AP1026-2016(45546)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado Ponente  

AP1026-2016  

Revisión N° 45.546  

(Aprobado Acta Nº 46)  

Bogotá,  D. C., veinticuatro (24) de febrero  de dos mil dieciséis (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  examina  la  demanda  de revisión  presentada  por  la  apoderada  judicial  de  Angélica  María  Quiroz  Arango,  contra la sentencia del 10 de  mayo  de  2012  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  confirmatoria  de  la  condena  emitida  el  17 de febrero del mismo año por el  Juzgado  19  Penal del Circuito de Medellín, pero reduciendo la punibilidad que  por  el  delito  de homicidio simple en la modalidad de tentativa se impuso a la  accionante.   

HECHOS:  

Los  resumió  el A  quo,   en   la   sentencia   del  17  de  febrero  de  20121:   

«El  30 de diciembre del año 2009, siendo  aproximadamente   las  18:15  horas  la  señora  Ana  María  Díaz  Louzao  se  encontraba  en  su residencia ubicada en la circular 74 No. 76 E-69, apartamento  205,  Edificio Plaza Laurales del barrio Laureles de esta ciudad. Momento en que  el  porte  le  anunció por el citófono que INÉS SÁNCHEZ se encontraba allí,  por  tanto  autorizó  su  ingreso.  Cuando  Ana  María  abrió  la  puerta del  apartamento  advirtió que INÉS SÁNCHEZ estaba en compañía de ANGÉLICA, una  conocida  suya  y  de  un  joven  que  para  ella  era desconocido; al entrar se  ubicaron  en  la  sala  de  la  vivienda y el joven le solicito que le ofreciera  licor,  ante  la  respuesta  negativa,  ANGÉLICA  le solicitó un vaso de agua,  motivo  por el cual Ana María se dirigió a la cocina y cuando abría la nevera  para  sacar  una  jarra con agua, el hombre que acompañaba a NUBIA y ANGÉLICA,  la  sorprendió  intimidándola con arma blanca y le expresó las intenciones de  hurtarle.  Luego  la  llevó a una de las habitaciones del apartamento, lugar al  que  llegaron las dos procesadas, quienes le coloraron en los ojos y la boca una  cita, además la ataron.   

Sus  agresores le preguntaban por el dinero  que  tenía  en  la vivienda, la desapoderaron de un reloj y de dos pulseras que  usaba,  NUBIA  y ANGÉLICA le preguntaban en qué lugar tenía el pasaporte y la  visa,   documentos   que  encontraron  en  los  cajones  de  un  tocador  de  su  habitación,   de   los   que   se   apoderaron   junto   con  la  suma  de  700  dólares.   

Por su parte el hombre que las acompañaba,  con  un  spray le introdujo a la víctima, por boca y nariz una sustancia, luego  le  inyectaron  una sustancia con una aguja en la pierna, mientras le insistían  que  informara  dónde  estaba  el  dinero,  luego  le  cubrieron  con una bolsa  plástica  la  cabeza, mientras uno de ellos la sujetó por el cuello con fuerza  para lograr asfixiarla, hasta quedar en estado de inconciencia.   

Cuando  Ana María recobró el conocimiento  se  percató que tenía quemaduras en el abdomen, en el brazo izquierdo y en los  senos,  inmediatamente  retiró la cinta que sus agresores le habían colocado y  abrió  la  puerta  de la habitación en la que la encerraron, al salir observó  que  se quemaban dos muebles, un betamax y un torna mesa, que en el suelo había  papel  periódico,  papel  higiénico   comenzaban  a quemarse las maquinas  utilizadas  en  la  labor  de  cosmetóloga, su reacción fue tomar un balde con  agua  para  tratar  de controlar el fuego que se iniciaba, requirió entonces de  la ayuda de amigos y vecinos, quienes la llevaron al hospital ».   

