AP2161-2014(42967)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

AP2161-2014  

Radicación 42967  

(Aprobado Acta No. 119).  

Bogotá  D.C., abril treinta (30) de dos mil  catorce (2014)   

VISTOS  

Resuelve  la  Corporación  la  postulación  probatoria   de  la  defensa  de  MAURICIO  ALEJANDRO  ÁLVAREZ  GIRALDO,  ciudadano  colombiano requerido en  extradición  por  el Gobierno de los Estados Unidos1.   

ANTECEDENTES   

Mediante  Nota  Verbal  No.  2291  del 28 de  octubre  de  2013  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos impetró la detención  provisional    con    fines    de    extradición    del   señor   MAURICIO        ALEJANDRO        ÁLVAREZ       GIRALDO,  requerido para comparecer a juicio por  un  delito  federal  de narcóticos, de acuerdo con la acusación No. 12 Cr. 882  dictada  el  27  de  noviembre  de  2012  en  la Corte del Distrito Sur de Nueva  York.   

Con fundamento en esa petición la Fiscalía  General   de   la   Nación   decretó   la   captura  del  señor  ÁLVAREZ  GIRALDO mediante de Resolución  del  30  de  octubre  de  2013, la cual se hizo efectiva al día siguiente en la  ciudad   de   Bogotá   al   ser   aprehendido   por  personal  de  la  Policía  Nacional.   

Por  medio de la Nota Verbal No. 2664 del 20  de  diciembre  de  2013,  la  Representación Diplomática de los Estados Unidos  formalizó  la  solicitud  de extradición de MAURICIO  ALEJANDRO ÁLVAREZ GIRALDO.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio No. DIAJI/GCE 2833 del 23 de diciembre de 2013 dirigido  a la Cartera de Justicia y del Derecho, conceptuó:   

«Sobre  el particular, es preciso señalar  que,  se  encuentra vigente entre la República de Colombia y los Estados Unidos  de  América,  la  “Convención  de  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico de  estupefacientes  y  sustancias  psicoactivas”,  suscrita  en  Viena  el  20 de  diciembre de 1988. (…)   

De conformidad con lo expuesto, en atención  a  que  el  tratado  aplicable  entre  las  partes  no  regula  el  trámite  de  extradición,  y  a  la  luz de lo preceptuado en los artículos 491 y 496 de la  Ley  906  de  2004,  la  extradición  estará  gobernada  por lo previsto en el  ordenamiento    jurídico   colombiano»2.   

Por   su  parte,  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  del  Ministro  de  Justicia  y  del  Derecho,  con  oficio  No.  OFI14-0000324-OAI-1100  del 10 de enero de 2014, remitió a esta Corporación la  solicitud de extradición con la documentación reunida.   

La  Sala,  en  decisión  del  15  de  enero  último,  asumió  el  conocimiento  de  la petición y requirió a MAURICIO  ALEJANDRO  ÁLVAREZ  GIRALDO  la  designación  de  apoderado que lo asista en el trámite; como no lo hizo, se le  nombró  defensor  de  oficio con quien se surtió el traslado del artículo 500  de la Ley 906 de 2004.   

PETICIÓN  PROBATORIA   

La   defensa   del   requerido   solicita  “se   allegue   la  certificación,  sobre  si  el  requerido,  quien  se  identifica  con  la  C.  de C. No. 71.753.235, ya ha sido  juzgado     por    los    mismos    hechos    en    nuestro    país…”.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Tratándose   de   un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  conforme  al  artículo 502 de la Ley 906 de  2004,  la  Corte  debe  concentrarse  en corroborar los siguientes aspectos: (i)  demostración  de  la  plena identidad del solicitado; (ii) validez formal de la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  solicitud; (iii) principio de  doble  incriminación;  (iv)  equivalencia  de  la providencia extranjera con la  resolución  de  acusación  colombiana;  (v)  cumplimiento  de los tratados, si  fuere el caso.   

Y,     de    conformidad    con    la  posición   mayoritaria   de   la   Sala3,  también   se  debe  constatar  si  en  Colombia  se  profirió  decisión  con  fuerza   de   cosa   juzgada   por   los   mismos   hechos   que   sustentan  la  petición       de       extradición.   

De  otra parte, la  Ley  906  de  2004  en  el canon 139 señala   el   deber   de   rechazar   de   plano  los  “actos  que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes  o  superfluos”, mientras que  el        artículo       359       ibídem  dispone  “la exclusión,  rechazo  o  inadmisibilidad  de los medios de prueba que, de conformidad con las  reglas  establecidas  en  este  código,  resulten  inadmisibles, impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar hechos notorios o que por otro  motivo no requieran prueba”.   

De    igual    manera,   el   artículo   375   de  la  misma  ley  contiene las pautas para determinar la pertinencia de  las  pruebas  y  subraya la necesidad de que las mismas se refieran “directa o indirectamente a los hechos  o  circunstancias  relativos  a  la  comisión  de la  conducta”,  condicionamientos   que   frente   al   trámite  de  extradición    deben  aplicarse dejando a salvo sus particularidades.   

Así,   la  aducción  y  práctica de  pruebas     al    interior    del    trámite    de  extradición  se  rige  por  las pautas generales que  reglamentan    el    recaudo    probatorio    en    el    procedimiento   penal,  imponiéndose     el  análisis  de  la conducencia, pertinencia y utilidad  de  los  medios de convicción solicitados4,  de  cara a  los  puntuales  aspectos  que la Corte debe abordar al  emitir  su  concepto.  De  esta  forma,  si  las  pruebas  impetradas no guardan  relación    con    esos    temas,    versan   sobre   hechos  notoriamente  impertinentes  o  carecen  de  utilidad, deben ser desestimadas.   

Del caso concreto  

Precisados    los    parámetros   bajo   los   cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  probatoria  en  el trámite de extradición,  la Sala encuentra que la pretensión   de  la  defensa  no  puede  admitirse  por  cuanto  la  solicitud  relativa  a constatar o descartar el juzgamiento previo del requerido  en  Colombia sólo procede cuando existe evidencia sobre la probable afectación  del  principio  del  debido  proceso  por  desconocimiento  de  la cosa juzgada.   

Es  decir, cuando el requerido o su defensor  aportan  información  concreta  sobre la autoridad ante la cual se adelantó el  juzgamiento  o  cuando  cualquier  otro  medio de convicción permite suponer el  ejercicio  de  la  jurisdicción,  por  ejemplo,  cuando la orden de captura con  fines  de  extradición  se notifica a persona privada de la libertad, evento en  el  cual  se  hace  necesario  constatar  el motivo de la detención5.   

En  el  evento  bajo  examen, ninguno de los  intervinientes  ha  informado  el  ejercicio  precedente de la jurisdicción por  parte  del  Estado  colombiano  en  relación a los mismos hechos por los que el  gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  requiere  la  extradición  de  MAURICIO   ALEJANDRO   ÁLVAREZ  GIRALDO,  resultando improcedente esa petición probatoria al estar fundada  en especulaciones y no en datos concretos   

Cuestión final  

Como  la  Sala  no  observa  la necesidad de  decretar   pruebas   de  oficio,  una  vez  en  firme  esta  determinación,  de  conformidad  con lo dispuesto en el inciso final del artículo 500 de la Ley 906  de  2004,  se dejará el expediente en Secretaría de la Sala por el término de  cinco  (5)  días  a  disposición  de los intervinientes para que presenten sus  alegatos finales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   NEGAR   por  improcedente  el  decreto de la prueba solicitada por la defensa de MAURICIO   ALEJANDRO   ÁLVAREZ  GIRALDO.   

2.  En  firme este  proveído,    CORRER   por  Secretaría  traslado  por  cinco  (5) días a los intervinientes dentro de este  trámite,  para  que  presenten  sus  alegatos  de  acuerdo a lo dispuesto en el  inciso final del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

(Aclaro voto)  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al  resolver las solicitudes probatorias de  la  defensa  dentro  del  trámite  de  extradición  del  ciudadano  MAURICIO  ALEJANDRO  ÁLVAREZ  GIRALDO,  requerido  por  el  Gobierno de los Estados Unidos, la Sala señaló como uno de  los  aspectos  a  corroborar  por la Corporación el relativo al ejercicio de la  jurisdicción   nacional   sobre   el   hecho   que  sustenta  la  petición  de  extradición.   

En razón de lo anterior considero necesario  enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no corresponde  a la Corte pronunciarse sobre  la  configuración  del  instituto de la cosa juzgada por cuanto con ello excede  la competencia que le ha sido atribuida legalmente.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura6.   

Tratándose   de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales  presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió plasmar en el auto ninguna manifestación al respecto.   

En  ese  contexto,  advierto  cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de  sentencia  ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que  dicha  temática  deber  ser  dilucidada  por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En  este  contexto,  las  pruebas  que  se  soliciten  y  decreten  dentro  del  trámite  de extradición deben orientarse,  exclusivamente,  a  demostrar o desvirtuar la configuración de tales exigencias  formales;  por  ello,  no  es viable ordenar el recaudo de medios de convicción  encaminados  a  establecer  si  en  Colombia se ha juzgado al solicitado por los  mismos   hechos   objeto  de  la  entrega,  porque  tal  aspecto  escapa  a  las  atribuciones  de  la  Corte,  de  manera  que las solicitudes probatorias en ese  sentido carecen de conducencia y pertinencia.   

En los anteriores términos dejo sentada mi  aclaración de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha    ut  supra.   

    

1 En el  presente  caso  se siguen las pautas de la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos  que  sustentan  la  petición  de  extradición  acaecieron  en  vigencia de esa  normatividad.   

2 Cfr.  Folio 90 de la carpeta anexa.   

3  Concepto  del  19  de febrero de 2009, Radicado No. 30374, entre otros, frente a  los  que  la  Magistrada  que  actúa  como ponente ha salvado reiteradamente el  voto.   

4  Recuérdese  cómo  la  Corporación  ha  decantado  que la prueba es conducente  cuando  ostenta  la  aptitud  legal  para forjar certeza en el juzgador, lo cual  presupone  que  el medio de convicción esté autorizado en el procedimiento; es  pertinente  cuando  guarda  relación  con  los  hechos,  objeto  y  fines de la  investigación  o el juzgamiento; es racional cuando es realizable dentro de los  parámetros  de  la  razón  y,  por  último,  es  útil  cuando reporta algún  beneficio, por oposición a lo superfluo o innecesario.   

5 Cfr.  Providencias  del  26  de agosto de 2009, Rad. No. 31951; 14 de octubre de 2009,  Rad. No. 32321; entre otras.   

6 Cfr.  Providencias  del  28  de  febrero  de  2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

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