AP3478-2014(43875)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP3478-2014  

Radicación N° 43875  

(Aprobado acta Nº 195)   

         Bogotá,    D.C.,    veinticinco    (25)    de   junio  de  dos   mil catorce (2014).   

         Procede  la  Sala  a  verificar  los requisitos de lógica y debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de  ARCELIO  SÁNCHEZ  PEDRAZA y  MELQUISEDEC       IBARRA      GARCÍA.    

H E C H O S  

         Fueron  sintetizados  en  las  diligencias  de la siguiente manera:   

“El  día 23 de agosto de 2011, hacia las  11:30  p.m.,  en  el sector del llamado parque la 93 de esta ciudad, Diana Paola  Díaz  Betancourt  y Lady Katherine Sandoval Chacón abordaron el taxi de placas  VEG-883,    conducido    por    MELQUISEDEC   IBARRA  GARCÍA,   con  destino  al  barrio  Quinta  Paredes.  Empero,  yendo  por los  alrededores  de  Corferias,  el  taxista  desvió  el vehículo por un callejón  oscuro,  al  tiempo  que  les  advirtió  a  aquellas que se trataba de un robo,  momento  en  el  que  se  subieron  dos individuos al vehículo, quienes bajo la  amenaza  de  hacer  uso  de un arma de fuego que tenían, les hurtaron el dinero  que  llevaban,  los  celulares,  una cámara digital, las tarjetas de crédito y  débito y otros elementos que tenían dentro de sus bolsos.   

Enseguida, con el conocimiento previo de las  claves  de  las  tarjetas,  se dirigieron hacia el occidente de la ciudad por la  Avenida  Las  Américas  y, a la altura de la zona industrial, donde los estaban  esperando   ARCELIO  SÁNCHEZ  PEDRAZA  -hijo  de  la  entonces  propietaria  del  taxi y administrador del  mismo-  y  otro  sujeto,  se detuvieron y uno de los tripulantes le entregó las  tarjetas   a   ARCELIO  SÁNCHEZ  PEDRAZA,   con   las   que   procedieron   a   efectuar  los  retiros  que  pudieron.   

Mientras     tanto,     MELQUISEDEC  IBARRA GARCÍA se puso a dar  vueltas  por  la  ciudad  con  Diana  Paola  Díaz  Betancourt  y Lady Katherine  Sandoval  Chacón, hasta que en un lugar aledaño a las instalaciones de la Cruz  Roja,  las  dejó  en  libertad, después de haber permanecido retenidas durante  unas dos horas”.   

A N T E C E D E N T E S  

         1. Culminada la  fase  del  juicio  y  anunciado el sentido condenatorio del fallo por el Juzgado  Noveno  Penal  del  Circuito  Especializado  de Bogotá, estrado judicial al que  correspondieron  las  diligencias,  se  dictó  sentencia  el 28 de noviembre de  2013,  a  través  de  la  cual  se  impuso  a  ARCELIO  SÁNCHEZ       PEDRAZA       y      MELQUISEDEC   IBARRA  GARCÍA  las  penas  principales  de  prisión  por  seiscientos  treinta  y  seis (636) y quinientos  setenta  y  seis  (576)  meses  y  multa  de  cuarenta  y  seis  mil  (46.000) y  veintinueve   mil   quinientos  (29.500)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  respectivamente,  junto  con  la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  veinte  (20)  años, como  coautores  responsables  del  delito de secuestro extorsivo agravado (artículos  169  y  170  del  Código  Penal)  cometido  en concurso homogéneo. En la misma  decisión  se les negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena y  la          prisión          domiciliaria.1   

         2.   Apelada   esta   determinación  por  los  defensores  de  los  procesados,  fue  modificada  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá  -Sala  Penal-  el 25 de marzo de 2014, en el sentido de fijar las penas  principales  impuestas  a SÁNCHEZ PEDRAZA y     IBARRA    GARCÍA    en  quinientos  dos  (502)  meses  y doce (12) días y cuarenta mil  (40.000)  salarios  mínimos  legales mensuales, y cuatrocientos veintiuno (421)  meses   y   dieciocho   mil   (18.000)   salarios  mínimos  legales  mensuales,  respectivamente,   confirmándola   en  lo  demás.2   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

         El  defensor  de los procesados interpuso el recurso extraordinario  para   postular   un   cargo  principal  y    uno    subsidiario    en contra de la sentencia de segunda instancia.   

         En   el   cargo  principal  denuncia   la   violación   directa   de  la  ley  sustancial  por  “violación  al debido proceso, exclusión evidente  (sentido  de  la  violación)  del  artículo  40, numeral 4, del Código Penal,  (artículo  32 de la Ley 599 del año 2000) y aplicación indebida del artículo  219  de la misma obra (artículo 286 de la Ley 599 del año 2000)”,    por   cuanto   MELQUISEDEC   IBARRA  GARCÍA,   en  su  concepto,  no  participó  en los hechos por los cuales fue  condenado.   

         En  ese  orden,  retoma  diversas  consideraciones  expuestas en la  apelación,  entre  otras,  que  existieron irregularidades en el reconocimiento  fotográfico  realizado  en  las  diligencias  para  pregonar que en el afán de  encontrar  responsables  la Fiscalía, junto con la policía judicial, indujeron  a  las  víctimas  para que identificaran a sus prohijados como coautores de los  hechos investigados.   

         De   otro  lado,  asevera  que  se  vulneraron  las  reglas  de  la  experiencia  al  edificarse  premisas  que  no  ostentan  tal  condición, y que  obedecen  a observaciones particulares de la juez derivadas de la aplicación de  su  conocimiento privado. Sostiene que la funcionaria no podía afirmar en forma  categórica  que  los  propietarios  de los vehículos de servicio público tipo  taxi  son  incapaces  de  controlar  lo  que  hacen sus conductores, mucho menos  cuando  éstos  se  desempeñan  en  distintos  horarios, porque esto no siempre  ocurre,   al  punto  que  otros  involucrados  en  los  sucesos  delictivos,  ya  condenados,  indicaron  que IBARRA GARCÍA no  participaba  en  actividades  de ese talante y que ese día fue  otra  persona  quien condujo el taxi donde se retuvieron a las víctimas, aunado  a  que,  dice,  su  avanzada  edad le impedía la operación de vehículos en la  noche.   

         Así,  concluye  que de no concurrir tales imprecisiones se hubiese  advertido    la   inocencia   de   ARCELIO   SÁNCHEZ  PEDRAZA,   por  lo  que  solicita  casar  el  fallo  y,  en su lugar, se dicte  sentencia absolutoria.   

         Por    su    parte,    en    el    cargo  subsidiario, denuncia la violación directa de la ley  sustancial    por   “exclusión   evidente   (sic)  violación  al  debido  proceso  del Código de Procedimiento Penal indiscutible  contenido  sustantivo  por  aludir  a  la punibilidad, conforme a la tradicional  doctrina  y  jurisprudencia  al  respecto”, toda vez  que  los implicados desde su primera versión ante las autoridades confesaron no  haber  participado  en  los  hechos, aspecto demostrado con las versiones de sus  familiares  y  de los verdaderos ejecutores de las ilicitudes por las que se les  condenó.   Luego   de   señalar   que   la   pena   impuesta   a  SÁNCHEZ   PEDRAZA  fue  exagerada,  pide  casar    la    sentencia    y    se    profiera    fallo    absolutorio   a   su  favor.    

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

         1.  Con  la reseña de la demanda se advierte cómo en ella brillan  por  su  ausencia  los  parámetros  de  lógica  jurídica con los cuales ha de  invocarse  la intervención de la Sala en sede extraordinaria, circunstancia que  derivará     en     su     inadmisión.   

         2.  La  casación,  según lo ha decantado la jurisprudencia, no es  un  escenario  propicio  para disentir de cualquier manera de la interpretación  normativa  o  de  la  valoración  probatoria efectuada por el juzgador, tampoco  para  detectar  cualquier  clase  de  irregularidad  en el trámite procesal. El  recurso  extraordinario  y  la  intervención de la Corte, por regla general, se  restringe  a  verificar  si  la  demanda  contentiva de la impugnación acredita  errores  trascendentes  que pueden cometerse en las diligencias, sintetizados de  forma  taxativa  en  las  causales  legales  que  lo  hacen  procedente, para el  presente  asunto,  las  previstas  en  el  artículo  181 de la Ley 906 de 2004.   

         El  casacionista  no  debe  perder  de  vista  que la lógica de la  actuación  se  refleja  en  dichas  causales  y que los deberes de una correcta  postulación  y  debida  fundamentación  encuentran  su razón de ser en que el  recurso  es de naturaleza rogada, de ahí la exigencia de un mínimo de claridad  y  precisión  en  la presentación del caso al tenor del artículo 183 ibídem.  Por  tanto,  no  tiene  cabida el sustento argumentativo fundado en vaguedades o  encaminado  a  buscar  que  la  Sala analice las pruebas como juez de instancia,  pues  no  se  trata de prolongar la controversia que feneció con la emisión de  una  providencia  amparada  con  la  doble  presunción  de acierto y legalidad.   

         3.  Esto  se  menciona  para reiterar que ninguno de estos aspectos  lógico-conceptuales  fueron  considerados por el recurrente, porque únicamente  plasmó  en la demanda sin ningún soporte conceptual su llana inconformidad con  la  decisión  de  segundo grado, en condiciones tales que su misiva ni siquiera  podría  constituir  un  alegato de instancia idóneo, ya que son múltiples los  dislates  que  se  denotan  en  su escrito, según se corrobora a continuación:   

         3.1.  En  primer lugar, el cargo principal  no precisa con vocación de acierto las normas que se  dicen  conculcadas  por  el  sentenciador  al  citar  indistintamente  preceptos  contenidos  en  el  Decreto 100 de 1980 y en la Ley 599 de 2000 e invocar, en un  caso,  la  existencia  de  una  causal  de ausencia de responsabilidad que no se  especifica  y,  en  el  otro,  reseñando  la aplicación indebida del delito de  falsedad  ideológica  en  documento público, tipo penal que en ningún momento  fue   objeto   de   imputación   en  las  diligencias.  Y  en  el  cargo  subsidiario se omite cualquier tipo  de  referencia  a  alguna norma de carácter sustancial que, con el actuar de la  judicatura,  hubiese sido desconocida, indebidamente seleccionada o interpretada  de forma errónea.   

         De  igual  manera,  al postularse ambos reproches bajo la égida de  la  violación  directa,  el  señalamiento debía demarcarse en una perspectiva  estrictamente  jurídica,  al  tratarse  de un yerro en cuanto a la normatividad  que  se  utilizó  respecto de la situación fáctica por la cual se ejerció la  acción   penal.  No  obstante,  en  el  sub  examine  se   desnaturaliza   la   lógica   que  orienta  la  acreditación  de  este  tipo de reproche, pues en esta modalidad de infracción  está  vedado  discutir  los hechos o la valoración probatoria realizada en las  sentencias  (CSJ  AP, 13 Abr 2005, Rad. 20245; CSJ AP, 27 Oct 2005, Rad. 24200),  lo  que  desconoce  el  libelista  cuando  en  forma caótica especula acerca de  distintos  aspectos  que  recaen  en  los  medios  de  convicción  aportados al  plenario  y  que  van  desde  la  legalidad  del procedimiento de reconocimiento  fotográfico  agotado,  hasta la vulneración de las reglas de la experiencia en  el examen de los testimonios.   

         Así  las cosas, si se quería denunciar la presencia de anomalías  en  el  protocolo  previsto  en  el  artículo 252 de la Ley 906 de 2004, debió  presentarse  el  ataque  por  vía  del  falso  juicio  de  legalidad,  y  si se  censuraban  los  razonamientos  del  juzgador fundados en silogismos deducidos a  partir  del análisis de fenómenos de la cotidianeidad, el sendero adecuado era  el  falso raciocinio, siendo imperioso en ambas hipótesis demostrar la magnitud  del  vicio  por  su  capacidad para infirmar el sentido de la sentencia. Empero,  sin  sujeción  a  dichos parámetros y en abierta trasgresión a los principios  de   claridad   y   autonomía   de  las  causales  se  entremezclaron  diversos  cuestionamientos  que solo encuentran soporte en la inconformidad del recurrente  con   las  sentencias  de  instancia,  divergencia  que  por  sí  misma  no  es  susceptible de auscultarse en sede extraordinaria.   

         3.2.  También pasa por alto el demandante deliberadamente, que las  versiones  que  exoneraban  a  sus  prohijados  de participación en los sucesos  investigados  resultaron desvirtuadas por el análisis conjunto de los medios de  conocimiento  recaudados  en  el  trámite, tanto así que de cara a los mismos,  esos   relatos   se  revelaron  eventualmente  como  falaces  dando  paso  a  la  compulsación  de  copias  por  el  delito  de falso testimonio en contra de las  personas  que  los  rindieron,  de  modo  tal  que  el  soporte  de  su discurso  necesariamente  está  afectado  por  el error al basarse en elementos de juicio  desechados en la actuación.   

         3.3.  De  otra  parte,  el  planteamiento  esbozado en el libelo es  confuso,   en   grado  sumo,  en  tanto  asevera  la  ajenidad  de  MELQUISEDEC   IBARRA   GARCÍA   en  los  acontecimientos  delictivos  materia  de condena con base en premisas vinculadas  con  su  situación  particular,  y  haciendo  alusión a la prueba de cargo que  milita   en   su   contra,   para   solicitar   con  posterioridad  “casar  parcialmente el injusto fallo impugnado, para en su lugar  absolver  a  ARCELIO  SÁNCHEZ PEDRAZA”,              inconsistencia        que  enerva  vislumbrar  cuál  es  el propósito específico de la  censura  y  que  no  puede a motu proprio desentrañar  la  Sala,  por  virtud  del principio de limitación.   

         3.4.  Todas  estas  falencias  resultan  insalvables  y  denotan el  desconocimiento  del  recurrente  respecto  de la casación, en la medida que el  instituto  no  es  un  escenario  residual para obtener el reconocimiento de una  tesis  defensiva  que  ya  fue  estudiada  y  resuelta  en  el transcurso de las  instancias,  ni  mucho  menos  constituye  un  espacio  adicional para zanjar la  disparidad  de  criterios  en  cuanto  al  alcance de una decisión amparada, se  insiste, con la presunción de acierto y legalidad.   

         De  este  modo,  se  tiene  que  el  libelo  que ocupa a la Sala se  circunscribe  a  una  crítica subjetiva e inane para evidenciar por si misma un  error  trascendente  y  que pasa por alto que el juzgador, dentro del método de  persuasión  racional,  goza de libertad para apreciar los medios de convicción  válidamente  allegados  a  la  actuación,  solo  limitado  por  las reglas que  estructuran  la  sana  crítica, sin que, en este caso, se repite, el actor haya  demostrado  algún  yerro en las condiciones propias del recurso extraordinario.   

         4.  En  síntesis, el censor se aparta de la dialéctica connatural  a  la  casación  y pretende imponer su postura a través de un escrito de libre  confección   en   el  que,  sin  ningún  rigor,  cuestiona  erróneamente  las  decisiones  judiciales.  En  consecuencia,  al carecer la demanda presentada del  sustento  lógico  requerido  en  esta sede, conforme se indicó en precedencia,  será  inadmitida,  además  porque  del  estudio  del  libelo  no  se  colige  la presencia de violación de  derechos  fundamentales  o  garantías de los sujetos procesales que den lugar a  superar  sus  defectos  en orden a una determinación de fondo (artículo 184 de  la Ley 906 de 2004).   

         5.  Por  último,  valga recordar que contra esta decisión procede  el  mecanismo  de  insistencia  de acuerdo con los lineamientos señalados en la  providencia   de   12   de   diciembre   de   2005,  proferida  en  el  radicado  24322.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

         INADMITIR  la  demanda de casación  presentada  por el defensor de ARCELIO SÁNCHEZ PEDRAZA  y   MELQUISEDEC   IBARRA  GARCÍA.   

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de insistencia   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

           

1  Cfr.   Folio   155  cuaderno  actuación   

2  Cfr. Fl. 15 cuaderno Tribunal     

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