42553(30-07-14)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP4296-2014  

Radicación N° 42553  

(Aprobado   Acta  No.243)   

Bogotá D.C., treinta (30) de julio de dos mil  catorce (2014).   

Se pronuncia la Sala sobre la admisión de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   ALEXEY   GUARÍN   VELÁSQUEZ   contra  la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal Superior de Barranquilla el 15 de abril de  2013,  mediante la cual confirmó la proferida por el Juzgado Penal del Circuito  Especializado  de  Descongestión de esa ciudad el 30 de septiembre de 2011, que  condenó    al   procesado,   junto   con    ALEXÁNDER   ALBERTO   PACHECO  LLANOS,  por  los delitos de  concierto  para delinquir, homicidio agravado, hurto calificado agravado y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

Hechos  

En el año 2006, indagaciones adelantadas por  el   Cuerpo   Técnico  de  Investigaciones  de  la  Fiscalía,  que  incluyeron  interceptaciones  a  varios abonados telefónicos,  condujeron a la captura  y  desmantelamiento  en la ciudad de Barranquilla de una banda criminal conocida  como           los           “GUACARNACOS”,  dedicada  al  delito  de  hurto  en  la  modalidad  de  fleteo, de la que fueron  víctimas   varias  personas,  entre  ellas  la  señora  YENIS  BEATRIZ  ORTEGA  VISCAÍNO,  a  quien  dieron  muerte a balazos el 15 de noviembre de ese año al  oponer   resistencia.   Entre   los   capturados   se   encuentran  ALEXEY  GUARÍN  VELÁSQUEZ  y  ALEXÁNDER  ALBERTO PACHECO LLANOS, contra quienes se adelanta este proceso.   

Actuación procesal relevante  

1. La fiscalía escuchó en indagatoria a los  indiciados,  y  el  11  de  agosto  de 2010 calificó el mérito del sumario con  resolución  de  acusación  en  su  contra  por  los  delitos de concierto para  delinquir,  homicidio  agravado, hurto calificado agravado en las modalidades de  tentativa  y  consumado,  y  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal,  decisión  que  fue  apelada  y  confirmada  por  la  Fiscalía Delegada ante el  Tribunal    el    7    de    abril    de    2011.1   

2.  Rituado  el juicio, el Juzgado Penal del  Circuito  Especializado de Descongestión de Barranquilla, mediante sentencia de  30  de  septiembre  de  2011, condenó a ALEXEY GUARÍN  VELÁSQUEZ     y    ALEXÁNDER    ALBERTO    PACHECO  LLANOS    a   las   penas  principales  de  330 y 300 meses de prisión, respectivamente, y la accesoria de  inhabilitación  en el ejercicio de derechos y funciones públicas por 20 años.  El  primero  como  responsable  de  los  delitos  de  concierto  para delinquir,  homicidio  agravado,  hurto  calificado  agravado en la modalidad de tentativa y  porte  ilegal  de  armas,  y  el segundo, por los mismos delitos, y además, por  hurto   calificado   agravado   en   la   modalidad   de  consumado.2    

         

          3.   Este   fallo   fue  apelado  por  la  defensa  de  ALEXEY  GUARÍN  VELÁSQUEZ  para pedir su  absolución  por  ausencia de prueba que demostrara su responsabilidad, y por la  defensa   de   ALEXÁNDER   ALBERTO   PACHECO   LLANOS  para solicitar la variación del homicidio de doloso a  culposo,  pero  el  Tribunal Superior de Barranquilla, mediante el suyo de 15 de  abril  de  2013,  que  ahora el defensor del primero de los nombrados recurre en  casación,   lo  confirmó  en  todas  sus  partes.3      

          La demanda   

          Contiene   dos   cargos  contra  la  sentencia  impugnada.  Uno  por  violación  directa  de la ley sustancial, al amparo de la causal prevista en el  numeral  primero, cuerpo primero del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, y otro  de  nulidad,  con  fundamento  en  la  causal  consagrada  en el numeral tercero  ejusdem.   

          Violación directa   

          Sostiene  que los fallos de instancia se soportaron fundamentalmente  en   las   conversaciones   telefónicas   interceptadas   a  las  personas  que  supuestamente  pertenecen  a  una  organización  delictiva  dedicada  a cometer  hurtos  en  la  modalidad  de  fleteo, que dio muerte a la señora YENIS BEATRIZ  ORTEGA VIZCAÍNO.   

          Afirma  que  los  operativos de interceptación que condujeron a las  capturas,  según el fallo del tribunal, no fueron objeto de habeas corpus ni de  tutelas,   pero  que  esto  no  quiere  decir  que  sean  legales,  “pues  no  se descarta que en este caso  estemos  en  presencia de otro de los ya conocidos falsos positivos, que a nivel  de   organismos   de   seguridad   del   Estado  han  hecho  carrera”.                    

          La  sentencia dice que al procesado ALEXEY GUARÍN VELÁSQUEZ le fue  incautado  el  celular  3135421456,  y  a  partir  de  allí  se  arma  toda  su  responsabilidad  como  cerebro  de  la  banda,  pero  esto no es suficiente para  llegar  a  esa  conclusión, en primer lugar, porque al expediente no se arribó  documento  alguno  que  pruebe  que  el  procesado es  su propietario, y en  segundo   lugar,   porque   las   grabaciones  nunca  fueron  objeto  de  prueba  fonoespectrográfica,  como  lo ordena el artículo 301.5, lo cual deja un manto  de   duda  enorme  sobre  la  identidad  de  las  personas  que  realizaron  las  comunicaciones.    

          Tampoco  se  ratificó  el  informe  policivo  que  dio origen a las  interceptaciones   de   las  llamadas  y  a  las  capturas  de  los  condenados,  violándose,   en   forma  flagrante,  el  artículo  314  ejusdem,  que  prevé  “que estas exposiciones no  tendrán  valor  de  testimonio  ni  de  indicios  y  sólo  podrán servir como  criterios  orientadores  de  la  investigación. Sin embargo, a lo largo de todo  este  debate  procesal  el  informe  policivo  aludido  ha sido considerado como  verdadero           testimonio”.   

          Asegura  que  la decisión del tribunal no solo viola las garantías  fundamentales  de su representado, sino que se aparta de la jurisprudencia de la  Corte  que  ha estudiado el valor probatorio de las grabaciones magnetofónicas,  donde  se afirma que su valor depende de su autenticidad, la forma de aducción,  la  publicidad  del medio y su controversia procesal, y como en el presente caso  ninguna  de  estas  condiciones  se  cumplió,   carecen de valor, debiendo  haber  sido  rechazadas  como  prueba,  conforme  a  lo previsto en el artículo  235.   

          A  continuación se refiere al valor probatorio de los informes para  sostener,  después  de citar jurisprudencia sobre el tema, que es la propia ley  la  que establece que carecen de valor, y que solo son criterios orientadores de  la  investigación.  Sin  embargo,  lo  que  se aprecia es que los juzgadores le  dieron  calidad  probatoria,  en contravía de lo sostenido por la doctrina y la  jurisprudencia.    

                     

          Agrega  que  el  hecho  que  en  poder  de los procesados hayan sido  encontrados  los  celulares  y  que  la  empresa  de  telefonía celular hubiera  enviado  el  reporte  de  las llamadas, no prueba nada, porque si se aceptara en  gracia  de  discusión que las llamadas interceptadas salieron de esos abonados,  era  deber  del  Estado  probar  que la voz era de su cliente, pues “cualquier persona podía utilizar esos  teléfonos  e  incluso  no  se  descarta  que  las  líneas estando ‘chuzadas’,  se  cruzaran las llamadas con otros  abonados    telefónicos    celulares”.   

          Sostiene,  finalmente,  que  el  restante análisis probatorio de la  fiscalía      y      los      juzgadores     de     instancia,     “no  deja  de  ser  un  mero  análisis  subjetivo,  de  apreciaciones  particulares sobre las pruebas que posteriormente  se  practicaron,  las  cuales  planteo  son  afectadas  de  la  falta  de  valor  probatorio  que se le hace el procedimiento de grabaciones magnetofónicas (sic)  y  que  por  tanto  se caen igualmente por su peso, porque lo accesorio corre la  suerte  de  lo principal, ya que si la prueba magnetofónica no cumplió con sus  ritualidades  procesales para arrimarse o ser aducida al proceso, la que de ella  deviene  está  afectada  de  la misma falta de capacidad probatoria”.   

          Cita  como  normas  violadas,  por exclusión evidente, el artículo  235  de la Ley 600 de 2000, y por aplicación indebida los artículos 232, 301 y  314  ejusdem,  y  solicita  a  la Corte , en consecuencia, casar parcialmente la  sentencia     impugnada     y     absolver     al     procesado     “ALEXÁNDER     ALBERTO     PACHECO  LLANOS”  (sic)  de  los  delitos imputados en la acusación.   

          Nulidad   

          Afirma  que  en  el  curso del proceso no se ordenó ni practicó la  prueba                 “FOTOESPECTOGRAFÍCA”   (sic)   que  ratificara  o  desvirtuara  lo  recabado  sobre  las  interceptaciones  y  las  transliteraciones, no obstante ser esa la “prueba        plena”   para   condenar   o   absolver  al  procesado.     

          Argumenta  que  esta  omisión constituye una evidente irregularidad  sustancial  que  afecta  el debido proceso, el derecho de defensa y el principio  de  investigación  integral,  puesto  que  a través de su práctica tenían la  oportunidad  de  ejercer el derecho de contradicción. Lo único que está claro  es  que  el  Estado  no  demostró  que las voces interceptadas pertenezcan a su  representado,   lo   cual   constituye   una  verdadera  duda  probatoria  a  su  favor.   

          Sostiene,    a    manera    de    conclusión,    que   “si  la  sentencia impugnada no hubiese  violado  directamente  la  ley  sustancial  por dictarse en el juicio viciado de  nulidad  y  en  contravía de las garantías fundamentales de mi apadrinado, él  hubiera     resultado     absuelto     de     todos    los    cargos”,  razón  por la que  solicita a  la   Corte  proceder  de  conformidad,  esto  es, casar totalmente el fallo  impugnado  y absolver a ALEXEY GUARÍN VELÁSQUEZ de los delitos imputados en la  acusación.    

SE CONSIDERA    

La  Sala inadmitirá la demanda de casación  que  se  estudia  por  no  cumplir  las  exigencias  mínimas  de  orden  formal  requeridas  para su estudio de fondo, ni satisfacer los presupuestos básicos de  idoneidad  sustancial  necesarios para la realización de los fines del recurso.  Por separado se analizará cada uno de los cargos.     

Violación    directa    de    la   ley  sustancial   

Insistentemente la Corte ha sostenido que la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  se  presenta cuando el jugador, al  dictar  sentencia,  acierta  en  la valoración de la prueba y la concreción de  los  hechos,  pero  se equivoca en la declaración del derecho, porque aplica al  caso  una  norma  sustancial  que  no corresponde, o deja de aplicar la que debe  regularlo,  o le otorga a la correctamente seleccionada un sentido o alcance que  no tiene.   

Esto  implica  para el demandante que invoca  como  causal  de casación esta forma de infracción, no discutir la valoración  que  los  juzgadores  hicieron  de  la prueba, pues esta labor, como se acaba de  indicar,  se considera correcta, y centrar la discusión en el aspecto puramente  jurídico,  con  el  fin  de  demostrar  que los juzgadores se equivocaron en la  selección o interpretación del derecho sustancial.   

         

Este  no  es,  sin  embargo, el norte que el  casacionista  le  imprime  al  desarrollo  del cargo, pues, en contravía de las  reglas  lógicas  que impone la causal invocada, lo primero que hace es discutir  la  valoración  que  los juzgadores hicieron de las pruebas, por considerar que  es  errada,  ubicándose,  de  esta  manera,  en  los  terrenos de la violación  indirecta,  que se presenta cuando el juzgador se equivoca en la apreciación de  las  pruebas  y  esto lo lleva a errar en la selección del precepto sustancial,  porque   deja   de   aplicarlo   o  lo  aplica  indebidamente.      

De lo visto surge, sin mayores dificultades,  que  el  casacionista  se  equivoca,  de entrada, en la selección de la vía de  ataque,  porque  si  lo  pretendido  era  cuestionar  la  apreciación  que  los  juzgadores  hicieron  de  la prueba, debió invocar como forma de infracción la  indirecta,  no  la directa, y desarrollar el cargo con arreglo a las directrices  que  impone  la  lógica  de  esta  causal, esto es, ocupándose de concretar la  clase  de  error cometido (si de hecho en la modalidad  de  existencia,  identidad  o  raciocinio;  o  de  derecho por falsos juicios de  legalidad    o    convicción),   de   acreditar   su  configuración  y  demostrar  su  trascendencia, labores que ni siquiera intenta  cumplir.    

Sus  alegaciones,  como  se  dejó visto, se  orientan  a  contradecir  la  valoración  que  los  juzgadores  hicieron de las  pruebas,  por  considerar  que las tenidas en cuenta, o no podían serlo, o nada  probaban,  sin  demostrar en concreto ningún error susceptible de ser analizado  en   sede   casacional,  ni  mucho  menos,  su  eventual  trascendencia  en  las  conclusiones de los fallos.   

Esta   forma  de  alegar,  propia  de  las  instancias,  resulta intrascendente en esta sede, porque la doble presunción de  acierto  y  legalidad  que  ampara  el fallo de segundo grado, y el principio de  razón  suficiente  que  preside  la sustentación del recurso,  imponen al  casacionista  el  deber  de  demostrar  el error que denuncia, y de acreditar su  trascendencia,  y  la  Corte  no  puede, en virtud del principio de limitación,  relevarlo  en  el  cumplimiento  de  esta  carga demostrativa.      

Aunque  esto sería suficiente para desechar  este  cargo,  pertinente  es precisar que la decisión de condena se fundamentó  no  solo  en  el  hallazgo  del celular 3135421456  en poder del procesado,  sino  también, en el cruce de llamadas que vinculan este celular con el celular  del  jefe  de  la  banda criminal, realizadas el día de la muerte de la señora  YENIS  BEATRIZ  ORTEGA  VISCAÍNO,  los  contenidos altamente comprometedores de  esas  comunicaciones, y las declaraciones de LOURDES ESTHER MOLINA POLO y ANDREA  LILIANA  ESCORCIA,  pruebas  a  las que el libelista  interesadamente omite  referirse.   

Nulidad  

La  Corte  tiene dicho que cuando se plantea  nulidad   por  violación  del  principio  de  investigación  integral,  no  es  suficiente  afirmar  que  se dejaron de practicar determinadas pruebas, sino que  es  necesario  acreditar  que  se  cumplían  los requerimientos de conducencia,  pertinencia  y  utilidad  para  su  práctica,  y que los funcionarios nada  hicieron  para aportarlas, estando en condiciones de hacerlo, o que lo realizado  para   lograrlo   fue   insuficiente.   Y   adicionalmente  a  ello,  probar  la  trascendencia  del  vicio  (CSJ,  AP,  agosto  5/10,  radicado  33048;  CSJ, AP,  diciembre  14/10,  radicado  31838;  CSJ, AP, marzo 9/2011, radicado 31398; CSJ,  AP,  octubre  12  /2011,  radicado  37334;  CSJ,  AP, 18 de abril/2012, radicado  34011;     CSJ,     AP,    29    de    mayo/2013,    radicado    40319,    entre  otras)       

En  el  caso  analizado,  el  casacionista  sostiene  que  los  funcionarios  judiciales  que  conocieron  el caso omitieron  ordenar   una  prueba  fonoespectrográfica  que  ratificara  o  desvirtuara  la  intervención    del    procesado    ALEXEY   GUARÍN  VELÁSQUEZ   en   las  conversaciones  interceptadas,  limitando   la   fundamentación   del   ataque   a  esta  afirmación  y  a  la  manifestación    simple   y   llana   de   que   esta   era   la   “prueba        plena”  para poder condenar o absolver, pero  que no había sido allegada al proceso.   

Esta  alegación desatiende por completo las  exigencias  de fundamentación exigidas por la lógica del cargo propuesto, pues  nada  dice sobre la conducencia, pertinencia y utilidad de la prueba omitida, ni  sobre  las  razones por las cuales dejó de incorporarse al proceso, ni sobre su  eventual  trascendencia,  y  el  único  argumento que expone para justificar su  práctica,    consistente    en    que    se    trata    de   una   “prueba        plena”, resulta equivocado, porque la ley no  tasa  la  eficacia  probatoria  de  este medio, ni establece que sólo a través  suyo   se   pueda   demostrar   la  identidad  de  quienes  intervienen  en  una  conversación.     

Visto, entonces, que la demanda no cumple con  las  exigencias  mínimas  de orden formal y sustancial exigidas para su estudio  de  fondo,  se  la   inadmitirá,  en  aplicación  de  lo  dispuesto en el  artículo  213  de  la  Ley 600 de 2000, y se ordenará devolver el proceso a la  oficina  de origen, no advirtiendo violaciones a garantías fundamentales que la  Corte esté en el deber de proteger de manera oficiosa.    

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

                     

          RESUELVE   

Inadmitir la demanda de casación presentada  por     el     defensor     de     ALEXEY    GUARÍN  VELÁSQUEZ.    

Contra  esta decisión no proceden recursos.   

         

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

                FERNANDO      ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios   53-81   del   cuaderno   origina   7   y   3-29   del  cuaderno  de  la  Corte.   

2  Folios 105-128 del cuaderno original No.8.   

3  Folios 8-22 del cuaderno del tribunal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *