42836(11-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 419  

Bogotá  D.C., once (11) de diciembre de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

          Procede  la  Sala  a definir la competencia en este asunto, dado que  el  Juzgado  1°  Penal  del Circuito Especializado de Cundinamarca aduce que de  conformidad  con  el  numeral  6° del artículo 33 de la Ley 906 de 2004, es el  Tribunal  Superior de Villavicencio el que debe pronunciarse sobre la apelación  interpuesta  contra  el  auto  mediante  el cual el Juzgado 1° de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de Acacías denegó la petición de cambio del  lugar  de  reclusión  donde  JAIRO ALEXÁNDER HERRERA  DÍAZ  se  encuentra  descontando  pena,  al resguardo  indígena  al  que  pertenece  para  el  cumplimiento  de la sentencia impuesta.   

            

HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

          1.  El  Juzgado  1°  Penal  del  Circuito  Especializado Adjunto de  Descongestión  de Cundinamarca mediante fallo de 22 de mayo de 2012, condenó a  JAIRO  ALEXÁNDER  HERRERA DÍAZ, Olmedo Pardo Lozano,  Sergio  Yecid  Nieto  Aranguren,  Maicol  Stewar  Meneses Osorio, Marcos Andrés  Reyes  Gallo,  Janer  Alfonso  Sánchez,  Óscar Iván Rojas, Cristian Alejandro  López  Cordero y Juan Gabriel  Zambrano,  en  calidad  de  coautores  del  delito  de  concierto  para  delinquir  agravado  a  las  penas  principales  de 54 meses de  prisión  y  multa  correspondiente  a  1500 salarios mínimos legales mensuales  vigentes.  En  el  mismo  proveído  se denegó la suspensión condicional de la  ejecución  de  la pena y la prisión domiciliaria, razón por la que se ordenó  la reclusión intramural de los prenombrados.   

          2.  En firme la sentencia condenatoria, el Juzgado 1° de Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Bogotá  avocó el conocimiento de las  diligencias a través de auto de 26 de julio de 2012.   

          3.  El  8 de octubre de la misma anualidad el mandatario judicial de  HERRERA  DÍAZ solicitó ante  el  Juez ejecutor “libertad condicional del condenado  referenciado  y/o  en  subsidio  el  permitirle la detención domiciliaria en su  lugar  de  residencia,  o  el ordenar su traslado a una cárcel cercana al lugar  donde  viven  sus  familiares que son muy pobres, indígenas pertenecientes a la  Etnia  Saliva  de  la  Comunidad de Morichito, habitantes del resguardo de CAÑO  MOCHUELO      en      el      departamento      del      Casanare”.   

          La  petición la elevó con fundamento en la condición de indígena  del   condenado   en   mención,   por   lo   cual  concluyó  que  “una  decisión  benévola  sería  el colocarlo a disposición de  sus  propias autoridades y para que ellas sigan vigilando y bajo la tutela de su  excelencia  el  cumplimiento de la pena ya impuesta”.   

          4.  Mediante escrito radicado el 29 de enero de 2013, el defensor de  HERRERA  DÍAZ  solicitó al  Juzgado  1°  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad o al 9° de la misma  especialidad    de    Descongestión    del    Distrito   Capital   “responder  el  memorial  que  interpuse  desde  octubre  del año  pasado”;  así mismo, pidió que el expediente de la  referencia  fuera enviado por competencia al Municipio de Acacías por cuanto el  condenado  fue  trasladado  a la cárcel de dicho lugar.      

          5.  El  31  de enero último el Juzgado 9° de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Descongestión  de  Bogotá,  con  fundamento en los  artículos  79  y 81 del Código de Procedimiento Penal y en concordancia con lo  dispuesto  en  el  Acuerdo  054  de  1994 expedido por el Consejo Superior de la  Judicatura,  ordenó  la  remisión del expediente al homólogo de Acacías para  la    continuación    de    la   ejecución   de   la   condena   impuesta   al  condenado.   

         

          6.  Por  medio  de  auto  de 22 de febrero de 2013 el Juzgado 1° de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Acacías avocó el conocimiento  de  las  diligencias  y,  entre  otras determinaciones, solicitó al defensor de  HERRERA  DÍAZ  que precisara  si  con  la petición elevada el 18 de octubre de 2012 pretende la concesión de  la  prisión  domiciliaria  en  favor  de su representado y, en caso afirmativo,  expusiera  los  argumentos  fácticos  y  jurídicos  que soportan la solicitud.  Dicho requerimiento fue reiterado el 13 de marzo de 2013.   

