AHP160-2015(45213)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

AHP160-2015  

Radicación 45213  

Bogotá D.C., enero veintiuno (21) de dos mil  quince (2015).   

VISTOS:  

Se resuelve la impugnación interpuesta por el  abogado  NILSON  CAMILO  QUIÑONES  GAONA,  agente  oficioso del procesado JAIRO  ALBERTO  ARAÚJO  PALOMINO,  privado  de su libertad en el Complejo Carcelario y  Penitenciario  de  Bogotá,  contra el auto de diciembre 19 de 2014, mediante el  cual  un Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá le negó a  éste  la  acción  de  hábeas  corpus  instaurada  a su nombre por el primero.   

ANTECEDENTES:  

1.  Señaló  el  accionante  como  finalidad  de  la  solicitud  de  hábeas corpus presentada en  contra  de  la  Fiscalía  63  Seccional  de  Bogotá y del Juzgado 10 Penal del  Circuito  de la misma ciudad, la protección de los derechos constitucionales de  libertad  y  debido  proceso  de  JAIRO ALBERTO ARAÚJO PALOMINO, acusado por la  Fiscalía  por  los  cargos de captación masiva y habitual de dineros, negativa  al reintegro y estafa agravada.    

Manifestó     que     “los   procesados   y  detenidos”  en  el  proceso   penal   “se  encuentran  bajo  una  medida  ilegal”,   derivada   de   que  el  el  escrito  de  acusación,  presentado  el 10 de octubre de 2013, lo suscribió una funcionaria  incompetente   porque   ese   día   se   encontraba  en  vacaciones.   Esa  circunstancia  “genera nulidad sustancial”    y    torna   “ilegal” la medida de aseguramiento.   

La Fiscalía, de otra parte, se equivocó al  pretender  que  se  decretara  la conexidad contemplada en el artículo 51 de la  Ley   906   de  2004,  sin  la  concurrencia  de  los  requisitos  legales  para  ello.   

Agregó el agente oficioso, en tercer lugar,  después  de  recordar  que  la  acción  de  hábeas  corpus  no  sustituye los  procedimientos  legales  ordinarios, que JAIRO ALBERTO ARAÚJO PALOMINIO, debido  al  paro  judicial de noviembre de 2014, no contó con la posibilidad de radicar  una  solicitud de libertad ante los Juzgados de Garantías. La Juez Coordinadora  del  Centro  de Servicios Judiciales, según consta en otros trámites similares  al  presente  ya  finalizados,  hizo saber que “es de  público   conocimiento   que   la   Rama  Judicial  se  encuentra  en  cese  de  actividades”  y  que  por  tal razón las audiencias  programadas  “a  partir del 9 de octubre”  no  pudieron  realizarse  por  estar  bloqueado  el  acceso  al  complejo  judicial  de  Paloquemao.  Y  si  bien es cierto esa misma funcionaria  indicó  que  como  solución  al  impase  podían  celebrarse las audiencias de  petición   de   libertad   ante   jueces  de  apoyo  en  las  sedes  judiciales  descentralizadas,  a  condición  de  que el solicitante se encargara de citar a  las   partes  y  de  la  renuncia  del  detenido  a  asistir  a  la  diligencia,  “no es una alternativa en la cual el Juez de hábeas  corpus  se  pueda  excusar  para  relevarse de resolver de fondo la solicitud de  amparo  a  la  libertad”. Las citaciones requieren de  orden  judicial  según  la  ley,  el Juez es quien cuenta con la autoridad para  lograr  su  cumplimiento  y viola el debido proceso supeditar la realización de  la audiencia a que el detenido renuncie a estar presente en ella.   

El  25  de  febrero  de  2014  la  Fiscalía  formuló  la  acusación.  Ha  sido  fijada  la  realización  de  la  audiencia  preparatoria  los  días 3 de abril, 11 de junio, 7 de julio, 24 de septiembre y  15  de  octubre  de  2014.  En  la  última oportunidad no se pudo llevar a cabo  debido  al paro judicial. En las anteriores, en su orden, por el no traslado del  acusado  sumado  a  una  petición  de  aplazamiento de un defensor, por estarse  resolviendo   un   conflicto   de  competencias,  por  el  cambio  de  Juez  del  conocimiento y por inasistencia de un defensor.   

Ante la situación descrita, ARAÚJO PALOMINO  ha solicitado las siguientes audiencias de solicitud de libertad:   

Julio 3 de 2014. No  se realizó porque la Fiscal del caso no se hizo presente.   

