AP3014-2016(47533)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado Ponente  

AP3014-2016  

Radicación 47533  

Aprobado Acta No. 153  

Bogotá,  D.C., dieciocho (18) de mayo de dos  mil dieciséis (2016).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala sobre las solicitudes  probatorias  presentadas  oportunamente  por  la  defensa  del  requerido  MAYER  MIZRACHI                   MATALÓN1  y la Procuradora 3ª Delegada  para la Casación Penal.   

ANTECEDENTES:  

La  Embajada  de  la  República  de Panamá,  mediante  Notas  Verbales  EP/COL/N.  940/15  del  30  de  diciembre  de  2015 y  EP/COL/N.  007/16,  solicitó la detención preventiva con fines de extradición  del      ciudadano     panameño     MAYER     MIZRACHI     MATALÓN,  requerido  para  ser  juzgado  por  el  delito   de   «fraude   contra  la  administración  pública»,  según  «orden  de  detención»  dictada  el 24 de septiembre de 2015  por  la  Fiscalía 1ª Anticorrupción de la Procuraduría General de la Nación  de Panamá.   

Con  fundamento  en  esa  petición, mediante  Resolución  del  31  de  diciembre  de 2015, la Fiscalía General de la Nación  decretó     la     captura     de     MAYER    MIZRACHI    MATALÓN, la cual le fue notificada el mismo día  en  la  Sala de Capturados de la Dirección de Investigación Criminal, donde se  encontraba  desde  el  29  de  diciembre  por haber sido objeto de retención en  virtud  de  la Circular Roja de la Interpol A-9684/11-2015, según requerimiento  del  Juzgado  Decimotercero de Circuito de lo Penal del Primer Circuito Judicial  de Panamá.   

Por   Notas  Verbales  EP/COL/N.  022/16  y  EP/COL/N.  032/16  del  7 y 12 de enero de 2016, la Embajada de la República de  Panamá   formalizó  la  solicitud  de  entrega  de  MAYER  MIZRACHI  MATALÓN.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  No.  DIAJI  0032 del 8 de enero de 2016, dirigido a la  Cartera del Interior y de Justicia, conceptuó:   

Conforme   a  lo  establecido  en  nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  se informa que es del caso proceder con  sujeción  a  los  instrumentos  internacionales vigentes entre la República de  Colombia y la República de Panamá.   

En  consecuencia,  y  una  vez  revisado  el  archivo  de  tratados de este Ministerio, es de indicar que se encuentra vigente  el  “Tratado  de  extradición”, celebrado entre la República de Colombia y  la   República  de  Panamá,  suscrito  en  Panamá,  el  24  de  diciembre  de  19272.   

Por  su  parte, el Viceministro de Justicia y  del  Derecho,  con  oficio  OFI16-0002944-OAI-1100  del  8  de  febrero de 2016,  remitió  a esta Corporación la solicitud de extradición con la documentación  reunida.   

El 22 de febrero de 2016, la Corte asumió el  conocimiento    de    dicha    solicitud    y   requirió   a   MAYER   MIZRACHI  MATALÓN  para que designara  apoderado  que  lo  asista  en  el  trámite,  siendo  nombrado  el  defensor de  confianza  con  quien  se surtió el traslado previsto en el artículo 500 de la  Ley 906 de 2004 para la solicitud de pruebas.   

PETICIONES PROBATORIAS:  

La  defensa  solicitó tener como prueba los  siguientes documentos:   

1.            Certificación  del  13 de enero de 2016  expedida  por  el  Juzgado  Decimotercero  de  Circuito  de  lo Penal del Primer  Circuito   Judicial   de   Panamá,  sobre  la  inexistencia  de  «auto  de  enjuiciamiento»  contra  MAYER  MIZRACHI  MATALÓN  y  programación  de la audiencia preliminar correspondiente  para el 26 de febrero de 2016.   

2.            Decisión  del Segundo Tribunal Superior  de  Justicia del Primer Distrito Judicial de la República de Panamá, a través  del cual se concede al solicitado fianza de excarcelación.   

3.            Constancia de depósito judicial expedida  por  el  Juzgado  Decimotercero  de  Circuito  de  lo  Penal de la República de  Panamá por el monto de la fianza de excarcelación conferida.   

4.             Auto  de  detención  199  del  24  de  septiembre  de  2015  expedido  por  la  Fiscalía Primera Anticorrupción de la  Procuraduría  General de la Nación de la República de Panamá contra MIZRACHI  MATALÓN.   

