AP032-2016(46818)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP032-2016  

Radicación N° 46.818  

(Aprobado acta N° 2)  

Bogotá,  D.  C.,  doce (12) de enero dos mil  dieciséis  (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por Medardo  Lozada  Salguero,  a través de apoderado    judicial,    contra   la  sentencia  dictada  el  19  de  octubre  de 2012 por el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  que  modificó  el  fallo respecto a los perjuicios  materiales  y  confirmó  la  condena  de  prisión y la multa impuesta el 22 de  febrero  de 2012 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado Adjunto  de  Descongestión  del  mismo  distrito  contra  el  accionante  en  calidad de  como    coautor   penalmente   responsable   del   delito   de   extorsión agravada tentada.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.   Los   primeros   se   declararon  por  el   Ad  quem  de  la  siguiente forma:   

“Desde  el  año  2003, Harry Widman Malo  Pérez,  tenía  distintos  negocios  en  Girardot, para cuya continuidad se vio  forzado  a  pagar  diversas  exigencias económicas hechas por el Bloque Tolima,  durante  aproximadamente un año, para luego continuar con el pago mensual de un  millón  de  pesos al Bloque Centauros, además del consumo que se vio forzado a  permitir,  de  forma  gratuita,  de  los bienes y servicios suministrados en sus  establecimientos,  para  los miembros de estos grupos al margen de la ley. El 16  de  mayo  de  2005, esta persona formuló denuncia ante el GAULA de Fusagasugá,  dando  cuenta  de  las exigencias económicas que le hacían miembros del Bloque  Martín  Llanos  en  su  negocio  El  Dragón Rojo y específicamente la llamada  telefónica  que recibió su hombre de confianza, Armando Saíz, en noviembre de  2005,  por  parte de alguien que se identificó como Gustavo, solicitando hablar  con  el  denunciante.  Narra  Harry  Widman  Malo  Pérez  en su denuncia que el  delincuente   le   reclamaba   por   ‘haberle           echado           la          policía’,  dado  que  al parecer estaba en la  Cárcel  de  Girardot  porque  había  sido  capturado por porte ilegal de armas  saliendo  de  un  negocio  de propiedad del denunciante. También el maleante le  suministró  en  esa  llamada el número de cuenta bancaria a nombre de Yénifer  Paola  Ospina,  en  la  cual se le indicaba que consignara trescientos mil pesos  que  necesitaba  para  presentarse con un abogado en la respectiva audiencia, le  anunciaba  que  al salir de la reclusión necesitaría un millón de pesos y que  más  adelante deberían acordar una cuota anual de veinte millones de pesos, so  pena  de  ser asesinado o de ver asesinado a su socio Miguel Oswaldo Fajardo y a  su empleado (sic) ya mencionado.   

En  abril  de  2005,  el denunciante había  empezado  a  recibir  las  llamadas  extorsivas  de alias Gustavo, a través del  celular  de  su  empleado  Armando,  en  las  cuales se le exigía la entrega de  trescientos  mil  pesos, que luego de negociaciones terminaron en doscientos mil  pesos,  los  cuales  en  efecto  entregó  a  MEDARDO  LOZADA SALGUERO, quien le  consignó  el  dinero  a  Gustavo  Puentes Cifuentes, luego de que se hiciera un  operativo  por  parte  de la policía para dar con la captura de los implicados,  pero  sin  éxito,  debido  a  que  el  hombre  que  recibió  el  dinero  huyó  hábilmente.  Posteriormente  el  extorsionista  considerando  que  la  víctima  tenía  que  cancelarle  una  cuota  anual, llegó a un acuerdo con Harry Widman  Malo  Pérez,  de que le entregaba cuatro millones de pesos más en su casa, los  cuales  serían  recibidos  por  MEDARDO LOZADA SALGUERO, una vez la policía ya  tenía  preparado  un  paquete que simularía la suma de dinero al asesorar a la  víctima.   Una  vez  hecha  la  entrega  del  paquete,  fue  capturado  el  hoy  procesado”.   

2.  Por razón de los sucesos anteriores, se  dispuso  la  apertura  de  investigación  penal,  en  cuyo  marco  se vinculó,  mediante      indagatoria,      a     Medardo   Lozada  Salguero,  a  quien,  al  resolverse  su  situación  jurídica,  se  le impuso medida de aseguramiento de  detención   preventiva  por  las  conductas  punibles  de  extorsión  agravada  consumada y tentada.   

3. Cerrado el ciclo instructivo, la Fiscalía  calificó  el  mérito  del  sumario  el  16 de enero de 2006 con resolución de  acusación    contra    Lozada   Salguero  por  los  mismos  delitos,  decisión que, tras ser impugnada, fue  confirmada   por   la  Fiscalía  de  segunda  instancia  el  19  de  septiembre  ulterior.   

4.  La  subsiguiente  fase  del  juicio  fue  iniciada  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado del mismo  departamento,  pero  al estimar que había perdido competencia con la entrada en  vigencia  de  la  Ley  1121  de  2006,  remitió  las diligencias a los juzgados  penales municipales de Girardot.   

5.   Por   reparto,  le  correspondió  la  actuación  al Juzgado Tercero Penal Municipal de la localidad en mención, pero  optó  por  devolverla  al  despacho  de  origen  en  virtud  de la figura de la  prórroga de competencia.   

6. Dicho juzgado, sin reparo alguno, retomó  la  actuación  e  instaló  la  audiencia  de juzgamiento, cuya culminación se  asignó  a  uno  Adjunto  de  Descongestión asignado a esa autoridad, mismo que  profirió  fallo  el  22  de febrero 2012, por cuyo medio condenó a   Medardo  Lozada  Salguero  a  las  penas principales de dieciséis  (16)  años  y  ocho  (8)  meses de prisión y multa por valor de 4.900 salarios  mínimos  legales  mensuales,  así como a la accesoria de inhabilitación en el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la sanción  aflictiva  de  la  libertad  al  encontrarlo  coautor penalmente responsable del  delito  de  extorsión  agravada  tentada.   

De  igual  forma,  lo  condenó  al  pago de  perjuicios  morales  por  suma  equivalente  a  300  salarios  mínimos  legales  mensuales  y materiales por valor de $ 4.778.000 a favor del ofendido, al tiempo  que  le  negó  el  subrogado penal de la condena de ejecución condicional y el  sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

          7.  Contra la anterior sentencia interpuso recurso de apelación, en  forma  exclusiva,  el  defensor  del  sentenciado, el cual fue resuelto el 19 de  octubre  de  2012  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  en  sentido de  impartirle  confirmación,  con la única modificación consistente en eximir al  sentenciado del pago de perjuicios materiales.   

                

8. Mediante providencia -CSJ AP may. 29 2013.  Rad.   40974-  la  Sala  inadmitió  el  recurso  extraordinario  de  casación,  oportunamente   sustentado   mediante  demanda  por  el  apoderado  judicial  de  Medardo   Lozada  Salguero.   

LA DEMANDA  

          A  través  de  defensor  público  el  penado  presenta  acción de  revisión  con fundamento en la causal séptima contenida en el artículo 192 de  la Ley 906 de 2004 contra las sentencias de instancia.   

Luego  de  señalar la actuación fáctica y  procesal,  manifiesta  que  la Corte mediante sentencia 35.767 del 6 de junio de  2012,  “ha  establecido  una nueva hermenéutica al  conceder  la  redosificación  de  la  pena  a  quienes siendo procesados por el  delito  de  extorsión,  repararon los perjuicios en los términos previstos por  el  artículo  269  del código Penal, antes del fallo de primera instancia, sin  que  tal situación afectó (sic) los extremos punitivos, ya que la disminución  se  realiza  una  vez  individualizada  la  pena,  y  sin efectos en el término  prescriptivo     de     la    acción    penal”1   

Considera   que   al  haber  realizado  su  representado  una  reparación  integral,  como lo dejó sentado la Fiscalía de  Segunda  Instancia  frente al pago acreditado con depósito judicial No. 3920838  del Banco Agrario, debe darse aplicación a la rebaja legal.   

Por  lo  expuesto,  solicita  se revisen las  sentencias    proferidas    contra   Medardo   Lozada  Salguero,  por  variación  de la jurisprudencia de la  Sala  penal  de la Corte y de conformidad con lo establecido en el artículo 269  del  Código  Penal  y se le conceda el derecho a la rebaja de pena y los demás  beneficios.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

1. Procedimiento aplicable.     

El caso que ocupa la atención de la Sala se  tramitó  y  decidió  con fundamento en el modelo de enjuiciamiento previsto en  la  Ley 600 de 2000,   realidad   que   determina   que  el  procedimiento  aplicable  en  materia  de  revisión  sea  el  establecido en el  referido estatuto.   

    

1. Competencia.     

La  Corte  es  competente para conocer de la  acción   propuesta,   de   acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  75.2  ejusdem,   por   hallarse  dirigida  contra  una  sentencia  dictada  en  segunda instancia por un Tribunal  Superior, que hizo tránsito a cosa juzgada.   

En  efecto, la providencia del 19 de octubre  de  2012  fue  proferida  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cundinamarca que confirmó la condena impuesta el 22 de febrero de  ese  mismo  año  por  el  Juzgado 2 Penal del Circuito Especializado Adjunto de  Descongestión de Cundinamarca.   

    

1. Causal de revisión planteada.     

El  censor  encausa  su  pretensión  en  la  séptima  del artículo 192  de  la Ley 906 de 2004, que autoriza la apertura a trámite de la acción cuando  “mediante  pronunciamiento  judicial, la Corte haya  cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la  sentencia  condenatoria,  tanto  respecto  de  la  responsabilidad  como  de  la  punibilidad”.   

No  obstante, encuentra la Sala para efectos  de  técnica  jurídica  y en atención a que se trata de un proceso rituado por  la  normatividad  prevista  en  la  Ley  600  de 2000, al haberse presentado los  hechos  en  el año 2003 -no vigente la Ley 906 de 2004-, la causal en la que se  soporta  la  demanda,  es  la  prevista  en  el  numeral 6 del artículo 220 del  Código de Procedimiento Penal de 2000.   

4. Del caso en concreto.  

         4.1.   La   Corte   tiene  establecido  que  la  acción de revisión constituye un instrumento procesal de  carácter  excepcional,  pues  tan sólo procede contra sentencias ejecutoriadas  en  los  estrictos  casos señalados en la ley. A su turno, reviste un carácter  formal,  debido  a  que  el  escrito por medio del cual se pretende su remoción  requiere  cumplir  con  una  serie de requisitos de forma y fondo cuya exigencia  está   directamente   dada   por   el   legislador.   (CSJ   AP6361-2015.  Rad.  46.831)   

        Lo  anterior,  por  el  carácter  de  mecanismo extraordinario de esta acción y la  finalidad  que  con  ella  se  busca  de  remover los efectos de la cosa juzgada  judicial,  por tanto, la ley ha sido en extremo rigurosa en la configuración de  las  causales y en la previsión de los presupuestos mínimos requeridos para su  admisión.   

         4.2.  Los motivos señalados  en  el  artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000  deben  demostrarse de manera  imprescindible  por  quien proponga la demanda para efectos de la procedencia de  la  acción,  y  cumplirse  con  los presupuestos del artículo 222 ibídem,  conforme   al   cual   el   escrito   debe   contener  (i)  la determinación de la  actuación  procesal  cuya  revisión  se  demanda  con  la  identificación del  despacho  que  produjo  el  fallo,  (ii) la  conducta  o  conductas  punibles  que  motivaron  la  actuación  procesal   y   la   decisión,   (iii)  la  causal  que se invoca y los fundamentos de hecho y de derecho en  que  se  apoya  la  solicitud,  y  (iv)  la  relación  de  las  pruebas  que  se  aportan para demostrar los  hechos básicos de la petición.   

        En  este  sentido,  el  actor  tiene  que  seleccionar  cuidadosamente la causal que  pretende  aducir  en  apoyo  de  su  pretensión,  presentarla  de  manera clara  precisa,  al  tiempo  que  sustentar con argumentos serios las razones en que la  fundamenta,   acompañada   además,   del   material  probatorio  pertinente  y  suficiente para respaldarla.(CSJ AP4481-2015. Rad. 45020)   

          4.3.  Para  empezar,  la demanda no cumple  todos  los  requisitos  establecidos  en  la  norma2,  en  efecto, si bien se anexa  poder  otorgado  a  un profesional del derecho, relaciona la actuación procesal  cuya  revisión  se  solicita  con  la  respectiva  constancia de ejecutoria, la  identificación  de  los  despachos  judiciales que profirieron la decisión, el  delito,  y,  la  causal invocada- aunque indebidamente enunciada-, carece de una  seria  fundamentación  y de una confrontación de la situación fáctica con el  postulado   de   la   Corte,   del   cual  alega  se  varió  favorablemente  la  jurisprudencia.   

          4.4.  En este caso, de manera somera y con  gran  ligereza se indica por el demandante,  “Para los delitos de extorsión opera  el  pronunciamiento de la HONORABLE CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL-  Magistrado Ponente JOSÉ LEÓNIDAS BUSTOS MARTÍNEZ, dentro del radicado  No.  35767 del fecha 6 de junio de 2012, VARIACIÓN DE  JURISPRUDENCIA.   Rebaja  de  pena  por  reparación  integral,    conforme   el   artículo   269   del   código   Penal”3   

         

          El  motivo  previsto  en  la  causal  sexta de revisión, se estructura cuando la Corte, mediante  pronunciamiento  judicial,  ha cambiado favorablemente el criterio jurídico que  sirvió  para sustentar la decisión que se somete a revisión, tanto respecto a  la responsabilidad como a la punibilidad.   

          La  Corte,  insiste en su jurisprudencia aplicable para el numeral 7  del  artículo  192  de la Ley 906 de 2004, similar en su postulación al motivo  de  revisión  propuesto (numeral 6 del Artículo 220 de la Ley 600 de 2000), en  la que se indica:   

         «Ha  dicho  la  Sala  que  esa postulación exige acreditar que la  postura  argumentativa  en  virtud  de  la cual se dictó la sentencia objeto de  reproche,  fue  posteriormente variada por esta misma Corporación, a través de  un   pronunciamiento   que  contiene  razonamientos  cuya  aplicación  al  caso  concreto,  benefician  al  accionante  (CSJ  SP, 17 Oct 2012, Rad. 36793 y 4 Mar  2013, Rad. 40208).   

         Lo  anterior implica para el interesado, llevar a cabo una labor de  constatación  en  la  que enseñe de manera objetiva que los presupuestos de la  decisión  contentiva  del nuevo juicio, son similares a la que se cuestiona por  esta  vía. En otras palabras, debe «identificar en el contexto de la sentencia  materia  de  revisión,  el  problema  jurídico central planteado, junto con el  criterio  jurídico  que  la  Corte  ha  empleado  para  desatarlo»  (CSJ  SP,  23  May  2012,  Rad.  34180).» (CSJ AP6904-2014. Rad.  39857)   

         

          Conforme  la jurisprudencia en cita, encuentra la Sala, que la falta  de  rigurosidad en la fundamentación fáctica y jurídica para la causal que se  alega  hacen  inadmisible  la  demanda  propuesta  por  el  defensor público de  Lozada  Salguero.  Amén  de  lo  expuesto,  tampoco  se  observó  el  numeral 4 del  artículo  222  de  la  Ley  procesal  penal  de  2000,  en  cuanto  a que no se  incorporó  la  decisión  en  la cual se indica contiene el cambio favorable de  jurisprudencia.   

          4.5.  Aunado  a  lo expuesto y que ante la  falta  de  una  argumentación seria y congruente con la solicitud de revisión,  que  conspira con la procedibilidad de la demanda propuesta, también, encuentra  la Sala que se dejaron de observar los requisitos de fondo.   

          Lo  anterior,  por  cuanto  la  exposición fáctica que contiene el  libelo  petitorio  como  lo  sentado  por  el  Juez  de  primera y el de segunda  Instancia,  incluso  lo sostenido por la Corporación dentro de la decisión que  inadmitió  la casación en providencia del 29 de mayo de 2013 (radicado 40974),  evidencian  que  la  postura jurisprudencial que se indica de novedosa, CSJ AP 6  jun.  2012.  Rad.  35767,  en  nada  incide  frente  al  asunto,  por no haberse  presentado  una  restitución  del  objeto  material del delito o su valor ni la  indemnización  de  los  perjuicios  ocasionados al ofendido, por no menos no se  acreditó  esta  situación  en  la  actuación  procesal, de manera previa a la  sentencia   de   primera   instancia.   (Artículo   269   de   la  Ley  599  de  2000)   

          En  efecto, si bien la solicitud presentada a nombre de Medardo  Lozada  Salguero se sustenta en el  cambio  favorable jurisprudencial de la Corte en reconocer la rebaja prevista en  el   artículo   269   del   Código   Penal  por  el  pago  de  los  perjuicios  anticipadamente  a  la emisión de condena, tal situación en concreto no fue la  que      se     estableció     dentro     del     proceso     penal.   

          4.6.  El  apoderado del accionante señala  refiriéndose  a  su  prohijado,  “el sindicado hizo  REPARACIÓN  INTEGRAL  como lo dejo consignado la Fiscalía Segunda de Instancia  (sic)  del  pago  acreditado  mediante Título de Depósito Judicial No. 3920838  del   Banco   Agrario,  que  consta  a  folio  6  del  cuaderno  de  la  segunda  instancia”4.   

         No  obstante,  al  confrontarse con lo sostenido por el Juez Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado Adjunto de Descongestión de Cundinamarca en  sentencia  del  22  de  febrero de 2012 y del Ad quem,  se  tiene,  que  este  pago  no incluyó los perjuicio  morales  que  se  estimaron en el fallo de condena – sólo los materiales- y por  ende  mal  podría tenerse como pago integral, cuando así no fue reconocido por  los juzgadores.   

          En efecto, citó el Tribunal Superior de Cundinamarca:   

«A  pesar  de  que  en las consideraciones  relativas  a  los  dictámenes  periciales  elaborados, en las que claramente se  observa   que  el  fallador  resaltó  el  resultado  arrojado  por  la  tercera  experticia  y  que  es  la  que  se debe tener en cuenta al momento de tasar los  perjuicios,  es  decir,  la  suma de $1.800.000.oo por  perjuicios   materiales,   tomó   como   valor  los  $4.778.000.oo  consignados  en  el primer dictamen, que fue objetado, por lo que  es  deber  de  esta  Sala  entrar  a corregir dicho yerro, principalmente porque  tampoco  se  tuvo  en  cuenta que los perjuicios materiales ya fueron cancelados  por  el  procesado,  quien  consignó  $3.400.000.oo,  pago  acreditado mediante  título  de  depósito judicial No. 3920838 del Banco Agrario que consta a folio  6  del cuaderno de segunda instancia de la Fiscalía, por lo que se procederá a  modificar  la  sentencia impugnada en este aspecto y revocar la condena impuesta  por  concepto  de  perjuicios  materiales                   »5    (subrayado    fuera   de  texto.)   

          Por   su   parte   la   Corte,  frente  a  este  tema,  adujó  en  decisión  que  inadmitió  la  Casación:   

«Nada de ello desarrolla el libelista y, en  su  lugar,  como  ya se anunció, se limita a exponer su punto de vista personal  apreciativo  para sustentar la aplicación a favor de su prohijado del beneficio  punitivo   que   por   reparación   prevé   el   artículo   269  del  Código  Penal.   

(…)  

         Ahora  bien,  la  decisión  de  inadmitir  esta censura igualmente  surge  porque los criterios expuestos por el censor se  edifican   sobre   premisas   erradas,   lo   cual   revierte  en  su  falta  de  trascendencia.   

         Ciertamente,  ninguna atadura reviste para el fallador la decisión  del  fiscal  de  segunda  instancia,  en  este caso expuesta cuando resolvió el  recurso  de apelación interpuesto contra la resolución de acusación de primer  grado  en  el sentido de haber estimado satisfechos integralmente los perjuicios  y  por  ello  conceder  en  favor  del implicado LOZADA SALGUERO el beneficio de  libertad  provisional con fundamento en la causal séptima del artículo 365 del  ordenamiento   procesal   que   rige   este  asunto6,  no sólo porque ese aspecto  no  tiene  carácter  vinculante  con  la  sentencia,  como sí, por ejemplo, lo  constituyen  la  imputación  fáctica  y  jurídica  de  la acusación, sino en  cuanto,  además,  el  sentenciador  goza de relativa  discrecionalidad   para   su  determinación  en  la  medida  en  que  encuentre  acreditados  los  perjuicios, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 56  del estatuto procesal penal.   

De  esta  manera,  la  consideración  del  referido  funcionario  del  ente acusador de estimar integralmente reparados los  perjuicios  por  el  procesado  y otorgar así la libertad provisional de LOZADA  SALGUERO,  a  diferencia de lo estimado por el censor, no constituye supuesto de  forzoso  acatamiento  para  el sentenciador.» (CSJ AP 29 may. 2013. Rad. 40974)  (Subrayado fuera de texto)   

        En  consecuencia,  aunque  el  letrado  fundamenta  la causal de revisión en que se  presentó  un  pago  integral  de  perjuicios,  tal supuesto no aconteció en el  proceso  y por tanto, el cambio favorable de la jurisprudencia de la Sala frente  a  la procedibilidad de rebaja de pena conforme el alcance del artículo 269 del  Código  Penal  –CSJ AP, 6  jun.  2012.  Rad.  35676–,  tras  hacer  un análisis comparativo, ninguna incidencia tiene en el fallo cuya  rescisión se reclama.   

          4.7.   Por  tanto,  el  censor  parte  de  presupuestos  diferentes  para  establecer  la  procedencia  de  la causal 6 del  artículo  220  de  la  Ley  600  de 2000, en atención a que el pronunciamiento  judicial  al  que  se  refiere  y  sobre el que sienta su pretensión como es el  contenido  en  la  providencia de la Corte del 6 de junio de 2012 Rad. 35767, si  bien  reconoce  que  en  delitos enlistados en la prohibición de la Ley 1121 de  2006,  se  hace procedente el reconocimiento de la rebaja cuando se demuestra el  pago  de  los  perjuicios  como  un  derecho  no  solo del procesado sino de las  víctimas.   

Para  este asunto, -itérese- no se acredita  ni  aún  sumariamente  que  tal  pago  se  realizó  por el penado Medardo  Lozada  Salguero, al contrario, se  estableció  que  no  hubo  cancelación de perjuicios morales en lo que deviene  que  no  se  ajuste la situación fáctica a los presupuestos establecidos en el  cambio jurisprudencial.   

         4.8.   Así,   la  acción  propuesta  resulta  manifiestamente improcedente por no atenderse los requisitos  del   artículo   222   de   la   Ley  600   de   2000,   por   lo   que   la  Sala  inadmitirá  el  presente  libelo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

        Inadmitir  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  defensor público  de    Medardo  Lozada  Salguero.   

         Contra esta decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese   y   cúmplase,   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MAGISTRADO  

EYDER PATIÑO CABRERA  

MAGISTRADO  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

MAGISTRADA  

LUIS BERNARDO ÁLZATE GÓMEZ  

CONJUEZ  

RAMIRO ALONSO MARÍN VÁSQUEZ  

CONJUEZ  

WILLIAM MONROY VICTORIA  

CONJUEZ  

JULIO ANDRÉS SAMPEDRO ARRUBLA  

CONJUEZ  

YEZID VIVEROS CASTELLANOS  

CONJUEZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

SECRETARIA  

    

1 Cfr.  Folio 3 Cuaderno de revisión de la Corte.   

2  Artículo 22 de la Ley 600 de 2000.   

3 Cfr  folio 3 demanda de revisión.   

4 Cfr  folio 3 demanda de revisión.   

5 Cfr.  Folio 103 Cuaderno de Revisión de la Corte.   

6  A  partir fol. 7 del cuaderno de la Fiscalía de segunda instancia.     

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