AP036-2014(42690)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada ponente  

AP036-2014  

Radicación n° 42690  

(Aprobado  Acta No.  09)   

Bogotá  D.C., veintiuno (21) de enero de dos  mil catorce (2014).   

Examina la Corte si el documento en apariencia  remitido   por  JORGE  ALFREDO  ARIAS  V.,  reúne las condiciones de admisibilidad previstas por la ley para  ser tenido como denuncia.   

ANTECEDENTES  

          En  escrito  remitido  inicialmente  a  la  Fiscalía  General de la  Nación1,    a   nombre   de   la   “Comunidad  Sevilla”,  se menciona  el  supuesto  uso  indebido  que los señores Bernardo  Alonso  Ospina, ex Concejal del  mismo     municipio,     Margarita    López    de  Giraldo, administradora de las oficinas de ACUAVALLE y  Jorge   Augusto   Palacio,  funcionario  de  la  Secretaría  de Hacienda del Valle, hacen de los vehículos  asignados  a  los  esquemas  de  protección puestos, según se afirma, en forma  irregular  a su servicio, pues en ninguno de los tres casos existe un riesgo que  los justifique.   

          En   relación   con   el  señor  Ospina  Montes se indica que en compañía de otros concejales  fingió   una   carta   de   amenaza   y   un   atentado,  que  su  “mala  conducta” determinó el cambio  de  tres  empleados  de  la  empresa  de  seguridad  a  cargo  del servicio, que  convirtió    el   automotor   en   una   “cantina  rodante”  donde  se embriaga con sus amigos, recorre  las  calles  a  alta velocidad y transporta, desde otras ciudades, elementos del  almacén    de    muebles    de   su   “compañera  sentimental”.    

          Sobre     la    señora    López    de  Giraldo       menciona      que      “…tiene  el  mismo  esquema  de  seguridad  sin necesidad y sin  presentar  ningún  peligro,  lo  último  conocido  fue la acusación contra un  muchacho  que  confiado  en  que  le  ayudaría  económicamente  mintió  a las  autoridades    al    fingir    un   atentado…”2.   

Del     funcionario     Palacio  afirma que no necesita seguridad  alguna  y  que  los  vales  para gasolina los cambia por dinero en estaciones de  servicio de Tuluá y Armenia.   

          Señala  además,  que  el  señor  Ospina  Montes  obtuvo las medidas de protección con la ayuda  del  Representante  a  la  Cámara  HERIBERTO SANABRIA  ASTUDILLO,   quien   suscribió   un   documento  indicando  que  aquél  era  un  dirigente  político  que  estaba  amenazado  y  “…le  acolita  todas  sus  actuaciones  para  que  continué   disfrutando   de   una   seguridad  que  no  requiere”3.   

Demanda, por último, investigar al también  Representante  JUAN  CARLOS SALAZAR URIBE  por  “…trámite de influencias en la  consecución  de  estos  esquemas  de  seguridad”4.   

La  Secretaría  General  de  la  Cámara de  Representantes               certificó5  que  el  doctor  HERIBERTO  SANABRIA  ASTUDILLO actualmente  ejerce  como  miembro  de  esa  célula  legislativa por la circunscripción del  Valle  del Cauca, para la cual ha sido elegido en los períodos constitucionales  2006   –  2010  y  2010  – 2014.   

           

Sobre  el  doctor  JUAN  CARLOS SALAZAR URIBE hizo constar que integra esa  Colegiatura  por  el mismo departamento, elegido para el período constitucional  2010 – 2014.   

El CTI que apoya a esta Corporación rindió  el  informe  01073  del  13  de  diciembre  último6,   sobre   las   diligencias  adelantadas   con  el  fin  de  establecer  la  identidad  y  ubicación  actual  de    Jorge    Alfredo   Arias   V.,   nombre  asignado  al  remitente en el sobre contentivo del documento  enviado  por  la  “Comunicad Sevilla”.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  es  competente para adoptar la  decisión   correspondiente   sobre   el  escrito  cuyo  envío  se  atribuye  a  Jorge  Alfredo  Arias V., en  lo   atinente   a  los  doctores  HERIBERTO  SANABRIA  ASTUDILLO   y  JUAN  CARLOS  SALAZAR  URIBE, actuales integrantes del Congreso de la  República,   quienes   ostentan,   por   tanto,   la   condición  de  aforados  constitucionales,  según lo dispuesto en el numeral 3° del artículo 235 de la  Carta  Política,  en concordancia con el numeral 7° del artículo 75 de la Ley  600 de 2000.   

