AP2495-2015(45386)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP2495-2015  

Radicación n° 45386  

(Aprobado Acta No. 159)  

          Bogotá,   D.C.,   seis    (6)  de  mayo  de  dos  mil  quince  (2015)   

ASUNTO  

La  Sala  resuelve  el recurso de apelación  interpuesto  por  el  defensor  del  postulado  Ramón  María  Isaza  Arango contra la decisión adoptada en  audiencia  celebrada  el  9  de  febrero del año en curso por la Magistrada con  Función  de  Control  de  Garantías  de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  por  medio  de  la  cual  negó  la  sustitución  de la  detención   preventiva   intramural   por   la   reclusión   en  el  lugar  de  domicilio.   

ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

Con  ocasión  del  proceso  de  diálogo,  negociación  y  firma  de acuerdos con los grupos armados organizados al margen  de  la  ley  declarado abierto por el Gobierno Nacional mediante resolución 091  de   2004,  Ramón  María  Isaza  Arango  se  desmovilizó  de  las  Autodefensas  Campesinas del Magdalena  Medio,  y previo el cumplimiento de los requisitos de elegibilidad, se encuentra  postulado a la Ley de Justicia y Paz.   

Mediante escrito presentado el 2 de julio de  2013,  el  defensor  del  postulado  solicitó  la  realización de audiencia de  sustitución   de  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario  por la detención domiciliaria en razón a la grave  enfermedad que afecta a su representado.   

Atendiendo a dicha solicitud, el 12 de julio  de  2013  la  Magistrada  con funciones de Control de Garantías dio inicio a la  audiencia  correspondiente,  oportunidad  en que se ordenó oficiar al Instituto  de   Medicina  Legal  para  que  realizara  una  valoración  médico  legal  al  postulado,  determinación  a la que se le dio cumplimiento inmediato con oficio  número 15126.   

Ante la ausencia de respuesta por parte del  Instituto  de  Medicina Legal, por medio de oficio 15497 del 1 de agosto de 2013  se  reiteró  la  orden  en  cuestión,  al  igual  que  el  24  de noviembre de  2014.   

El  16  de diciembre de 2014 se recibió el  informe  pericial  solicitado,  luego de lo cual se continuó con el trámite de  la  audiencia  correspondiente en sesiones verificadas el 21 y el 28 de enero de  2015,  la  que  finalmente  culminó  el  9  de  febrero  del  mismo año con la  decisión de negar la solicitud del defensor.   

ARGUMENTOS DEL PETICIONARIO  

Solicita  el defensor que con fundamento en  lo  previsto  en  el  artículo  314,  numerales  2  y 4, de la ley 906 de 2004,  aplicables  al  asunto  por  remisión expresa del artículo 62 de la ley 975 de  2005,  se  le  conceda  a  su  representado  la  sustitución  de  la  medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento carcelario por la  detención domiciliaria.   

Inicialmente  aduce  que  su defendido a la  fecha  de  la  audiencia  cuenta con setenta y dos años de edad, por lo cual se  encuentra  satisfecho el primero de los requisitos a que se contrae el numeral 2  del citado artículo 314.   

Agrega  que Isaza  Arango   viene  presentando  múltiples  afectaciones  graves  a  su  estado  de  salud  a  lo largo de los años que lleva recluido en  establecimiento  carcelario,  que  han  sido objeto de valoración y evaluación  médica,   tales  como  la  enfermedad  de  Parkinson,  hipertensión  arterial,  dislipidemia,  epoc  esofágico,  canal  medular  estrecho  cervical y lumbar, y  trombosis  venosa  profunda,  circunstancias  que,  en  su  opinión, indican la  necesidad   de   conceder   la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento.   

Seguidamente  se refirió a los dictámenes  medico  legales  y  a  lo  expresado  por  los  diferentes especialistas que han  examinado  al  postulado, quienes difieren del concepto emitido por el instituto  de  Medicina  Legal,  por  cuanto  opinan  que  sí  requiere asistencia médica  permanente y tratamiento intrahospitalario de nivel superior.   

Sostiene  que  no  se  ha  practicado  a su  asistido  los  exámenes  adicionales ordenados en su oportunidad por la médico  forense  Fabiola  Jiménez Ramos para cualificar su daño cognitivo, motriz y en  otras  áreas,  así  como  el nivel de afectación causado por la enfermedad de  Parkinson,  y afirma que corresponde al Estado velar por las mejores condiciones  de  salud  y  no  por  las  mínimas  que  se  limiten  simplemente a trata r su  padecimiento de dolor.   

Argumenta que su representado ha cumplido en  debida  forma  con  las  obligaciones  relativas  a  la verdad, la justicia y la  reparación adquiridas al momento de su desmovilización    

LA    DECISIÓN  IMPUGNADA   

          En  diligencia de audiencia pública verificada el 9 de febrero del  año    en    curso,    la    Magistrada  con  funciones  de Control de Garantías del Tribunal Superior de  Bogotá,   Sala   de   Justicia  y  Paz,  decidió  negar  la  solicitud        de        sustitución   de   la  detención  preventiva  intramural  por  la  reclusión  en  el  lugar de domicilio, por considerar, en primer lugar, que los  exámenes  médicos  practicados  al  postulado  indican  que “…no  se  encuentran  signos  de  enfermedad  orgánica  que permitan  fundamentar  estado  grave  por  enfermedad  y  por consiguiente que el paciente  podrá  ser  tratado  de  manera  intramural…”, de  donde  concluye  la  funcionaria  de  primer  grado  que  no  se  satisfacen las  exigencias  previstas en el ordenamiento jurídico para acceder a la pretensión  del defensor.   

          Aduce   que   las  observaciones  del  representante  de  víctimas  peticionario  respecto  de  los  pronunciamientos  de la Corte Constitucional en  torno  a  la  salud  de  los internos, se refieren a que aún en ese estado debe  prestárseles  la  asistencia  médica  debida, y no como se pretende, a través  del desconocimiento de los dictámenes médico legales.   

          Agregó  que  el  sitio donde se encuentra recluido el postulado en  manera  alguna  debe  catalogarse  como incompatible con los quebrantos de salud  que  presenta,  ya que puede ser tratado intramuralmente como se advierte en los  dictámenes   médicos,  y  además  porque  el  establecimiento  carcelario  ha  de   garantizar  la  atención  médica  requerida,  como  ha  ocurrido  en  anteriores oportunidades.   

          Sostuvo  que contrario a lo argumentado por el defensor, sí existe  en  el  lugar  de reclusión servicio de ambulancia, tal y como lo certificó el  Director  del  mencionado establecimiento y, adicionalmente, en caso de urgencia  es factible utilizar cualquier otro tipo de vehículo.   

          En  síntesis, argumenta la Magistrada de la Sala de Justicia y Paz  que  al encontrarse acreditado que Ramón María Isaza  Arango  no  padece enfermedad grave y que se le está  brindando  la  atención  médica  que requiere, la sustitución de la medida de  aseguramiento resulta improcedente.   

          Ordenó  además  al  Director  del  Centro Carcelario que adelante  todas   las   gestiones   para   llevar  a  cabo  los  exámenes  que  han  sido  prescritos.   

         

          Además,  dispuso que se solicitara a la Defensoría del Pueblo y a  la  Procuraduría  para  que  se  realice  un  seguimiento  al  tratamiento  del  postulado.   

LA IMPUGNACIÓN  

          El  defensor  de Isaza Arango    se    mostró    en    desacuerdo    con    la   determinación  adoptada,  motivo  por el cual, a través del recurso  de   reposición   interpuesto   como   principal   y  en      subsidio     apelación,     solicitó  que  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  invocada       se       analice       a       partir       del      principio de la dignidad humana previsto  en  el  artículo  primero  de  la  Constitución Política y no simplemente con  apoyo en el dictamen médico legal.   

          Resalta  que  la dignidad humana exige que la ejecución de la pena  se  cumpla  en  condiciones  de humanidad y que no se afecte la condición de la  persona.  Sostiene  que  en  las   actuales   condiciones   de   salud   de   su  representado,  necesita  de todo un equipo interdisciplinario que continuamente le  realice  un  seguimiento  y  un  control  a  las  múltiples  patologías que lo  afectan.   

          Por  consiguiente,  al  contar el centro carcelario únicamente con  un  médico disponible para 7.000 internos, no existe  entonces  la probabilidad física de que se le preste la atención permanente en  mención.   

          Insiste  que  en  el sitio de reclusión  no  se  cuenta con el servicio de ambulancia, pues ya  en  diversas ocasiones ha sido imposible el traslado de su defendido a un centro  asistencial  por  ausencia  de  la misma, eventualidad  que  pone  en  serio  riesgo  su salud, ya que no existen los medios adecuados y  oportunos  para  ser  trasladado de manera inmediata o  para     prestarle     la    atención    médica    que    requiera.   

          Afirma   que   de   otra   parte,   las  enfermedades    crónicas   y   degenerativas   que  padece    el  postulado,  necesitan  de  unos tratamientos que a la fecha no se  han   realizado,   tales   como   las   fisioterapias,     lo    cual     le     ocasiona     intensos  dolores,  tal  y como consta en los diversos derechos  de   petición   que   ha   presentado  en  relación  con  el  tema.   

Recuerda que su representado voluntariamente  ha  asistido  al  proceso  y  ha  contribuido  a  la  verdad,  la  justicia y la  reparación,   e   insiste  en  que  por  todo  lo  anterior  es  procedente  la  sustitución de la medida de aseguramiento intramural.   

Indica  que  la  reclusión  en el lugar de  domicilio  podría  ordenarse incluso en Doradal o un lugar cercano, e insistió  en que debe asistir a terapias y consumir una dieta especial.   

Asegura    que    tanto    Isaza  Arango como sus familiares están  dispuestos   a   colaborar   para   la   adecuada   asistencia   médica  en  su  residencia.   

          INTERVENCIÓN DE LOS NO RECURRENTES   

         

Fiscal Delegado  

El  representante de la Fiscalía solicitó  confirmar   la   determinación   adoptada,   por   considerar   que  se  ajusta  estrictamente  al  ordenamiento  jurídico,  toda vez que el INPEC ha cumplido y  está  cumpliendo con su deber, no ha puesto en peligro la salud del postulado y  tiene  la  disposición  administrativa  de  brindarle  atención  en salud o de  facilitarle  los traslados para que se continúe con los tratamientos requeridos  a instancia de los médicos especialistas.   

          Procurador Judicial   

          Manifiesta   que  no  obstante  el  recurso  no  está  debidamente  sustentado,  la  decisión impugnada debe ser confirmada, por cuanto el dictamen  médico  establece  que  el postulado no padece una enfermedad grave, y además,  el  establecimiento  carcelario puede brindar la atención médica necesaria, al  punto que se le ha prestado una atención especial.   

          Representante de Víctimas   

Pide  confirmar  el  auto  recurrido,  por  ajustarse  al  ordenamiento  jurídico y por estar acreditado en las diligencias  que el postulado no padece enfermedad grave.   

Escuchadas  las mencionadas intervenciones,  la  Magistrada  con  funciones de Control de Garantías de la Sala de Justicia y  Paz  del  Tribunal  Superior, decidió no reponer el pronunciamiento impugnado y  en   su   lugar  concedió  ante  esta  Corporación  la  alzada  invocada  como  subsidiaria.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA   

De  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  26,  inciso  2º,  de  la  Ley  975  del  2005,  en  armonía  con la  preceptuado  en  el  artículo  32,  numeral 3° de la  Ley 906 de 2004, la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia es competente para  pronunciarse  de  fondo en el asunto sometido a examen, en tanto se trata de una  decisión  de  primera instancia emitida por un Tribunal Superior, para cuyo fin  se  ocupará  de  los  aspectos objeto de impugnación extendiéndose a aquellos  que resulten inescindiblemente vinculados.   

