41518(20-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 386  

Bogotá,  D.C.,  veinte (20) de noviembre de  dos mil trece (2013).   

V    I   S   T   O  S   

Procede la Sala a verificar los requisitos de  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  en  el  asunto  de la  referencia  por  el  defensor  de  los procesados DIANA  YANETH   y   JOSÉ  REINERO  ÁLVAREZ ORTEGA.   

H E C H O S  

El   ad   quem  los condensó de la siguiente manera:   

“Refiere  el  acta  de  preacuerdo  que  después  de  obtenerse  información  de  fuente  humana  y  de la comunidad en  general,  miembros  de  la  Policía Judicial adscrita al Grupo de Extinción de  Dominio  y  Lavado  de  Activos de la Sijin Deval, en asocio con la Fiscalía 11  Especializada,  dieron  inicio desde octubre de 2010 a una investigación con el  fin  de establecer si en el barrio La Emilia de la ciudad de Palmira operaba una  banda   delincuencial   dedicada  a  la  distribución  y  venta  de  sustancias  estupefacientes en pequeña y mediana cantidad (microtráfico).   

Investigación que arrojó como resultado no  solo  la  identificación  y  ubicación  exacta del inmueble utilizado para tal  fin,  sino  también  la  incautación  de  la sustancia ilícita, así mismo se  logró   establecer  la  utilización  de  menores  de  edad  para  la  venta  y  distribución  del  alijo, por tal razón y una vez evidenciada la estructura de  la  organización  criminal, la Fiscalía solicitó la captura de los ciudadanos  DIANA     JANETH    ÁLVAREZ    ORTEGA,  “La Negra”, JOSÉ REINERO ÁLVARES  ORTEGA,        “Tocayo”       o       “El  Gordo”…”.   

ANTECEDENTES  PROCESALES  

1.  El 14 de mayo de 2011, la Fiscalía Once  Especializada   de  Cali  presentó  escrito  de  preacuerdo  cuyo  conocimiento  correspondió  al  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Buga que,  el  17  de  febrero  de 2012, le impartió aprobación. Así, el 20 de diciembre  siguiente,  este  estrado judicial dictó sentencia a través de la cual impuso,  entre     otros,    a    DIANA    JANETH    ÁLVAREZ  ORTEGA,    las  penas principales de prisión por dieciséis (16) años y nueve  (9)  meses  y multa de 1548 salarios mínimos legales mensuales como responsable  de  los  delitos  de  uso  de  menores  de  edad  para  la comisión de delitos,  concierto  para  delinquir  agravado, fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego  o municiones, fabricación, tráfico y porte de armas de uso privativo de  las   fuerzas   armadas   o   explosivos,  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  y  destinación  ilícita  de  muebles  o inmuebles (artículos  188D,  340, inciso 2°, 365, 366, 376 y 377 del Código Penal), y a JOSÉ  REINERO  ÁLVAREZ  ORTEGA las penas  principales  de  prisión  por trece (13) años y seis (6) meses y multa de 1450  salarios   mínimos  legales  mensuales  como  responsable  de  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado, fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego  o  municiones,  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  y  destinación  ilícita  de muebles o inmuebles (artículos 340, inciso 2°, 365,  376  y  377 ibídem). A ambos les impuso las penas accesorias de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas, y prohibición del derecho  a  la  tenencia  y porte de armas por el término de la sanción privativa de la  libertad,  negándoles  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  sentencia    y    la    prisión    domiciliaria.1   

4.   Apelada   esta   determinación,  fue  confirmada  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga -Sala Penal-  el      6      de      marzo      de      2013.2   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El  defensor  de los procesados ÁLVAREZ    ORTEGA    acude    en   sede  extraordinaria    para    postular    dos  cargos en contra  del  fallo  de segunda instancia al amparo de la causal prevista en el artículo  181,  numeral  1°,  de  la  Ley 906 de 2004, por “la  falta  de  aplicación,  interpretación  errónea  o aplicación indebida de la  norma  del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional  o  legal, llamada a  regular el caso”.   

En el cargo primero  indica  que  los  juzgadores  incurrieron  en error al  momento  de  dosificar  la  pena  porque,  en  su  criterio, pasaron por alto el  principio  de  favorabilidad,  la  aplicación de los cuartos de movilidad y las  reglas  que  rigen  la sanción tratándose del concurso de tipos. De este modo,  asevera,  la  condena  impuesta  fue  excesiva y además no se hizo un análisis  riguroso  de  la  prueba  recaudada,  lo  que  impelía a rechazar el preacuerdo  allegado.   

