42304(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrados Ponentes:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado Acta No. 336.  

Bogotá  D.C.,  octubre nueve (9) de dos mil  trece (2013)   

VISTOS  

Procede  la  Colegiatura  a  constatar  las  exigencias  de crítica lógica y adecuada sustentación en el libelo casacional  presentado  por  el  defensor del procesado JHON JAIRO  MARTÍNEZ  BERNAL,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el 23 de julio de 2013,  confirmatoria  en  lo  sustancial de la dictada por el Juzgado Cuarenta y Cuatro  Penal  del  Circuito  de Conocimiento de la misma ciudad el 18 de marzo de 2013,  por  cuyo  medio  fue  condenado como autor penalmente responsable del delito de  homicidio  agravado  en  su  cónyuge  Lessy  Viviana  Puentes Ortega.   

   

HECHOS  

Aproximadamente a las 5:30 de la mañana del  14   de   julio   de   2012,   en   la   carrera   87   H  No.  70  –  41  sur  de esta ciudad, lugar donde  residía     JHON    JAIRO    MARTÍNEZ  con  Lessy  Viviana Puentes  y  sus  tres  hijos,  aquél ingresó en la alcoba y causó a esta  múltiples    heridas    con    arma    cortopunzante    que   determinaron   su  deceso.  

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 22 de julio de 2012  ante  el  Juzgado Trece Penal Municipal con función de control de garantías de  Bogotá     se     impartió    orden    de    captura    contra    MARTÍNEZ  BERNAL, la cual se materializó  el  25  de  los  mismos mes y año, fecha en la que en audiencia realizada en el  Juzgado  Catorce  de  la  referida  especialidad,  se  impartió  legalidad a la  captura,  en la misma diligencia la Fiscalía le imputó la comisión del delito  de  homicidio  agravado (numerales 1º y 7º del artículo 104), a la cual no se  allanó.  

Igualmente,  a  instancia de la Fiscalía le  fue    impuesta    medida    de    aseguramiento    de   detención   preventiva  intramural.   

Presentado   el   escrito  de  acusación,  ulteriormente   el   ente   acusador  allegó  un  preacuerdo  con  JHON  JAIRO  MARTÍNEZ, en el cual aceptó  la  comisión  del  delito  imputado a cambio de una rebaja del cuarenta y cinco  por ciento (45%) de la pena imponible.  

En  audiencia  realizada  el 18 de marzo del  año  en curso, el Juzgado Cuarenta y Cuatro Penal del Circuito con funciones de  conocimiento  de  Bogotá  aprobó  el acuerdo y dictó fallo a través del cual  condenó  a  JHON  JAIRO MARTÍNEZ BERNAL  a  la  pena  principal  de  doscientos treinta y un (231) meses de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el mismo lapso, como autor penalmente responsable del  delito objeto de acusación.  

          En  la misma providencia le fue negada la suspensión condicional de  la  ejecución  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria  sustitutiva  de  la  intramural.   

   

Al   resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto   por   el   apoderado  de  la  víctima  contra  el  proveído  del  a   quo,  el  Tribunal  de  Bogotá  modificó  la  sanción  para tasarla la pena de prisión en doscientos  cuarenta y dos (242) meses, y la accesoria en veinte (20) años.   

Contra   el   fallo   del   ad  quem el defensor del acusado interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  y  allegó  el  respectivo libelo, cuya  admisibilidad se estudia en este auto.   

LA DEMANDA  

          El  recurrente formula un cargo por violación del debido proceso de  su   asistido,   producto   de   la   vulneración  del  principio  non   bis   in   ídem,  “puesto  que  se  concedió,  se  admitió,  se  dio  trámite  y se  resolvió  un  recurso  de  apelación  que  fue indebidamente sustentado por el  recurrente,  pese a que el magistrado a quien correspondió el reparto proponía  no  resolver  la  apelación  por  carencia  de debida sustentación”.   

          En  la  demostración  del  reparo  refiere  que  se  quebrantó  el  principio  non bis in ídem,  pues  establecido  el  cuarto  de  movilidad punitiva por parte del a  quo,  se dispuso un incremento de pena  del  extremo  mínimo,  en  atención  a  que, dice el defensor, “el  implicado  segó la vida de su compañera sentimental, conducta  que  se tradujo en una manifestación de violencia contra la mujer, al igual que  generó  circunstancias  ajenas para los hijos en común, aunado a la intensidad  del  dolo  derivada  de  la  forma  como  se  ejecutó el hecho, pues según las  pruebas  allegadas  al proceso aquél llegó a la vivienda y valiéndose de arma  cortopunzante   agredió   a  la  víctima  cuando  esta  se  encontraba  en  la  cama”.   

          Advera  que  si  bien  el  Tribunal  también se ubicó en el primer  cuarto  de  punibilidad, decidió incrementar la pena principal impuesta en once  (11)  meses  y  la sanción accesoria en nueve (9) meses, dada a “la  gravedad  del  punible  atribuido  a  Martínez  Bernal,  quien  sorprendió  indefensa en el lecho a su compañera sentimental y la agredió con  arma  cortopunzante, comportamiento que reviste una mayor entidad y se relaciona  con  la modalidad de la conducta que menciona el recurrente, quien de otro lado,  refiere   que   los   menores   hijos   de  la  víctima  sufrieron  afectación  sicológica”.   

          Resalta  que los argumentos de la Sala mayoritaria del Tribunal para  incrementar   la   sanción   son  los  mismos  expuestos  por  el  a  quo,  de  manera  que  “dichas     circunstancias    son    achacadas    dos    veces    al  condenado”, violando el principio de prohibición de  la doble incriminación.   

          De  otra  parte  afirma  que  se  dio curso al recurso de apelación  interpuesto  por  el  apoderado  de la víctima contra el fallo de primer grado,  pese  a  que  carecía  de  sustentación, según fue planteado en el respectivo  traslado  por  la  Fiscalía  y  la  defensa,  luego advierte que el Tribunal no  estaba legitimado para resolver la alzada propuesta.   

          Con  base  en  lo  expuesto, el defensor solicita a la Sala casar el  fallo  de  segundo  instancia,  a fin de confirmar la sentencia del a quo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Tiene sentado la Corporación que si bien en  la  normativa  adjetiva  de 2004 no se distingue entre el recurso extraordinario  por  la  vía común y por la discrecional en cuanto se marginó la exigencia de  la  cantidad  de  pena  máxima del delito para acceder a dicha impugnación, es  claro  que  corresponde  al  recurrente  demostrar  el  quebranto  de derechos o  garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación del recurso y  demostrar  la  necesidad del fallo de casación para cumplir alguno de los fines  establecidos  por el legislador en su artículo 180, esto es, la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y  la  unificación de la  jurisprudencia,  so  pena de resultar inadmitida la demanda, según lo establece  el artículo 184 de la citada legislación procesal.   

         En  el  examen  de  los  requisitos de admisibilidad de los libelos  casacionales,  es  deber de la Sala constatar en la formulación y desarrollo de  las   censuras  el  acatamiento  de  las  exigencias  de  lógica  y  pertinente  demostración   definidas   por   el   legislador   y   desarrolladas   por   la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional  a  las  ordinarias.  Tales  requisitos se orientan a conseguir el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos lógicos y de coherencia en  la  postulación  y  demostración  de los cargos propuestos, en cuanto resulten  inteligibles,  esto  es, precisos y claros, pues no corresponde a la Corte en su  función  reglada  de  orden  constitucional  y legal, develar o desentrañar el  sentido   de   confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los  impugnantes en casación.   

          Además,  de conformidad con el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  “si  el demandante carece de interés, prescinde de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de  sustentación”  (subrayas fuera de texto), el libelo  se inadmitirá.   

          Inicialmente  es  oportuno  señalar  que  asiste  legitimidad  a la  defensa  para  impugnar en casación el fallo del Tribunal, toda vez que si bien  no  interpuso  recurso  de  apelación  contra  la sentencia de primer grado, lo  cierto  es  que  al ser incrementada la pena por el ad  quem,  adquirió interés para deplorar dicha adición  de  la sanción principal impuesta en once (11) meses y de la accesoria en nueve  (9) meses.   

Ahora,  como  el casacionista en su reproche  propone  la  violación  del debido proceso derivada del quebranto del principio  non  bis  in  ídem, impera  señalar  que  conforme  al artículo 8º de la Ley 599 de 2000, dicho principio  establece  que “a nadie se le podrá imputar más de  una  vez  la  misma  conducta punible, cualquiera sea la denominación jurídica  que   se   le  de  o  haya  dado,  salvo  lo  establecido  en  los  instrumentos  internacionales”.   

          No  obstante, el demandante no encamina de manera alguna su esfuerzo  a  demostrar  que  alguna circunstancia fue ponderada dos veces en detrimento de  los  intereses  de  su  asistido,  pues  simplemente se limita a reprochar que a  partir  de  la  valoración  de ciertos elementos en la comisión del delito, el  Tribunal  concluyó que la sanción mínima debía incrementarse en una porción  mayor  a  la  señalada  por  el  juzgado  de  primer  grado,  supuesto  que sin  dificultad     se    advierte    dista    de    la    postulación    casacional  planteada.   

En  efecto,  encuentra la Colegiatura que el  defensor  no  explica por qué razón le estaba vedado al Tribunal (con ocasión  de  conocer  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  apoderado  de la  víctima)  incrementar   la  sanción impuesta en primer grado, al ponderar  que  el escenario y las circunstancias en las cuales se cometió el delito, así  como  las  consecuencias  sobre  los hijos del sujeto activo y el sujeto pasivo,  ameritaban una pena mayor.   

          Palmario  resulta que el principio non bis  in  ídem  proscribe  que  una  misma circunstancia se  valore  dos  veces, no que a un mismo factor funcionarios de diversas instancias  le  otorguen una mayor o menor valía, como ocurre en este asunto, motivo por el  cual,  si  el  actor  estaba  inconforme  con la ponderación de las pruebas por  parte  del  ad quem o con las  consecuencias  punitivas  que  a  partir  de  ello  derivó,  debía plantear la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial producto de un error de hecho por  falso  raciocinio,  con  el  propósito  de  demostrar  que  la ponderación del  funcionario de primer grado era la acertada.   

Desde  luego,  al postular el referido yerro  por  falso  raciocinio,  le  correspondía  señalar  qué dice concretamente el  medio  probatorio  apreciado,  qué  se infirió de él en la sentencia atacada,  cuál  fue  el  mérito persuasivo otorgado, determinar el postulado lógico, la  ley  científica  o  la máxima de experiencia cuyo contenido fue desconocido en  el  fallo,  debiendo a la par indicar su consideración correcta, identificar la  norma  de  derecho sustancial indirectamente excluida o indebidamente aplicada y  luego,  demostrar  la trascendencia del error expresando con claridad cuál debe  ser  la adecuada apreciación de aquella prueba, con la indeclinable obligación  de  acreditar  que  la  enmienda  del  yerro  daría  lugar  a  una  providencia  esencialmente  diversa  y favorable a los intereses de su representado, proceder  no asumido por el censor.   

En  cuanto atañe al planteamiento que en el  mismo  reproche  formula  el recurrente, relativo a que el recurso de apelación  interpuesto  por el apoderado de la víctima no fue debidamente sustentado y por  ello  no debió surtirse y resolverse tal impugnación, constata la Corporación  que  no  se ocupa de manera alguna de debatir lo expuesto sobre el particular en  el  numeral  segundo de las consideraciones del Tribunal sobre el particular, de  modo   que  el  planteamiento  resulta  carente  de  adecuada  sustentación,  y  soportado   única  y  exclusivamente  en  el  parecer  del  defensor,  proceder  inadmisible  en  esta  sede,  concebida  para  denunciar  graves  yerros  de los  funcionarios  en  la  aplicación de la ley, la apreciación de las pruebas o la  guarda  de  la  legitimidad  del  trámite,  sin  que puede ser receptáculo del  escueto criterio de quienes demandan en casación.   

         Las  citadas  imprecisiones  del recurrente contrarían la exigencia  reglada  en  el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, según el cual, la demanda  debe    expresar    “de    manera    precisa  y concisa las causales invocadas  y    sus    fundamentos”    (subrayas   fuera   de  texto).   

De acuerdo a lo anterior, se constata que en  evidente  olvido  de  la  dual  presunción  de acierto y legalidad de la que se  encuentra  revestido  el fallo, el casacionista únicamente orientó su esfuerzo  a  exponer  en  forma  imprecisa y desorganizada su desacuerdo con el incremento  punitivo.   

Los  referidos  equívocos    en   el   discurrir   del  censor imposibilitan a la Sala acometer  el  estudio  de  la  demanda,  pues  si  no  se  trata  de  un  alegato de libre  confección,      su      presentación     con     base     en     imprecisiones,        postulados  carentes  de  acreditación y  sin  atenerse  a las reglas lógicas y argumentativas que la gobiernan, obliga a  la    Colegiatura    a  inadmitirla  de  acuerdo  con  lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,   pues  en  virtud  del  principio  de  limitación  propio  del  trámite  casacional,   la   Corte   no   se   encuentra  facultada  para  enmendar  tales  incorrecciones.   

Además,  no  se  observa  con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del curso de la  actuación  procesal, violación de derechos o garantías del acusado, como para  adoptar  la  decisión de superar los defectos de la demanda y decidir de fondo,  según   lo   dispone   el   inciso   3º   del   artículo  184  de  la  citada  legislación.   

          Finalmente  debe  señalar la Colegiatura que si bien de conformidad  con  el  artículo  352 de la Ley 906 de 2004 los preacuerdos realizados una vez  presentada  la  acusación y hasta antes de que el acusado sea interrogado en el  juicio  oral  comportan  una rebaja punitiva de la tercera parte, pese a lo cual  en  este  caso  la  Fiscalía  y  el  procesado  acordaron  una disminución del  cuarenta  y  cinco  por  ciento  (45%), en virtud del principio de la no reforma  peyorativa resulta improcedente incrementar el monto de la pena.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda    de    casación    presentada         por         el defensor de  JHON     JAIRO     MARTÍNEZ    BERNAL,   por  las  razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  de  la  parte  demandante elevar petición de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO   FERNÁNDEZ  CARLIER                                       MARÍA        DEL        ROSARIO       GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ                            LUIS   GUILLERMO   SALAZAR  OTERO   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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