AP2777-2015(43653)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP2777-2015  

Radicación N°43653  

(Aprobado   Acta  No.184)   

Bogotá D.C., veinticinco (25) de mayo de dos  mil quince (2015).   

Se     pronuncia    la    Sala  sobre la  admisión    de    la  demanda  de  casación  presentada  por  el     defensor     de    EDUARDO  RAFAEL  VIDAL  POLO  contra  la  sentencia   dictada   por  el  Tribunal  Superior  de  Antioquia, Sala Penal de Descongestión, el  19 de noviembre de 2013, mediante  la  cual confirmó con   modificaciones   la  proferida   por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  con funciones de conocimiento de Fredonia el  12  de  septiembre de 2012,  que  condenó al    procesado   por   el   delito   de  desaparición      forzada,      en      concurso  homogéneo.   

Hechos    

          El  29  de mayo de 1992, en las horas de la tarde, el Comandante de  la  Subestación  de  Policía  del  Corregimiento de  Bolombolo  (Antioquia), Cabo  Segundo  BONIFACIO CAICEDO ARIZABALETA, se dirigió en compañía de los agentes  de  policía EDUARDO RAFAEL  VIDAL  POLO  y  PABLO  MORENO  CAICEDO,  en   dos  motocicletas,  a  la       vereda       “Sinifaná”,    con    el   fin   de  verificar  una  información  que daba cuenta de la presencia en  la    zona    de   tres  (3)      personas  sospechosas.   

          Al  llegar  al  sitio  indicado,  en  el estadero Puerto Viejo, los  uniformados  requisaron a las personas referenciadas,  hallando  en  poder  de  una  de  ellas  un  arma  de  fuego, razón por la cual  las  aprehendieron        y        las encerraron  en  el  baño  del  establecimiento  mientras  pedían  colaboración  al señor  OTONIEL  DE  JESÚS  SÁNCHEZ  CORREA,  propietario  de  una camioneta, para que  les          facilitara          transporte.       

          Los    detenidos    fueron    obligados    a   subir   en    el  vehículo    mencionado  y  de  allí transportados hasta un lugar próximo al  sitio  LA  ALBANIA,  acompañados de tres sujetos   que   intervinieron   en   el   procedimiento   policial,  en    dirección    a    Medellín,    donde    los  bajaron  y  le pidieron al  conductor  de  la  camioneta  que  se  regresara. Luego ingresaron a   un   predio   y   los   dejaron   en   poder   de  los  extraños  que  los  acompañaban,  integrantes,     al     parecer,     de   una  organización  de  justicia  privada,  que vigilaba la zona y realizaba labores de  “limpieza”,  sin  que  desde  entonces se hubiese vuelto a tener noticias de  su    paradero.   Los  detenidos  respondían a los nombres de LUIS HUMBERTO BOTERO ARBOLEDA, GUILLERMO  LEÓN     CARDONA     USMA     y    IVÁN  DARÍO  CARDONA  USMA,  estos  últimos hermanos.       

         Actuación procesal relevante   

         1.   La  justicia  penal  militar  inició investigación por  estos  hechos  y condenó a BONIFACIO CAICEDO ARIZABALETA y EDUARDO RAFAEL VIDAL  POLO   por   el   delito   de  privación  ilegal  de  la  libertad,1  pero  el  Tribunal  Nacional,  mediante  decisión  de 2 de diciembre de 1997, al resolver  una  colisión  propuesta por el Tribunal Superior Militar, anuló la actuación  a partir de la apertura de la investigación, por incompetencia.   

           2.  La fiscalía asumió la     investigación     de    los  hechos,  vinculó  al  proceso  a  BONIFACIO CAICEDO  ARIZABALETA  y  EDUARDO  RAFAEL  VIDAL  POLO,  y  mediante   resolución   de  24  de  junio  de  2011  acusó  al  último  por  el delito de desaparición  forzada   agravado,  en  concurso   homogéneo.   Respecto  del  primero,  dispuso  revocar  la  clausura  el      ciclo     investigativo     por  no haberse resuelto la situación  jurídica,  para  que  se  cumpliera esta formalidad.  Esta    decisión    causó    ejecutoria   el   21   de   noviembre  siguiente.2   

3. Rituado el juicio, el Juzgado Penal del  Circuito  con funciones de conocimiento de Fredonia, mediante sentencia de 12 de  septiembre  de  2012,  condenó  a  EDUARDO  RAFAEL  VIDAL POLO a las           penas         principales     de     500     meses     de  prisión,       multa      de      3.525.5   s.m.l.m.v.,  e  inhabilitación  en el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  20  años,  como  autor  del  delito  de  desaparición forzada      agravado,     en     concurso  homogéneo.3   

          4.  Apelado  este fallo por la defensa para pedir la absolución del  procesado,  o en su defecto, una condena en condición de cómplice, el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Antioquia,  Sala Penal de Descongestión,  mediante  el suyo de 19 de noviembre de 2013, que ahora el mismo sujeto procesal  recurre  en casación, lo confirmó, con la aclaración de que la pena privativa  de   la   libertad   que  debía  purgar  el  procesado  era  de  480  meses  de  prisión.4   

          La demanda   

          Con  fundamento  en  la  causal  prevista  en el numeral primero del  artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000, plantea un cargo contra la sentencia  impugnada,  por  violación de una norma de derecho sustancial, específicamente  del  artículo  1° de la ley 100 de 1980, vigente cuando ocurrieron los hechos,  que  establece  que  nadie  puede  ser  condenado  por  un  hecho  que  no esté  expresamente  previsto como punible por la ley penal vigente al tiempo en que se  cometió,  ni  sometido  a  pena  o  medida  de  seguridad  que  no se encuentre  establecida en ella.    

         

          Lo  anterior,  porque  no  se compadece con el referido precepto, ni  con  lo dispuesto en el artículo 6° de la Ley 599 de 2000, que recoge el mismo  principio,  ni con el artículo 29 de la Constitución Nacional, que una persona  sea  juzgada  y condenada por un hecho no contemplado como punible al momento de  su  realización,  y  porque el delito de desaparición forzada, por el cual fue  condenado   el   procesado,   no  preexistía  para  la  fecha  de  los  hechos.   

          Esta  conducta solo vino a ser tipificada como delito con la entrada  en  vigencia  de  la  Ley 599 de 2000, mucho después de los hechos imputados al  procesado,  los  cuales  tuvieron lugar el 29 de mayo de 1992, y el argumento de  que  dicho delito es de ejecución permanente, sería aceptable “si tal delito  se  comete  con  posterioridad  a la vigencia de la ley que ratificó el acuerdo  internacional  conocido  como  Convención  Interamericana  Sobre  Desaparición  Forzada,  prohijada,  para  la  república  de  Colombia,  mediante  Ley  707 de  2001”.   

          Pero  lo  que  no  puede admitirse es que dicha figura tenga efectos  retroactivos,  en  detrimento  de  los  derechos  del  reo  y  del  principio de  legalidad,  pues si al momento de consumarse la conducta atribuida al procesado,  la  desaparición  forzada no existía como delito, “mal puede una convención  internacional  referirse  a una conducta atribuida en el ámbito temporal que no  contaba  con  la preexistencia de la norma a la que el convenio transnacional se  refiere”.   

          Cita  doctrina  sobre  el  tránsito  de  leyes  en  el  tiempo y la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad,  e  insiste  en que el delito de  desaparición  forzada  que  se  le atribuye al procesado no puede imputársele,  por  la  potísima  razón de que esta conducta no se encontraba tipificada como  delito   cuando  ocurrieron  los  hechos,  y  que  hacerlo  traduce  aplicar  la  disposición en forma retroactiva.   

          Por  tanto, pide casar la sentencia impugnada y conceder la libertad  al procesado.   

SE CONSIDERA  

La  Sala inadmitirá la demanda de casación  que  se  estudia  por  no  reunir  los  requerimientos  mínimos de orden formal  exigidos  para  su  estudio de fondo, ni satisfacer los presupuestos básicos de  idoneidad  sustancial, necesarios para la realización de los fines del recurso.   

Reiterados  han sido los pronunciamientos de  la  Corte   en los que se ha dicho que cuando se acude a la causal prevista  en  el  numeral primero del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, cuerpo primero,  por  violación  directa  de  la  ley sustancial, el demandante debe indicar con  precisión  las  normas  sustanciales  violadas,  el  sentido  o  concepto de la  infracción,   y   los   fundamentos   de   orden  jurídico  que  sustentan  el  ataque.   

Esto   exige  señalar  las  disposiciones  sustantivas  que  se  estima  violadas,  indicar si la infracción sobrevino por  aplicación  indebida,  falta  de  aplicación  o  interpretación  errónea del  precepto,  y  expresar  las  razones jurídicas por las cuales se estima que los  argumentos del fallo contrarían la normatividad legal sustantiva.   

Esta  carga argumentativa no es la que sirve  de  sustrato  a  la  demanda  que  se estudia,  pues el impugnante, como se  dejó  visto,  se  limita  a  sostener  que  la  sentencia viola el principio de  legalidad  porque  el  delito  de  desaparición  forzada de personas, que se le  imputa  al  procesado,  no  se  encontraba tipificado en el año de 1992, cuando  ocurrieron  los  hechos, sin suministrar argumentos  encaminados a poner en  evidencia   un   error   en  las  conclusiones  jurídicas  de  los  juzgadores.   

Sus reflexiones se distraen a temas que poco  o   nada   tienen   que   ver  con  la  violación  que  se  denuncia,  como  la  imprescriptibilidad  de  la  acción  penal  en  esta  clase  de  delitos  y las  distintas  hipótesis  de  aplicación del principio de favorabilidad en materia  penal,  sin tocar para nada el argumento medular de la decisión, consistente en  que  el delito de desaparición forzada de personas es de ejecución permanente,  y  que cuando entró en vigor la Ley 599 de 2000 la conducta no había cesado en  su  ejecución,  y  continuó  realizándose  durante su vigencia, razón por la  cual nada impedía su aplicación.      

     

Si  el  casacionista  consideraba  que  esta  postura  era  equivocada,  debió  plantearlo  de  esa  manera,  y  demostrar el  desacierto,  acreditando, por ejemplo, que el delito por el que se procede no es  de  ejecución permanente, o que cuando entró en vigencia la Ley 599 de 2000 la  conducta  había  dejado  de  ejecutarse,  o  que  la  tesis de la tipificación  sobreviniente  por  la entrada en vigencia de la nueva norma no es válida, pero  no lo hace.   

Sumado  a  esto, la colegiatura no encuentra  que  las  conclusiones  del  tribunal sean equivocadas, pues múltiples han sido  los  pronunciamientos de la Corte Constitucional y de esta Sala en los que se ha  dicho  que  el  delito  de  desaparición  forzada  es  de ejecución permanente  (C-580/2002.  CSJ  AP,  3  de  agosto  de 2011, radicación 36563. CSJ AP, 11 de  septiembre  de  2013,  radicación  39703. CSJ SP3382-2014, 19 de marzo de 2014,  radicación  40733,  entre otras) y plurales han sido también las decisiones en  las  que ha expuesto la tesis de la indemnidad del principio de legalidad frente  a  casos  como  el  que  aquí  se  juzga  (CSJ  AP,  23  de  noviembre de 2011,  radicación  36828.  CSJ  AP1601-2014,  2  de  abril de 2014, radicación 43022,  entre otras).      

Decisión       

Visto, entonces, que la demanda estudiada no  cumple  las  condiciones mínimas de orden formal ni sustancial exigidas para su  estudio  de fondo, se la inadmitirá a trámite, en cumplimiento de lo dispuesto  en  el artículo 213 de la Ley 600 de 2000, y se ordenará devolver el proceso a  la  oficina de origen, no advirtiendo violaciones a garantías fundamentales que  la Corte esté en el deber de proteger de manera oficiosa.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         

          RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del  procesado   EDUARDO   RAFAEL  VIDAL  POLO.   

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

                FERNANDO      ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 En  relación  con el agente PABLO MORENO CAICEDO la justicia penal militar declaró  la extinción de la acción penal por muerte.   

2  Folios 575-618, 641-642 y 656 del expediente.   

3  Folios 866-879 del expediente.   

4  Folios 906-940 del expediente.     

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