AP2218-2015(44428)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP2218-2015  

Radicación N° 44428  

(Aprobado acta Nº 148)   

          Bogotá,   D.C.,  veintinueve  (29)  de  abril  de  dos  mil  quince  (2015).   

          Procede  la  Sala  a  verificar  los  requisitos de lógica y debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de  ANTONIO        NAVARRO       CARDONA.    

H E C H O S  

          Fueron   expuestos  en  las  diligencias  de  la  siguiente  manera:   

“Acaecieron el día 2 de octubre de 2012,  cuando  es  presentada  denuncia  por  parte de la señora Marcela Inés Navarro  Cardona  señalando  que  había  sido  objeto de maltratos físicos, verbales y  psicológicos  por parte de su hermano ANTONIO NAVARRO  CARDONA,  su  madre Lilian Cardona, su cuñada María  Isabel  Sánchez  Buitrago  e  inclusive  de  su  sobrino  Luis  Antonio Navarro  Sánchez  y  de la empleada doméstica de aquellos, de nombre desconocido, y que  en  esta  ocasión  había  sido agredida por su hermano, quien la golpeó en el  brazo,  pies,  le  tiró  basura en su habitación y quitó las luces internas y  externas  de  la vivienda donde residían ubicada en el Barrio El Recreo, motivo  por   el   cual   entraba   y  andaba  dentro  de  la  misma  con  una  lámpara  […]”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  El  14  de  diciembre  de  2013, ante el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  con  funciones  de  control de garantías de  Montería   (Córdoba),  se  formuló  imputación  en  contra  de  ANTONIO  NAVARRO  CARDONA  por el delito de  violencia  intrafamiliar (artículo 229 del Código Penal), cargo frente al cual  se   allanó.1   

2. Correspondieron las diligencias al Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  con  funciones  de  conocimiento  de la misma ciudad,  estrado  judicial  que  dictó  sentencia  condenatoria  el  3 de abril de 2014,  imponiéndole  al  implicado  la  pena principal de prisión por treinta y nueve  (39)  meses  y  diecisiete  (17)  días  y  la  accesoria  de inhabilitación de  derechos  y  funciones  públicas por el término de la sanción privativa de la  libertad.  Le  concedió  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la  pena.2   

3.  Apelada  esta  determinación  por  la  representante  de  las  víctimas,  fue  modificada por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Montería  -Sala  Penal-  el  13 de junio de 2014, en el  sentido  de  revocar  la  concesión  del  subrogado penal, confirmándola en lo  demás.3   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          El    defensor    de    NAVARRO   CARDONA  interpuso  el  recurso  extraordinario  para  postular  dos  cargos  en contra de la  sentencia de segunda instancia:   

En   el   cargo  primero, con amparo en la causal segunda del artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  denuncia  la violación del debido proceso por  afectación  sustancial de su estructura, pues estima que el Tribunal al revocar  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena lo hizo sin competencia  para  ello, al carecer la apelante de interés para cuestionar esa medida. Aduce  que  los  derechos  a  la  verdad,  justicia  y  reparación  de  la víctima no  resultaban  afectados  con  la  concesión del instituto, siendo así el recurso  impetrado  revelador  de  una “búsqueda de inaudita  venganza”,    insuficiente   para   habilitar   un  pronunciamiento de segunda instancia sobre el particular.   

En estas condiciones, dice, como no se puede  patrocinar  en el derecho penal “la retaliación”,  no  era  admisible a la representante de las víctimas  criticar  la  viabilidad  del  subrogado  so  pretexto  de  la  búsqueda  de la  justicia.  En  consecuencia,  pide  la  nulidad  de la decisión que el Tribunal  adoptó   acerca   del   tema   y  se  “restaure”  el    beneficio   otorgado   por   el   a quo.   