          7.  El 18 de septiembre del año en curso el mandatario judicial del  condenado  reiteró la solicitud de “sustitución del  sitio  de  reclusión (…) [para] permitirle, por tanto, el derecho que tiene a  recibir  una  sanción  penal  diferente al encarcelamiento (…) para que en el  seno   del   resguardo  indígena  al  cual  pertenece,  pueda  cumplir  con  su  obligación   punitiva”,   con   fundamento  en  el  artículo 10, numerales 1° y 2° del Convenio 169 de la OIT.   

          8.  El  Juzgado  que  vigila  y  ejecuta  la  pena profirió el auto  interlocutorio  de  25  de  septiembre  siguiente, a través del cual denegó la  solicitud  al  advertir  que carece de competencia de acuerdo con lo establecido  en  el  artículo  38 de la Ley 906 de 2004 para pronunciarse sobre la solicitud  elevada  por  el defensor, pues no hace alusión a ningún mecanismo sustitutivo  de  la  prisión,  sino  que  pretende se imponga una sanción penal diversa del  “encarcelamiento”   en  atención  a  su  condición de indígena y con fundamento en el Convenio 169 de  la OIT.   

          En  dicho sentido, destacó que dicha petición debió elevarla ante  el Juez que profirió la condena.     

          9.  Contra  dicha  determinación el condenado interpuso recursos de  reposición  y  apelación;  este  último  también  promovido  por su defensor  contractual.  El  primero  citado fue declarado desierto mediante decisión de 7  de  noviembre  pasado,  en  tanto  el segundo fue concedido a través de auto de  igual  fecha,  en  el  efecto  devolutivo ante el Juzgado 1° Penal del Circuito  Especializado Adjunto de Descongestión de Cundinamarca.   

          10.  El Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca  por  medio  de  auto  de 29 de noviembre pasado manifestó su incompetencia para  desatar  el  mecanismo  de  impugnación,  con  fundamento en lo dispuesto en el  numeral  6°  del  artículo  33  de  la  Ley  906  de 2004, esto es, por cuanto  tratándose  de  decisiones  que  no  versan sobre mecanismos sustitutivos de la  pena  privativa de la libertad, como la que concita la atención, la competencia  para  conocer  de  la  apelación  radica  en  el Tribunal Superior del Distrito  Correspondiente -el de Villavicencio en este caso-.   

          En  efecto,  argumentó  que  la  competencia  del  Juez  de primera  instancia,  en  cuanto  se  refiere a la apelación de las decisiones proferidas  por  los  jueces  que  ejecutan  y  vigilan  la  sanción  impuesta,  se  limita  únicamente   a   las  controversias  suscitadas  en  punto  de  los  mecanismos  sustitutivos   de  la  pena  privativa  de  la  libertad  y  la  rehabilitación  contemplados  en  el Capítulo 3°  del Título 1° del Código Penal, así  como  a  la  prisión  domiciliaria  y vigilancia electrónica conforme lo tiene  decantado la jurisprudencia.   

          En  ese orden, concluyó que la pretensión de traslado del lugar de  reclusión  -donde el condenado se encuentra actualmente- al resguardo indígena  al   que  afirma  pertenecer  para  que  allí,  conforme  a  sus  costumbres  y  disposiciones  cumpla  la  pena  impuesta,  no  se aviene a las que establece el  artículo  478 del Código de Procedimiento Penal para asignar la competencia de  la  apelación  al  Juez  de  primera  instancia; tanto así que el a   quo   admitió  que  la  petición  no  guardaba  correspondencia con aquéllas que buscan sustituir la pena de prisión  en los términos establecidos en la Ley 599 de 2000.    

          Conforme  con  lo expuesto, remitió las  diligencias  ante  esta  Corporación  para la definición de competencia en los  términos  establecidos  en  el  numeral  4°  del  canon  32  de  la Ley 906 de  2004.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Sala  es competente para conocer de este  asunto,  habida cuenta que el numeral 4º del artículo 32 de la Ley 906 de 2004  le  asigna  el  conocimiento  “de  la definición de  competencia  cuando  se  trate  de (…) tribunales”,  como   ocurre   en   este   caso   que   involucra   al   Tribunal  Superior  de  Villavicencio1.   

Una  vez  advertido  lo  anterior,  impera  señalar  que  el artículo 38 de la Ley 906 de 2004 establece la competencia de  los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad.   

Por  su  parte,  el  artículo  478  ibídem  establece que     las  decisiones que adopte el juez de ejecución de penas y  medidas  de  seguridad  en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de la pena  privativa  de  la  libertad y la rehabilitación, son apelables ante el juez que  profirió la condena en primera o única instancia.   

De  otro  lado,  el numeral 6° del canon 33  ejusdem  consagra  que  los  Tribunales  Superiores de Distrito, respecto de los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializado,  son competentes para conocer del  recurso  de apelación interpuesto contra la decisión del juez de ejecución de  penas  cuando  se  trate  de condenados por delitos de competencia de los jueces  penales  del  circuito  especializado;  en tanto el numeral 6° del artículo 34  del  mismo  estatuto  procesal,  enseña idéntica competencia de los Tribunales  Superiores  de  Distrito,  en  relación  con el recurso de apelación promovido  contra  las decisiones adoptadas por el juez de ejecución de penas y medidas de  seguridad.   

Podría decirse entonces, que en vigencia de  la  Ley  906  de 2004, si bien existe una cláusula general de competencia de la  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial al que pertenece el juez  para  conocer  de  las  apelaciones interpuestas contra las decisiones adoptadas  por  los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad, según se  establece  en el numeral 6º del artículo 34 de dicho plexo normativo, al igual  que  se  advierte bajo los asuntos tramitados por la Ley 600 de 2000 (canon 80),  en  la normatividad procesal de tendencia acusatoria aparece clara la excepción  consagrada  en  el mencionado artículo 478, establecida por la naturaleza de la  decisión.   

Es  así como la premisa normativa que viene  de  mencionarse  es  clara  en  precisar  que de la apelación de las decisiones  relativas  a  los  mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad y  la  rehabilitación conoce el juez que profirió la sentencia ejecutada, sin que  sea   dable   exponer   una  interpretación  diversa  de  la  expuesta  en  esa  disposición.   

Sobre el particular, sostuvo la Corporación  en pasada oportunidad que:   

“(…)  La Corte, al interpretar estas dos  normas  aparentemente  en conflicto, ha llamado la atención sobre la intención  del  legislador  de  colocar  en cabeza del juez de conocimiento el análisis de  estos  asuntos  excepcionales, relacionados, en todo caso, con la realización y  el  cumplimiento, tanto de los principios como de las funciones de las sanciones  penales,  contenidos  en  los artículos 3º y 4º del Código Penal2  (…).  El  artículo  34.6  consagra la regla general de competencia de los tribunales para  conocer  de  los  recursos  de apelación contra las decisiones de los jueces de  ejecución  de  penas;   no  obstante,  el  artículo  478, norma posterior  dentro   del   mismo  código,  contiene  una  circunstancia  de  concreción  y  exactitud   referida a las decisiones que adoptan estas mismas autoridades,  pero  sobre mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad, en cuyo  caso  se  aplica  la  regla  de  competencia especial para los sentenciadores de  primera o única  instancia.   

El  artículo  478  de  la  ley  906 de 2004  preceptúa  una  excepción al factor funcional de competencia de los tribunales  en  lo  que  tiene  que ver con los recursos de apelación contra las decisiones  del  juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  relativas a los  mecanismos   sustitutivos   de   la   pena   privativa   de  la  libertad  y  la  rehabilitación.   

La controversia se dirime por el principio de  especialidad  de  la  norma  procesal, a la que auxilia el criterio del precepto  posterior,  porque  el  artículo 478 ejusdem que se revisa hace parte del Libro  IV,   que   desarrolla  única  y  específicamente la temática de la  ejecución de la sentencia.    

Adicionalmente,  la norma examinada  en  concreto  escinde  de la multiplicidad de materias de las que conocen los jueces  de  ejecución  de   penas  -redención de penas, acumulación jurídica de  penas,  aplicación  de  penas  accesorias,  libertad vigilada, extinción de la  condena,  entre  otras-  aquellas  que deciden sobre los mecanismos sustitutivos  privativos  de  la  libertad;  lo  que devela que por excepción y especialidad,  estos temas son del conocimiento del juez que profirió la condena.   

El asunto por resolver no puede definirse con  categorías  de  conveniencia  o  funcionalidad,  como  lo  expone  el  Juez que  profirió  el  fallo,  porque  la  competencia es una categoría procesal que se  corresponde con el principio de la legalidad.   

La  pena  y  su  régimen  de  ejecución  y  vigilancia  no son ajenos a este principio, el cual comprende, también, al juez  natural  de  estos  asuntos, con fundamento en la preceptiva superior (artículo  29,  Inc.3°).  Entonces,  a  menos  que  se  trate  de un supuesto de hecho que  obligue  a  aplicar  la  excepción  de  legalidad  del artículo 6°, no podrá  invocarse  ley  procesal  distinta  a  la  vigente  al  tiempo  de la actuación  procesal.   

