AP2069-2016(45425)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  Ponente   

AP  – 2069 – 2016   

Radicación n° 45425  

Aprobado acta nº 113  

Bogotá,  D.C.,  once  de  abril  de  dos mil  dieciséis (2016)   

VISTOS:  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales  que condicionan su admisión, bajo la ritualidad de la Ley  600  de 2000, examina la Sala la demanda de casación presentada por el defensor  de  YURANIS ESTHER QUINTERO BONET en contra de la sentencia de segunda instancia  proferida  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Santa  Marta, el 5 de junio de 2014, mediante la cual confirmó el fallo emitido  por  el  Juzgado  1°  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de esa  ciudad,  el  11  de  abril  de  2013,  condenando a la mencionada procesada como  autora del delito de Homicidio agravado.   

H E C H O S  

En   el   proveído   impugnado   quedaron  consignados de la siguiente manera:   

El  30  de diciembre de 2007 en el inmueble  ubicado  en  la  Cra  22 Nº 22-78 Barrio Porvenir de Santa Marta, se encontraba  departiendo   y   consumiendo   licor  YURANIS  QUINTERO  BONET,  su  compañero  permanente   y   víctima   JESÚS   TRIANA   LEGUÍZAMO  y  varios  familiares.  Posteriormente  llegó  al  lugar  NURELIS  NAVARRO, la primera esposa de JESÚS  TRIANA  y YURANIS QUINTERO intentó agredirla, así que NURELIS y la madre de la  víctima  se  fueron  del lugar, debido a esto JESÚS TRIANA violentó a YURANIS  golpeándola  en  la  calle  contra  una reja y luego directamente en el rostro.  Gracias  a  la  intervención  de  algunos  familiares  presentes, la pareja fue  separada,  YURANIS entró a la casa con su cuñada quien estaba preparándole la  maleta,  momentos  después  JESÚS  ALIRIO  TRIANA entró en la casa buscando a  YURANIS,  a  lo  que  ésta reaccionó tomando un cuchillo y blandiéndolo de un  lugar  a  otro  hasta  que hirió mortalmente a la víctima en el tórax, cuando  éste se lanzó hacia ella con los brazos abiertos.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Con  fundamento en los anteriores hechos, la  Fiscalía  19 Seccional de Santa Marta, decretó la apertura de la instrucción,  vinculando  mediante indagatoria a YURANIS ESTHER QUINTERO BONET, diligencia que  se llevó a cabo el día 31 de diciembre de 2007.   

El  8  de  enero  de  2008,  la Fiscalía 12  Seccional  de  Santa  Marta resolvió su situación jurídica, absteniéndose de  imponerle  medida  de  aseguramiento,  decisión  que  fue  confirmada  el 20 de  noviembre  de  2009  por  la Fiscalía 2ª Delegada ante el Tribunal Superior de  aquella  ciudad,  al  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  representante del Ministerio Público.   

   El  23  de  noviembre  de  2009,  la  Fiscalía  5ª Seccional de la misma ciudad, declaró cerrada la investigación,  procediendo  a  calificar  el  mérito  del sumario el día 28 de enero de 2010,  profiriendo  resolución  de  acusación en contra de la procesada por el delito  de  Homicidio,  cometido  en  circunstancia  de  agravación  punitiva  (artículos  103  y  104-1 del Código  Penal).  Decisión  que  fue  recurrida  en  apelación  por  la defensa, siendo  confirmada  por  la  Fiscalía  2ª Delegada ante el Tribunal de Santa Marta, el  día 23 de diciembre de 2010.   

Ejecutoriada     la     resolución    de    acusación,    el  proceso  le fue repartido,  para   adelantar   la  fase  del  juicio,      al     Juzgado     1º  Penal  del Circuito de Santa  Marta,  ante el cual se adelantó  la  audiencia  preparatoria  el  6 de mayo  de  2011. La audiencia de juzgamiento se  llevó  a  cabo  en sesiones desarrolladas los días 16 de febrero y 25 de junio  de 2012.   

El    día  11   de   abril  de  2013  dicho  juzgado  emitió  el fallo condenatorio, declarando responsable a YURANIS  ESTHER  QUINTERO  BONET,  en  calidad de autora  del  delito  de  Homicidio,  realizado  en  circunstancia  de  agravación punitiva  -artículos  103 y 104-1 del Código Penal-, cometido en estado de ira e intenso  dolor,  imponiendo  en  su  contra   la  pena  principal  de     cincuenta    y  cinco   (55)    meses   de   prisión   y   la   accesoria   de   inhabilitación   para   el   ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,   por   el   mismo   lapso.   Igualmente,  la  condenó  al  pago  de  perjuicios   por   valor  equivalente  a  cien  (100)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  en  favor  de  Balbina  Montalvo  de  Leguízamo,  quien  se  constituyó  en  parte  civil.  Le  fue  negado  el  derecho  a los mecanismos  sustitutivos   de  la  condena  de  ejecución  condicional  y  de  la  prisión  domiciliaria.   

En    contra    de    lo   resuelto,   la   defensa   interpuso  el     recurso    de  apelación,  siendo  confirmada  la  decisión  en su  integridad   por   el   Tribunal  Superior  de  Santa  Marta,     en     decisión    del    5         de         junio de 2014.   

Oportunamente       el defensor de  la   condenada  QUINTERO BONET, interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación, el  mismo  que  fue sustentado en escrito  que ahora analiza la Corte en su debida fundamentación.   

RESUMEN DE LA IMPUGNACIÓN  

Con fundamento en el numeral 1 del artículo  207  de  la  Ley  600 de 2000, el defensor del acusado presenta un único cargo,  acusando  el fallo del Tribunal por ser violatorio «de  una  norma  de  derecho  sustancial,  proveniente  de  error  de  hecho,  en  la  apreciación    de    las    pruebas    aportadas    al    proceso».   

De esta manera, anunciado que sus reparos se  dirigen  a  que  no  fue  valorado  «correctamente el  testimonio  del señor DAVID FERNANDO CORTÉS TAMAYO»,  procede   a   transcribir   disposiciones  legales  y  fragmentos  de  distintas  decisiones  emitidas  por  esta  Sala,  referidas a la prueba testimonial y a la  legítima  defensa,  para  concluir  solicitando  a  la  Corte  que «se sirva proveer».   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. Cuestiones previas  

          Como   mecanismo   de  impugnación  extraordinario  el  recurso  de  casación  impone  que  el  recurrente  formule  sus  reproches  con apego a los  requisitos  de  lógica  y adecuada argumentación definidos por el legislador y  desarrollados  por  la jurisprudencia, orientados a socavar la doble presunción  de acierto y legalidad que recae sobre el fallo de segundo grado.   

          Tales   requerimientos   se  conducen  a  la  presentación  de  una  exposición  argumentativa  basada  en  unos  presupuestos mínimos de coherente  postulación  y  desarrollo de los cargos propuestos, de tal manera que resulten  claros  e  inteligibles,  sin  que  corresponda  a  la  Corte el desentrañar el  sentido  de  las  pretensiones a partir de oscuras y contradictorias alegaciones  del demandante.   

La demanda no es, ni mucho menos, un escrito  de  libre  elaboración,  sino  que  está  sujeta  de  manera ineludible a unos  contenidos  mínimos  de  naturaleza formal, que a decir del artículo 212 de la  Ley  600  de  2000,  estatuto  bajo  el  cual  se tramitó este proceso, son los  siguientes:  (i)  la identificación de los sujetos procesales y de la sentencia  impugnada;  (ii)  una  síntesis  de  los  hechos materia de juzgamiento y de la  actuación  procesal;  y,  (iii)  la enunciación de la causal y la formulación  del  cargo,  indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las normas que  el demandante estime infringidas.   

Igualmente, la Sala ha puntualizado de tiempo  atrás1  que  al  impugnante  le  es exigible conjugar la sustentación del  recurso  extraordinario  con  sus precisos fines, por lo que sus reproches deben  estar   encaminados  a  obtener  la  efectividad  del  derecho  material  y  las  garantías  de  los  intervinientes  en  el proceso penal, la unificación de la  jurisprudencia  nacional  y/o  la  reparación  de  los agravios inferidos a las  partes  con  la sentencia demandada (artículo 206 de la Ley 600 de 2000).    