Por   su   parte,   en   el   cargo   segundo  e  invocando  la  causal  primera  del  canon citado en precedencia, aduce la violación directa de la ley  sustancial  por  falta de aplicación del principio de favorabilidad, atendiendo  que  el  ordenamiento  jurídico  vigente prevé un quantum punitivo distinto al  contemplado  para la época de los hechos en lo relativo al subrogado en comento  y  arroja  un  pronóstico  positivo  de  cara  a  su  concesión,  conforme  la  modificación  realizada  por  la  Ley  1709 de 2014 al artículo 63 del Código  Penal,  sin  que tenga cabida, desde su punto de vista, excluir el instituto por  virtud  de las excepciones incorporadas por dicha normatividad al artículo 68 A  ibídem.   

Lo  anterior, señala, al incurrirse con esa  postura  en  una  hermenéutica  restrictiva  y desfavorable incompatible con la  garantía,  “expresiva de concepciones retributivas  ya  superadas”, sin que su tesis, sostiene, conlleve  la   creación   de   una  lex  tertia,  por   constituir   una   interpretación   objetiva   del  instituto  consagrado en el artículo 29 de la Constitución.   

Por consiguiente, pide valorar de acuerdo con  la  legislación  actual  los  requisitos establecidos para la procedencia de la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la   pena,  “extrañando  del  análisis lo preceptuado en el canon 68 A, por  odioso o perjudicial”.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

          1.   La   casación,   según   lo   ha   indicado   ampliamente  la  jurisprudencia,  no  es una tercera instancia del proceso penal ni constituye un  escenario  propicio  para  disentir  de  cualquier  manera de la interpretación  normativa  o  de  la  valoración  probatoria efectuada por el juzgador, tampoco  para  detectar  cualquier  clase  de  irregularidad  en  el trámite surtido. El  recurso  extraordinario  y la intervención de la Corte conforme el principio de  limitación,  por  regla  general,  se  restringe  a  verificar  si  la  demanda  contentiva   de  la  impugnación  acredita  errores  trascendentes  que  pueden  cometerse  en  las  diligencias,  sintetizados de forma taxativa en las causales  legales  que  lo  hacen procedente, para el presente asunto, las previstas en el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004.   

Ello  tiene  su  fundamento en la naturaleza  rogada  del  recurso,  de  ahí  que  el libelo correspondiente debe someterse a  estrictas  y  específicas  reglas  de  postulación y bastarse a sí mismo para  demostrar  la  existencia del yerro planteado, también su trascendencia, ya que  no  se  trata  de  exponer la llana discordancia de criterios ni de prolongar la  controversia  que  finiquitó  con  la  sentencia.  Por ende, no tiene cabida el  sustento  argumentativo  basado en premisas generales, vagas o encaminadas a que  la  Sala  analice  las  pruebas  como  juez de instancia, ni debe equipararse el  recurso  a  una  fase  auxiliar para la constatación de hipotéticas anomalías  (Cfr. CSJ AP, 18 Ago 2010, Rad. 33559).   

          2.  Desde  esa  perspectiva,  es  claro  que  el  casacionista no se  sujetó  a  dicho  marco teórico según lo develan las diversas inconsistencias  que   conducirán   a   la   inadmisión  de la demanda, conforme se aprecia a continuación:   

2.1.  En  primer  lugar,  no  tiene  asidero  pregonar  que  la  representante de Marcela Inés Navarro Cardona no contaba con  interés  para  interponer la apelación con el propósito de que se revocara la  suspensión   condicional   de   la  ejecución  de  la  pena  otorgada  por  el  a    quo   a   ANTONIO  NAVARRO  CARDONA,  por  cuanto  la  concesión  de  la  misma  obedeció a un manejo  erróneo  de  la  normatividad  vigente,  como  a  la  postre  lo  corroboró el  Tribunal.   En  esa  secuencia,  si  uno  de  los  postulados  que  explican  la  intervención  de  la  víctima  en  el proceso penal es el que obtenga justicia  para  su  caso concreto, ello acarrea la correcta resolución de los sucesos que  les  causan un perjuicio de acuerdo con la normatividad que rige el asunto, pues  tal  derecho  “implica  que  el  Estado está en el  deber  de  investigar  lo  sucedido,  de  perseguir a los autores del hecho y de  sancionarlos  adecuadamente”  (CSJ  SP, 01 Jul 2009,  Rad.   30800).     