Conclusión:  respecto de las decisiones que  adoptan  los  jueces  de ejecución de penas y medidas de seguridad en relación  con   mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la libertad, el  competente,  por mandato expreso, concreto y posterior de la Ley 906 de 2004, es  el  juez  que  profirió  la  condena  en  primera o única instancia, siempre y  cuando  la  actuación  se  haya iniciado y adelantando, en su integridad,   con  el nuevo sistema de enjuiciamiento criminal.”3   

Así  pues,  la  apelación  de  todas  las  decisiones  que  adopte  el  juez de ejecución de penas y medidas de seguridad,  corresponde  ser  desatada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial al que  pertenece  el  juez;  con  excepción  de  aquéllas  relativas a los mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad y la rehabilitación; las  cuales  corresponden  ser  dirimidas  por  el  juez  que  profirió la sentencia  ejecutada.   

Ahora,  de  acuerdo con el Capítulo III del  Título  I  de  la  Ley  599  de  2000,  por  mecanismos sustitutivos de la pena  privativa   de  la  libertad  debe  entenderse  la  suspensión  condicional  de  ejecución  de  la  pena  (art.  63)  y  la libertad condicional (art. 64), como  también  la  autorización  de  libertad  vigilada con mecanismos de vigilancia  electrónica,  que si bien inicialmente no era incorporada por la jurisprudencia  en   la   lista   de   medidas   sustitutivas   de   la  pena  privativa  de  la  libertad4;  dicha  concepción fue modificada, para en la actualidad sostener  que  de  acuerdo  con  su  naturaleza  jurídica,  el  mecanismo  de  vigilancia  electrónica  es  un  verdadero  sustitutivo  de  la  pena  de  prisión,  cuyos  requisitos   están   enlistados  en  el  artículo  38  A  de  la  Ley  599  de  20005.   

Así las cosas, la solicitud de traslado del  lugar  de  reclusión de la cárcel en donde se encuentra confinado HERRERA  DÍAZ al lugar donde se asienta el  resguardo  indígena  al  que  afirma pertenecer, con el fin de que el condenado  reciba   una   sanción  diversa  a  la  privativa  de  la  libertad  en  centro  penitenciario  con  fundamento en el Convenio 169 de la OIT, no guarda relación  con  aquéllas  que tratan sobre mecanismos sustitutivos de la pena privativa de  la  libertad,  pues  lo pretendido es modificar el fallo condenatorio, en cuanto  hace  alusión  a  la  pena  impuesta,  para  lograr  un  castigo conforme a las  costumbres indígenas.   

En síntesis, no cabe duda de que el llamado  a  desatar  el  recurso  de apelación interpuesto contra la decisión del 25 de  septiembre  de  2013  proferida  por  el  Juzgado  1°  de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de Acacías, es el Tribunal Superior de Villavicencio, a  donde  se  remitirá  la  actuación  a  efectos  de que adopte la decisión que  corresponda.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        DEFINIR  la  competencia  de  este  asunto  declarando  que  el competente para conocer de la apelación promovida contra la  decisión  del  25  de  septiembre  de  2013  proferida  por  el  Juzgado 1° de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Acacías,  es el Tribunal  Superior  de Villavicencio, a donde se ordena remitir de inmediato el expediente  a efectos de que adopte la decisión que corresponda.   

          2.        REMÍTASE  copia  de  esta  decisión  al  Juzgado proponente de la definición de competencia.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO             FERNANDO           ALBERTO           CASTRO  CABALLERO                

EUGENIO   FERNÁNDEZ  CARLIER            MARÍA        DEL       ROSARIO       GONZÁLEZ  MUÑOZ            

GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ                             EYDER   PATIÑO   CABRERA            

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  En  este  sentido autos del 30 de mayo de 2006. Rad. 24964 y del 28 de septiembre de  2006. Rad. 25830, entre otros.   

2 Desde  la   definición   de   competencia  de  13  de  junio  de  2007,  con  radicado  27612.   

3  Definición de competencia de 27 de abril de 2011 radicado 35930   

4 Como  se  puede apreciar, entre otras, en la definición de competencia de 13 de junio  de 2008 radicado 29905.   

5 Como  se   puede   apreciar,   entre  otros  pronunciamientos  en  la  definición  de  competencia de 23 de marzo de 2010 radicado 33796.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *