AP2637-2015(45834)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado ponente  

AP2637-2015  

Radicación n° 45834  

(Aprobado   Acta  No.175)   

Bogotá  D.C., veinte (20) de mayo de dos mil  quince (2015).   

Se pronuncia la Sala respecto de la colisión  negativa   de   competencia   suscitada  entre  los  juzgados  Decimo  Penal  del  Circuito  Especializado de  Bogotá  y  Cincuenta y seis Penal del Circuito de la misma ciudad -pertenecientes  al “Programa de Descongestión OIT”-,  para  conocer  del  proceso adelantado en contra de JOSÉ        VICENTE        CASTAÑO        GIL        -alias   “El  Profe”   o   “Profesor  Yarumo”-.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

1.  Mediante  resolución  proferida el 24 de  septiembre  de  2013  por  la  Fiscalía Ciento veinticuatro Especializada de la  Unidad  Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, EMILIO  MARTÍNEZ    GUEVARA    fue    acusado    como    partícipe   de   “concierto  para  delinquir  agravado”, “homicidio en persona  protegida  y desaparición forzada”, conductas de las  cuales     fue     víctima    la    sindicalista1       y      “docente    ANA    RUBIELA    VILLADO   RINCÓN”   en       el       municipio       de       Sevilla      –Valle     del     Cauca.   

Por   los   mismos   hechos   -acaecidos  el  26  de  octubre  de  2001-  en  la  resolución  precitada  también  fue  acusado  JOSÉ  VICENTE  CASTAÑO GIL,  -alias   “El  Profe”  o  “Profesor  Yarumo”, como  autor   responsable   de   “homicidio  en  persona  protegida y desaparición forzada”.   

2.  Avocado el conocimiento del asunto por la  Juez   Décima   Penal  del  Circuito  Especializado  –Programa     de  Descongestión  OIT-  con  sede en Bogotá y corrido el  traslado  indicado  en  el  artículo  400  de  la  Ley  600  de 2000, ésta por  providencia del 11 de febrero de 2015 señaló:   

Solamente  en vigencia de la Ley 906 de 2004  en  el artículo 35 numerales 4º y 6º (sic), se le atribuyó a estos despachos  judiciales  la  competencia  para  los  delitos  contra  las  personas  y bienes  protegidos   por   el   derecho  internacional  humanitario,  así  como  el  de  desaparición  forzada, la cual como ya se conoce y dadas las circunstancias del  Acto  Legislativo No. 03 de 2002 comenzó a regir gradualmente, para el caso que  nos  ocupa  en  el departamento del Valle del Cauca, (…) el día 1 de enero de  2006,    fecha   en   la   cual   ya   habían   ocurrido   los   hechos   aquí  investigados.   

          (…)   

Así entendiendo que la competencia especial  de  estos  despachos  judiciales  es  taxativa  (…),  se dispondrá ordenar la  ruptura  de  la  unidad  procesal  en lo que respecta a los cargos endilgados en  contra   del   ciudadano   JOSÉ   VICENTE  CASTAÑO  GIL.   

Consecuentemente  el  precitado despacho: (i)  decretó  la  ruptura  de  la  unidad procesal; (ii) manifestó su incompetencia  para  conocer  del  proceso  adelantado contra CASTAÑO  GIL;  (iii)  ordenó  la remisión de la actuación al  Juzgado   Cincuenta   y   seis  Penal  del  Circuito  –Programa     de  Descongestión  OIT-  ídem  y  (iv) propuso conflicto  negativo de competencia.   

3. El último de los juzgados mencionados por  auto  del 20 de marzo de 2015, no aceptó lo indicado por el despacho remitente,  por  cuanto “al radicar la competencia del delito de  concierto  para  delinquir  en  los juzgados penales del circuito especializado,  éste  requiere la atribución de conocer los delitos conexos que compete a otro  funcionario  judicial  por  ser la autoridad de mayor jerarquía, situación que  se  presenta en este asunto, puesto que la resolución de acusación contiene en  la  calificación jurídica el delito en cita respecto de uno de los partícipes  en el objeto del proceso”.   

En este sentido, trabó el conflicto negativo  de  competencia,  ordenó  comunicar  lo  decidido  al Juzgado Décimo Penal del  Circuito  Especializado  y  dispuso  el  envío  de las diligencias a la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia con el fin de que se dirima la  colisión.     

CONSIDERACIONES  

1.  De  conformidad  con  el  artículo  18  transitorio  de la Ley 600 de 2000, le concierne a la Corte Suprema de Justicia,  conocer  “de  los  conflictos de competencia que se  presenten  en  asuntos  de  la  jurisdicción  penal entre los Jueces Penales de  Circuito   Especializados   y   un   Juez   Penal   de   Circuito”.   