De  esta  manera,  el haberse cuestionado el  particular  en  la  alzada,  no  puede  asimilarse  a la expresión de un ánimo  vindicativo  e  injustificado  sino  al  ejercicio de una facultad legítima, en  tanto  el  recurso de apelación está encaminado a la corrección por parte del  superior  de  los  yerros en los que puede incurrir eventualmente el funcionario  judicial  encargado  de emitir la providencia correspondiente, según aconteció  en la actuación:   

“En  este  aspecto  no  se  discute  la  responsabilidad  penal ni la determinación concreta de la sanción, sino que se  solicita  la  revocatoria  de  los  subrogados penales, concretamente, lo que se  ataca  es  la del subrogado de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena,  artículo  63  del  Estatuto  de Penas, así que por la limitación de la  impugnación la Sala solamente resolverá dicho asunto.   

La  Ley  1709  de  20 de enero de 2014, con  vigencia  desde  la  misma fecha, consagra un régimen más favorable en tema de  libertad  condicional  que la anterior normatividad, esto es, el artículo 63 de  la Ley 599 de 2000 […].   

Con respecto al numeral primero de la norma  en  mención,  se  tiene que la condena en el sub lite  es  de  39  meses más 17 días de prisión, esto es,  inferior  al límite de los 48 meses de la normativa a la que hace referencia la  recurrente.   

Con   respecto   al  numeral  segundo  se  tiene:   

Uno:  Que el implicado fue condenado por la  conducta  punible  de  violencia  intrafamiliar  y  como bien lo dice la juez de  primera  instancia,  no  tiene  en  su  haber  sentencia  de condena por ningún  delito,  razón  por  la cual parecería que procedería el subrogado en comento  de manera “objetiva” como lo hizo la señora juez […].   

Dos:  Ahora  bien,  en  caso de condena, la  misma  debe ser por los delitos del original inciso 2º del artículo 68 A de la  Ley  599  de  2000, adicionado por la Ley 1142 de 2007, artículo 32, modificado  por  la  Ley  1453  de 2011, artículo 28, y modificado por la Ley 1474 de 2011,  artículo  13,  y  que  por  supuesto  repiten  en  la  nueva norma, que expresa  […]   

Tres:  El artículo 32 de la Ley 1709 de 20  de  enero de 2014 reformó dicha norma, y el mencionado inciso 2º del artículo  68 A de la Ley 599 de 2000 quedó del siguiente tenor […]   

Lo  cierto  del  caso  es que el acusado no  tiene  antecedente  penal  en  su  contra,  ni  la conducta punible de violencia  intrafamiliar  aparecía  en  el artículo 68 A original, es decir, no estaba en  el  listado  de  prohibiciones  para  conceder  el  subrogado  de la suspensión  condicional  de  la pena y además frente a la reforma de la Ley 1453 de 2011 en  los    eventos    de   allanamiento   a   cargos   era   posible   conceder   el  subrogado.   

En   efecto,  se  puede  afirmar  que  de  conformidad  con  la  normatividad  original,  era  procedente por el parámetro  objetivo  conceder  dicho subrogado frente a delitos cuya pena impuesta fuera de  prisión  que  no  excediera  de  tres años. Cumplido este presupuesto, solo se  podía negar dicha suspensión acudiendo al parámetro subjetivo.   