Debe  precisarse  sí,  que  para atender lo  dispuesto  por  la  Corte  Constitucional  en  sentencia C-545 del 29 de mayo de  20087,  se  introdujeron  modificaciones  a  los  artículos  55 a 59 del  Reglamento    General    de    esta    Colegiatura8,  en virtud de las cuales, las  etapas  anteriores  al  juicio  deben  ser  asumidas,  en cada caso y conforme a  reparto,  por  tres  Magistrados  de Instrucción de la Sala de Casación Penal,  conformada,   en   esta   oportunidad,   por   quienes  suscribimos  este  auto.   

2.  Corresponde señalar, en primer término  que  el  documento  remitido a la Sala es un anónimo, en tanto su autor, con el  evidente  propósito  de ocultar su identidad, no lo suscribe y acude a utilizar  la    genérica    denominación   de   “Comunidad  Sevilla”,  sin  aportar  datos que conduzcan, cuando  menos, a individualizarlo.   

La  condición  de anónimo del documento no  cambia  porque en el sobre que lo contenía aparezca como remitente Jorge   Alfredo   Arias   V.,  pues  los  documentos  allegados  con  su informe por el investigador del CTI, muestran que  en  el  Archivo  Nacional  de Identificación, ANI, a cargo de la Registraduría  Nacional  del  Estado Civil, no se encuentra inscrita esta persona y, por tanto,  no existen datos sobre su identidad.   

Adicionalmente,  la  dirección  que  se  le  atribuye  es  ajena a la nomenclatura urbana del municipio de Sevilla, según se  extrae  de  la  certificación  expedida  por  la Oficina Asesora de Planeación  sobre  los   límites  de  ese ente territorial9.   

Agréguese   que  la  Superintendencia  de  Notariado  y  Registro  de  Sevilla,  hizo  constar  que a nombre de  Jorge  Alfredo  Arias  V.,  no  aparece  registrado  inmueble  alguno  y  la  Tesorería Municipal señaló que no figura  como  propietario  de  este tipo de bienes. A su vez, la información magnética  tomada  en  pantalla  de  la empresa Telefónica Telecom, muestra que el abonado  del  supuesto  remitente  no  se  encuentra  activo10.   

Todas  estas  circunstancias  ratifican  la  condición  de  anónimo  del  escrito  referido,  en tanto en él se incluyeron  datos que no permiten establecer quién lo elaboró.   

Aun  cuando,  como  ha  reiterado  la  Sala,  apoyada  en  el inciso 2° del artículo 29 de la Ley 600 de 2000, la condición  de  anónimo  no impide al referido escrito servir de fundamento para activar la  jurisdicción  penal,  esta  posibilidad se supedita a que en él se suministren  pruebas  o  datos  concretos  que  permitan encauzar la investigación de manera  oficiosa  (CSJ AP, 6 Abr 2005, Rad. 17266; CSJ AP 15 Jun 2005, Rad.19531; CSJ AP  24  Abr  2011, Rad. 35956; CSJ AP 4 Abr 2013, Rad. 36851 y, CSJ AP 24 Sep. 2013,  Rad. 41945).   

          En  caso  contrario,  la  preceptiva citada autoriza su inadmisión,  medida   reproducida   por  el  artículo  81  de  la  Ley  962  de  2005  sobre  racionalización   de   trámites   y   procedimientos  administrativos  de  los  organismos y entidades del Estado, al establecer que   

          «…Ninguna  denuncia  o  queja anónima  podrá   promover   acción  jurisdiccional,  penal,  disciplinaria,  fiscal,  o  actuación   de  la  autoridad  administrativa  competente  (excepto  cuando  se  acredite,  por  lo  menos sumariamente la veracidad de los hechos denunciados) o  cuando    se    refiera   en   concreto   a   hechos   o   personas   claramente  identificables».   

          Esta  norma,  según  señaló   la Corte Constitucional en la  sentencia  C-832  de  11  de  octubre  de  2006,  propende por el respeto de los  principios   de   moralidad,   transparencia,   eficacia   y  eficiencia  de  la  administración,  al  establecer  como  presupuesto de la acción estatal que la  queja  a  partir  de  la cual se pretende su iniciación, reúna unos requisitos  mínimos garantes de su seriedad y credibilidad.   

         

La ausencia de esos presupuestos, indicó la  Corporación,   habilita  a  la  autoridad  competente  para no actuar ante  denuncias  o  quejas  huérfanas  de  fundamentos indicativos de la necesidad de  poner en movimiento la jurisdicción.   

          3.  Consecuente  con este marco conceptual, la Sala advierte que en  este  caso  se  está  ante  un  escrito anónimo de contenido ambiguo, donde se  hacen  afirmaciones sin sustento sobre diferentes personas, con el propósito de  cuestionar  la  asignación  y  uso  de  unos  esquemas de seguridad para darles  ribetes     delictivos,     pero    sin    explicar    la    razón    de    los  señalamientos.   

          Si  bien  el  escrito  menciona  a  los  Congresistas  SANABRIA   ASTUDILLO   y   SALAZAR   URIBE,   lo   cierto  es  que  las      supuestas  incorrecciones,  atrás  consignadas, no se predican de estos funcionarios, sino  de  otros  individuos que no tienen la condición de aforados, circunstancia que  torna aún más imprecisa la información suministrada.   

          Mírese  cómo aunque el escrito en forma precaria reprocha algunas  situaciones   al   señor  Ospina  Montes,   respecto  del  Congresista  SANABRIA  ASTUDILLO,  se  limita  a  señalar  que ayudó al ex  Concejal  a obtener las medidas de protección sin aportar información a partir  de  la  cual  pueda  inferirse  en qué consistió el específico comportamiento  cumplido  por  el  Congresista, cuándo acaeció, su contexto, cómo lo conoció  el  quejoso  o  la  razón  por  la  cual  resulta  relevante  para  el  derecho  penal.   

Estas situaciones no se clarifican porque en  el  escrito  se  afirme  que el Representante suscribió un oficio indicando que  Ospina   Montes  era  un  dirigente        político       amenazado,       o       que       “…le  acolita  todas  sus actuaciones  para  que  continué disfrutando de una seguridad que no requiere”,  manifestaciones  cuya  palmaria imprecisión impide tenerlas como  fundamento  de  una investigación penal, en tanto el autor del anónimo omitió  aportar  su  fuente  de conocimiento o cualquier otro  dato  o  elemento  de  juicio  que  permita establecer las circunstancias en que  cualquiera de esos hechos se desarrolló.   

Se  trata,  entonces,  de  una  imputación  genérica  encausada  a  atribuir al Congresista responsabilidades inciertas y a  partir  de  la  cual  la  Sala  no  puede  establecer  los  motivos  serios  que  justificarían impulsar la acción penal.   

Tan evidente es el desconocimiento del autor  del  libelo  sobre  los  temas  mencionados  en él, que anuncia la aducción de  “una     hoja     volante     denunciando     el  caso”,  recientemente  difundida,  situación  que  lleva  a  considerar  que  esa es la fuente de sus manifestaciones, la cual, sin  embargo, no aportó.   

Esa falta de información seria, explica por  qué    respecto    de    Margarita    López    de  Giraldo, administradora de las oficinas de ACUAVALLE y  Jorge   Augusto   Palacio,  funcionario  de  la  Secretaría  de  Hacienda  del  Valle, sólo se diga que la  primera  no  requiere  esquema  de  seguridad y que el  segundo  cambia  los  vales de gasolina en innominadas estaciones de servicio de  Tuluá  y  Sevilla,  sin  precisar  qué  relación  tienen  esos  hechos con el  Representante SANABRIA ASTUDILO.   

Otro tanto ocurre con el doctor JUAN   CARLOS  SALAZAR  URIBE,  a  quien  solicita  investigar  por la consecución de estos esquemas de seguridad, asunto  sobre  el  cual  tampoco se indica de dónde deriva el conocimiento serio de ese  hecho,  las  circunstancias  en  las cuales se presentó, cuándo ocurrió o, al  menos, quienes son las personas frente a las cuales se concretó.   

