AP1531-2016(44695)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP1531-2016  

Radicación N° 44.695  

(Aprobado      acta     N°.  80)   

Bogotá,  D. C., dieciséis (16) de marzo de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

          Resuelve  la  Sala,  asunto sometido a su consideración en segunda  instancia,  dentro  del cual se ha presentado, de forma sobreviniente, la muerte  del   implicado   Luis   Alberto  Tibaquirá  Bahena.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.-   Los   hechos  se  concretan  en  los  siguientes,  conforme  lo  expuesto por el Tribunal Superior de Manizales, en la  decisión   que   fuera   impugnada  por  la  representación  de  la  víctima:   

“Mediante  apoderado  judicial  Bernardo  Antonio  Orlás  Montoya,  César  Julio  Cardona Loaiza, Evelio Méndez Mejía,  Fabio  Uribe  Marín,  Florentino Díaz Melo, Gilberto Cardona Cardona, Gilberto  Castaño  Orozco,  José  Faubel  Otálvaro  Villa,  Luis  Alberto Ovalle, Mario  Osorio  Osorio  y  Pablo Emilio Lavado –   servidores   del  INPEC-  y  Blanca  Ruby  Cardona  de  Márquez  –  perteneciente  a  la  DIAN-  instauraron acción de tutela en contra de la Caja Nacional de Previsión  Social  – CAJANAL- por la presunta vulneración de los derechos fundamentales de  petición,  al  debido proceso, a la igualdad y a la seguridad social, porque al  resolver  la  pensión de éstos apenas les reconocieron una doceava parte de la  bonificación  por  servicios,  cuando debieron tenerle  (sic) en cuenta su  totalidad,  además de otros factores, y porque en el caso de la señora Cardona  de  Márquez  le promediaron los últimos diez años de salarios cuando debieron  liquidarle  la  pensión  con el último año de  servicio, amén de que no  le  tuvieron  en  cuenta  demás  factores  salariares, incluyendo el 100% de la  bonificación          por         servicios1   

La  demanda  de tutela fue tramitada por el  Juzgado  Séptimo  Penal del Circuito de Manizales, el que mediante sentencia de  octubre  5           de  2007,  tuteló aquellos derechos fundamentales a los servidores  públicos  del  Inpec,  (sic)  ordenándole  a CAJANAL reliquidar la pensión de  acuerdo  con  lo  consignado  en  la  sentencia  y  siempre y cuando cumplan los  requisitos  de  ley. Asimismo, tuteló el derecho fundamental de petición de la  señora  Blanca Ruby Cardona de Márquez compeliendo a la accionada responder de  fondo  la petición de reliquidación de la pensión2”   

          2.-  El  22 de mayo de 2012, se legalizó la denuncia penal incoada  por  la accionada a través de su representante judicial; acción que se enfiló  contra  el  Juez  Séptimo  Penal del Circuito de Manizales, Doctor Luis   Alberto   Tibaquirá   Bahena,  al  considerar  que  incurrió  en  la comisión de conducta punible, al proferir la  decisión de tutela en la forma en que lo hizo.   

El  Delegado  del  Ente  Acusador, luego de  adelantar  la  indagación, solicitó la preclusión, al estimar la inexistencia  de  tipicidad  objetiva  y subjetiva, conforme a la causal 4ª del artículo 332  de la Ley 906 de 2004.   

El 3 de septiembre de 2014, se llevó a cabo  en  el  Tribunal  de  Manizales,   la audiencia de preclusión en la que la  Fiscalía  sustentó  su  petición  y el Tribunal de conocimiento accedió a lo  perdido,  decisión  que  fuera impugnada por la representación de la víctima.   

INFORMACIÓN ADICIONAL  

El Fiscal Tercero Delegado ante el Tribunal  Superior  de  Manizales,  doctor  Jaime  Valderrama Valderrama, remitió, a esta  Corporación,  oficio mediante el cual, aportó para fines procesales a que haya  lugar,    copia    auténtica    del   certificado   de   defunción3,    de  Luis   Alberto   Tibaquirá  Baena,  el cual expidió la Notaría Crta de Manizales.   