En  el  caso  concreto, los hechos tuvieron  ocurrencia  antes  de  la reforma que irrumpe con la Ley 1709 de 2014, es decir,  la  norma  aplicable  era  el  artículo  63  original  que  decía lo siguiente  […]   

Si lo anterior es así, fácil era concluir  la  improcedencia del subrogado, pues los hechos tuvieron ocurrencia antes de la  vigencia  de  la Ley 1709 de 2014 y la pena impuesta al procesado era superior a  36  meses  de  prisión,  luego  por  el  parámetro  objetivo  era infundada la  mencionada  concesión, sin que fuese necesario entrar al estudio del parámetro  subjetivo, no obstante estar ante un allanamiento de cargos.   

Ahora  bien,  la  Juez aplica la Ley 1709 y  procede  a conceder el beneficio, pero olvidando que el artículo 68 A de la Ley  599  de  2000 fue modificado por el artículo 32 de la Ley 1709 de 2014, y en su  segundo  inciso  se  enlistó  la  conducta  punible  de violencia intrafamiliar  dentro    de   aquellas   en   donde   era   improcedente   la   concesión   de  subrogados.   

En  este  orden  de  ideas,  si  borramos  mentalmente  la Ley 1709 de 2014 […] el procesado en vigencia del artículo 63  original  no tendría derecho al beneficio concedido, no obstante estar frente a  un  allanamiento  pues  la  pena  impuesta  fue superior a 36 meses y si miramos  únicamente  la  Ley  1709  de  2014  tampoco tendría derecho, pues la conducta  punible  de  violencia  intrafamiliar  aparece  dentro  del  inciso  segundo del  artículo  68  A  ya  reformado.  Entonces,  la  nueva  normatividad  no es más  favorable al procesado.   

En  conclusión,  el procesado no tendría  derecho  en  ninguna  de  las  dos normatividades a la concesión del subrogado,  razón  por  la  cual  no  entendemos  las razones que tuvo la honorable juez de  primera  instancia  para  su concesión. Ahora bien, si lo que se pretendió fue  aplicar  una  especie  de “lex tertia”, tomando de la Ley 1709 de 2014, solo  lo  relativo  al  monto de la pena y al parámetro objetivo, ello no es posible,  pues  una  interpretación  tal  olvida  la  prohibición  novedosa  que para la  conducta  punible investigada, irrumpió con la modificación del inciso segundo  del artículo 68 A […]   

En  conclusión,  la  Sala  revocará  el  beneficio  concedido,  pues  es  evidente  que el procesado no tenía derecho al  mismo,   y   se   ordenará  su  captura  […]”.4   

Por  lo tanto, fulge diáfano que no fue la  retaliación,  como  lo  aduce  el  recurrente,  el  motivo  que  condujo  a  la  revocatoria  del  subrogado  penal sino la adecuación de la decisión de primer  grado  al  ordenamiento  jurídico en este aspecto puntual, denotándose así la  ausencia de soporte conceptual del reproche.   

2.2. En ese orden de ideas, tampoco aparece  que  el Tribunal hubiese conculcado el principio de favorabilidad atendiendo que  en  consonancia  con  las reflexiones trascritas, el mismo no tiene cabida en el  sub  examine.  Lo anterior,  por  cuanto  la  modificación hecha por la Ley 1709 de 2014 al artículo 63 del  Código  Penal  incluye  necesariamente para su interpretación la realizada por  esa  normatividad  al  artículo  68A de dicha codificación, cuya hermenéutica  excluye  la concesión de la suspensión condicional de la ejecución de la pena  tratándose  de  ciertas  hipótesis  entre  las  que se encuentran “quienes    hayas    sido    condenados   por   […]      violencia     intrafamiliar”,  supuesto que se vislumbra en este asunto.   

De  otra  parte,  no es posible acudir a la  elaboración   de   una   lex   tertia  con  el  propósito  deprecado  en la demanda (Cfr. CSJ AP 293-2015,  entre  otras),  siendo  ese indefectiblemente el resultado que arrojaría acoger  la  tesis del libelista, como quiera que la verificación de preceptos que rigen  situaciones  idénticas  durante  el  tránsito  de  legislaciones  supone, para  efectos  de  cotejar  la  favorabilidad, su aplicación integral, estando vedado  tomar  de  cada  una de las normas en comparación lo que favorece y desechar lo  que  perjudica,  pues  de  este  modo  el operador jurídico confeccionaría una  norma  especial para el caso y, de contera, se atribuiría el rol de legislador.  En  ese  sentido,  vale  la  pena  traer a colación lo que ha decantado la Sala  acerca del tema:   

“Como  lo  recordó la Corte en reciente  decisión,  si  bien  esta Sala ha admitido la denominada lex tertia, igualmente  ha  dicho  que  “ello  opera  en  circunstancias  muy  particulares,  también  desarrolladas  ya  por  la  jurisprudencia  de la Sala (CSJ SP, 3 Sep 2001, Rad.  16837),  que  refieren  la  posibilidad  de  realizar  esa  mixtura  cuando  los  preceptos  confrontados remiten a institutos, subrogados o sanciones diferentes,  y  no  en  los  casos  en que se busca aplicar un beneficio concreto a partir de  tomar  en  consideración  elementos disonantes de las diferentes normatividades  en juego” (CSJ SP, 12 Mar 2014, Rad. 42623).   

Por  eso,  como  lo  concluyó de la misma  manera  la  Corte  en  la  sentencia  del  12  de  marzo de 2014, tomar factores  favorables  de  una  y  otra  normatividades, para así construir el beneficio o  subrogado,  no  solo  implica  una suplantación ilegal del legislador, sino que  finalmente  la  combinación  normativa desnaturaliza por completo la figura del  beneficio,  desdice  de su finalidad y, no por último menos importante, termina  por violentar el principio de igualdad.   

Conforme a lo expuesto, no resulta entonces  procedente,  pues  ello  supondría  la  creación  de una nueva ley, lo cual le  está  vedado  al  juzgador,  aplicar  el  artículo 29 de la Ley 1709 de 2014 e  inaplicar  el artículo 32 de la misma disposición legal para conceder […] la  condena de ejecución condicional […]”.    

Así  las cosas, el discurso esbozado sobre  el  punto también acusa una deficiente postulación conceptual, toda vez que la  confluencia  del  hipotético  yerro  se  fundamenta  exclusivamente en la llana  divergencia   de   pareceres   con   respecto   al   criterio  del  ad   quem,   disonancia   ajena   a   la  teleología del recurso extraordinario.   

3. Recapitulando, el libelista se aparta de  la  dialéctica  connatural  a  la  casación  y  pretende  imponer su postura a  través  de  un escrito presentado a la manera de alegato de instancia en el que  sin  ningún  asidero  pone  en  entredicho  el proceder y las reflexiones de la  judicatura.  Por  ende,  al  carecer  la demanda allegada del sustento propio de  esta      sede,      según      se      anticipó,      será      inadmitida, además porque del estudio del  expediente  no  se  observa violación de derechos fundamentales o garantías de  los  sujetos procesales o intervinientes que den lugar a superar sus defectos en  orden  a  una  determinación  de  fondo,  ni  se  percibe de su contexto que se  precise  de  un  fallo  para  cumplir  con alguna de las finalidades del recurso  (artículo 184 de la Ley 906 de 2004).   

4.  Por  último, valga recordar que contra  esta  providencia  procede  el  mecanismo  de  insistencia,  de  acuerdo con los  lineamientos  señalados  en el auto de 12 de diciembre de 2005, proferido en el  radicado 24322.   

         

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el     defensor    de    ANTONIO NAVARRO CARDONA.   

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de insistencia   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr. Folio 15 cuaderno actuación   

2  Cfr. Fl. 236 c.a   

3  Cfr. Fl. 291 c.a   

4  Cfr.  Fl.  8  y s.s sentencia segunda instancia / Fl.  284 y s.s c.a     

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