41166(24-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 124  

Bogotá, D. C., veinticuatro (24) de abril de  dos mil trece (2013).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del  30 de noviembre de  2012,  el  Juez  1º  Penal  del  Circuito  de  Ipiales  declaró  a  la señora  Ruth  del  Carmen  Enríquez  autora  penalmente  responsable de la conducta de tráfico, fabricación o porte  de  estupefacientes. Le impuso 41 meses 8 días de prisión y de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas, 21,45 salarios mínimos  legales  mensuales vigentes de multa y le negó la suspensión condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

El  fallo  fue  apelado  por  el  defensor y  ratificado  por  el Tribunal  Superior   de   Pasto   el   6   de   febrero   de   2013,   pero   modificó  las penas para dejarlas en 38,5  meses  de  prisión  y  de inhabilitación de derechos y 18 salarios mínimos de  multa.   

El apoderado interpuso casación.  

La Sala se pronuncia sobre el cumplimiento de  los  requisitos  de lógica y debida argumentación, en aras de disponer o no la  admisión    de    la    demanda    respectiva,    presentada   por   el   nuevo  defensor.   

HECHOS  

Aproximadamente a las 4:30 de la tarde del 15  de  julio de 2012, integrantes de la Policía que se encontraban en el parque 20  de  Julio  de  Ipiales (Nariño) recibieron información de un transeúnte sobre  una  mujer que se encontraba vendiendo estupefacientes en los alrededores de ese  lugar.  Al  acercarse  a verificar la situación observaron a la mujer descrita,  Ruth  del  Carmen  Enríquez,  quien  conversaba con hombre y, al notar la presencia de la autoridad, arrojó a  una  caneca un paquete que contenía 7 tubos que, a su vez, llevaban un total de  4,9      gramos      de      clorhidrato      de      cocaína     (bazuco).   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El 16 de julio de 2012, ante el Juez 1º  Penal  Municipal  de Control de Garantías de Ipiales, la Fiscalía imputó a la  sindicada  autoría  en la conducta punible de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,  en  las  modalidades  de  vender  y  ofrecer,  prevista  en el  artículo  376,  inciso  2º,  del  Código  Penal.  La  procesada se allanó a los cargos.   

2.  Luego  fueron  proferidas las sentencias  descritas.   

LA DEMANDA  

El    defensor   formuló   un  cargo  con  fundamento  en  la  causal  primera,  por  falta  de  aplicación del inciso 3º del artículo 1º de la Ley  750  de  2002,  en  concordancia  con  el  artículo 2º de la Ley 1232 de 2008,  razón  por  la  cual  reclama  que se dé cabida al último en tanto condiciona  aquel,  consecuencia  de  lo  cual  será  otorgar  el  sustituto de la prisión  domiciliaria.   

La  Ley 1232 de 2008, al definir el concepto  de    “jefatura   femenina   de   hogar”,  impuso  al  Estado  la carga de establecer mecanismos eficaces  para  su  especial  protección,  de  los cuales la sindicada no ha gozado ni la  Fiscalía  aportó  pruebas  para  acreditar  si ello ha ocurrido, razón por la  cual  no  puede  negarse  el  sustituto  aludido,  así se hubiese acreditado la  existencia   de   un   antecedente   penal   por  tráfico  de  estupefacientes.   

En  los términos referidos, la Ley 1232 del  2008  modificó la 750 del 2002 en cuanto a los requisitos para conceder o negar  la  prisión  domiciliaria  respecto  de madres cabeza de familia, sin que pueda  suceder  lo  último  cuando  el  Estado  no  ha  cumplido  sus  obligaciones de  protección.   

Así,  la prisión domiciliaria, para madres  cabeza  de  familia,  siempre  debe  ser  concedida,  a  condición  de no haber  recibido  de  manera  eficaz  los  mecanismos  de  que  trata  la  Ley  1232 del  2008.   

Solicita se case la sentencia para otorgar el  sustituto aludido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La       Sala       inadmitirá  la  demanda  presentada  por  cuanto  no reúne los requisitos lógicos y de debida argumentación, precisados  en  el  artículo  184  del  Código de Procedimiento Penal. Las razones son las  siguientes:   

1.  El  defensor  estima  que  se  imponía  conceder  el  sustituto  de  la  prisión  domicilia,  en el entendido de que ha  debido  darse  cabida  al  artículo 2º de la Ley 1232 del 2008, el cual -dice-  condicionó  los  requisitos reglados en el artículo 1º de la Ley 750 del 2002  para negar la prisión domiciliaria a madres cabeza de familia.   

