44240(05-08-14)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP4524-2014  

Radicación N° 44.240  

(Aprobado Acta N° 254)  

Bogotá, D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  catorce (2014).   

La   Corte  se  pronuncia  respecto  de  la  incompetencia  declarada  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Medellín,  para  resolver  el  recurso  de apelación interpuesto  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Juez  Penal  del  Circuito  de Ciudad  Bolívar,  por  medio  de  la  cual fue condenado José  Manuel Tobón Vásquez.   

ANTECEDENTES  

Mediante   sentencia  proferida  el  6  de  noviembre  de  2013  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Ciudad Bolívar,  José  Manuel Tobón Vásquez  fue  condenado  a  la  pena  principal  de  108  meses  de  prisión  como autor  responsable  del  delito  de  tráfico,  fabricación y porte de armas de fuego;  decisión  contra  la  cual  el  defensor del procesado interpuso y sustentó el  recurso  de  apelación,  por lo que la carpeta fue remitida a la Sala Penal del  Tribunal Superior de Antioquia.   

El  Magistrado de la corporación precitada,  al  que  le  fue repartido el asunto, con base en el Acuerdo PSAA14-10145 del 28  de  abril  de 2014 emitido por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura,   por   el   cual   se   dispuso   el   traslado   de   “260 procesos en estado de fallo de Ley  906,  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia, (…)  para  ser  distribuidos  entre  13  despachos   de   magistrados   de   la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín”, ordenó remitir  la actuación a esta última colegiatura.   

No   obstante,  el  Tribunal  Superior  de  Medellín  el  16  de  julio  de  2014,  por  auto  de  ponente: (i) declaró la  “excepción     de  inconstitucionalidad”  del  Acuerdo    atrás    señalado,    por    ser    violatorio   del   debido  proceso  en relación con el juez  natural,  en tanto consideró que la Sala Administrativa del Consejo Superior de  la    Judicatura,   no   respetó   la   competencia  territorial;  y  (ii)  ordenó remitir el proceso a la  Corte  Suprema de Justicia, acorde con lo señalado en el artículo 54 de la Ley  906 de 2004.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  advierte  que,  de  una parte, los  Tribunales  Superiores de Antioquia y Medellín deben atenerse a lo dispuesto en  el   Acuerdo  PSAA14-10145  del  28  de  abril  de  2014  emitido  por  la  Sala  Administrativa  del Consejo Superior de la Judicatura y, de otra, no hay lugar a  pronunciarse  respecto  del incidente de definición de competencia, lo anterior  conforme  a la postura aprobada en la providencia CSJ AP4253-2014, 30 jul. 2014,  dentro  del  Radicado  44.202, y la cual se reitera en el presente evento.   Veamos:   

Impera  recordar  en  primer  lugar  que  el  concepto  de  bloque de constitucionalidad,    fue    sistematizado    en    la   sentencia   C   –   225   de   1995,   pronunciamiento  reiterado  en  la  jurisprudencia  constitucional posterior sobre la materia, en  los siguientes términos:   

El  bloque  de  constitucionalidad  está  compuesto  por  aquellas normas y principios que, sin aparecer formalmente en el  articulado  del  texto  constitucional,  son  utilizados  como  parámetros  del  control  de  constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente  integrados  a  la  Constitución,  por diversas vías y por mandato de la propia  Constitución.  Son pues verdaderos principios y reglas de valor constitucional,  esto  es,  son normas situadas en el nivel constitucional, a pesar de que puedan  a  veces contener mecanismos de reforma diversos al de las normas del articulado  constitucional stricto sensu.   

La  evolución  del  instituto  jurídico en  comento   implicó,   entre   otras,   la   distinción   entre   el  bloque  de  constitucionalidad   en   sentido  estricto  y  en  sentido  lato.  El  primero,  «se  encuentra  conformado por aquellos principios y  normas de   valor   constitucional,   los   que  se  reducen  al  texto  de  la  Constitución  propiamente  dicha y a los tratados internacionales que consagren  derechos  humanos cuya limitación se encuentre prohibida durante los estados de  excepción»;  en  tanto  el  segundo  «estaría  conformado no sólo por el articulado de la Constitución  sino,  entre  otros,  por los tratados internacionales de que trata el artículo  93  de  la  Carta,  por  las  leyes  orgánicas  y, en  algunas      ocasiones,     por     las     leyes  estatutarias».     (Sentencia    C    –     191    de    1998.    Énfasis  propio).   

La integración de las leyes estatutarias al  bloque  de  constitucionalidad  no es una regla general sino una excepción, que  opera  exclusivamente cuando  una  disposición  de  rango  superior  así  lo  indica.  El  máximo  Tribunal  Constitucional lo ha precisado de la siguiente manera:   

De   los   criterios   jurisprudenciales  expuestos,  se  destaca  el  hecho  de  que  algunas  leyes  pueden  integrar el  mencionado  bloque de constitucionalidad en sentido lato, siempre que la propia  Carta  lo  haya  ordenado,  en  forma  directa  y específica, de manera que sus  mandatos  sean  respetados  por  las  leyes ordinarias y logren instituirse como  parámetros de un control de constitucionalidad sobre las mismas.   

[…]   

De manera pues que, el apoyo del demandante  en  el  fallo de constitucionalidad C-191 de 1998, para afirmar categóricamente  que    la    Ley    270    de   1996 “Estatutaria   de   la   Administración   de   Justicia” -en  los  artículos  que  el  actor  menciona  y  en forma determinante- integra el bloque de constitucionalidad, fue  equivocado  por no haber existido en la misma referencia ni análisis pertinente  que permitiera llegar a esa conclusión.   

[…]   

Con base en los criterios jurisprudenciales  mencionados  y  el  contenido  normativo  de  esas  preceptivas legales, la Sala  concluye   que  las  mismas  no  pueden  invocarse  como  transgredidas  por  la  disposición sub  examine,  en  cuanto no integran el  bloque  de constitucionalidad lato sensu , pues debe insistirse en que no todo  el  contenido de una ley estatutaria es apto para ostentar esa condición, sólo  es  viable  a través de un mandato expreso del Constituyente de 1991 que apunte  hacia  esa dirección y en la Carta Política no se observa canon alguno que las  reconozca   como   reglas  de  valor  constitucional.  (Sentencia C – 708 de 1999. Subrayas propias).   

El   mismo   error  detectado  en  aquella  oportunidad  por la alta corporación se presenta en la interpretación ofrecida  por  la  Sala  Penal del Tribunal de Medellín, pues su planteamiento se basa en  que   el   Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  es  inconstitucional,  en tanto desconoce el artículo 63 de la Ley 270 de 1996, que  en  virtud  de  la  modificación  introducida por el canon 15 de la Ley 1285 de  2009,   establece:   «el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  respetando la  especialidad    funcional    y    la    competencia  territorial  podrá  redistribuir los asuntos que los  Tribunales  y  Juzgados  tengan para fallo asignándolos a despachos de la misma  jerarquía  que  tengan  una  carga  laboral  que, a juicio de la misma Sala, lo  permita»     (resalto     fuera     del     texto  original).   

La conclusión obtenida es errónea, dado que  parte  de  la equivocada premisa, según la cual la disposición en comento hace  parte  del  bloque de constitucionalidad. Como se expuso, aunque esté contenida  en  la  Ley  Estatutaria  de  Administración de Justicia, para que fuera tomada  como  criterio  de constitucionalidad tendría que existir autorización expresa  en  la  Carta  Política,  pero  ésta no fue consagrada en ningún apartado del  texto superior.   

Por lo tanto, cuando el Tribunal de Medellín  optó  por  inaplicar  el  acuerdo mencionado haciendo uso del control difuso de  constitucionalidad,  también  denominado excepción de inconstitucionalidad; en  realidad   no  lo  confrontó  con  una  norma  de  rango  constitucional,  sino  legal.   

Si  ello  es  así, como en efecto lo es, la  consecuencia  lógica  es que no le estaba dado a aquella colegiatura desconocer  el  contenido  del  acto  administrativo  emanado  del  Consejo  Superior  de la  Judicatura,  pues  no  le  correspondía  decidir  si  se  ajustaba  o  no a las  previsiones  de  la  Ley  270  de  1996,  ya  que la facultad para tal efecto es  exclusivamente      de      la      jurisdicción      de     lo     contencioso  administrativo.   

En  el  mismo  sentido,  el  incidente  de  definición  de  competencia  no  es  el  escenario  pertinente para efectuar el  juicio  de  legalidad  de  los  acuerdos  emitidos por el Consejo Superior de la  Judicatura,  dado  que  ello desbordaría el ámbito de injerencia de la Sala de  Casación  Penal,  e  invadiría  indebidamente  el  de  la justicia contenciosa  administrativa.   

En desarrollo de lo anterior, en pretéritas  oportunidades  se  ha  reconocido  que  «el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ostenta  la  expresa  facultad  para reasignar los  procesos   cuando   la  congestión  de  determinados  despachos  judiciales  lo  ameritan»,  por  lo que los acuerdos a través de los  cuales  se  materializa  dicha función, ostentan el rango de normas atributivas  de competencia (Cfr. CSJ SP, 22 Ene 2014, Rad. 38725).   

En  el presente asunto, el artículo 1º del  Acuerdo   PSAA14-10145   del   Consejo   Superior   de  la  Judicatura,  ordenó  «trasladar  260  procesos  en estado de fallo de Ley  906,  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Antioquia, a excepción del  despacho  de la Dra. Nancy Ávila, del más reciente al menos reciente, para ser  distribuidos  entre  13  despachos  de magistrados de la Sala Penal del Tribunal  Superior de Medellín».   

Dicho  acto  administrativo  se  encuentra  vigente  y  es  de  obligatorio  acatamiento, pues su legalidad se presume hasta  tanto  el  juez  natural  no  resuelva  lo  contrario.  En cumplimiento de dicho  mandato,  es  posible  e  incluso  imperativo,  exceptuar  la  regla  general de  competencia  territorial para la resolución de aquellas 260 actuaciones, una de  las     cuales     es     precisamente     la    que    motiva    el    presente  pronunciamiento.   

En  tales  condiciones, resulta claro que no  están  dados  los  presupuestos  para  resolver  el incidente de definición de  competencia  propuesto  por  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Medellín,   a   donde  se  remitirán  de  inmediato,  para  que  dé  estricto  cumplimiento  al  Acuerdo  tantas  veces  mencionado.  Esta determinación será  comunicada   a   su   homóloga   con   jurisdicción   en  el  departamento  de  Antioquia.   

En  mérito  de  lo  expuesto  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.-         Abstenerse   de  pronunciarse  sobre  el incidente de definición de competencia propuesto por el  Tribunal Superior de Medellín.   

Segundo.-  Devolver  la  actuación  a la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Medellín,  para  que  dé estricto cumplimiento a lo ordenado en el Acuerdo PSAA14-10145 de  la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.   

Tercero.- Comunicar  la  presente  determinación  a la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior  de Antioquia.   

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

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