Adicionalmente,  el  libelo  debe enmarcarse  dentro  de  los principios que gobiernan el recurso extraordinario de casación,  entre   los  que  destacan:  “los  de  sustentación  suficiente  según  el  cual, la demanda debe bastarse a sí misma para provocar  la  anulación del fallo; el de crítica vinculante, por cuyo medio se exige una  argumentación   fundada   en   las  causales  previstas  taxativamente  por  la  normatividad  vigente  y  el cumplimiento de los requisitos de forma y contenido  de  acuerdo  con  la  seleccionada  por  el  actor; el de no contradicción, que  informa  que  no es posible, en un mismo cargo, invocar varias causales; y el de  objetividad,  conforme al cual la alegación debe guardar absoluta fidelidad con  la                   actuación”2.   

Vistos   los   lineamientos  anteriores  y  confrontados  con  la  forma  y  contenido  de  la demanda, surge nítido que el  impugnante  incumple con las más básicas exigencias de debida fundamentación,  no  solo  por  la falta de claridad, coherencia y concreción de sus argumentos,  que  imposibilitan  su adecuada comprensión, sino porque ignora cada una de las  exigencias atrás reseñadas.   

En efecto, en el texto presentado a manera de  demanda  de  casación no se enuncia formalmente el ataque, ni se determinan las  normas  estimadas  como  infringidas;  tampoco  se  acusa  yerro  alguno  ni  el  demandante  lo  demuestra frente a los requerimientos y derroteros de la lógica  casacional,  por  lo  que  igual  no  acredita  su  trascendencia ni se ocupa de  precisar  sus  consecuencias  jurídicas.  En  suma, no ofreció fundamentación  alguna del cargo postulado.   

Con  la  vana  pretensión  de  obtener  una  decisión  favorable  a  sus  intereses  y  lejos  de  presentar  una demanda de  casación,   revestida   de   cada   uno   de   los   requerimientos  legales  y  jurisprudenciales  que  la puedan viabilizar, el actor limita su intervención a  ofrecer  un  precario  escrito  de  alegación,  que  resulta  insuficiente para  revertir  los  fundamentos  del  fallo  recurrido.        

Sin  ninguna otra consideración, más allá  de  una  genérica  e  inconexa  exposición,  hace alusión el demandante a una  violación  indirecta  de  la ley sustancial proveniente de un error de hecho en  la  apreciación  del testimonio de David Fernando Cortés Tamayo, ignorando por  completo   que   cuando   se   trata   de   esta  especie  de  yerro,  era su deber especificar en el escrito  si  el supuesto yerro fáctico por él aludido correspondía a una pretermisión  o   suposición   del   contenido   material   de   un   determinado   medio  de  prueba   (falso  juicio  de existencia);   o   a   la   tergiversación,   adición   o   mutilación   del  mismo   (falso  juicio de identidad);  o  bien  a  una  inferencia  transgresora  de  la  sana crítica  elaborada  a partir de los hechos declarados como tales en el juicio   (falso  raciocinio).   

Consecuencia  de ello es que se desconoce en  concreto  el  motivo  de la censura que se quiso plantear, pues en ninguna parte  del  escrito  se  propone  el  recurrente  la  refutación del fallo,   en   términos   de  acreditar         la   presencia   de   un   yerro  que  riña   en   aspectos   sustantivos   con  la  Constitución  Política,  la ley o los principios  que las rigen.   

La    mera   transcripción                de               citas               jurisprudenciales,         sin  conexión     alguna     con     una     adecuada  fundamentación            lógica,  como  se  hace  por  parte  del  recurrente,    no   estructura   formal   y   materialmente   una   demanda   de  casación.   

Así  las  cosas,  la demanda no  tiene  la aptitud para su estudio de fondo por parte de la Sala.   

DECISIÓN  

De   conformidad   con  lo  consignado  en  precedencia,  no se admitirá la demanda de casación presentada por el defensor  del  acusado  YURANIS  ESTHER QUINTERO BONET, no sin antes advertir que revisada  la  actuación  en  lo  pertinente, no se observó la presencia de alguna de las  hipótesis  que  permitirían  a  la Corte obrar de oficio de conformidad con el  artículo 216 del Código de Procedimiento Penal de 2000.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  YURANIS ESTHER QUINTERO BONET,  conforme    con    las   motivaciones   plasmadas   en   el   cuerpo   de   este  proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1                     CSJ AP, 6 de julio de 2011, Rad. 35486.   

2                     CSJ AP 3439, 25 de junio de 2014, Rad. 41752.     

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