2. El enunciado no demostró que el estatuto  del  2008  hubiese  modificado  los  lineamientos  para  conceder  el  sustituto  aludido,  previstos en la Ley del 2002. Y ello no sucedió, porque el legislador  del  2008  lo  que  hizo  fue  desarrollar  el  concepto  de  la “jefatura  femenina  de  hogar” y agregó  que   la   “mujer   cabeza  de  familia”  ejerce  la  misma.  El  artículo  2º  de la Ley 1232 del 2008  reza:   

“ARTÍCULO  2o. El artículo 3o  de la Ley 82 de 1993 quedará así:   

Artículo  3o.  Especial  protección.  El  Gobierno  Nacional  establecerá mecanismos eficaces  para  dar  protección  especial  a  la  mujer cabeza de familia, promoviendo el  fortalecimiento  de  sus derechos económicos, sociales y culturales, procurando  establecer   condiciones   de   vida   dignas,   promoviendo  la  equidad  y  la  participación  social con el propósito de ampliar la cobertura de atención en  salud  y  salud  sexual  y  reproductiva; el acceso a servicios de bienestar, de  vivienda,  de  acceso a la educación básica, media y superior incrementando su  cobertura,  calidad  y  pertinencia;  de acceso a la ciencia y la tecnología, a  líneas especiales de crédito y a trabajos dignos y estables”.   

3. La Sala no observa, y el recurrente no lo  demostró,  que  esa  carga impuesta por el legislador al Estado respecto de las  mujeres  jefes de familia, modificase de alguna manera los presupuestos reglados  en  el  artículo  1º  de  la  Ley  750  del  2002  para  conceder  la prisión  domiciliaria.  Por  el  contrario,  si  bien  se  lee, se detecta que la última  disposición   lo   que   hace  es  precisamente  eso:  establecer  lineamientos  especiales  de  protección para las madres cabeza de familia, en aras del velar  por   el   interés   superior   de  la  protección  de  los  niños  y  de  la  familia.   

Lo  que  sucede  es  que,  para  lograr  ese  cometido,  la  ley  determinó  que la mujer podía acceder al derecho previo el  cumplimiento   de   determinadas  exigencias,  porque,  en  caso  contrario,  se  llegaría  a  una  aplicación  perversa  de  los fines del Estado al imponer la  carga  de,  en  todos los casos, conceder la prisión domiciliaria con el único  argumento  de  estarse  ante  una  madre  cabeza de familia, en detrimento de la  sociedad  en general y de los propios niños, cuando, como en el caso estudiado,  la  sindicada  es  reincidente,  y  no de cualquier forma, sino que en su contra  pesa  una  condena  impuesta  en  el  pasado  reciente  por conducta idéntica a  aquella por la cual se la juzga en el presente.   

4. El demandante señala que la Fiscalía no  aportó   pruebas  para  verificar  si  la  acusada  había  o  no  recibido  la  protección   especial  del  Estado,  en  los  términos  de  la  Ley  1232  del  2008.   

Esa  postura pasa por alto que en el sistema  procesal  de  partes  de  que trata la Ley 906 del 2004, es carga de cada una de  ellas  el  aporte  de  los  elementos  que  estime  necesarios para sustentar su  teoría.  Por  tanto,  no  puede  imputarse  a  la  contra-parte que no allegase  elementos  que  la defensa consideraba útiles, pues en tal supuesto competía a  la  última  su acopio, máxime si no hubo debate probatorio en la medida en que  la   sindicada   se   allanó   a   los   cargos   propuestos   en   la  primera  audiencia.   

5. De los argumentos de la demanda parecería  colegirse  que,  al  amparo  de  una  petición  de  prisión  domiciliaria,  la  pretensión  defensiva  realmente  apuntaría  al  reconocimiento  de una causal  eximente  de  responsabilidad, lo cual resultaría inadmisible por dos aspectos:  el  primero, porque significaría una retractación de la aceptación voluntaria  de  cargos, y, el segundo, porque la demostración de esa justificante compete a  quien  la  alega  y  en  el  caso  valorado  ni  siquiera  fue  insinuada en las  instancias procesales pertinentes.   

6.  La  Corte inadmitirá la demanda porque,  además  de  lo  dicho,  no  observa  que dentro de lo actuado surja patente una  lesión  a  las  garantías  fundamentales  que le imponga el deber de actuar de  oficio.   

7.  Por  último  debe recordarse que contra  esta  decisión procede el mecanismo de insistencia, conforme a los lineamientos  precisados   en   la   providencia   del   12   de   diciembre   de  2005,  rad.  24322.   

Consecuente con lo expuesto, la Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de casación presentada.   

Contra   esta  determinación  procede  la  insistencia, en los términos precisados en la parte motiva.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO                                                     

         

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO       ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ           

LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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