CONSIDERACIONES   

1.-  De  acuerdo  con  lo  normado  en  el  artículo  32.3  de  la  Ley 906 de 2004, la Corte es competente para desatar la  apelación  interpuesta  por  el  apoderado  de  la  Entidad afectada, contra la  providencia  por medio de la cual el Tribunal Superior de Manizales precluyó la  indagación  seguida  contra  Luis  Alberto Tibaquirá  Bahena.   

2.- Problema Jurídico.  

Si bien es cierto se encuentra el asunto en  trámite   del  recurso  de  apelación  contra  la  decisión  que  dispuso  la  preclusión  de  la  actuación,  tomando  en  consideración  la  comunicación  recientemente   emitida   por  el  Funcionario  Acusador,  surge  como  problema  jurídico  a  resolver:  Si es viable o no, declarar la extinción de la acción  penal  y por consiguiente la preclusión de la indagación, con fundamento en la  acreditación de la muerte del implicado.   

3.-   Extinción   de   la  Acción  Penal   

En  desarrollo  de  la actuación penal, es  posible  que  se  presenten  circunstancias que impidan que el Estado realice la  persecución  penal,  por lo que debe darse por terminada, una vez acreditada la  existencia del hecho generador.   

Siguiendo  los lineamientos de un Estado de  Derecho,  es  claro  que no hay liberalidad judicial en la determinación de las  circunstancias  que  generan  la  extinción de la acción penal, sino que es el  mismo  legislador  quien  las ha consagrado en textos como los artículos 82 del  Código Penal y 77 de la Ley 906 de 2004.   

Se resalta que en las dos normas citadas, la  primera  de  las  causas de extinción de la acción es la muerte del procesado,  lo  cual  tiene  sentido,  en  razón  a  que  siendo  el proceso penal de corte  adversarial,  se requiere de la existencia del sujeto pasivo de la acción, como  contradictor natural del Ente Acusador.   

De  otra  parte,  de  conformidad  con  la  disposición   contenida   en  el  artículo  78  del  Estatuto  Adjetivo  y  la  decisión4  de  la  Corte  Constitucional,  es  claro  que el competente para  declarar  la  extinción  de la acción penal es el juez de conocimiento, previa  solicitud del Ente Acusador.   

El   Órgano   de  cierre  constitucional  expresó: (C.C. C-591 de 9 de junio de 2005)   

En  efecto, la disposición acusada lesiona  los    derechos    de                   las  víctimas  a  acceder  ante  un  juez para  efectos    de    que                   sea  este último quien decida si efectivamente  se                  encuentran  presentes  o  no  los  presupuestos  para            decretar la  extinción  de  la  acción  penal.  En  otros           términos, el carácter litigioso  de  las  causales  de extinción          de   la   acción   penal,  al  igual  que  la  trascendencia   que   la                misma  ofrece,  por  ejemplo,  en  los casos de  leyes  de            amnistía,  conducen a la Corte a considerar que tales            decisiones  únicamente  pueden  ser adoptadas por el juez           de control de conocimiento, en el  curso   de  una  audiencia,              durante  la  cual  las víctimas puedan exponer  sus                 argumentos   en   contra   de   la   extinción   de   la   acción  penal.   

Ahora  bien,  en  relación  con  la causal  primera  del  Artículo  82 del Estatuto Penal, la discusión que podría dar la  víctima  se centraría en determinar si, efectivamente, el implicado en el caso  ha  fallecido,  o  si  la  prueba aportada es la idónea para tal demostración,  pero  en  modo alguno podría encaminarse a que, probada la muerte, se continúe  con  el  trámite  penal, pues como lo afirma la misma Corte Constitucional, sus  derechos se pueden satisfacer a través de otras vías judiciales.   

4.- De la preclusión:  

Aunque se ha dicho que la preclusión tiene  su  origen y mayor arraigo en sistemas de corte inquisitivo, lo cierto es que en  el  ordenamiento  jurídico colombiano se ha legislado como una forma de dar por  terminada   de  manera  prematura  la  actuación  penal,  cuando  la  Fiscalía  determine  que no hay al mérito para continuar adelante con la indagación o la  investigación.   

