AP3161-2016(45703)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS  ANTONIO  HERNÁNDEZ  BARBOSA   

Magistrado ponente  

AP3161 – 2016  

Radicación n° 45703  

(Aprobado  Acta No.  160)   

Bogotá D.C., veinticinco (25) de mayo de dos  mil dieciséis (2016).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   WÁLTER PALACIOS TELLO.   

HECHOS:   

El 9 de julio de 2008, en horas de la noche,  WÁLTER      PALACIOS      TELLO     propinó   varias   heridas   con   arma  de  fuego  a  José  Evelio  Chávez  Ágreda, luego de  hacerlo  trasladar en un taxi hasta zona rural de la vereda San José de Pepino,  jurisdicción  de  Mocoa.  Los  disparos  ocasionaron  la  muerte a la víctima.   

ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Concretada  la  captura  de WÁLTER  PALACIOS  TELLO, su legalización  se  produjo  en  audiencia preliminar realizada el día 24 de enero de 2013 ante  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  con  función  de  control  de  garantías de  Sibundoy (Putumayo).   

En  esa  misma  diligencia  la  Fiscalía le  formuló  imputación  por  el  delito  de  homicidio agravado, en tanto el juez  profirió    en    su    contra    medida   de   aseguramiento   de   detención  preventiva.   

2. Presentado el escrito de acusación, el 18  de  abril  siguiente  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Mocoa celebró la  respectiva audiencia de formulación.   

3. Realizadas la audiencia preparatoria y el  juicio  oral,  el  15  de  noviembre de 2013 el juez de conocimiento anunció el  sentido del fallo, precisando que sería de carácter condenatorio.   

4. La sentencia la profirió el 18 de febrero  de  2014.  Allí  condenó al procesado a la pena de prisión de 410 meses, así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y  funciones  públicas,  “conforme  lo establecen los  arts.  44  y 51 del C. Penal”, según así lo indicó  en la parte resolutiva.   

5.  Contra  la  decisión de primer grado la  defensa  interpuso recurso de apelación, por cuya vía el Tribunal Superior, en  el  fallo  impugnado  en  casación,  proferido  el  8  de octubre siguiente, le  impartió  confirmación,  aun  cuando  en  relación  con la sanción accesoria  mencionada  determinó  que  la misma se impone “por  el  mismo tiempo” establecido para la privativa de la  libertad.   

LA  DEMANDA:   

          El  actor  formuló  dos cargos contra la sentencia del Tribunal, el  primero  al  amparo de la causal tercera de casación de la Ley 906 de 2004 y el  segundo   bajo  la  égida  de  la  causal  primera  de  la  misma  disposición  legal.   

          En    el    primer   cargo   denunció  la  violación indirecta de la ley sustancial derivada de  error de hecho por falso juicio de identidad.   

          Según  el  demandante,  el  yerro  recayó sobre los testimonios de  Bernardo  Antonio  López  Erazo,  Clemencia  Ágreda  Juagibioy,  Segundo  Orlando  Rodríguez,  Nancy  Alexandra Chasoy, Leidy Jhoana  Giraldo  Chapal,  Ludy  Mirley  Toro  Macías, Hener Molina Giraldo, Luis Evelio  Chávez  Díaz,  Miguel  Ángel  España  Ágreda,  Diego Ómar Cárdenas Vidal,  Félix  Antoni Ávila López, Rigoberto Díaz Buesaquillo, Gabriel Armando Reyes  Mejía,  José  Rafael  Guerrero Guerrero, Rodolfo Barón Corzo, Alodia Londoño  Toro,  Fabián  Adolfo  Parra  Fuentes,  Rusvel  Saavedra  Orjuela,  Darwin Lara  Solís,  Óscar  Humberto Ardila Bocanegra, Juan Diego Socha Marín y  Nelson  Javier  Cruz Ortiz,   así   como   sobre   el   informe  ejecutivo,  el  “acta   de   inspección  a  lugares  y  dibujo  fotográfico”,  la “inspección técnica a  cadáver”,  el acta de reconocimiento del cadáver y  el informe pericial de necropsia.   