2. En el asunto que concita la atención de la  Sala   no   se   discute   la   competencia   de   los   juzgados   –especializados   o   no-que  integran  el  programa  de descongestión OIT, para conocer de  procesos  que  tuvieron  origen  en  cualquier  parte  del  territorio nacional,  relacionados    con    homicidios    y   otros   actos   de   violencia   contra  sindicalistas.   

Tampoco  es  objeto  de  controversia  que la  competencia  debe  determinarse  mediante  la  Ley 600 de 2000, toda vez que los  hechos objeto del proceso tuvieron ocurrencia en el 2001.   

La cuestión, entonces, se contrae a dirimir a  cuál     de     los    despachos    trabados    en    colisión    –uno  del circuito y otro del circuito  especializado-,  le  corresponde  por la naturaleza de  las  conductas o por razón de la conexidad, conocer de la actuación adelantada  contra   JOSÉ   VICENTE   CASTAÑO   GIL,   -alias   “El  Profe”   o   “Profesor  Yarumo”,  como  autor responsable de “homicidio  en persona protegida y desaparición forzada”.   

3. Cierto es que el artículo 5º transitorio  de  la  Ley  600  de 2000 señala los asuntos de competencia de los “jueces   penales   del   circuito  especializados”,  entre  los cuales claramente no están relacionadas las conductas  de  “homicidio  en persona protegida”   (artículo   135   del   Código   Penal)   ni   la  “desaparición   forzada”  (artículo  165  ídem) y por lo mismo,  su   conocimiento   -por  regla  general-  se  encuentra  atribuido  a  los  jueces  penales del circuito, de  acuerdo  con  la  competencia residual asignada en el artículo 77-b de la misma  legislación  (en  el mismo sentido se ha pronunciado  esta  Sala  en  autos  del 13 abril de 2005, Rad. 23472; 2 de diciembre de 2008,  Rad.  30743;  22  de  julio  de 2009, Rad. 32041; 16 de septiembre de 2009, Rad.  32583;  10  de  marzo  de  2010,  Rad.  33706; 26 de feb 2014, Rad. 43233; 22 de  octubre  de  2014,  Rad.  44875;  3  de  marzo  de 2015, Rad. 45488 –estos   respecto   de   la   primera  conducta-.  En  relación con el delito de desaparición forzada en autos del 18  de  julio  de  2007, Rad. 27667; 29 de febrero de 2008, Rad. 29241; 8 de mayo de  2008,   Rad   29168;   25   de   julio   de   2013,   Rad.  41794,  entre  otras  decisiones).   

Sin embargo, de acuerdo con el artículo 91 de  la  Ley  600  de  2000  “cuando  deban investigarse  conductas   punibles   conexas  conocerá  de  ellas  el  funcionario  de  mayor  jerarquía  de  acuerdo  con  la  competencia  por  razón  del fuero legal o la  naturaleza del asunto”.   

Adicionalmente,  el artículo 7º transitorio  ídem es claro en determinar  que  “en  los  casos  señalados  en  el  artículo  –precitado-,  cuando  se  trate  de conexidad entre  hechos  punibles  de  competencia  del  juez  penal  de circuito especializado y  cualquier   otro   funcionario   judicial,   corresponderá   el  juzgamiento  a  aquél”,   -destaca  la  Sala-.   

En este mismo sentido se pronunció esta Corte  en auto del 7 de marzo de 2012, Rad. 38487 al señalar:   

“(…)  si bien Isaías Montes Hernández  únicamente  aceptó  la  comisión  del  delito  de  desplazamiento forzado, lo  cierto  es  que  la actuación comporta otros punibles distintos a ese y que por  conexidad igualmente se le atribuyen al otro coprocesado.   

En  efecto,  con  relación a León Alberto  Henao  Miranda,  es  claro  que  el Juzgado Especializado no advirtió que éste  igualmente  se  acogió  al  trámite de sentencia anticipada por los delitos de  homicidio   agravado   con   fines  terroristas,  terrorismo,  hurto  calificado  agravado, incendio y desplazamiento forzado.   

De tal manera, surge evidente que dentro de  la  pluralidad de conductas punibles aceptados por el coprocesado Henao Miranda,  está  el de terrorismo y homicidio agravado cometido “con fines terroristas o  en  desarrollo  de  actividades terroristas” (artículo 104-8 de la Ley 599 de  2000),  los cuales según el artículo 5° transitorio son de competencia de los  jueces penales del circuito especializado.   

Por  tanto, palmario resulta que debe darse  aplicación   el   artículo   7º   transitorio   de   la   Ley   600  de  2000  (…).   

