgamiento  correspondier[a]  a  un  juez  de  menor  jerarquía”4,  como en el  caso  sub  judice, el artículo 405 de la ley 600 de 2000 contempla el fenómeno  de la prórroga de competencia».   

         

          En  ese  orden,  al resolver un conflicto de competencia análogo al  que ahora concita la atención de la Sala, coligió:   

«Para   el   caso   concreto,   entonces,  dado  que  la discusión no estriba en la posibilidad  de  que por prueba sobreviniente se modifique la adecuación típica  y  que  como  consecuencia  de  ello  un  funcionario  de superior  categoría   deba   conocer   del   asunto,  surgió-  como  arriba  se  anotó-  el  fenómeno de la prórroga de competencia, el cual  opera  por  ministerio de la ley cuando no se presenta la situación excepcional  consagrada  en el inciso segundo del artículo 405 arriba transcrito»5.   

          Así  las  cosas,  es  claro  que  con  posterioridad a la audiencia  preparatoria  no  es posible impugnar o cuestionar, sin que ello sea producto de  una  circunstancia  novedosa,  la competencia del funcionario judicial, o lo que  es  igual,  «que fijada la competencia, solo se podrá  discutir      por     prueba     sobreviniente»6.   

          Desde  luego,  la  competencia  no puede entenderse prorrogada si el  asunto  está  siendo  tramitado  por  un  funcionario de inferior jerarquía de  quien  debería  conocer  del  mismo,  pues ello, según lo dispone el artículo  306,   numeral   1°,   de   la  codificación  en  cita,  configura  causal  de  nulidad.   

          Pero  eso  no  ocurre  en  el  presente  asunto, pues, como lo tiene  discernido  la Corporación, «entre los Jueces Penales  del  Circuito  Especializados  y  los  Jueces  Penales  del Circuito, no hay una  preeminencia  jerárquica  sino una distribución de competencias derivada de la  política       criminal      del      Estado»7.   

          En  ese  orden,  no  le  era viable al titular del Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  de Sincelejo promover, con posterioridad al agotamiento  de  la  audiencia  de  juzgamiento,  un  conflicto  de  competencia con  el  propósito  de  atribuir  el conocimiento del trámite a otro funcionario, menos  en  cuanto  la  discusión  no tiene siquiera por fundamento la variación de la  calificación jurídica de la conducta.   

          De  acuerdo  con  lo  expuesto, se dirimirá la colisión declarando  que  la competencia para tramitar el juzgamiento seguido contra SUÁREZ MADERA y  OSPINA PADILLA corresponde a ese despacho judicial.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  DIRIMIR    el   conflicto   negativo   de  competencias  suscitado,  declarando  que  el  conocimiento  del  juzgamiento de  MARTÍN  SUÁREZ  MADERA  y  CARLOS CÉSAR OSPINA PADILLA corresponde al Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Sincelejo.   

2.  COMUNICAR  lo  decidido al Juzgado 1° Penal del Circuito de esa ciudad.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese y cúmplase,  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ  CARLIER   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA    SALAZAR    CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA   YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1  Inciso  final del artículo 402 e inciso segundo del artículo 405 de la Ley 600  de 2000.   

2  Inciso primero del artículo 405 de la Ley 600 de 2000.   

3  Inciso segundo del artículo 405 de la Ley 600 de 2000.   

4  Inciso primero del artículo 405 de la Ley 600 de 2000.   

5  Ibídem.   

6 CSJ  SP, 18 may. 2006, rad. 24.116.   

7 CSJ  SP, 27 nov. 2013, rad. 39.870.     

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