El  régimen  legal de la preclusión está  regulado  por  los  artículos  331  a  335  de  la  Ley  906  de  2004, los que  establecen,    entre    otros    aspectos,     la   legitimación   en   la  Fiscalía5,  la  competencia  en  el  juez de conocimiento, las causales y su  trámite.   

         Es  evidente  entonces,  que  debe  ser  el  Ente  Acusador  el que  determine  cuál  es  la  causal  de  preclusión  y  con  base en ella y en los  elementos  de prueba con que cuenta, eleve su petición al juez de conocimiento,  quien  se  debe  pronunciar  sobre lo pedido, sin que tenga libertad de analizar  otras causales diversas.   

         Al respecto se ha afirmado:    

“En la preceptiva procesal acusatoria tal  práctica   debe   atemperarse  a  las  características  propias  de  la  nueva  sistemática.  Con  todo, y para hacer descriptivo el razonamiento se acude a un  ejemplo,  resulta  obvio aceptar que si la Fiscalía solicita la celebración de  una  audiencia  para  demandar la preclusión de un proceso, los jueces deberán  decretarla  si  la causal alegada por el ente acusador aparece demostrada y aún  cuando  de  lo  establecido  se infiera que la terminación del proceso debe ser  dispuesta por otra.     

Por  el contrario, si la decisión consiste  en  negar  la  existencia  de  la  causal de preclusión propuesta no pueden los  jueces    entrar    a                   hacer juicios de valor sobre otras causales que  no    le    han   sido                  puestas  de             presente, porque en tal caso se  estaría   desbordando                  la  actividad  judicial  al  entrar  a resolver  cuestiones    que                      no  le  han               sido  planteadas  y  tampoco  debatidas,     de                      donde  se  tiene que             tampoco es de recibo lo  esbozado  por el a quo sobre el puntual           tema  al  comprender  sin            legitimidad  la  negativa  de  preclusión            frente  a  la            totalidad  de  las causales que  tipifica  el  artículo  332             del      Código      de      Procedimiento  Penal”.6   

         No obstante lo anterior, ahora considera  la  Sala que tratándose de la causal primera de extinción de la acción penal,  “muerte del procesado”,  este  hecho en sí mismo, desnaturaliza el proceso penal, puesto que éste exige  la  existencia de dos partes y si una muere, es imposible continuar adelante sin  opositor.   

          Estima   la   Corte   que   probada   esta   causal   objetiva   de  impreseguibilidad  de  la  acción  penal,  no hay límite sustancial alguno que  impida  que  el juez de conocimiento declare extinguida la acción penal, aunque  la  causa  por  la  que  el  asunto está en su despacho, no sea precisamente la  constitutiva de dicha causal.   

          Esta  Corporación  ha  sostenido  en  relación  con la muerte del  procesado: (CSJ AP 2 Oct. 2014. Rad. 44.510)   

         (…)  el  proceso  penal colombiano con  tendencia  acusatoria  creado  en la Ley 906 de 2004 supone el enfrentamiento de  dos  partes,  una  de  ellas  que  ostenta,  entre otras cosas, la titularidad y  disponibilidad  de  la acción penal y la otra que se defiende, luego cuando una  de  ellas  desaparece  por muerte, la contienda desde el punto de vista penal no  puede proseguir.   

          Así  pues,  en  la  lógica  adversarial  si  no hay dos partes es  improseguible  la actuación, por tanto, demostrada la muerte del procesado, sin  importar  el estadio procesal en que se encuentre la actuación, debe declararse  extinguida  la  acción  penal  y precluida la investigación, en aplicación de  las  disposiciones  contenidas  en  los artículos 82 del Código Penal y 77 del  Código de Procedimiento Penal.   

                     

Finalmente,  conviene  al  caso  traer  a  colación   que   cuando  la  Corte  Constitucional  declaró  la  exequibilidad  condicionada  de los artículos 82 del Código Penal, 77 de la Ley 906 de 2004 y  38  de  la  Ley  600  de  2000,  lo  hizo  bajo  el  entendido  que  el  juez de  conocimiento,   debe  disponer  que  los  elementos  de  prueba  recaudados  con  antelación  a  la muerte del procesado, sean entregados a la víctima, para que  si así lo quiere, promueva las acciones legales pertinentes.   