5.            Escrito  del 8 de enero de 2016 dirigido  al  Presidente  de  la  República  de Panamá, en el que se ponen de manifiesto  algunos  errores  cometidos  durante  la captura del solicitado y el trámite de  extradición.   

6.            Peticiones  del 19 y 22 de enero de 2016  presentadas  ante  el  Ministerio  de  Justicia  y del Derecho de Colombia, y la  respuesta del 9 de febrero siguiente.   

7.                Solicitud     de     hábeas  corpus promovida a favor de MAYER  MIZRACHI  MATALÓN  el 9 de febrero de 2016, así como las decisiones y recursos  interpuestos al interior de dicho trámite.   

8.            Solicitud radicada ante la Procuraduría  Delegada  para  Asuntos  Penales el 22 de febrero de 2016 y su contestación del  26 de febrero siguiente.   

9.            Memorial  del  16  de  febrero  de  2016  suscrito  por  la  Procuraduría  General  de  la  Nación, mediante el cual dio  respuesta a una petición del 5 de enero anterior.   

10.           Certificación  del 1º de marzo de 2016  suscrita  por  el  Juzgado  Decimotercero del Circuito Penal de la República de  Panamá,  sobre  el  aplazamiento de la audiencia preliminar prevista para el 26  de febrero de 2016 hasta el 26 de mayo del año en curso.   

11.           Notas periodísticas relacionadas con el  proceso seguido contra el solicitado MAYER MIZRACHI MATALÓN.   

12.           Documento  del Banco Nacional de Panamá  del  23  de febrero de 2016 en el que da cuenta del depósito judicial hecho por  100.010.70    Balboas   correspondientes   a   la   fianza   de   excarcelación  otorgada.   

13.           Solicitud  ante  las  autoridades  de la  República  de  Panamá  demandando la libertad de MAYER MIZRACHI MATALÓN, dado  el pago de la fianza.   

14.           Copia  de  la  solicitud de hábeas  corpus radicada en la República  de Panamá en marzo de 2016.   

Asimismo, pidió que se oficie al Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  para  que certifique la vigencia y obligatoriedad de  los  siguientes  tratados,  así  como  la firma y ratificación por parte de la  República   de   Colombia   y  la  República  de  Panamá:  Convención  sobre  Extradición,  VII  Conferencia  Internacional  Americana,  Convención de Viena  sobre  el  Derecho  de  los Tratados de 1969, Pacto Internacional sobre Derechos  Civiles  y  Políticos,  Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de  San  José  de  Costa  Rica,  Declaración  Universal  de los Derechos Humanos y  Declaración Americana de Derechos del Hombre.   

Por  su parte, la Procuraduría 3ª Delegada  para  la  Casación Penal solicita se oficie a la República de Panamá para que  remita  copia  de  la  acusación  o  su  equivalente dictada en contra de MAYER  MIZRACHI   MATALÓN   e   indique   el   delito   por  el  que  se  requiere  en  extradición.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.   Las   Pruebas   en   el  Trámite  de  Extradición   

Tratándose   de   un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  conforme  al  artículo 502 de la Ley 906 de  2004,  la  Corte  debe  concentrarse  en  corroborar  los  siguientes  aspectos:  (i)  demostración  de  la  plena   identidad  del  solicitado,  (ii)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la  solicitud,  (iii) principio  de     doble    incriminación,    (iv)  equivalencia  de  la  providencia extranjera con la resolución de  acusación  colombiana  y (v)  cumplimiento de los tratados, si fuere el caso.   

Según  lo  conceptuado  por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  «se  encuentra  vigente  el  “Tratado  de  extradición”,  celebrado entre la República de Colombia y la  República  de  Panamá,  suscrito  en  Panamá,  el  24 de diciembre de 1927»,  razón por la cual son las exigencias allí contenidas  las que la Corte debe corroborar en este particular evento.   

Del  mismo  modo,  será en relación con las  previsiones  de  dicho  convenio que resulten pertinentes, conducentes y útiles  las solicitudes probatorias reseñadas.   

El   artículo  1º    del    referido  acuerdo  prevé  que  cada  uno  de los Estados  signatarios:   

«[…]     se     obligan     recíprocamente,  en conformidad con las estipulaciones del presente Tratado, a la  entrega          de          prófugos  de  la justicia que se encuentren  dentro de sus respectivas jurisdicciones.   