El  escrito remitido a la Sala carece así,  de  la  coherencia  y  seriedad  indispensables  para conferirle el carácter de  denuncia,  en  tanto  su  autor  se  limita  a emitir opiniones sobre hechos que  evidentemente  desconoce,  omitiendo concretar cualquier información en torno a  las  situaciones  que  revela; todo para que, merced a las pesquisas propuestas,  se  alcance  prueba  de  esos  aspectos,  pretensión  inaceptable  que  apareja  desconocer    los    principios    de   dignidad   humana   y   presunción   de  inocencia.   

Sobre   este   tema   la   jurisprudencia de la Corte ha precisado que   

«… se impone la  inadmisión  de  la  denuncia  cuando  se  está ante un “escrito superficial,  contentivo  de  meras  y simples generalidades, en el cual no aparece fundamento  atendible   capaz   de  excitar  la  atención  del  órgano  jurisdiccional”,  hipótesis  que precisamente es la que se verifica en el presente evento, según  queda  evidenciado,  luego de examinar los fundamentos de la denuncia presentada  ante esta instancia.   

(…),  también se ha indicado que “para  la  admisibilidad  de  una  denuncia en materia penal, (…) la imputación debe  ser  concreta,  tener visos de seriedad y formularse contra persona determinada,  pues  la  información  suministrada  por  el  denunciante  será la que permita  determinar,  por  lo menos inicialmente, el objeto de la investigación previa o  de  la  instrucción,  de  manera  que  si aquella es  genérica,  ambigua  o  deficiente, la actividad no podrá concretarse y ningún  sentido   tendría   iniciarla”…  ».              (CSJ AP, 9 Jun 2004, Rad. 21992; CSJ AP,  16  Mar  2006,  Rad. 23858; CSJ AP 30 Jun 2007, Rad. 26653; CSJ  AP, 11 Mar  2009,  Rad.  31117;  CSJ  AP,  12  Feb  2010,  Rad.  32998; CSJ AP, 14 Mar 2012,  Rad.38212).   

Los    motivos    expuestos    conducen,  razonablemente,  en acatamiento de lo dispuesto en el artículo 29 de la Ley 600  de  2000,  a  inadmitir  como  denuncia  el  documento remitido por “Comunidad  Sevilla”  y  a ordenar el  archivo definitivo de la actuación.   

             

          4.  No  se  ordena expedir copias con destino a la Fiscalía, porque  en  su oficio remisorio esa entidad anunció el envío del escrito original a su  Seccional  de  Cali,  Valle,  para  decidir  lo  pertinente  respecto  de los no  aforados.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE:  

          INADMITIR   como  denuncia  el  escrito  enviado   a   nombre   de  la   “Comunidad  Sevilla”,     en  contra  de los Congresistas  HERIBERTO  SANABRIA  ASTUDILLO  y JUAN CARLOS SALAZAR  URIBE.   

          Contra lo resuelto procede el recurso de reposición.   

En  firme  la  decisión,  archívese  este  trámite.   

          Notifíquese y cúmplase.   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

                                                                                      

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERO CASTRO CABALLERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Fls.  2 a 4.   

2 Cfr.  Fl. 3.   

3 Cfr.  Fl. 2.   

4 Cfr.  Fl. 4.   

5 Cfr.  Fl. 16.   

6 Fls.  21 a 30.   

7  Declaró  exequible  el artículo 533 de la Ley 906 de 2004 en cuanto atribuye a  la  Corte  Suprema  de Justicia, bajo el procedimiento de la Ley 600 de 2000, la  investigación  y  juzgamiento  de  los  miembros del Congreso de la República,  pero   ordenó   la  separación  en  dichos  trámites,  de  las  funciones  de  instrucción y de juzgamiento.   

8  Aprobadas  en  Sala  Plena  en  sesiones  del  22  de  enero  y 19 de febrero de  2009.   

9 Cfr.  Fls. 24, 26 y 27.   

10 Cfr.  Fls. 28, 29 y 30.     

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