AP2851-2014(43426)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  Ponente   

AP2851-2014  

Radicación  N°  43426   

(Aprobado  acta  N°    162)   

         

         Bogotá,   D.  C.,  veintiocho  (28)  de  mayo    de    dos    mil    catorce             (2014).   

         La  Corte  se pronuncia sobre la admisibilidad formal de la demanda  de  revisión  presentada  por  la  apoderada de JORGE  ALBERTO  ORDOÑEZ  GARCÍA  en contra de la sentencia  emitida  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga que, el 4  de  agosto  de 2009, lo declaró coautor penalmente responsable de las conductas  punibles  de  hurto  calificado  y  agravado y fabricación, tráfico y porte de  armas de fuego.   

  H   E   C   H   O  S   

         Fueron  expuestos  por  el  Tribunal, en lo atinente a ORDOÑEZ   GARCÍA,  en  los  siguientes  términos:   

“A  JORGE  ALBERTO   ORDÓÑEZ   GARCÍA   se  le  sindicó  de  participar  en  el asalto a mano armada cometido el 20 de mayo de 2005 al bus de  servicio  público  de placas XLM 720, a la altura de la calle 10 con carrera 19  de esta ciudad”.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

         La  accionante  solicita  la revisión de la sentencia “por  razón  de prueba posterior que ha surgido”, aduciendo  que  su  prohijado no se encontraba en el sitio donde se  cometió  el delito por el cual se dictó condena en su contra, sino en Cúcuta.  Por  ende,  en  su  criterio,  el reconocimiento fotográfico que constituyó el  soporte de tal determinación no se acompasa con la realidad.   

         Aun  cuando admite que este razonamiento puede desestimarse, puesto  que  ya  fue  descartado en el libelo previo de revisión que en sentido similar  presentó         ante        la        Corte1,  estima  que  ello  no puede  conducir  a que prosiga la vulneración de garantías fundamentales, criticando,  de  nuevo,  el  reconocimiento  fotográfico realizado en el trámite y la labor  del defensor de oficio.   

         En  estas  condiciones,  retoma  el  contenido de las declaraciones  extrajuicio  que  aporta  como  pruebas  nuevas y que, en su sentir, develan que  entre  el  mes  de  enero  y  agosto  de 2005 ORDOÑEZ  GARCÍA  laboró en la ciudad de Cúcuta confeccionado  hormas  para  calzado y en la venta de minutos de celular, en las que además se  plasma  su condición de persona honrada y responsable a las voces de algunos de  sus  vecinos  y  antiguos  empleadores,  para  con soporte en ellas solicitar la  invalidación de las sentencias de condena.   

         Anexó  con  la  demanda  copia  del  proceso  en  las que estas se  emitieron  y  donde  se  consigna  que ya cobraron ejecutoria, las declaraciones  extrajuicio  citadas, varias constancias laborales y de vinculación a programas  de ayuda gubernamental, entre otros.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  Atendiendo la naturaleza excepcional de  la  acción de revisión y su carácter rogado, el legislador ha establecido una  serie  de exigencias a efectos de darle paso a la demanda contentiva de la misma  que,  en  términos  generales,  consisten en la determinación de la actuación  procesal  cuya  revisión  se depreca, el señalamiento de las conductas penales  que  motivaron  las decisiones cuestionadas, indicar la causal que se invoca con  los  fundamentos  de hecho y derecho que la sustentan, la relación de pruebas o  evidencias  que  fundamentan  la  solicitud  y  aportar  con  esta  copia de las  providencias demandadas junto con la constancia de su ejecutoria.   

Así  las  cosas, es palmario que el libelo  respectivo  no  es  un  escrito  de libre confección y, por el contrario, ha de  estar  sometido  a  específicas  reglas de postulación que varían dependiendo  del  motivo  de  rescisión que sea invocado. Por ende, de no cumplir la demanda  con  la  idoneidad  conceptual mínima para que pueda removerse la condición de  cosa  juzgada  que  cobija a las providencias dictadas por la administración de  justicia, la decisión que se impone es su inadmisión.   

         2.  Esa  será  la  determinación  en este evento, toda vez que la  accionante  no es clara en la exposición de su caso y de modo caótico asume la  revisión  como  una  fase  propicia para plantear su llana inconformidad con la  decisión  de  condena.  En lugar de acreditar fehacientemente que la prueba que  cataloga  nueva  es  apta  para  poner  en  entredicho,  de forma inexorable, la  declaración  de  justicia  contenida  en la sentencia, asume que es deber de la  Corte   conferirle   el  carácter  de  incontrovertible  y  de  esa  pretendida  connotación  inicia  a  especular  acerca de la inocencia de su defendido, a la  manera  de  un  alegato  de  instancia,  Es  decir,  la libelista se refiere sin  ningún   rigor   ni   claridad  a  distintas  circunstancias  acaecidas  en  la  actuación,  verbi  gratia,  el  mérito  suasorio  del  señalamiento  efectuado  en  contra de ORDOÑEZ  GARCÍA,  su presunta falta de  defensa   e,   incluso,   cuestiona   la   decisión  de  tutela  que  despachó  desfavorablemente       sus       pretensiones2,  lo que desconoce no solo la  naturaleza  de  la  revisión  y la figura de la cosa juzgada, sino también los  postulados   que   rigen  el  debido  proceso,  entre  ellos,  el  principio  de  preclusión.   

         3.  De  otra parte debe recordarse que, cuando la acción se ampara  en  la  causal tercera contemplada en el artículo 220 de la Ley 600 de 2000, no  son  los  hechos  o  las  pruebas que dejaron de incorporarse al proceso por ser  desconocidas  las  que  dan  lugar  a  su revisión, sino aquellas que sin mayor  dificultad  resquebrajan  la  providencia  atacada,  en  otras palabras, las que  ab  initio  transmiten  la  credibilidad  suficiente  para  cuestionar el sentido material de las sentencias  proferidas  por  la  judicatura (Cfr. CSJ AP, 25 Oct 2004, Rad 20605; CSJ AP, 19  Dic 2012, Rad. 38249).     

En  ese  orden,  aunado  a  las  falencias  señaladas,  se  tiene  que  en  este  asunto  únicamente  se allegó copia del  expediente  contentivo de las diligencias y varias declaraciones extrajuicio, en  un    cuadernillo   titulado   “Pruebas   de   que  JORGE   ALBERTO   ORDOÑEZ   GARCÍA   no  estaba  en el lugar de los hechos”,  sin  acometerse  ningún  razonamiento  consistente  que  indique el modo en que  hipotéticamente   tendrían  la  fuerza  demostrativa  suficiente  en  orden  a  desquiciar las conclusiones del fallo de condena.   

Ahora  bien,  de  dichas  declaraciones  la  única  que  tendría  relevancia  sería la suministrada por Jhon Jaime Téllez  Villate  el  9 de agosto de 2013 ante la Notaría Tercera de Cúcuta -puesto que  las  demás se circunscriben a dar cuenta de la buena conducta del implicado-, y  en  la  que   manifiesta  que  éste trabajó para la época de los sucesos  investigados   en   esa   ciudad,   pero   esta  afirmación  genérica  resulta  insuficiente   para   oponerse  al  dicho  de  Walter  Amaya  López,  quien  lo  identificó  como  la persona que en Bucaramanga “me  puso  el  revólver  en  la  parte  derecha de la nuca y esculcaba, me quitó la  moneda,  me  hizo  quitar  los zapatos diciendo que yo tenía un revólver en la  media,  que  le  entregara  el  revólver  que  tenía escondido, me requisó la  cintura,  encontrándome  el  celular  y  se apoderó de él, se llevó un bolso  tipo  canguro  que  yo  tenía  en la parte de delante de la palanca de cambios,  donde  tenía  la  plata  escondida  del  produzco de recorridos anteriores y me  sacó    la    plata    que   llevaba   en   el   bolsillo   izquierdo   de   la  camisa”.3   

En  consecuencia, la demanda que ocupa a la  Sala  solo  contrae una exposición subjetiva del mérito suasorio que en sentir  de  la  accionante  debe asignársele a esta y a las demás pruebas debatidas en  las  actuación,  obviando  que la revisión no es una  continuación     del     proceso     penal  que  culminó con la ejecutoria de la decisión judicial que  hizo  tránsito  a  cosa  juzgada,  ni  es  una  fase  para  revivir  la  controversia  jurídica     o  probatoria     allí  surtida.   

         4.  En  síntesis,  es  necesario  reiterar  que  tratándose de la  causal  alusiva a pruebas o hechos nuevos no conocidos al tiempo de los debates,  que  esta  no  cobija casos en los que el demandante, a partir de una particular  valoración  de  las  normas y de los hechos en contraposición a lo resuelto en  el  fallo  objeto  de  acción,  considera  que  el  sentenciado  no  es autor o  partícipe  de  una  determinada  conducta  ilícita, toda vez que esta clase de  discrepancias  solo  tienen  cabida en el curso de las instancias o a través de  los  recursos,  no  en  sede  de  revisión,  se  repite, ya que al igual que la  casación,  no es una prolongación del juicio ni una tercera instancia (CSJ SP,  6 Mar 2001, Rad. 10685).   

Así  mismo,  la  naturaleza  de la acción  impone  la  constatación de la eventual injusticia que pudo haberse cometido en  el  curso  del  proceso  penal,  a  través de una argumentación que conduzca a  colegir  que  la  decisión allí adoptada es incongruente indefectiblemente con  la  verdad  material,  por lo cual no tienen cabida planteamientos especulativos  que,  como en este caso, dejen al azar y a la libre interpretación del operador  jurídico el posible asidero del reclamo efectuado.   

Entonces, ante el evidente incumplimiento de  los  presupuestos  de  admisibilidad  legalmente  establecidos  y  la defectuosa  postulación  de  la  demanda de revisión, la decisión que se impone ha de ser  la de inadmitir el libelo.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

         INADMITIR   el   libelo   de  revisión  allegado  por  la  apoderada de JORGE ALBERTO ORDOÑEZ  GARCÍA.   

Contra  la  presente  decisión  procede el  recurso de reposición   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

IMPEDIDO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Radicado   40778,   auto   del   24   de   abril  de  2013   

2  Radicado  64008,  sentencia  del  15  de noviembre de  2012   

3  Cfr. Fl. 41 cuaderno de copias 1     

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