AP2196-2015(45197)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP2196-2015  

Radicación N°. 45.197  

(Aprobado Acta No.  148)   

Bogotá  D.C.,  veintinueve (29) de abril de  dos mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la Corte si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Jhonatan  Alexis  García  Sosa  contra la  sentencia  dictada  el  12  de septiembre de 2014 por la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Cali,  que  confirmó  la proferida el 22 de agosto de 2013 por el  Juzgado  Noveno  Penal del Circuito con funciones de conocimiento de esa ciudad,  mediante  la  cual  lo  condenó  por  la  conducta  punible de receptación, en  calidad de autor.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

Los  primeros  fueron  sintetizados  por las  instancias de la manera como sigue:   

El  día  22  de abril de 2011, la patrulla  C-9-2  de la estación de Policía Junín, integrada por los patrulleros Redondo  Flacoso  Ronald  y  Pérez  González  Vilmar,  cuando se encontraba solicitando  antecedentes  sobre  la calle 15 con carrera 23 [en la  ciudad  de  Cali],  hicieron  señal  de  pare  a una  persona  que  se  movilizaba  en una moto. Al solicitar antecedentes penales, se  pudo  establecer  que dicha motocicleta de placas SHG 83 aparecía hurtada en la  Unión  (Valle),  y la investigación la adelantaba la Fiscalía 18 local de esa  municipalidad,  con  número  de SPOA 76400600017920009 0064, la motocicleta iba  conducida  por  el  señor Jhonathan (sic)  Alexis  García  Sosa  identificado con la cédula de ciudadanía  No.   1.130.683.117   de   Medellín   (Antioquia).1   

2.  El  mismo  día, ante el Juzgado Tercero  Penal  Municipal con funciones de control de garantías de Cali, se legalizó la  captura  de  Jhonatan  Alexis García Sosa,  oportunidad  en  la  que  la Fiscal 120 Seccional de ese lugar le  imputó   el   delito   de   receptación, previsto en el  artículo  447, inciso 2º, del Código Penal, en calidad de autor, cargo que no  fue  aceptado.  Por solicitud del ente acusador, el Juez se abstuvo de imponerle  medida  de  aseguramiento,  por  lo  que  fue  dejado  en  libertad.2   

3. El 18 de mayo de ese año se presentó el  escrito            de           acusación3.   

4.    La   audiencia   de   formulación  correspondiente  inició  el  8  de agosto siguiente4,  a  instancia del Juez Noveno  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de Cali, pero se suspendió a  petición  de  la  defensa  con  el  objeto  de  llegar  a  un preacuerdo con la  Fiscalía.   

No   obstante,   habiendo   fracasado   la  negociación  entre las partes, el 29 de igual mes se continuó la diligencia en  la  que  se  confirmaron  los  términos  de  la referida acusación5.   

5. La audiencia preparatoria se surtió el 21  de           septiembre           posterior6   y   el   juicio   oral   se  desarrolló  en varias sesiones (6 de agosto de 20127,   5   de   marzo8,   31   de  julio9    y    22    de   agosto   de   201310);  al  cabo  de la última se  señaló que el sentido del fallo era condenatorio.   

6. Mediante sentencia del mismo día, el Juez  de  conocimiento  condenó  a  Jhonatan Alexis García  Sosa,     en  calidad  de  autor,  del  injusto  de  receptación, a las penas  principales  de  setenta  y  dos  (72)  meses de prisión y multa en cuantía de  siete  (7)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  idéntico  término  que la sanción privativa de la libertad. Además, le negó  la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.11   

7.  Recurrido  el  fallo por la defensa, fue  confirmado,  en  decisión  mayoritaria, por la Sala Penal del Tribunal Superior  de   Cali,   el   12   de   septiembre   de   201412.   

8.   El   defensor   interpuso13  oportunamente  el recurso extraordinario de casación y presentó, en tiempo, el  libelo                   respectivo14.   

LA DEMANDA  

Previa  identificación  de  las  partes  e  intervinientes  y  la  sentencia  impugnada,  el  letrado sintetiza la cuestión  fáctica  y  la  actuación procesal, para, enseguida, invocar la causal segunda  del artículo 181 de la Ley 906 de 2004.   

En desarrollo de la censura, asevera que esta  «casación          excepcional»15    tiene   por   finalidad  restablecer  la  garantía  de  la presunción de inocencia, en la medida que su  asistido  debía  ser  absuelto  con  fundamento  en  el  principio in dubio pro reo.   

Tras   citar   los   cánones   29  de  la  Constitución  Política  y  7º  de  la Ley 906 de 2004 y 8º de la Convención  Americana    de    Derechos    Humanos,    doctrina    extranjera   –Joan  Picó  I Junoy- y jurisprudencia  de   las   Cortes   Constitucional   –CC   C-774   de   2001)   y   Suprema   de   Justicia   –no  identifica  la última por fecha o  radicado-  en  punto  del  postulado  de presunción de inocencia, transcribe el  tipo  penal  de  receptación  y  destaca  que  el  a  quo  estimó  ilógico  lo  narrado  por  Angie Lizeth  Salazar,  ex  compañera  sentimental  del  procesado,  en  el  sentido  que él  adquirió  la  motocicleta  a  su tío Eduardo Sosa, en dos contados de $300.000  cada  uno,  sujeto  que  a  su  vez  la  había  recibido  como garantía de una  obligación,  en  tanto  el  fallador  estimó  que  este  señor no tenía como  actividad   principal   la   compraventa  de  dichos  vehículos  sino  que  era  prestamista.   

En contra de este argumento de la judicatura,  el  defensor destaca que su asistido no participó en la comisión del hurto del  velocípedo ni ocultó o encubrió el origen ilícito del mismo.   

Luego  de  citar  en  extenso  el  fallo del  Tribunal  sobre  la  imposibilidad  de  validar  el  justificante  relativo a la  confianza  depositada por el enjuiciado en la adquisición del bien por parte de  su  pariente  a  través  de  medios  lícitos  y  el  deber  de autoprotección  materializado  en  la verificación del origen mediato o inmediato en un delito,  el   letrado   asevera  que  su  representado  no  tenía  cómo  saber  de  los  antecedentes  del vehículo porque, de acuerdo con las reglas del sentido común  y  de  la  experiencia,  quien  realizó la primera transacción fue su tío, la  negociación    celebrada   por   el   procesado,   basada   en   «la    confianza    natural»16,    se  efectuó,  justamente,  con un familiar en primer grado y, además, recibió los  documentos a la manera de un traslado abierto.   

En  este punto, destaca que el salvamento de  voto  de  uno  de  los  integrantes  de  la Sala de Decisión Penal, al fallo de  segunda  instancia,  consideró que no se probó el elemento subjetivo del tipo,  esto  es,  el  dolo,  ya  que no se acreditó, con los testigos de cargo, que su  prohijado,  e  incluso Eduardo Sosa, supieran que la motocicleta provenía de un  delito.  Es  más, dice, el enjuiciado bien podía suponer que la moto no tenía  origen ilícito.   

En  criterio  del  letrado,  «no  se  acredito  (sic)  nexo  entre  el  hecho  material del hurto  (conducta  ilícita)  y  el  acto  del  encubrimiento o receptación»17,  o  sea,  el  dolo,  y, por  consiguiente, tampoco se desvirtuó la presunción de inocencia.   

A  continuación,  con  apoyo  en  la causal  tercera   postula   un   «CARGO  ÚNICO»18  que denuncia la aplicación  indebida   del   artículo  447  del  Código  Penal,  relativo  al  punible  de  receptación.   

Explica  que el Tribunal dejó de aplicar el  inciso  segundo  de  un  precepto  -que no señala- concerniente al postulado de  in        dubio       pro       reo.   

Solicita  calificar  de injusta la sentencia  impugnada y, en consecuencia, casarla y absolver al procesado.   

CONSIDERACIONES  

1.  Al tenor de lo dispuesto en el artículo  180  del  Estatuto Adjetivo actual, el recurso extraordinario de casación tiene  como  finalidad «la efectividad del derecho material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los  agravios  inferidos  a estos, y la unificación de la jurisprudencia».   

Con  tal  propósito,  el  inciso  2º  del  artículo  184 ejusdem fijó  las  reglas  mínimas  de admisión de la correspondiente demanda, estableciendo  que  no  se seleccionará aquella en la que i) el impugnante carezca de interés  para  acceder  al  recurso,  ii)  no  se invoque la causal conforme a la cual se  edifica  el  reproche  de  las  contempladas  en  el  artículo 181 ibídem,  iii)  se omita desarrollar los  cargos  correspondientes  o,  iv)  fundadamente  se  logre  establecer que no se  requiere  de  la  sentencia para cumplir los propósitos previstos en el aludido  artículo  180;  lo  anterior, salvo que el cumplimiento de alguno de esos fines  permita  superar  los  defectos  técnicos  que  exhiba  el  libelo y decidir de  fondo.   

También  tiene decantado la jurisprudencia  que,  la demanda debe ser íntegra en su formulación,  suficiente,  clara y precisa en su desarrollo y eficaz en la pretensión, de tal  suerte   que   se   debe  soportar  en  los  principios  que  rigen  el  recurso  extraordinario,  en  especial,  los  de  claridad,  precisión,  fundamentación  debida,   prioridad,   no  contradicción  y  autonomía,  sin  que  sea  viable  argumentar  a la manera de un alegato de instancia.  La proposición de los  cargos  requiere escoger adecuadamente la causal y el sentido de la violación y  concretar el disenso en términos de trascendencia.   

2.  El  libelo  que  nos  ocupa  no satisface los requisitos mínimos que  exige   el  canon  184  para  su  admisión  y,  por  lo  tanto,  no  puede  ser  seleccionado. Las razones son las siguientes:   

2.1.  Aunque  el  defensor  radicó  la  finalidad  del  recurso en la necesidad de restablecer el  postulado  de presunción de inocencia, no dedicó espacio, distinto al empleado  en   el   desarrollo   de  las  censuras,  a  demostrar  la  pertinencia  de  su  enunciado,  tal  y  como  le era exigible.   

2.2.  Para  ilustración  del abogado, está  bien   precisar   que  en  el  sistema  de  procesamiento  penal  con  tendencia  acusatoria,  no  cabe  la casación excepcional o discrecional que es propia del  régimen   adjetivo   del   año   2000,   en  los  términos  de  su  artículo  205.   

2.3.  En  cuanto  se refiere al primer  cargo,  es  indispensable reiterar  que,  la acreditación de las nulidades está atada a la comprobación cierta de  yerros  de  garantía  o de estructura insalvables que hagan que la actuación y  la  decisión  de  segunda instancia pierdan toda validez formal y material, por  lo   que   corresponde  expresar,  conforme  al  principio  de  taxatividad,  la  irregularidad  sustancial  que  afecta la actuación, determinar la forma en que  ella   rompe   la  estructura  del  proceso  o  afecta  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  fase en la que se produjeron y demostrar que ninguno de los  principios  que  rigen  la  declaración  de las nulidades ha operado en el caso  concreto.   

Si  el  vicio  denunciado  corresponde a una  violación   del  debido  proceso,  es  forzoso  que  el  actor  identifique  la  irregularidad  sustancial  que  alteró el rito legal, pero si afecta el derecho  de  defensa,  se  debe  especificar la actuación que lesionó esa garantía; en  cada  hipótesis,  la  argumentación  debe  estar  acompañada  de la solución  respectiva.   

Igualmente, la fundamentación del ataque se  debe  hacer  a  la  luz  de  los  postulados  que  rigen  la declaración de las  nulidades,   esto   es,   los   de   convalidación19,   protección20,  instrumentalidad       de       las      formas21,  trascendencia22     y  residualidad23,  pues  si se avizora que el defecto denunciado no logra afectar en  grado  sumo  el  desarrollo de la actuación, ni alterar lo decidido en el fallo  censurado, no hay lugar a la admisión del reproche.   

En  el  caso examinado, es manifiesto que el  censor  equivocó  la  ruta  de  ataque,  toda  vez  que  no  aludió  a ninguna  irregularidad  sustancial  potencialmente  lesiva de la estructura del proceso o  de  las garantías de las partes e intervinientes y, como es obvio, mucho menos,  identificó  la  causal  de  nulidad  en que funda el reproche, de las descritas  entre los artículos 455 a 457 de la Ley 906 de 2004.   

En  efecto,  ignoró  el  letrado  que  la  vulneración  del  postulado  de presunción de inocencia, lejos de comportar un  vicio    in   procedendo  correspondería    a    uno    de    naturaleza   in  iudicando que únicamente podría ser alegado conforme  a  las  causales  primera  y  tercera  del  canon  181  de  la  Ley 906 de 2004.   

Ahora, si lo reprobado, como parece serlo, es  el  mérito  negativo  asignado  a la justificación esgrimida por el procesado,  refrendada  por  el  testimonio  de  la  ex  pareja  del  procesado –Angie  Lizeth  Salazar-, en el sentido  que  aquel  desconocía  el  origen ilícito de la motocicleta, el censor estaba  impelido  a  demostrar,  por  la  senda  de  la  infracción indirecta de la ley  sustancial  por  error  de  hecho  en  la modalidad de falso raciocinio, que los  juzgadores  vulneraron  las  leyes  de  la  sana  crítica, al valorar el acervo  probatorio.   

Repárese,  en  este punto, que, a efecto de  acreditar  algún  defecto  en  el  juicio crítico de los falladores no bastaba  oponer  el  mero  criterio  particular  del  profesional  del  derecho al de las  sentencias  o  aducir que el procesado no tenía cómo saber de los antecedentes  del  vehículo  porque, de acuerdo con el sentido común y la experiencia, quien  realizó  la  primera  transacción  fue  su  tío,  la  negociación, basada en  «la        confianza       natural»24, la hizo, justamente, con un  familiar  en  primer  grado  y,  además,  recibió  documentos para un traslado  abierto,  sino  que  le  compelía  establecer,  con  claridad, que el ejercicio  valorativo  de  los  sentenciadores  fue  trasgresor  de  los  postulados  de la  lógica,  de  las  leyes  de  la  ciencia  o de las reglas de la experiencia, es  decir,  de  los  principios  de  la  sana  crítica como método de apreciación  probatoria.   

Con  tal  fin, el demandante debía señalar  con  exactitud  el  medio  de  prueba  sobre  el que recae el yerro, identificar  aquello  que  expresamente  dice  y  se  deduce  de  él,  el mérito persuasivo  otorgado  al  mismo  por  el  juzgador,  indicar y desarrollar con precisión el  postulado  lógico, la ley de la ciencia o la máxima de la experiencia aplicada  erradamente  al  realizar  el  proceso  valorativo de los medios de prueba, así  como  la  que  apropiadamente  le  debió  servir  de apoyo, la norma de derecho  sustancial  que  indirectamente  resultó  excluida  o  indebidamente aplicada o  interpretada  y,  finalmente,  demostrar  que  de  no  haberse  incurrido  en el  defecto,  el  sentido  de  la  decisión  adversa  habría  sido sustancialmente  opuesto.   

Con   nada  de  lo  anterior  cumplió  el  demandante.   

En   efecto,   la   censura  examinada  se  identifica,  en  un  todo,  con  un alegato de libre creación, permitido en las  instancias  pero  imposible en sede de casación, habida cuenta que la sentencia  de  segunda  instancia  arriba  a  la Corte precedida de la doble presunción de  acierto  y  legalidad  y, solamente, la postulación y demostración de un yerro  in procedendo o in  iudicando trascendente en la decisión  confutada podría dar lugar a su remoción.   

En ese orden, no hay lugar a la admisión del  reproche.   

2.4.    En    punto   del   segundo  cargo,  que  el  defensor propone  confusamente  como  único, recuérdese que cuando la postulación del ataque se  intenta  por  la  ruta  de  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial, el  recurrente  debe  hacer  completa abstracción de lo fáctico y probatorio y, en  ese  sentido,  admitir los hechos y la apreciación de los medios de convicción  fijados  por los sentenciadores, de manera tal que le corresponde desarrollar el  reproche  a partir de un ejercicio estrictamente jurídico, en el que establezca  la  vulneración  del  precepto  normativo  en  el  caso  concreto, por medio de  cualquiera  de  las tres modalidades de error: falta de aplicación, aplicación  indebida  o  interpretación errónea y seguidamente, demuestre la trascendencia  del yerro en el sentido de la decisión impugnada.   

Mientras  que la falta de aplicación opera  cuando  el  juzgador  deja  de  emplear  el  precepto  que  regula el asunto, la  aplicación  indebida,  deviene  de  la  errada elección por el fallador de una  disposición  que  no  se ajusta al caso, con la consecuente inaplicación de la  norma  que  recoge  de  forma  correcta el supuesto fáctico. La interpretación  errónea,  en  cambio,  parte  de  la  acertada  selección  de  la disposición  aplicable  al  asunto  debatido, pero conlleva un entendimiento equivocado de la  misma,   que   le   hace  producir  efectos  jurídicos  que  no  emanan  de  su  contenido.   

Ahora,  cuando  se invoca algún defecto de  selección  o  interpretación  del  precepto  en punto de la declaración de la  duda,  el  demandante  debe demostrar que, pese al expreso reconocimiento, en la  parte  motiva  del  fallo,  de  la  incertidumbre  sobre  la  materialidad de la  conducta  punible  y/o  la responsabilidad penal del enjuiciado, el sentenciador  no  le confirió la consecuencia jurídica del caso, condenándolo cuando había  de   absolverlo   porque   no   se   logró   desvirtuar   la   presunción   de  inocencia.   

En  cambio,  se  debe  acudir  a  la  vía  indirecta  cuando  la  falta  de  reconocimiento  de  la  duda  se  produce como  consecuencia de la errada valoración de los hechos y la prueba.   

Como  el  abogado  escogió  la  ruta de la  infracción  directa  consagrada  en  la  causal  primera,  tenía  la  carga de  acreditar  que  los  juzgadores  se  equivocaron  al  tener  por  establecida la  existencia  de  la duda probatoria para condenar al procesado y, sin embargo, no  la  admitieron,  excluyendo,  con  ello,  la  aplicación  del artículo 7º del  Código de Procedimiento Penal.   

Contrariando  estas directrices, el jurista  desconoció  que,  a partir de las sentencias acusadas, es posible concluir que,  en  parte  alguna  admitieron  cualquier dubitación sobre la materialidad de la  conducta  punible  de  receptación  y  la  responsabilidad penal que le cabe al  enjuiciado en tal comportamiento.   

Ahora,  si  lo  procurado  era acreditar la  existencia  de  duda  probatoria,  como consecuencia de dislates en el ejercicio  suasorio  realizado  por  los falladores, el libelista tenía la carga de acudir  al  motivo  tercero  de  casación, especificando el tipo de error de hecho o de  derecho   en   que   se   habría   incurrido,   pero   no   procedió  así  el  demandante.   

En  estas condiciones, no es posible admitir  el reproche.   

Por  último, la Sala no observa flagrantes  violaciones  de  derechos  fundamentales,  causales  de  nulidad, ni motivos que  conduzcan  a la necesidad de un pronunciamiento profundo frente al expediente en  razón de las finalidades de la casación.   

3.  Resta  señalar  que,  al  amparo  del  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, cuando la Corte decide no darle curso a  una  demanda  de  casación,  es  procedente  la  insistencia,  cuyas reglas, en  ausencia  de  disposición legal, fueron definidas por la Sala desde el auto del  12  de  diciembre de 2005, radicación 24.322 y precisadas recientemente en auto  CSJ AP, 25 jun. 2014, rad. 42.597.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. Inadmitir  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Jhonatan  Alexis  García  Sosa  contra la  sentencia  dictada  el  12  de septiembre de 2014 por la Sala Penal del Tribunal  Superior de Cali.   

Segundo. Conforme  al  inciso  2º  del  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  procede la insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr.   folio   2  de  la  sentencia de segunda instancia a folio 135 del cuaderno principal.   

2  Cfr. folio 11 del cuaderno  principal.   

3  Cfr.    folios    7-11  ibidem.   

4  Cfr.    folios   22-23  ibidem.   

5  Cfr.    folios   26-27  ibidem.   

6  Cfr.    folios   28-29  ibidem.   

7  Cfr.    folios   52-53  ibidem.   

8  Cfr.    folios   74-76  ibidem.   

9  Cfr. folio 81 ibidem.   

10  Cfr.    folios   83-84  ibidem.   

11  Cfr.    folios   85-97  ibidem.   

12  Cfr.   folios   123-136  ibidem.   

13  Cfr. folio 140 ibidem.   

14  Cfr.   folios   152-173  ibidem.   

15  Cfr. folio 167 ibidem.   

16  Cfr. folio 155 ibidem.   

17  Cfr. folio 154 ibidem.   

18  Cfr. folio 153 ibidem.   

19 Las  irregularidades  pueden convalidarse con el consentimiento expreso o tácito del  sujeto perjudicado.   

20 El  sujeto  procesal  que con su conducta no haya dado lugar a la configuración del  vicio,  es  el  único  que  lo  puede alegar, salvo que se trate de ausencia de  defensa técnica.   

21  Como  las  formas no son un fin en sí mismo, siempre que se cumpla con   el  propósito  que  la  regla  de  procedimiento  pretendía  proteger, no habrá lugar a la declaración de la nulidad.   

22 La  magnitud   del   defecto  debe  tener  incidencia  en  el  sentido  de  justicia  incorporado a la sentencia.   

23 La  declaratoria  de  nulidad  debe  ser  el único remedio procesal para superar el  yerro detectado.   

24  Cfr. folio 155 ibidem.     

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