AHP3161-2014(43953)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

AHP3161-2014  

Radicación N° 43953.  

Bogotá,  D.C., doce (12) de junio de dos mil  catorce (2014).   

V  I              S              T              O              S   

Se  resuelve  la  impugnación  promovida por  el     condenado     JOSE    MAURICIO    ESCOBAR    contra    la    providencia  dictada  el  5  de junio de  2014  por un Magistrado del Tribunal Superior de Cali, mediante la cual se negó  la   solicitud   de   Hábeas  Corpus  que  el  mismo  elevara.   

A N T E C E D E N T E S  

1.   El  20  de  mayo  de  2014,  el  señor JOSE MAURICIO  ESCOBAR  elevó  solicitud  de  Hábeas  Corpus  ante  el  Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cali,  siendo  repartida a un  magistrado de la Sala Penal.   

2.  Una  vez  se avocó el conocimiento, se  libraron  sendos  oficios  solicitando  información  pertinente  y se practicó  inspección  judicial  al  proceso  No  415516000597201100202,  en  el  cual  se  verificó la siguiente situación:   

(…)  a  folio  6  del  c.o.  1,  está la  Sentencia  Condenatoria  del  25 de abril de 2011, proferida por el Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de Pitalito Huila  con  Funciones  de  Conocimiento,  en  la que se condenó a José  Mauricio  Escobar,  a  la  pena  de  216.5  meses  de  prisión,     como  autor  de  los  delitos  de  Homicidio  Agravado    y    Hurto    Calificado      y      Agravado  y se le negó tanto  el subrogado de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena  como  la  prisión  domiciliaria. A folio 16 del  c.o.  1,  existe  una  constancia  secretarial, donde se indica que la sentencia  quedó  ejecutoriada  el  13  de  mayo  de  2011. A folio 16 del c.o. 1, obra la  boleta  de  encarcelación  No  293 del 14 de julio de 2011, emitida por la Juez  Segunda  de  Ejecución  de  Penas  y  medidas  de Seguridad de Neiva Huila, con  destino  a  la  Cárcel  de Pitalito y para el cumplimiento de la pena impuesta.  (…)   

3.  El  5  de  junio  de 2014, el  Magistrado  del Tribunal Superior de  Cali  negó  la  solicitud  de  Hábeas Corpus. Al momento de notificarse de esa  decisión,  el  peticionario  hizo  la  siguiente  manifestación:  “apelo”;  razón  por  la  cual  el asunto fue remitido a la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia, en donde fue repartido a este despacho       el      10      de      junio      de      2014.    

C O N S I D E R A C I O N E S  

Según lo previsto en el artículo 7º de la  Ley  1095  de  2006,  el  suscrito  Magistrado  es competente para conocer de la  impugnación   promovida   contra  la  decisión  de  negar  el  Hábeas  Corpus  solicitado  por  JOSE MAURICIO ESCOBAR, dado que la Corte Suprema de Justicia es  el  superior  jerárquico  del  Tribunal  Superior  de Cali, al que pertenece el  funcionario judicial que dictó la providencia impugnada.    

El   Hábeas   Corpus   es   una   acción  constitucional  (art.  30)  reglamentada  por  la  Ley  1095 de 20061,  cuyo objeto  es  proteger  la  libertad  personal  cuando  alguien  es  privado  de  ella con  violación   de   sus  garantías  fundamentales,  o  tal  limitación   se  prolongue                 ilegalmente2.   Así   pues,   habrá   de  concederse la tutela solicitada en dos eventos, a saber:   

1.- Cuando la aprehensión de una persona se  lleva  a  cabo  por  fuera  de las formas o especies constitucional y legalmente  previstas  para  ello,  como  son: con orden judicial previa (arts 28 C Pol, 2 y  297  L  906/94),  flagrancia  (arts. 345 L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente  requerida  (art. 348 L 600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última  con  fundamento  directo en el artículo 28 de la Constitución y por ello de no  necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la  Ley 600 de 2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L         906/04-         entre        otras)3.   

En  el caso bajo examen, el actor manifiesta  que  se  encuentra  recluido en el establecimiento carcelario y penitenciario de  Jamundí  (Valle  del  Cauca) y a partir de ese hecho cierto propone dos razones  por las cuales considera es procedente su libertad inmediata:   

a)    Que  ha requerido información sobre su proceso al Juzgado  Segundo    Penal    del    Circuito   de   Pitalito  (Huila)  que  lo  habría  condenado  y  la  respuesta  que  obtiene  es que  aquél   no  aparece  ni  en  los  libros  radicadores  ni  en el sistema de  Justicia  XXI,  por  lo  que  desconoce  su  estado y  ubicación.   

b) Que es “padre  cabeza  de  hogar”,  pues  tiene  2  hijos  y  una  esposa  que  se  encuentra  discapacitada  por  una  afección  en  la columna que  le  impide  trabajar,  razón  por  la cual sus hijos  están “aguantando hambre”.   

Pues  bien, mediante la inspección judicial  realizada  al  proceso  penal  radicado  con  el No 415516000597201100202 que el  ciudadano  JOSE  MAURICIO  ESCOBAR,  luego  de  ser  investigado  y juzgado, fue  condenado  mediante sentencia proferida el 25 de abril de 2011 como autor de los  delitos  de  Homicidio  agravado  y  de  Hurto  calificado  agravado,  a la pena  principal  de  216.5  meses  de  prisión.  De  igual  manera,  se  verificó la  existencia  de  la  boleta  de  encarcelación  No  293  del 14 de julio de 2011  emitida  por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Neiva  (Huila),  con  destino a la cárcel de Pitalito y para el cumplimiento de  la pena impuesta.   

En  las  circunstancias anotadas, las cuales  fueron  declaradas  en  la decisión de primera instancia, la única conclusión  posible  es  que  el  estado  de privación de libertad que padece JOSE MAURICIO  ESCOBAR  es producto de un mandamiento escrito de autoridad judicial competente,  emitido  con  las  formalidades debidas, por motivos previamente definidos en la  ley  y  que  dicha  privación  se  cumple  en  un establecimiento de reclusión  oficial.  En  efecto,  fue  un  juez  penal  de  la República el que impuso una  sanción  privativa de la libertad a partir de la comisión de sendos delitos, a  través  de  una  sentencia y cumpliendo las pautas del debido proceso. De igual  forma,  fue un juez el que dio ejecución a dicha sanción ordenando por escrito  el   encarcelamiento   del   condenado   en   un  establecimiento  penitenciario  administrado por el INPEC.         

Además,   siendo  que  el  accionante  se  encuentra  privado  de  su libertad desde el 24 de enero de 2011 cuando ocurrió  su  captura  y  que la pena de prisión impuesta mediante sentencia ejecutoriada  es  de 216.5 meses, evidente resulta que la prolongación de la privación de su  libertad  no  es indebida, sino que, por el contrario, se funda en la ejecución  de  una pena legalmente impuesta cuyo cumplimiento está aún lejano, sin que se  siquiera  se  alegue  o  se  observe  la  existencia  de  una  causa de libertad  anticipada  prevista  por  el ordenamiento jurídico colombiano que pueda tornar  en    ilegal   la   limitación   al   derecho   fundamental   a   la   libertad  personal.   

      De  otra  parte,  las  circunstancias  que invoca el peticionario de la tutela no constituyen supuestos  vulneradores  del  derecho  a la libertad personal ni, en general, ninguna causa  legal  generadora  de  la  suspensión  o extinción de la sanción penal que le  viene  impuesta.  En  torno  a  la omisión de la Rama Judicial en la entrega de  información  sobre el estado y ubicación del proceso en el que se le condenó,  a  lo  sumo ello conllevaría una vulneración al derecho de petición. Y, en lo  que  hace  a  su pretendida condición de padre cabeza de familia, no constituye  ella  una  causal  de libertad sino de la sustitución de la prisión intramural  por  la  domiciliaria, lo cual implicaría la continuidad de la privación de la  libertad4.   

A   título   ejemplificativo,   la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia C-187 de 2006 que estudió la exequibilidad de  la   Ley   1095   de   2006,   precisó   algunos   eventos   que   demandarían  perentoriamente    la  tutela  inmediata  de  la  libertad  personal:    

Como hipótesis en las cuales la persona es  privada  de  la  libertad  con  violación  de las garantías constitucionales o  legales,  se  pueden citar los casos en que una autoridad priva de la libertad a  una  persona  en  lugar  diferente  al sitio destinado de manera oficial para la  detención  de personas, o lo hace sin mandamiento escrito de autoridad judicial  competente,  o  lo  realiza sin el cumplimiento de las formalidades previstas en  la ley, o por un motivo que no esté definido en ésta.   

También  se  presenta la hipótesis de que  sea  la  propia autoridad judicial, la que al disponer sobre la privación de la  libertad  de  una  persona, lo haga sin las formalidades legales o por un motivo  no definido en la ley.   

En  cuanto  a la prolongación ilegal de la  privación  de  la  libertad  también  pueden considerarse diversas hipótesis,  como  aquella  en la cual se detiene en flagrancia a una persona (C.Po. art. 32)  y  no se le pone a disposición de la autoridad  judicial competente dentro  de  las  36  horas  siguientes; también puede ocurrir que la autoridad pública  mantenga  privada  de  la  libertad a una persona después de que se ha ordenado  legalmente  por  la  autoridad  judicial  que le sea concedida la libertad. Otra  hipótesis  puede  ser  aquella  en  la  cual,  las  detenciones  legales pueden  volverse  ilegales,  como  cuando  la  propia  autoridad  judicial  prolonga  la  detención  por  un  lapso superior  al permitido por la Constitución y la  ley,  u  omite resolver dentro de los términos legales la solicitud de libertad  provisional presentada por quien tiene derecho.   

Se insiste, el Hábeas Corpus tiene un objeto  muy  preciso  cuyos  contornos  vienen  delimitados,  inclusive,  desde la misma  Constitución  Política. De allí que, la vulneración a derechos fundamentales  diferentes  al  de  la  libertad personal, como por ejemplo el de petición o el  del  debido  proceso  cuando no se refiere a las formas propias de la privación  de  la  libertad,  aun  cuando  sean  ciertas;  no son reparables por vía de la  presente  acción  sino  a  través  de  otros mecanismos jurídicos5.    Esa  especificidad  del  ámbito  material, adicionalmente conlleva la limitación de  la   competencia  del  decisor  quien  no  puede  suplantar  o  invadir  la  que  especialmente  se  encuentra  asignada  a otro funcionario judicial, como ocurre  con  las  cuestiones  relativas  a  las  condiciones de la ejecución de la pena  privativa        de        la        libertad6,  menos  aún en casos como el  presente  en  el  que  ni  siquiera  se  ha  elevado  petición  alguna  ante el  respectivo  juez  de  ejecución  de  penas.         

En  tales  circunstancias,  la  providencia  consistente  en  negar  el  Hábeas Corpus solicitado se ajustó plenamente a la  legalidad,  no  solo porque tal decisión es acertada sino porque suministró la  motivación  suficiente y adecuada, la cual giró en torno a la verificación de  la  existencia  de razones legales que justifican tanto la inicial privación de  la  libertad  de  JOSE  MAURICIO  ESCOBAR  como  su prolongación hasta la fecha  actual,  pero  también a la inadecuación de la presente acción constitucional  para  resolver  peticiones  de subrogados penales o cualquier otra relativa a la  modalidad       de       la       ejecución       de       la      pena      de  prisión.        

En  consecuencia, la decisión proferida por  un  magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Cali  en  el  presente trámite, se  confirmará.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo  expuesto, el    suscrito    Magistrado    de   la  Corte   Suprema   de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,    administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

R E S U E L V E  

Primero: CONFIRMAR  la decisión objeto de impugnación.   

Segundo:  DEVOLVER  el  expediente  al  Tribunal de origen.   

Contra  esa  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Mediante  la  sentencia  C-187  de  2006  se  realizó  el  examen  previo de su  exequibilidad.   

2  Artículo 1º de la Ley 1095 de 2006.   

3 Auto  del 27 de noviembre de 2006, radicado No. 26.503   

4  El  artículo  1º de la Ley 750 de 2002 contempló tal posibilidad para las mujeres  cabeza  de  familia y, luego, mediante la sentencia C-184 del 4 de marzo de 2003  se  declaró  exequible aquella disposición bajo el entendido de que, cuando se  cumplan  los requisitos exigidos en la ley, el derecho podría ser concedido por  el  juez  a  los hombres que, de hecho, se encuentren en la misma situación que  una mujer cabeza de familia.   

5 Los  intraprocesales  como la impugnación de las providencias judiciales  o los  que  permiten  cuestionar  la  validez  de  actos  del proceso (nulidades) y los  extraordinarios como, por ejemplo, la acción de tutela.   

6  Según  lo  previsto  en  el  artículo  38 de la Ley 906 de 2004, los Jueces de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad son los competentes para decidir los  aspectos  sustanciales  de  la privación de la libertad producto de una condena  en  firme,  como lo sería la eventual  sustitución de la ejecución de la  pena  de  prisión  intramural.  De igual forma, el artículo 459 ibídem prevé  que  en  esa  ejecución  coparticipan  las  autoridades  penitenciarias bajo la  supervisión del INPEC.     

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