AP3711-2015(46199)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Magistrada ponente  

AP3711-2015  

Radicación n° 46199  

(Aprobado Acta No. 225)  

Bogotá  D.C.,  primero (1º) de julio de dos  mil quince (2015).   

  VISTOS  

Se pronuncia la Corte  sobre   el   impedimento   manifestado  por  tres  magistrados  de la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  para  desatar la alzada respecto de la  sentencia    absolutoria  emitida   a   favor   de  JMHA.   

HECHOS  

Según el escrito de acusación, el  16  de  mayo  de  2010, varios  estudiantes de medicina de la Fundación Universitaria Juan  N.  Corpas,  se  reunieron en la casa de uno de ellos,  ubicada  en  el  municipio  de  Chía,  para celebrar  su cumpleaños.   

En algún momento de la noche, en el altillo  de   la   vivienda,   JMHA  accedió     carnalmente     a     YLRB,   imponiéndose  de  manera  violenta  frente    a  los  esfuerzos  de  esta  última por  detenerlo.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

En la diligencia   preliminar   celebrada  el  16  de  marzo de 2011, la  Fiscalía  General  de la Nación formuló imputación  al  ciudadano  referido, como presunto autor de acceso carnal violento agravado,  cargo    por    el    cual    se   le   impuso   medida   de   aseguramiento intramural.   

Las audiencias de acusación y preparatoria  tuvieron  lugar  el  18  de  noviembre de 2011 y 13 de enero de 2012.  El 25 de enero siguiente, la defensa solicitó la preclusión de  la  actuación,  pero obtuvo respuesta negativa, decisión confirmada en segunda  instancia el 22 de abril del mismo año.   

El  juicio  oral  se  desarrolló en varias  sesiones,  entre  el 7 de octubre de 2013 y el 24 de febrero de 2014,  cuando se anunció el sentido absolutorio del fallo, el cual fue  finalmente  emitido  el  20  de  febrero  de  2015. La  Fiscalía  y  la  representación  de la víctima interpusieron y sustentaron el  recurso de alzada.   

MANIFESTACIÓN OBJETO DE EXAMEN  

Al   arribar   el   diligenciamiento   al  cuerpo    colegiado  de  segundo nivel,         los        Magistrados  James  Sanz Herrera, Augusto  Enrique    Brunal    Olarte    y    Joselyn    Gómez    Granados   expusieron  su impedimento conjunto para  resolver sobre el particular.   

Adujeron  configurada    la    causal    prevista    en    el   artículo   56-14 de la Ley  906    de   2004,   por   cuanto   en   otra  ocasión,  suscribieron  la  providencia  que  confirmó  aquella  por  la  cual  se  negó  la  preclusión  deprecada  por  la  defensa,  y  al  hacerlo,    consideran  haber   valorado  algunos  medios  de  prueba  que  les  llevaron a concluir que  estaba acreditada la materialidad del punible investigado.   

RECHAZO DEL IMPEDIMENTO  

El 1º   de  junio  último,  los restantes miembros de dicha colegiatura  declararon     infundada     la     manifestación  referida.   Adujeron  que  sus  colegas  «se limitaron en el pasado a exponer  que     según     la     denuncia     y     las     entrevistas    –no  las  explicitaron-  los  hechos  denunciados  existieron,  tema  que  se mantuvo pacífico para las partes dentro  del   juicio  oral,  la  sentencia  y  los  recursos  de  apelación». A partir de lo anterior, dedujeron  que  «para  nada  se  comprometió  su criterio con  relación  a  la  tipicidad  y  responsabilidad  penal  del  acusado,    que    es    el    tema    objeto    de    alzada».   

Finalmente, el  diligenciamiento  fue remitido a la Sala de  Casación     Penal    para    que    en    esta   sede   se   dirima       la      controversia  suscitada.   

CONSIDERACIONES  

Según  se  desprende del artículo 58 A del  estatuto  adjetivo  bajo  cuya égida se rige el presente asunto, modificado por  el  canon  83  de la Ley 1395 de 2010, la Sala está facultada para pronunciarse  sobre  el  presente  impedimento,  dado  que fue planteado por magistrados de un  Tribunal   Superior,   y   rechazado   por   otros   integrantes   de  la  misma  corporación.   

Constituye   criterio  reiterado  de  esta  Colegiatura  que  la  finalidad  del  instituto  en  mención es garantizar que,  cuando   ejercen  la  atribución  de  administrar  justicia,  los  funcionarios  judiciales  obren  con  estricto  apego  a  los  principios  de  imparcialidad y  objetividad;  de  tal  suerte  que  cualquier  factor  que pueda afectar su buen  juicio  y  transparencia  se  erige  en  motivo  suficiente  para separarlos del  conocimiento  del  asunto.  (Cfr.  CSJ AP, 13 Ago 2014, Rad. 44362, entre muchos  otros).   

En   el   sub  judice,  la  razón  invocada  es la contemplada en el  numeral  14  del artículo 56 del Código de Procedimiento Penal. Concretamente,  aducen  los funcionarios que al negar –en  segunda  instancia-  la  preclusión  solicitada por la defensa,  valoraron  algunos  elementos  cognoscitivos y concluyeron que estaba acreditada  la  materialidad  del  delito sub examine.  Sobre esta  hipótesis, tiene sentado la Sala lo siguiente:   

[E]l motivo de  impedimento  no  surge automático del sólo hecho de que el juez o corporación  hayan  intervenido  en  la  decisión  anterior  de  preclusión,  pues, se hace  menester  consultar  no  sólo  el tipo de intervención realizado, de cara a la  nueva   decisión  o  participación  de  la  cual  buscan  apartarse,  sino  la  teleología   del   instituto,   para,   finalmente,  verificar  si  objetiva  y  materialmente  se  pone  en tela de juicio la imparcialidad y neutralidad de los  funcionarios   o   la  confianza  de  la  comunidad  en  la  administración  de  justicia.  (CSJ AP, 22 Ago  2012, Rad. 39687).   

En  el  presente asunto, el interlocutorio  que  confirmó la negativa de la preclusión, tuvo por fundamento el que, según  se   indicó,   algunas   evidencias  acreditaban  la  materialidad  del  delito  sub  examine.  Así  lo  expuso el Tribunal:   

En el caso objeto de estudio advierte esta  Corporación  que frente a la existencia de la conducta punible de acceso carnal  violento,  se  cuenta con elementos materiales probatorios que a contrario sensu  de    lo    plasmado    por    el    representante   del   señor   HA,     sí     indican  que  el  hecho  existió, en tal sentido, se tiene la denuncia y  las  entrevistas  vertidas  por  los  señores  CRISTIAN  CAMILO  RIVERA MORENO,  NICOLÁS  TOLOSA  y CAMILO HERNÁNDEZ, entre otros, en tanto fueron consistentes  en  manifestar  que  para el día de los hechos, la víctima luego de permanecer  unos  minutos  con  el  indiciado en una habitación, afirma haber sido accedida  carnalmente  de  manera violenta por este último, relación que pese a no haber  sido    reconocidas   las   circunstancias   en   que   se   desplegó,    no    fue    desmentida    por   el   señor   JM,  en  tanto  fue  ratificada en una  conversación     que     sostuvo     con     su     compañero     AFSD.   

De  los  hechos  relacionados  en párrafo  anterior,  se  puede inferir de manera razonada que el hecho ab sustancian actus  [sic]   sí  existió,  pues  en efecto la relación sexual se consumó, o  por  lo menos existe un asomo de veracidad en los hechos narrados en la denuncia  por la joven Y.L.R.   

Este  no  es  el  momento  ni el escenario  pertinente  para  cuestionar  los  razonamientos  que  se  acaban  de  reseñar,  pero  es  necesario  hacer  algunas  precisiones con  miras   a   resolver   la   controversia   sometida   al   conocimiento   de  la  Corte.   

Primero,  el  análisis   probatorio  no  puede  considerarse  profundo  o  detallado,     ya     que    de  manera superficial se indicó simplemente que tres entrevistas  daban  cuenta  de  la  posible  materialización del  delito sexual.   

Segundo, como no  hubo  un minucioso estudio  del   contenido   de  dichos  medios  cognoscitivos,  (o    al    menos    no   fue   plasmado   en   el  proveído),     y  mucho menos de su mérito  suasorio; no es    posible    rastrear  el  proceso intelectivo que llevó a los funcionarios judiciales  a    convencerse   de   la   existencia de los acontecimientos juzgados.   

Tercero,  al  parecer,   sin   que   sea  claro  cómo,  la  Sala  concluyó  finalmente que  «la   relación   sexual  se  consumó»,   a  partir  de  lo  cual  dedujo que estaba demostrada la  materialización      del      delito         investigado.        No  hizo   ningún  tipo de manifestación respecto  de             la            violencia, que constituye un     elemento     fundamental     del     tipo     penal;    esto    es,   una  característica  que  necesariamente    debe   acompañar         al    acceso    carnal,   para   que  éste         sea         punible.   

Por último, la conclusión según la cual  podía  inferirse  que  el acusado y la presunta víctima sostuvieron relaciones  sexuales  no  fue  categórica,  pues  la  Colegiatura  la matizó al manifestar  «o por lo menos existe un asomo de veracidad en los  hechos    narrados    en    la   denuncia   por   la   joven   Y.L.R».   

Por  tanto,  es  claro que la apreciación  probatoria  efectuada  en la anterior providencia, no  constituye   un   acto   de  prejuzgamiento  de  suficiente  entidad  como  para  comprometer el criterio de los falladores de segunda instancia.   

Además,  tal como indicó la Sala  que  rechazó  el  impedimento,  el  debate  surtido  durante  el  juicio  no  versó  respecto  de  la  conjunción íntima, sino sobre si  ésta        fue        violenta        o        consensuada.       Entonces,   sin   lugar   a   dudas,  el  Cuerpo  Colegiado  está perfectamente facultado  para  estudiar  imparcialmente este último aspecto, que no fue tenido en cuenta  en la anterior ocasión.   

Es más, esto último fue reconocido por el  Tribunal  en  el auto que confirmó la negativa de la preclusión, cuando expuso  lo siguiente:   

Ahora, como acertadamente lo expusiera el a  quo,  las  condiciones  propias  del  acto,  en torno a si fue consensuado o fue  producto      de      la      violencia     ejercida     contra     YL,  son  asuntos  del raigambre de la  tipicidad  de  la  conducta,  que  para nada deben ser resueltos en un escenario  disímil  a  la  audiencia de juicio oral, en donde el defensor además de poder  controvertir  las  pruebas  aportadas  en contra de su prohijado, podrá aportar  las  que  a  bien  tenga, para que el funcionario respectivo, desde un análisis  derivado  de la sana crítica, le otorgue el valor suasorio a cada una de ellas,  a  fin  de  establecer  si  la conducta acusada encuadra en el injusto de acceso  carnal violento.   

Ante  tal panorama, la Colegiatura encuentra  que  no  se  configura  la  causal  de  impedimento  invocada,  por  lo  que tal  manifestación se declarará infundada.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.              DECLARAR    INFUNDADO   el   impedimento   manifestado  por  los  Magistrados  James  Sanz Herrera, Augusto Enrique  Brunal   Olarte   y   Joselyn   Gómez   Granados,  de  conformidad con lo expuesto en la motivación.   

2.             DEVOLVER  las  diligencias al Tribunal de origen, para lo de su cargo.   

Cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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