AP2150-2015(45224)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Magistrada ponente  

AP2150-2015  

Radicación n° 45224  

(Aprobado  Acta No.  148)   

Bogotá D.C., veintinueve (29) de abril de dos  mil quince (2015).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  JAIME  PULIDO CHAPARRO contra la sentencia  del  30  de  septiembre  de  2014,  a través de la cual el Tribunal Superior de  Neiva  confirmó el fallo proferido el 13 de mayo anterior por el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de  idéntica  sede, que condenó al procesado a las penas  principales  de  48  meses  de  prisión, $20.400.000 de multa e inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  60  meses, como  responsable   del   delito   de  violación  del  régimen  de  inhabilidades  e  incompatibilidades.   

HECHOS  

Los  resumió  el  Tribunal  de la siguiente  manera:   

“Estos  tuvieron su génesis el 7 de mayo  de  1997,  cuando  el  ingeniero  químico  JAIME  PULIDO CHAPARRO fue declarado  fiscalmente  responsable por la Contraloría Municipal de Neiva, imponiéndosele  la  obligación  de  pagar la suma de $22.835.683, decisión mantenida incólume  por  esa  misma  entidad  mediante  providencia  del  6  de septiembre del mismo  año.   

A  raíz  de  la  referida  declaratoria de  responsabilidad  fiscal, sobrevino para el sancionado la inhabilitación para el  ejercicio  de  cargos  públicos  y para contratar con el Estado, pese a lo cual  JAIME  PULIDO  CHAPARRO  en  ejercicio  de  profesión  de  químico  y mientras  subsistía  la inhabilidad, suscribió contratos de prestación de servicios con  la  Universidad  Surcolombiana  durante  los  años 2001 a 2006, cuyos objetivos  fueron la catedra universitaria”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  actuación  estuvo  a  cargo  de  la  Fiscalía  Seccional  de  Neiva,  que  el  28  de  febrero  de  2007 impulsó la  respectiva  instrucción  penal,  en cuyo desarrollo escuchó en declaración de  indagatoria a JAIME PULIDO CHAPARRO.   

2. El 24 de noviembre de 2010 le resolvió la  situación  jurídica,  imponiéndole medida de aseguramiento no privativa de la  libertad.   

3.  Clausurada  la  instrucción,  el  13 de  noviembre   de  2012  calificó  el  mérito  del  sumario  con  resolución  de  acusación   que   profirió   en  contra  de  PULIDO  CHAPARRO,  por  el  delito  de violación del régimen  legal de inhabilidades e incompatibilidades   

4.  La  fase  del  juicio  correspondió  al  Juzgado  Quinto Penal del Circuito de la precitada ciudad, cuyo titular realizó  las  audiencias  preparatoria  y pública de juzgamiento, tras lo cual profirió  la  sentencia de primera instancia, confirmada luego por el Tribunal Superior de  la  misma  sede  con  ocasión  del  recurso  de  apelación  interpuesto por la  defensa.   

5.  Atendido  el  sentido de la decisión de  segunda  instancia,  el  mismo sujeto procesal acudió al recurso extraordinario  de casación.   

LA  DEMANDA   

          El  actor  formula un único cargo contra la sentencia del Tribunal,  por  violación  indirecta de la ley sustancial, como consecuencia de incurrirse  en falso juicio de identidad.   

          El  error,  dice,  recayó  sobre el documento del 7 de diciembre de  2006,  por  medio  del  cual  el  procesado  manifiesta  al jefe del programa de  Ingeniería  de  Petróleos  de  la  USCO que no puede suscribir contrato por la  existencia de una inhabilidad generada en un juicio fiscal.   

          Según  el  actor, esa comunicación la envió el acusado al conocer  el  oficio  del  17  de agosto de 2006 remitido por la Contraloría Municipal de  Neiva  a  la Universidad Surcolombiana con el propósito de embargar los dineros  que  devengara  aquél.  En su criterio, del escrito presentado por PULIDO   CHAPARRO   el  Tribunal  dedujo  equivocadamente  su  conocimiento acerca de la inhabilidad generada por el fallo  de      responsabilidad     fiscal,     pero     si     hubiera     “evaluado  la  prueba indicada, teniendo en cuenta el contexto de  la  época  en  que  se  creó,  hubiese  llegado  a  una  conclusión diferente  aceptando la ignorancia alegada por el procesado”.   

En  ese  sentido,  pone  de  presente  cómo  JAIME   PULIDO   ha  sido  insistente  en  el  hecho  de  creer que ejercer la cátedra universitaria no lo  hacía  incurso  en  la  inhabilidad, en cuanto consideraba que la misma operaba  para  ejercer  un  cargo público, vincularse como profesor de tiempo completo o  realizar  contratos  de alguna consideración con el Estado. Por eso, añade, no  aceptó  el  nombramiento  como  profesor  de tiempo completo que le ofreció la  Universidad,    sino    sólo    la    realización    de   unas   pocas   horas  semanales.   

Para  el demandante, el entendimiento de que  la  cátedra  no generaba inhabilidad no es un argumento simplista, pues el tema  ha   sido   regulado  en  múltiples  disposiciones,  otorgándole  un  régimen  especial.  Así,  agrega,  (i) la Ley 30 de 1992 establece que los profesores de  cátedra  no  son  empleados  públicos  ni trabajadores oficiales, (ii) quienes  tienen   una  vinculación  laboral  con  el  Estado  no  pueden  devengar  otra  asignación   del   tesoro   público,   salvo   los   honorarios  por  cátedra  universitaria, y (iii) la cátedra es compatible con la pensión.   

