41583(28-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 279.   

Bogotá,  D.C.,  veintiocho (28) de agosto de  dos mil trece (2013).   

V    I   S   T   O  S   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado ADOLFO ARAGONEZ  BORJA,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal  Superior  de  Villavicencio  el  18  de  marzo  de  2013, que confirmó el fallo  proferido  el  22 de marzo de 2012 por el Juzgado Primero Penal del Circuito con  Función  de  Conocimiento  de  la misma ciudad, que condenó anticipadamente al  citado  procesado  a la pena principal de 110 meses de prisión y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo lapso, como autor del delito de homicidio.   

HECHOS   Y   DECURSO  PROCESAL   

1.  En  el  fallo  impugnado se narraron los  hechos de la siguiente manera:   

“El día 19 de septiembre de 2008, siendo  aproximadamente  las  7:00  p.m., agentes de la Policía Nacional, atendieron el  llamado  de  un  ciudadano  que  reportaba  un  herido  con arma de fuego que se  encontraba  en  frente de una residencia ubicada en la Calle 20 sur No. 45ª -09  barrio  Catumare de esta ciudad. Al llegar los policiales hallaron el cuerpo sin  vida  del  señor  Javier  Alonso  Sarmiento  Niño  y  les fue informado que el  posible  autor  del  homicidio era el residente de la vivienda, quien respondía  al  nombre  de  ADOLFO  ARAGONEZ  BORJA.  Al  indagarse  por  los  hechos  éste  respondió  que  había  disparado con su arma tipo revólver calibre 38, contra  el  occiso  quien  estaba  además acompañado por otro sujeto, porque éstos no  dieron  explicación  alguna  de  cara  a su requerimiento del por qué llevaban  media  hora tomando fotografías y filmando su casa. Posteriormente, se conoció  que  la víctima se trata de un Capitán de la Fuerza Aérea y que se encontraba  presuntamente en desarrollo de una misión de trabajo.”   

2. El 16 de octubre de 2009, ante el Juzgado  1º  Penal  Municipal con Función de Control de Garantías de Villavicencio, la  Delegada  del  ente  acusador  formuló imputación contra ADOLFO ARAGONEZ BORJA  por  el  delito  de  homicidio simple, cargo al cual se allanó. La Fiscalía se  abstuvo de solicitar medida de aseguramiento.   

El  10  de  febrero  de  2011,  ante el Juez  Primero  Penal  del  Circuito de Villavicencio, se llevó a cabo la audiencia de  individualización  de  pena  y sentencia, misma fecha en la cual se dio lectura  al  fallo  respectivo,  el  cual,  al  ser  apelado por la defensa, se anuló en  decisión  del  13 de septiembre de 2011, emitida por la Sala de Decisión Penal  del Tribunal de Villavicencio.   

Repuesta  la  actuación,  el 22 de marzo de  2012  se  dio  lectura  al  nuevo  fallo  de primera instancia, que también fue  impugnado  por  la  defensa,  dando  lugar  a  la sentencia de segunda instancia  dictada  el 18 de marzo de 2012, a través de la cual se confirmó íntegramente  la impugnada.   

Contra la sentencia de segunda instancia, el  defensor de ARAGONEZ BORHA presentó demanda de casación.   

SÍNTESIS   DE   LA  DEMANDA   

          El  defensor  formula un único cargo al amparo de la causal primera  del  artículo  181  de la Ley 906 de 2004, alegando la violación directa de la  ley  sustancial  por  falta  de aplicación del artículo 314-5 de la Ley 906 de  2004,  13  y  44  de  la  Carta  Política,  6º  del  Código  Penal  y  varios  instrumentos  internacionales  del bloque de constitucionalidad, entre ellos, la  Declaración  de  los  Derechos del Niño, proclamada por las Naciones Unidas el  20  de noviembre de 1959, específicamente el principio 6; la Convención de los  Derechos  del Niño, adoptada por las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989  y  aprobada  internamente  a  través de la Ley 12 de 1991, específicamente los  artículos  8 y 9.1; la Convención Americana de Derechos Humanos o Pacto de San  José,  específicamente  su artículo 9º; y el Pacto Internacional de Derechos  Humanos, específicamente el artículo 15.   

          En  orden  a  fundamentar  su  propuesta,  el censor sostiene que la  sustitución  de  la  detención  preventiva  en  establecimiento carcelario por  detención  domiciliaria,  prevista  en  el mencionado numeral 5º del artículo  314  de  la Ley 906 de 2004, debe ser mirada como una garantía que toca con los  derechos  de  los  menores  que  se  encuentran  en  circunstancias de debilidad  manifiesta, los cuales deben primar.   

