AHP7422-2015(47307)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

AHP – 7422 – 2015   

Radicación n° 47307  

Bogotá  D. C., dieciséis (16) de diciembre  de dos mil quince (2015)   

VISTOS  

Dentro del término previsto en el artículo  7º  de  la  Ley 1095 de 2006, se resuelve la impugnación interpuesta contra el  auto  de  11 de diciembre de 2015, mediante el cual una magistrada de la Sala de  Extinción  de  Dominio  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá negó el amparo de  hábeas  corpus, solicitado  por procesado WILSON RODRÍGUEZ MARTÍNEZ.   

ANTECEDENTES   

1.-  El  27 de abril de 2015, el Juzgado 72  Penal  Municipal  con función de control de garantías de Bogotá, libró orden  de  captura  en contra de WILSON RODRÍGUEZ MARTÍNEZ, haciéndose efectiva el 8  de  mayo  de  este  año,  la misma que fue legalizada en la misma fecha ante el  Juez  31  Penal  Municipal con función de control de garantías de esta ciudad,  en  audiencia  concentrada en la que además le fue formulada imputación por el  delito   de   Acceso  carnal  en  persona  puesta  en  incapacidad  de  resistir, imponiéndose en su contra  de  ellos  medida  de  aseguramiento  consistente en detención preventiva en el  lugar de su residencia.   

2.-  El  día  7  de  julio  de  2015, la  Fiscalía  233  Seccional  de  Bogotá,  presentó  el  escrito  de  acusación,  correspondiendo  su conocimiento, por reparto, al Juzgado 45 Penal Municipal con  funciones  de  conocimiento  de  esta  ciudad, despacho judicial que fijó fecha  para  llevar  a  cabo  la  audiencia  de  formulación  de  acusación  el 21 de  septiembre  de  2015,  sin  que  se  haya  llevado  a  cabo  porque «El  señor  Juez  se  encuentra proyectando decisión de fondo en  actuación   con   preso   para   audiencia   programada   para   el   día   de  mañana».   

Reprogramada  la  audiencia  para  el  8 de  octubre   de  2015,  tampoco  fue  posible  su  realización,  esta  vez  porque  «El  señor Juez se encuentra realizando diligencias  en  el Consejo Superior de la Judicatura», motivo por  el  cual  se  dispuso  de nuevo la reprogramación de la audiencia para el 19 de  noviembre  de  2015,  fecha  en  la  que igual se vio frustrada su ejecución en  virtud  de  que  «El  Juez  se  halla en   “Curso  de  profundización  sobre  temática  de  la  Ley  1709  de  2014”  convocado  por  la  Escuela  Judicial  “Rodrigo  Lara  Bonilla” mediante circular EJC-237 de la Sala Administrativa  del Consejo Superior de la Judicatura».   

La audiencia de acusación fue reprogramada,  nuevamente, para el 25 de enero de 2016.   

3.-  Entretanto, el 4 de noviembre de 2015,  el  defensor  del  imputado  hizo  solicitud  para  la celebración de audiencia  preliminar  de libertad por vencimiento de términos ante el Centro de Servicios  Judiciales  del Sistema Penal Acusatorio de Bogotá, siendo repartida al Juzgado  50  Penal  Municipal  con función de control de garantías, habiendo programado  la  audiencia para el 4 de diciembre de 2015, no llevándose a cabo «toda     vez     que     no     se     integró     el     debido  contradictorio».    

5.-  El  día  10  de diciembre de 2015, el  imputado   WILSON   RODRÍGUEZ   MARTÍNEZ  presentó  acción  de  hábeas  corpus,  correspondiéndole  su  conocimiento  a  la  Sala  de  Extinción  de  Dominio  del Tribunal Superior de  Bogotá,  demandando  el  restablecimiento de su libertad personal, la misma que  entiende  conculcada,  inicialmente,  por la mora observada por los funcionarios  en  la  realización de la audiencia ante el Juez de control de garantías, pues  no  obstante  la  solicitud  presentada el 4 de noviembre del corriente año, de  manera  injustificada se programó para el 4 de diciembre siguiente, fecha en la  que  no  se  llevó a cabo, programándose de nuevo para el 12 de enero de 2016,  con  lo  cual se ha pretermitido de manera ostensible el término previsto en el  artículo  160  de  la Ley 906 de 2004, modificado por el artículo 48 de la Ley  1142   de   2007,  relacionado  con  las  decisiones  referidas  a  la  libertad  provisional de imputado.   

Además,  ya  en  materia  de  fondo  de la  petición  de  libertad llamada a resolver de manera oportuna, aduce el imputado  que  hasta  el momento de presentación de la presente acción, han transcurrido  152  días,  desde la formulación de la acusación, sin que se haya dado inicio  a  la  audiencia  de  juicio  oral,  lapso  que  supera con creces los 120 días  establecidos  en el numeral 5º del artículo 317 la Ley 906 de 2004, modificado  por el artículo 4º de la Ley 1760 de 2015.   

Aduce  el accionante que en ese término no  se  configuró ninguna de las excepciones previstas en la citada norma, esto es,  que  el delito por el que se procede es de competencia de los jueces penales del  circuito,  se  trata  de un solo procesado, no se ha presentado en el desarrollo  procesal  intento alguno de allanamiento, preacuerdo o aplicación del principio  de  oportunidad,  ni  se  constató  que por parte del imputado o su defensor se  hubieren  presentado maniobras dilatorias que afectaran o impidieran el oportuno  inicio  de la audiencia de juzgamiento; además, tratándose de un delito contra  la  libertad  sexual,  la  víctima  es  mayor  de  edad,  por  lo que no existe  prohibición legal alguna.   

6.-  Como  quiera  que el Tribunal negó el  amparo   constitucional   demandado,  el  accionante  interpuso  el  recurso  de  apelación en contra de esa decisión.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Mediante  auto del 11 de diciembre de 2015,  una  magistrada  de  la  Sala  de Extinción de Dominio del Tribunal Superior de  Bogotá    negó   el   hábeas   corpus   invocado   por   el   imputado   WILSON   RODRÍGUEZ  MARTÍNEZ,  argumentando  que  existiendo  un  proceso  judicial  en  trámite,  la  acción  pública   «no  puede  emplearse  desconociendo  los  procedimientos  o  instancias  dispuestos  por  el  legislador  al  interior  de  aquellos  en  procura  de  la  obtención de la libertad, sustituir los recursos  ordinarios  definidos para impugnar las decisiones adversas a dicha pretensión,  u   obtener   opinión   diversa  a  la  emitida  por  el  juez  natural  de  la  causa».   

De  esa  manera,  estimó  que  siendo  el  reproche  efectuado  por  el  actor  relacionado  con  la  prolongación  de  la  privación  de su libertad, le correspondía acudir ante un juez con función de  control  de garantías en procura del restablecimiento del derecho presuntamente  conculcado,  no  obstante  lo  cual  en  este  caso  en  particular la audiencia  solicitada  no  se  ha podido llevar a cabo por la no comparecencia del delegado  de la Fiscalía.   

Adicionalmente,  encuentra  que  si bien es  cierto  que  a  la  fecha de la decisión han transcurrido más de 120 días sin  formularse  la acusación, también lo es que dicho término debe ser valorado a  la  luz de otros factores determinantes para la concesión del derecho invocado,  entre  ellos  el relativo a la no presencia de circunstancias de causa razonable  de  fuerza  mayor,  ajena al juez o a la administración de justicia, por lo que  las  peticiones  de  libertad  deben ser elevadas al interior del proceso penal,  más  aun cuando se sabe que el procesado se encuentra detenido en virtud de una  medida de aseguramiento que le fue impuesta.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

En  primer  lugar,  cabe  precisar  que  la  suscrita  Magistrada  es  competente  para  conocer  en  segunda instancia de la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del 11 de diciembre de 2015,  mediante  la  cual  una  Magistrado  de  la  Sala  de  Extinción de Dominio del  Tribunal   Superior   de   Bogotá   negó  por  improcedente  la  solicitud  de  hábeas  corpus  presentada  por  WILSON  RODRÍGUEZ  MARTÍNEZ. Así lo dispone el numeral 2° del artículo  7° de la Ley 1095 del 2 de noviembre de 2006.    

El   artículo  30  de  la  Constitución  Política  consagra  el derecho fundamental de hábeas  corpus,   mecanismo   de  protección  que  ha  sido  ampliamente  reconocido en el ámbito internacional como un derecho intangible y  de  aplicación  inmediata por la Declaración Universal de los Derechos Humanos  (artículos  8º  y  9º),  el  Pacto  Internacional  sobre  Derechos  Civiles y  Políticos  (artículo  9º),  la  Convención  Americana sobre Derechos Humanos  (artículo  7º),  la  Declaración  Americana  de Derechos y Deberes del Hombre  (artículo  XXV), la Convención Americana de Derechos Humanos (artículo 27-2),  cuyos  instrumentos en virtud del artículo 93 de la Carta Política integran el  bloque de constitucionalidad.   

En  este  sentido,  la  acción pública de  hábeas corpus participa de  una  doble connotación: como derecho fundamental y como acción constitucional,  para  reclamar  la  libertad personal de quien es privado de ella con violación  de  las  garantías  establecidas  en  la Constitución o en la ley, o cuando la  restricción  de  la  libertad  se  prolonga de manera ilegal, más allá de los  términos  otorgados  a  las  autoridades  para  realizar  las  actuaciones  que  correspondan dentro del respectivo proceso judicial.   

Es  claro  que  cuando  existe  un  proceso  judicial  en  trámite,  el hábeas corpus  no puede utilizarse con ninguna de las siguientes finalidades: i)  sustituir  los  procedimientos  judiciales  comunes  dentro  de los cuales deben  formularse  las  peticiones  de libertad; ii) reemplazar los recursos ordinarios  de  reposición  y  apelación  a  través  de  los  cuales deben impugnarse las  decisiones  que interfieren el derecho a la libertad personal; iii) desplazar al  funcionario   judicial   competente;   y   iv)   obtener  una  opinión  diversa  –a  manera  de instancia  adicional-  de  la autoridad llamada a resolver lo atinente a la libertad de las  personas.   

Igualmente, se recuerda que en los casos en  que  la  privación de la libertad está respaldada en providencia judicial, las  solicitudes  de  libertad deben formularse dentro del cauce ordinario respectivo  y  haciendo  uso  de los recursos legales existentes, admitiéndose que sólo en  eventos  extraordinarios  se  justifica  la  procedibilidad  de  la  acción  de  hábeas  corpus, cuando la  actuación  judicial  constituya  una auténtica vía de hecho y contra la misma  no proceda algún recurso.   

Por  tanto,  a partir del momento en que se  impone  medida  de  aseguramiento, todas las peticiones que tengan relación con  la  libertad  del procesado, se deben elevar al interior del proceso penal, no a  través   del  mecanismo  constitucional  de  hábeas  corpus,  a  menos  que,  valga  reiterarlo,  se esté  frente  a  una  vía  de hecho que haga razonable advertir el advenimiento de un  mal  mayor  o de un perjuicio irremediable, en caso de esperar la respuesta a la  solicitud  de  libertad  elevada  ante  el  mismo funcionario judicial, o si tal  menoscabo  puede  sobrevenir  de  supeditarse  la garantía de la libertad a que  antes se resuelvan los recursos ordinarios.   

En  el  presente asunto, de acuerdo con las  precisiones  que  anteceden, se observa que la detención que actualmente cumple  WILSON  RODRÍGUEZ MARTÍNEZ, se produjo en virtud de la medida de aseguramiento  impuesta  por  un  juez  con  función  de control de garantías de esta ciudad,  dentro  del  marco  de  los requisitos definidos en el artículo 306 y ss. de la  Ley 906 de 2004.   

Posteriormente,  el  día 4 de noviembre de  2015,  con  fundamento en lo previsto en el numeral 5 del artículo 317 ibídem,  modificado  por  el artículo 4 de la Ley 1760 de 2015, la defensa del procesado  elevó  solicitud  de  audiencia  preliminar  de  libertad  por  vencimiento  de  términos,  programándose  para  el día 4 de diciembre de 2015, por el Juzgado  50 Penal Municipal con función de control de garantías.   

Sin  embargo,  de  manera  injustificada el  funcionario  omitió  la celebración de la audiencia, no obstante haberse hecho  presentes  a  la  misma  el  defensor  del  acusado,  el procesado privado de su  libertad  y  la representante de la víctima, arguyendo la ausencia del delegado  de  la  Fiscalía,  quien  fue  esperado  durante  quince minutos, siguiendo los  lineamientos  del  Reglamento  para  Reparto  de  Solicitudes de Audiencias ante  Juzgados Penales Municipales con Función de Control de Garantías.   

Tratándose  de  una audiencia en la que se  habría  de  solicitar  el  restablecimiento  del  derecho  a  la  libertad  del  imputado,   no  resultaba  para  nada  aconsejable  ni  legítimo  supeditar  su  realización  a  la presencia de la Fiscalía, pues si existiera el interés por  oponerse  a  la  pretensión  de  la defensa era su deber hacerse presente en la  fecha y hora señalada para tal efecto.   

De hecho, bien se sabe que las peticiones de  libertad  que  se  presenten  con anterioridad al anuncio del sentido del fallo,  deben  ser  tramitadas  en  audiencia  preliminar, con la presencia obligada del  imputado  y  su  defensor.  Obviamente,  cuando  son  éstos quienes demandan el  restablecimiento  del  derecho  fundamental por vencimiento de términos, tienen  la  carga  de  la  argumentación  y del ofrecimiento de los elementos de juicio  ante los jueces con función de control de garantías.   

En este sentido, frente al caso concreto de  la  petición  de libertad por parte del defensor del procesado, la presencia en  la  audiencia  del  representante  de  la  Fiscalía, no se tornaba obligatoria,  bastando  con  garantizar  a  él  su  posible  intervención  en la audiencia a  través  de  la  oportuna notificación de la fecha de su celebración. De allí  que  sólo  en  el  evento de no haber sido notificado o de presentación por su  parte  de  una  excusa  válida para el juez, podía suspenderse la audiencia en  razón  de  su  ausencia,  circunstancias  que no se desprenden de la constancia  secretarial de no realización de la audiencia.   

Así  que,  se reitera, el motivo esgrimido  por  el  Juez  50  Penal Municipal con función de control de garantías, no era  valedero,  más  aun  cuando  se  sabe  que  el término para adoptar decisiones  relacionadas  con  la  libertad  de los procesados no puede superar los tres (3)  días,  conforme  al  imperativo  del  artículo  160  de  la  Ley  906 de 2004,  modificado  por  el  artículo 48 de la Ley 1142 de 2007, por lo que se esperaba  de  él  total prontitud en la resolución del asunto puesto en su conocimiento,  siendo  de hecho irregular que la fallida audiencia haya sido programada treinta  (30) días después de la solicitud.   

Irregularidad que se viene prolongando luego  de  que el defensor del procesado radicara una nueva solicitud de audiencia para  demandar  la  libertad, señalándose como fecha para su celebración el día 12  de  enero  de  2016,  con  lo  que  desde la inicial solicitud presentada por el  defensor  del  acusado  se ofrece un término de más de sesenta (60) días para  adoptar  la  decisión correspondiente, lo que de suyo se torna asaz irrazonable  de  cara  a  la previsión de los tres (3) días que como máximo disponían los  funcionarios judiciales.   

En  consecuencia,  si  bien es cierto en el  presente  caso el procesado se encuentra privado de su libertad en virtud de una  decisión  del  funcionario  competente, por lo que en principio las solicitudes  de  libertad  tienen  que  ser presentadas al interior del mismo proceso, con la  posibilidad  de  interponer los recursos ordinarios contra la providencia que la  decide,  el procedimiento ordinario establecido en la ley se ha hecho nugatorio,  habida  cuenta  que  el funcionario judicial señalado para definir la solicitud  de  libertad impetrada por la defensa ha faltado a su deber, injustificadamente,  de  resolver  el  asunto  dentro  del  perentorio  término  establecido  por el  legislador.   

Es   por   ello   que  se  hace  evidente  el  desacierto  en  el  pronunciamiento  de  primera  instancia,  cuando pretende justificar la notable mora  en  la  realización de la audiencia relativa a la libertad del procesado, en el  hecho  de  la  no  comparecencia del representante de la Fiscalía General de la  Nación,  aduciendo  además que el asunto sólo puede ser resuelto a través de  las  audiencias  que hasta el momento los funcionarios competentes se han negado  a  celebrar  dentro  de los términos previstos en la  ley.   

Valga decir que los derechos del procesado,  entre  los  que  resulta  de  vital  importancia  aquel  referido  a  la  pronta  definición  de  las  peticiones  de libertad, no pueden estar suspendidos hasta  que  los  funcionarios  judiciales  se decidan por las obligaciones a las que se  encuentran compelidos por mandato legal y constitucional.   

Así,     entonces,     con     la     pretermisión     de    los    términos,   se   hace   palmario   que  el Juez 50  Penal  Municipal con función de control de garantías  incurrió   en   una   vía  de  hecho  por  defecto  procedimental,  al  impedir  el    acceso    a    la    justicia   del   imputado  WILSON     RODRÍGUEZ    MARTÍNEZ,    lo   cual  habilitaba  la  intervención  del  juez  constitucional  mediante   el  mecanismo  impetrado  de  la    acción   pública   de   hábeas  corpus.   

Este  es  el  mismo razonamiento que la Sala  sostiene  desde  tiempo  atrás,  en  situaciones  similares  a las que aquí se  presentan,    plasmado,   entre   otras,   en   las   decisiones   de   hábeas  corpus  CSJ  AHP,  10 Ago.  2007,  Rad.  34737; CSJ AHP,  30  Ago.  2012,  Rad. 39804; CSJ AHP 1420 – 2015, Rad. 45620.   

Procederá  la  Corte,  en  consecuencia, a  establecer,  de  conformidad  con  la  petición  elevada  por  el  defensor del  procesado   WILSON  RODRÍGUEZ  MARTÍNEZ,  si en efecto se cumplen las condiciones prevista en el numeral 5  del  artículo  317  de  la  Ley  906  de  2004,  modificado  por  el  artículo  4  de la Ley 1760       de       2015,   para   acceder   a   su   libertad  personal.   

Conforme a dicha disposición, la    libertad   procede   cuando   transcurridos   ciento   veinte  (120)  días,  contados  a  partir  de  la  fecha de  presentación del escrito de acusación, no  se haya dado inicio a la audiencia de  juicio,  siempre  y  cuando  no  se  presente  alguno de los siguientes eventos:  que  el  proceso  se surta  ante  la justicia penal especializada; que    sean    tres    (3)   o   más   los   imputados  o  acusados;  que    se   trate   de  investigación  o  juicio  de  actos  de corrupción de que trata la Ley 1474 de  2011;    que   hubiere  improbación   de  la  aceptación  de  cargos,  de  los  preacuerdos  o  de  la  aplicación       del      principio      de      oportunidad;      que  la  audiencia  de juicio oral no se  haya  podido  iniciar  o  terminar  por  maniobras  dilatorias  del acusado o su  defensor;  que la audiencia  de  juicio  oral no se haya podido iniciar por causa razonable fundada en hechos  externos  y  objetivos de fuerza mayor, ajenos al juez o a la administración de  justicia.   

En  el  presente  evento  es  claro  que no  se configura alguna de las excepciones aludidas en la  norma,   pues,   en   primer   lugar,   el  delito  por  el  que se procede es de competencia de los jueces  penales   del   circuito,  y no se procede por delitos  relacionados con actos de corrupción de que trata la  Ley  1474  de  2011. Tampoco  se  ha  presentado  en  el  desarrollo  procesal intento alguno de allanamiento,  preacuerdo    o    aplicación    del   principio   de   oportunidad.   

Se  encuentra  acreditado que en el asunto  penal  al  que  se  refiere  la  acción  de  hábeas  corpus,          contra         el        procesado    se    presentó    el    escrito  de   acusación   por   la   conducta   punible  de  Acceso  carnal  en  persona  puesta en incapacidad de  resistir,          el          7   de   julio   de   2015,  sin que  hasta  la  fecha  de  presentación de la acción constitucional de hábeas     corpus    -10   de   diciembre   de   2015-   se  hayan   celebrado  la  audiencia  de  acusación  y,  consecuentemente, la  audiencia   preparatoria   y   tampoco  se  haya  dado  inicio  a  la audiencia de juicio oral.   

Lo anterior quiere decir que transcurrieron  ciento   cincuenta   y  seis   (156) días,  lapso  que supera ampliamente el señalado en la norma invocada (120 días) como  condición   sustancial  para  la  estructuración  de  la  causal  de  libertad  invocada.   

Dentro  de  ese  término  materialmente  transcurrido,     no     se    constata  que  por  parte  del  acusado  o su  defensor   se   hubiese  incurrido  en  maniobras  dilatorias  que  afectaran  o  impidieran    el    oportuno    inicio   de   la   audiencia   de   acusación.   

Tampoco  se ha acreditado la existencia de  un  hecho  externo  y  objetivo  determinante de fuerza mayor, que justifique la  mora  en  el  inicio del juzgamiento, pues ninguna de  las  razones  esgrimidas  por  el  juez  de  conocimiento  para  no  celebrar la  audiencia puede tener aquella connotación de ser un  evento    de    fuerza    mayor,    esto    es,   que   resultara   imprevisible  e irresistible, fundado en un hecho extraordinario no  imputable al juez.   

Todo   lo  contrario,    las   repetidas   suspensiones   para  la  realización  de  la  audiencia  de  acusación  se  han  producido  por  motivos  injustificados  y  francamente  inaceptables, por entero atribuibles al juez de conocimiento, quien  no  obstante  la  citación  a  las partes no la ha llevado a cabo aduciendo que  «El  señor  Juez se encuentra proyectando decisión  de  fondo  en  actuación  con  preso  para audiencia programada para el día de  mañana»  (21  de  septiembre de 2015); «El  señor Juez se encuentra realizando diligencias en el Consejo  Superior  de  la  Judicatura» (8 de octubre de 2015);  «El  Juez  se  halla  en  “Curso de profundización sobre temática de la Ley  1709  de  2014”  convocado  por la Escuela Judicial “Rodrigo Lara Bonilla”  mediante  circular  EJC-237 de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura» (19 de noviembre de 2015).   

Dilaciones  que  han  contribuido de manera  esencial  a la postergación de los trámites procesales con incidencia negativa  en  los plazos razonables previstos por el legislador para su realización y que  en  modo alguno pueden ser atribuibles a acciones del imputado o de su defensor,  lo  que  torna en ilegítima la actual privación de la libertad del accionante.   

Como       consecuencia  de  lo  anterior, se revocará la  decisión  impugnada,  y en su lugar concederá el amparo demandado, a efecto de  lo  cual  otorgará  la  libertad  inmediata  a WILSON  RODRÍGUEZ  MARTÍNEZ en relación con el proceso que  en  su  contra  se sigue ante el Juzgado 45 Penal del  Circuito   con   funciones   de   conocimiento   de  Bogotá, identificado con  el        CUI  110016000019201405594,  por  el  delito  de Acceso carnal en persona puesta en  incapacidad de resistir.   

Por la secretaría de la Sala Penal de esta  Corporación  se  librará  la correspondiente boleta de libertad ante el centro  de   reclusión   encargado  de  vigilancia  de  la  detención   preventiva   que   el   procesado   cumple   en   el  lugar  de  su  residencia.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en el  artículo  9  de la Ley 1095 de 2006, copia integral de la presente actuación y  de   esta   providencia   se   remitirá   a   la   Fiscalía   General   de  la  Nación  y  al  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de Bogotá,  con  el  fin  de  que  se  provea acerca de las investigaciones  penales  y  disciplinarias  a que haya lugar respecto de los Jueces 45       Penal       del   Circuito   con   funciones   de  conocimiento  y  50 Penal  Municipal   con   función  de  control  de  garantías  de  Bogotá.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la suscrita  Magistrada   de   la   Sala   de   Casación   Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE   

PRIMERO:        REVOCAR   parcialmente  la  decisión  impugnada   y,  en  su  lugar,  DECLARAR      procedente      la      acción      de     Hábeas  corpus  presentada, en su  propio  nombre,  por WILSON  RODRÍGUEZ MARTÍNEZ.   

En  consecuencia,  se  ordena  su libertad  inmediata  en       relación       con      el      proceso      identificado   con   el  CUI  110016000019201405594,  por  el  delito  de  Acceso carnal en  persona  puesta  en  incapacidad  de  resistir,  que  se    sigue    en    su    contra,    previa     verificación     de     que     no     sean         requeridos por otra autoridad.   

Líbrense  la  correspondiente  orden de  libertad  ante el centro  de   reclusión   encargado  de  vigilancia  de  la  detención   preventiva   que   el   procesado   cumple   en   el  lugar  de  su  residencia,   lo   cual   tendrá   efectos  si  no  es  requerido  por  otra  autoridad.   

SEGUNDO:  COMPULSAR,   por   la  secretaría  de  la  Sala  Penal de esta Colegiatura, las copias ordenadas en la  parte  considerativa,  ante  las autoridades allí señaladas, de acuerdo con lo  previsto en el artículo 9 de la Ley 1095 de 2006.   

Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

       Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal  de  origen  y  cúmplase.   

         

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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