Julio  18 de 2014.  El  Juzgado  12  de  Control  de Garantías de Bogotá no accedió a conceder la  libertad,  a  juicio  del  actor  “sin un fundamento  jurídico     válido”.     La     defensa     no  recurrió.   

Agosto 26 de 2014.  No  se  llevó  a cabo la diligencia porque no se notificó a los representantes  de las víctimas.   

Septiembre    9   de   2014.  Para  el  Juzgado  de  Garantías  el procesado había completado  privado  de  la  libertad,  desde  el día de la formulación de acusación, 189  días.  De  éstos  62  eran  imputables  a  la  defensa  y 27 a “vicisitudes procesales”.   

Octubre    3    de    2014.   El  Juzgado  24  de  Control  de  Garantías  de  Bogotá no  concedió   la   libertad.   Concluyó  que  aún  faltaban  37  días  para  el  cumplimiento   del   término  legal  previsto  para  merecer  el  procesado  la  excarcelación. La defensa no impugnó.   

Octubre   21   de   2014.   En       esta       fecha       “es  reprogramada”     nuevamente     la     audiencia  “y  no se lleva a cabo por paro judicial”.   

          Cuestionó  el  accionante,  por  último,  la  contabilización del  término  de  la  privación  de  la  libertad  efectuada  por  los funcionarios  judiciales  que  no  concedieron  la libertad. Según sus cuentas, el acusado ha  permanecido  296  días  privado de la libertad entre el día de la formulación  de  acusación  y  el  de  presentación  de la demanda de hábeas corpus (18 de  diciembre  de  2014).  De  ese  lapso,  sólo  45  días le son atribuibles a la  defensa   y,  por  tanto,  ARAÚJO  PALOMINO  “lleva  privado  de la libertad de forma arbitraria 251 días que superan ampliamente el  término  de 120 días consignado en el artículo 317, numeral 5º de la Ley 906  de 2004”.   

          Así  las  cosas,  la  solicitud  del  abogado  es  que  se  declare  procedente  la  acción  constitucional  instaurada  y se ordene de inmediato la  libertad de JAIRO ALBERTO ARAÚJO PALOMINO.   

2.  El Tribunal de  primera  instancia dispuso declarar improcedente la acción. Señaló, en primer  lugar,  que  el mencionado se encuentra privado de la libertad con fundamento en  una  medida  de  aseguramiento  intramural  impuesta  por  el  Juzgado  26 Penal  Municipal   de   Bogotá  y,  en  esa  medida,  “las  peticiones   de   libertad   deben   presentarse   al   interior   del   proceso  penal”.  De  acuerdo  con lo probado en el trámite,  así  ha  sucedido  en  tres  oportunidades. En todos los casos la decisión fue  adversa  al  procesado  y  no  se  recurrió. Esto significa que “se    acudió    a    los    mecanismos    ordinarios   de   defensa  judicial”,  que  la  parte  interesada  decidió  no  apelar  las  determinaciones  adversas  de  los  Jueces  de  Garantías y que en  circunstancias así no resulta procedente el amparo invocado.   

Para   el   a  quo, además, las razones con apoyo en las cuales esta  Corte,  mediante  sentencia  del  14  de  noviembre  de  2014  (radicado 45004),  confirmó  la  declaración  de improcedencia de una solicitud de hábeas corpus  similar  a  la  actual  presentada a favor de JAIRO ALBERTO ARAÚJO PALOMINO, no  han variado a la fecha y a ellas debe atenerse el actor.   

          De  otra  parte, según se estableció en el trámite, los días 6 y  13  de  enero  de  2015  se  programaron  dos  audiencias públicas –la   primera   de   sustitución   o  revocatoria  de la detención preventiva carcelaria y la segunda de libertad por  vencimiento  de términos—,  lo  cual  “devela que la administración de justicia  sigue  presta  a  los  requerimientos  de  la  defensa  del  acusado”.   

          Se   advirtió   en   el   fallo   de   hábeas   corpus  impugnado,  adicionalmente,   que   el   paro  judicial  no  era  causa  atendible  para  la  sustitución  del procedimiento ordinario por la acción constitucional, dada la  posibilidad  de  celebrar  la  audiencia respectiva ante Jueces de Garantías en  las sedes descentralizadas.   

          Para  el  a  quo,  por   último,   los   temas  relacionados  con  la  supuesta  invalidez  de  la  formulación  de  acusación  y  con  la declaración de conexidad calificada de  errónea   por  el  demandante,  se  deben  discutir  al  interior  del  proceso  penal.   

Es   evidente,   en  conclusión,  que  la  pretensión  del  accionante  es  sustituir  al  Juez  de  Control de Garantías  competente  para  conocer  de  las  peticiones  de libertad realizadas antes del  anuncio   del   sentido   del   fallo,   concluyó   el   Tribunal   de  primera  instancia.   

3. En el escrito de  sustentación  del  recurso de apelación señaló el agente oficioso que la ley  no  obliga  a  ninguna  de  las  partes  a recurrir una decisión que le resulte  adversa,  so  riesgo de perder “algún derecho dentro  de   su   defensa”.   Por   ende,   “carece  de  valor jurídico” el argumento  del  a  quo según el cual no  es  procedente  la solicitud de hábeas corpus porque el procesado no apeló las  determinaciones  a través de las cuales no se accedió a concederle la libertad  provisional.   

En segundo lugar, si el Magistrado de primera  instancia  hubiera  considerado el lapso de privación de la libertad de ARAÚJO  PALOMINO  desde la formulación de acusación, habría concluido que el término  de  120 días previsto en el artículo 317-5 de la Ley 906 de 2004 se encontraba  ampliamente superado.   

Resulta  ilegal,  de  otra  parte,  como  se  señaló  en  la  demanda,  el  procedimiento  establecido  ante los Juzgados de  Garantías  descentralizados  con  motivo  del  paro  judicial. Las citaciones a  audiencia,  en  efecto,  requieren  de  orden  judicial  y  no  puede pedirse al  sindicado   que   renuncie   a   su   derecho   a   asistir   a  una  diligencia  judicial.   

La  audiencia  de  sustitución de medida de  aseguramiento    fijada    para   el   6   de   enero   de   2105   –agregó   el   impugnante—,   “no  es”  para su representado. Y aunque en relación con  él  se  programó  la del 13 de enero siguiente, para solicitar su libertad por  vencimiento         de         términos,         resulta        “cínico”   expresar   que  eso  traduce  “que  la  administración de justicia sigue presta a  los  requerimientos  de  la  defensa  del  acusado”,  “ya  que  todo el país sabe del paro judicial y que  no  se  estaban  programando  audiencias,  o  por  qué  entonces  en  párrafos  anteriores  invita  (el a quo)  a    pedir    una    audiencia   con   la   renuncia   del   acusado?”.   

Otro  error  en  el  que  se incurrió en la  sentencia   de   hábeas   corpus  tiene  que  ver  con  la  omisión  del  Juez  constitucional  de decidir si se vulneró o no el debido proceso con ocasión de  haber formulado acusación una Fiscal en vacaciones.   

Le  pidió  el accionante a la Sala, en fin,  revocar  la  determinación  de  la  primera  instancia y declarar procedente la  demanda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Ciertamente, como  se   demostró   en   el   presente  trámite  y  lo  recordó  el  a  quo  en  la  sentencia  materia  de  la  impugnación,     la     Corte     –mediante  fallo  del 14 de noviembre de 2014 dictado por la suscrita  Magistrada—,  conoció en  segunda  instancia  del  recurso  de apelación interpuesto en calidad de agente  oficiosa  por  la  abogada  LUCELLY  CHACÓN  CEPEDA  contra  la declaración de  improcedencia  de  la  acción  de  hábeas  corpus  presentada a favor de JAIRO  ALBERTO  ARAÚJO  PALOMINO,  en  la cual se planteó una discusión similar a la  actual.  Por resultar pertinente de cara a la determinación a adoptar aquí, se  transcriben   en  su  totalidad  las  consideraciones  que  allí  se  hicieron:   

“En  el  auto  del 3 de octubre de 2014 un  Juez  de  Garantías  le  negó  al procesado JAIRO ALBERTO ARAÚJO PALOMINIO la  libertad  provisional. En ese pronunciamiento judicial, según la accionante, se  determinó  que faltaban 34 días para el cumplimiento del término de 120 días  a  que se refiere el artículo 317-5 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

“Claramente  la  acción constitucional de  hábeas  corpus  no era el mecanismo dispuesto para controvertir esa conclusión  y  por  supuesto  los  argumentos  que  condujeron  a  ella.  Si  fue arbitraria  –como  con insistencia lo  manifiesta  la  impugnante—  tenía  el  procesado a su disposición los recursos de reposición y apelación  para  demostrarlo  y probar que le asistía la razón en su pretensión. Resulta  inaceptable,  en  esa medida, argumentar que la defensa prefirió reemplazar ese  escenario   natural   de  controversia  por  una  nueva  solicitud  de  libertad  provisional.  Esta  era  viable,  desde luego, sólo que sobre la base de hechos  novedosos  y  no  para  plantear  ante un nuevo Juez una solicitud que ya había  sido  resuelta.  Si  defensor y procesado no acudieron a los recursos ordinarios  –es  como  se  lee  esa  conducta    procesal—  simplemente  es  porque  aceptaron  los  términos  de  la providencia judicial.   

“La  corrección  de la decisión del 3 de  octubre  anterior,  en  fin,  por  la cual se le negó la libertad provisional a  ARAÚJO  PALOMINO porque le faltaban 34 días para completar los 120 que debían  transcurrir  desde  la  formulación  de  acusación  y  hacerse  acreedor  a la  excarcelación  por  la  no iniciación del juicio, no se puede venir a discutir  en  el  trámite constitucional de amparo del derecho de libertad, el cual no se  encuentra instituido para sustituir al procedimiento ordinario.   

“Para la Corte, pues, resulta manifiesta la  improcedencia  de  la  acción  de  hábeas  corpus.  Y no cambia la conclusión  frente  a  los  demás  argumentos  de  la  recurrente, vinculados a la supuesta  transgresión  del derecho fundamental al debido proceso y que no son propios de  plantearse  en  esta  sede  sino  al  interior  del  proceso penal. Es allí, en  efecto,   donde  se  podrán  solicitar  las  nulidades  derivadas  –según   la   demandante—  de haber formulado la acusación una  Fiscal en vacaciones y de decretarse una conexidad inexistente”.   

          2.  Lo  novedoso en esta nueva oportunidad  es  que  la defensa, acudiendo a la vía adecuada y con seguridad después de la  sentencia  de la Corte antes transcrita, pidió la realización de una audiencia  de  libertad por vencimiento de términos, la cual se programó para las 9 de la  mañana  del  13  de  enero  de  2015.  Y  la  misma,  de  acuerdo  con  el acta  correspondiente  allegada  a  la  actuación  por  solicitud  de la Corte, no se  llevó  a cabo “toda vez que no se citó a la doctora  NATALIA     OROZCO    MONCADA    como    apoderada    de    víctima”.   

          Por  resultar  equívoca  la  anterior  explicación  escrita  en la  “constancia     de     no     realización     de  audiencia” suscrita por la secretaria del Juzgado 74  Penal  Municipal de Garantías de Bogotá, donde estaba definida la realización  de  la  audiencia,  se solicitó telefónicamente su aclaración. La funcionaria  contesto:   

“…informo que la  solicitud  era  de LIBERTAD POR VENCIMIENTO DE TÉRMINOS, la cual no se realizó  dejando  constancia  en  audio  que reposa en la carpeta del Centro de Servicios  Judiciales,  que  la  doctora  LUCELLY  CHACÓN CEPEDA             como defensora del señor  JAIRO  ALBERTO  ARAÚJO PALOMINO, no registró nombres completos y dirección de  la  doctora  NATALIA  OROZCO  MONCADA  como apoderada de víctima, razón por la  cual    no    fue    citada,   para   la   diligencia   a   realizar”.   

           Si  la  defensora  del  procesado  cuya  libertad  se pretendía en la audiencia del 13 de enero pasado incumplió con la  carga  mencionada,  mal se puede aspirar a eludirla a través de la utilización  de  la  acción  de  hábeas  corpus, sin duda alguna presentada a la par con la  petición   de   audiencia   pública.  Ello  torna  improcedente  el  mecanismo  constitucional  e  impide,  como es obvio, que el Juez de hábeas corpus entre a  sustituir   al   ordinario   competente   para   resolver   las  solicitudes  de  libertad.   

          No    podía    el    Tribunal,    en    consecuencia   –y     la     Corte    tampoco    lo  hará—,  verificar  si la  persona  en  relación con la cual se presentó la demanda cumplía o no con los  requisitos  para  concederle  la excarcelación, con fundamento en la causal 5ª  del  artículo  317  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004.  Sobre el  particular  debe  pronunciarse un Juez de Garantías y es ante quien debe acudir  el  procesado  y/o  su  defensor,  atendiendo  el procedimiento establecido para  evitar  que  una  vez  más se frustre la posibilidad de debatir en el escenario  legal   dispuesto   para   ello   si   el  acusado  tiene  o  no  derecho  a  la  libertad.   

Ningún  reproche,  en  conclusión,  cabe  formularle  a  la  decisión  de  la  primera  instancia. Por ende, SE  DISPONE  su  confirmación  y  el  retorno de la actuación a la  oficina de origen.   

CÚMPLASE.   

PATRICIA   SALAZAR  CUÈLLAR   

Magistrada  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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