42200(11-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

Aprobado   Acta   Nº  302.   

Bogotá, D.C., once (11) de  septiembre de dos mil trece (2013).   

VISTOS  

Decide  de  plano  la  Corte  el impedimento  conjunto  manifestado  por  los  doctores  JAIME  HUMBERTO MORENO ACERO, ÁLVARO  AUGUSTO  NAVIA MANQUILLO y LUIS ALBERTO PERALTA ROJAS, Magistrados de la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior de Buga, quienes invocan la causal del  numeral  6° consignada en el artículo 56 de la Ley 906 de 2004, para apartarse  del conocimiento de este asunto.   

HECHOS Y ANTECEDENTES DEL CASO  

1. Los primeros fueron resumidos así por el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito con Funciones de Conocimiento de Cartago,  Valle, en el auto del 21 de junio de 2013:   

“Ante  la  consabida  noticia criminal se  sabe  que  a  eso  de  la  01:00  a.m., del 13 de julio de 2011, en el puesto de  control  de  la  localidad  de  la  Paila,  Valle,  se  presentó el señor Luis  Fernando  Álvarez,  informando  que  el  vehículo  de  placas  KDH-715,  marca  “Dodge”,  transportando  madera  acerrada tipo pino, fue hurtada en la finca  “La  Aurora”.  Ante  ese  anuncio  se  mantuvo  el vehículo retenido e hizo  presencia  el  señor DONALD FABIÁN REYES CARRILLO, enseñando un formado nuevo  para   la  movilización  de  productos  forestales  y  como  no  se  advirtiera  auténtico,  se produjo la retención del señor REYES CARRILLO, siendo dejado a  órdenes de la autoridad competente.”   

          2.  Por  tales  hechos,  después  de  los  trámites  y  audiencias  pertinentes,  el  6  de  septiembre  de  2011,  la  Fiscalía  36  Seccional  de  Roldanillo,  Valle,  radicó,  ante  el  Juez  Penal  del  Circuito  de la misma  localidad,   escrito  de  acusación contra DONALDO FABIÁN REYES CARRILLO,  por   el   delito  de  uso  de  documento  público  falso,  cuya  audiencia  de  formulación se llevó a cabo el 31 de agosto de 2012.   

          3.  La  audiencia preparatoria se inició el 21 de junio de 2013, en  el  curso  de  la  cual el defensor de REYES CARRILLO solicitó la nulidad de la  actuación  por  la  indebida  aceptación  de la Sociedad Forestal Cafetera del  Valle  S.A.,  como  víctima  en  este  caso,  cuando  la misma no ostentaba esa  condición,  ya que aquí no se investiga el hurto de la madera de su propiedad,  sino  el  uso de un documento público falso, aparentemente expedido por el ICA,  adscrito   al   Ministerio   de   Agricultura,   petición   que   fue  resuelta  favorablemente  por el Juzgado de conocimiento, que dispuso anular la actuación  a  partir,  inclusive,  de  la audiencia de formulación de acusación, donde se  presentó la irregularidad.   

          4.  La anterior determinación fue impugnada por el apoderado de las  víctimas,  razón  por  la  cual  la  carpeta  se  remitió a la Sala Penal del  Tribunal  de  Buga, cuyos integrantes de la Sala de decisión, Magistrados JAIME  HUMBERTO  MORENO  ACERO,  ÁLVARO AUGUSTO NAVIA MANQUILLO y LUIS ALBERTO PERALTA  ROJAS,  en  auto del 2 de agosto de 2013, se declaran impedidos para conocer del  caso, con base en los siguientes argumentos:   

          a)  Esa  misma  Sala,  mediante  sentencia  del 24 de julio de 2013,  confirmó  la  absolución  proferida  a favor de Gustavo Valencia Castrillón y  Leónidas  Grisales  Salazar,  dentro del proceso que por hechos similares a los  aquí  investigados  cursó  contra los mismos, como coautores del delito de uso  de documento público falso.   

         b)  La  confirmación  de  la absolución tuvo como argumento que el  implicado   DONALD   REYES   y   otro,   eran   los  verdaderos  autores  de  la  “apropiación  ilícita  de la madera y los ideadores del plan que llevó a la  contratación de GRISALES para la (sic) transportar la carga”.   

          c)  En  ese  proceso, agregan, fueron esenciales y eje central de la  sentencia  de  primera  instancia  “varias  de  las  pruebas  que  igualmente  reposan en el nuevo proceso, esto es el seguido contra  DONALD  FABIÁN  REYES,  toda  vez  que  la  génesis  de ambos asuntos lo es el  trasporte      de     un     cargamento     de     madera     con     documentos  falsificados…”.   

         d)  En esas condiciones, la Sala le dio el aval a la tesis defensiva  según  la  cual,  los  absueltos  fueron  engañados  por  DONALD REYES y OTRO,  quienes  tenían el conocimiento del origen de la mercancía y de la falsedad de  los documentos utilizados para su trasporte.   

          5.  El  impedimento  así  propuesto  no fue aceptado por la Sala de  Decisión  integrada  por  el Magistrado que le siguen en turno y dos Conjueces,  quienes  sustentados  en  criterios  jurisprudenciales  emanados  de esta Corte,  consideran  que el fallo absolutorio proferido por los Magistrados impedidos, se  dictó  en  un caso completamente distinto, pues los hechos allí juzgados hacen  referencia  con  la apropiación de una madera, mientras que en este caso lo que  se  investiga  es  el  uso  de  un  documento  falso  para  reclamar  la madera,  situaciones  fácticas disímiles en tiempo, de donde no puede admitirse que los  integrantes  de  la  Sala  anterior estén impedidos para conocer de un auto que  incluso  nada tiene que ver con la anterior decisión, pues lo que se discute es  el  reconocimiento  como  víctima  de  la  Sociedad Forestal Cafetera del Valle  S.A.,  aspecto  frente  al  cual  no puede aducirse que la mencionada Sala tenga  comprometido su criterio.   

          Además,  en  la  presente  actuación  ni  siquiera  se  han  hecho  solicitudes  probatorias, por lo que se ignora qué elementos tendrán vocación  de  convertirse  en prueba durante el juicio, de donde ninguna razón les asiste  a  quienes  se declaran impedidos, cuando esgrimen que en otro proceso valoraron  el material probatorio de este caso.     

         

          En  tales  condiciones,  no  se acepta el impedimento propuesto y en  cambio  se  ordena  la remisión del asunto a esta Corte para que se resuelva lo  pertinente.   

   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Como   lo   ha  dicho  la  Sala  en  otras  oportunidades,  el  instituto  de  los impedimentos y las recusaciones tiene una  clara  fuente  constitucional,  pues,  de  un lado, el artículo 228 de la Carta  Política  dispone que la administración de justicia es función pública y que  sus  decisiones  son  independientes,  y,  de otro, el artículo 230 de la misma  prevé  que  en sus providencias los jueces sólo están sometidos al imperio de  la ley.   

En    desarrollo    del    principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación procesal ha previsto una  serie  de  causales  de orden objetivo y subjetivo por  virtud  de las cuales el juez debe declararse impedido  para     decidir,    garantizando    a    las    partes,    terceros,  demás  intervinientes  e  incluso  a la comunidad en general, la transparencia y rigor que  deben     presidir     la     tarea    de    administrar    justicia.   

Empero,  como  a  los  jueces  no  les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras  las  circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por    un    tribunal    imparcial.1   

Son,  estos,  los  parámetros  que  han de  gobernar  el  examen  de lo postulado por los funcionarios adscritos al Tribunal  de   Buga,  conforme  los  hechos  que  sustentan su manifestación de impedimento y la causal que se aduce  para separarse del conocimiento del asunto.   

El numeral 6° del artículo 56 de la Ley 906  de 2004, contempla como causal de impedimento:   

“Que  el  funcionario  haya  dictado  la  providencia  de  cuya  revisión  se  trata,  o  hubiere  participado dentro del  proceso,  o  sea  cónyuge  o compañero o compañera permanente o pariente  dentro  del  cuarto  grado de consanguinidad o civil, o segundo de afinidad, del  funcionario     que     dictó     la    providencia    a    revisar”.   

Los  Magistrados  del Tribunal que pretenden  separarse  del  conocimiento  del  asunto,  aducen  que  por  haber  conocido en  anterior  oportunidad  de una sentencia absolutoria en la que se juzgaron hechos  similares  a  los  que aquí se debaten, donde se declaró que los implicados no  habían  sido  los  verdaderos autores de la apropiación ilícita de la madera,  ni  los  creadores  del plan para trasportarla, sino que habían sido engañados  por DONALD FABIÁN REYES CARRILLO, opera la causal trascrita.   

Sin   embargo,  la  Corte  encuentra  que  esa  decisión  judicial en  la   que   intervinieron  los  Magistrados  que  ahora  se  declaran  impedidos,  no   puede  admitirse   como   una  “opinión sobre  el  asunto  materia  del  proceso”, en los términos  del   numeral   6º  del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004, pues  sobre el  específico  punto  aducido  se ha dicho  que2:   

“Precisamente,  en  punto del impedimento  manifestado  por  el  juez,  no  puede  pasar  por  alto la Corte, dentro de las  funciones  pedagógicas  que  le competen, cómo el funcionario no sólo reitera  una  cuestión  que  ya  había  sido  planteada  y  resuelta previamente por el  Tribunal,  sin que los hechos que dieron lugar al pronunciamiento hayan cambiado  al  presente, sino que lo hace a través de manifestaciones genéricas, obviando  definir  concretamente  por  qué en cabeza suya se cubre alguna de las causales  taxativamente  enunciadas  en  el  artículo 56 del C. de P.P.      

No  es,  debe  relevarse,  a  través  de  enunciados  abstractos,  de  ninguna  manera  consagrados  en la ley como causal  específica  de  impedimento,  que  la cuestión puede ser planteada y resuelta,  dado  que,  en  ausencia  de  esa  expresa  delimitación  legal, corresponde al  funcionario,  en  sede  de  impedimento,  o  a  las partes, si de recusación se  trata,  establecer  cuáles  son  las circunstancias específicas que determinan  afectado  el  principio  de  imparcialidad  y  cómo  ello  incide  en  el  caso  concreto.   

Porque,  es  preciso  anotarlo, si se trata  apenas  de  significar que la causal se deriva inferida de que el Juez Penal del  Circuito  Especializado,  previo al adelantamiento de la actuación que ocupa la  atención    de   la   Sala,   emitió   sentencia   de   condena   –por  las  vías  extraordinaria,  del  allanamiento  a  cargos, y ordinaria-, en contra de otros de los involucrados en  los  hechos, ello por sí mismo no puede conducir, sin referente individual a un  tipo  de actuación precisa y a un compromiso concreto con la imparcialidad o el  adelantamiento   de  una  opinión  o  concepto,  a  significar  automática  la  existencia  de  una  circunstancia  de  separación del conocimiento del proceso  que,  se  repite,  ni  siquiera aparece taxativamente enunciada en la ley.    

Debe  recordarse,  además,  que  sobre  el  tópico  específico  de  la  actuación  del  juez  de conocimiento en sede del  trámite  dispuesto  en  la  Ley 906 de 2004, respecto de eventualidades como la  tratada,  ya la Corte se pronunció, en decisión de la cual se resalta su plena  vigencia,       del       siguiente       tenor3:   

“Frente   al   nuevo   modelo   de  enjuiciamiento,  tales  exigencias  decantadas  por  la  jurisprudencia  para la  configuración  del  aludido  motivo  de  impedimento,  conservan  su  alcance y  validez,  ya  que  en  el  juicio,  oral,  público y concentrado los hechos son  llevados  al  conocimiento  del  juez  por  las  partes (acusador – imputado), a  través  de  los medios de prueba previamente descubiertos y aceptados, y por lo  tanto  es el juicio el escenario en el que  las partes ejercen su derecho a  controvertir   y  participar  en  formación  de  las  pruebas,  teniéndose  en  consecuencia  por  pruebas  en  las  que  se  basará  la  sentencia únicamente  aquellas  producidas  o  incorporadas  en  forma  oral,  concentrada  y sujeta a  contradicción  ante  el  juez  de  conocimiento  (sólo excepcionalmente en los  específicos  casos  señalados  por  la  ley son válidas las recogidas ante el  juez  de  control de garantías), razones por las que resulta menos probable que  el  juzgador  se  vea  afectado  por  preconceptos  que  puedan afectar su recto  criterio en la decisión de un caso.   

“La   consagración  del específico  motivo  de  impedimento  invocado  por  la Sala del Tribunal, es conteste con la  política  legislativa, evidente tanto en anteriores (Decreto 2700 de 1991) como  en  los  coexistentes  ordenamientos de procedimiento penal (Leyes 600 de 2000 y  906  de  2004),  de  evitar  a  toda  costa  que  el funcionario judicial que ha  prefijado  conceptos, o proferido decisiones dentro de un determinado asunto, no  deba  resolverlo, ni revisarlas, con el fin de garantizar la total imparcialidad  de  la decisión, voluntad que se revela manifiesta en la causal que se estudia,  así  como  en  la  sexta  (haber  dictado  la  providencia de cuya revisión se  trata),  la  catorce (que el juez haya negado la solicitud de preclusión y deba  conocer  del asunto en el juicio) y la especial del artículo 97 (haber suscrito  la decisión objeto de la acción de revisión), entre otras.   

(…..)  

“No encuentra la Corte que la valoración  de  los  específicos  medios  de  prueba,  que  es  en lo que cifra la sala del  tribunal  su  temor  de  parcialidad,  consignada  en  la  sentencia  de segunda  instancia  emitida  en  contra de (…), constituya un prejuzgamiento anticipado  acerca  de  la  responsabilidad  de  (…),  que  sería  lo  que en verdad y en  estricto  rigor  configuraría  la  causal  inhibitoria invocada, por cuanto esa  estimación  no  sólo  se  produjo  dentro  de los marcos de competencia que la  oportunidad  procesal  le  ofrecía, sino referida a un conjunto probatorio cuya  formación,  producción e incorporación en el juicio estuvo regentada por unas  condiciones  de  inmediación,  concentración  y  controversia  sustancialmente  distintas    a    las    verificadas    en    el   caso   de   los    otros  procesados.”   

Tal  antecedente  jurisprudencial,  permite  advertir,  sin  mayores  preámbulos,  que  en  los  Magistrados  de  la Sala de  Decisión  del  Tribunal  Superior  de  Buga,  no  se  configura  la  causal  de  impedimento    invocada    por    las    siguientes  razones:   

(i) No es posible  aducir  que  los  mismos ya adelantaron un criterio sobre las pruebas que serán  objeto  de debate en este caso, ya que de ellas nada se conoce, pues ni siquiera  se  ha  evacuado  la  audiencia  preparatoria, siendo  claro  que  por  ocasión  de  los  principios  de  inmediación,  publicidad  y  concentración,  pruebas  son  únicamente  las  que  se  practican en curso del  juicio  oral,  repudiado  como  se  halla  el  principio  de  permanencia  de la  prueba.   

(ii) La decisión  que  deben tomar en este momento, no demanda ningún tipo de análisis de fondo,  ni   mucho  menos,  abordar  el  examen  de  elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física  o  informes,  con  miras a definir el tipo de participación  principal   o   accesoria   que   puede   pregonarse  ejecutada por los implicados.   

(iii)   De   acuerdo   con   los   datos  suministrados,   está  claro  que  la  sentencia absolutoria proferida con  anterioridad  abarcó  exclusivamente a otros implicados, y el supuesto fáctico  giró  en  torno  del hurto de la madera de propiedad de la Sociedad  Forestal  Cafetera  del  Valle S.A. y su  trasporte,  sin  que  tocara el uso del documento público falso que se atribuye  en  el presente caso al procesado DONALD FABIÁN REYES  CARRILLO.   

(iv)  Pero  aún  en  el  hipotético  caso que se trajeran al presente  juicio  contra  REYES  CARRILLO, pruebas debatidas en el juicio contra los otros  implicados,   e   incluso   si   el   análisis   de  estos  obligó a       considerar      la  posible  participación  de  éste en  los   hechos,   ello  de  ninguna  manera  se  constituye  en  prejuzgamiento  o  anticipación  de criterio, por la potísima razón que son otros muy diferentes  los  factores a tomar en cuenta para determinar, en sede del proceso ordinario y  dentro  de  la  dinámica  del  juicio  oral, la intervención y responsabilidad  penal  del  procesado  DONALD FABIÁN REYES CARRILLO,  dado   el   supuesto   fáctico   del   hecho   concreto   por   el  que  se  le  juzga.   

Así    las    cosas,    no    se  materializa  en  el asunto  examinado,  la  causal  de impedimento aducida por los  Magistrados     del    Tribunal    de  Buga para  separarse  del  conocimiento  del  auto que anuló el  juicio     contra     DONALD     FABIÁN    REYES  CARRILLO.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  conjunto  que en razón del presente asunto han manifestado los  Magistrados  del  Tribunal  Superior  de  Buga,  doctores  JAIME HUMBERTO MORENO  ACERO,  ÁLVARO  AUGUSTO  NAVIA MANQUILLO y LUIS ALBERTO PERALTA ROJAS, conforme  con las motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                        FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA DEL R. GONZÁLEZ MUÑOZ                           GUSTAVO   ENRIQUE   MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                         JAVIER   DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Auto  de 19 de octubre de 2006, Rad. 26.246.   

2  Auto    del   9   de   mayo   de   2007,   radicado  27.308   

3 Auto  del  7 de marzo de 2007, radicado 26.853     

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