4.  En el presente caso se advierte que: (i)  por   razones   de   conexidad   fáctica   la  fase  instructiva  se  adelantó  conjuntamente  contra  EMILIO MARTÍNEZ GUEVARA y JOSÉ  VICENTE  CASTAÑO  GIL,  y al primero de éstos le fue  endilgado   en   la   acusación,   entre   otros  cargos,  el  de  concierto    para   delinquir   agravado  – es decir, concierto con  el  fin  de  cometer diferentes punibles entre los cuales se encuentran aquellos  perpetrados  contra  “la docente ANA RUBIELA VILLADO  RINCÓN-;  y  (ii)  la  competencia para conocer de la  mencionada  conducta  tipificada  en  el  artículo  340  del  C.P.,  es  de los  jueces        penales        del       circuito  especializados  (artículo  5º  transitorio de la Ley  600  de  2000),  lo  cual  incluso  tampoco  fue  objeto de discusión entre los  juzgados trabados en colisión.   

Por         tanto,   lo   expuesto  por  el  Juzgado Décimo  Penal   del  Circuito  Especializado  –Programa  de  Descongestión  OIT-  con sede en Bogotá,  en  el  sentido  de  que  la  competencia  de los despachos de su  especialidad  es  taxativa,  no  sirve de fundamento para rehusar la competencia  parcial  -es decir en lo relacionado con CASTAÑO      GIL-      ni  para  decretar la ruptura de la unidad procesal, pues además de  no  subsumirse  para  este  efecto  en alguna de las causales establecidas en el  artículo   922  de  la  Ley  600  de  2000,  desconoce  los  artículos  91  y 7º  transitorio  del  mismo  código, último de los cuales dispone, se reitera, que  cuando   se  trate  de  conexidad  entre  hechos  punibles  de  competencia  del  juez  penal  del  circuito  especializado   y   cualquier   otro   funcionario  judicial,  corresponderá  el  juzgamiento al primero.   

En este orden de ideas, la Corte asignará la  competencia   al   Juzgado  Décimo Penal del Circuito Especializado –Programa  de  Descongestión OIT- con  sede  en  Bogotá con el fin  de  que,  por  razones  de  conexidad fáctica, permanezca la unidad del proceso  adelantado   en  contra  de  CASTAÑO  GIL  y  EMILIO  MARTÍNEZ GUEVARA, de acuerdo con lo establecido en las  normas precitadas.   

En  mérito  de  lo  expuesto  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.- Dirimir la  colisión  negativa  de  competencia, asignando el conocimiento de la acusación  formulada contra JOSÉ  VICENTE CASTAÑO GIL al Juzgado Décimo  Penal   del  Circuito  Especializado  –Programa  de  Descongestión  OIT-  con sede en Bogotá.   

Segundo.-  Advertir  que  las nulidades a que hubiere lugar por efecto de esta decisión sólo  podrán  ser decretadas por el funcionario judicial en quien  quedó    radicada    la   competencia   –Artículo    97   del   Código   de  Procedimiento Penal del 2000-.   

Tercero.- Comunicar  la   decisión   adoptada  al  Juzgado  Cincuenta  y  seis  Penal  del  Circuito  –Programa     de  Descongestión OIT- con sede en Bogotá.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  “(…)  se  encontraba afiliada al Sindicato del Magisterio del Valle SUTEV”  -indicó la resolución de acusación-.   

2     RUPTURA    DE    LA    UNIDAD    PROCESAL.    Además  de  lo  previsto en otras disposiciones, no se conservará  la unidad procesal en los siguientes casos:   

1.  Cuando  en  la comisión de la conducta  punible   intervenga   una   persona   para   cuyo   juzgamiento   exista  fuero  constitucional  o legal que implique cambio de competencia o que esté atribuido  a una jurisdicción especial.   

2.  Cuando  la  resolución  de  cierre  de  investigación  sea  parcial  o  la resolución de acusación no comprenda todos  las conductas punibles o a todos los autores o partícipes.   

3.  Cuando se decrete nulidad parcial de la  actuación  procesal  que  obligue  a reponer el trámite con relación a uno de  los sindicados o de las conductas punibles.   

4.  Cuando  no se haya proferido para todos  los delitos o todos los procesados sentencia anticipada.   

5.  Cuando  la terminación del proceso sea  producto  de  la  conciliación o de la indemnización integral y no comprenda a  todas las conductas punibles o a todos los procesados.   

6.  Cuando  en  la  etapa  de  juzgamiento  sobrevengan  pruebas  que  determinen  la  posible  existencia  de otra conducta  punible  o  la  vinculación  de  una  persona en calidad de autor o partícipe.   

PARAGRAFO. Si la  ruptura  de  la  unidad  no  genera  cambio de competencia el funcionario que la  ordenó continuará conociendo de las actuaciones.     

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