Y  en  el  cargo  segundo  refiere  que  el  ad  quem  incurrió en “indebida  aplicación   extensiva   del  principio  de  favorabilidad  proveniente  de  la  jurisprudencia  y  doctrina”,  toda  vez  que debió  inaplicarse,  por  excepción de inconstitucionalidad, el artículo 57 de la Ley  1453  de  2011,  que modificó las rebajas de pena en cuanto los allanamientos y  preacuerdos con la Fiscalía.   

De  esta  manera,  en  ambos casos, solicita  casar  la  sentencia,  para  que  “se imponga la pena  correcta”.   

  CONSIDERACIONES DE   LA  CORTE   

1.  La  reseña  de  la  demanda y el cotejo de la actuación surtida,  permite  advertir  la  ausencia  de  un  desarrollo  argumentativo  idóneo  que  sustente  la  hipotética necesidad de intervención extraordinaria por parte de  la  Sala,  al  carecer  esta  de  los  mínimos parámetros lógico-conceptuales  propios de la casación, según se expone a continuación:   

2.  En  primer lugar, el artículo 184 de la  Ley  906  de  2004, prevé circunstancias que de forma inexorable conducen a que  los  libelos presentados a la Corte no sean seleccionados y uno de los supuestos  que   en  ese  orden  aparecen  en  dicho  precepto,  es  cuando  el  demandante  carece  de  interés. Lo que  significa,  que  los  sujetos procesales e intervinientes solo pueden cuestionar  las  decisiones  emitidas  durante  el  trámite  judicial,  a  través  de  los  recursos, siempre que les causen afectación.   

Ahora bien, en los mecanismos de terminación  anticipada  del  proceso,  el  interés  para  recurrir  está  restringido a la  defensa,  pues:  i)  el  reconocimiento  expreso de responsabilidad con fines de  disminución  punitiva  lleva  a  prescindir  de  las  etapas  ordinarias  de la  actuación,  ii)  tampoco podría predicarse que con la decisión final se causa  un  agravio  a  su  destinatario,  si  se tiene en cuenta que en su elaboración  estuvo         activamente        involucrado3,  y  iii)  el  cuestionar  la  aceptación  de  cargos  con  posterioridad a la determinación que la avala, no  tiene  cabida, ya que esa postura equivale a una retractación que de llegarse a  admitir,   desnaturalizaría   la   filosofía   que  orienta  estas  formas  de  culminación  y  que  pretenden  racionalizar  la labor de la administración de  justicia, según lo exige la logística del sistema.    

En  estas  condiciones,  tratándose  de las  modalidades  de  terminación  anticipada  de  la  actuación,  ya  bien sea por  allanamiento  a  los  cargos  efectuados  en  la  diligencia  de formulación de  imputación  o  por  preacuerdos  con la Fiscalía, el trámite sobreviniente es  enviar  las  diligencias al juez de conocimiento, el cual, una vez verifique que  la    aceptación    es    libre,   voluntaria   y   espontánea,   “procederá   a  aceptarlo  sin  que  a  partir   de   entonces   sea   posible   la   retractación  de  alguno  de  los  intervinientes,  y  convocará  a  audiencia  para  la  individualización     de     la   pena   y   sentencia”.4   

3.  En  este  asunto, se vislumbra que en el  preacuerdo   suscrito   por  los  procesados  ÁLVAREZ  ORTEGA,    se  les  puso  de  presente  que por expresa restricción legal (Ley  1453  de  2011),  en aquellos delitos objeto de imputación que configuraban una  situación  de  flagrancia,  solamente era viable una reducción punitiva de una  cuarta  parte,  “por lo que hará esta distinción en  cada  caso  dependiendo  de  los  delitos  enrostrados  y de la situación de la  captura  ya  sea  por orden o en situación de flagrancia por cuanto no se puede  rebajar  la  pena  en  la misma proporción, pues reiteramos, es la misma ley la  que  impone  esta  distinción  que  lógicamente  debe  quedar plasmada en este  preacuerdo”.   

También se tiene que la Fiscalía, acatando  lo  pactado  en  el  convenio,  conforme  el  cual  para efectos de dosificar la  sanción  “partirá de la pena mínima y se hará la  máxima     rebaja”,     procedió    a    fijarla  así:   

“1. DIANA JANETH  ÁLVAREZ  ORTEGA  –“La  Negra”.   Es  importante  reiterar  desde este momento que si bien se imputó  en  la  respectiva audiencia el delito de (artículo 366) fabricación, tráfico  y  porte  de  armas  y  municiones  de  uso  privativo  de las fuerzas armadas y  explosivos,  agravado  por el numeral 7 del artículo 19 de la Ley 1453 de 2011,  también  se  imputó  el  delito  de  concierto  para  delinquir  con  fines de  narcotráfico  en calidad de jefe. Claro lo anterior, la Fiscalía considera que  se  viola el principio del non bis in idem… cuando independientemente se está  sancionando   autónomamente   por   ese  mismo  comportamiento,  es  decir  por  pertenecer  a  una  organización  criminal.  Por tal motivo, unilateralmente la  Fiscalía  retira  la  agravación  para  el  primer  delito, así como la misma  agravación  como  para  el de (artículo 365) fabricación, tráfico y porte de  armas  de  fuego, municiones de defensa personal. Entrando ya en materia tenemos  que  el  delito  más grave por el que debemos partir para tasar la pena, según  lo  normado  en  el  artículo  31  del  Código  Penal, es el de concierto para  delinquir  agravado por los incisos 2 y 3, el cual para este caso concreto parte  de  doce  (12)  años  de  prisión,  que  es  la pena por la que iniciaremos la  dosificación.  Aumentaremos,  según  las leyes del concurso dos (2) años para  el  delito  de  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas y municiones de uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas  y explosivos, un (1) año por el delito de  (artículo  365)  fabricación, tráfico y porte de armas, municiones de defensa  personal,  dos  (2)  años  más  por  el  delito  (artículo  188D –  Ley 1453 de 2011) uso de menores de  edad  para  la  comisión de un delito. De igual manera aumentaremos un (1) año  para  el delito de (artículo 377) destinación ilícita de muebles o inmuebles.  De  otro  lado,  para el delito consagrado en el artículo 376 del Código Penal  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de sustancia estupefaciente, inciso 2, en  concurso   homogéneo   y   sucesivo   en   28   oportunidades,  en  calidad  de  determinadora,  aumentaremos  seis (6) meses para cada uno de los hechos, lo que  equivale  a  decir  que  para  este comportamiento la pena será de catorce (14)  años  que equivale a la sumatoria de la sanción por cada uno de los hechos….  Todas  estas  penas  que  suman  treinta  y  dos (32) años de prisión, las que  reduciremos  en  un cincuenta por ciento, lo que equivale a decir que la pena en  concurso  para  estas conductas será de dieciséis (16) años. Pero a esta pena  hay  que  aumentar  la  atinente  al delito de tráfico, fabricación o porte de  sustancia  estupefaciente,  inciso 3, en flagrancia y por lo que aumentaremos en  un  (1)  año  en  virtud  del  concurso pero que le reduciremos solo una cuarta  parte,  en  virtud  de  la ley 1453 de 2011, es decir, tres meses para quedar en  nueve  (9) meses. Así las cosas y haciendo la suma a estas penas ya previamente  reducidas  en  lo que respecta a cada una, el total de la pena a imponer a la ya  mencionada  es  de  dieciséis  (16)  años  y  nueve  (9)   meses. En cuanto a la multa partiremos del  delito  más  grave  que la tenga prevista y que en este caso es el de concierto  para  delinquir  que  inicia  en  dos  mil  setecientos (2700) salarios a la que  aumentaremos  cien  (100)  salarios mensuales vigentes por el delito contemplado  en  el  artículo  376  pero  el  inciso segundo. Así mismo aumentaremos 100 en  virtud  del  artículo  377  C.P,  para  un  total  de  tres mil (3000) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, todo lo cual reduciremos en un cincuenta  por  ciento  (50%)  tal  y  como  se hizo para la pena, quedando así la pena de  multa  en  mil  quinientos  (1500) salarios mínimos legales mensuales vigentes.  Para  en  el  caso del delito de flagrancia, se deberá empezar en 64 SMLMV y lo  reduciremos  en una cuarta parte, es decir en 16 SMLMV y nos arroja 48 SMLMV que  es  lo  que  aumentaremos  a los primeros para un total de multa de 1548         SMLMV.”5   