          Para   sustentar   el   reproche,   en  relación  con  los  citados  testimonios,  el  demandante  diseñó  un cuadro comparativo compuesto por tres  columnas  en  las cuales reseñó (i) el contenido de las declaraciones, (ii) la  valoración  efectuada  por  los  juzgadores  y  (iii)  la distorsión que en su  sentir se presentó en cada una de ellas.   

          En  lo  concerniente  a las otras pruebas cuya apreciación indebida  predica  también,  el recurrente solamente mencionó su contenido, tras lo cual  adujo  que  esos  medios  probatorios “se encuentran  ínsitos,  ligados  y  conjugados  con  la correspondiente prueba testimonial de  quienes  declararon  en  la  etapa  del  juicio” para  introducirlos al mismo.   

          En     capítulo     posterior,     que    denominó    “directa   relación  del  yerro  indicado…  con  la  sentencia  condenatoria  proferida”,  el impugnante sostuvo que  las  distorsiones producidas a las pruebas en alusión fueron determinantes para  la  edificación  de  la  decisión  adversa  a  los intereses del procesado, de  manera  que  si  no  hubiesen  ocurrido,  el  fallo  habría  sido  de carácter  absolutorio.   

          De  esa manera, solicitó casar la sentencia impugnada y proferir la  de reemplazo.   

          En    el   segundo   cargo   acusó  al  juzgador  de  violar  directamente la ley sustancial por  falta  de  aplicación  del artículo 7º de la Ley 906 de 2004, que consagra el  principio  in  dubio pro reo  y,  como  consecuencia de ello, por aplicación indebida de los artículos 103 y  104.7 del Código Penal.   

          Al  desarrollar  la  censura, pese a reconocer que en las sentencias  existe   una   “línea   conceptual”,   en  el  sentido  de  “destacar  que  efectivamente  el  delito  de homicidio agravado se cometió, siendo su autor el  señor   “WÁLTER   PALACIOS   TELLO”,  el  actor  consideró  que  en  la  actuación milita un conjunto de evidencias que generan  dudas  acerca de la responsabilidad atribuible al procesado, y la prueba de ello  es  el  hecho  de  que  el  Tribunal ordenó compulsar copias para investigar el  extravío  del  expediente  seguido  contra  PALACIOS  TELLO,  así  como la actuación de algunos agentes de  la Policía Nacional.   

          De  la  anterior  forma,  resaltó cómo se omitió practicar prueba  técnica  sobre el arma de dotación oficial y sus municiones para determinar si  aquélla  se percutió el día de los hechos, omisión que también ocurrió con  respecto  a  los  proyectiles  con  los  cuales se cometió el homicidio. Por lo  demás,  al  plenario  se  allegaron  las  minutas  del  servicio prestado en la  mencionada   fecha,  así  como  los  libros  referentes  a  la  asignación  de  armamentos,  servicio  de  vigilancia,  anotaciones  de  red urbana, control del  parqueadero  y  población  de  la  Estación  Carolina  del  Príncipe, pruebas  “insustituibles    y    creíbles   que   arrojan  dudas”,       según       señaló.   

          En     capítulo    que    denominó,    igualmente,    “directa   relación  del  yerro  indicado…  con  la  sentencia  condenatoria  proferida”,  el demandante sostuvo que  de  no  haberse  inaplicado el artículo 7º de la Ley 906 de 2004 no se habría  emitido la sentencia condenatoria.   

          Con  dicha  sustentación reclamó casar el fallo impugnado y, en su  lugar, proferir uno de carácter absolutorio.   

         

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

El estatuto procesal penal expedido mediante  la  Ley  906  de  2004,  conforme  ocurre con el previsto en la Ley 600 de 2000,  también  exige,  como  condición para la admisión de la demanda de casación,  la  satisfacción  de  exigencias  de claridad y precisión argumentativas, cuyo  fin  es  permitirle  a  la  Corte  establecer  sin  dificultad cuál es el error  atribuido  al  sentenciador,  causante de la violación de la Constitución o la  ley o la afectación de las garantías fundamentales de las partes.   

Esos  presupuestos  de sustentación, acorde  con  lo  establecido en los artículos 183 y 184, inciso segundo de la precitada  Ley  906  de 2004, giran en torno a la correcta selección de la causal invocada  y  al  adecuado desarrollo de los cargos formulados a la sentencia atacada, para  lo  cual  se requiere que cada reproche se sustente de manera separada y que las  razones  aducidas  se  correspondan  con  el yerro denunciado, sin que sea dable  entonces  incluir  en  una  misma  censura conceptos que se opongan entre sí ni  incurrir  en  inconsistencias de argumentación, pues ello atentaría contra los  principios  de  no  contradicción  y  autonomía  que son inherentes al recurso  extraordinario de casación.    

          En  el  caso  objeto de examen, advierte la Sala que el libelista no  cumple dichos requisitos de fundamentación de la demanda.   

          En  efecto,  en el primer cargo  denunció  la  incursión  en  error  de hecho por falso juicio de  identidad.   

Conforme a la jurisprudencia de la Corte, el  mencionado  error  se  estructura  cuando  el  juzgador,  al apreciar la prueba,  distorsiona  su  contenido  fáctico  para hacerle decir lo que ella no expresa,  bien  por agregarle aspectos ajenos a la misma o por suprimirlos. Se trata, como  lo  ha  dicho  la  jurisprudencia,  de un yerro de contemplación objetiva de la  prueba  que surge luego de confrontar su expresión material con lo que consigna  el sentenciador acerca de ella.   

Su adecuada sustentación le exige al censor  identificar  el  medio  sobre el cual recayó el error, realizar un cotejo entre  su  contenido y aquel que le atribuyó el fallador, precisando los apartes donde  se     presentó     la     distorsión     y,    finalmente,    acreditar    su  trascendencia.   

          Tal  carga argumentativa no la cumplió el actor, pues aun cuando en  lo  relativo  a  los  testimonios  cuya  distorsión  adujo  diseñó  un cuadro  comparativo  donde  indicó  el  contenido  de las declaraciones, la valoración  realizada  a  las  mismas  por  el  sentenciador y los aspectos que en su sentir  tergiversó  el  Tribunal,  es  lo  cierto que en momento alguno se esforzó por  fundamentar  la  incidencia  de  los  yerros  en  el  sentido  del  fallo,  cuyo  presupuesto  no se satisface, como lo entiende el demandante, con sólo predicar  que  de no haberse incurrido en los errores denunciados el fallo habría sido de  carácter absolutorio.   

Le  es necesario demostrar adicionalmente, a  partir   del   análisis   integral  del  caudal  probatorio  incorporado  a  la  actuación,  que  la  condena se derrumbaría si se excluyen de la sentencia los  apartes objeto de la distorsión.   

Es decir, le correspondía examinar todos los  medios   de   convicción  con  cuyo  fundamento  se  edificó  la  decisión  y  acreditarle  a  la Corte que con aquellos subsistentes, o con los apartes en los  cuales  no se presentó la distorsión aducida, no sería pertinente sostener la  declaratoria   de   responsabilidad  emitida  por  el  Tribunal  en  contra  del  acusado.   

          Tal  labor suasoria, se insiste, no fue abordada en el presente caso  y de ahí que deba inadmitirse la censura.   

          En    el   segundo   cargo   el  impugnante  reprochó al juzgador incurrir en violación directa  de  la  ley sustancial   por falta de aplicación del artículo 7º de  la  Ley 906 de 2004 y por aplicación indebida de los artículos 103 y 104.7 del  Código Penal.   

Cuando se acude a la violación directa de la  ley  es  deber  del  demandante sujetarse a los hechos declarados probados en la  sentencia,  sin  que  pueda  controvertir  el  mérito  asignado  a  los  medios  probatorios  por  el juzgador. Su labor debe limitarse a plantear una discusión  netamente  jurídica,  en orden a demostrar la aplicación indebida, la falta de  aplicación  o la errónea interpretación de una norma de carácter sustancial.   

          Esa  carga  la  incumplió  el  casacionista  simplemente  porque al  desarrollar  la censura reconoció que en las sentencias existe una “línea  conceptual” orientada a dejar  por  sentada  la  demostración  tanto  de  la  ocurrencia del delito como de la  responsabilidad    de    WÁLTER   PALACIOS   TELLO  en el mismo.   

Del  criterio  del  sentenciador  el  actor  disiente,  aduciendo  la  presencia de dudas que imponían la aplicación de los  principios    in   dubio   pro   reo   y  presunción  de inocencia. Y al respecto señaló que la orden de  compulsar  copias  para  investigar  a  terceros  confirma  la existencia de las  dudas,  como  también  la  omisión  de practicar algunas pruebas técnicas, lo  mismo    que    el    recaudo    de    medios    de   convicción   “insustituibles    y    creíbles”.   

          De   esa   forma   el   libelista  no  hace  sino  controvertir  las  conclusiones  de  carácter probatorio extraídas por el fallador, quien, por el  contrario,  no  evidenció  incertidumbre  alguna  en  el  fallo  acerca  de  la  responsabilidad del procesado.   

          Ciertamente,  una  propuesta  casacional  como  la  planteada por el  censor  requería  demostrar  que el Tribunal admitió en el fallo la existencia  de  dudas  en  torno  al  accionar  del acusado y, a pesar de ello, dictó en su  contra  sentencia de condena. Tal situación no es la que se expone en este caso  y  de  ahí  la inapropiada presentación del reproche, en cuya sustentación el  demandante  no hizo cosa diversa a postular su propia visión acerca del mérito  suasorio  de  la  pruebas,  olvidando  que  en  sede  de  casación prevalece el  criterio  apreciativo del juzgador, en razón de la doble presunción de acierto  y legalidad de que está revestida la sentencia recurrida.    

Atendidas,   por   tanto,   las  falencias  advertidas  en  los dos cargos formulados, la Sala inadmitirá la demanda objeto  de  examen, considerando además la no concurrencia de circunstancia vulneradora  de  garantías fundamentales en los temas propuestos en la demanda, que impongan  superar sus desaciertos para decidir de fondo.   

No  obstante,  la  Corte observa que en este  caso  se pudo vulnerar el principio de legalidad al tasarse la pena accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas, pues el  Tribunal  terminó  fijándola  en  el  mismo  lapso  determinado  para  la pena  privativa  de  la  libertad,  desbordando  el  límite  máximo  previsto  en el  artículo 51 del estatuto punitivo.   

Por  tanto,  se  ordenará que una vez cobre  ejecutoria  la  presente  decisión  y  se resuelva, en caso de interponerse, lo  relacionado  con  el  mecanismo  de insistencia, vuelva el proceso al respectivo  Despacho   para,   de   oficio,   proferir   el   pronunciamiento   a  que  haya  lugar.   

Se  indicará,  por último, que contra esta  decisión  sólo cabe el mecanismo de insistencia, conforme lo tiene establecido  el  artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, cuya interposición procede bajo las  reglas    fijadas   en   jurisprudencia   reiterada   de   la   Sala1.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:   

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado WÁLTER PALACIOS  TELLO.   

         2.  Contra  esta  determinación procede el mecanismo de insistencia  en los términos definidos por la jurisprudencia de la Sala.   

3.  Una  vez  surtido el trámite anterior,  vuelva  el  asunto  al Despacho del Magistrado ponente para el pronunciamiento a  que se aludió en las consideraciones.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005, radicación 24322.     

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