AP1325-2017(49459)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

AP1325-2017  

Radicación No. 49459  

(Aprobado Acta No. 061)  

Bogotá, D.C., primero (1°) de marzo de dos  mil diecisiete (2017).   

ASUNTO:  

Procede  la  Sala  a  resolver la petición  probatoria  formulada  por  la  defensa  dentro del trámite de extradición del  ciudadano  Marco  Juan  Minota Orobio, quien es reclamado por el Gobierno de los  Estados Unidos.   

ANTECEDENTES:  

1.   El  6  de  diciembre  de  2016,  el  Ministerio  de  Justicia  comunicó  a la Corte que el  Gobierno  de los Estados Unidos, por intermedio de su Embajada en Colombia y con  la  Nota  Diplomática  No.  1879  del  28  de  septiembre  de  20161, solicitó la  detención  provisional con fines de extradición del ciudadano colombiano Marco  Juan  Minota  Orobio,  titular  de  la cédula de ciudadanía No. 1.111.744.519,  quien  es  requerido para comparecer a juicio «por un  delito  federal  de  tráfico  de  narcóticos», cuya  aprehensión  se  materializó  el  4  de  octubre  de  2016  por miembros de la  Policía                   Nacional2,  con  fundamento en la orden  de  captura emitida por el Fiscal General de la Nación mediante resolución del  día  anterior3.   

También  expresó  que  dicha  Embajada, a  través  de  la  Nota  Verbal  No.  2309  del 1 de diciembre de 20164,  formalizó  la  solicitud  de  extradición  de  Marco  Juan  Minota Orobio y que allegó la  documentación debidamente traducida y legalizada.   

Además,  informó  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó  que el tratado aplicable al presente caso es  la  “«Convención  de  Naciones  Unidas  contra el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas», suscrita en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988”  y  que, de  conformidad  con  lo  establecido  en  los artículos 491 y 496 de la Ley 906 de  2004,  en  los  aspectos no regulados por la Convención aludida, el trámite se  regirá   por   lo  previsto  en  “el  ordenamiento  jurídico colombiano”.   

Así  las  cosas,  envió  a  la  Corte  la  documentación   ofrecida  por  la  representación  diplomática  del  Gobierno  requirente,  “teniendo  en cuenta que se encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos  en la normatividad procesal penal  aplicable”.   

2.  Recibidas las  diligencias  en  esta  Corporación,  con  auto  del  12  de  enero  de  2017 se  reconoció  personería  adjetiva  al  defensor  designado por Marco Juan Minota  Orobio  y,  a  su  vez,  de  conformidad con lo preceptuado en el inciso 1º del  artículo  500 de la Ley 906 de 2004, se ordenó correr traslado por el término  de  diez  días  a  los  intervinientes, en orden a que pidieran las pruebas que  considerasen necesarias dentro del presente trámite.   

Como quiera que el requerido dio poder a un  nuevo  apoderado,  abogado  Yesid  Díaz  Trejos,  se  le  reconoce personería.   

3.  Durante  el  traslado,   la   representante   del   Ministerio  Público  manifestó  que  no  formularía  solicitudes  probatorias,  mientras  que el apoderado del reclamado  requirió la práctica de los siguientes medios de conocimiento:   

3.1. Solicitar los  registros  migratorios  del reclamado, con el propósito de demostrar que en las  fechas  mencionadas  por  las autoridades de Estados Unidos, Minota Orobio no se  encontraba en los países por ellas referidos.   

3.2. Requerir a la  Cámara   de   Comercio   de   Cali   –Valle,  para  que  certifique  la  existencia de un establecimiento  comercial  de  expendio de bebidas alcohólicas de propiedad de Minota Orobio, a  fin  de  acreditar  su  dedicación  a  actividades lícitas y que sus continuos  viajes  al  exterior  tenían  como  fin  surtir de licores su negocio; para tal  efecto,  el  defensor  allega  copia  de  certificado del registro de la empresa  emitido por esa Entidad.   