Inicialmente  es  necesario  recordar  que  en  el  curso  del  trámite  del recurso que ahora se  resuelve,     la     defensa     de    Ramón  María  Isaza Arango mediante  escrito  del  pasado  6  de  abril  del  año  en  curso,  allegó    ante   esta  Corporación “prueba   sobreviniente”  sobre  la  demora  en  la  atención  médica    requerida    por    su    representado    en    el    establecimiento  carcelario.   

En relación con dicho planteamiento, aclara  la   Sala  que   en  el  trámite  de  la  apelación  no  existe  una  etapa  probatoria y;      además,    que  no  es  a  la segunda instancia a  quien       corresponde       analizar      los      elementos      de  juicio sobrevinientes referentes a  la  situación  del  procesado,  sino  que  compete  al Magistrado de Control de  Garantías  apreciar los nuevos medios de convicción  y  adoptar  la  decisión  que  estime  ajustada  a  derecho,  la cual, si fuere el caso, tendrá control en segunda instancia por la  Sala de Casación Penal.   

Lo   anterior  por  cuanto  la  finalidad  del  recurso ordinario de apelación propuesto no es  otra  que  la  de  analizar  los  razonamientos  y  los  precisos  elementos  de  convicción  que  condujeron  al  a  quo  a  adoptar  la  decisión  impugnada  y  por  consiguiente, no es  admisible  que  el juzgador de segundo grado considere otros elementos de juicio  distintos a aquellos en que se fundamentó el auto recurrido.   

Así  las  cosas,  no  es  de recibo que el  impugnante   traiga   ante   la  Corporación  de  segundo  grado  peticiones  o  apreciaciones  probatorias  que  debe  presentar  ante  el funcionario de primer  grado,  motivo por el cual los elementos de juicio allegados por el defensor, no  serán tenidos en cuenta en esta oportunidad.   

De otra parte, la Sala adelanta desde ya su  postura  en  el  sentido  de  que no procede la revocatoria de la determinación  impugnada,  en  cuanto  los  argumentos del defensor ninguna aptitud tienen para  acreditar  un  dislate  en  la  determinación  adoptada  por  la  Magistrado de  Justicia y Paz.   

En efecto, en cuanto al argumento relativo a  que  el  postulado  tiene  edad  superior a 62 años, eventualidad que según el  defensor  se  adecua  a  la  causal  de sustitución de la detención preventiva  prevista  en  el  numeral  2°  del  artículo  314  de  la  Ley 906 de 2004, la  Corporación  ha  dejado  sentado  que  dicha  circunstancia  por si sola, no es  suficiente  para  conceder  la  detención  en  el lugar de domicilio, pues este  presupuesto  no  opera  de manera automática, sino que se trata de un beneficio  que  está sujeto a un juicio de razonabilidad, esto es, que la personalidad del  procesado,  así como la naturaleza y modalidad del hecho punible imputado hagan  aconsejable la reclusión en lugar de residencia.   

En  el  presente  evento,  es  claro que la  modalidad  de  los hechos punibles que se le atribuyen y su gravedad por atentar  reiterada   y  sistemáticamente  contra  los  Derechos  Humanos  y  el  Derecho  Internacional  Humanitario,  cometidos  como  integrante de un aparato criminal,  así  como la posición que dentro de ese grupo ilegal ocupaba el hoy procesado,  impiden  considerar  que su edad sea suficiente para justificar su detención en  el lugar de domicilio.   

Además, el hecho que durante la mayor parte  de  su  vida se haya dedicado al crimen y a la violencia, indica la presencia de  una  personalidad que pone en evidencia lo improcedente de la sustitución de la  medida.   

          De  otra  parte,  en  cuanto  a la sustitución de la detención en  establecimiento   carcelario   del   postulado  Isaza  Arango por razones de salud, no se discute que, tal y  como  acertadamente lo señala el defensor, la causal prevista en el numeral 4°  del  artículo  314  de  la  Ley  906  de  2004, aplicable al asunto conforme la  remisión  establecida  en  el artículo 62 de la Ley 975 de 2005, obedece a una  exigencia  de  un  Estado  de  derecho  que respete la dignidad de las personas,  pues,  no  se  compadece  sostener  que  alguien,  por grave que sea su delito o  condenable  su  conducta,  pueda  ser  recluido en un establecimiento carcelario  cuando ello es incompatible con su vida o salud.   

Adicionalmente, los tratados internacionales  sobre  derechos  humanos suscritos por Colombia expresamente diseñan normas que  obligan  respetar  la dignidad humana aún en los casos de personas vinculadas a  procesos penales u objeto de reclusión carcelaria.   

En tales condiciones, si de acuerdo con las  pruebas  legalmente  practicadas  o  allegadas se acredita que la persona padece  grave  enfermedad  que  es  incompatible  con la reclusión, ninguna alternativa  diferente  queda  al  operador  jurídico,  que  la sustitución de la medida de  aseguramiento   de   detención   preventiva   en   establecimiento  carcelario,  simplemente  porque  de  negarse ella se incurre no sólo en atentado ostensible  contra  el principio de dignidad humana, sino que se pone en peligro la vida del  recluso   y,   finalmente,   se   le   somete  a  un  trato  cruel,  inhumano  y  degradante.   

Sin embargo, en el presente asunto sometido  al  examen  de  la  Sala, ninguna incertidumbre se presenta respecto a que no se  satisfacen  las  exigencias para entender estructurada la causal referenciada en  el  numeral 4° del artículo 314 de la Ley 906 de 2004, toda vez que claramente  el   legislador  previó  que  esa  condición  de  grave  enfermedad  debe  ser  establecida  por médico oficial, mientras que la decisión del lugar en el cual  cumplirá       su       confinamiento       el      procesado      –residencia,  clínica  u  hospital-,  corresponde al Juez.   

Para  el caso concreto, de forma expresa el  profesional  al  servicio  del  Instituto  Nacional de Medicina Legal y Ciencias  Forenses,  después  de  verificar  los  antecedentes  de salud del recluso y la  información    ofrecida    por    el    centro   carcelario,   conceptuó   que  “…no se encuentran signos de enfermedad orgánica  que  permitan  fundamentar estado grave por enfermedad y por consiguiente que el  paciente     podrá     ser    tratado    de    manera    intramural…”.   

Esa  manifestación  pericial no logró ser  desvirtuada  por  ninguna  de las partes o intervinientes, quienes tampoco ponen  en  tela  de  juicio  la  situación  calamitosa  de  salud por la que atraviesa  Ramón     María     Isaza     Arango.   

Por  consiguiente,  si el profesional de la  salud  señalado  por  el ordenamiento jurídico para dictaminar sobre el asunto  presentó  su  diagnóstico y éste no pudo ser controvertido, necesariamente ha  de  concluirse  que  no  se satisface en esta oportunidad la exigencia normativa  para acceder a la sustitución de la medida de aseguramiento.   

Desde  luego,  se  impone  advertir  a  los  funcionarios  del  establecimiento  carcelario  que deben poner en práctica los  mecanismos  necesarios  para  que  se preste al procesado la atención que logre  enervar  los  peligros  para  su  salud y se eviten males mayores producto de la  enfermedad.   

En  conclusión,  la  Corte  confirmará la  decisión  de  la  Magistrada  de Control de Garantías de la Sala de Justicia y  Paz  de  Bogotá,  que  negó  la  sustitución  de la detención carcelaria por  domiciliaria  en  favor  del  postulado  Ramón María  Isaza Arango.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R E S U E L V E  

1º.          CONFIRMAR  el  auto del 9 de febrero de  2015  proferido  por  la  Magistrada  de  Control  de  Garantías  de la Sala de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior de Bogotá, dentro del proceso seguido  contra   Ramón   María   Isaza  Arango.   

2º.          Por  Secretaría de la Sala, exhortar a  los  directivos  de  la  Penitenciaria La Picota, en orden a que cumplan con los  requerimientos  de  salud  del postulado Ramón María  Isaza  Arango,  con  la  finalidad  de  evitar   mayores  complicaciones  producto  de  la  enfermedad  que  padece.   

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

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