          4. Del Caso Concreto   

A  continuación la Sala determina si en el  presente   caso,   está   debidamente   demostrada  la  muerte  del  implicado.   

Como elemento suasorio sobre el particular,  el  Fiscal  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de  Manizales, aportó copia  auténtica  del  registro  civil  de defunción de Luis  Alberto  Tibaquirá  Bahena,  quien se identificó con  el     cupo     numérico    10’234.731, fallecido el 20 de febrero de 2015.   

Ahora  bien,  una  vez  analizado el haz de  probanzas    en   lo   pertinente,   se   encuentra   acreditado:   i.- Que existe una denuncia penal contra  el  doctor  Luis Alberto Tibaquirá Bahena la  que  generó  la  iniciación  de  una  indagación penal, aún  vigente;   ii.-   El  ex  funcionario  investigado  judicial  se  identificó  en  vida  con la Cédula de  ciudadanía       número       10’234.731;      iii.-     el  día 20 de febrero pasado,  falleció el implicado, según  lo  acredita  el  registro  civil de defunción aportado, el cual corresponde al  serial  número  06663779,  expedido  por  la Notaría Carta de Manizales.    

Demostrado lo anterior, existe certeza sobre  el  deceso  del  indiciado,  por lo que está demostrada la causal consagrada en  los  artículos  82-1 del Código Penal y 77 del Estatuto Procedimental (Ley 906  de  2004),  lo  que imposibilita la continuación del procedimiento, relevando a  la  Sala  de  desatar el recurso en trámite y en su lugar, debiéndose declarar  extinguida  la acción penal y  precluida la investigación, con fundamento  en  las  normas  citadas  y  el  artículo 332-1 del último catálogo normativo  mencionado.   

Resta  únicamente  ordenar  a la Fiscalía  Tercera  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Distrito Judicial de Manizales  ponga  a  disposición de la víctima o su representante judicial, los elementos  materiales  de  prueba  recaudados  previamente al fallecimiento de Tibaquirá   Bahena,   con  lo  cual  se  garantizan  sus  derechos,  según  lo dispuesto por la Sentencia C –  828 de 2010; orden cuyo acatamiento  deberá vigilar la Sala Penal del precitado Tribunal.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

         

RESUELVE:  

Primero.  Declarar   extinguida   la  acción  penal, por muerte del procesado  y como consecuencia, precluida la investigación adelantada en  contra  de  Luis Alberto Tibaquirá Baena, con  base  en  la  causal  1ª  del Artículo 332 del Estatuto  Procedimental  Penal,  en  correspondencia  con  los  preceptos contenidos en el  Artículo   82   numeral   1°  del  Código  Penal  y  77  de  la  Ley  906  de  2004.   

Segundo.  Abstenerse      de  pronunciamiento  en  relación  con la decisión recurrida, con fundamento en lo  expuesto en precedencia.   

Tercero.  Ordenar  a  la  Fiscalía  Tercera  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Manizales,  que  ponga  a  disposición  de  la víctima, los elementos materiales de prueba  recaudados  hasta el fallecimiento del implicado, para  lo  de  su  interés,  conforme  lo  plasmado en esta  decisión.   

Cuarto:  Informar     que     esta     determinación    queda    notificada  en  estrados  y contra ella procede  recurso   de reposición.   

Quinto:  Disponer la devolución de  las diligencias al Tribunal de origen para lo de su cargo.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase,   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 1 a 8, anexo correspondiente a la acción de tutela.   

2  Folios  127  a  152,  frente,  anexo  correspondiente  a  la  acción de tutela,   

3  Corresponde al Número 06663779.   

4 CC.  C-591 de 2005   

5  Evidentemente,  no  en  forma exclusiva, puesto que luego de iniciado el juicio,  también  tienen  legitimación  la  defensa  o  el  Ministerio Público, aunque  limitado  a  las  causales  primera  y  tercera  del  artículo 332 del Estatuto  Adjetivo  (Parágrafo  del mismo artículo 332) y más excepcionalmente aún, la  tienen  los  anteriores,  en  los  eventos  de  la llamada preclusión sanción.  (Inciso final del Artículo 294 Ibídem).   

6 Cfr.  Providencia del 8 de febrero de 2008, Radicado No. 28908     

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