AP2879-2016(44562)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

AP  – 2879 – 2016   

Radicación 44.562  

Aprobado Acta No. 147  

Bogotá  D.C.,  once (11) de mayo de dos mil  dieciséis (2016).   

VISTOS  

          Resuelve  la  Sala si admite o no la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado MAURO DE JESÚS ESTEPA GÓMEZ.   

HECHOS  

          En  inmediaciones  de  la carrera 6ª con calle 8ª del municipio de  Madrid  (Cundinamarca), el 24 de abril de 2013 cerca de las 5:00 de la tarde, la  policía  capturó  a  MAURO  DE  JESÚS  ESTEPA GÓMEZ. Portaba sin permiso, un  revólver  marca Smith & Wesson, calibre 32 largo, modelo 31-1, sin números  seriales, cachas de madera, sin munición y apto para disparar.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          El  25 de abril de 2013 ante el Juzgado Penal Municipal con Función  de  Control  de  Garantías de Madrid (Cundinamarca), previa legalización de la  captura  en flagrancia, la fiscalía le formuló imputación a ESTEPA GÓMEZ por  el  delito  de Fabricación, tráfico, porte o tenencia  de  armas de fuego, accesorios, partes o municiones, de  conformidad  con  el artículo 365 del Código Penal, modificado por la Ley 1453  del 24 de junio de 2011. No se presentó allanamiento a cargos.   

          En  la  misma  diligencia,  la  fiscalía  retiró  la  solicitud de  imposición  de  medida  de  aseguramiento,  motivo por el cual el procesado fue  dejado    en    libertad.                  

          El  18  de junio de 2013 la Fiscalía radicó escrito de acusación.  No  obstante,  llegado  el  día para el acto correspondiente, presentó acta de  preacuerdo  suscrita  con  el  procesado  y  su  defensor. En el acápite de los  términos  de  la aceptación de la culpabilidad, se expresó que MAURO DE JESUS  ESTEPA  GÓMEZ  asumía su responsabilidad como autor del delito de Fabricación,   tráfico,  porte  o  tenencia  de  armas  de  fuego,  accesorios,  partes  o  municiones, en la modalidad de  portar,  a cambio de que la fiscalía degradara la forma de participación en la  conducta  punible  de  autor a cómplice, acordándose la pena de cuatro años y  seis   meses   de   prisión,   mínima   correspondiente   para  esa  forma  de  participación criminal.   

          El  27 de noviembre de 2013 la Juez Penal del Circuito con Funciones  de  Conocimiento   de  Funza  (Cundinamarca)  le impartió aprobación a la  negociación    referida    por    considerarla    ajustada    al   ordenamiento  jurídico.   

          Mediante   sentencia   del  6  de  marzo  de  2014,  el  juzgado  de  conocimiento  condenó  al  sindicado  como cómplice del delito de Fabricación,   tráfico,  porte  o  tenencia  de  armas  de  fuego,  accesorios,  partes  o  municiones, a la pena principal  de  4  años  y  6 meses de prisión y las accesorias de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  y privación del derecho a la  tenencia  y  porte de armas, por el mismo término de la sanción intramural. Se  ordenó  el  comiso  del  arma  incautada  y  se negaron los subrogados penales.   

          El  defensor  apeló  esa  providencia  con  el  fin de que le fuera  concedido  a  su  representado  el  beneficio de la prisión domiciliaria por la  calidad  de  padre cabeza de familia. En subsidio, solicitó el otorgamiento del  sistema de vigilancia electrónica.   

          La  Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca, por intermedio  de  la  sentencia  recurrida  en  casación, expedida el 25 de junio de 2014, la  confirmó en su integridad.   

LA DEMANDA  

Cargo      Único.      Violación  indirecta.   

          Plantea  el  demandante  que los jueces de instancias incurrieron en  “fallas” de “valoración  y  apreciación”  de las  pruebas  al  momento  de  decidir  sobre la concesión del subrogado penal de la  prisión  domiciliaria  por  la  calidad  de  padre  cabeza de familia de ESTEPA  GÓMEZ.  Aduce  que, aunque a través de esos medios de convicción aportados se  demostró  la  incapacidad de la progenitora de hacerse cargo del cuidado de sus  dos   menores  hijas,  los  falladores  “elaborando  falsos juicios de identidad  (…)  terminaron  por  valorar  erradamente  la prueba, cometiendo una falla de  hecho  con  abierta  violación  de  la sana crítica y (…) la metodología de  lógica,   experiencia,   sentido  común  y  ciencia  jurídica”.   

          Bajo  ese  contexto,  enuncia  como causal de casación “la   violación   indirecta   de   la   ley  por  el  manifiesto  desconocimiento     de     las     reglas     de     producción    –   falso  juicio  de  legalidad-  de  las  pruebas documentales  aportadas    por    la    defensa”,   y  asevera  que  de  no  haberse  cometido dicho yerro, la decisión  proferida  por  los  sentenciadores habría sido favorable para los intereses de  MAURO  DE JESÚS ESTEPA GÓMEZ. Lo anterior, enfatiza, porque dentro del proceso  se  probó  que:  (i)  el  procesado es padre de las menores S.M.E.L y E.E.E.L.,  (ii)  que él es quien suministra lo necesario para que aquellas lleven una vida  digna,   y   (iii)  que  SANDRA  LEDEL  LÓPEZ  URREA,  la  progenitora,  padece  incapacidad  permanente  parcial  que  le  impide  tenerlas  bajo  su  cuidado y  protección.   

          Indica  el  recurrente: “la madre de las  menores  se  encuentra  en  situación  de incapacidad permanente y parcial para  realizar  los  esfuerzos de impacto, así como posiciones prolongadas de más de  una  hora,  ejercicios bruscos y levantar peso (…) lo que en la práctica y en  la  vida  real le impide realizar las actividades que necesita un hogar en donde  se encuentran a cargo dos menores de edad”.   

          En  los  demás párrafos de la demanda de casación, se ocupa sobre  aspectos  de análisis de la categoría de “cabeza de  familia”,  haciendo referencias jurisprudenciales de  la  figura  por  parte  de  la  Corte  Constitucional  en  sentencias  C-184/03,  SU-389/05,  y T-693/10, y mención de las Leyes 750 de 2002 y 82 de 1993, en las  que  se desarrolla la interpretación sobre cuáles son los requisitos que deben  cumplirse  para  que  procedan los beneficios de subrogados penales a los padres  cabeza  de  familia.  A  partir  de  ello,  afirma  cómo,  en su criterio, esos  requisitos  estaban  demostrados en el proceso a favor de MAURO DE JESÚS ESTEPA  GÓMEZ.   

Por  tanto,  solicita  el  defensor casar la  sentencia  y  en  su  lugar,  conceder  al procesado el subrogado de la prisión  domiciliaria   por   estar   demostrada   su   condición  de  padre  cabeza  de  familia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En  el  capítulo  IX  de la Ley 906 de 2004  dedicado  a  regular  el  recurso extraordinario de casación, exactamente en el  inciso  2º  del  artículo  184,  se  contemplaron cuatro posibilidades para no  seleccionar  o  admitir  una  demanda  de  casación:  carencia  de interés, no  señalamiento  de  la  causal,  falta  de  sustentación  debida de los cargos y  cuando  de  su  contexto se advierta fundadamente que no se precisa del fallo de  la Corte para cumplir alguna de las finalidades del recurso.   

Aunque es innegable que en el presente caso  el  censor, en su condición de defensor del procesado, cuenta con interés para  pretender  en casación el otorgamiento a favor de su representado del beneficio  de  la  prisión  domiciliaria  por  la  calidad  de padre cabeza de familia, es  manifiesto  que  no  hay  lugar a la admisión de la demanda en relación con el  reproche  propuesto.  Simplemente  porque  no  cumplió  con  la carga de debida  sustentación.   

Es  palpable,  en  la  única  censura  de  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  la  inconformidad  del  abogado  defensor  con  el  alcance  dado a los medios de convicción por el juzgador, al  cual  contrapone  el  propio, reflejando con ello su idea equivocada de entender  la  casación  como  una  tercera  instancia del proceso penal a la que es dable  acudir  en  procura de que la Corte medie en un debate probatorio agotado con el  fallo de segundo grado.    

El recurso extraordinario, por el contrario,  como  en  muchas  oportunidades  lo  ha  señalado  la Sala frente al Código de  Procedimiento  Penal  de  2000  y  lo  reitera en esta oportunidad de cara a las  normas     de     la     Ley    906    de    20041, no es un escenario apto para  desaprobar  de  cualquier  forma  las conclusiones de la sentencia o el trámite  procesal.   El  mismo  se  encuentra  limitado  a  los  posibles  errores  susceptibles  de cometerse en un  proceso,  los  cuales  se  sintetizan  en  los motivos legales previstos para su  procedencia.   

Básicamente,    en    el   único    cargo   planteado,  el  actor  incumplió el rigor lógico y  argumental  exigido  para  demostrar  la  violación  en la cual incurrieron los  falladores de instancias.   

Propuso  de  entrada  la  presencia  de  un  “falso    juicio    de    identidad”  sin  fundamentación  alguna,  y  enseguida,  en  el  acápite  de  enunciación  del cargo, formuló un “falso juicio de  legalidad”  cuyo  desarrollo dista diametralmente de  los requerimientos formales que impone un yerro de esa naturaleza.   

No  presentó  el  actor  ningún argumento  orientado  a  demostrar  que  el  Tribunal  valoró  alguna  prueba  obtenida  o  practicada  ilegal o ilícitamente, o dejó de valorar un medio de prueba por la  errada   convicción   de  que  se  obtuvo  o  practicó  por  fuera  del  marco  constitucional  y  legal.  Únicamente dijo que el fallador de segunda instancia  se     equivocó    al    “valorar”   las  pruebas  que  conducían  ineludiblemente  a  otorgarle  al  sentenciado  el  sustituto  de  la prisión domiciliaria por la calidad de padre  cabeza  de  familia, pero no mencionó siquiera de qué manera se desatendió el  ordenamiento  jurídico,  lo  que  impide desentrañar el sentido de la censura.  Bien  se  ve,  entonces, que desde la perspectiva técnico-formal, el desarrollo  de  la  censura se torna incoherente y desborda la lógica inherente a la causal  de casación invocada.   

Ahora,  según  puede verificar la Sala, la  sentencia  del  Tribunal  ocupó  un buen espacio al análisis de la procedencia  del  beneficio  de  la  prisión  domiciliaria por la calidad de padre cabeza de  familia.  No   obstante,  tras  el  estudio  de  los  medios de convicción  aportados  a  ese  propósito,  concluyó que el quebranto de salud (luxación    entre   las   vértebras  torácicas   8  y  9)  que  presenta  la  progenitora  de  las  menores  hijas del procesado MAURO DE JESÚS  ESTEPA   GÓMEZ,  no  es  de  aquellos  que  le  impida  hacerse  cargo  de  sus  descendientes.   

Ha dicho la Corte que la mera disparidad de  criterios  en  la  apreciación  probatoria  no  habilita  acudir  al recurso de  casación   pues,   esa   oposición  de  apreciaciones  subjetivas  contra  los  razonamientos   probatorios  efectuados  por  el  juez,  o  la  postulación  de  críticas  a  la  actividad  valorativa  sin  el  debido planteamiento técnico,  conduce  a  la  inadmisión del recurso de casación2.   

En  consecuencia,  resulta manifiesto que la  demanda  no  reúne  en  lo  formal  las  exigencias mínimas para considerar su  admisibilidad  de  cara a los fines del recurso de casación, razón por la cual  se inadmitirá.   

DECISIÓN  

         De   conformidad   con   lo  consignado  en  precedencia,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado  MAURO DE JESÚS ESTEPA GÓMEZ.   

Cabe  advertir,  que  contra  la  presente  decisión  procede el mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el artículo 184 del Código de Procedimiento Penal de 2004 y con las reglas  que   ha   definido  la  Sala  en  pronunciamientos  anteriores  a  la  presente  decisión3.   

DE    LA    POSIBILIDAD    DE    CASAR  OFICIOSAMENTE   

De  acuerdo  con  facultad que le otorga el  inciso  3°  del  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  la  Corte,  atendiendo los fines de      la      casación,      tiene  sentado4  que  le  surge  el  deber  de actuar de oficio cuando advierta la  necesidad  de  hacer  efectivo  el  derecho  material, preservar o restaurar las  garantías   de   los  intervinientes,  reparar  los  agravios   inferidos   a   éstos   o   unificar  la  jurisprudencia.   

Ello,  se aclara,  sin  que  medie  la  realización  de la audiencia de  sustentación  a  que  se refiere su inciso final, en  cuanto   el   adelantamiento   de   ésta  se  halla  condicionado  a  una  demanda  que  por  haber  sido  presentada en forma, fuere  admitida,  lo  que  no  ocurre  en  el  presente asunto.   

En este caso es necesario determinar si los  juzgadores   desconocieron   garantías  fundamentales   que   le   asisten   al  procesado  MAURO  DE JESÚS ESTEPA GÓMEZ,    de    un    lado,    por    el    no   otorgamiento  de  la prisión domiciliaria en los  términos    previstos  en  el  artículo 38B de la  Ley   906   de  2004,  y,  de  otro,  por     el     probable     quebrantamiento  del  principio  de  legalidad  al  imponer la pena  accesoria de privación del derecho a la tenencia y porte de armas.   

         Por   lo   tanto,   una   vez  quede  en  firme  esta  providencia,  la      actuación  regresará  al despacho de la Magistrada Ponente para  estudiar    la    posibilidad    de   la   casación  oficiosa.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA    CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,  Sala      de      Casación     Penal,   

R E S U E L V E  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor del acusado MAURO DE JESÚS  ESTEPA  GÓMEZ,  en  seguimiento  de  las motivaciones plasmadas en el cuerpo de  este proveído.   

2. De conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es facultad del  demandante elevar petición de insistencia.   

3.  En firme la  anterior    decisión,    una    vez   surtido   el  trámite de insistencia, en  caso  de  que  se formule, la actuación regresará al despacho de la Magistrada  Ponente  para  decidir sobre  la posibilidad de la casación oficiosa.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1                     De  igual  modo  lo hizo, entre otras decisiones, en CSJ AP, 10 Feb  2010, Rad 32148 y CSJ AP, 14 Dic 2010, Rad 33256.   

2                     CSJ AP 3 dic 2009, rad. 27.264.   

3  CSJ, AP  12 dic 2005, rad. 24.322.   

4                     Entre  otros, en CSJ AP, 9 jun. 2008, Rad. 29520, y CSJ AP, 16 dic.  2008, Rad. 30.242.     

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