Acepta  que  de haber sido el procesado más  diligente  para  averiguar  si se presentaba o no la inhabilidad hubiera logrado  vencer  su  error.  Pero  en  ese  caso, dice, habría incurrido en una conducta  culposa,   modalidad   no   admitida  para  el  delito  objeto  de  imputación.   

Por  eso,  concluye,  cuando  el  Tribunal  atribuye  a  la prueba documental en mención un sentido para deducir de ella el  conocimiento  de  la  inhabilidad,  desfigura  el  hecho que revela ese elemento  probatorio,  “dándole  un  alcance objetivo que no  tiene,   descontemporalizándola   haciendo   extensivo  sus  efectos  a  hechos  anteriores”.   

Tras  considerar  que  de  no incurrir en el  yerro  el  ad  quem  hubiese  reconocido  la  causal  de ausencia de responsabilidad prevista en el numeral 10  del  artículo  32 del Código penal, solicita casar la sentencia impugnada para  proferir, en su lugar, fallo absolutorio.   

         

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

Merced  al  carácter  extraordinario  del  recurso  de  casación  y,  consecuentemente, para diferenciarlo de los alegatos  propios  de  las  instancias,  el legislador en el numeral 3º del artículo 212  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  impone al demandante el cumplimiento de  unos  presupuestos de adecuada y lógica sustentación, sin los cuales el libelo  está  llamado  a  ser  irremediablemente  inadmitido,  conforme lo establece el  artículo 213 ibídem.   

          Dichos  requisitos  se relacionan con la acertada enunciación de la  causal  y  con la adecuada formulación del cargo, para lo cual se deben indicar  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos,  así  como  las  normas  que se  consideran  infringidas.  A esas exigencias, las cuales operan de manera general  para  todas  las causales, es necesario añadir las pautas que la jurisprudencia  de  la  Corte,  a efectos de la cabal comprensión de los reproches denunciados,  ha  establecido  en  forma  particular  respecto  de  cada uno de los motivos de  casación.   

          Al  examinar  la  demanda  presentada por el defensor del procesado,  arriba  la  Sala  a  la  conclusión  que  el  único  cargo  allí formulado no  satisface tales requisitos.   

          En  efecto,  atribuye  el  actor  al  sentenciador incurrir en falso  juicio  de  identidad  respecto  del  documento  del 7 de diciembre de 2006, por  medio  del  cual  el procesado manifestó al jefe del programa de Ingeniería de  Petróleos  de  la USCO que no puede suscribir contrato por la existencia de una  inhabilidad generada en un juicio fiscal.   

Como  lo tiene dicho la jurisprudencia de la  Corte,  el  referido  yerro  se  estructura  cuando  el fallador, al apreciar la  prueba,  distorsiona  su  contenido  fáctico  para hacerle decir lo que ella no  expresa,  bien  por  agregarle  aspectos  ajenos  a  la misma o por suprimirlos.   

Su adecuada sustentación le exige al censor  identificar  el medio sobre el cual recayó el dislate, realizar un cotejo entre  su  contenido  y aquel que le atribuye el fallador, precisando los apartes donde  se  presenta  la  distorsión  y  luego  acreditar  la  trascendencia del yerro.   

El  libelista  no satisface la aludida carga  argumentativa,  pues  si  bien identifica la prueba sobre la cual recae el error  que  denuncia,  omite  precisar  los apartes objeto de distorsión, así como el  fragmento   del   fallo   donde   se   concreta   la   deformación   del  medio  probatorio.   

          Se  limita  a  cuestionar  al Tribunal por no ponderar el mencionado  documento  de  acuerdo  con  el  contexto en que se creó, situación que, en su  criterio,  le  impidió  predicar  el no conocimiento del procesado acerca de la  existencia de la inhabilidad.   

De   esa   forma,  no  hace  sino  mostrar  inconformidad  con  el alcance apreciativo asignado por la citada corporación a  la   prueba,   postulación  que  no  se  compadece  con  el  motivo  casacional  seleccionado  para  el  efecto,  pues  el  mérito  valorativo  sólo  puede ser  impugnado  en  esta  sede  extraordinaria cuando el fallador incurre en error de  hecho  por falso raciocinio, demostrándose la vulneración de los principios de  la  sana  crítica,  esto  es,  las  reglas  de  la  experiencia, los postulados  lógicos   y  las  leyes  de  la  ciencia,  cometido  que  nunca  emprendió  el  demandante.   

          Lo  anterior porque por vía de casación no resulta dable presentar  a   consideración   de  la  Corte  meras  controversias  probatorias,  dada  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  de  que  está  revestida  la  sentencia  impugnada,  a  cuyo  tenor  el  criterio  del  jugador prevalece sobre el de los  sujetos procesales.    

          Vistos  los defectos de sustentación del único cargo formulado, la  Sala   inadmitirá  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  JAIME    PULIDO    CHAPARRO.   Así   se  pronunciará,  sin  que  advierta aspecto alguno constitutivo de vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  JAIME PULIDO CHAPARRO.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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