42273(11-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado acta N° 419.  

Bogotá, D. C., once (11) de diciembre de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  GABRIEL  ÁNGEL  MORENO  MONSALVE contra la  sentencia  del 17 de julio de 2013, a través de la cual el Tribunal Superior de  Antioquia  revocó  el  fallo absolutorio proferido el 8 de junio de 2010 por el  Juzgado  Penal  del Circuito de Fredonia y, en su lugar, condenó al procesado a  la  pena  principal de 208 meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso, como  autor  responsable  del  delito  de  homicidio  en  la  persona  de Luis    Bernardo    Jaramillo    Vélez.   

HECHOS  

Los  resumió  el  Tribunal  de la siguiente  manera:   

“El pasado 14 de noviembre del 2009, hacia  las  11:30  horas,  en  el  restaurante Parador Ruta del Café, del municipio de  Amagá,  se  suscitó una discusión verbal entre GABRIEL ÁNGEL MORENO MONSALVE  y  LUIS  BERNARDO  JARAMILLO  VÉLEZ,  que  culminó  cuando el primero de estos  disparó  con  un  revólver  calibre  38 largo contra la humanidad de JARAMILLO  VÉLEZ,  quien  a consecuencia de los disparos de bala que hicieron blanco en su  cuerpo falleció”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  10  de  enero  de  2010 la Fiscalía  presentó  escrito  de acusación contra GABRIEL ÁNGEL  MORENO   MONSALVE,   atribuyéndole   el   delito  de  homicidio.  La  subsiguiente  audiencia  de  formulación la realizó el Juzgado  Penal del Circuito de Fredonia el 10 de enero siguiente.   

2.  El  7  de  abril  postrero el mencionado  despacho  judicial  llevó  a cabo la audiencia preparatoria, en tanto el juicio  oral  lo  inició  el 4 de mayo del mismo año, culminándolo con el anuncio del  sentido del fallo de carácter absolutorio.   

3.  La  lectura  de  la  sentencia anunciada  ocurrió  el  8  de  junio  de  2010,  contra  la  cual  el representante de las  víctimas y la Fiscalía interpusieron el recurso de apelación.   

4.  Por  esa  vía,  el Tribunal Superior de  Antioquia,  en  decisión  del 17 de julio de 2013, revocó el fallo absolutorio  y,  en su lugar, condenó a MORENO MONSALVE  en  los  términos  y  forma señalados en el acápite inicial del  presente proveído.   

5.  Atendido  el  sentido de la sentencia de  segunda  instancia,  la  defensa acudió al recurso extraordinario de casación,  que sustentó oportunamente.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante  formula tres cargos contra el fallo del Tribunal, el  primero  y  el  tercero bajo el auspicio de la causal primera de casación de la  Ley  906  de  2004  y  el  segundo  al  amparo  de la causal tercera de la misma  disposición legal.   

          En    el    primer   cargo   denuncia   la   violación   directa   de   la  ley  sustancial  por  desconocimiento  de  la  presunción  de  inocencia y del principio in dubio pro reo.   

          Según  el actor, en este caso se demostró que el hoy occiso atacó  al   procesado   en   su   negocio   tipo   estadero   de   nombre  “La  ruta  del  café” y también, como  lo  aceptó  el  ad  quem, lo  amenazó  con  una  mochila  o  morral. Esa situación fáctica, en su criterio,  daba  lugar  a  la aplicación del artículo 7º de la Ley 906 de 2004, conforme  lo concluyó el juez de primera instancia.   

          Con  cita  extensa  de  apartes  de  la sentencia de segundo grado e  ilustrando  acerca  de los principios de presunción de inocencia e in   dubio  pro  reo,  el  actor  pone  de  presente  que  el Tribunal aceptó y reconoció la existencia de dudas acerca de  la  responsabilidad del acusado, en punto a la configuración de las causales de  exclusión  de  la  misma,  como  es  el caso de la legítima defensa y el miedo  insuperable,  pese a lo cual, añade, dejó de aplicar los precitados principios  y confirmar la sentencia objeto de apelación.   

          Considera  vulnerados,  por  falta de aplicación, los artículos 11  de  la  Declaración  Universal  de  los Derechos Humanos, 8º de la Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos,  29  de la Constitución Política, 7º del  Código de Procedimiento Penal de 2004 y 32.9 del Código Penal.   

          En    el   segundo   cargo   acusa  al  juzgador  de violar en forma indirecta la ley sustancial,  como  consecuencia  de incurrir en error de hecho por falso juicio de identidad.   