          Los   juzgadores,  dice,  desconocieron  la  línea  jurisprudencial  trazada  por  esta  Corte,  según  la  cual  el  reconocimiento  de la prisión  domiciliaria  para el padre o madre cabeza de familia procede cuando se verifica  esa  calidad, sin que esté limitada por la naturaleza del delito o supeditada a  la  carencia  de  antecedentes  penales  y  menos  a la valoración de cualquier  componente subjetivo.   

          En  tal  sentido,  agrega,  procede  la  aplicación  favorable  del  artículo  314-5  de  la  Ley  906  de  2004, frente a los incisos 2º y 3º del  artículo  1º  de  la  Ley 750 de 2002, porque estos últimos exigen considerar  “el   desempeño  personal,  laboral,  familiar  o  social”  del infractor, con miras a establecer si el  mismo  pondrá  en  peligro  la  comunidad  o a las personas que estuvieran a su  cargo;  igualmente,  deberá  negarse  cuando el implicado registre antecedentes  penales,  o  si  está siendo juzgado por delitos de homicidio o genocidio o que  afecte   cualquier   bien  jurídico  protegido  por  el  derecho  internacional  humanitario.   

          En  cambio,  el  artículo  314-5 de la Ley 906 de 2004,  sólo  exige  la demostración de la condición de padre o madre cabeza de familia, por  lo  que resulta menos restrictivo y, por lo mismo,  más ventajoso para los  intereses   de   la   persona   a  quien  se  le  impone  la  privación  de  la  libertad.   

          Además,  la aplicación de esta norma procede por remisión expresa  del  artículo 461de la Ley 906 de 2004, en cuanto faculta al juez de ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad para sustituir la ejecución de la sanción  privativa  del  derecho  “en los mismos casos de la  sustitución    de   la   detención   preventiva”.   

          Su  representado,  afirma, no tiene antecedentes penales, razón por  la  cual  no  se  justifica  la necesidad de someterlo a tratamiento intramural.  Además,  cuenta  con  un  arraigo  familiar  consistente  y  vive de un trabajo  honesto,   razón   por   la  cual  su  reinserción  a  la  sociedad  debe  ser  revaluada.   

          Pide  que  se  pondere  si  en  este caso debe primar el tratamiento  intramural  que  se ha ordenado, o si por el contrario deben primar los derechos  de  los  menores  hijos  del  procesado,  los  cuales  están  reconocidos en el  artículo 44 de la Carta Política.   

          Y  si  bien es cierto que los derechos de los niños y niñas tienen  límite,  como  el que surge cuando la persona condenada represente un peligro o  amenaza  para  la  sociedad,  situación que no encaja en su defendido, quien ha  demostrado  todo  lo  contrario  y que está dispuesto a resarcir los perjuicios  causados a las víctimas.   

          Pide,  en consecuencia, que se case la sentencia impugnada, para que  se conceda a su defendido la prisión domiciliaria.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

         La     postulación     del    recurso  extraordinario  de casación, insiste la Sala, obedece  a  la necesidad de denunciar y demostrar la objetiva transgresión de la ley por  el  fallo,  razón por la cual la demanda que sustenta  la  impugnación  necesariamente debe cumplir ciertos  requisitos   de   forma   y   contenido,  establecidos por el artículo 183 de la Ley 906 de 2004, a fin de  que  pueda  ser admitido por la Corte, sin perjuicio de la facultad oficiosa que  tiene la misma para decidir de fondo.   

         En   el   único   cargo   contenido   en   la  demanda,  el casacionista denuncia la   violación   directa   de  la  ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  del     artículo    314-5          de         la   Ley   906   de   2004,  13 y 44 de la Carta Política, 6º del  Código  Penal  y  algunos  instrumentos  internacionales  de  derechos humanos,  planteamiento  que  no  tiene  ninguna  vocación  de  prosperidad por las siguientes razones:   

         

Cuando  en  el fallo de segunda instancia se  confirmó  la  negativa  de  otorgar  al  procesado  ARAGONEZ  BORJA la prisión  domiciliaria,  el  Tribunal  aludió  a dos aspectos esenciales: (i) el mismo es  padre  de tres menores de edad sobre los cuales ostenta su custodia provisional,  pero  no  definitiva,  razón  por la cual, de cara a su eventual reclusión, le  corresponde  a  la  madre  asumir  el  cuidado de los niños, tarea a la cual se  pueden  sumar los demás familiares y parientes cercanos; (ii) el comportamiento  delictivo  del  procesado  atentó  contra  la vida de una persona, en un actuar  irracional   e   intolerante,  que  hace  entrever  la  necesidad  de  una  pena  ejemplarizante   y   una   retribución   justa,  no  obstante  la  carencia  de  antecedentes penales.   

En  esa argumentación no se evidencia error  alguno  de  parte del juzgador, pues a la luz del artículo 1° de la Ley 750 de  2002,  la  concesión  del  subrogado  de  la  prisión domiciliaria a favor del  hombre  o  mujer que ostente la condición de ser cabeza de familia, requiere la  verificación  de  que  no registra antecedentes penales; que el delito no esté  excluido  de  tal  beneficio; y, además, la valoración de factores personales,  laborales,  sociales  que  permitan  determinar  que  el condenado no pondrá en  peligro a la comunidad o a los hijos menores.   

La norma es del siguiente tenor:  

“  ARTÍCULO  1o. La ejecución de la  pena  privativa  de  la  libertad  se  cumplirá, cuando la infractora sea mujer  cabeza  de  familia,  en  el  lugar de su residencia o en su defecto en el lugar  señalado  por  el juez en caso de que la víctima de la conducta punible resida  en aquel lugar, siempre que se cumplan los siguientes requisitos:   

Que   el  desempeño  personal,  laboral,  familiar  o  social  de la infractora permita a la autoridad judicial competente  determinar  que  no  colocará  en  peligro a la comunidad o a las personas a su  cargo,    hijos    menores    de   edad   o   hijos   con   incapacidad   mental  permanente.   

La  presente  ley  no  se  aplicará  a las  autoras    o   partícipes   de   los   delitos   de   genocidio,   homicidio,  delitos  contra  las cosas o  personas   y   bienes  protegidos  por  el  Derecho  Internacional  Humanitario,  extorsión,  secuestro  o desaparición forzada o quienes registren antecedentes  penales, salvo por delitos culposos o delitos políticos.   

Que  se  garantice  mediante  caución  el  cumplimiento de las siguientes obligaciones:   

(…)”  

Ahora, sobre estos  condicionamientos,  cabe destacar que en decisión del  22        de        junio        de       20111, la Corte varió su doctrina,  para   sostener  que  los  artículos  314  y  461  del  Código  de  Procedimiento  Penal no eliminaron el  estudio  de  factores  personales del procesado para efectos de conceder o no la  detención  o prisión domiciliaria (debido a la necesidad de realizar un juicio  de  ponderación con las circunstancias que estructuran el interés superior del  menor),     e     incluso    advirtió,   en   cuanto   a  la  ejecución  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,   que  tampoco  pueden entenderse derogadas  las  exigencias  tanto  objetivas como subjetivas previstas en el artículo 1 de  la Ley 750 de 2002.   

Sobre   el   tópico,  en  el  mencionado  precedente, la Corte llegó a las siguientes conclusiones:   

“2.3.2. En cuanto al reconocimiento de la  prisión  domiciliaria  para  el padre o madre cabeza de familia, los requisitos  de  orden  objetivo  y  subjetivo consagrados en el artículo 1 de la Ley 750 de  2002  no  pueden  entenderse derogados por los artículos 314 numeral 5 y 461 de  la  Ley  906  de  2004, en la medida en que estas normas obedecen a un carácter  menos  restrictivo  del  derecho a la libertad que desde el punto de vista de la  Constitución  Política  se justifica por el hecho de no haber sido desvirtuada  la presunción de inocencia.   

2.3.3.   En  consecuencia,  ya  sea  por mandato constitucional o específico precepto legal,  en  ningún  caso será posible desligar del análisis para la procedencia de la  detención  en  el  lugar  de  residencia  o de la prisión domiciliaria para el  padre  o  madre cabeza de familia, aquellas condiciones personales del procesado  que  permitan  la  ponderación de los fines de la medida de aseguramiento, o de  la  ejecución  de  la  pena,  con  las  circunstancias  del  menor  de edad que  demuestren  la  relevancia  de proteger su derecho, a pesar del mayor énfasis o  peso    abstracto    del    interés   superior   que   le   asiste.”   

Tal precedente jurisprudencial deja sin piso  el  reclamo  del  censor  que  aboga  por la aplicación favorable del artículo  314-5   de   la   Ley   906   de   2004,   lo   que   de  paso  desacredita  error  alguno  del  fallador  cuando  negó  al  condenado  ARANGONEZ BORJA la prisión domiciliaria.   

En   tales   condiciones,   la    demanda   será   inadmitida,   pues   además   no  se  observó  la  presencia  de  ninguna  de  las hipótesis que  permitirían  a la Corte superar los defectos de la misma para decidir de fondo,  de conformidad con el artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Al  demandante  se  le advertirá que contra  este  proveído procede el mecanismo de insistencia con base en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004 y en los términos decantados por la jurisprudencia de la  Sala.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

          1.  INADMITIR la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre   del   procesado   ADOLFO   ARAGONEZ   BORJA,   por las motivaciones plasmadas en  el cuerpo del presente proveído.   

2.  De  conformidad  con  lo dispuesto en el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia contra la anterior determinación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                     FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO       ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO      JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Radicación 35.943.     

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