ANTECEDENTES  PROCESALES  RELEVANTES   

1.  En razón del preacuerdo celebrado entre  la  Fiscalía  General  de la Nación, Angélica María  Quiroz  Arango  y  Nubia Inés Sánchez Velásquez, se  profirió  sentencia  condenatoria  el  17  de febrero de 2012 por el Juzgado 19  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de Medellín por el delito de  homicidio  simple  en la modalidad de tentativa imponiendo la pena de doscientos  sesenta  y  cinco  (265) meses de prisión y disponiendo la ruptura de la unidad  procesal   por   el   injusto   de   hurto   calificado  y  agravado2.   

3. En virtud del recurso de apelación contra  el  fallo  referido  interpuesto  por  la  defensa  de las procesadas, en lo que  respecta  a  la dosificación punitiva, fue confirmado mediante sentencia del 10  de  mayo de 2012 de la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, reduciendo  la pena en doscientos uno (201) meses de prisión.   

LA  DEMANDA   

La     apoderada    de    Angélica          María          Quiroz         Arango,  fundamento su  petición  de  revisión  contra  los  fallos  de  instancia, en las causales de  revisión  previstas  en los numerales 3, 4 y 5 del artículo 220 del Código de  Procedimiento Penal.   

Solicita a la Corte,  

«  (…),  se  sirva  declarar sin valor y  efecto  alguno la sentencia de primera instancia de fecha 17 de febrero de 2012,  proferida  por el Juzgado Diecinueve Penal del Circuito de Medellín que condeno  a  ANGÉLICA MARÍA QUIROZ ARANGO, a la pena principal de 265 meses de prisión,  (…).   

SEGUNDO.   Solicito   a   los  Honorables  Magistrados,  se  sirvan  declarar  sin  valor  y  efecto  alguno  la  sentencia  condenatoria  anticipada, de fecha agosto 30 de 2012 proferida por el Juzgado 12  Penal del circuito con funciones de conocimiento.   

TERCERA.   Solicito   a   los  Honorables  Magistrados,  se  sirvan  admitir  ACCIÓN  DE  REVISIÓN,  sobre  la  decisión  aprobada  en  acta  No.  98  del TRIBUNAL SUPERIOR DE MEDELLÍN, (…) ya que se  incluye  en el resuelve la decisión tomada por el Juez 19 Penal del Circuito de  Medellín  modificándola a 201 meses de prisión y accesoria de inhabilitación  para   el   ejercicio   de   derechos   y   funciones  públicas  por  un  lapso  igual.3»   

Esboza en la fundamentación fáctica que su  representada   se   vio   obligada   a   aceptar  responsabilidad,  “por  la  presión y amenaza que fue víctima (…), por parte de  la  hasta  entonces  compañera  de  causa, Nubia Inés Sánchez”,  por  su  condición  sexual  y  la relación sentimental que por 8  años tuvo con la co-condenada.   

Manifiesta  que  los juzgadores no valoraron  las  contradicciones  de los testimonios recaudados en la actuación. Al efecto,  indica  las  entrevistas  de Gloria Lucia Calad Restrepo, Nubia Inés Sánchez y  Luis Enrique Penagos Méndez, para aseverar que:   

“Esta  defensa  no  entiende  como  las  autoridades  conocedoras  de  esta falencia inocultable y que es ostensiblemente  atribuible  a  los  funcionarios  judiciales  de  turno, quienes contando con la  totalidad  de  los  medios  técnicos  y  de los medios de policía judicial, no  fueron  efectivos  en  el cumplimiento de su deber legal, y no actuó, no indago  debidamente  los  motivos que presenta sendas contradicciones y la relación con  la  versión  de la supuesta víctima, no se abstuvo de aceptar aquel preacuerdo  y  condenar  injustamente a mi representada, que debió definirse en los albores  de  las  sendas  investigaciones  que  terminaron con sentencias condenatorias y  ejecutoriadas    sin   poder   siquiera   haber   identificado   plenamente   al  responsable.”                   4   

En consecuencia, aduce que las sentencias de  instancia  son  violatorias  de  la  Constitución  y la Ley, y, causan un grave  agravio a los derechos de su representada.   

Refiere  como  prueba  documental los fallos  proferidos  en  este asunto, para lo cual solicita sean trasladados los procesos  penales   con  el  fin  de  verificar  y  comprobar todos y cada uno de los  hechos que estructuran la presente acción de revisión.   

CONSIDERACIONES:   

1.  La Sala es competente para conocer de la  acción   de   revisión   presentada   por   la   defensora   de   Angélica  María  Quiroz Arango, contra la  sentencia  dictada  en  segunda instancia por el Tribunal Superior de Medellín,  de  conformidad con lo establecido en el artículo 32 numeral 2 de la Ley 906 de  2004, normatividad por la que se orientó el procedimiento penal.   

2.  Como  ha sido indicado desde antaño por  esta  Corporación, la acción de revisión fue concebida por el legislador como  un  mecanismo que posibilite a los sujetos procesales propiciar la abolición de  una  providencia,  de  la  cual, no obstante encontrarse ejecutoriada y por ende  haber  hecho  tránsito  a cosa juzgada, resulta razonable predicar que entraña  un   contenido   de   injusticia   material.   (CSJ   AP.   7  feb.  2007.  Rad.  22909)   

Al efecto, sobre las causales de procedencia  de    esta    excepcionalísima   figura   jurídica,   viene   sosteniendo   la  Corte:   

«Ello   puede  ocurrir  porque  se  haya  condenado  o  impuesto  una  medida  de  seguridad a dos o más personas por una  misma  conducta  punible,  cuando  se  encuentre fundado que sólo ha podido ser  cometida  por  una  o un número menor de personas, o porque la acción penal no  podía  iniciarse  o proseguirse por prescripción de la acción penal o ante la  presencia  de cualquiera otra causal de extinción de la acción penal, o porque  después  del  fallo  aparecen  hechos  nuevos  o surgen pruebas no conocidas al  tiempo  de  los  debates  que  acrediten  la  inocencia o la inimputabilidad del  condenado,  o  se  demuestre con sentencia en firme que el fallo fue determinado  por  conducta  típica del  juez o de un tercero o se basó en prueba falsa  y,  finalmente,  cuando  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que  sirvió  de  sustento a la sentencia condenatoria, demostración  que  sólo es posible jurídicamente dentro del marco que delimitan las causales  taxativamente señaladas en la ley.   

                    Y a partir  del  fallo  de  constitucionalidad  de  que trata la sentencia C-004 de 2003, se  amplió   la   acción   de   revisión   a  los  casos  de  preclusión  de  la  investigación,  cesación  de  procedimiento o sentencia absolutoria, cuando se  trate  de  violaciones  de  derechos  humanos  o  infracciones graves al derecho  internacional  humanitario,  siempre  que se den las específicas circunstancias  allí  mismo señaladas (motivo hoy en día reproducido por el artículo 192 del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004, aplicable a los casos ocurridos con  posterioridad a su vigencia)».(CSJ AP. 8 may. 2012. Rad. 34671   

3.  Conforme  lo  expuesto, por el carácter  inmutable  de  la  sentencia que se pretende remover implica la satisfacción de  una  serie  de  exigencias  formales  las  cuales  debe  cumplir  la  demanda de  revisión,   contempladas   en   el  artículo  194  de  la  Ley  906  de  2004,  especialmente,  la  indicación  clara  de  la  causal  invocada  junto  con los  fundamentos  de  hecho y de derecho en que se apoya la solicitud (numeral 3º) y  la   relación   de   las  evidencias  que  fundamentan  la  petición  (numeral  4°).   

Para  el  caso  concreto,  la  petición  de  revisión  propuesta  a  nombre  de  Angélica  María  Quiroz  Arango  será  inadmitida  por  no cumplir las  previsiones  del  artículo  194  ejusbem. En efecto, véase:   

3.1. La censora indica de manera expresa que  invoca  “como fundamento  de  la  presente  acción  de  revisión,  las  causales 3, 4 y 5 del Código de  Procedimiento   Penal”5,  pero  no  desarrolló  ninguna  de  las referidas y cercenó la posibilidad a la  Corte     de    emprender    el    análisis    de    procedibilidad,  por  desconocer  en  el caso concreto,  cómo  se  encuentran  acreditadas  las  causales de revisión frente al proceso  penal  que  culminó  con  la  sentencia  de  segunda instancia proferida por el  Tribunal Superior de Medellín el 10 de mayo de 2012.   