          El  yerro  lo  hace  recaer  sobre  los  testimonios de Juan    Estaban    Gutiérrez    Arango,  GABRIEL    ÁNGEL   MORENO   MONSALVE   y   Tomás  Fernando  Ramírez.  En  relación  con  el  primero,  dice,  el Tribunal le atribuyó  afirmar  que  MORENO MONSALVE  retornó  al  interior  del  establecimiento comercial, buscó un arma de fuego,  salió  y  le  disparó a Jaramillo Vélez en  repetidas  oportunidades, lo cual no es cierto, de manera que el  fallador   le   adicionó  indebidamente  a  la  declaración  esos  contenidos.   

Además,  añade,  el  restaurante  parador  “La Ruta del café no tiene puertas, ni interior por  ser     de     aquellos     llamados     en     Colombia    tipo    ‘Rancherito”  donde  el  fogón y las  mesas  están  a  cielo  abierto  y  el parqueadero no es contiguo sino en lugar  adyacente,  hace  parte del establecimiento de comercio sin que existan barreras  o zonas diferenciadas o demarcadas”.   

          En     lo     concerniente    al    testimonio    de    GABRIEL  ÁNGEL  MORENO  MONSALVE, sostiene  que  el  ad  quem lo recortó  cuando  le  asignó  decir  que  solamente hizo un disparo, pues en realidad él  aceptó haber percutido el arma de fuego en dos oportunidades más.   

          Sobre  el  testimonio  de  Tomás Fernando  Ramírez   es   del   criterio  que  el  sentenciador  tergiversó  esa  prueba  cuando,  con  fundamento  en  la misma, afirmó que la  víctima  “ya  había  lanzado la botella, no tenía  arma  alguna,  y  sin embargo Moreno Monsalve ingresó al establecimiento por el  arma  y  volvió  a  salir  al parqueadero contiguo; con lo que evidentemente la  inminencia  o  actualidad  de  la  agresión  sufrida  ya  había  terminado”.   

En  su  sentir,  el  declarante  realmente  manifestó  que  el  hoy occiso “seguía amenazando a  don  Gabriel  y  diciéndole calvo hijueputa hoy sí vamos a arreglar, de pronto  persigue  a  don Gabriel con la mano en la mochila; don Gabriel corre y éste le  lanza   una  botella  de  vidrio  que  yo  la  vi  estallar,  luego  suenan  los  disparos”.   

          Respecto  de  la declaración antes referida, el impugnante también  aduce  que  el Tribunal incurrió en error de hecho por falso raciocinio cuando,  a  pesar  de  reconocer  la  grave,  injusta  e  inminente  agresión de que fue  víctima  el  procesado,  a  causa  de  lo  cual éste se encontraba en grado de  excitación  extrema  y  temor  fundado,  termina  señalando  que  MORENO  MONSALVE pudo acudir a otro tipo de  reacción,   como   propinar   un   golpe,  llamar  a  la  autoridad,  pedir  la  intervención  de vecinos e incluso lanzar agua al ebrio enardecido. En criterio  del  libelista,  ese  tipo de razonamiento vulnera la lógica y las reglas de la  experiencia.   

          Sobre  la trascendencia de los mencionados errores, sostiene que los  mismos  llevaron  al  juzgador  a  inaplicar el numeral 9º del artículo 32 del  Código  Penal,  pues  las demás pruebas recaudadas no sirven para sustentar la  inexistencia  de  la  causal  de ausencia de responsabilidad consagrada en dicha  disposición.   

          En    el    tercer   cargo   predica  la  inaplicación parcial de los artículos 7º del Código  de  Procedimiento  Penal  y 32, inciso 2º del numeral 7 del Código Penal, así  como los artículos 24 y 105 del estatuto último mencionado.   

          Para  sustentar  el  reproche  transcribe  fragmentos  del  fallo de  segundo  grado,  en  los cuales el ad quem sostiene   que  el  comportamiento  del  procesado  posterior  a  la  ejecución  del  delito, en cuanto procuró que le brindaran atención médica a  la  víctima,  no  varía  su responsabilidad, sino a lo sumo puede “tener  efectos  en  la  tasación  de  la  pena,  si  se está en  presencia   de   causales   de  menor  punibilidad”.   

Para  el  casacionista,  con los apartes que  reproduce  de  la  mencionada decisión “se clarifica  entonces  que  efectivamente  en  el  cuerpo  del proveído se da por probada la  preterintención  y  el  exceso  en  una  causal  excluyente  de responsabilidad  penal”.      

          En  esos  términos,  solicita casar la sentencia impugnada para, en  su  lugar, conforme a los dos primeros cargos, confirmar el fallo absolutorio de  primera  instancia.  Y,  de  acuerdo  con  el tercero, reconocer las diminuentes  punitivas  previstas  en  las  normas  cuya  inaplicación  aludió allí.    

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

El   estatuto  procesal  penal  expedido mediante la Ley 906 de 2004,  conforme  ocurre  con  el  previsto  en  la  Ley  600  de  2000,  también  exige,  como condición para la  admisión   de  la  demanda  de  casación,  la  satisfacción  de  exigencias   de   lógica   y  adecuada  argumentación,  cuyo  fin  es  permitirle  a  la Corte, a partir de la     coherencia     y    precisión  conceptual   del  libelo,  establecer sin dificultad cuál es el error atribuido  al    sentenciador,    causante   de   la   violación   de   la  Constitución   o   la  ley  o  la  afectación  de  las  garantías  fundamentales de las partes.   

Esos   presupuestos   de   sustentación,  acorde  con  lo establecido  en  los  artículos  183  y  184, inciso segundo de la  precitada  Ley 906 de 2004, giran en torno a la correcta selección de la causal  invocada     y     al     adecuado    desarrollo  de  los  cargos formulados a la sentencia atacada, para  lo  cual  se requiere que cada reproche se sustente de manera separada y que las  razones  aducidas  se  correspondan  con  el yerro denunciado, sin que sea dable  entonces  incluir  en  una  misma  censura conceptos que se opongan entre sí ni  incurrir  en  inconsistencias de argumentación, pues ello atentaría contra los  principios  de  no  contradicción  y  autonomía  que son inherentes al recurso  extraordinario de casación.    

Además,  en  la  estructuración  de  las  censuras  al  demandante  le  es  imperioso respetar el principio de corrección  material,  conforme  al  cual  las  razones,  fundamentos y contenido del ataque  deben   corresponder   en   un   todo   con   la  realidad  procesal1.   

          En  el  caso  objeto  de  examen,  advierte la Sala que el libelista  sólo  cumplió  dichos  requisitos  de  sustentación  de  la  demanda en forma  parcial.   

         En    efecto,    en   el   primer   cargo  denuncia  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  para  lo  cual  señala  que  el Tribunal  aceptó  y  reconoció la existencia de dudas acerca de la  responsabilidad  del  acusado,  en  punto a la configuración de las causales de  exclusión  de  la  misma,  como  es  el caso de la legítima defensa y el miedo  insuperable,  a  pesar  de  lo  cual  dejó  de  aplicar los principios de   presunción    de    inocencia   e   in   dubio   pro  reo.   

          En  la  confección  de este reproche el actor, empero, no se sujeta  al   principio   de  corrección  material,  pues  no  se  corresponde  con  los  fundamentos   del   fallo  predicar  que  el  ad  quem  reconoció  la  existencia de dudas sobre la legítima  defensa  y  el  miedo  insuperable. Contrariamente, el fallador de segundo grado  rechazó  expresamente  la  estructuración  de  esas  causales de exclusión de  responsabilidad    al    señalar,    sobre    la    primera    de   ellas,   lo  siguiente:   

          “…  admitiendo  en gracia de discusión que si el testigo TOMÁS  FERNANDO  RAMÍREZ  fue  fiel  a  la  verdad  en  lo que narró…, no  resulta  posible  configurar  una legítima defensa  en  el  evento  en que MORENO MONSALVE, para repeler los insultos,  palabras  de  grueso  calibre, improperios y hasta el lanzamiento de una botella  que  ejecutaba  JARAMILLIMO VÉLEZ, termine disparando en contra de la humanidad  de   este   último   y  de  contera  atentando  contra  su  vida”2  (subraya la Corte).   

          En   torno   a   la  legítima  defensa  putativa,  el  ad  quem la repudió con argumentos de este  jaez:   

          “No  es  entonces  inminente o actual la supuesta agresión que se  pretende  repeler, pues se itera, cuando el procesado dispara repetidas veces en  contra  del  señor  JARAMILLO  VÉLEZ  ya había pasado el momento en que éste  supuestamente  le  apuntó  metiendo  la  mano  en  la mochila que llevaba, pues  después  de  esto necesitó MORENO MONSALVE, buscar el arma de fuego que tenía  en  su  local  y  regresar  al  frente  del  establecimiento que estaba junto al  parqueadero a dispararle.   

          Así  las  cosas,  aunque en algún momento pudo el procesado pensar  que  LUIS  BERNARDO  JARAMILLO  VÉLEZ,  tenía  un arma en su mochila, vista la  forma  como  se  presentaron  los  hechos,  cuando  reacciona  disparando, ya la  supuesta  agresión había cesado, lo que impide hablar de una legítima defensa  putativa”3.   

          Y sobre el miedo insuperable, el Tribunal razonó:   

          “Entonces,   así  pudiera  haberse  sentido  asustado  en  algún  momento  GABRIEL  ÁNGEL  MORENO  MONSALVE, por la actitud agresiva de JARAMILLO  VÉLEZ,  no  es  posible  hablar  de un miedo insuperable como se menciona en el  fallo  objeto  de  impugnación  para  exonerar  de  responder penalmente por el  homicidio     materia     de     este     proceso4”.   

          Conforme  lo  tiene  precisado  la  Corte,  la  postulación  de una  censura  por vía de la violación directa implica aceptar los hechos declarados  en  el fallo, así como la apreciación probatoria realizada por el juzgado. Tal  exigencia  no  la  satisface  el libelista, sino que distorsiona el sustento del  fallo  de  segundo  grado  para predicar la presencia en este evento de causales  excluyentes de responsabilidad.   

         Por    las    anteriores    razones   la   primera   censura   será  inadmitida.   

         En    el   segundo   cargo   acusa  al  juzgador  de violar en forma indirecta la ley sustancial,  como  consecuencia  de  incurrir en error de hecho por falso juicio de identidad  al  apreciar los testimonios de Juan Estaban Gutiérrez  Arango,  GABRIEL  ÁNGEL MORENO MONSALVE y Tomás Fernando Ramírez.   

Este reproche se admitirá por contener, en  términos  generales,  la  carga  de  sustentación  exigida  legalmente, siendo  superables  las mínimas falencias advertidas en el mismo, de conformidad con lo  establecido en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

         En    el    tercer   cargo   aduce  la inaplicación parcial de los artículos 7º del Código de  Procedimiento  Penal y 32, inciso 2º del numeral 7 del Código Penal, así como  de  los artículos 24 y 105 del estatuto último mencionado. En su criterio, los  razonamientos  del  Tribunal  conducen  a  dar por probado que el acusado actuó  preterintencionalmente,  así  como  que  excedió  los límites de la legítima  defensa.   

         En  la  sustentación  de  este reparo el impugnante, al igual de lo  ocurrido  con el primero, no se sujeta a los fundamentos del fallo atacado, pues  el  juzgador  en  momento  alguno  admitió  la demostración en este caso de la  estructuración  de  un  homicidio preterintencional, como tampoco del exceso en  los límites propios de la legítima defensa.   

         El  ad  quem  al  señalar,   en   respuesta   a   argumento   de  la  defensa,  que  los  eventos  comportamentales  posteriores  del  procesado,  en cuanto intentó la asistencia  médica  de la víctima, no tenían la capacidad para variar su responsabilidad,  adicionalmente  –es cierto-  consideró  que  esa  actitud  ulterior podía “tener  efectos  en  la  tasación  de  la pena, si se está en presencia de causales de  menor punibilidad”.    

         Sin  embargo,  la alusión a causales de menor punibilidad la hizo a  título  de  mera  hipótesis,  como  lo  confirma  el  hecho de que ni siquiera  concretó  cuál  circunstancia de dicha naturaleza concurría en este caso. Por  consiguiente,  la  afirmación del actor conforme a la cual de los razonamientos  del  fallador  surgen  demostrados el homicidio preterintencional y el exceso en  la  legítima  defensa,  se  erige en un argumento especulativo que no es fiel a  las motivaciones de la sentencia.   

         Como,  en  consecuencia,  en  este  reproche  el  censor desatiende,  igualmente,   el   principio  de  corrección  material,  la  Sala  también  lo  inadmitirá.   

         En   resumen,   la  Corte  admitirá  el  segundo  cargo,  en  tanto  inadmitirá el primero y tercero.   

         

Se  precisará,  finalmente,  que contra la  decisión  inadmisoria  del  recurso  de  casación  sólo  cabe el mecanismo de  insistencia,  conforme  lo  tiene  establecido el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuya  interposición  procede  bajo  las reglas fijadas en jurisprudencia  reiterada         de         la         Sala5.   

         

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      INADMITIR  los   cargos   primero   y   tercero   de  la  demanda  de  casación interpuesta  por    el   defensor   de   GABRIEL   ÁNGEL   MORENO  MONSALVE,  de  acuerdo con las razones expuestas en la  anterior motivación.   

         Según  lo  establecido  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  es        facultad        de       la demandante  elevar petición de insistencia.   

         2.                      ADMITIR el       segundo       cargo       del       mencionado        libelo        de  casación.   

        Una  vez  se  surta  el  trámite  relacionado  con el mecanismo de  insistencia,  se  fijará  fecha para la realización de la respectiva audiencia  de sustentación oral.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

EUGENIO         FERNÁNDEZ  CARLIER                        MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                

               

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                        EYDER PATIÑO CABRERA   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr. Auto del 2 de mayo de 2012, radicación 26846.   

2  Página 9 del fallo de segunda instancia.   

3 Páginas 11 y 12 ibídem.   

4  Páginas 13 y 14 ídem.   

5  Providencia del 12 de diciembre de 2005, radicación 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *