41271(11-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 302  

Bogotá, D.C., once (11) de septiembre de dos  mil trece (2013)   

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Sala sobre la solicitud de  pruebas  elevada  por  la  defensora de JUAN DIEGO ARROYAVE PÉREZ, requerido en  extradición  por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América, por delitos  federales de tráfico de narcóticos.   

           

ANTECEDENTES  

El  7  de febrero de 2013, el Gobierno de los  Estados  Unidos  de América a través de su Embajada en nuestro país, mediante  nota   diplomática  número  0254,  solicitó  al  de  Colombia  la  detención  provisional  con fines de extradición del ciudadano JUAN DIEGO ARROYAVE PÉREZ,  requerido  para  comparecer  a  juicio  por  delitos  federales  de  tráfico de  narcóticos,  según la acusación sustitutiva No. S5-12-CR-859 (VM), emitida el  16  de enero del mismo año por la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito Sur de Nueva York.   

Mediante  Resolución  del  21  de febrero de  2013,  el Fiscal General de la Nación ordenó la captura de ARROYAVE PÉREZ, la  cual  le  fue  notificada  al  requerido  el  1° de marzo en el establecimiento  penitenciario     y     carcelario     donde     se    encontraba    previamente  detenido.   

El  Gobierno  de Estados Unidos formalizó la  petición  de extradición mediante Nota Verbal No 0682 del 19 de abril de 2013,  oportunidad  en  que  de  igual  manera  allegó  la  respectiva  documentación  debidamente traducida y autenticada.   

El  Coordinador  del Grupo Interno de Trabajo  Consultivo   y   de   Extradición   de  la  Dirección  de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales   del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio  DIAJI/GCE  No.  0772  del  22  de  abril, manifestó que por no existir convenio  aplicable  al  caso,  es procedente obrar según lo dispuesto en el ordenamiento  procesal  penal  colombiano,  no  obstante  lo  cual  aclaró  que  “…se  encuentra  vigente  entre  la  República  de  Colombia  y  los  Estados  Unidos de América, la Convención de  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias  psicotrópicas,  suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre  de 1988…”.   

A  su turno, mediante comunicación del 29 de  abril  de  2013, el jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales del Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  luego de considerar perfeccionado el expediente,  remitió  la  documentación  relacionada  con la solicitud de extradición a la  Sala   de   Casación   Penal,   con   el   fin   de  que  emita  el  respectivo  concepto.   

Una  vez  la  documentación  arribó  a esta  Corporación,  se  aseguró la asistencia letrada del solicitado en extradición  al  reconocerse  personería  jurídica  a  la abogada de confianza, luego de lo  cual  se  dispuso  correr  traslado  para  que  los  intervinientes  solicitaran  pruebas,  lapso  utilizado  por  la  defensora  para  pedir  se  allegaran  a la  actuación algunos elementos de juicio.   

Por su parte, el Ministerio Público expresó  que no era necesaria la práctica de pruebas.   

SOLICITUDES DE LA DEFENSA  

1.            Pide a la Sala requerir al Director de la  Policía  Nacional,  o  a  quien  corresponda,  remitir copia de las grabaciones  telefónicas  “…en las  que     supuestamente    está    involucrado    mí    representado…”,   toda   vez  que  su  idoneidad  probatoria depende de su origen lícito.   

2.             Solicita   se   tenga   en  cuenta  la  documentación  aportada que acredita la situación de discapacidad en que viven  los  progenitores  de  su representado, al igual que la dependencia económica a  sus  escasos  ingresos  como  ayudante  de  un  microbus escolar, de modo que no  considera  preciso conceder la extradición de una persona que tiene que proveer  el sustento de su familia.   

3.             Demanda  se  tenga  en  cuenta  que  la  acusación       inicial       “…fue  sustituida  el  20  de  febrero de 2013 para enmendar el cargo  uno…”, que incluye como  época  de ejecución del delito atribuido entre marzo y diciembre de 2012, pese  a  que  desde el 28 de septiembre de ese año su poderdante se encuentra privado  de    la    libertad,    por    lo    cual,    en   su   opinión   “…se  avizora  una  incongruencia en  cuanto   a   la  fecha  en  que  los  hechos  presuntamente  fueron  llevados  a  cabo…”.    

CONSIDERACIONES  

El artículo 139 del Código de Procedimiento  Penal,  normatividad  aplicable al presente trámite en atención a lo expresado  por  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, señala a los jueces el deber de  rechazar    de    plano    los    “…actos  que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes  o  superfluos…”,  mientras  el   artículo   359   del   mismo   estatuto   atribuye  a  tales  funcionarios      “…la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los medios de prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en este código, resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos  notorios  o  que  por  otro  motivo  no  requieran prueba…”.   

A  su  vez, acorde con lo señalado de manera  reiterada  por la Sala, es claro que la viabilidad de la práctica de pruebas en  el   trámite   de  extradición  está  determinada  por  el  concepto  que  le  corresponde  emitir,  el  cual,  según lo preceptuado en el artículo 502 de la  normatividad      en     mención,     se     fundamenta     en     “…la    validez   formal   de   la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento    de   lo   previsto   en   los   tratados   públicos…”.   

De igual manera es necesario establecer si los  hechos  imputados  fueron  cometidos en el exterior y en fecha no anterior al 17  de  diciembre de 1997; que no se trate de un delito político; que el solicitado  se  encuentre  en  el país o se presuma estarlo; que la demanda de extradición  se  haga  por la vía diplomática y en casos excepcionales por la consular o de  Gobierno  a  Gobierno;  que  se  adjunte  copia  auténtica de las disposiciones  foráneas  penales  aplicables  al  caso  (artículo  495 ídem) y finalmente de  conformidad  con  el  artículo 29 de la Constitución, constatar que en nuestro  país  no  se  haya ejercido jurisdicción (non bis in  ídem)  sobre  el  hecho  que  sustenta  el  pedido de  extradición1.   

Corresponde  al  peticionario  indicar  con  claridad  los  hechos  y  circunstancias  que pretende demostrar con las pruebas  cuya  incorporación o práctica solicita y el nexo que guardan con los aspectos  sobre los cuales se ocupa el concepto.   

De  allí que, de conformidad con lo previsto  en  los artículos 139, 359 y 375 Ley 906 de 2004, aquellas pruebas destinadas a  verificar cuestiones extrañas, son impertinentes.   

En esta oportunidad, la prueba solicitada por  la  defensora  en  el  numeral  primero  que  busca  demostrar  la  existencia y  legalidad  de  las  grabaciones de las comunicaciones telefónicas que sirvieron  de  soporte  para  la  judicialización  del caso en contra de su poderdante, se  trata  de  un  aspecto  que  no  concierne  a  la  Corte para entrar a emitir su  concepto,  no  sólo porque ello no está contemplado entre los temas a examinar  según  se  desprende  del  citado  artículo  502  del Código de Procedimiento  Penal,  sino que tal controversia entrañaría un desconocimiento e intromisión  en  la  autonomía  de las autoridades extranjeras que solicitan la entrega, por  lo  tanto,  cualquier debate acerca del mérito probatorio de tales grabaciones,  debe  darse  al  interior  del  proceso de carácter penal seguido en contra del  requerido.   

Idéntica  argumentación  es  aplicable  en  cuanto  se  relaciona  con  el tema propuesto en el numeral tercero del escrito,  relacionado  específicamente  con  la  eventual imposibilidad del solicitado de  haber  participado  en el comportamiento que se le atribuye con posterioridad al  28  de septiembre de 2012, fecha a partir de la cual se encuentra recluido en un  centro carcelario.   

Los argumentos que se pretende introducir con  las  pruebas  solicitadas en los numerales primero y tercero son de aquellos que  tendrían  que  darse  al  interior  del  respectivo  proceso penal en el que se  discuta  la  responsabilidad  del  requerido  y la legalidad o existencia de las  pruebas,  en  cuanto  ello comporta la apreciación que de ellas haga el juez -o  quien  haga  sus  veces-  sobre  el material probatorio conforme al ordenamiento  jurídico que corresponda aplicar.   

Lo  anterior, entonces, no es asunto sobre el  cual  deba  ocuparse  la  Corte dentro de los límites que se le han impuesto al  concepto,  pues  la  queja  que  subyace  en  la  petición  de  pruebas  es  la  relacionada   con   la  legalidad  de  un  material  probatorio  y  la  eventual  participación  del  solicitado  en  el comportamiento, circunstancias que sólo  pueden  apreciarse  dentro  de la controversia que se suscite con ocasión de la  responsabilidad derivada del ilícito acusado.   

De  otra  parte,  en relación con el aspecto  consignado  en el numeral segundo del escrito de la defensora, de acuerdo con el  marco  legal que precisa la competencia de la Corte, no se evidencia el deber de  establecer  o  verificar  si  el  requerido por las autoridades foráneas es una  persona  que  tiene que proveer el sustento de su familia o si cualquiera de sus  integrantes sufre de alguna enfermedad o discapacidad.   

Dichos  asuntos no inciden en el trámite, ni  determinan  el sentido del concepto a emitir por la Corte, razón por la cual se  desglosarán  los anexos allegados por la defensora con su memorial de petición  de pruebas y por Secretaría se procederá a su devolución.   

Con fundamento en lo señalado serán negadas  las   pruebas   que   se  han  pedido  por  la  apoderada,  dada  su  manifiesta  improcedencia.   

Finalmente,  como  la  Corte  no  observa  la  necesidad  de practicar pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el  inciso  final  del artículo 500 de la Ley 906 de 2004, se ordenará que una vez  en  firme  esta decisión, el expediente permanezca en secretaría por cinco (5)  días   a   disposición   de   los  intervinientes  para  la  presentación  de  alegaciones.   

* * * * * *  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

                                                                         RESUELVE   

1.            No  decretar la práctica de las pruebas  solicitadas por la defensora de JUAN DIEGO ARROYAVE PÉREZ.   

2.               No   ordenar   pruebas   de   oficio.   

3.             Desglosar  los  anexos  allegados por la  defensora  con  su  memorial  de  petición  de pruebas y hacerle entrega de los  mismos.   

4.             En  firme esta determinación, correr el  traslado  previsto  en  el  inciso  final  del  artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal, para que los interesados presenten sus alegatos previos al  concepto de fondo.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                  FERNANDO                                A.                                CASTRO  CABALLERO                                

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                   GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO                                           JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   Concepto del  19  de  febrero  de  2009,  radicación  30.374, y auto del 22 de julio de 2009,  radicación 31.824.     

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