Es decir, la censora no cumplió con su carga  de  argumentación  para  las  causales  que  pretende  aducir  como apoyo de la  pretensión, ni especificó las pruebas en que se instituyen.   

3.2.  Adicionalmente, incumplió el deber de  exponer  racionalmente  la  demostración  de  cada  uno  y  por separado de los  motivos  revisionistas escogidos, de modo que los fundamentos de hecho esbozados  no  permiten  entrever  la  pretensión  alegada,  contrario a lo exigido por el  artículo  194  de  la  Ley  906 de 2004 y asemejando su demanda a un alegato de  instancia.   

Por tanto, resulta importante tener en cuenta  que  la  Sala  viene insistiendo frente al objeto de la acción de revisión; ha  dicho la jurisprudencia:   

«No es la acción  de  revisión por tanto un mecanismo disponible para reabrir el debate procesal,  resultando  indebido por lo mismo sustentarla en fundamentos propios del recurso  de  casación. Tampoco es una tercera instancia a la que se accede para discutir  lo  resuelto  por  los  jueces  o  fiscales  con  base  en  los mismos elementos  probatorios que les sirvieron a aquellos para tomar las decisiones.   

Lo  anterior  significa que por medio de la  acción  de revisión no se puede abrir de nuevo el debate sobre lo declarado en  la  sentencia.» (CSJ SP 15358-2014. 7 Nov. 2014. Rad.  41982)   

3.3.  Es así, que incumbe a quien interpone  una  solicitud  de  revisión desarrollar de manera clara y diáfana la causal o  causales  que  pretende  alegar, por lo cual no se agota el libelo propuesto con  la  fundamentación fáctica sino que deben expresar su argumentación jurídica  y  concreta  respecto  al asunto que incumbe, aspectos ciertamente no contenidos  en la demanda.   

4.  Como quiera que la apoderada judicial de  Angélica   María   Quiroz   Arango,   señaló  como  causal  de revisión la prevista en el numeral 3 del  Código  de  Procedimiento  Penal, es importante tener en cuenta que conforme lo  ha  decantado  la  Corte,  se  requiere  probar  que  surgió una prueba o hecho  novedoso,  desconocido  para cuando se llevó a cabo la investigación y juicio,  con  la  entidad  necesaria  para  variar el sentido del fallo. (CSJ AP4482-2015  (RAD. 46157)   

«En cuanto se refiere a la prueba nueva, la  Sala  se  ha  ocupado  de  sostener,  de forma por demás reiterada, que ella se  define  como  todo  medio  de  conocimiento  que cumpliendo con los atributos de  pertinencia,  conducencia  y  utilidad  no  integró el acervo probatorio y, por  consiguiente,  no  pudo  ser  objeto de valoración por parte de los juzgadores,  con  el  ingrediente  adicional  consistente  en tener vocación de acreditar un  hecho  desconocido  y  relevante a los fines de la decisión de fondo o de mutar  la  percepción  declarada en la sentencia respecto de un hecho conocido». (CSJ  AP 29 may. 2013. Rad. 38312)   

En ese orden, no es suficiente que la prueba  o  el  hecho  se  reputen  novedosos  sino  que  deben  ser  lo  suficientemente  trascendentes  para probar una realidad histórica diferente a la definida en la  providencia acusada.   

4.1. En el caso de la especie, la censora no  cumplió  con  el  básico  cometido  de  indicar  que  exista  prueba  nueva  y  trascendente.   

De  un  lado,  si  bien  sostuvo  que  entre  Angélica    María    Quiroz    Arango   y   Nubia   Inés  Sánchez  Velásquez  existía  una  relación  sentimental  y  presión  psicológica  de  la  última hacia la primera para la  aceptación  de cargos en el preacuerdo, no fundamenta que se trate de la prueba  novedosa  y  menos  explicó  la  trascendencia  para  modificar la cosa juzgada  reconocida   en   la  sentencia  condenatoria  que  contiene  doble  acierto  de  presunción y legalidad.   

No  obstante,  allega  una  fotocopia  de un  memorial  presentado  por  la  accionante  en  la  que menciona que “formula  denuncia  de  amenazas  contra  la  señora Nubia Inés  Sánchez                Velásquez”6, sin  embargo  la  abogada peticionaria no adelantó argumentación alguna frente a la  causal  que  permita  a  la  Sala encontrar relevante el documento en cita. Más  aún,  el referido escrito de Quiroz Arango,  ni aún permite establecer que haya salido de su órbita personal  y  carece de tal aptitud demostrativa por no satisfacer la ritualidad legal para  incoar   la   acción  de  revisión.  (CSJ  AP7677-2014.  10  Dic.  2014.  Rad.  37502)     

4.2.  Por otro lado, las adicionales pruebas  documentales  anexadas  a  la demanda de revisión, no contienen la connotación  de novedosas.   

Las  entrevistas  de  Luis  Enrique  Penagos  Méndez7,    Ana    María    Díaz    Louzao8,     Luz    Elena    Louzao  Zuluaga9,   José   Fernando   díaz   Castaño10,    Eugenia    del   Carmen  Gaviria11,      Gloria      Lucía      Calad12,    Bibiana   Álvarez  Ortiz13    María    Dolly    Yepes   Roldán14,  el  informe del psicólogo  clínico   Especialista  en  Psicología  Jurídica15  y el interrogatorio a Nubia  Inés          Sánchez          Velásquez16,  fueron  valorados  en  la  sentencia  de  condena  como lo relaciona el fallo del 17 de febrero de 2012 del  Juzgado    19   Penal   del   Circuito   con   función   de   conocimiento   de  Medellín17  y  recopiladas en la actuación por la Fiscalía como se desprende  del  contenido  de  las  mismas,  luego  no  se  avizora  novedad  de  alguna de  éstas.   

5.  En  lo que respecta a las otras causales  propuestas  en  la  demanda,  indicadas en los numerales 4 y 5 del artículo 220  del  código  de  Procedimiento  Penal,  sobre  las  cuales  ninguno  desarrollo  argumentativo se realiza, es importante tener en cuenta:   

La  censora desconociendo que el trámite de  la  actuación  se  adelantó  en  la  égida  de  la Ley 906 de 2004, de manera  imprecisa   cita  los  numerales  4  y  5  del  artículo  220  del  código  de  Procedimiento   Penal,   que   sugiere   que   se   trata   de  la  Ley  600  de  2000.   

En  consecuencia,  al  carecer  la petición  revisionista  de  fundamentación  de  las  causales,  no  le permite a la Corte  conocer  si  se  trata de los numerales 4 y 5 del artículo 192 de la Ley 906 de  2004,  es  decir,  “cuando  después  del  fallo en  procesos  por  violaciones  de derechos humanos o infracciones graves al derecho  internacional  humanitario,  se  establezca  mediante decisión de una instancia  internacional  de supervisión y control de derecho humanos, respecto de la cual  el  Estado  colombiano ha aceptado formalmente la competencia, un incumplimiento  protuberante   de   las   obligaciones   del   Estado   de  investigar  seria  e  imparcialmente  tales  violaciones.  En  todo  caso no será necesario acreditar  existencia  de  hecho  nuevo  o  prueba  nueva  no  conocida  al  tiempo  de los  debates”    y    el    numeral   5:   “Cuando  con  posterioridad a la sentencia se demuestre, mediante  decisión  en firme, que el fallo fue determinado por un delito del juez o de un  tercero”;  ó, si por el contrario se relacionan con  las  causales  del  artículo  220 de la Ley 600 de 2000, cuyo numeral 4 señala  “Cuando   con  posterioridad  a  la  sentencia  se  demuestre,  mediante  decisión  en  firme, que el fallo fue determinado por una  conducta  típica  del  juez  o de un tercero” y/o la  prescrita    en    el    numeral    5    que    hace   relación:   “Cuando  se demuestre, en sentencia en firme, que el fallo objeto  de pedimento de revisión se fundamentó en prueba falsa”.   

Luego,  ante  esa  indeterminación  de  las  causales  propuestas,  la  Corte  se  abstendrá de extender análisis alguno en  aplicación  al  principio  de  limitación  que gobierna el procedimiento de la  acción  de  revisión.  (CSJ  AP.  22 jul. 2009. Rad. 31671)   

6.  Anejó  a  las  falencias reseñadas en  precedencia  que  conspiran  contra  la admisibilidad de la demanda de revisión  presentada   a   nombre  de  Angélica  María  Quiroz  Arango,  si  bien  reconoce la Corte que el preacuerdo  celebrado  entre  la  penada  y  la  Fiscalía  no es óbice para fundamentar la  inadmisibilidad  de  la  revisión  por  no  existir  condicionamiento alguno al  respecto,  también  es cierto que la manifestación de voluntad que se expresó  por    Quiroz    Arango,  debidamente  asesorada  con  su defensor y la Fiscalía, frente a la aceptación  de  responsabilidad,  implica que existían elementos materiales probatorios que  permitieron  al  Juez  de  conocimiento  avalar dicha negociación y proferir la  sentencia de condena.   

6.1.   Luego,   aunado  a  los  elementos  materiales   de   prueba  que  fundamentaron  la  pena,  la  misma  también  se  desprendió  de  la  aceptación  de responsabilidad que realizó la accionante,  por  lo  cual  la  argumentación  que  ahora  presenta la apoderada judicial de  Angélica    María    Quiroz    Arango   constituye   una   pretensión   de  retractación  y  por  ende,  continuación  del  proceso  penal  que  culminó  con  la  sentencia  penal  en  firme.   

6.2.  Razón  por  la  cual,  tampoco  es  atendible  la  manifestación  de  la  demandante  en lo que se relaciona que su  prohijada  fue  presionada y amenazada para suscribir el preacuerdo por parte de  la  otra  co-condenada,  cuando ninguna prueba idónea presenta, iterándose que  no  la  constituye  la  fotocopia simple del escrito suscrito por la accionante,  por lo precario del elemento de convicción.   

Al  contrario,  encuentra  la  Corte que la  postura   jurídica   de   la   censora   fue   abordada   en   la  sentencia  del  Juzgado  Diecinueve  (19)  Penal  del  Circuito con  función  de  Conocimiento  de  Medellín,  en  la  cual  se indicó    en    relación    con      la     culpabilidad     de     las     procesadas:   

«Elementos   todos,  que  junto  con  la  aceptación  libre  y  voluntaria  de  las procesadas  ANGÉLICA  MARÍA  Y NUBIA  INÉS, son suficientes para acreditar la materialidad  de   la   conducta   de   homicidio   simple   en  la  modalidad  de  tentativa,  además    de    la   responsabilidad   penal   que  sobre  estos  hechos recae  sobre  ellas,  la  cual  fue  aceptada  por  vía  de  preacuerdo,  elementos  que  colman  las  exigencias  de  los  artículos   7   y   381   del   Código  de  Procedimiento   Penal,  porque  obvio  resulta  concluir  que  ANGÉLICA   MARÍA  QUIROZ  ARANGO  Y  NUBIA  INÉS   SÁNCHEZ VELÁSQUEZ  son  responsables  como  coautoras,  a título de dolo  del     delito     que    se    les    enrostró.18»   

        6.3.     Por    ende,    el  reproche  de  la  defensora,  frente a la presunta existencia de  contradicciones   en   los   testimonios,   por  lo  que  a  su  criterio  debió  rechazarse  el  preacuerdo, ciertamente es un alegato  de  instancia  y/o  de casación, pero no constituye    presupuesto    de    procedencia   de   la   acción   de   revisión    donde   las   causales   para   su   interposición   son   taxativas   y  la  demanda  debe  reunir  las  exigencias  técnicas       que      la      normatividad  exige,  conforme  a los fines y requisitos del instituto  cuya     aplicación    solicita,    lo    que    no   se   cumple   en   este  asunto.   

La Sala en diversos pronunciamientos, se ha  ocupado  de  diferenciar  el objeto de la acción de revisión frente al recurso  extraordinario  de  la  casación, recientemente señaló: (CSJ SP 15358-2014. 7  Nov. 2014. Rad. 41982)   

«En  esa  medida,  estima  necesario  la  Corporación  partir  por reiterar que en su naturaleza y efectos, la acción de  revisión  dista mucho de parecerse al recurso extraordinario de casación, dado  que  a  través  de  la  primera,  cuando  lo  alegado es precisamente la causal  tercera,  no  es  posible realizar un nuevo examen, crítica o controversia a la  actuación  procesal  y  a  los factores fácticos, jurídicos y probatorios que  sustentaron  la  decisión  que  ya  hizo tránsito a cosa juzgada, en tanto, el  juicio  que  faculta  derrumbar,  para lo que se examina, el fallo condenatorio,  viene  consecuencia  de allegar nuevos elementos de juicio, no conocidos durante  el  debate  de  las  instancias,  que  demuestran  la  inocencia  del procesado,  imponiendo la decisión rescisoria para que se haga justicia.   

Sobre  el  particular,  esto  ha sostenido  pacíficamente  la Corte: (CSJ AP, 6 Feb 2007, Rad. 23839; SP, 25 Jul 2007, Rad.  23690;  AP,  5  Dic  2012,  Rad.  38543;  y,  AP,  21  Oct  2013,  Rad. 41651)»   

Conforme lo expuesto, es dable concluir que  la  acción de revisión no es proclive a continuar con debates relacionados con  la  valoración  probatoria  o irregularidades del proceso penal. Sí lo sería,  en  caso  de  que  exista  prueba  nueva  trascendente  para demostrar de manera  fehaciente  y  con  vocación  de  motivar el inicio del proceso revisionista la  inocencia      o      inimputabilidad      del      procesado.      (CSJ      SP     15358-2014.     Rad.  41982).   

7.  En lo que respecta a la solicitud de la  prueba  trasladada  relacionada  con  el  proceso  que  se  tramitó bajo el NUR  05-001-600206-2009-69164      No.      Interno      2011-85134      –proceso penal del Juzgado 19 Penal del  Circuito   con  función  de  conocimiento  de  Medellín  y  otras  actuaciones  judiciales,  son  elementos  de  convicción  que  debieron  acreditarse  por la  censora,  si  era  de  su  interés,  por lo que se observa el incumplimiento al  numeral  4 del artículo 194 de la Ley 906, que aunado a la falencias señaladas  dejan   sin   vocación  de  admisibilidad  la  propuesta  presentada  a  nombre  de   Angélica   María   Quiroz   Arango,   que   finalmente,   será   la   decisión   que   adoptará  la  Sala.   

        8.  No  sobra  advertir que si bien la demanda está firmada por una  profesional   del  derecho,  se  hace  evidente  la  falta  de  técnica  en  la  postulación  de  la  propuesta  que  carece  del  cumplimiento a los requisitos  legales  y  desconoce –como  se  viene manifestando- que se trata de un trámite posterior a la finalización  del  proceso,  por  tanto,  no  es  la prolongación del juicio que culminó con  sentencia  condenatoria  que  hacen  inamisible  el asunto ahora presentado a la  Corporación.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   INADMITIR  la   demanda   de   revisión   propuesta   a  nombre  de   Angélica   María   Quiroz   Arango.   

2.  Contra  esta  providencia  procede  el  recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEÓNIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folio  117 a 124 del Cuaderno de revisión.   

2 Folio  117 a 124 Cuaderno de revisión.   

3 Folio  1 y 2 cuaderno de Revisión de la Corte.   

4 Folio  4 Demanda de revisión.   

5 Folio  2 demanda de revisión.   

6 Folio  32 al 34 Cuaderno de revisión.   

7 Folio  31 y 57  cuaderno de Revisión de la Corte.   

8 Folio  50 y 64  Ibídem.   

9 Folio  71 Ibídem   

10  Folio  76 Ibídem.   

11  Folio 79 Ibídem.   

12  Folio 85 Ibídem.   

13  Folio 90 Ibídem.   

14  Folio 108 Ibídem.   

15  Folios 95 a 107 Ibídem   

16  Folio 111 Ibídem.   

17  Folio 117 a 124 Ibídem.   

18  Folio 120 Reverso. Cuaderno de revisión.     

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