Razonamientos  similares  se  consignaron en  dicho  preacuerdo  en  lo  referente  a  JOSÉ REINERO  ALVAREZ  ORTEGA, fijándosele la prisión en trece (13)  años   y  seis  (6)  meses  y  la  multa  en  1450  salarios  mínimos  legales  mensuales6.  Entonces, si la pena impuesta a los sentenciados corresponde a la  que  fue  pactada  de consuno, ninguna legitimidad les asiste para discutirla, y  mucho  menos  el  recurso  extraordinario  es  escenario  para  que sugieran una  controversia  probatoria  que declinaron de forma voluntaria. Por ende, no tiene  interés  el  demandante  para  formular  los  cargos que por violación directa  impetra  y  ello  conduce  a la inadmisión   del   libelo,   según   lo   ha  indicado  la  Sala.7   

3.   Aunado   a   la  falta  de  interés,  los  reproches pasan por alto  caros  principios  al  recurso  extraordinario  como  lo  es el acatamiento a la  lógica  que orienta la postulación de los cargos, pues no se individualizó de  modo  coherente  la  modalidad  a  la que correspondería la presunta violación  directa  de  la ley sustancial que denuncian y ni siquiera se presentan premisas  jurídicas  consistentes  que  evidencien un yerro en la labor de dosificación,  haciéndose  mención  caótica e incluso ininteligible, de diversas categorías  jurídicas.   

De hecho, ni siquiera reparan los ataques en  que,  a  la  postre,  la  pena impuesta consultaría de alguna manera la confusa  aplicación  del  principio  de  favorabilidad  de  origen  jurisprudencial  que  deprecan,  toda  vez  que,  de  acuerdo  con  lo trascrito en precedencia, a los  procesados  se  les hizo, respecto de los casos de flagrancia, una rebaja de una  cuarta  parte  (25%)  de  la  pena  imponible, cuando conforme se precisó en el  pronunciamiento    citado    por    el    Tribunal8, la rebaja en estos eventos no  podía  superar  la  cuarta  parte  del  beneficio  de  hasta  la  mitad (12.5%)  contemplado en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004.     

4.  Recapitulando,   la  palmaria  falta  de  interés  para  acudir  en  casación  y  la  falta  de  claridad, coherencia y debida fundamentación de la  demanda   conducen   a   su   inadmisión,  además no se  avizora  la  necesidad de superar los defectos del libelo con el fin de corregir  de  forma  alguna violación a las garantías fundamentales, ni se percibe de su  contexto  que  se precise de un fallo para cumplir con alguna de las finalidades  del recurso (artículo 184 de la Ley 906 de 2004).   

5.  Por último, debe recordarse que frente  a  esta  determinación  tiene cabida el mecanismo de insistencia de acuerdo con  los  lineamientos  precisados  en  la  providencia  del 12 de diciembre de 2005,  proferida en el radicado 24322.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor  de  DIANA  YANETH  y      JOSÉ      REINERO     ÁLVAREZ  ORTEGA.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia.   

Cópiese,        comuníquese y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                 FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ     

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                                           EYDER PATIÑO CABRERA   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr. Folio 16 y s.s cuaderno actuación 2   

2  Cfr. Fl. 138 y s.s c.a 2   

3  Esa   es   una   de   las  particularidades  de  los  preacuerdos,  como  lo  establece  el  artículo  348  de  la  ley  906 de 2004:  “Con  el  fin de humanizar la actuación procesal y  la  pena;  obtener  pronta  y  cumplida  justicia;  activar  la solución de los  conflictos  sociales  que genera el delito; propiciar la reparación integral de  los  perjuicios ocasionados con el injusto y lograr la  participación   del   imputado   en   la  definición  de  su  caso,   la   fiscalía  y  el  imputado  o  acusado  podrán  llegar  a  preacuerdos   que   impliquen   la  terminación  del  proceso.”  (Subrayas de la Sala)   

4  Ley  906  de  2004,  artículo  293,  subrayas  de la  Sala   

5  Cfr.  Fl  26  escrito  de  preacuerdo  / Fl. 26 c.a 1   

6  Cfr. Fl. 27 ibídem   

7  Cfr.  Corte  Suprema de Justicia, auto 24 de julio de  2007,  Rad.  28433;  auto  del  30  de  enero  de 2008, Rad. 28772; auto de 9 de  diciembre de 2010, Rad. 35369; entre otras   

8  Rad.   38285,   sentencia   de   11   de   julio  de  2012     

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