3.3.  Pedir  a la  Universidad    Santiago   de   Cali   expida   certificado   de   estudios   del  reclamado.   

CONSIDERACIONES:  

1.      Cuestión    previa:   

En  orden a determinar la procedencia de un  específico  medio  de  conocimiento  dentro de la fase judicial del trámite de  extradición,  se  debe tener presente que el mismo esté relacionado con alguno  de  los  aspectos  que le corresponde revisar a la Corte al momento de emitir el  concepto respectivo.   

1.1.  En  este  sentido,  la  pretensión  probatoria del interviniente debe estar vinculada, de  acuerdo   con   lo   preceptuado   en   el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  20045,  con:  (i)  la validez formal de la documentación presentada por  el  Estado requirente; (ii) la demostración plena de la identidad de la persona  solicitada  en extradición con la que haya sido capturada con tal fin; (iii) el  principio  de  la  doble  incriminación  según el cual, el hecho que motiva la  petición  de  entrega  también  debe  estar previsto en Colombia como delito y  encontrarse  reprimido  con  pena  privativa  de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior  a  cuatro  años;  (iv)  que la providencia proferida por la autoridad  extranjera  sea  una sentencia o al menos se asimile, de conformidad con nuestro  sistema  procesal  penal, a la acusación; y (v) el cumplimiento de lo dispuesto  en tratados públicos, de ser necesario.   

1.2. A su vez, como  de  acuerdo  con lo manifestado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, este  asunto,  en  su trámite, se rige por el Código de Procedimiento Penal de 2004,  es  necesario  tener  presente  que  en  el  artículo  139 de dicho estatuto se  señala   a   los  jueces  el  deber  de  rechazar  de  plano  los  “actos  que  sean  manifiestamente inconducentes, impertinentes o  superfluos”, mientras que en el artículo 359 de la  misma    codificación   se   atribuye   a   tales   funcionarios   “la  exclusión,  rechazo  o  inadmisibilidad  de  los  medios de  prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en  este código,  resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos o encaminados a  probar  hechos notorios o que por otro motivo no requieran prueba”   y,   finalmente,   que   en   el   artículo   375  ibídem  se  indican  las  pautas  para  determinar  la  pertinencia  de las pruebas, al subrayar la necesidad de que las  mismas  se  refieran “directa o indirectamente a los  hechos  o  circunstancias relativos a la comisión de la conducta”;  por  ende,  ese  alcance  trasladado al trámite de extradición  debe  aplicarse  a  los  requisitos  contenidos en el artículo 502 ejusdem.   

En esa medida, de conformidad con las normas  anotadas,  en  la  fase  judicial  del  trámite  de  extradición  solamente se  decretarán   las   pruebas   pertinentes,  es  decir,  las  que  demuestren  los supuestos derivados de las  exigencias  previstas  tanto  en  el referido artículo 502, como los requisitos  puntualizados  en  los  artículos  490,  493 y 495 del Código de Procedimiento  Penal de 2004.   

Igualmente,  se ordenarán las conducentes,    esto    es,   aquellas  autorizadas  en  la ley con capacidad para comprobar los precisos aspectos sobre  los cuales compete a la Corte rendir su concepto.   

Finalmente,  se evacuarán las útiles,  o sea las llamadas a acreditar  un   asunto   aún   no   corroborado   y   de   verdadero   interés   para  la  actuación.   

2.       Sobre    la   pretensión   en   concreto:   

Puntualizados  los  parámetros  bajo  los  cuales  corresponde  adelantar  la  actividad probatoria en la fase judicial del  trámite  de extradición, se procederá a resolver lo solicitado en ese sentido  por la defensora del reclamado.   

De  tiempo atrás  tiene  dicho  la  Corte que  la  extradición   no   es   un  proceso  judicial     en     el     que     sea     posible     cuestionar    la   legalidad   de   la  providencia  en la cual se  soporta  la  solicitud  de  entrega  de un ciudadano, ni  la  validez  o     mérito     de     la     prueba  recaudada,  como tampoco es  factible       discutir      la      participación  o  grado de responsabilidad    que    se      le      atribuyan  al  requerido, sino un trámite  en  el  que  la intervención de la  Corporación se      limita      únicamente  a  la  revisión formal   del   cumplimiento   de   los  requisitos  previstos en los artículos 495 y 502 del  Código   de  Procedimiento  Penal,  que  igualmente  condicionan   la  práctica  de  pruebas.   

Lo  anterior,  porque el examen de aquellos  asuntos  pertenecen  a  la  órbita  exclusiva  de  las  autoridades  del  país  requirente   y   solo   deben   ser  controvertidos  al      interior  del  juicio    que    se    adelanta    al  reclamado,   escenario   natural   donde   los   interesados   podrán   cuestionar   los  fundamentos  probatorios  que  soportan  la  decisión  que  dio  origen  a  la  solicitud de  extradición.   

En  ese  orden  de  cosas,  las  peticiones  probatorias   efectuadas   por   el  apoderado  de  Marco  Juan  Minota  Orobio,  encaminadas  a  controvertir  la  acusación  emitida en su contra, así como el  compromiso  penal  que  se  le  atribuye,  se  deben rechazar por cuanto ninguna  relación  guardan  con  los  temas  sobre  los que la Sala ha de fundamentar su  concepto.   

En   efecto,   resulta   impertinente  la  pretensión  de  que la Corte solicite los movimientos migratorios del reclamado  con  lo que se busca desvirtuar los cargos que se le imputan, pues ese examen no  es  de competencia de la Corporación y tampoco incidiría en el trámite que se  sigue.   

Lo  mismo  se  ha  de  decir respecto de la  solicitud  de  pruebas  con  las  que  se  pretende  demostrar  la dedicación a  actividades  lícitas  y la inocencia de Marco  Juan  Minota  Orobio  frente  la  acusación  por la cual es  requerido  por el Gobierno de los Estados Unidos, por cuanto ello, como se dejó  visto  con  antelación, solo puede ser objeto de debate en la actuación que se  adelanta  en  su  contra  ante las autoridades del citado país, sobre lo que la  Corte  no  puede  hacer juicios de valor por mandato legal, pues, se reitera, su  función   se   encuentra   restringida   a  constatar  la  observancia  de  los  presupuestos ya mencionados.   

Por  estas  razones,  la  Sala  negará  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el  abogado  de Marco Juan Minota  Orobio.   

3.      Cuestión    Final:   

Como  la  Corte  no observa la necesidad de  evacuar  pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el inciso 3º del  artículo  500  de la Ley 906 de 2004, ordena dejar el expediente en Secretaría  de  la Sala por el término de cinco días a disposición de los intervinientes,  para que presenten sus alegatos.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   NEGAR  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas por el abogado del reclamado Marco Juan  Minota Orobio.   

2.  DEJAR, una vez  en  firme esta determinación, el expediente en Secretaría de la Sala Penal por  el  término  de  cinco (5) días para las alegaciones finales, según lo prevé  el   inciso   3º   del   artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004.   

Contra  la  decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folio 26 carpeta de anexos.   

2  Folio    8    ídem.   

3  Folio  2  ídem.   

4  Folio    43             ídem.   

5 En el  presente  caso se aplica la Ley 906 de 2004, por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición se cometieron después del 1º de enero de 2005,  fecha  en la cual entró en vigencia el nuevo Código de Procedimiento Penal. En  este  sentido, ver CSJ AP, 4  abr.  2006,  rad.  24187 y  CSJ  AP,  3  oct.       2006,       rad.   25080,   entre   otras  decisiones.     

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