Por   su   parte,   el  artículo    2º  señala  que  para  que  proceda la    solicitud    de   extradición   se  requiere:   

a)   Que   el   Estado  reclamante  tenga  jurisdicción   para  juzgar  y  castigar  el  acto  que  motiva  la  solicitud.   

b)  Que  el  individuo cuya extradición se  pida  haya  sido condenado o este procesado o perseguido como autor, cómplice o  auxiliador  de  una violación de derecho penal punible en ambos Estados con una  pena no menor de dos años de prisión.   

c)  Que  la  acción  o  la  pena no estén  prescritas  conforme  a  las  leyes  de  cualquiera de los Estados contratantes.   

d)  Que el prófugo, si esta ya juzgado, no  haya cumplido aún su condena.   

A    su   vez,   el   artículo    3º  dispone  que no habrá lugar  a  extradición cuando la persona requerida haya sido  juzgada   o   indultada   por   el  Estado  requirente  en  relación   con   el   mismo   delito.   Asimismo,  el  canon  4º preceptúa  que  tampoco  procede en los eventos en que el solicitado es nacional nativo del  Estado  requerido o nacionalizado en él, salvo que en  el     último     de     estos     eventos     la  naturalización   sea   posterior   a   los   hechos  por     los     que     se     procede.   

Y    el  artículo 12 dispone que la  solicitud     de     extradición     «será  solicitada  por  los  Agentes Diplomáticos, y a falta  de  éstos,  por  los  Consulares,  o directamente de  Gobierno    a    Gobierno»    acompañada  de los documentos que se relacionan a continuación:   

a)  Copia  o transcripción autentica de la  sentencia  firme,  cuando  el prófugo hubiere sido condenado, y cuando se trata  de  un  procesado  o  perseguido,  copia  del  auto  de  detención  dictado por  autoridad competente.   

b)  Indicación  exacta  de  los  actos que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  del  lugar  y  la  fecha  de  su  ejecución, cuando esto pudiere precisarse.   

c)  Todos  los  datos  que  posea el Estado  requirente  y  que  sirvan  para  establecer  la  identidad  de  la persona cuya  extradición se solicita.   

d)  Copia  autentica  de  las disposiciones  penales aplicables al caso.   

Los documentos de que aquí se trata serán  expedidos   en   la   forma   prescrita   por   la   legislación   del   Estado  reclamante.   

En  resumen, los aspectos que la Corte debe  constatar   en  punto  de  emitir concepto son los siguientes:   

1.  Que  el  pedido  de  extradición se haya  formulado     por     vía    diplomática   y   se  haya  acompañado  de  la  sentencia  condenatoria  si  el  prófugo hubiese sido  juzgado   y   condenado   o,  en  el  caso  de  personas  procesadas,  de  copia  auténtica   del   auto   de   detención  emanado  de  juez  competente  con la  designación  exacta  del  delito  que lo motiva y su  fecha     de     perpetración,    así  como las señas de la persona reclamada  y  de  las  normas  sobre  prescripción.   

2. Que el hecho  por   el  que  se  solicita  la  extradición  tenga  carácter delictivo y una  pena  mínima superior a 2  años  de  privación  de la libertad en el  país  requirente  y  en  el requerido (principio de  doble incriminación);   

3. Que    no    esté    prescrita   la  acción  o la pena, conforme a las leyes    de    cualquiera   de              los  Estados  parte;   

4. Que  el  reclamado no haya sido juzgado  y  puesto  en  libertad,  cumplido su condena o haya sido amnistiado o indultado  por el delito base del requerimiento;   

5. Que   no   se   trate   de  un  delito  político o actos conexos  o    delitos    contra   la   religión        o        faltas        puramente       militares.   

De  otra  parte,  la Ley 906 de 2004 en el  canon  139  señala el deber de rechazar de plano los  «actos   que   sean  manifiestamente    inconducentes,    impertinentes    o   superfluos»,  mientras que el artículo   359   dispone   «la     exclusión,     rechazo    o  inadmisibilidad  de  los  medios  de  prueba que, de  conformidad    con    las    reglas   establecidas   en   este   código,   resulten   inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados a probar hechos notorios o que  por  otro  motivo  no  requieran prueba».   

Así,   la  aducción  y  práctica  de   pruebas   al   interior  del  trámite  de  extradición se rige por las  pautas  generales  que  reglamentan  el  recaudo  probatorio en el procedimiento  penal,     imponiéndose    el    análisis  de  la conducencia, pertinencia y utilidad de los medios de  convicción solicitados3,         de  cara  a  los  puntuales  aspectos que la Corte debe abordar al  emitir su concepto.   

En consecuencia,  si  las pruebas pedidas no  guardan  relación  con  esos  temas,  versan  sobre  hechos   notoriamente   impertinentes   o   carecen  de  utilidad,  se       deben       negar.   

2.          Peticiones   probatorias     de    la    defensa   

Precisados    los    parámetros   bajo   los  cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  probatoria  en el trámite de extradición,   resulta   evidente  que  no  pueden  admitirse  las  pretensiones de la defensa, por cuanto carecen de sustentación.   

En  efecto, el apoderado incumplió la carga  procesal  de  señalar  los  temas  que  pretende  probar  con  cada  uno de los  documentos  aportados, omisión que impide establecer su pertinencia, utilidad y  conducencia respecto del caso concreto.   

Sobre  el particular, se advierte que no le  compete  al  juez  complementar  las  peticiones  probatorias  elevadas  por las  partes,  por  cuanto éstas deben explicar claramente qué pretenden demostrar y  cuál  es  su  contribución real y efectiva al trámite. Sólo a partir de esos  argumentos  la Sala puede determinar cuáles son útiles y guardan relación con  el  asunto  debatido,  pues  el  adecuado  ejercicio y agotamiento de las etapas  procesales  es  una  obligación  inexcusable  que,  en  ningún caso, puede ser  corregida por el funcionario judicial.   

En  otras  palabras  la  defensa  de  MAYER  MIZRACHI  MATALÓN  no  presentó  en  debida  forma su solicitud probatoria, en  tanto  no  argumentó,  ni  someramente,  las  razones  por las que procedía su  decreto,   desatención   que  comporta  necesariamente  la  inadmisión  de  lo  pedido.   

En el escrito contentivo de la solicitud, el  apoderado  demandó  «que  sean tenidas como pruebas  TODAS  y  cada una de las presentadas por el suscrito con ocasión del asunto de  la  referencia,  así  como  las  aportadas  con  ocasión  de  los  derechos de  petición    que    he    dirigido    a    la   Honorable   Corte   Suprema   de  Justicia».   

Pareciera,  entonces, que el objetivo de la  defensa  no  es  otro  que  insistir  en  las  afirmaciones  contenidas  en  los  requerimientos  elevados  ante esta Sala el 1º y 10 de marzo de 2016, a través  de  las  cuales reclamó la terminación del presente trámite con fundamento en  la    «fianza    de   excarcelación»  que le otorgó el Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer  Distrito  Judicial  de  Panamá,  por  auto  del 18 de enero de 2016.   

En  esa  oportunidad,  MIZRACHI  MATALÓN  argumentó  que  la  concesión  de  tal  beneficio  implica la extinción de la  medida  cautelar  de detención preventiva, a partir de la cual se formalizó la  solicitud de extradición.   

No  obstante, acorde con el artículo 12 de  la  Ley  57 de 1928, el requerimiento debe estar acompañado, según se trate de  prófugo    condenado    o    procesado,  de  copia  o transcripción auténtica de la sentencia en firme o  del  auto  de  detención,  siendo  que,  en  el  presente  asunto, este último  documento  fue  aportado  y  conserva  eficacia  en  el  ordenamiento  jurídico  extranjero,  según  dijo la República de Panamá al formalizar la petición de  entrega.   

Así  lo  informó  la Embajada de Panamá,  mediante   Nota  Verbal  099/16  del  5  de  febrero4:   

[…]  la  solicitud  de  extradición  se  mantiene  a  pesar  de  que  el Segundo Tribunal de Justicia del Primer Distrito  Judicial   de   Panamá  le  concediera  el  beneficio  de  excarcelación  bajo  fianza.   

Al   respecto,   en  el  momento  de  la  consignación  de  la fianza ante el Tribunal, MIZRACHI MATALÓN continuará con  la  detención  preventiva  ordenada  mediante providencia de detención No. 199  del 24 de septiembre de 2015.   

Así  mismo,  remitió copia del Oficio 300  del  20  del  4  de  febrero  de  2016  suscrito por el Juzgado Decimotercero de  Circuito  de  lo  Penal  de Panamá, mediante el cual advirtió que «mantiene     la     solicitud    de    extradición»,  por  cuanto la fianza de excarcelación no implica la revocatoria  de la detención preventiva ordenada el 24 de septiembre de 2015.   

Ahora bien, frente a la petición encaminada  a  que  se  oficie al Ministerio de Relaciones Exteriores para que certifique la  vigencia  de  algunos  Convenios  y  Tratados  suscritos  por  Colombia, la Sala  advierte  que la defensa tampoco sustentó su solicitud y, por tanto, no procede  pronunciarse al respecto.   

A  la  par,  según  el  artículo  177 del  Código  General  del  Proceso,  las  normas  jurídicas con alcance nacional no  requieren prueba.   

Con apoyo en las anteriores precisiones, la  Sala  negará  la práctica de las pruebas elevadas por la defensa porque no fue  debidamente  sustentada  su  conducencia, pertinencia y utilidad respecto de los  temas  que deben abordarse en el concepto, esto es, la identidad del solicitado,  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  el  principio de doble  incriminación  y  la  existencia de auto de detención dictado por la autoridad  competente, por encontrarse el proceso en curso.   

Consecuente  con  lo  anterior,  se dispone  desglosar  y  entregar  los  elementos allegados por la defensa con la solicitud  probatoria,  así  como aquellos adjuntos a las peticiones del 1º y 10 de marzo  de 2016.   

3. Peticiones probatorias de la Procuradora  Tercera Delegada para la Casación Penal   

La  solicitud  dirigida  a  oficiar  al  Gobierno  de  Panamá  para  que  remita  copia  de la  acusación,  o su equivalente, dictada contra el requerido resulta superflua, en  la  medida  que el artículo 12 del Tratado de extradición vigente no exige que  contra éste se haya dictado acusación.   

En  contraste,  dicha  normativa prevé que  cuando  el  pedido de extradición recaiga sobre un procesado o perseguido basta  con  remitir  copia del auto de detención dictado por autoridad competente, por  manera que con el aporte del mismo se colma tal exigencia.   

Con  base  en las anteriores precisiones la  Sala  negará la práctica de las pruebas solicitadas por la Procuradora Tercera  Delgada  para  la  Casación Penal y por la defensa del requerido MAYER MIZRACHI  MATALÓN,  por  carecer  de  utilidad, no guardar relación con los temas que se  deben  abordar  en  el  concepto  y  resultar  superfluas,  según  se expuso al  resolver cada postulación probatoria.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.             NEGAR   por  improcedentes  las pruebas solicitadas por la defensa de MAYER MIZRACHI MATALÓN  y  la  Procuraduría  Tercera Delegada para la Casación Penal. En consecuencia,  se  dispone  desglosar  y  entregar  los  elementos  allegados  con  la presente  solicitud  probatoria  y  con  las  peticiones radicadas el 1º y 10 de marzo de  2016.   

2.            En firme esta  determinación    CORRER  traslado  por  cinco  (5)  días  a  los  intervinientes  para que presenten sus  alegatos  de  acuerdo  a lo dispuesto en el inciso final del artículo 500 de la  Ley 906 de 2004.   

3.           Contra esta decisión procede el recurso  de reposición.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se aplica la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición  se concretaron entre marzo y diciembre de 2014,  época  en  la  cual estaba vigente ese ordenamiento procesal penal.  Así mismo, se consultan las exigencias  previstas  en  la  Ley  57  de  1928  «Por la cual se  aprueba  un  Tratado de extradición celebrado entre los Gobiernos de Colombia y  Panamá»,  suscrito  en  Ciudad  de Panamá el 24 de  diciembre  de  1927,  aplicable  al  caso  según lo conceptuó el Ministerio de  Relaciones Exteriores.   

2 Folio  91 carpeta anexa 1.   

3  Recuérdese  cómo  la  Corporación tiene decantado que la prueba es conducente  cuando  ostenta  la  aptitud  legal  para forjar certeza en el juzgador, lo cual  presupone  que  el medio de convicción esté autorizado en el procedimiento; es  pertinente  cuando  guarda  relación  con  los  hechos,  objeto  y  fines de la  investigación  o el juzgamiento; es racional cuando es realizable dentro de los  parámetros  de  la  razón  y,  por  último,  es  útil  cuando reporta algún  beneficio, por oposición a lo superfluo o innecesario.   

4  Fls.  181 a 182 C. 2 Ministerio de Justicia y del Derecho.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *